Archivos para November 30, 1999
El pasado 7 de septiembre, el presidente de la Junta de Extremadura entregó las Medallas de la región. Entre ellas, no-entregó la medalla concedida por él mismo a Adolfo Suárez, a título póstumo. Y no la entregó porque nadie de la familia o del entorno más cercano al que fue presidente del Gobierno acudió a recogerla. Solamente una carta firmada por Adolfo Suárez Illana y leída por el presidente de la Asamblea regional. Una carta en la que el hijo de Suárez decía que le hubiera gustado haber acudido a recogerla acompañando a su padre.
La pregunta era, y es, porque no he leído o escuchado a nadie que la haya formulado: ¿Desde cuándo sabía José Antonio Monago que nadie de la familia o del entorno más cercano a Adolfo Suárez acudiría al acto del 7 de septiembre en el Teatro Romano de Mérida? Y la siguiente pregunta es si la oposición preguntará por el tema.
El ridículo se acrecienta si comparamos, ¡qué le vamos a hacer!, con los actos que va a celebrar San Fernando para conmemorar el 204 Aniversario de las Cortes Constituyentes de la Isla del León, cuando se entregará el VII Premio de las Cortes de la Isla del León a Adolfo Suárez, a título póstumo. Este premio será recogido por José Manuel Otero Novas, que fue Ministro de la Presidencia y que es una persona muy próxima al entorno familiar de Suárez.
La pandilla de inútiles que campa por los despachos de la Junta de Extremadura en Mérida debería hacérselo mirar o preguntarle a Ivancito si merece la pena hacer el ridículo de esta manera.
Ayer, 16 de septiembre, la Vicejee, como la llama Tomás Martín Tamayo, compareció en rueda de prensa, tras el consejo de gobierno, ataviada con una camiseta blanca en la que estaba impresa la candidatura del Puente de Alcántara. Y en esa rueda de prensa dio a conocer que, precisamente el monumento de la localidad cacereña había ganado el concurso del Mejor Rincón de 2014, convocado por la petrolera Repsol. Dijo que faltaba la confirmación oficial. La Guía Repsol había informado que ayer daría a conocer el ganador entre los finalistas, que además del puente alcantarino, era la ermita riojana de San Felices.
A lo largo del día y especialmente de la tarde, las noticias comenzaron a ser contradictorias, a pesar de lo cual Región Digital mantuvo hasta bien entrada la tarde noche la noticia dada por la Vicejeje la noticia en portada como si fuera cierto lo balbuceado por Cristina Teniente.

Fuente: GOBEX
A finales de la tarde, la Guía Repsol anunciaba que retrasaba hasta hoy el fallo del premio. Y hoy, la petrolera concede el premio a los dos finalistas, en una solución salvomónica (por si acaso se llamara Mónica alguna persona de la Guía).
Claro está que, como todo el mundo dice ahora en Extremadura, el Puente de Alcántara iba ganando de largo. En concreto, el día 15 de septiembre, según informaba el Diario Regional Hoy (http://www.hoy.es/prov-caceres/201409/15/puente-alcantara-necesita-votos-20140915181835.html ) al sitio cacereño le faltaban 4.500 votos. Eso, 24 horas antes del cierre de las votaciones.

Captura de pantalla de la edición digital de HOY.ES
Por eso, que la Vicejeje saliera ataviada de tal guisa en rueda de prensa oficial demostró que hay cosas que no se deben hacer. Y menos desde tal altura.
La pandilla de inútiles que es incapaz de pagar la renta básica, que es incapaz de devolver el dinero a los pensionistas, y muchas incapacidades más, debería hacerse mirar eso de hacerle caso a todo lo que se le ocurre al César Milian aposentado junto al Guadiana.
Vale.
Ayer, con motivo de la entrega de las Medallas de Extremadura, pasaron algunas cosas de interés en el Teatro Romano de Mérida. Los agradecimientos de Monago a los feladores de Izquierda Unida, la promesa de los 300 euros, la propia entrega de las medallas…
Me voy a detener en dos de estos asuntos.
El primero, la promesa de “dar” 300 euros a 35.000 mujeres mayores de 75 años, que, según el discurso de Monago, sufrieron la Guerra Civil. El segundo, la entrega de la Medalla a Adolfo Suárez.
En el discurso de Iván Redondo Bacaicoa, que leyó su ahijado publicitario José Antonio Monago, se dice que 35.000 mujeres extremeñas que sufrieron la Guerra Civil y la posguerra recibirán 300 euros. Y el que lo leyó se quedó tan pancho. Y los medios de comunicación repiten, como loros, la promesa.
Es una promesa que divide. ¿Quiénes serán esas 35.000 extremeñas mayores de 75 años que recibirán los 300 euros al año, 25 al mes? Seguro que el que lo escribió, un señor muy de derechas, de extrema derecha, diría yo, pensaba en que hay 35.000 mujeres extremeñas mayores de 75 años que pueden acreditar su afección al régimen, su adhesión al glorioso alzamiento nacional. Y el que lo leyó. El que lo leyó también piensa lo mismo.
Porque viendo los titulares de la cosa esa que antes se llamaba prensa, parece que serán todas las extremeñas mayores de 75 años las que recibirán la dádiva, oh, señor, del señor Monago. Pero…
Según el I.N.E., Instituto Nacional de Estadística, a 1 de enero de 2013 había en Extremadura 71.279 mujeres mayores de 75 años. Quiere esto decir que Monago, el que se dice presidente de los extremeños está discriminando, eso sí, con el corazón, como dice el HolaPP (portavoz oficial de Monago), a más de 36.000 mujeres extremeñas mayores de 75 años. Ni el que escribió el discurso, ni quien lo leyó ni los voceros de la prensa tienen corazón ni vergüenza.
Visto cómo no.funciona el “gobierno de los mejores”, visto que discriminan ya desde la estadística, habrá que leer la letra pequeña para comprobar los “méritos” que habrán de acreditar las interesadas en recibir tal “regalía”.
A las mujeres que de verdad sufrieron la guerra y la posquerra, que les den. Esas no le importan ni un bledo, hablando con el corazón como dice el HolaPP, a Monago ni a la derecha. A las mujeres que, como Dionisia Sánchez Martín, de 23 años, fue fusilada en la navidad de 1937, ni un recuerdo ni una mención, ni un honor.
A las que eran de familias afectas al alzamiento, a las que confortaban a los piquetes de fusilamiento, les queda recibir un regalo de 300 euros.
Ni un atisbo de crítica al anuncio/propaganda que Iván Redondo Bacaicoa pone en boca de su portavoz, José Antonio Monago. ¿Para qué? No vaya a ser que esos 300 euros de dádiva los descuenten de la dádiva que dan a los medios por hacer de altavoces de las chorradas, gilipolleces y tonterías que Monago dice, que Iván le ordena decir.
¿Por qué, por ejemplo, se elige a una terrateniente, criadora de animales destinados a la tortura, y no se elige a una maestra, a una enfermera, a una jornalera? Es ideología, pura ideología. Fascismo en toda su extensión.
La segunda cuestión es la Medalla de Extremadura a Adolfo Suárez. A título póstumo. Tiene cojones que la derecha que le llamaba traidor (Alianza Popular y sus causahabientes y herederos) se haya lanzado a homenajear a Suárez. Le tocó al presidente de la Asamblea el marrón de leer la carta que Adolfo Suárez Illana remitió. Porque nadie recogió esa Medalla. Porque el hijo de Suárez, con mucha mayor dignidad que el gobierno de la Junta de Extremadura, dice en su escrito, le hubiera gustado recogerla personalmente con su padre.
Vergüenza les debería dar a los que, en el escenario del Teatro Romano hacían el papel de representar a los extremeños ver cómo el hijo de Adolfo Suárez les demuestra lo que es tener dignidad.
Claro que los medios, otra vez, despachan el asunto con faena de aliño o desvegüenza. Obedecen la voz de su amo, la voz del que los mantiene.
Vale.
Con la campaña viral del #IceBucketChallenge, de echarse un cubo de agua hELAda en la cabeza y colgar el vídeo en internet estamos viendo algunas cosas que necesitan, desde mi punto de vista, alguna reflexión.
En primer lugar, en España, los primeros días de la campaña, copia de una americana (no podía ser de otra manera) fue considerada como un festival del humor. Ni siquiera las asociaciones de enfermos de ELA y de familiares tenían una idea aparente de que en nuestro país fuera a desarrollarse una campaña igual. Pero tratándose de una copia de esas cosas que hacen los yanquis, pues algunos famosillos y gentes de distinto pelaje fueron colgando sus vídeos sin tener en cuenta que la campaña era para donar 10 dólares (100 en el caso de que, nominado, no llevara a cabo el reto de echarse agua).
Posteriormente, la campaña ha ido girando, tomando el punto de seriedad y rigor que una enfermedad como la Esclerosis Lateral Amiotrófica requiere, y muchos personajes públicos han contribuido a que la seriedad fuera imponiéndose al folklore.
Como todas estas cosas que se vuelven virales en la red y que pueden aportar a quien participa un plus de fama o de algo parecido a eso, la cuestión ha alcanzado alguna cota de esperpento hipócrita.
Ayer, en twitter, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy informó que aceptaba el reto que le habían propuesto y que iba a realizar una donación a FUNDELA1. Bravo por Mariano, que está en todo… menos en lo que tiene que estar.
Hoy, otro personaje que vive de la publicidad y propaganda que su jefe, Iván Redondo, le dicta, José Antonio Monago, ha colgado en la web de la Junta (utilización de medios públicos en beneficio privado), prensa y televisión mediante, su “participación en el reto”. En el reto de la desvergüenza.
Mariano Rajoy no debería, por decencia o por vergüenza, si la tuviera, decir en twitter que va a hacer una donación. Debería, públicamente, ordenar a su ministro de Hacienda que presupueste, con carácter inmediato, créditos para investigación. Sobre ELA y sobre todo. Pero no, mejor es donar… mejor es darse unos golpes de pecho hipócritas en la misa de once y seguir recortando la ley de dependencia.
José Antonio Monago es presidente de Extremadura, que tiene transferidas las competencias en materia sanitaria. Hoy no debería haber salido haciendo el payaso para mayor gloria de sus periodistas lamedores (que en Extremadura son muchos, casi todos, y que se harán «eco» del vídeo colgado en la web pública), debería haber ordenado a su consejero de sanidad que ponga de inmediato en marcha una unidad médica, al menos, en la región para el tratamiento y seguimiento de los pacientes con esta patología.
Porque ningún periodista de los que asisten ahora al folklore y, seguro, habrán aplaudido hasta quemarse las manos, le ha preguntado nunca ni lo hará si sabe si en alguno de los hospitales de la región existe alguna unidad médica especializada en ELA.
Los ciudadanos particulares, famosos, famosillos o no, pueden hacer eso del reto del cubo de agua, y colgarlo en la red, para ser solidarios o para ganar un poquito de popularidad.
Pero un dirigente con cargo en las administraciones responsables de los presupuestos y la sanidad no puede formar parte del espectáculo. Su obligación es disponer de los medios necesarios para fomentar la salud de los ciudadanos.
Ayer Mariano Rajoy hizo un acto de hipocresía, propio de sociópatas sin escrúpulos. Hoy, José Antonio Monago, además, ha convertido su hipocresía y falta de escrúpulos y de vergüenza en un acto folklórico.
Lo que estos sujetos han hecho es una falta de respeto a todos los enfermos y familiares, una falta de respeto que ha de tenerse en cuenta.
Porque ni Mariano Rajoy ni José Antonio Monago (el monaguillo de Iván), se merecen respeto alguno.
Vale
Tras casi un mes sin actualizar mi sitio en la red, y esperando los acontecimientos que nos acechan, unas pequeñas sobre algunas cuestiones.
Reforma de la ley electoral. El Partido Popular pretende reformar la ley electoral para que sean alcaldes los números 1 de las listas más votadas. Tal como está vendiendo el PP y su coro mediático (todos los “medios convencionales”, no se olvide), no se trata de una reforma. Se trata, pura y simplemente, de un golpe de estado. Así, sin más. Y así debería denunciarlo por dignidad política el principal partido de la oposición… de momento.
Ley de la Guardia Civil. Con unas mínimas, escasísimas referencias en los medios (otra vez “los medios”), son las redes sociales, especialmente twitter, las que están poniendo de manifiesto las denuncias de muchos oficiales que se sienten vejados y maltratados. Me parece inaudito que sea el Partido Popular, la derecha, la que esté provocando la indignación (el malestar ya lo dejaron atrás) de tantos miembros de la Guardia Civil, hasta el punto de que cada vez sean más los que pidan abiertamente su desmilitarización.
Fuerzas Armadas. La publicación de la novela “Un paso al frente”, del Teniente Gonzalo Segura, actualmente en arresto y con previsiones de condena que le llevaría a ser expulsado del Ejército, y el caso de la Capitán Zaida Cantera, han sido los catalizadores de una situación en los Ejércitos impensable, hasta el punto de que se ha constituido un círculo de Podemos en el que, al parecer, son ya más de 4.000 los militares que apoyan reivindicaciones de limpieza de casta, de reconocimiento de derechos (ciudadanos de uniforme). Que sea la derecha la que esté haciendo visibles estas cuestiones no deja de ser sintomático.
Salida de la crisis. Dice Mariano Rajoy y repiten sus loros que estamos en la salida de la crisis. En realidad, debería decir que están. Porque los datos, los datos reales, los que van desde el INE a Eurostat dicen lo contrario. Vender como éxito la bajada, mìnima, de los índices de paro, cuando en los dos últimos años la emigración ha exiliados a más de un millón de españoles no es sino el reflejo de la maldad intrínseca del Partido Popular, de su sociopatía.
Extremadura. No sé si en algún momento en el último año el capataz de Iván Redondo, José Antonio Monago, dijo que en 2014 no se concederían medallas de Extremadura. El caso es que a esta fecha no encuentro en la red referencias a quiénes, personas o entidades, se haya acordado entregar la medalla de Extremadura 2014. Eso sí, este año, otra vez, se celebrará una gala que cuesta 100.000.000 pesetas para mayor gloria del capataz de Iván, un capricho propagandístico que resultaría cómico si no fuera, directamente, vergonzoso. Ah, y los tres palmeros de Izquierda Unida aplaudiendo a rabiar a Monago, y, sobre todo, a Ivancito.
Cáceres. En pocas fechas darán comienzo dos obras públicas (la alcalsenadora Elena Nevado está ansiosa porque se crean los cacereños que ha hecho algo durante su ¿mandato?) que pueden colapsar el centro de la ciudad. Es más que probable que los cálculos de tener las obras a punto de caramelo de las elecciones sufran algún retraso no se cumplan, y, sobre todo, que no hayan calculado, ni por asomo, las molestias que unas obras, especialmente las del parking del Múltiples, pueden causar. Es de esperar que la oposición sepa gestionar estas molestias.
Vale.
El 22 de enero de 2013, el Ministro de lo Anterior, Fernández Díaz, inauguró la nueva Comisaría de Policía de Cáceres. En aquella inauguración, los discursos de rigor: la policía contribuye a que Cáceres sea una ciudad segura, la inversión (8,5 millones de euros) garantiza una mejora de esa seguridad… Pero ninguna referencia a que esa inversión provenía del anterior gobierno, el del denostado ZP, y, mucho menos, que ese dinero era del Plan “E”. Ninguna referencia a esa herencia: solamente quedaba bien inaugurar, inaugurar.
Desde la puesta en marcha de la nueva Comisaría, la antigua, situada en la Calle Diego María Crehuet, a las traseras del Gobierno Civil (rebautizado como Subdelegación del Gobierno), se encuentra vacía, y ha habido algún intento de venderla. Pero nada.

Se trata de un inmueble que forma parte de la misma parcela. De hecho, en el Catastro aparecen formando parte de la misma parcela la Comisaría y el Gobierno Civil, con una superficie de 2.642 m2, y una superficie total construida de 5.671 m2. De esta superficie total construida, corresponden a la antigua Comisaría, siempre según el Catastro, de 2.136 m2.
Desde el cierre de este inmueble, ha aparecido alguna información sobre su venta, sobre su intento de venta. Porque es lo único que se les ocurre a los de este gobierno de la derecha: cercenar los derechos y querer hacer caja, como sea, con la venta de lo que sea.

En su momento, cuando el inmueble dejó de tener la finalidad para la que estaba asignado, el Ministerio lo ofreció a las administraciones más próximas, como es norma general en los procedimientos de enajenación de los inmuebles afectos al patrimonio del Estado. Y lo ofreció al Ayuntamiento, según informó el Diario HOY el 5 de junio de 2012. Por supuesto, el Ayuntaminto de Cáceres lo rechazó, incluso desconociendo la tasación que planteara el Ministerio. Hay que recordar que ya, también en 2012, el Ayuntamiento de Cáceres, gobernado por el Partido Popular, había rechazado otro inmueble de una superficie similar, ofrecido por la Junta de Extremadura, en la Calle Reyes Huertas.

Pero el fondo de esta cuestión, de la cuestión de todos los inmuebles de titularidad pública (Estado, Junta de Extremadura, Ayuntamiento) que están sin uso es la misma: los dirigentes políticos del Partido Popular carecen de imaginación, de voluntad política, de capacidad para resolver problemas. Y los inmuebles sin uso no son solamente un problema, es una suerte de malversación de fondos públicos.
Solamente el Ministerio del Interior dispone en Cáceres de cuatro inmuebles de importancia: la vieja cárcel, la antigua comandancia de la Guardia Civil, la antigua Comisaría, y la antigua sede del DNI, un buen local comercial en la Calle León Leal. Para ninguno ha mostrado interés el Ayuntamiento.

Parece que para el Partido Popular de Cáceres la ciudad no necesita nada. Bueno, sí, peatonalizar una calle que solamente tiene un acerado comercial, el otro no. En eso sí. Pero, sin duda, no ha sido idea municipal. Seguramente, los dueños de algún garito, gente moderna y cosmopolita, hicieron creer a la alcasenadora Elena Nevado que podría tener una calle Larios. Sin toldos en verano.
No se puede gobernar una ciudad si no hay capacidad política para ello, si no hay imaginación para ello, si no existe compromiso real con la ciudad y los ciudadanos y ese compromiso solamente es con el departamento de marketing e imagen del Partido.
Vale.
Ahora que el PSOE celebrar su Congreso Extraordinario para ratificar en la Secretaría General a Pedro Sánchez Castejón, que ganó las primarias, y que debe marcar de este Congreso una línea de actuación política de futuro, desde la distancia que da ser socialista y no ser militante socialista, me parece interesante hacer alguna reflexión.
En primer lugar, viendo cómo se desarrollaron las primarias y cuál fue el resultado, la primera es que las ganó el que más gustaba a la derecha. Y ello es así no sólo por el recibimiento cordial que Sánchez Castejón ha tenido en las manifestaciones de miembros del gobierno y del Partido Popular, sino, especialmente, entre los medios de comunicación.
Y en los medios de comunicación, un inciso: cada vez que me refiero a ellos englobo a todos los llamados convencionales, que en España son los grupos Prisa, Vocento, Planeta, Unión Editorial, Mediaset, Zeta… Todos.
En segundo lugar, en relación los medios de comunicación y el PSOE, hay una malsana dependencia de los dirigentes nacionales, autonómicos y locales hacia ellos. Viven y se manifiestan esperando el qué dirán de ellos esos medios, cuando la realidad informativa y de comunicación no tiene nada que ver con ellos. Y no se atreven a señalarlos.
Ahora que el PSOE dice que empieza un nuevo camino, sería bueno si ese camino, en relación con la derecha (económica, política y mediática) que manda, va a ser de colaboración, de cooperación o de oposición.
No creo en los prejuicios, pero sí creo en aquellas cosas que se han demostrado reales al cabo del tiempo: piensa mal y acertarás.
Los gestos, en su inmensa mayoría de cara a la galería mediática, de Sánchez Castejón no auguran nada bueno. Es más, cuando uno zapea por los distintos canales de televisión o ve las imágenes que sacan en los periódicos, no ve gestos políticos, ve poses solamente dirigidas a ver qué tal “dan” fotogénicamente.
Corresponde al PSOE, y, singularmente a su nuevo Secretario General definir cómo va a actuar en el futuro. Le corresponde definir si ese futuro va a ser de colaboración con el Partido Popular, si va a ser de cooperación con el Partido Popular o si va a ejercer la oposición.
Colaborar con el PP sería hacer seguidismo de un partido que ha demostrado estar dirigido por sociópatas y desalmados. Cooperar con el PP sería ser coartada de la derecha para seguir haciendo lo que la patronal manda, que para eso financia.
Ahora se espera del PSOE, esperamos los que somos socialistas, es que haga oposición. Oposición contra una derecha ladrona, corrupta, desalmada.
Ahora se espera del PSOE, esperamos, que rompa su dependencia enfermiza de los medios de comunicación y señale con claridad no que la derecha los haya comprado, sino que se han vendido por un plato de lentejas.
Ahora se espera del PSOE, esperamos, que Sánchez Castejón defienda, si tiene agallas, a los trabajadores, a las clases trabajadoras, que el PSOE recupere la lucha de clases como objetivo político y no nos venga con monsergas de que es un “partido de gobierno”.
Ahora se espera del PSOE, esperamos, que su nuevo Secretario General sea, sencillamente, socialista.
Pero, desgraciadamente, la realidad, los gestos, las poses, la dependencia que se constata del “qué dirán”, del “cómo me sacarán”, no hacen albergar ninguna esperanza.
Solo desearía estar equivocado.
Vale.
Cuando hoy se han dado los datos de la EPA, Mariano Rajoy no ha tardado ni un minuto en atribuirse un enorme éxito y ha dicho que llevaba, desde que ganó las eleccions, esperando dar una noticia como la de hoy. Y la pregunta es, ¿de qué está orgulloso Rajoy?
Que dice el INE que disminuye el paro en 300.000 personas en el segundo trimestre de 2014. Y Rajoy, rodeado de fieles feladores, se masturba en público.
Cuando los contratos son miserables, cuando los patronos, insaciables, siguen exigiendo a Rajoy, su siervo en La Moncloa, que siga destuyendo los derechos de los trabajadores, hasta convertirlos en esclavos, un presidente de gobierno no puede salir, orgullos, a decir que eso es lo que quería. O es un desvergonzado o es un psicópata.
Cuando muchos jóvenes emigran con sus títulos universitarios bajo el brazo a servir pintas en bares de Londres, un presidente del gobierno de un país no puede declararse ufano por ese éxito. O es un desvergonzado o es un psicópata.
Cuando a los jóvenes no les espera ningún futuro, cuando la formación y la capacidad no sirven para nada, un presidente del gobierno de un país no puede declararse satisfecho. O es un desvergonzado o es un psicópata.
Cuando a los mayores de 50 años no les espera ya ninguna posibilidad de trabajar, de encontrar un trabajo que le puedea llevar a una jubilación digna, un presidente del gobierno no puede presumir, si no es ante sus sumisos o sus amos de la patronal, de ningún éxito.
Cuando su único programa de gobierno es la publicidad y la propaganda al más puro estilo del franquismo de los años 60, y los medios de comunicación, entrampados hasta los ojos, y siervos vendidos al poder, un presidente del gobierno debería ser más comedido y no aparecer ante los más de 5.600.000 parados como un psicópata que parece que les está diciendo: “¿Veis? gilipollas, zánganos, no trabajáis porque no queréis.”
Cuando los contratos que se hacen son miserables en sueldos, en horas de trabajo, fraudulentos en sí mismos. Cuando el gobierno ha vendido a las empresas privadas de trabajo temporal (que no son otra cosa que aquellos antiguos vendedores de esclavos, pero con programas informáticos) lo de tratar de encontrar un trabajo a cada parado, un presidente de gobierno no puede presumir de nada, salvo que sea un psicópata o un desvergonzado.
Cuando la publicidad se enfrenta con la realidad y se demuestra que lo que pretende hacer creer el presidente del gobierno es una mentira (aumenta el empleo, pero necesita sacar dinero de la hucha de las pensiones), un presidente del gobierno no puede decirnos, a la cara, que si no le creemos es porque somos antipatriotas, porque en realidad él se está mostrando como un psicópata o un desvergonzado.
Cuando en un país se pretender engañar, un día sí y otro también, desde el gobierno, desde el partido que lo sustenta, con la connivencia servil del Grupo Prisa, del grupo Unión Editorial, del Grupo Planeta, del Grupo Mediaset, del Grupo Vocento…, no podemos, los ciudadanos preocupados, de verdad, por el futuro, especialmente de nuestros jóvenes, que pensar que el máximo responsable del gobierno que basa todo su discurso en la propaganda (en el más puro concepto goebbeliano), es un psicópata o un desvergonzado.
Vale.
Casta.
(Der. Del gót. Kastan; cf. ingl.cast).
1.f. Ascendencia o linaje. Se usa también referido a los irracionales.
2. f.En la India, grupo social de una unidad étnica mayor que se diferencia por su rango, que impone la endogamia y donde la pertenencia es un derecho de nacimiento.
3. f. En otras sociedades, grupo que forma una clase especial y tiende a permanecer separado de los demás por su raza, religión, etc.
4. f. Especie o calidad de algo.
5. f.Zool. En una sociedad animal, conjunto de individuos especializados por su estructura o función. Se usa en especial referido a los insectos sociales, como la obrera en una colmena.
Élite o elite.
(Del fr. élite).
1.f. Minoría selecta o rectora.
Las definiciones que preceden son las literales de la www.rae.es para dos conceptos, uno visible, permanente, sobre todo desde la última campaña electoral, donde Podemos y su máximo referente, Pablo Iglesias, han fijado el concepto de casta como elemento único del objetivo político.
Cuando escucho a Pablo Iglesias o a cualquiera de su círculo más próximo (Iñaki Errejón, Juan Carlos Monedero, especialmente), el concepto de casta es contrapuesto a “la gente”. La gente (no he transcrito el artículo de la RAE para este vocablo por su extensión) es el espectro demográfico al que Pablo y sus ¿discípulos? ¿correligionarios? ¿colegas? ¿compañeros? se dirigen. Los analistas que están publicando artículos sobre el “fenómeno Podemos” han ido decantándose (los contrarios, es evidente) por la descalificación global, la mayor parte de las veces con arquetipos repetitivos: bolivarianos, financiados por el régimen venezolano, y, con más finura, han acuñado un concepto que parece que ha calado (una vez que lo ha utilizado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría): Pablo Iglesias y Podemos dicen a la gente lo que la gente quiere oír.
Sin embargo, en el discurso político de Pablo Iglesias, además de muy interesantes propuestas políticas, lo que me llama la atención es la construcción literaria.
Porque los dos conceptos sobre los que se asienta el lenguaje de Podemos, la casta y la gente pueden analizarse según su utilización. Así, cuando tratan asuntos políticos, la casta son las direcciones del PSOE y PP. Si los asuntos son económicos, la casta son las direcciones de los bancos o la patronal. Pero, por ejemplo, en asuntos culturales no he escuchado (al menos yo) que se refieran a la casta, porque para Podemos, los mayores representantes culturales forman parte de “la gente”. Claro, porque hablar de casta cultural incluyendo a Arturo Chatín Fernández, Purificación Martín Aguilera o Norberto Juan Ortiz Osborne parecería demasiado fuerte.
La casta es un concepto que puede servir para definir cualquier estructura de poder establecida, ya sea política, militar, eclesiástica, económica… que se oponga a los intereses de “la gente”.
En este discurso de Podemos, la utilización de “la gente” es simétrica a otro que, con la misma finalidad, la de fijar territorio demográfico, utiliza la derecha: “la mayoría silenciosa”. Así, mientras “la gente” ha de confrontarse con la casta, “la mayoría silenciosa” es el soporte de esa casta.
Ess curioso que mientras la izquierda, más o menos escorada, ha encontrado un referente demográfico simple (“la gente”), la derecha en el gobierno utiliza un concepto puramente franquista (y que tiene sus raíces en el III Reich), el de “la mayoría silenciosa”.
Sin embargo, en este discurso conformado por Pablo Iglesias, docente en Ciencias Políticas, no se olvide, existe una asimetría: la confrontación entre casta y “la gente” está cuantitativamente desequilibrada. La casta son unos pocos, mientras que la gente es la mayoría que no está de acuerdo con el proceder y comportamiento de aquella.
¿Cómo resolver esta asimetría? Pues incrustando en esa asimetría una bisagra para que, en nombre de “la gente”, sea la que se enfrente a la casta. Y ahí es donde aparece la élite. La élite formada por los Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Iñaki Errejón… y en cada uno de los círculos los que vayan surgiendo para construir “equipos” con los que tratar de ganar las elecciones.
Las élites dirigentes de Podemos van entrando cada vez más en los círculos mediáticos (al servicio de la casta, no se olvide, de la casta económica y política) y son siendo cada vez más conocidos. Esas élites deberán demostrar dos capacidades: la capacidad de resistir ideológicamente la presión mediática y, sobre todo, la capacidad de resistir psicológicamente esa presión. Ya se sabe que la fama es mala enemiga del equilibrio emocional.
Claro, que ni a Pablo Iglesias ni a sus ¿discípulos? ¿correligionarios? ¿colegas? ¿compañeros? se les ha planteado su papel de élite. Históricamente, y eso en Ciencias Políticas es un capítulo importante, son las élites, han sido las élites intelectuales las que han dirigido las revoluciones, los cambios, a “la gente” para la consecución de metas políticas. Y también ha habido élites en otros ámbitos, pero la situación planteada por la irrupción de Podemos nos lleva directamente al concepto de élites políticas, en este caso, trufadas de una sólida formación intelectual.
Así, mientras que se confrontan “la casta” con “la gente”, mientras “la casta” en el poder se defiende en el escudo de la “mayoría silenciosa”, aparece un territorio de nadie en el que ha quedado el PSOE, y un campo de trabajo sin roturar en el que las élites de Podemos van marcando surcos.
Vale.
Ahora, después de la sesión de maitines de la famiglia genovesa del lunes, Mariano Rajoy lanza una propuesta inspirada por Arriola: “Si ha sido Podemos, barremos en la elecciones”, recordando su gran análisis del atentado del 11-M.
A Mariano Rajoy alguien, Arriola i supose, le ha dicho que diga que en las próximas elecciones municipales de mayo de 2015 (que coincidirán con las autonómicas y las generales, no se olvide) será alcalde el cabeza de la lista más votada. Como Ana Botella, mismamente.
A esa idea le han dicho a Mariano que la llame “regeneración democrática”. Pero quien se lo ha dicho ha echado números tras el susto de las europeas y ha llegado a la brillante y regeneradora conclusión de que como en la derecha (incluyendo la extrema derecha) está solo el Partido Popular y el bipartidismo social va a seguir existiendo, considera que la suma de todos los votos de la derecha siempre será la lista más votada ante la fragmentación de la izquierda.
Hacer juegos de manos con las leyes electorales ahora que el juez Ruz está demostrando que los juegos los hacían con la financiación ilegal vuelve a ser norma de una derecha enfangada de mierda hasta las cejas de Mariano. La propuesta del Partido Popular tiene de regeneración lo que Mariano de demócrata.
Solamente es de esperar que la “construcción legal de la propuesta” la explique Carlos Floriano. Perdón, esta frase se me ha colado de rondón.
Cuando los números electorales de las europeas se trasladan, tal cual, a un futuro escenario municipal, el pánico ha entrado entre los analistas, que pagamos todos, a sueldo de Génova. Y se han dicho: “si en la izquierda esa tienen a Podemos, nosotros podemos hacer la ley como nos salga del níspero”. Y dicho y hecho.
“Venga, Mariano, tú sal ahí y lo dices. Dices que en las próximas elecciones municipales será alcalde el cabeza de la lista más votada”. Ni coaliciones de rojos, sociatas, podemistas y otros similares.
Cuando a esta propuesta “a beneficio del inventario de la izquierda atomizada” se atreven a llamarla regeneración, demuestran la falta de creencia que tiene Mariano Rajoy en la democracia. Los ciudadanos votamos las propuestas que consideramos más acordes para la gestión municipal. Por ejemplo, los madrileños votaron mayoritariamente a Ana Botella, y ahí la tienen, poniendo bicis de alquiler por las calles para que los guiris vaya a la Plaza Mayor a tomarse una relaxing cup.
Las elecciones son la expresión del sentir político de los ciudadanos, no la elección del consejero delegado de una empresa del IBEX 35. ¿O sí?
Para el Partido Popular, se vote lo que se vote (en el actual panorama electoral) siempre resultará su lista la más votada. O lo que es lo mismo: han echado cuentas y le sale que tienen el paquete accionarial más grande, frente a pequeños accionistas. Y quieren blindar a sus consejeros delegados frente a aventuras de unos cuantos grupillos que tienen acciones no se sabe por qué.
Que a la supresión de algo tan importante en política, los acuerdos entre partidos y coaliciones, el tal Mariano Rajoy le llame regeneración demuestra hasta qué niveles está llegando la derecha en su afán de destruir la democracia.
Vale.
Cuando en esta serie se aborda algún edificio, algún inmueble cerrado por falta de uso, no he procurado entrar en cuestiones técnicas, porque no es el motivo de las entradas. En el caso del antiguo cine Coliseum, cerrado hace años, solamente una referencia a cuestiones técnicas, urbanísticas en concreto: está cerrado porque el planeamiento urbanístico impide a sus actuales propietarios a cualquier uso por no ajustarse a normativas como la de incendios (carece de salidas de emergencia y es imposible su realización).

Edificio en Av. Virgen de la Montaña
Sin embargo, tanto el origen del edificio como la propiedad del cine (Obispado de la Diócesis de Coria Cáceres) y las vicisitudes que llevan a una situación como la actual, hacen que su situación, en pleno corazón de la ciudad, sean llamativos.

Fachada Cine Coliseum. 2014.
Adquirido por la Caja de Extremadura (en su origen, la Caja tenía un “accionista” de referencia: el obispado) al Obispado, para convertirlo en centro cultural, su desarrollo nunca pudo llevarse a cabo. Ni siquiera acuerdos municipales como el de 2005, y una falta de actividad normativa municipal (muy al contrario que la seguida para el fallido El Corte Inglés: en este caso se removieron todos los obstácculos, por supuesto. Para nada.) que han hecho que ahora, si se intentara de nuevo poner en orden urbanístico el conjunto, no habría dinero para llevar a cabo el último gran proyecto del marquesado al frente de la Caja.
Ahora, pasear por Cánovas ya ni siquiera hace a los cacereños girar su vista a la fachada de lo que fue el Cine Coliseum: ya no hay carteleras, ni el cartel que puso la Caja para anunciar el futuro (que nunca llegará) centro cultural.
Finiquitado el proyecto, acabadas las riquezas de la Caja de Extremadura, el antiguo cine no son más que unos cerramientos enlucidos, sin letreros y unas ventanas en la planta principal que conservan el paso de los años: cada día están más viejas y dañadas.

Edificio Av. Virgen de la Montaña.

Pero hay que llamar la atención también por el edificio del número 3 de la Av. Virgen de la Montaña, que la Caja compró para conseguir que fuera incluido en el planeamiento urbanístico con la finalidad de utilizarlo para dotar de salidas de emergencias al Centro Cultural.
Mientras que el ex-cine, protegido por cerramientos de fábrica y el porche del edificio protegido por enrejado antivándalos, aguanta las miradas, el edificio de Virgen de la Montaña no, cada día se nota más su profundo deterioro. Y eso que forma parte del área de protección del denominado Chalet de Los Málaga, recientemente rehabilitado por una pequeña caja de ahorros.
La responsabilidad de que el cine esté cerrado, sin uso, es achacable a mútiples factores, incluidas la nefasta gestión urbanística de la ciudad durante muchos años, y, sobre todo, la faraónica gestión llevada a cabo en la Caja de Extremadura. Aunque no es achacable en exclusiva a ambas cuestiones, en este caso sí cabe decir aquello de “dos al saco, y el saco a tierra”.
Pero la responsabilidad de que el edificio de Virgen de la Montaña esté abandonado es exclusiva de la Caja de Extremadura, ahora llamada Liberbank. La deplorable imagen que ofrece, en un lugar tan céntrico, se ha acrecentado con el lavado de cara que se le ha hecho al Chalet de Los Málaga.
Corresponde a la propiedad tener en condiciones decentes de visibilidad y ornato y al ayuntamiento exigirla. Pero no sucede ni una ni otra cosa. Ver cómo un edifico de ese tipo se deteriora, sin uso, es una muestra más de una ciudad, Cáceres, en la que el cierre de locales comerciales, de empresas, de edificios públicos y privados abandonados es la marca de los últimos años, especialmente de la actual legislatura municipal, marcada por la impotencia de los ciudadanos (que, no se olviden, votaron mayoritariamente al Partido Popular), la incompetencia política del Ayuntamiento y el abandono de administraciones de superior jerarquía, que hacen que el cierre no sea más que consecuencia del abandono.
Vale.