Archivos para Cáceres

En diciembre de 2015 subí una entrada a esta web referida al ofrecimiento por parte del Ministerio de Hacienda al Ayuntamiento de Cáceres del Edificio que había sido sede de la Demarcación de Carreteras, del Ministerio de Fomento. Un edificio (https://cercadelasretamas.com/2015/12/07/caceres-cerrado-por-falta-de-uso-xxxiii-fomento/) con una superficie construida de 1.800 m2.

La cesión que ofrecía Hacienda era gratuita, a la que el Ayuntamiento debía responder presentado un proyecto de uso definido, un calendario para ejecutarlo y disponer de solvencia económica para llevarlo a cabo.

Parece ser que el equipo de gobierno del Partido Popular, encabezado por Elena Nevado, ha sido incapaz de hacerse cargo de dicho inmueble por no poder acreditar las condiciones que para este tipo de cesiones se establecen en la legislación de Patrimonio de las Administraciones Públicas.

Y esa incapacidad es la que lleva a que la Delegación de Hacienda haya convocado anuncio de subasta pública de diversos bienes inmuebles, encabezando el antiguo edificio de Fomento, la relación.

Los datos que figuran en dicho anuncio son:

PRIMERA SUBASTA:

LOTE 1. Finca urbana en Cáceres, edificio en Plaza de los Golfines nº 6, (nº 4 según Registro de la Propiedad y nº 2 según Catastro), con una superficie de suelo de suelo de 561 m2 y una superficie construida de 1.800 m2 según Catastro. Según proyecto de rehabilitación la superficie es de 1.826,35 m2 .

Referencia catastral: 6428101QD2762G0001OG.

Inscrita en el Registro de la Propiedad nº 2 de Cáceres con el número de Finca 930, al Tomo 551, Libro 131, Folio 226. Superficie registral 580,50 m2. No constan cargas registradas.

Calificación energética: Inmueble excluido del ámbito de aplicación del R.D 235/2013 conforme al art. 2 .2 f).

Código de Inventario: 1987-724-10-999-0074-001.

Condiciones urbanísticas: las que se derivan del planeamiento urbanístico, a verificar por los interesados en el Ayuntamiento. Uso: administrativo-institucional.

Tipo de licitación:

1º Subasta: 1.144.309 €, depósito a constituir 5%: 57. 215,45 €.

Que el ayuntamiento de Cáceres haya sido incapaz de hacerse cargo de dicho inmueble es síntoma de una parálisis política total, puesto que las posibilidades para hacerlo son múltiples de acuerdo con la propia legislación. Sin embargo, la primera de todas ellas, de todas esas posibilidades solamente es competencia municipal: ¿para qué se puede conseguir ese inmueble? El Partido Popular ha dado, en este caso, como en muchos otros, muestra de una total falta de iniciativa política. Y, lo que es más grave: le está diciendo a la Administración del Estado y a la propia ciudadanía que en esta ciudad no hace falta nada, que lo que se haga o se deje de hacer se debe a la menguada iniciativa privada, porque el Ayuntamiento no sabe para qué puede ser útil un edificio de 1.800 m2 cuadrados, equivalente a unas 18 viviendas de 100 m2.

Ahora que se acercan las elecciones, la constatación de la incompetencia y la incapacidad del equipo de gobierno del PP quedan en evidencia y, si se presentan posturas a la subasta del 14 de mayo, a solo semana y media de las municipales, por el importe que se fija en el anuncio, el inmueble pasará a ser propiedad privada.

Vale.

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Las recientes y actuales noticias sobre hallazgos arqueológicos en la calle Alzapiernas y en la Plaza de Galarza, me han traído al recuerdo la historia de un espantoso escarnio cometido con la ciudad de Cáceres hace poco menos de 60 años. Pero que había comenzado antes. Al filo de 1930.

Todo comenzó cuando el Ayuntamiento de la ciudad, a finales de los años 20 del siglo pasado quiso dotar a la ciudad de un moderno y amplio mercado de abastos. Para ello, encontró un emplazamiento adecuado: un espacio casi vacío, con unas cuantas edificaciones perimetrales de una sola planta, con cubiertas a un agua, y otras en el centro, a dos aguas, formando el mercado entonces; todas se encontraban en el espacio que hoy ocupa el denominado Foro de los Balbos. Curioso: en las ciudades romanas, el Foro estaba en el centro de las murallas. Aquí está fuera de ellas.

Fotografía de Valentín Javier para el expediente de autorización del

Mercado de Abastos adosado a la Muralla. 

El espacio tenía un pequeño hándicap: la muralla de Cáceres acababa de ser designada Monumento Nacional. Ello no fue obstáculo para que el Ayuntamiento siguiera adelante. Encargó un reportaje fotográfico a Valentín Javier, en el que se vieran cómo estaban la Torre de la Yerba, el lienzo de la muralla y la Torre del Horno. En esas fotografías aparecía el espacio hueco que acogería el mercado de abastos.

Un mercado que cuando estuvo funcionando, y si no recuerdo mal (era bastante más joven que ahora), tenía su entrada principal a la misma altura que el soportal del Ayuntamiento y disponía de puestos de pescado en la planta baja, de carnes en la segunda y de frutas y verduras en la tercera, desde la que se salía a la plaza de las Piñuelas y al Adarve del Cristo, donde los hortelanos de la Ribera del Marco ofrecían sus productos más frescos.

Mercado de abastos con la Torre del Horno al fondo. Archivo Histórico Municipal de Cáceres

El mercado, con una estructura de hierro con tornillos y tuercas al modo de las construcciones mecánicas de puentes, estuvo en pie hasta comienzos de los años 60. Cuarenta años tapando la muralla, y se iba a demoler.

 

Claro, que el ayuntamiento de los años 60, con el franquista Diaz de Bustamante, que debía su cargo a su apoyo y el de su poderosa familia cántabra al dictador, necesitaba hacer otro mercado. Sin problemas.

Y sin problemas encontró un solar: la Plaza de Galarza. Bueno, exactamente un solar no. Solar lo fue cuando, para hacer el nuevo mercado de abastos ordenó allanar el Seminario fundado por el obispo Galarza en 1623. El edificio había dejado de ser seminario, fue cuartel hasta 1925, que entró en funcionamiento el Infanta Isabel, y de nuevo cuartel durante la guerra incivil. El cuartel viejo.

Vista áerea parcial de Cáceres.

Poco antes de que el edificio fuera demolido, tuve la ocasión de asistir en él a los dos primeros cursos de primaria, porque las Escuelas Normales, lo que ahora es el Instituto de Lenguas Modernas y el Prácticas, estaban todavía sanando heridas de guerra. Entraba a la escuela por la primera puerta, visto de frente el edificio, por la primera a la izquierda, la puerta más importante. Había un amplio zaguán, y a la derecha, subiendo dos peldaños, el aula donde nos daban clases de primero y segundo.

De frente al zaguán, una puerta amplia, de doble hoja, daba salida al patio, un cercado irregular, empedrado, duro, donde cuando podíamos jugábamos a lo que fuera en el recreo. Rodeando el patio, una edificación continua, de dos plantas, en las que, cuando nos aventurábamos a entrar encontrábamos cosas: culatas de madera que habían sido de fusiles, sacos terreros apilados…

El Seminario, el Cuartel Viejo, entraba, aunque sin citarlo, en la declaración general que hizo la Comisión de Monumentos de 1949 para el conjunto de la ciudad de Cáceres. Pero ello no pudo con la alcaldada.

El edificio fue derruido y en su lugar se levantó un mamotreto de arquitectura indefinible, que fue mercado de abastos… hasta que los cambios de modo de comercialización de mercancías, de alimentación, se lo llevaron por delante a las primeras de cambio. Eso, y un nulo mantenimiento, que hacía que entrar allí fuera casi perjudicial para la salud.

El mercado de abastos se arrumbó, y para sustituirlo se construyó el actual aparcamiento.

Del Cuartel Viejo, del Seminario erigido en 1623, no obstante, quedan muestras en la ciudad que deberían ser baldón para quienes profesan admiración por un franquista que no hizo sino devaluar la joya recibida, tanto con las declaraciones de Monumentos de los años 20 como con la declaración general de Ciudad Monumental de 1949.

Mercado de Abastos de Galarza. (del blog “Cáceres en el pasado”)

Las muestras que quedan son visibles: la puerta trasera del Palacio Episcopal, la que da justo al Arco de la Estrella es la misma puerta por la que yo entraba a escuela en 1960. La llevaron “piedra a piedra”, y la colocaron con esmero “piedra a piedra”. Y la colocaron mal.

La actual puerta de la Diputación Provincial también tiene las piedras y algunos adornos obispales procedentes del mismo edificio. Y la puerta del edificio que fue Demarcación de Carreteras, también. De hecho, en el proyecto, paralizado, de remodelación de este edificio, a juicio del arquitecto, lo único salvable, por valor histórico… es la puerta, una de las que tuvo el Seminario y luego Cuartel Viejo.

Vale

No me he equivocado al titular esta entrada con el mismo nombre que se denomina este modesto sitio web. La aparición de unas nuevas grutas en el entorno de Maltravieso y El Conejar, al realizarse obras para la Ronda Sureste de la ciudad de Cáceres, han traído al primer plano los cercados, los campos, las huertas, los riachuelos por los que discurrieron mis primeros años.

Y también me han traído a primer plano la reciente lectura de la edición que el Profesor Cerrillo Martín de Cáceres ha hecho del manuscrito “Abreviatura histórica de la ciudad de Cáceres”, compuesto por el Licenciado Juan Rodríguez de Molina. Si a través de la lectura del libro del profesor Cerrillo se va descubriendo la ciudad que fue Cáceres hasta el siglo XVIII y los rastros, muchos, que de ella quedan, las nuevas grutas descubiertas me completan una visión en el tiempo que se focaliza en la Cerca de Las Retamas.

Recorte de la foto del Vuelo Americano de 1856

Una Cerca situada junto a la de los Pozos del Calerizo de los que tantos años consumimos su agua potable. Una Cerca atravesada por un riachuelo seco las más veces, aunque algunos veranos nos sorprendía con agua abundante, que aprovechábamos para bañarnos.

La fachada principal de la Cerca de las Retamas daba al Camino Viejo de Montánchez, ahora denominado Ribera del Marco, con olmos a ambos lados, que ya en 1956 comenzaban a tener huecos sus troncos, algunos de un metro de diámetro, y que fueron cayendo año a año para alimentar las hogueras de San Jorge, que los más mayores del barrio preparaban.

Terminaba, por esa fachada oeste en una puerta con cancela (casi siempre cerrada, pero que no necesitábamos que estuviera abierta para campar a nuestras anchas entre las retamas) y dos fábricas de piedra enfoscada, y con un escudo nobiliario colocado sobre la parte izquierda.

Los lados norte (cerca de los pozos, hoy denominada Cerca de San Jorge) y este (un olivar al que cuando podíamos, íbamos a rebusco). El lado sur daba a un camino pedregoso, en cuyo margen derecho una pared de piedra limitaba con otra cerca, que con el tiempo fue la Cerca de Los Salas.

Por ese camino pedregoso, siguiendo las veredas que entre los duros salientes del terreno se habían configurado, caminábamos hasta llegar a la Cueva del Oso, hoy Cueva del Conejar.

Ya conocíamos la de Maltravieso, a cuyo interior entrábamos cuando el guarda, El Francés, no estaba. El Francés vivía en lo que hoy es la calle Miño, en la casa medianera con la de Juanito El Chochero y su mujer, que tenían un comercio, en el que aprendió el oficio de despachar Maruchi. Y su hermano Jesús. El señor Francés, como decíamos los muchachos era picapedrero y fue quien descubrió, casualmente, al hacer estallar un barreno, la entrada de la Cueva. Una de las entradas, que había dos, una más grande, de frente, y una más pequeña, a la derecha del arco a modo de portal que tenía, y tiene.

A la Cueva del Oso, ahora del Conejar, también nos acercábamos: allí no había guarda, solo basura y a veces algún perro o algún gato muerto. La entrada era más difícil que la de Maltravieso: había que acceder casi cuerpo a tierra, pero una vez dentro, se podía caminar un poco. Nunca muy adentro, porque el atrevimiento no nos daba para tanto.

También teníamos que tener cuidado cuando aparecían, de la noche a la mañana, los llamados soplaos. Eran unos socavones que aparecían al hundirse la tierra colorá entre peñascos. Unas veces, estos soplaos no eran más que un pozo natural que parecían no tener fin, como uno que apareció en la cerca donde hoy está el supermercado DIA, y en el que estuvieron vertiendo camiones de tierra sin que pareciera que nunca llegaban al fondo.

Otro apareció en la Cerca de las Retamas, en un tiempo en que sus pastos estaban destinados a una punta de vacas. Era grande, y tenía como un pilar de piedra que pareciera la entrada de una cueva, pero que el dueño de las vacas, con buen criterio, consiguió primero cerrar su perímetro y poco a poco rellenarlo: no quería que las vacas se fueran al fondo.

También sucedió, creo que fue en la segunda mitad de los años 60 que una mañana la Charca Musia amaneció seca: toda el agua se había ido por una poza que surgió en el fondo, cerca del muro de cerramiento. En la Charca hubo algún que otro ahogado, precisamente succionado por una de sus pozas.

Cuando surgió la noticia de las nuevas grutas, me acordé de aquellos años y de cosas como las que he comentado (y otras que prefiero no hacer). Porque resulta extraño que siendo el terreno entre la Cerca de los Pozos (o de San Jorge) y la Carretera de Medellín, formando un arco, en lo que hoy es el Residencial Vistahermosa, no hayan aparecido más.

Ha sucedido este hallazgo con una obra pública, y rápidamente se ha puesto en conocimiento de la Consejería de Infraestructuras de la Junta, y de la Consejería de Cultura, entiendo que como parte del necesario seguimiento arqueológico de las obras de la Ronda Sureste.

La Cueva de El Conejar está dentro del Polígono Vistahermosa, desarrollo urbanístico del SUNP-8 del Plan General de Ordenación Urbana de Cáceres, del año 1999. No conozco, aunque espero que sí se haya hecho, tanto un plan de seguimiento arqueológico como parte del Programa de Ejecución y del Proyecto de Urbanización, y de la construcción de cada una de las parcelas resultantes.

Las Consejerías de Infraestructura y de Cultura de la Junta de Extremadura han informado que se realizarán estudios geotécnicos de las grutas encontradas, aunque sería deseable que se ampliaran estos estudios a un área mayor de las mismas, y que se analice el seguimiento arqueológico que se haya debido realizar con motivo de la urbanización del Sector SUNP-8, Vistahermosa.

Vale.

En realidad, no son cuatro, son ocho los años en blanco y negro para la ciudad de Cáceres, con un gobierno local del Partido Popular, encabezado por Elena Nevado, que a lo largo de estos ocho años no ha podido y no ha sabido crear ni un atisbo de ilusión en la ciudadanía.

Consiguió, en su primera legislatura (2011-2015) que la Junta de Extremadura (entonces pomposamente llamada Gobierno de Extremadura) le diera dinero para privatizar una calle, la de San Pedro de Alcántara, con el señuelo (falso, como todos los señuelos) de privatizarla, y se ha quedado en una calle privada para acceso a los garajes de varios edificios y con la catetada de que alguien de su equipo dijo que sería como la calle Larios, de Málaga. Catetada. Ahora solamente es una calle privada con terrazas de tres o cuatro tascas.

Consiguió en esa primera legislatura que Monago (la Junta de Extremadura) financiara la reforma del mercado de Ronda del Carmen, con el añadido de un espacio gastronómico que es incapaz, ella y todo el Partido Popular, de ponerlo en funcionamiento y al día de hoy está… tapiado.

Como consiguió el éxito con el mercado de Ronda del Carmen, en el programa electoral para las elecciones de 2015 prometió:

“Recuperación del  Mercado de la Dehesa de los Caballos como espacio cultural y de creación artística para el desarrollo y difusión de proyectos culturales.”

Tal cual. Con la particularidad que el citado mercado es más conocido como el de la Avenida de la Bondad. Cerrado a cal y canto, no ha sido capaz de endosárselo a nadie, ni de cumplir su promesa electoral. Y mientras el dinero público del mercado de Ronda del Carmen está tapiado, el edificio del mercado de la Bondad solamente sirve para que cuando pasa algún vecino diga que está para caerse, que eso es abandono, y, resignados, saben que gobernando la derecha no tendrá solución, porque a la derecha catovi/cateta no le interesan ni los barrios y mucho menos la cultura.

El mercado de La Bondad está abandonado y no hay perspectivas de darle uso, ni se preocupan siquiera cuando algún vecino tuvo que llamar a la concesionaria del agua para avisar de una fuga de agua considerable que llevaba varios días, o cuando los vecinos vieron que se sacaban elementos de las antiguas cámaras frigoríficas del mercado. O cuando algún vecino dice que ha habido alguien interesado pero que nada de nada.

El mercado de La Bondad es la muestra palpable de ocho años pasados en blanco y negro, del abandono que se somete a los barrios de trabajadores que no se tapan con un grafiti de encargo (en el sentido mercantil de la palabra encargo).

El mercado de La Bondad no se cae por… por los pelos. Ahí sigue, siendo una muestra de cómo una ciudad entera se olvida de que existe, se olvida de que una vez tuvo asentadores, un bar, una pescadería en la planta baja…

Habría que saber, aunque fuera redundante porque sabemos la respuesta, qué entienden el Partido Popular y Elena Nevado en particular por un “espacio cultural” y, más aún “creación artística”. No digamos ya de “proyectos culturales” si cuando se presentó el proyecto de hotel para el Palacio de Godoy, alguien del equipo de gobierno dijo que sería muy bueno para Cáceres y que en su entorno se establecería el Montmartre local, otra catetada como lo de la calle Larios o el mercado gastronómico.

En blanco y negro, el mercado de la Bondad debería ser la esquela que la ciudad de Cáceres publique el 26 de mayo, pasando al Partido Popular a mejor vida y recuperando, si queda algo, el resuello para afrontar el futuro.

Vale.

            Cuando una empresa australiana, ahora denominada Infinity Lithium se asoció con una del grupo SACYR, Valoriza Minera, para poner en marcha estudios de investigación en la antigua mina de Valdeflores, en Cáceres (denominado por la compañía australiana Proyecto SanJosé), y dieron a conocer los primeros datos favorables a la existencia de una significativa veta de litio, la reacción de los grupos políticos del Ayuntamiento de Cáceres fue dubitativa.

            Con el paso del tiempo, a medida que avanzaban las prospecciones de investigación, se fue conformando una corriente de opinión pública en la ciudad, contraria a que, finalmente, pueda activarse la mina y comenzarse la extracción del mineral.

            El “No a la mina” caló entre los dubitativos grupos municipales (PP, PSOE, Ciudadanos y CaceresTú –Podemos), de manera que solamente los ultraliberales de Ciudadanos parece que se muestran favorables a la explotación minera, aunque no den razones convincentes. Algo parecido a cómo los mismos concejales eran los únicos que apoyaban al PP en el parking de Primo de Rivera. Luego se supo que uno de los ediles de Rivera era vendedor de plazas de garaje…

            Ahora, parece que todos los grupos llevarán en su programa electoral el “No a la mina” y es muy probable que Ciudadanos no quiera quedarse solo.

            Hoy, en una entrevista en una gacetilla local, el Presidente de la Junta, Fernández Vara, no manifiesta su posición a favor o en contra, sino “a favor de la legalidad”. El PSOE local ya ha manifestado su posición contraria. Veremos.

            En todo este tiempo, se ha pretendido modificar el PGM para proteger los terrenos donde se encuentra el yacimiento de litio, se ha pretendido (y se ha dicho por el Partido Popular) que la explotación es incompatible con el plan urbanístico.

            En estas estaremos cuando llegue la campaña electoral de 2019. Todavía no estará resuelta, probablemente, la tramitación administrativa que determine si se concede el permiso de explotación o no y el “No a la mina” será una punta de lanza de los discursos.

            Todo ello, en vano.

            Me explico. Si como parece por lo que tiene publicado en su página web la empresa australiana (https://www.infinitylithium.com/project) sobre “San Jose Lithium Project” la veta de litio es lo suficientemente interesante desde el punto de vista económico, seguirá adelante diga lo que diga la corporación municipal que se forme después del último domingo de mayo de 2019.

            Si a la empresa minera le satisfacen los datos económicos para comenzar la extracción de un mineral que se ha vuelto muy atractivo por la demanda de baterías de litio que irá en aumento en el futuro, tendremos mina sí o sí.

            Las negativas administrativas que puedan resolver el Ayuntamiento de Cáceres y la Junta de Extremadura se solventarán en los tribunales. La empresa minera recurrirá la concesión y seguramente gane.

            Hasta ahora no he visto en ninguna de las gacetillas locales de Extremadura ni en opiniones difundidas por responsables políticos cómo ganar en los tribunales si la minera recurre a ellos. En ese caso, habrá que olvidarse de las competencias que la Comunidad Autónoma tenga en el Estatuto, y habrá que olvidarse de las competencias municipales en el planeamiento urbanístico. Supongo que en la Corporación Municipal, con algunos licenciados en derecho, incluida la alcaldesa y el primer teniente de alcalde, y en distintos cargos de la Junta de Extremadura, sabrán que en el ordenamiento jurídico español existe una prevalencia del derecho minero sobre otros. Buscar en internet entradas sobre esta prevalencia aclara dudas.

            Valdría más preocuparse por cómo establecer unos principios jurídicos sobre los que no pueda hacer ningún ejercicio de prevalencia la empresa minera. Es complicado, pero seguramente los haya.

            De acuerdo con la legislación de los derechos mineros en España y con una amplia jurisprudencia a favor de estos, el futuro de la Mina de Valdeflores (o de San José) dependerá de si su explotación resulta rentable. La economía manda.

            Vale.

La reciente buena noticia (esperando que se confirme con hechos en el futuro) sobre el Palacio de Godoy, no evita que la realidad sobre muchos inmuebles cerrados por falta de uso en la ciudad de Cáceres siga siendo la misma.

En un breve paseo en la mañana de hoy, al llegar a la calle Toledo, que une las de Ronda del Carmen y Antonio Reyes Huertas, me he podido fijar que en un tramo tan corto se encuentran dos inmuebles con el mismo denominador común: los dos están cerrados por falta de uso.

En la calle Reyes Huertas, nº 9, está la antigua sede de Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, cerrada a cal y canto y cada vez más deteriorada. En esta serie de entregas sobre “Cáceres, cerrado por falta de uso”, en la primera me refería a este inmueble, allá por agosto de 2012 (https://cercadelasretamas.com/2012/08/12/caceres-cerrado-por-falta-de-uso/).

Con sus 2.027 m2 construidos, si ya hace seis años su apariencia exterior era lamentable, ahora es, obviamente, aún peor.

En 2013, la Junta de Extremadura (pomposamente llamada entonces “Gobierno de Extremadura”), gobernada por el Partido Popular, cedió el inmueble a la congregación de los Hermanos de la Cruz Blanca, que tienen en la ciudad monumental una residencia para personas con discapacidad. Cesión gratuita, que, aún hoy sigue sin perfeccionarse, porque los cesionarios no han tomado posesión efectiva del inmueble. Para ello, y buscando un mejor aprovechamiento tanto del inmueble como del conjunto de la finca en la que se encuentra, se llevó a cabo una modificación del Plan General Municipal. El resultado de la modificación, ya aprobada y vigente, de 2015, era que se pasaba de una edificabilidad de 2.027 m2 construidos, sobre una parcela catastral de 2.515 m2, a 3.792 m2 construidos.

Para que la congregación religiosa cesionaria pueda hacer ocupación del inmueble, necesita dos tipos de obras constructivas: la rehabilitación del inmueble original, más la obra nueva de más de 1.350 m2/c. Por tanto, necesita una financiación considerable.

Desconozco cómo se encuentran en estos momentos las gestiones de los religiosos para reunir los fondos necesarios, pero una visión de la economía local, no da muchas esperanzas para que puedan alcanzarlos.

Sin embargo, desde el centro de la calle Toledo, mirando hacia la izquierda, se encuentra el mercado de abastos de Ronda del Carmen, en el que el Ayuntamiento de la ciudad (gobernado por el PP) invirtió 965.250 €, donados por el “gobierno de los mejores”, con la finalidad de reformar los puestos de los asentadores en planta baja, y en crear un espacio gastronómico en la planta alta.

Sin embargo, finalizadas las obras, sacada la licitación de los puestos gastronómicos de la planta alta, al día de hoy la planta entera sigue cerrada, porque el Ayuntamiento de la ciudad es incapaz de conseguir su adjudicación.

Se pretendía, al uso de otras ciudades, conseguir una estrecha unión entre los usos de mercado de abastos de la planta baja y una novedosa y moderna oferta gastronómica en la planta alta, al compás de lo que viene sucediendo en otras ciudades.

Pero no se pueden copiar los modelos sin antes conocer por qué en unos sitios funcionan. Y menos aún, cuando se pretendía que las dos áreas funcionaran separadas. El fracaso es total. El cartel con la inversión (el gasto) realizado ya no es visible, ya ha sido retirado, porque sólo servía para que cada persona que lo viera no pudiera por menos que decir que vaya incompetencia e incapacidad la de la alcaldesa y todo su equipo.

Desde el centro de la calle Toledo se ven, por un lado, un inmueble cuyos usuarios futuros, si lo consiguen, esperan que les lleguen los dineros necesarios para ponerlo en marcha. En el otro, un monumento a la incompetencia del Partido Popular de Cáceres.

Vale.

Domingo, 17 h. Cáceres. Plaza Marrón. Dos camareros de un restaurante cercano, de la zona de la Plaza de San Juan llevan unas bolsas de basuras y botellas para arrojar a los contenedores.

Terminan su tarea y uno de ellos enciende un cigarrillo. Yo llegaba en ese momento a pasar junto a los contenedores. Me paré. Observé el paisaje y me dispuse a tomar una fotografía con el móvil. Los dos camareros también se habían fijado en lo mismo que yo iba a atrapar con el objetivo del smartphone.

La cruz, arrumbada contra un contenedor de basura sin duda podría contar una historia. O un cuento. Una historia de alguien que ha perdido la fe, de alguien que ha muerto y sus herederos quieren tirar todo lo viejo de la casa para venderla. O un actor cansado de interpretar siempre el mismo papel de cansado penitente descalzo.

Los camareros, luego de encender el cigarrillo y un leve comentario de “alguien la ha dejado ahí”, se marcharon a su trabajo. Yo seguí mi camino con dos fotografías y con el ánimo de subirlas a twitter por si a alguien se le ocurría qué historia podría contar.

Cáceres es una ciudad de sotanas y cirios, de cruz y penitencia, de vecinos clasificados de toda la vida y los otros. ¿Qué sería el vecino que puso la cruz en la basura? ¿Sería un catovi, un penitente descreído? ¿Qué contarían, si lo hicieron, los camareros al volver al restaurante?

Pasada hora y media, caminé de nuevo, de regreso a casa, tras estar jugando y riendo con mi nieta, y volví a ver la cruz. Ya había luces casi de noche, o pronto en la noche, que diría un personaje de Tres tristes tigres. La cruz ya no estaba arrumbada contra un contenedor.

Probablemente alguien, al pasar, habría sentido el deber de colocarla enhiesta, o, simplemente, la había apartado para poder utilizar el contenedor de restos orgánicos y la había puesto sobre el contenedor de papel y cartón. ¿Para reciclar?

No sé si pudo ser retirada por alguien compadecido de la soledad del símbolo junto a los símbolos de la sobreabundancia que son muchas veces los contenedores de basuras.

Pero cuando volví a pasar la cruz estaba en pie, igual de desnuda que cuando la vi tirada, en una caída simbólica sin ningún nazareno que la sostuviera.

Y si nadie la retiró, ¿qué pensarían los trabajadores del servicio de recogida? ¿Lo mismo que los camareros, “alguien la habrá dejado ahí” con un leve encogimiento de hombros? ¿En qué camión la verterían, en el de residuos orgánicos o esperaron a la recogida de los contenedores azules? ¿La echarían entera al camión o la desmembraría para que ocupara menos? Dilemas teológicos que dejo para otros.

Pero en una ciudad vieja, tradicional, de sotanas y novenas, una cruz en la basura es todo un símbolo.

Vale.

Tenía pensado escribir sobre cómo afrontar la gestión del actual Hospital Virgen de la Montaña, que quedará sin uso cuando se abra la primera fase del Nuevo Hospital de Cáceres, cuando leo que el Ministerio del Interior ofrecerá (futuro) a la Junta de Extremadura y al Ayuntamiento de Cáceres la vieja prisión. Y, claro, en un plazo similar (más o menos un año) nos encontraríamos con dos bocados demasiado grandes y poca chicha para echar el puchero.

En primer lugar, lo que parece que va a hacer el Ministerio del Interior es lo que tenía que haber hecho antes de incluir la cárcel vieja en su listado de inmuebles a enajenar: ofrecerlo a las administraciones local y regional. Y en el caso de que estas hubieran declinado hacerse cargo, entonces, ponerlo a la venta en subasta pública.

En el caso de la cárcel vieja, la Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas establece que pueden cederse gratuitamente inmuebles siempre que la entidad (Ayuntamiento, gobierno regional…) garantice capacidad económica, presente un proyecto de uso y disponga de los medios económicos para llevarlo a cabo en un plazo corto, unos cinco años. El Ayuntamiento de Cáceres carece de las tres condiciones: ni tiene suficiencia económica, ni tiene proyecto ni tiene capacidad financiera.

Ya veremos cómo respira, si se da el caso, la Junta de Extremadura.

En el caso del Hospital Provincial, no hay cuestión porque pertenece al inventario de la Diputación.

Pero la suma de los dos inmuebles, la suma de los metros cuadrados de los dos inmuebles suponen un bocado demasiado grande. Más de 32.000 m2 que requieren, ante todo, dos cuestiones. La primera, la definición concreta de qué proyectos se pueden llevar a cabo, y la segunda, conocer los costes necesarios.

La cárcel vieja necesita, ya, gastos de mantenimiento y conservación antes de que el deterioro por abandono continúe. Sería el primer gasto, la primera partida a asumir. Lo mismo sucederá con el Hospital Provincial cuando el SES lo abandone y lo entregue a la Diputación. Será necesario destinar dinero para evitar deterioros.

Pero, y esto es lo más difícil, será preciso conocer qué proyectos se podrían realizar en ambos inmuebles. Porque la ciudad es la que es, su conformación social y demográfica es la que es, la capacidad de generar proyectos e ideas es más que limitada.

Un ejempo: hace años, un concejal de IU, creo recordar, dijo que el Hospital Provincial debería dedicarse a Museo de Bellas Artes. La pregunta es: ¿qué cantidad de obras de arte de todos los tiempos serían necesarias para un inmueble de 21.000 m2, teniendo además ya el Museo Provincial de Bellas Artes?

En ambos casos, y para hacer las cosas medianamente bien, habría que saber en el caso de la prisión provincial si Ayuntamiento o Junta se harían cargo del inmueble cumpliendo los requisitos de la Ley de Patrimonio de las AAPP, y en el caso del Hospital Provincial si la Diputación está dispuesta a darle uso en el menor tiempo posible para evitar su deterioro, con los costes que esto conlleva, que al final serían gastos inútiles.

En el supuesto de una respuesta afirmativa a lo anterior, para los dos inmuebles sería necesario preparar un Plan Director, con unos objetivos claros, con un tiempo de preparación inferior a un año. Un Plan Director que debería recoger las propuestas de uso que definieran los proyectos a realizar, el uso al que se destinarán los edificios y una evaluación inicial de costes.

Sin tener las ideas claras (al Ayuntamiento las tiene: no tiene un duro) no es posible determinar el uso futuro, sobre todo porque vaivenes en estos usos supondrían incrementos de costes.

Otro día, si me apetece, podría plantear en qué podrían consistir los planes directores de ambos inmuebles. Pero con pocas ganas.

Vale.

Ayer, 14 de julio, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Cáceres anunciaba la apertura de un expediente a una concejala del grupo de gobierno, Montaña Jiménez, por vulneración de la Ley de Transparencia. Curioso, muy curioso, cuando la vulneración, la ilegalidad cometida por la concejala ha sido por la legislación de régimen jurídico de las administraciones públicas.

Ocurrió que en una comisión se estudiaba un asunto urbanístico (qué si no, el urbanismo) que afectaba a terrenos propiedad del padre de la concejala. Por supuesto, todo esto con el Partido Popular.

La concejala en cuestión voto a favor de que la propuesta de que en los terrenos propiedad, entre otros, de su padre, se convierta en un parque de medianas superficies comerciales. La vulneración de la ley es clara y flagrante y no cabía otra solución que la de la dimisión de la concejala y de la anulación del acuerdo.

Inmediatamente la respuesta pública fue que el voto de la concejala no era determinante y que el asunto se iba a aprobar de todas maneras. Y en los dos medios escritos que se cuelgan en los quioscos de Cáceres aparecieron opiniones de juristas avalando la nimiedad del asunto. Con un par.

Si el asunto no era tal y ya parecía hasta amortizado, ¿a qué viene ahora que la alcaldesa del PP, Elena Nevado, impulse la incoación de un expediente por vulneración de la Ley de Transparencia?

Y a todo esto, ¿dónde carajos se esconde el PSOE, en una oposición que cada vez parece más que merecida?

Veamos.

La primera pregunta que surge no es si los terrenos son propiedad del padre de la concejala, que está confirmado, si no saber si sobre dichos terrenos tiene algún derecho familiar la concejala. Cuestión de herencias. ¿Ha preguntado alguien algo sobre esta posibilidad? ¿Y si dentro de unos meses, con todo el asunto ya aprobado definitivamente, el negocio ya formalizado, resulta que a concejala hereda las plusvalías?

Menos mal que el asunto era una cosa sin importancia…

La segunda pregunta que surge es si la concejala sabía los pasos que su padre estaba dando para mejorar y desarrollar la condición urbanística de los terrenos. Lo mismo se trata de una familia desestructurada, en la que padres hijos y hermanos no se hablan y eso podría justificar desconocimiento. O no, o en la familia se habla de los intereses de todos.

Menos mal que el asunto era una cosa sin importancia…

La tercera cuestión es, siguiendo el hilo de la segunda, si la concejala se enteró de momento de que el asunto de los terrenos de su padre se iba a ver en la comisión y no le dio tiempo a cumplir la ley y abstenerse.

Menos mal que era una cosa sin importancia…

La cuarta cuestión es si los propietarios de los terrenos, incluido el padre de la concejala del PP, habían mantenido reuniones con técnicos municipales o habían realizado consultas con ellos para preparar la documentación a presentar, algo que es habitual en la tramitación de documentos urbanísticos, que suelen ser complejos y que requieren de puntos de vista previos por técnicos municipales. Si las ha habido, como es seguro, a la oposición le cabe la obligación de conocer de esos técnicos las reuniones habidas, las cuestiones planteadas, la opinión que ellos han dado a los propietarios.

Porque, ¿seguro que la concejala del PP e hija de uno de los propietarios de los terrenos no ha asistido a esas reuniones, no se ha interesado personalmente por el asunto? Yo, no me lo creo, y sostengo que la oposición debería hacer que los técnicos afirmen o desmientan si la concejala ha participado en alguna reunión previa, si ha asistido a alguna toma de contacto entre propietarios y técnicos municipales, si se ha interesado personalmente por el asunto.

Menos mal que era una cuestión sin importancia…

Además, lo que se ha vulnerado por la concejala, del PP, por supuesto, es la legislación de régimen jurídico de las AAPP, y todo el asunto debería haberse anulado. Porque la ley no distingue entre un asunto menor o mayor, o un asunto en el que un voto sea o no decisorio. La ley es taxativa y la concejala debería haberse abstenido de participar en la reunión y de votar el asunto. No se trata de un asunto banal: es OBLIGACIÓN de la persona incursa en incompatibilidad la de abstenerse. Y si no lo hace y después se conocen las causas de esa incompatibilidad, deben anularse todas las actuaciones, todas.

Menos mal que era una cuestión sin importancia…

La oposición debe exigir la anulación de las actuaciones, la dimisión de la concejala del PP e investigar cuál ha sido su nivel de intervención en el asunto, si ha pedido a los técnicos municipales información interesada, si ha participado en reuniones previas a la presentación de la documentación, si después de presentada esta se ha interesado por su tramitación y por los sucesivos informes que se han emitido.

La actuación de la alcaldesa parece más un escudo por si luego suceden otras cosas. O es que alguien se puede creer que la concejala del PP no ha, al menos, comentado con la alcaldesa que estaba en tramitación un propuesta sobre terrenos de su familia. Increíble.

Vale.

En marzo de 2017 se colocaron en la Plaza Mayor de Cáceres las letras-imagen de la ciudad. Siete bloques de hormigón, diseñados por la arquitecta Elena Gil, ganadora del concurso convocado por el Consorcio de la Ciudad Monumental de Cáceres. El precio pagado por las siete letras fue de 16.000 euros.

Cuando se colocaron, ya se dijo por las autoridades que asistieron al magnífico evento que habría ocasiones en las que habría que retirarlas por casos de afluencia masiva de público a actos en la Plaza. No se hizo durante la celebración de San Jorge, patrón de la ciudad, ni durante la Semana Santa. No había peligro… aunque hubiera mucha gente.

La celebración del WOMAD sí fue un acontecimiento multitudinario que requería, por precaución, retirar las letras. ¿Qué precaución? Sin duda, aunque ninguna “autoridad” se atreverá a decirlo en voz alta, que los womeros, gente poco limpia, poco educada, podrían dañar las piezas.

Retiradas las letras para que no se dañaran durante el WOMAD, han sido devueltas a su ubicación… hechas un Cristo. ¿Cómo es posible? Si se retiraron, precisamente, para evitar daños.

El conocimiento público del destrozo, amplificado por la difusión en las redes sociales de las fotografías, la reacción municipal, especialmente de la alcaldesa de la ciudad, ha sido acorde: histrionismo político.

La alcaldesa, Elena Nevado, señala directamente a los trabajadores de la brigada municipal de obras, y les pide explicaciones y exigirá responsabilidades hasta el final. ¿Qué responsabilidades?

El Consorcio de la Ciudad Monumental pagó por las letras los 16.000 euros por los que fue adjudicada. Y se colocaron en la Plaza. A partir de ahí, ¿de quién es la responsabilidad de mantenimiento y seguridad de las letras? De entrada, los autores del del diseño podrían (y es para animarles a que lo hagan) pedir indemnización por daños y perjuicios a la propiedad intelectual.

Ahora bien. ¿En qué inventario de bienes, si es que lo hay, se han incorporado las letras? ¿En qué condiciones legales se han incorporado al inventario? ¿Tiene el Consorcio un inventario de bienes propios o al tratarse de una entidad con la finalidad de conservación y promoción de la Ciudad Monumental los bienes se adscriben al Ayuntamiento?

Porque si la alcaldesa de la ciudad y presidenta del Consorcio pide responsabilidades, le corresponde a ella aclarar en qué ámbito de la administración recae la de custodio, conservación y mantenimiento de las letras, que han de tener la consideración de bienes de valor cultural y artístico. Seguramente, la máxima responsable sea… la propia alcaldesa, bien por su cargo como tal, bien como presidenta del Consorcio.

Cuando las letras se colocaron en la Plaza ya se sabía que podrían ser puntualmente retiradas. Al tratase de bienes que han de tener la consideración de bienes culturales, es obligación de los responsables establecer, por ejemplo, los protocolos a seguir para su retirada y devolución. ¿Alguien cree que en el Museo del Prado se le puede decir a cuatro trabajadores de mantenimiento que cojan el cuadro de Las Meninas y lo lleven al hotel Ritz, sin explicarles cómo han de hacer el traslado? Pues aquí parece que ha pasado.

A los trabajadores de la brigada de obras les dicen que retiren las letras y ellos las retiran. Nadie parece haberles dicho cómo y, lo que es más grave, nadie ha tenido la precaución de establecer los procedimientos. ¿Para qué?

¿No sabía la alcaldesa y presidenta del Consorcio que las letras, tras el concurso de ideas, son bienes con valor cultural que requieren mantenimiento y conservación y que están protegidas por la propiedad intelectual?

¿En qué inventario y en qué condiciones figuran los datos de las letras? Que se haga público.

¿Qué normas de mantenimiento y conservación se han establecido por los órganos de dirección responsables, Ayuntamiento y Consorcio? Que se hagan públicas.

¿Quién ordenó la retirada de las letras y el motivo de esa retirada? Que se haga pública la resolución correspondiente. O que se diga quién, con competencia de dirección, ordenó la retirada de las letras.

¿Qué instrucciones, y por qué cargo, político o técnico, se dieron a los trabajadores de la brigada de obras para proceder a la retirada de las letras? Que se hagan públicas las instrucciones y el nombre del responsable político o técnico.

Hacer recaer en los trabajadores el daño causado, (irreparable como dice la propia autora, ya que los parches se notarán siempre), como hace la alcaldesa, es un ejercicio de sobreactuación, de histrionismo político.

Que comience, la máxima autoridad municipal, por hacer creíbles las responsabilidades en cada ámbito de actuación.

Que el Consorcio de la Ciudad Monumental, formado también por Diputación Provincial y Junta de Extremadura, y a cuyo cargo se abonaron los 16.000 euros que costaron las letras, sean los que determinen qué responsabilidades han de exigirse, incluidas las que hubiere por no haberse previsto los mecanismos de mantenimiento y conservación.

Pero que dejen en paz a los trabajadores.

Vale.