Archivos para octubre 2021

La muy poblada derecha mediática, tras unos amplios esfuerzos en blanquear el fascismo de Box y los ímprobos esfuerzos de la antigua derecha convencional, el PP, de asimilar su doctrinario a las catequesis que imparten Abascal y sus monaguillos, se han lanzado en tromba a perfilar el retrato de Pablo Casado, con la única finalidad de que una vez conseguida la identidad ideológica entre PP y Box, llegar a un nuevo retrato del heredero de Aznar que permita en una más que hipotética victoria de la derecha electoral, el retrato del “líder” que resulte preeminente sea el de Casado.

Para este esfuerzo, tratan los artistas recorrer el camino inverso que hizo Cecilia, esta a partir de un Ecce Homo corrientito y llegar a un Ecce Paquirrín, y esos pintores de brocha gorda parte de una figura desfigurada de lo que debería ser un líder carismático tras una convencional. Convención de sujetos de la más variada fisonomía, unos por ser condenados por corrupción, otros por no ser capaces de espantar su halo de criminal de guerra, los más por haber ya recorrido caminos y vericuetos entre la derecha más derecha y la derecha más folclórica. Y todo culminado con la sabia enseñanza de un premio Nobel que ha transitado en otros paraísos (fiscales) y revelar la divina enseñanza de el buen voto.

Convertir un demacrado Ecce Homo, desdibujado, carente de señas propias de identificación, en un reconocible líder político que sea capaz de emitir opiniones que, aunque no sean propias, no se note que se las ha tenido que aprender de una cuartilla escrita por un asesor. Un líder que ejemplifique unos conceptos en los que no cree porque es un sujeto ignaro, zoquete y remolón para el estudio.

Los esfuerzos, ímprobos, de El Mundo, La Razón, el Abc y toda una pléyade de radios, televisiones, libelos digitales… explicados por las sin duda pingües retribuciones que reciben de la cofradía del Ecce Homo al que se han comprometido a arreglarle las costuras que a cada rato enseñan lo que hay debajo: nada entre dos panes.

Pablo Casado es el Ecce Homo desfigurado, demacrado, cuyo retrato político es es un trasunto del dómine Cabra, es el enjuto hético, el sujeto que no para de atropellarse liándose los flecos raídos de una seca manta ruana que al cuello deja ver lo que parecería una camisa y no más que cuello y pechera donde cada día se coloca unas raspas de ideas que luego, cuando las hilvana, se descosen al momento.

A los medios que el Partido Popular va cubriendo de anuncios y propaganda de las diversas instituciones y organismos donde gobierna, les cae, por riguroso turno, una publirreportaje de dos páginas, un editorial, un reportaje parece que serio, a mayor gloria del Ecce Homo de Génova, 13, cada vez más desfigurado, tanto que, por ejemplo, la última portada dominical de El Mundo ha estado en un tris de, además de un medio contrapicado en la puerta de un noble edificio, que le hubiera gustado fuera la escalinata del Congreso de los Diputados, colocarlo subido en un blanco corcel, con vestimenta de Napoleón.

  • ¡Soy Napoleón Trespatines, emperador de Guanabacoa!

Y, claro, así no hay manera. Se quedó con el contrapicado, sin corbata y pringoso de rancias recetas liberales del siglo XIX.

Ahora, a esperar a cuando le toque al periódico de Iberdrola, digo, de Vocento.

Pero el Ecce Casado está tan estropeado, tiene el lienzo comido de las polillas, que será imposible, hasta para el mejor maquillador de Quasimodo, poder darle apariencia de verosimilitud.

Vale

Internet es un universo en el que  se pueden buscar infinidad de cosas para comprar, vender, para cualquier negocio. Y donde, sin ánimo alguno de dedicarse a los negocios, te puedes sorprender. Y puedes, también, hacerte una idea de cómo el rincón ese en el que vives también produce informaciones que por sus características, te permiten hacerte una idea de su paisaje, su mundo, su pequeño mundo.En estos días, aparecen publicados en páginas de compraventa de inmuebles, cuatro anuncios que permiten una lectura conjunta y unas sensaciones diversas.

Casa de los Trucos

Que la diócesis de Coria-Cáceres haya puesto en venta dos edificios singulares en la ciudad, singulares no por ser vastos edificios, sino por su carácter de únicos, por ser edificios que en su momento fueron muy significativos para la ciudad.

Que unos propietarios particulares (o en singular) pongan a la venta una casa señorial justo en el centro de la ciudad monumental, y actualmente al lado de una reconvertida Casa del Sol en alojamiento y restaurante, y también junto a un restaurante muy afamado y al hotel Atrio, puede ser una intención de venta al albur de un parece que apetecible bocado para usos hoteleros.

CASA DEL ÁGUILA

O que también unos particulares, o un particular, ponga a la venta una dehesa que contiene el 50% del alcornocal más próximo a la ciudad, con una casa muy interesante, y dependencias anexas, así como una abundante reserva de jabalíes, y lo haga en un precio cuatro veces más bajo que el ofrecieron su venta al Estado-Ramo de Guerra hace pocos años, es también otro síntoma.

Mientras que la diócesis con el edificio de Clavellinas y la Casa de Los Trucos, y la propiedad de la Casa del Águila esperan obtener unos precios bastante por encima del millón de euros, y los publicitan como singulares para usos hoteleros, con un creciente interés de la ciudad para la visita de turistas, los propietarios de Las Camellas juegan en una línea distinta, también turística, pero orientada al turismo menos numeroso y más especializado.

CALLE DE CLAVELLINAS, Nº 7

Excepto la Casa del Águila es un inmueble incardinado en el centro monumental, y deudor de su historia pasada, los otros dos edificios del obispado tienen querencia en tiempos más modernos. Así, la Casa de los Trucos, además de su historia de haber albergado algunas pudientes familias locales, su pasado más reciente es haber sido un colegio privado-concertado, llamado de las Damas Apostólicas, hasta que por su situación tan céntrica lo convertía en peligroso para los niños por el tráfico rodado, y costoso por las tareas de mantenimiento de un edificio de sus características, los profesores se constituyeron en cooperativa y lo trasladaron a un polígono residencial, incluso cambiando su nombre por el de Colegio Giner de los Ríos.

FINCA LAS CAMELLAS

El edificio de la calle de Clavellinas, también muy céntrico, es de factura más reciente, en torno a los años 80 del siglo pasado, y fue construido por la Caja de Extremadura, con la finalidad de albergar una residencia femenina de estudiantes, y una planta baja destinada a ser el Aula Cultural de la Caja. El desmembramiento de las cajas de ahorro, hizo caer en el obispado, que formaba parte de la de Extremadura como fundadora, el edificio, que con el paso de los años fue residencia para sacerdotes jubilados.

Ahora, con su salida al mercado inmobiliario, con la etiqueta en los anuncios de los distintos sitios web edificios ideales para esos usos turísticos que parecen ser el reclamo que permite que los precios sean llamativos para lo que es la ciudad de Cáceres.

Finalmente, Las Camellas difícilmente podrá tener usos distintos de los actuales, por su situación, ya que la parte más elevada de la finca es medianera en toda su longitud con la finca Alcor de Santa Ana y de Don Juan, donde se encuentra establecido el Centro de Formación de Tropa nº 1, donde se instruye a los nuevos soldados del Ejército de Tierra. Cuando hace muy pocos años se planteó primero el cierre del Centro militar, y luego su mantenimiento en la ciudad de Cáceres, condicionado a su ampliación esta finca era la primera que resultaba indispensable para ello, y se hicieron algunos estudios que establecían que el precio a pagar por ella debería estar en torno a los 9.000 €/Ha, mientras que los propietarios, sin duda llenos su magín de billetes, llegaron a pedir hasta 36.000 €, cantidad absolutamente fuera de la realidad, y que llevó al Ministerio de Defensa no solo a no adquirirla, sino a desistir de la ampliación de la finca militar.

Vale

Cuando un profano en materia de arte, y más concretamente, en el contemporáneo, y atraviesa la puerta de entrada del Museo Helga de Alvear, lo ha de hacer con la mente abierta los ojos dispuestos y los oídos atentos.

Mi primer acercamiento a la obra expuesta fue trazar un paralelismo entre la lámpara de Ai Weiwei y la chatarra del yate del dictador Franco, un paralelismo sencillo: las dos obras son claramente políticas.

Elegir una obra, verla desde la posición ingenua de quien tiene el atrevimiento, la osadía, de querer entenderla, traducirla… O lo que sea.

Para ello, he elegido una de las instalaciones más llamativas, “Power tools” (“Herramientas de poder”), de Thomas Hirschhorn, un artista alemán nacido en 1957. Una instalación muy interesante, y cuyo despliegue de elementos es un catálogo muy variado de herramientas, en el sentido estricto de la palabra, unas auténticas, otras creadas por el propio artista, y de mensajes, y cuyo conjunto transmite a la vez un único mensaje y una multiplicidad de ellos.

La representación de elementos simbólicos en el arte es algo consustancial al propio arte, porque en definitiva la pintura, la escultura, y todas las artes han tenido la finalidad de simbolizar las directrices, en cada época del poder dominante, de ahí que muchas obras que han trascendido han sido por romper con la previa “tradición”.

En el caso de Thomas Hirschhorn, acumula en esta obra las herramientas del trabajo, muchas herramientas que abarcan en gran medida los trabajos manuales más variados, los oficios de los trabajadores manuales: carpinteros, herreros, labriegos, leñadores. En la práctica, la inmensa mayor parte de los trabajos del ser humano, Podría, bajo el mismo título, bajo el mismo concepto, haber presentado las herramientas de uno solo y significar lo mismo. Como hizo Chaplin con el engranaje de la cadena de montaje en “Tiempos modernos”.

Pero la idea del artista no es tanto la simple definición del hombre, del trabajador, sometido por el poder a un oficio sin que pueda escapar de él. Porque no se trata del poder material, que también, del poder físico ejercido sobre el individuo, sino de mostrar que las relaciones de poder someten a los individuos, a la gran mayoría, a no poder escapar de la bota de los poderosos, como en la la tan conocida escena de “Acorazado Potemkin”.

La gran instalación que se puede ver en el Museo Helga de Alvear, no es solamente la presentación de un inmenso catálogo de herramientas, si no, también la gradación de algunas de ellas, como los hachas que van de pequeño tamaño a otros enormes que simbolizan, a mi modo de ver, la amenaza constante del poder sobre los individuos. Si acaso, los hombres y mujeres sometidos al poder pueden señalar qué instrumentos sería utilizables para romper ese poder, y esos instrumentos se presentan con palabras, con frases, con “people”, con “love”… Dice el propio autor: “Para mí, el arte es una herramienta valiosa, ya que el Arte es aquello que tiene la capacidad de establecer un diálogo o una confrontación más allá de todo peligro, todo temor y todas las normas de seguridad”.

Frases de lucha que pretenden ir más allá de las herramientas (“HAY PROBLEMAS -PERO NO HAY SOLUCIONES”, “everithing connects”, “tough job”…) o herramientas convertidas en armas, como la sierra de carpintero, que sobrevuelan las cabezas de los individuos.

En este inmenso catálogo de todas las herramientas con las que el poder somete a hombres y mujeres, puede verse algún maniquí, que solamente representa a la categoría de un tipo de individuo concreto, cabría preguntarse cómo ese diálogo al que se refiere el autor de la instalación puede confrontar con las herramientas, que son propiedad del poder, con las herramientas con las que el poder somete a los individuos.

Esos individuos, nosotros, al fin y al cabo, sí estamos muy presentes en la instalación, en un número muy elevado. Yo diría que, como en la realidad, hay más hombres y mujeres que herramientas, que no hay una sola herramienta y un solo individuo. Claro, que los individuos estamos muy presentes en la obra de Hirschhorn. Miles de trabajadores inmovilizados, clavados, sujetos fuertemente al suelo para evitar su avance, miles.

Las planchas de madera en las que aparecen clavadas miles de puntas, miles de individuos, posicionados en puntos que convienen al poder, en fábricas, en tajos… fuertemente sujetos al terreno, a la cadena de montaje, a la construcción de muros, a la fabricación de objetos que satisfagan los deseos del poder, aparecen en puntos diversos, en todos los puntos que representan el poder y sus herramientas.

Vale.