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Ahora se están realizando por la Diputación de Cáceres obras en el Palacio de Pereros para convertirlo, de nuevo, en colegio mayor. Por lo que parece, las obras solamente afectan a la llamada Casa de Pereros, pero no incluyen una propiedad de la propia diputación, medianera con Pereros: el antiguo Colegio de la Inmaculada.

No se trata esta entrada de abogar por la recuperación para el uso de construcciones existentes, sino que, en este caso, se refiere a la necesaria recuperación y puesta en uso de los espacios libres (jardines) situados en el entorno de la Torre Mochada, o Torremochada.

Cuando se pasea por la ciudad monumental, los itinerarios están muy fijados y llegando al Olivar de la Judería, a la derecha, arrancan los muros que, al otro lado esconden los jardines (o lo que sean ahora) del antiguo Colegio de la Inmaculada. Esos muros continúan por la calle Hernando Pizarro, hasta su intersección con la Calle de la Consolación, hasta la calle Torremochada. Una longitud de muros nada desdeñable, de los que sobresalen, sin ningún orden, alguna higuera, alguna acacia y otros árboles y arbustos que por lo que parece, crecen sin ningún cuidado ni orden.

Sin embargo, en el tramo de la calle Torremochada existe una verja de cerramiento, pintada de un color anodino, que termina en un candado. Al otro lado de la verja, sin que se pueda acceder al interior, se aprecian suciedad y abandono, sobre unas fábricas de ladrillo en solados y jardineras, algunas farolas que recuerdan que en los años 90 formaban una zona visitable y ajardinada en torno a la Torre Mochada.

Esas actuaciones de los años 90 se debieron a una intervención diseñada por el arquitecto Miguel Matas y que, a su vez, recogiendo bibliografía de María José Teixidó, se señalan otras, en 1962 y 1965, promovidas por la Dirección General de Bellas Artes, dirigidas por el arquitecto González Valcárcel. https://sig.caceres.es/PDMuralla/1_ESTUDIOS_PREVIOS/1_49/1_49_ESTUDIO_SISTEMAS_CONSTRUCTIVOS.pdf

La Torremocha es una de las torres albarranas de la muralla de Cáceres, y que, a pesar de las referencias que sobre ella se transmiten en la memoria colectiva, es, ahora mismo, un elemento prácticamente desconocido, y a su visita no comparecen los turistas que, unas veces aventurados a lo que vaya surgiendo a su paso, otras orientados por guías, pasan del Olivar de la Judería de nuevo a la propia judería, olvidándose de la Consolación, de la Ermita de las Candelas y de la calle Torremochada.

Pero mejor es así, mejor que los turistas que nos visitan y que fotografían la plaza de Santa Clara y su convento, no caminen los escasos 50 metros que los separan de esta torre y de su deteriorado entorno.

El espacio que los jardines encerrados tras unos muros recrecidos o detrás de una verja metálica que repele a la vista, deberían ser objeto de una recuperación necesaria, para añadir al patrimonio histórico, y a, sobre todo, poder establecer qué elementos de la muralla, entre la torre Mochada y la torre existente en la calle Hernando Pizarro, que da paso al acceso al olivar de la Judería, pueden recuperarse. Ah, y reparar la maltrecha torre de Hernando Pizarro.

Vale.

La nueva última versión cinematográfica de los hechos del Sitio de Baler, protagonizada por Luis Tosar, ha vuelto a poner de actualidad a uno de los héroes nacidos en la provincia de Cáceres: Saturnino Martín Cerezo. Porque héroes, en su más estricta acepción militar en España, son quienes se hacen acreedores a la Cruz Laureada de San Fernando. Y Martín Cerezo lo es.

Nació el 11 de Febrero de 1866 en Miajadas en el nº 23 de la calle de la Reina (nombre que posteriormente sería cambiado por el del Héroe). Desde pequeño sintió gran pasión por los libros, pero la mentalidad miajadeña de la época y la pobre situación económica de su familia le impidieron seguir carrera, obligándole desde pequeño a ejercitarse en las tareas del campo.

Ingresó como voluntario en el Ejército, con 17 y en 1897, fue ascendido al empleo de segundo Teniente. En Baler estuvo a las órdenes del Capitán Enrique de las Morenas, a quien sucedió en el mando y mantuvo la resistencia hasta que en junio de 1899 izó la bandera blanca.

Estos hechos, muy sucintamente relatados, y cuyo conocimiento, con mayor o menor fidelidad son conocidos, dieron paso a la repatriación del pelotón al mando de Martín Cerezo. En esta exposición queremos relatar cómo fue el retorno, tanto a España como, en el caso de Saturnino Martín Cerezo, a su tierra. Porque no es frecuente en nuestro país aquello de ser profeta en la tierra de uno, y muchas veces no son los propios paisanos los que mejor tratan a quienes se han hecho acreedores de grandes méritos.

En primer lugar, hay que recordar que la finalización del sitio de Baler fue saludada por la ya República de Filipinas con un Decreto, firmado por su Presidente, Emilio Aguinaldo, en el que tras ser reconocidos como valientes soldados y acreedores de reconocimiento por su valor y heroísmo, se dicta como único artículo que no serían reconocidos como prisioneros, sino como amigos a los que se debía de proveer de los pases necesarios para su retorno a España. En 1939, 40 años después de finalizado el Sitio de Baler, la república filipina honró su memoria colocando en la fachada de la iglesia en la que el pelotón al mando de Martín Cerezo resistió durante un año una placa, en inglés. Hoy, la Iglesia de Baler está declarada Monumento del Patrimonio Histórico filipino y es un atractivo turístico muy importante.

Los soldados, al mando de Martín Cerezo, y entre los que se encontraba el médico Vigil de Quiñones, regresaron a España por tanto con el reconocimiento de las autoridades filipinas. Con el paso de los años, Vigil de Quiñones dio nombre al Hospital Militar de Sevilla.

“La Ilustración Artística”, en su número 924, de 18 de septiembre de 1899, dedica un amplio reportaje a la Guerra de Filipinas, y en concreto, al Destacamento de Baler. En ese reportaje se recoge cómo desde los mandos militares españoles se trató de conseguir que el Teniente Martín Cerezo depusiera su resistencia y la de sus hombres, ya que la guerra había finalizado:

“Llamóle el Sr. Aguilar [al Teniente Martín Cerezo] sobre la presencia del Vapor Uranus. “No he visto el vapor, contestó el teniente. – ¿No ha oído las tres fuertes pitadas que dio al fondear? – No, señor, y aunque las hubiese oído no habría hecho caso, porque en varias ocasiones han tratado los filipinos de engañarme sir-viéndose de cañas que imitan el silbato de un vapor.”

Finalmente, el 2 de junio de 1899 concluyó el asedio, como se relata en “La Ilustración Artística”:

“El mismo día 2, el teniente Martín, agotados los víveres hacía cuatro días y convencido por la lectura de los periódicos que le dejara el Sr. Aguilar de que había cesado la soberanía española en Filipinas, expuso al destacamento la inutilidad de todo sacrificio: todos convinieron en ello y en su consecuencia pactóse la capitulación en las más honrosas condiciones”.

El día 1 de septiembre de 1899, a bordo del vapor Alicante, los supervivientes de Baler llegaron a Barcelona, donde fueron recibidos por el Capitán General, conde de Caspe, con estas palabras:

Bienvenidos seáis, y recordad sin jactancia, pero con orgullo, que habéis formado parte del destacamento de Baler”.

Banquete a los supervivientes. Barcelona. 1899.

“La Ilustración Artística”

Después del recibimiento, cada uno de los miembros del destacamento marchó hacia sus lugares de origen, y el teniente Martín Cerezo regresó a su tierra.

El Ayuntamiento de Miajadas, en sesión extraordinaria celebrada el 23 de octubre de 1899 adoptó los siguientes acuerdos, conforme a lo publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres de 14 de noviembre de 1899:

Primero. Variar el nombre de la calle en que nació el valiente defensor de Baler, poniéndole el suyo, y que a la calle de Mesones se la conozca con el de la calle de la Reina en lo sucesivo, que es el nombre que actualmente lleva la que se ha de conocer desde hoy con el de Martín Cerezo.

Segundo. Que en el Salón de Sesiones de este Ayuntamiento se coloque una lápida de mármol con una inscripción conmemorativa de este acto, y otra de hierro fundido en la casa en que nació el sufrido y heroico hijo de este pueblo.

Tercero. Que por el Ayuntamiento se encabece una suscripción con cincuenta pesetas a la cual podrán adherirse cuantos lo deseen, debiendo hacerse pública y que tendrá por objeto regalar al Capitán don Saturnino Martín Cerezo un sable de honor como recuerdo de sus paisanos.

Tras la lectura de los acuerdos citados, tomaron la palabra las autoridades presentes, civiles y militares, así como los curas párrocos, y de leerse el Decreto del presidente de la república filipina de homenaje a los miembros del destacamento de Baler, tomó la palabra el homenajeado, bastante emocionado, para comenzar “a dar las más expresivas gracias, tanto al Sr. Gobernador Civil de la provincia, como a las demás autoridades de esta población y al vecindario en general por las inmerecidas atenciones y elogios de que es objeto, toda vez que los actos realizados por él en Filipinas, no tienen nada de particular, y cualquiera otro que vista el honroso uniforme militar y se llame español, hubiera en el mismo caso realizado idénticos hechos, como lo demuestra el de que con él y en el propio día se encerraron en el fuerte Iglesia de Baler, que por tanto tiempo les sirvió de defensa, el dignísimo capitán Sr. Las Morenas y el primer Teniente encargado de aquellas fuerzas, los cuales no enseñaron a defendernos dando el ejemplo y entregando sus vidas como buenos, dedicándoles frases de cariño; y que si alguna gloria le cabe por los actos realizados durante el asedio, dábala principalmente al arrojo, decisión y valor temerario de aquellos sufridos y humildes soldados que compartieron con él las vicisitudes y sufrimientos, alentándole a sostener la bandera española que durante doce meses ondeó sobre la torre de Baler. A todos por igual dice, alcanzará la gloria si existe, aunque él entiende que no hicieron otra cosa sino cumplir con su deber de militares, cual otros tantos lo hicieron sacrificando su vida por la Patria, a quien todo lo deben, sintiéndose orgulloso de poderse llamar hijo de este honrado y sufrido pueblo”.

Este reconocimiento de su pueblo, de su Miajadas natal, al nombrarle hijo predilecto fue seguido de otros honores. Y también con llamamientos desde diversos sectores para que los méritos y el sacrificio de los que defendieron en Baler fueran reconocidos.

El periódico “La Región Extremeña. Diario Republicano”, que se publicaba en Badajoz, incluyó el 3 de octubre de 1899, antes, por tanto, del homenaje de Miajadas a Saturnino Martín Cerezo, una crónica en la que J. Rincón y Jiménez, corresponsal en Madrid, da cuenta de su encuentro, por ser paisano, con el militar miajadeño.

“Pedí al sr. Cerezo que me relatara las penalidades que habían sufrido en Baler durante el año que duró el sitio y me respondió con modestia, que ya las había comunicado a los periódicos barceloneses y que no las quería contar de nuevo porque era dar a los hechos que habían realizado, más importancia de la que tienen.

Pues todos los españoles admiramos vuestro heroico comportamiento.

No esperábamos otra cosa de los nobles hijos de esta tierra, por la que gustosos hubiéramos dado nuestra vida.

Las provisiones serían escasas…

Sí, a los cuatro meses se nos acabaron los comestibles y entonces recurrimos a las hojas de calabazas cocidas con agua.

El bizarro militar cojea mucho de resultas de una caída que dio al intentar saltar una ventana y defenderse de los soldados insurrectos que le acompañaban a Manila, los cuales tramaron una conjuración para asesinarle.

Después del homenaje de su localidad natal, desde Cáceres, capital de la provincia, se establecieron contactos con el Auntamiento de Miajadas para que, de manera visible, quedara patente el reconocimiento que era preciso realizar al ya ascendido a Capitán Martín Cerezo. Ascendido por méritos de guerra.

Así, el Ayuntamiento de Cáceres debate y acuerda el 8 de noviembre de 1899 que se nombraría a D. Saturnino Martín Cerezo hijo adoptivo de la ciudad de Cáceres, así como dar su nombre a una de sus calles, a la espera de que desde Miajadas se informe de la fecha en la que el militar llegará a la ciudad.

En la reunión de 8 de enero de 1900, se dio cuenta a la corporación de que desde Miajadas, por telegrama, se informaba que Martín Cerezo llegaría en el tren correo de Mérida a la estación de Cáceres el miércoles 10 de enero de 1900.

En la misma sesión, el Ayuntamiento de Cáceres acuerda, por unanimidad:

Primero. Declarar hijo adoptivo de esta ciudad al Capitán D. Saturnino Martín Cerezo como prueba [sic] de la estimación que merece a este Municipio, por su heroicidad en el archipiélago Filipino.

Segundo. Que el Ayuntamiento le reciba en la Estación a su llegada, le felicite en nombre del pueblo de Cáceres y le haga entrega del acuerdo de la Corporación declarándole hijo adoptivo de esta Ciudad.

Tercero. Que se le ofrezca un almuerzo que tendrá lugar en el Salón de Sesiones el jueves próximo y al que se invitará previamente a los Señores Gobernador Civil y Militar satisfa-ciéndose su importe del peculio de los Señores Concejales, y

Cuarto y último. Que se le proporcione hospedaje en una Fonda, cuya cuenta será satisfecha de los fondos municipales, con cargo al Capítulo de Imprevistos y que se dé el nombre de Martín Cerezo a una de las calles de la Capital.”

Los homenajes y las muestras de reconocimiento continuaron, como señala Ortiz Armengol en el núm. 68, 1990, de la Revista de Historia Militar: “La defensa de la posición de Baler

“Escritores situados entonces en posiciones ideológicas muy radicales –y muy poco antes calificándose de anarquistas- vieron, y buscaron, con respeto la figura de Martín Cerezo, le entrevistaron y celebraron, según consta en escritos y memorias, y Azorín nos sorprenderá con este párrafo: ‘Años más tarde, Ramiro de Maeztu, Pío Baroja y yo tuvimos la idea de un monumento a los combatientes de Cuba y Filipinas. Combatientes son soldados, clases, oficiales y jefes. Redacté yo el mensaje a la opinión’”. El monumento estuvo levantado en el Parque del Oeste de Madrid.

El relato, muy documentado, de Ortiz Armengol es una referencia imprescindible, junto con el propio relato que escribió Saturnino Martín Cerezo, para conocer tanto los hechos de Baler, como las relaciones y la guerra de Filipinas y a los hombres que participaron en ella.

También el diplomático Ortiz Armengol traza un retrato de la personalidad de Martín Cerezo, en la que era un rasgo fundamental su procedencia de la dura tierra extremeña, y recuerda las sucesivas ediciones del libro que el héroe extremeño escribió sobre el Sitio de Baler, y, también, cómo dicho libro fue traducido al inglés, por la iniciativa del comandante del Ejército norteamericano F.L. Dodds, que había conocido el relato tras ser publicado, por entregas, en el periódico de Manila “El Mercantil”, que tras la pérdida de Filipinas se convirtió en el portavoz oficial de los intereses de los españoles que seguían viviendo en Filipinas.

Entre esos homenajes y reconocimientos a la figura de Martín Cerezo está la concesión, en Julio de 1901, de la Cruz Laureada de San Fernando, mediante cédula real y tras el correspondiente y preceptivo juicio contradictorio.

En 1939, Aurora Quezón, esposa del primer presidente de la Mancomunidad de Filipinas, Manuel Quezón, consiguió que se restaurase la Iglesia de Baler, y el Comité Histórico de Filipinas colocó en la fachada una placa, en inglés, recordando el “Sitio de Baler”.

La traducción de la placa dice:

“Una guarnición española de cuatro oficiales y cincuentas solda-dos fue sitiada por los insurgentes filipinos entre el 27 de junio de 1898 y el 2 de junio de 1899. Los ofrecimientos de paz y las peticiones de rendición fueron rechazados cinco veces. Los sitiados supieron por los periódicos dejados en el patio por un emisario del general Ríos que España había perdido Filipinas. Durante muchos meses la única bandera de España que ondeó en Luzón fue esta de la iglesia de Baler. Rotos por la desnutrición y las enfermedades tropicales, el mando español negoció una tregua con los rebeldes y los sitiados pudieron abandonar la iglesia para cruzar los montes. Dos oficiales y doce hombres murieron como consecuencia de las enfermedades, dos fueron ejecutados, dos oficiales y catorce soldados habían resultado heridos, seis desertaron. La valentía de la guarnición fue reconocida por el general Aguinaldo en documento oficial hecho público en Tarlac el 2 de junio de 1899. A su regreso a España los últimos de Filipinas fueron premiados por la Reina Regente, María Cristina, en nombre del Rey Alfonso XIII y la nación española.”

Desde 2002, se celebra en las Islas Filipinas el Día de la Amistad Hispano Filipina, en recuerdo de la gesta de Baler, instaurado por la Ley de la República nº 9187 de 22 de julio de 2002, que en su preámbulo dice:

“Un 30 de junio, el Presidente Emilio Aguinaldo ensalzó a los soldados españoles sitiados en la iglesia de Baler por su lealtad y su caballerosa valentía. Para honrar este memorable episodio, es de justicia que se declare dicho día como fiesta nacional, de manera que se recuerde el acto de benevolencia que asentó los cimientos de unas mejores relaciones entre Filipinas y España.

Día de la Amistad Hispano filipina. El treinta de junio de cada año queda pues declarado como Día de la Amistad Hispano-filipina, para conmemorar los vínculos culturales e históricos, la amistad y la cooperación entre Filipinas y España. Se declara por tanto fiesta especial de carácter laborable a nivel nacional, y fiesta especial no laborable en la provincia de Aurora.”

El retorno de los Últimos de Filipinas, al término de su gesta, se produjo a través del puerto de Barcelona, en 1899. Y en Barcelona, en la Casa Asia, se celebró 106 años después un merecido y demorado Homenaje a los Héroes de Baler.

El 9 de septiembre de 2005, la entidad Casa Asia y el Ministerio de Defensa rindieron homenaje a los últimos de Filipinas: 33 soldados españoles que, en el año 1898, sobrevivieron sitiados durante 337 días en la iglesia filipina de Baler. El acto contó con la participación del entonces ministro de Defensa, José Bono, el embajador de la República de Filipinas en España, Joseph D. Bernardo Medina, el Senador Edgardo J. Angara, descendientes de los soldados supervivientes, los alcaldes de los 33 pueblos de procedencia de los homenajeados, y el director general de Casa Asia, Ion de la Riva. El homenaje incluyó la proyección del documental “Los últimos de Filipinas”, con guión de Jesús Valbuena, la descubierta de una placa conmemorativa y la firma de un acuerdo de hermanamiento entre los alcaldes de los 33 municipios y el alcalde de Baler.

Entre esos 33 municipios que firmaron el Acuerdo de Hermanamiento con la localidad filipina de Baler se encontraba el de Miajadas, cuyo alcalde en esas fechas era D. Antonio Díaz Alías.

La gesta de aquellos 33 supervivientes que llegaron a España el 1 de septiembre de 1899, a bordo del vapor Alicante fue rememorada en la Casa Asia con un documental dirigido por Jesús Valbuena (bisnieto del cabo Jesús García Quijano), “Los últimos del Imperio”, realizado sobre un trabajo de campo realizado desde 1993, y la narración de Luis Eduardo Aute, en varias localizaciones de España y Filipinas.

La localidad de nacimiento de Saturnino Martín Cerezo ha realizado diversas acciones de recreación histórica, a través de la Sociedad Histórica “Villa de Miajadas”, y parece probable que a lo largo del tiempo se produzca una cierta normalización y la figura histórica del miajadeño sea recordada con mayor énfasis, y pase a formar parte de la memoria colectiva.

En Cáceres, ciudad que dedicó una Avenida a los Héroes de Baler y una calle a su hijo adoptivo, es difícil encontrar a vecinos de la ciudad que sepan dónde está la calle, y menos que sepan por qué esa calle se llama así, y quién era el personaje, que en enero de 1900, mereció los honores de la ciudad. De hecho, rastrear el paso por Cáceres en otras fechas posteriores de Martín Cerezo resulta muy complicado.

En el Archivo Histórico Municipal figuran tres documentos (dos fotografías y el Decreto del presidente de la República de Filipinas) con la firma, en Madrid, del propio Martín Cerezo en el año 1935, sin que exista otra referencia a cuál es el motivo de que esos documentos se conserven en el archivo.

Algún día, quizá, se le podrá rendir el homenaje que se merece un héroe cuyo conocimiento y recuerdo debiera ser permanente.

Vale.

P.S. Este texto se publicó por primera vez en el número 23 de la Revista Santa Ana, del Centro de Formación de Tropa nº 1. Enero-Marzo. 2017.

Cuando llevamos ya un tiempo hablando de la posible implantación en Cáceres de medidas relativas al consumo de agua por el bajo nivel del pantano del Guadiloba y la dificultad del enganche en el Almonte, y el parón que se ha establecido para el trasvase desde la presa de Portaje para abastecer a la ciudad, conviene recordar que hubo un tiempo en que se intentó que ese abastecimiento llegara desde la Sierra de Montánchez.

En el Archivo Histórico de Cáceres se encuentra el informe redactado por el ingeniero de minas Leandro Pérez-Cossío sobre el abastecimiento de aguas a Cáceres desde la Sierra de Montánchez, fechado en 1917.

Examinando los documentos (muy por encima, tampoco es cuestión de perder la poca vista que queda), el primer dato a resaltar es que se desechó por una cuestión económica. En una primera aproximación del ingeniero Pérez-Cossío, se cifraba en 2.500.000 ptas (de 1917, no se olvide) el coste general de las obras, más otros gastos que no podrían cuantificarse hasta hacer un proyecto más detallado.

No obstante, el Ingeniero Pérez-Cossío identificó tres puntos desde los que acometer el abastecimiento: la Charca de la Aceitunilla, el Puerto de la Mezquita y Carmonita y la Sierra de Montánchez.

De cada uno de los puntos se realiza un estudio gemorfológico, se analizan los pros y los contras y se calcula el caudal. Hay que tener en cuenta que el punto más cercano, la Charca de la Aceitunilla dista unos 22-24 km de distancia de la ciudad. Además, se necesitaría una impulsión en origen hasta una altura de 120-140 metros para conseguir  una elevación suficiente para la llegada del agua a Cáceres, mediante canalización forzada (tuberías), considerando la altura sobre el nivel del mar de la ciudad, cota 360 en la Iglesia de Santiago. Por cierto, que el autor del informe señala esta cota como la referente. La elevación del agua se haría hasta el cerro del Centinela.

Desde la Charca de la Aceitunilla, se conseguiría, hasta determinar más exactamente, un caudal de unos 25 litros/segundo. El Informe del ingeniero Pérez-Cossío señala la calidad del muro que sostiene la Charca, y que debería ser un lugar a preservar.

El puerto de la Mezquita tiene una cota de 471 m, por lo que la elevación del agua que pudiera obtenerse habría que elevarla hasta cotas de 543-546 metros.

El informe localiza en la Sierra de Montánchez dos Riveras, la Norte, la más favorable, y la Rivera Sur, que vierte al rio Aljucén, afluente del Guadiana y más caudaloso que los ríos Salor y Ayuela, afluentes del Tajo, situados en la Rivera Norte de la Sierra. El elemento más favorable para la impulsión desde la Sierra, que muestra la existencia de fuentes y caudales de agua suficientes, está en su cota, 680 m, por los 380 de la Torre de Santiago.

Del Informe de Leandro Pérez-Cossío. Archivo Histórico Municipal de Cáceres 

No se estudian, a fondo, y con detalle los caudales reales de las diversas zonas, y las estimaciones económicas de los costes fueron los que llevaron al Ayuntamiento de la ciudad a desistir de esta opción.

El Periódico liberal El Bloque informaba, en su edición de 12 de junio de 1917, bajo el expresivo titular “El problema de las aguas”, en relación con el Informe del ingeniero Pérez-Cossío de la reunión celebrada en el Ayuntamiento, donde se expusieron, entre otras cuestiones, la insuficiencia del mismo y de una previsión económica que desaconsejaba continuar con la idea, no obstante lo cual se plantearon nuevas aportaciones al informe en 2018.

Por ello, finalmente, el estudio hidrogeológico del profesor Hernández Pacheco fue el que llevó a la solución de recurrir al Calerizo, a través de los pozos situados en la Cerca de Don Jorge, para el abastecimiento.

Lo que siguió después, la construcción de la presa del Guadiloba, la captación en el Tajo y el proyecto inacabable de Portaje, son ya asuntos muy conocidos.

Vale.

Aunque ya haya sentencia sobre el procès y en Catalunya la burguesía y los indigentes intelectuales que le hacen el juego pretendan ser el ombligo del mundo, hemos de tener la vista puesta en el 10 de noviembre, y saber que en esas elecciones están en juego cosas mucho más importantes que la moldura de las gafas de Quim Torra o el flequillo de Puigdemont.

Una cosa que tienen los programas electorales, los tienen todos, son esas propuestas indefinidas trufadas de conceptos y referencias que las convierten en fuegos artificiales sin pólvora. Una de ellas, además, muy curiosa viniendo de un partido cuyo máximo dirigente se vanagloria de sus títulos en ciencias políticas, es lo del 15% para ir a un proceso revocatorio del presidente del gobierno.

Este es el párrafo:

  • Además, cuando el 15 % del censo electoral entienda que el Gobierno le ha dado la espalda, podrá iniciar un proceso revocatorio que terminará con un referéndum en que se decida de manera vinculante si quien ocupa la presidencia del Gobierno debe dimitir y convocar nuevas elecciones generales.

Está claro, no. “Cuando el 15% del censo electoral”… ¿Cómo se mide ese 15%? ¿Se convoca un referéndum para conocer si el gobierno ha dado la espalda al censo electoral? Aquí, se cuida mucho de decir “ha dado la espalda a la gente”. Si el resultado es un apoyo mayor del 15%, no hay cuestión. Si es menor, se convoca un proceso revocatorio que termine en otro referéndum… Y así ad infinitum

¿Le bastaría al politólogo Pablo Iglesias que hubiera encuestas de opinión sobre la popularidad del presidente del gobierno, y si esta fuera menor del 15% iniciar el proceso revocatorio…?

¿Cada cuántos días habría que realizar esas encuestas de popularidad? ¿Quién las realizaría, el CIS? No, el CIS, no, porque sea cual sea el signo del gobierno, el CIS está en la estructura del ejecutivo. Y claro, no va a hacer una encuesta contra el jefe. Tal como está el panorama mediático (las encuestas forman parte de ese panorama), sin duda Pablo Iglesias encargaría al programa televisivo de Monedero o directamente al boletín oficial de la casa real de galapagar, es decir, Público.

Pero más allá de la inconsistencia de la propuesta, si sería interesante tomarle la palabra a Pablo Iglesias y aplicar, en su propio partido, ese nivel del 15%.

¿Está el Amado Líder dispuesto a abandonar la dirección de su partido si en las elecciones de noviembre, del 10N, el respaldo de los votantes a su formación es menor de ese 15%?

Seguramente, a algún periodista se le ocurrirá hacer la pregunta. Pero no dirigida a quien propone topes que no sabe cómo se miden, cómo se cuantifican. La manera que el sistema democrático tiene de medir los apoyos electorales es la encuesta del día de las elecciones. Y ese día, si Podemos no alcanza el 15%, sus inscritos (ya que es un partido sin militantes) deberían iniciar el proceso revocatorio su hiperliderazgo.

Ya sé que eso no va a suceder. Los votantes de Podemos, al menos a través de las redes sociales y de soflamas en sus medios, no tienen capacidad crítica respecto de su líder, no cuestionan sus decisiones, las amparan, las refuerzan, y, con el tiempo, veremos cómo la mansión de Galapagar se convierte en lugar de peregrinación.

Si la coherencia fuera un valor que pudieran defender en Podemos, el 10N debería ser el inicio del proceso revocatorio que terminará con un referéndum en que se decida de manera vinculante si quien ocupa la secretaría general de la organización debe dimitir y convocar nuevo proceso de elección de la estructura orgánica.

Vale.

Hace poco, Pablo Iglesias, Lord Iglesias para los allegados, declaró que le gustaría retirarse de la política después de haber sido ministro. Más o menos eso entendí cuando leí las declaraciones. ¿Y por qué no?

Ahora no puede ser. Con el gobierno en funciones, su presidente en funciones no puede nombrar nuevos ministros en funciones. Pero después del 10 de noviembre, cuando los partidos, en un par de días se pongan de acuerdo en cómo resolver el bloqueo, ¿qué impedirá que Pablo Iglesias sea ministro? ¿Por qué no atender el deseo de quien tanto ha hecho por este país desde su humilde puesto de vecino de Vallecas?

Creo que sería un gran reconocimiento que en cuanto se pudiera formar gobierno se le nombrara, por ejemplo, un miércoles por la tarde, tomara posesión ante el ciudadano Borbón, recogiera la cartera de cuero con el nombre el ministerio y el suyo grabados en oro, asistiera al consejo de ministros del viernes, se hiciera la foto de rigor en las escalinatas del Palacio de la Moncloa, y el sábado se publicara su cese en el Boletín Oficial del Estado.

Está por ver qué ministerio sería más del agrado de Pablo Iglesias, pero habría que ser generosos y dejar que el eligiera la cartera.

Así, cumplido su deseo, Pablo Iglesias dejaría la política de este, a la que tanto ha aportado, y podría volver a su cátedra en la Universidad. Ah, no, calla, que no tiene de eso. ¿Adónde volvería? A Galapagar.

Y ya puestos, ¿por qué no hacer lo mismo con Alberto Carlos Rivera? Nombrarlo Ministro por un día. Ministro de algo, por un día, si con ello se le puede alejar de programas de televisión, de radio, de entrevistas en los periódicos, de manifestaciones en Ondárroa o en el pueblo de Junqueras.

Y así, cumplido su deseo de ser ministro, Alberto Carlos Rivera podría volver al empleo que tenía en el banco antes de que saliera desnudo en los carteles, tapándose sus partes con una las dos manos… Espera, no, que con los eres, las fusiones, los cierres de oficinas, ya no tendría plaza a la que volver. ¿Adónde volvería? Al chalet de Malú.

Pensándolo bien, no sé si sería buena idea eso de nombrar ministros por un día a Lord Pablo y Croner Rivera. No lo sé. Sus huecos quedarían en manos de Irene Montero e Inés Arrimadas. O peor, en manos de Penique y Toni Cantó o Cantuvo. Ardua tarea esta de pensar en el bienestar de próceres que tanto han hecho y hacen por la convivencia en nuestro país.

A Pablo Casado, nada. No nombrarle nada, dejarlo como está. Después de que Cristina Cifuentes haya dejado caer, como quien no quiere un video de unas cremas del Eroski, que Pablo ya estaba en ese de Fundescam. Y Cristina parece que ha dicho que con Fundescam empezó todo.

A Pedro Sánchez no puede nombrársele ministro por un día, porque lleva desde junio de 2018 de presidente del gobierno, efectivo y en funciones, y ya nombrarlo sólo ministro por un día, no parece que sea muy llamativo. ¿Adónde volvería? A Dos Hermanas. Allí empezó todo.

Al que no le encuentro empleo es a Santi Abascal, y mira que el muchacho dice que vale para cualquier cosa, pero le he preguntado a un funcionario amigo de la Seguridad Social que me diga de qué ha trabajado, para conocer sus aficiones laborales, pero siempre que ha intentado buscar los datos se le ha vuelto en blanco la pantalla.

Vale.

Mientras intentaba averiguar alguna historia sobre los hornos del Sapillo, que ya publiqué en esta Cerca de las Retamas, en encontré con una obra de fábrica muy interesante, sobre la que no existen, al día de hoy, referencias ni testimonios en las fuentes consultadas (Tomos I y II del Inventario del Archivo Histórico de Cáceres) o en la Prensa Histórica digitalizada de la Biblioteca Pública de Cáceres.

Sí he encontrado referencias sobre la finca o cuerda del Sapillo, donde están los hornos (actualmente, la parte mayor de esa finca la ocupa la nave de la distribuidora de alimentación UNIDE), y donde hubo, según el geólogo y profesor de la Escuela Normal de Cáceres, Julio Rodríguez Polo, un pozo del Calerizo, uno de los cuatro que se tenían como aliviaderos del mismo (los otros tres, la Charca del Marco, la Labosilla y los Caños de Santa Ana – Pozo de la Esmeralda).

En esta búsqueda de los orígenes de una singular (por ser la única que al menos conozca) obra de fábrica, consistente en encauzar unos 45 metros del Arroyo de la Plata, que más adelante enlaza con la Ribera del Marco, con una fábrica de piedra y una cubierta de cañón ejecutada con ladrillo. Muy bien ejecutada, por cierto.

En las referencias que he encontrado hasta ahora, solamente aparece la construcción de un tinado y la apertura de un pozo (que podría ser, seguramente, el que refería el geólogo Rodríguez Polo). Nada referido al encauzamiento y cobertura del arroyo.

Por otra parte, la obra de encauzamiento tiene entidad suficiente para pensar que seguramente, si se ejecutó con motivo de la construcción del tinado, fue mucho más costosa que este. El tinado, por cierto, da la Ronda de San Francisco ya en su intersección con la EX206, y el paramento está justo en el límite de dicha vía, cubriendo el tinado, a su vez, el encauzamiento y el arroyo.

Este Arroyo de la Plata circula al interior, al borde interior de varios cercados hasta encontrarse con la Ribera del Marco en la Cerca de San Jorge. Es probable que hasta que la legislación en materia de aguas no delimitara expresamente la titularidad pública de los cauces de los ríos, sus afluentes y arroyos, los propietarios de las fincas por las que, sobre todo, los arroyos discurren los consideraran, también de su propiedad.

Así, en la sesión de 19 de octubre de 1918 del Ayuntamiento, el concejal D. Antonio Canales recuerda que la pared de la cerca de Don Vicente Alonso García, en el Calerizo, está construida fuera de su terreno y sobre la Carretera [del Marco] que dice ser suyos y otros dicen que son de la Corporación (…) por ello ruega se haga el deslinde y medición de dichos terrenos, que si el señor Alonso no quiere presentar la escritura, se tomen los datos del Registro civil. La presidencia promete invitar nuevamente al señor Alonso [a que presente] las escrituras, y de no presentarlas se proceda como dice el señor Canales”. (Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres, nº 276, de 15 de noviembre de 1918).

En la misma sesión antes citada, “el señor Floriano Santillana interesa lo informado por los técnicos sobre el perjuicio que puede irrogar al manantial del “Marco” el pozo construido por don Vicente Alonso. La presidencia responde que este asunto corresponde discutir a la Comunidad de Regantes “La Concordia” y el señor Alonso pero que procurará si el pozo perjudica al “Marco”. (Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres, nº 276, de 15 de noviembre de 1918).

En el Archivo Histórico Municipal aparecen dos referencias. Una, de 1919, “expediente incoado en virtud de instancia de don Vicente Alonso García solicitando autorización para continuar las obras de una parcela de tierras el sitio del Sapillo” (20/155 Expediente 15). En su petición, el sr. Alonso García hace referencia a un acta de deslinde anterior y que “la única variación de dejar dentro  de la suerte [de tierra] el terreno que ocupa el depósito de agua y la cañería allí construida por el sr. Alonso”. De ser la cañería el encauzamiento existente, estaríamos ante una construcción anterior.

Plano de alzado frontal y distribución del tinado. 1921. Sin referencias en el expediente a la fábrica de encauzamiento. Fotografía del plano incluido en el expediente de solicitud de licencia de obras. Archivo Histórico Municipal. Cáceres.

La otra, de 1921, por la que don Vicente Alonso García solicita licencia para construir un tinado en sitio “El Sapillo”, lindando con la carretera del marco (20/56 Expediente 84). La solicitud de licencia de construcción lo es para “un cocherón, pajar y habitación que desea construir en la finca de su propiedad”. Se acompaña un plano de alzado y planta, firmado por el Maestro Constructor M.R., sin incluir referencia gráfica al encauzamiento.

Así, por las características del aparejo de la fábrica y las referencias (o mejor, falta de ellas), estaríamos ante un tipo de construcción anterior a 1900. Las fábricas del tipo de la que se encuentra bajo la nave tinado, comenzaron a utilizarse a partir del siglo XVIII.

Vale.

La titularidad dominical de los derechos mineros en España le corresponde al Estado, que es, a través de los instrumentos legales, básicamente, la Ley de Minas, quien concede permisos de investigación y explotación de esos derechos. Por tanto, las empresas mineras realizan sus actividades extractivas y, subsiguientemente, económicas mediante la figura jurídica de la concesión administrativa.

Artículo segundo.

Uno. Todos los yacimientos de origen natural y demás recursos geológicos existentes en el territorio nacional, mar territorial y plataforma continental, son bienes de dominio público, cuya investigación y aprovechamiento el Estado podrá asumir directamente o ceder en la forma y condiciones que se establecen en la presente Ley y demás disposiciones vigentes en cada caso. (Ley de Minas)

En el caso de la mina de San José de Valdeflórez, impulsado por la empresa australiana Infinity Lithium (75% del capital) y Valoriza Minera (25%, del grupo SACYR), en el entorno inmediato de la ciudad de Cáceres, hasta ahora los grupos ecologistas y algunos grupos políticos se han venido manifestado como reacción a las diversas informaciones producidas, básicamente, por la propia minera, que tiene la pretensión de extraer litio durante más de 20 años.

El litio, mineral de progresiva alta demanda por la electrificación no solo de automóviles, sino de otros muchos elementos que precisan baterías de ese mineral, pertenece, por derecho, al Estado, si bien, mediante la aplicación de la legislación básica en la materia y de las transferencias autonómicas, es a la Comunidad Autónoma, a través de su ejecutivo, la Junta de Extremadura a quien corresponde la tramitación de los proyectos, desde los permisos de investigación hasta los proyectos de extracción y de reposición ambiental.

El Ayuntamiento de Cáceres, a través de su alcalde, Luis Salaya, ya ha manifestado su posición contraria al establecimiento de una mina a cielo abierto tan cercana a la población.

A mi juicio, cabría ir un paso más allá, pasar de la reacción ante las acciones e informaciones de la empresa minera, a la acción administrativa que cabe interponer. Si dejamos transcurrir todos los procedimientos, y conforme a ellos, sin oposición jurídica suficiente, se aprueban los proyectos de la minera, no tendríamos más que aceptarlos, aunque sea a regañadientes.

Le corresponde al Ayuntamiento, a través de sus servicios jurídicos plantear, ante el Ministerio de Transición Ecológica, en el que radican ahora las competencias básicas del Estado en materia de minería, la impugnación del derecho minero sobre San José de Valdeflórez. Es decir, que el Estado, que es competente para ello, por ser, en definitiva, el titular dominical de los derechos mineros, dictamine que en el entorno de la ciudad, con un radio de acción suficiente, no se pueden ejercer derechos mineros que no hayan obtenido la total aprobación de los proyectos al día de la fecha, y se eliminen las correspondientes cuadrículas mineras en ese espacio.

De ese modo, la empresa minera no podrá ser titular una concesión administrativa (la extracción de mineral) en un espacio que haya sido declarado exento de derechos mineros.

El Ayuntamiento, mediante informes jurídicos y socio sanitarios solventes, y en acuerdo plenario, será el que inicie ante el Estado la impugnación de esos derechos, al tiempo que solicite, de modo fundado, que en tanto se resuelve la impugnación, quedarán paralizadas todas las tramitaciones que hubiera en curso en el espacio señalado, tanto permisos de investigación como de explotación de minerales.

Al mismo tiempo que se tramita ante la Administración General del Estado la impugnación de los derechos mineros, se ha de tramitar ante la Junta de Extremadura la paralización de todos los actos administrativos en curso, tanto permisos de investigación como de explotación que hubiera. No sería hasta que la impugnación estuviera resuelta, a favor de los intereses de la ciudad de Cáceres, o en contra, cuando podría continuarse la tramitación.

Vale.

El actual equipo de gobierno municipal de Cáceres, un gobierno en minoría se ha planteado, en un caso como se comprometió en campaña electoral y en otro tras conocer los informes técnicos, derribar dos inmuebles que por una u otra causa tienen cierto sentido emblemático en la ciudad.

Por un lado, tiene el compromiso de derribar el Bloque C de Aldea Moret, que simboliza por sí mismo el estigma al que toda una barriada está adherida. Significaría desmontar un elemento que suponer para los vecinos una rémora con la que no quieren cargar. Y hacen bien.

Por otro lado, hoy se ha conocido, por declaraciones del alcalde Luis Salaya, que los informes técnicos determinan que El Madruelo es irrecuperable y que lo sensato es su demolición. El Madruelo fue la escuela a la que acudieron los niños de la zona de la Iglesia de Santiago, San Blas, Picadero… Una escuela sencilla, en un edificio sencillo, que a simple vista remarca, si no fuera por unas reparaciones en la cubierta de los años 90, la fragilidad con la que fue construido.

En ambos casos, el proceso de demolición requiere de una tramitación que pasa por tener aprobadas las partidas presupuestarias para la contratación de las obras, y que actualmente no están disponibles. Requiere, por tanto, que el equipo de gobierno formule unos presupuestos en los que se incluyan las correspondientes partidas.

Vista Parcial de Cáceres con Iglesia de Santiago. En primer término, El Madruelo

Además, y antes de su demolición sería muy conveniente plantearlo, se requiere que se planteen los usos del suelo resultante. En el caso del Bloque C de Aldea Moret se trata de una parcela exenta en sus cuatro lados, que, en el caso de derribo, seguiría manteniendo el actual uso del suelo, un uso residencial. Cabría preguntarse para qué otros usos podría destinarse el suelo o si, por el contrario, se pretende cambiarlo a zona verde, o deportiva, o de equipamiento, para lo cual se precisa la correspondiente modificación del Plan General Municipal. O lo que es lo mismo, el Ayuntamiento, además de aprobar la demolición del inmueble, debe aprobar el uso que se dé a los terrenos.

En el caso de las antiguas escuelas de El Madruelo, la necesidad de modificación del PGM pasa, en primer término, por establecer que la ciudad no precisa en esa zona de dotaciones educativas, al menos de carácter reglado, ya que en su día fue desalojado por la Administración Educativa, la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, por lo que la demolición del inmueble debe llevar obligatoriamente aparejada, en el tiempo, una decisión política y administrativa que determine los usos del suelo.

Los vecinos de la zona suelen, habitualmente, reclamar espacios de aparcamiento, necesarios, sobre todo si con ello se consigue eliminar vehículos del entorno inmediato de la Plaza de Santiago hasta calles adyacentes e incluso del recinto intramuros. Destinar los terrenos, una superficie de 4.633 m2 a aparcamientos en superficie, produciría un número importante de plazas que deberían aliviar, sin duda, la escasez que actualmente se padece.

Por otra parte, destinar esa superficie a un aparcamiento en superficie produciría un potente impacto negativo sobre el entorno, teniendo en cuenta que desde la Ribera del Marco y, en un futuro, desde el mirador que se incluye en la Ronda Sureste, actualmente en obras, y perjudicaría de modo notable las vistas más atractivas de la ciudad. De hecho, con motivo de las obras en la cubierta que en su día acometió el Ayuntamiento, la primera fase se realizó mediante paneles de chapa, con un impacto muy negativo, en tanto que la segunda se llevó a cabo con fábrica de teja.

Al mismo tiempo que los técnicos municipales elaboran los proyectos de demolición de ambos edificios, hasta tanto se tengan disponibles las correspondientes partidas presupuestarias, deberían elaborarse las propuestas de modificación del Plan General Municipal.

Vale.

De vez en cuando me gusta pasear por la Ribera del Marco con algún objetivo concreto: contrastar su limpieza, mirar los galápagos de la Bula, ver los membrillos… Ayer, también, me di un paseo por ella.

Un paseo en sentido inverso al discurrir de sus aguas desde la Fuente Concejo hasta el Marco, para comprobar cómo van sus aguas.

Fui haciendo algunas fotos, de manera que en cada tramo constaté que la Ribera fluye con un caudal aceptable para las fechas del verano casi terminando en el que estamos.

El agua entre los colectores de hormigón de Fuente Concejo corre, y bien, produciendo un riachuelo interesante.

La Ribera por Fuente Concejo

Más arriba, en la Fuente Fría puede constatar que el agua corre, bajo las sombras de higueras y zarzas que flanquean el cauce.

Fuente Fría

Siguiendo por el camino que desde los Altos de Fuente Fría lleva hasta el camino de la Solana Baja, llegué a la zona de la Bula, donde la Ribera, además de higueras, está flanqueada por algunos membrillos. Y el agua sigue fluyendo.

La Bula

Pasadas las obras del viaducto que se está construyendo entre la ampliación de la Av de la Hispanidad y la Ronda Sureste, pude comprobar que el caudal de la Ribera es cero. Sequedad total.

Huerta del Conde

Y la lámina del Marco, invadida por juncos, con la poca agua que queda a punto de desaparecer.

¿Qué sucede? ¿Cómo es que la Ribera del Marco, llamada también la Madre, no corra desde su nacimiento ancestral y aparezca con caudal a poco más de 300 metros?

Sucede que se colocó un aliviadero de aguas subterráneas en la Av de la Hispanidad (Auditorio / Pabellón Multiusos) que extrae desde un nivel concreto aguas del Calerizo, que llegan hasta el lecho de la Ribera mediante un colector que ahora ha sido ligeramente desplazado por las obras del viaducto de la Ronda Sureste.

El nivel en que se haya colocado la bomba extractora del aliviadero es suficiente para que el propio nivel del Calerizo alcance las cotas que dan origen a la lámina de agua del Marco y al nacimiento de la Rivera. O lo que es lo mismo, ahora la Ribera nace 300 metros al Oeste del natural y su cauce es subterráneo.

Si este aliviadero, que parece que es permanente, no se corrige, podremos establecer que la originaria Fuente del Rey está seca y perdida para siempre. O no.

Cabría una posibilidad, no sé si costosa o asumible, manteniendo el aliviadero que ha desecado la charca de El Marco, realizar un bombeo de parte del caudal desde su desembocadura en el lecho de la Rivera hacia la charca del Marco y previendo que parte de ese bombeo vuelva, de modo natural, desde la charca hacia la Ribera.

Pero haber destruido el nacimiento natural de la Ribera debería ser resuelto de manera que esa misma ribera, origen de gran parte de la ciudad de Cáceres, vuelva a tener su curso original.

Vale.

El empecinamiento de ultraliberales como Albert Rivera y sus correligionarios en la “gestación subrogada” plantea multitud de aristas, más allá de las éticas y racionales, que podrían ser tenidas en cuenta.

Mercantiles.

¿Qué clase de relación mercantil se plantea entre subrogantes y subrogada? ¿Es un encargo mercantil de fabricación y entrega de un producto terminado? ¿Qué condiciones de fabricación se plantean? ¿Qué controles de calidad ha de cumplir la fábrica para la entrega del producto terminado? ¿Qué clase de contrato mercantil ha de ser formalizado para garantizar que todo el proceso de fabricación y entrega cumple los estándares del mercado? ¿Qué organismos estatales o supraestatales fijan las normas de calidad y homologación?

Comerciales.

¿El encargo a un centro de producción, individual o colectivo, se somete a las normas del comercio? ¿Se adquiere un ser vivo antes de que se inicie el proceso de fabricación y se entrega una vez finalizado ese proceso de fabricación? ¿Cuáles son las obligaciones comerciales de la productora durante el proceso de fabricación? ¿Cuáles son las obligaciones comerciales de la empresa que encarga el producto? ¿Se abonan las cantidades que se fijen en el contrato comercial por mensualidades o a la entrega del producto? Estamos ante un caso similar al de comprar un lechón de una piara y el granjero lo cuida, alimenta y engorda y se lo entrega al comprador con la matanza ya terminada, excepto jamones y paletas, que el granjero continúa en su poder hasta su curación.

Laborales.

¿Qué relación laboral se plantea entre la subrogante y la subrogada? ¿La madre gestante adquiere algún derecho laboral al estar elaborando un producto por encargo de la empresa contratante? ¿En el caso de que la madre gestante se encuentre en situación de desempleo, con la firma del contrato de gestación dejará de ser desempleada? ¿Dará de alta en la Seguridad Social la empresa contratante a la madre gestante? ¿El contrato a suscribir será por obra? ¿Deberá correr la Seguridad Social –es decir, el Estado- con los gastos de revisiones periódicas, pruebas de todo tipo, medicación, etc., de la madre gestante en caso de que la empresa que contrata el servicio no la diera de alta en la Seguridad Social? ¿Qué salario debe fijarse para la duración del contrato, y su duración, y si se incluye en él el tiempo de postparto o cuarentena? ¿El salario a fijar será de mutuo acuerdo o estará sometido a un régimen de aplicación de convenios colectivos de carácter autonómico o estatal?

Fiscales y tributarias.

¿Qué tributos son aplicables al proceso de gestación? ¿Quién es el sujeto pasivo de los tributos que sean de aplicación, la madre gestante o la empresa contratante? ¿Es aplicable el IVA al producto terminado en el momento de su entrega? ¿Qué régimen de IRPF corresponde aplicar a la madre gestante en función del salario que reciba? ¿Respecto del IVA, que porcentaje sería de aplicación, el super reducido o el más elevado, al ser el producto terminado “el mayor tesoro” que unos padres pueden tener? ¿Deberá la madre gestante declarar el IVA por trimestres o, en el caso de estar regulado el contrato mediante la contraprestación de un salario, no sería de aplicación el IVA? ¿En caso de importación de un producto terminado, se aplican aranceles si el país de origen pertenece a la Unión Europea? ¿Qué aranceles y en qué cuantía? ¿Qué tributación será de obligación del sujeto pasivo si el producto terminado proviene de países distintos de la Unión Europea? ¿Cómo operarían, en este caso, los posibles tratados comerciales entre dichos países y España?

En fin, estas y otras muchas dudas deberían ser respondidas por los ultraliberales de Albert Rivera y sus secuaces. Y, sobre todo, una: ¿el disponer de esclavas para gestación subrogada, qué IVA requiere?

Vale.