Archivos para febrero 2013

Desde que a finales de marzo de 2012 se conociera que el CEFOT 1, de Cáceres, quedaba en una situación de medio cierre por los recortazos del Gobierno del Partido Popular, han sido muchas las circunstancias en las que la intervención de la alcaldesa de Cáceres, Elena Nevado, que, además, es senadora, ha demostrado su interés por el asunto.
Así, el 5 de marzo de 2012, antes de que se conociera la precaria situación del Centro, Elena Nevado se había reunido con la Subsecretaria de Defensa. A nadie que tenga algo de idea se le escapa que ya aquel día la Subsecretaria algo avanzaría del asunto. Pero la alcaldesa dijo que la visita era de cortesía.

Por la información recibida, gracias, Elena.

Cuando el asunto del Cefot revienta en la prensa, la alcaldesa Elena Nevado propicia que se constituya (o se reconstituya) la Plataforma pro Cefot y, cuando se celebra la primera reunión (sin saber si iba a existir la tal Plataforma) ya tiene el Ayuntamiento encargada una pancarta, o varias, y abiertas cuentas de Twitter y Facebook. Plataforma, redes sociales y pancartas, por encargo de Elena Nevado, alcaldesa y senadora en defensa propia.

Por la previsión organizada, gracias, Elena.

Cuando se debaten los Presupuestos Generales del Estado en el Senado y el Gobierno del Popular determina que en 2013 no habrá oferta de empleo público para plazas de tropa, “materia prima” para el funcionamiento del Cefot (y todo indica que no, salvo milagro militar, nunca político), la alcaldesa Elena Nevado, que el día 8 de diciembre había presidido ufana la celebración de la Patrona del Cefot, el 11 de diciembre votó dos veces contra la continuidad del Centro Militar. Ella lo negó, pero los documentos del Senado la desmienten http://cercadelasretamas.blogspot.com.es/2012/12/cuidado-con-lo-que-votas-elena-nevado.html

Por la coherencia y por la sumisión al Partido y en contra de los intereses de Cáceres, gracias, Elena.

Cuando desde su condición de alcaldesa Elena Nevado tiene que tomar decisiones, como la de recortar el déficit del servicio de autobuses urbanos, no tiene ninguna duda, y, tal como había anunciado no se sabe aconsejada por quién, ofrece buenas noticias para el Cefot. En pocos días, decía. Y, efectivamente, dentro de su coherencia y su decidida acción política por la continuidad del Centro, ella, porque lo vale, decide cercenar el servicio de autobuses urbanos con el Campamento de Santa Ana. Las buenas noticias de Elena Nevado.

Por tu sensibilidad y por la obtención de buenas noticias, gracias, Elena.

Ah, y sobre los autobuses, hay una cuestión meridianamente clara: no puede decidirse sobre el servicio de autobuses urbanos de una ciudad desde el asiento de atrás del Audi oficial, ni con informes de nadie que no sepa que para subir al autobús urbanos hay que esperar a que el conductor abra la puerta.

Está claro que a la alcaldesa y senadora, el Cefot de Cáceres le da igual. Si esperaba buenas noticias, es decir, que vengan nuevos alumnos militares a la ciudad, ella misma se desmiente, porque, vamos a ver, ¿no sabe que todas estas cosas se saben “en Madrid” y que hay alguien apuntando y poniendo crucecitas? Pues ella, Elena Nevado, ella sola ha clavado una enorme cruz en el laberinto en que se encuentra el Cefot cargándose el transporte público.

Gracias por todo, Elena, gracias.
Vale

Una de las consecuencias del abandono de los edificios es su deterioro inmediato, especialmente si su calidad edificatoria no es la mejor. En los centros de las ciudades que tienen alguna historia pasada, los diferentes períodos de desarrollo han ido estableciendo una serie de espacios sobre los que los vecinos edificaron sus casas. Y los medios económicos de que disponían, no permitían las mejores construcciones.
Ahora, cuando ya el edificio se ha vaciado de vecinos, cuando su deterioro resulta imparable, es la propiedad, única o compartida, la responsable de mantenerlo con el ornato y limpieza exterior adecuados, y evitar que el interior vaya degradándose hasta que puedan apreciarse los primeros signos de ruina. Aunque en muchas ocasiones sucede que es la propiedad la que desea que, en zonas como las protegidas por el Plan Especial, la ruina aparezca cuanto antes. Y llegar a la ruina total. Es más barato demoler entero y reconstuir, que rehabilitar, cuando, como es el caso del edificio de esta entrada, las superficies sobre las que se actúa son pequeñas.
Pero, también, es obligación del Ayuntamiento exigir a la propiedad que las condiciones de ornato y seguridad se mantengan. No hacerlo cuando se observan los primeros indicios de vacío y abandono, supone tener que llegar a la aplicación de las normas sobre ruina. Si el edificio es de escaso valor, como este caso, tanto económico como constructivo, la dejadez de la propiedad se une a la inacción de la administración municipal y las consecuencias se dejan sentir enseguida.

Un Ayuntamiento pasivo, incapaz de construir un modelo de ciudad, como sucede con el actual equipo de gobierno de Cáceres, del Partido Popular, encabezado por Elena Nevado, más pendiente de medrar en el partido (también es senadora) que de defender los intereses de la ciudad, no está en condiciones de exigir a, por ejemplo, los propietarios de este edificio que lo cuiden.
El edificio al que corresponde esta entrada, es un pequeño inmueble, de cuatro alturas, situado en la plaza de Las Cuatro Esquinas, uno de los rincones más reconocidos de Cáceres, formando una de esas cuatro esquinas, Calle Muñoz Chaves – Calle Zapatería. En su planta baja se asentó durante años un estanco, ahora trasladado a la calle Margallo, y otro local que ha tenido diversos usos.

Sobre una superficie de 58 m2, están construidos 232 m2, según la ficha catastral. Pero esa pequeña superficie, esa esquina, es la que se encuentra de frente cualquier persona que sale de la Plaza Mayor en dirección a San Blas, o a la Plaza de Toros por las calles Sancti Spiritu y Margallo. Su color amarillento es, además, característico sobre unos edificios más neutros de colorido.
Presenta un aspecto demasiado descuidado para el lugar en el que se encuentra y contribuye, con otros muchos edificios y locales cerrados y con señales inequívocas de abandono, a que los visitantes tengan la impresión de que en Cáceres se pasa de una ciudad antigua, monumental, Patrimonio de la Humanidad, a una ciudad vieja, destartalada, abandonada.

Que este edificio continúe su deterioro camino de la ruina final o que se obligue a sus propietarios a mantenerlo al menos visible, depende de que el Ayuntamiento pueda tener la fuerza moral de exigirlo. Sin embargo, la cada vez más perceptible sensación de que “Cáceres se muere” o que el comercio de Cáceres se muere, y que la ciudad languidece, anestesiada, hacen que, al final, los ciudadanos miren hacia el balcón municipal y lo encuentren, también, languideciente, sin uso, y sin capacidad de reacción.
Vale.

  



El crecimiento extramuros de la ciudad de Cáceres dio origen a lo que se llamaron coladas, sobre las que se construyeron dos iglesias notables, la de San Juan, y la más importante, la de Santiago de los Caballeros. Pero además de iglesias, se construyeron edificios de gran relieve. El Palacio de Godoy, por ejemplo. Y otros menos impresionantes pero que poco a poco fueron formando una ciudad nueva, manteniendo intrincadas calles, curvas, cortas, que permiten que los edificios se protejan unos con otros.
Así, desde la plaza de Godoy, desde la iglesia de Santiago de los Caballeros (o hacia ella) discurre la calle de Camberos, llamada desde siempre la “Calle Oscura”, que tiene su continuación en la calle de Moreras. Ambas calles, en realidad, una sola, está atravesada, hacia la vaguada de San Blas, por la calle Muñoz Chaves.
En esa confluencia de calles se encuentra un edificio que, si seguimos lo que dicen las piedras de su esquina, fue construido en 1734 (a salvo de epigrafistas que puedan definir bien la última cifra), y así se recoge en la ficha 2-10-429-2 del Plan Especial de Protección de la ciudad. 
Conocida, según la documentación del citado Plan Especial como Casa Muñoz Chaves, puede proceder de la familia Muñoz Ibarrola, también citada en la documentación urbanística. Juan Muñoz Chaves vivió en esa casa y murió en 1917.
Edificio incluido en el tráfico inmobiliario, incluso fue noticia de prensa en 2006, cuando una promotora anunció que se construirían 10 viviendas. Para hacer atractivo el proyecto, la promotora, por supuesto, realizó un estudio histórico de quiénes habían habitado la casa. Esta pátina histórica no tenía más finalidad que la de hacer atractivo el negocio. Negocio que, como otros muchos, se llevó por delante el estallido de la burbuja inmobiliaria. Hoy, el edificio ofrece signos evidentes de abandono.

La ficha catastral data la construcción del inmueble en 1900, se supone que por poner una fecha. Y que la superficie del solar es de 798 m2, mientras que la construida es de 1.106 m2. Curiosamente, la noticia de prensa aludida (y que no me apetece enlazar) hablaba de 1.484 m2… de edificabilidad.
Por la calle Muñoz Chaves, que da para más de una entrada en el blog, se accede a la sede del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, a la Audiencia.
Aunque no es un gran edificio, no es un edificio monumental, su ubicación, con una vista característica de la ciudad, por la calle Oscura a cuyo fondo está la torre de la iglesia de Santiago, y una vista por la propia Muñoz Chaves que deja entrever la Real Audiencia de Extremadura, y edificios a ambos lados de la calle de mayor volumetría, como el actual Colegio Notarial.
La dejadez del edificio, el abandono real en que se encuentra, se aprecia en puertas y ventanas, especialmente en estas, con cristales rotos y algún cartel que recuerda lo que iba a ser un proyecto inmobiliario y que son el reflejo de lo que pudo ser y no fue.
La situación económica general, y de la ciudad en general, augura que el deterioro, como ya hemos señalado en otras entradas de este blog, continuará mientras el edificio continúe sin uso. Y sin uso, el camino es el abandono, y de ahí a la ruina, un paso.

Pero para evitar el abandono, la ruina, además de su puesta en uso, antes, incluso ya mismo, sería necesario que desde el Ayuntamiento, y en cumplimiento de la vigilancia de que el ornato y decoro de fachadas, en lugares de paso importantes, como este, camino al TSJEX, se instara a quien o quienes fueran sus actuales propietarios al arreglo de las ventanas, a la limpieza de la fachada, y de los elementos, como balcones. Pero el Ayuntamiento del Partido Popular está a otra cosa, como es a la de recortar en servicios sociales, en servicios públicos, y la alcaldesa, Elena Nevado, a apretar el botón de votación en el Senado.
Vale.

El demoledor dato del paro del mes de enero de 2013 en Extremadura, más de 6.000 personas, todas con nombres y apellidos, todas con su vida sin mañana, fue contestado por el presidente (con minúsculas) de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, con una finta de propaganda al más puro estilo goebbeliano. Cuando los parados le cercan, cuando las cifras de parados demuestran que no tenía ninguna solución que ofrecer a los extremeños, su especialista en marketing, al que pagamos todos, el tal Ivancito, le dio la bombilla que le faltaba: ¿Que tenemos 6.000 parados más sobre nuestra incompetencia? No hay problema, prometemos listas abiertas y todos van al anzuelo.
Y todos han picado en el anzuelo.
En primer lugar los dos libelos que se publican en la región: el tradicional de la Editorial Católica y el otro. Titulares de prensa y editoriales para alabar al emperador. Pero el emperador Monago va desnudo. Envolverse en las listas abiertas es lo mismo que hace Mas en Catalunya con la senyera: una vulgar trampa de mal gobernante.
Porque ya tenemos listas abiertas en nuestro sistema electoral. Claro, pero con ellas se eligen senadores. Como Luis Bárcenas, que fue elegido, en listas abiertas, senador…
Que ahora las listas abiertas sean la tapadera con la que esconder el drama personal de más de 170.000 extremeños demuestra, además de una demagogia hortera y chabacana, algo mucho peor: que quien maneja la tapadera es un incompetente, es un inmoral y hace gala de un profundo desprecio hacia los ciudadanos.
Pero la demagogia, como los desmentidos de Carlos Floriano, tiene las patas muy cortas. A los más de 6.000 parados de enero se unirán los otros miles que habrá, sin duda, en febrero. ¿Y qué se va a inventar el dueño de Redondo y Asociados para que su jefe, que no su pagador, pueda salir en los BOPPs (ya tiene dos por falta de uno) y en su nodo televisivo?
Ahora, con más de 170.000 parados, las únicas listas abiertas que necesita Extremadura son las de gobernar. Las únicas listas abiertas que necesita Extremadura son las de ciudadanos que necesitan encontrar un puesto de trabajo. Pero esas listas abiertas tan necesarias no se conseguirán con gobernantes como Monago y sus secuaces de Izquierda Unida, Nogales, Pedro Escobar y Victor Casco, porque ya han demostrado, por demás, su inutilidad y su incompetencia.
El Partido Popular de Extremadura, que necesita que un chamán del marketing les diga lo que tienen que hacer (y encima le paguen con los impuestos que nos sacan a todos), ha demostrado no ser un partido de gobierno. Ha demostrado ser un partido de desalmados.
Que para tapar la ignominia de ser el responsable de que en enero de 2013 hayan ido a la fosa séptica del paro más de 6.000 extremeños tengan que recurrir a un truco de tómbola de feria, demuestra la catadura moral de unos que se proclamaron en su día “el gobierno de los mejores” y que a cada paso demuestran que el marketing como fin es solamente fachada. Y que cuando ese marketing es sólo fachada de una ideología de extrema derecha, lo único que queda es el recuerdo de los métodos de la propaganda de los partidos nazis.
Las listas abiertas que necesita Extremadura son esas en las que cada uno de los 170.000 parados puedan ver su nombre y la fecha, inmediata, ya, de su nuevo puesto de trabajo.
Todo lo demás son más de 170.000 maneras de engañar, de mentir. Y son más de 170.000 maneras de esconder la propia incompetencia de quien, a falta de una bandera en la que envolverse, como hacen los nacionalistas o los patriotas de hojalata con dinero en cuentas suizas.
Dejen las listas abiertas para cuando hayan sido capaces de abrir a la esperanza a esos más de 170.000 parados extremeños. Y si no tienen ni puñetera idea de cómo hacerlo, váyanse con viento fresco a sus casas y dejen de seguir hundiendo en la miseria a los extremeños.
Vale.

Ahora que los recortes presupuestarios acosan a una alcaldía, la de Cáceres, con Elena Nevado al frente, incapaz de gestionar una ciudad de modo eficaz, el servicio de limpieza, de recogida de basuras se resiente… según los barrios. Parece ser que la filosofía del Partido Popular es que en los barrios no se recoja la basura todos los días. Total, los barrios no los ven los turistas y la imagen y la Marca Cáceres no se resienten con ello.
Por eso, es muy conveniente que la imagen que nuestros visitantes se lleven de la ciudad sea la de un entorno limpio, cuidado, donde el trabajo eficaz del Ayuntamiento se vea y sea motivo de orgullo para todos los cacereños.
Pongamos un ejemplo. En el centro de Cáceres, en la calle de Moros se encuentra un hotel de cuatro estrellas, cuya salida hacia la Plaza Mayor se realiza directamente por la Plaza de Santo Domingo, donde aprecian la fachada de la iglesia del mismo nombre. Claro, que antes de llegar a esa plaza la imagen deja mucho que desear.
En la esquina que la calle Valdés hace con la Plaza de Santo Domingo se encuentra una casa de dos plantas que es, prácticamente, la primera visión que tienen los turistas que se alojan en el Hotel Don Manuel (****) es… esa casa.

Un edificio de 346 m2, sobre una superficie de suelo de 177, el último uso conocido, en planta baja fue el de sede de la sociedad cacereña de canaricultura, pero ya hace tanto tiempo…
La preocupación por la imagen de Cáceres que tiene la alcaldía debería llevar a que por el Ayuntamiento se exigiera a los propietarios de ese caserón a mantener sus fachadas con el debido ornato y cuidado.

La realidad de una ciudad que lleva a su consistorio a adoptar medidas presupuestarias basadas en generalidades y en tópicos, a tomar decisiones en el coche oficial, sin pisar la calle, sin saber que la imagen no se gana castigando a los barrios, y la marca Cáceres no se genera pretendiendo que recoger la basura todos los días de los contenedores de las calles del centro, sino haciendo cumplir las normas, como, por ejemplo, la obligación de los propietarios a mantener en buenas condiciones de ornato los edificios. Y en condiciones de seguridad.

El edificio de Plaza de Santo Domingo a calle Valdés no cumple ni el ornato ni la seguridad, dado el deterioro de los enfoscados de fachada que pueden desprenderse en cualquier momento y alcanzar los cascotes a turistas, a visitantes que se alojan en un hotel de 4*.
Vale.


Con la organización de la Asociación Cultural Lemon y Coco y comisariada por Montaña Hurtado Muñoz (en twitter: zapatosrosas), el jueves 7 de febrero se inauguró en el Palacio de Las Cigüeñas, de Cáceres, la exposición “Miscelánea”, compuesta por 36 obras de Beatriz Ballesteros.
Una exposición que, en primer lugar, llama la atención por el espacio, una de las salas de un edificio emblemático de Cáceres, en el corazón de su ciudad monumental, Patrimonio de la Humanidad. Y en un espacio propiedad del Ministerio de Defensa y que está en uso por el Ejército de Tierra. Entrar en el edificio es encontrarse con una colección de armas antiguas, cedidas por el Museo del Ejército y que dan al conjunto un aspecto serio, institucional, solemne.
En ese espacio, las salas que el Centro de Formación de Tropa nº 1 (CEFOT 1) pone a disposición de artistas locales, paneladas en blanco, y culminadas con una alta bóvedad de ladrillo, acogen unas obras, las fotografías de Beatriz Ballesteros, que contrastan, en color, en diversidad de enfoques y remembranzas con la solemnidad de arcabuces, espadines, sables…

Y ese contraste arranca con la primera obra que recibe al visitante, “Alone”, una marina con un punto de ingenuidad, en rojo, y una línea de horizonte perfecta. Y a partir de ahí, el trabajo, la imaginación y la sensibilidad de la artista se va desgranando en todas y cada una de las 36 obras, fotografías con un tratamiento digital que va más allá de retoques o aplicación de texturas prediseñadas y resaltan el uso que de las posibilidades tecnológicas realiza Beatriz Ballesteros para convertir cada fotografía en un lienzo y sobre él verter su imaginación, su talento.

Que este contraste entre un edificio fortaleza por fuera, con la más alta torre almenada del conjunto monumental, y fortaleza por dentro, con panoplias que exhiben poderosas armas del siglo XVIII, se pueda dar no es más que la apuesta que, desde el Ejército, se hace por poner a disposición de la ciudad, de sus artistas, de unos espacios que hasta hace poco eran casi como los Ojos del Guadiana.
Escuchando las conversaciones de los turistas, atraídos por el valor cultural de la ciudad, ese contraste es una seña de identidad que debería tener más continuidad, con más aportaciones de artistas jóvenes.
Lo mismo que en la gastronomía se ha terminado imponiendo “la mezcla de sabores”, en este tipo de exposiciones, la mezcla entre fortaleza y fuerza y sensibilidad también se convertirá, sin duda, en una seña de identidad.

Parece claro que para el Ejército, como institución de tradiciones formales y protocolarias, esta colaboración con la Asociación Cultural “Lemon y Coco” y el acierto de la Comisaria, Montaña Hurtado Muñoz (http://zapatos-rosas.blogspot.com.es/), al proponer a Beatriz Ballesteros deberían permitir en el futuro nuevas aportaciones, máxime teniendo en cuenta que @zapatosrosas es una de las blogueras más influyentes de nuestro país en materia de crítica de arte, como señaló recientemente el suplemento “El Cultural”, del diario ABC (http://www.abc.es/cultura/cultural/20121226/abci-arte-blog-201212261148.html
Vale.