Archivos para Cáceres

Ahora que parecen desembarcar por nuestros contornos los Abogados Cristianos y otras zarandajas, al albur de que saben que los símbolos franquistas, finalmente, terminarán desapareciendo de nuestros paisajes urbanos, al Partido Popular y sus rutilantes grupos carismáticos se le ha ocurrido que la cruz, su cruz, sea inamovible y para ello pretenden que el Ayuntamiento democrático, en un estado no confesional, siga cumpliendo el devoto símbolo, aunque cambiando sus destinatarios.

Pretenden el PP y los alcantarinos varios que en vez de dedicarse a los caídos del bando sublevado contra el orden constitucional republicano, sea dedicado a las víctimas de la pandemia.

Pero, mientras tanto, a las víctimas que los antecedentes familiares de los que procuran esta nueva “dedicatoria” causaron manu militari, y cuyos cuerpos fueron arrojados a fosas comunes, y cuyas vidas pasaron calvario, humillación y muerte, que les den.

El caso es que el debido reconocimiento a las verdaderas víctimas de la guerra civil causada por un golpe de estado cruento de un militar incompetente, Franco.

Me llama la atención que mientras el PP pretende resignificar el símbolo y el motivo ideológico que lo sustenta, se haya encontrado con que uno de los elementos del NO-DO, inseparable de la figura de Franco, el Azor, vaya a permanecer en Cáceres precisamente resignificado en una instalación artística dentro del Museo Helga de Alvear.

El artista que ha elaborado y planteado la dedicación de la chatarra del Azor a su conexión con el Guernica de Picasso manifestó en el programa Metrópolis, de la 2ª Cadena de RTVE que el lugar elegido para su “desembarco” en Cáceres de su instalación estuviera tan cerca de la fotografía de Franco asomado al balcón del Palacio de los Golfines. Esa instalación, al menos, equilibra la ignominiosa placa que a mayor gloria del Dictador (y de sus correligionarios anfitriones) permanece en la fachada.

Resignificar, que sería el concepto que se plantea para la cruz, el símbolo para su “dedicación” a las víctimas de la pandemia del coronavirus, supondría, por un lado, la definitiva humillación de las víctimas de la guerra causada por Franco, abandonadas en fosas comunes y cunetas, y por otro, darle una significado “nuevo” para las víctimas de la pandemia, que serían acogidas bajo un símbolo religioso, que les guste o no, nos es unánime y, además, contrario a la Constitución.

Elimínese la cruz de la cruz, llévese si se quiere al Cementerio Municipal, que debería tener al menos tres áreas: una católica, otra musulmana (la puerta del cementerio musulmán se instaló en 1938, para acoger a los miembros de la guardia mora de Franco), y, definitivamente, tener un cementerio civil, para todos aquellos ciudadanos no pertenecientes a ninguna doctrina religiosa mayoritaria.

De una sentencia de la Navidad de 1937

Y si los Populares quieren, incluso contando con la mayoría de los ciudadanos, un monumento, un espacio de recuerdo para las víctimas de la pandemia, hágase. Y se tome, como referencia, el monumento a las víctimas del terrorismo que no es ningún símbolo religioso. Y se elija para ello un espacio céntrico, por el que transcurran muchos caminos de los cacereños y quienes nos visitan.

Pero la cruz debe dejar de llevar encima la cruz de quienes durante tantos años la han utilizado como martillo contra las víctimas abandonadas, escondidas y humilladas de la guerra civil. Así podremos hace historia democrática para todos, y no solo símbolos para holganza de unos pocos.

Vale.

El 12 septiembre de 1896, Joaquín Castel publica un segundo folleto, en el que desarrolla sus certezas y apreciaciones sobre el abastecimiento de aguas a la ciudad.

Con la inestimable ayuda del bloguero autor de http://www.CaceresalDetalle.blogspot.com, que me hace llegar los textos publicados por Castel, vamos conociendo puntos de vista, datos, imágenes y referencias de nuestra ciudad, y así, en el folleto de 12/09/1896, en la página 5  establece un índice de fuentes utilizables para el abastecimiento.

Es preciso recordar que en aquellas fechas Cáceres contaba con 14.000 habitantes.

Entrando en materia y circunscribiéndome por ahora al asunto del abastecimiento de aguas, objeto primordial de mis modestísimos estudios, voy á exponer brevemente los distintos proyecto en que  aquí se ha pensado para resolver el problema, enumerando las ventajas é inconvenientes de cada uno y las razones por que me fijé en uno determinado.

Descartando por imposible los de las aguas del Puerto de la Mezquita y de la Sierra de Montánchez, me ocuparé solo de los que se basan en una distancia corta de Cáceres, en cuyos contornos hay sobrados medios para llenar el deseado abastecimiento, y estos son cuatro:

1º. Aprovechamiento del agua de las Minas de fosfatos

2º. Idem id. de la mina Labradora.

3º. Idem id. de la cuenca Madrila-Hinches.

4º. Idem id. de las fuentes de Castaño, Muesas, Valhondo y todas las agregables den la parte norte de la Sierra de la Montaña.

Aunque Joaquín Castel descarta la posible traída de aguas desde Montánchez y el Puerto de la Mezquita, en 1917, el ingeniero de minas Leandro Pérez-Cossío plantea el abastecimiento desde esos dos puntos más la Charca de la Aceitunilla. Esta propuesta de 1917 tampoco prosperó. Vid. https://cercadelasretamas.com/2019/10/22/abastecimiento-de-aguas-a-caceres-desde-montanchez/

Históricamente, la Ribera del Marco, o el Río de la Madre, tiene su nacimiento en el rebosadero de El Marco, rebosadero o pozo del Calerizo más próximo a la ciudad de Cáceres. Una Ribera y un potente “mar” subterráneo que aglutina en su origen, sobre sus terrenos de superficie y subsuelo, la historia de la ciudad, de sus primeros pobladores ya en épocas del Paleolítico y Neolítico, como lo evidencian los todavía insuficientemente estudiados de El Conejar, Maltravieso o Santa Ana.

Esa Ribera, que conoció la romanización y conquista de los Romanos que llegaban a Norba Caesarina o Castra Caecilia por la Vía de la Plata, o los pueblos islámicos que cultivaron sus tierras ribereñas con acequias de riego, hasta el establecimiento de la comunidad de regantes de la Concordia, atraviesa en estos años una encrucijada: seguir siendo solamente la Ribera o constituirse, como le corresponde por derecho propio, en el manantial de agua que dé riego a la ciudad, que entronque su pasado con su futuro.

Así, a través del vigente Plan General Municipal, nos encontramos con las Área de Planeamiento Incorporado (API) 28-01, cuyo desarrollo y ejecución está llegando a su término, y con la 32-01, aún sin desarrollar, con el Programa de Ejecución aprobado en 2006 (no sé si sería ahora necesario actualizarlo). Estas dos APIs incluyen unos espacios como Equipamiento Genérico, que sumados y dados continuidad abarcan la Ribera, en una longitud de algo más de 3 kilómetros.

El desarrollo urbanístico pone a disposición del Ayuntamiento, a través de las Agrupaciones de Interés Urbanístico (antiguas Juntas de Compensación), los terrenos destinados a Equipamiento Genérico y, como es este caso, a zonas verdes. Unas zonas verdes que ya lo son, que necesitarán no mucha intervención de obra, sino de jardinería y cuidados de cultivos, plantas, arbustos y árboles frutales, todo ello con el murmullo del agua que corre curvándose entre las huertas.

En el Ensanche que el Arquitecto Pedro García Faría pretendía y propuso para la ciudad en 1922, estos terrenos, con más anchura que en la actualidad, se constituiría en Parque, que él denominó de Hernán Cortés, aunque cualquier nombre que quisiera poner será siempre la Ribera.

La delimitación por el Este de esta Ribera está marcada por el Camino Alto de Fuente Fría, que discurre desde la primera curva de la Carretera de la Montaña hasta el molino de aceite del Marco, ahora Espacio para la Creación Joven. Este camino, jalonado en algunas partes por cerramientos de parcelas, muchos de ellos mediante somieres, colchones y otros tipos nada estéticos, ha comenzado a variar, cuando los titulares de las AIUs de las APIs 28-01 y 32-01 han ido llegando a acuerdos con los hortelanos, y sustituyendo tan horrendos cerramientos por unas alambradas homogeneizadas, tras las que los hortelanos, al tiempo que siguen cultivando sus tierras, ya dicen que están en ellas de prestado, provisionales.

A medida que esta incorporación de los terrenos de EG se produce a las AIUs, a las que también pertenece el Ayuntamiento como administración actuante, sería muy interesante ir conociendo los espacios que más pronto pasen al Ayuntamiento e ir trabajando sobre ellos, sino físicamente, sí produciendo ideas, modelos, usos… que puedan incorporarse en un futuro próximo.

El desarrollo urbanístico derivado de los PGMs, y en especial del vigente de 2010, dotará a la ciudad de un espacio único, un espacio verde único, formado por higueras, zarzamoras, membrillos, olivos… en el que el correr del agua de la Ribera será, sin duda, una recuperación, por siempre, para la ciudad, para los cacereños.

Vale.

El 6º de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es el agua. Bien preciado, como todo el mundo sabe. Las perspectivas, poco halagüeñas, que se manejan en la ONU y en diversos organismos de prospección, señalan una gravísima crisis en torno al agua para 2050, incluso, se señala que la próxima gran confrontación mundial será por su causa.

Tampoco las perspectivas climáticas para un futuro relativamente corto, señalan que España será uno de los países más afectados por la desertificación, que, sin el agua, avanzará rápidamente.

Históricamente, la ciudad de Cáceres ha debido atravesar crisis (cada vez más acentuadas a medida que la población va creciendo) por la ubicación en un espacio físico en el que no hay río. O al revés, quienes la poblaron lo hicieron sabiendo que la carencia de río sería un problema. Un problema que ha ido creciendo a lo largo del tiempo.

En estos momentos, en 2021, el abastecimiento de agua se circunscribe a poder recibirla desde un método de impulsión desde el río Almonte, afluente del Tajo, para complementar un embalse de los años 60, sobre el río Guadiloba, afluente del Almonte, afluente del Tajo.

La carencia de agua potable, o de adecuada potabilización recibida del pantano del Guadiloba o desde la impulsión desde el Almonte, supone un encarecimiento de tan necesario bien.

En 1927, un Informe (desafortunadamente desconocido para el autor de esta entrada), fijaba los caudales necesarios para 25.000 habitantes, incluso con capacidad para más, a extraer desde el acuífero de la Cuenca Geológica cacereña. El Informe, redactado por los catedráticos de la Universidad Central, Fernández Navarro y Hernández Pacheco, era esperanzador. Incluso, por el conocimiento del acuífero, centralizado en el espacio central, denominado El Calerizo, los datos de los redactores del informe señalaban su capacidad para el abastecimiento de Cáceres, situándolo, en sus debidas proporciones, a niveles similares a los que entonces necesitaban ciudades como Chicago y otras, en volumen de agua/habitante.

Los autores del Informe señalaban, además, la posibilidad real de incrementar los aforos de agua necesarios con las aguas que pudieran obtenerse del contiguo valle de Valdeflores, sobre el que había escrito a comienzos del siblo XX el farmacéutico Joaquín Castel.

Es decir, que ahora, con una población de la ciudad de Cáceres en torno a las 96.000 personas, una adecuada planificación del agua que pueden proporcionar tanto el acuífero central de la Cuenca Geológica, como las fuentes y pozos que se pudieran aflorar en el valle de Valdeflores, una parte de la ciudad podría ser abastecida para consumo humano, o bien, para usos tan necesarios como los regadíos de las huertas que jalonan el cauce natural de la Ribera del Marco, cauce que tiene su origen en el propio Calerizo.

Esa planificación, necesaria, ha de llevarse a cabo conjuntamente entre el Ayuntamiento de la ciudad y el organismo de cuenca, la Confederación Hidrogáfica del Tajo.

Disponer de un adecuado nivel de agua para regadíos, usos complementarios como riegos, como limpieza de la ciudad, etc., sería fundamental para no destinar a estos usos secundarios (pero necesarios), requiere poder contar con todas las fuentes posibles, cuidándolas, y eliminando cualquier actividad humana que pudiera contaminarlas o ponerlas en riesgo. Las aguas del Calerizo, las más inmediatas de obtención, más las fuentes y pozos existentes en el valle de Valdeflores que recogía Joaquín Castell en su estudio, han de tener, como en realidad tienen, el valor de aguas públicas.

El cumplimiento del ODS 6, Agua, por una ciudad que no tiene río, ha de realizarse forzosamente mediante los estudios y acopios suficientes de cara a cumplirlo con el horizonte del año 2050.

Cualquier agresión, cualquier uso de suelos y vuelos que pongan en riesgos esas aguas debe ser rechazado.

Vale.

Bajo el título “Hidrología del Calerizo de Cáceres” y el antetítulo “Problemas locales”, el periódico Nuevo Día publicó durante el mes de septiembre de 1927 una serie de artículos firmados por Julián Rodríguez Polo en los que detallaba cómo se conocía y cuánto sobre el Calerizo en la propia ciudad, en unas fechas en las que ya los problemas de abastecimiento de agua potable comenzaban a ser preocupantes.

Julián Rodríguez Polo fue un profesor de Física y Química del Instituto El Brocense, así como Director de la Escuela de Magisterio, además de un prolífico conferenciante y autor de algunos textos de enseñanza. Igualmente, participó en el progresista programa de las Escuelas Viajeras, siendo su participación en la de Navas del Madroño especialmente recordada.

En estas páginas recogeremos las diversas entregas que Rodríguez Polo escribió para su publicación en el diario Nuevo Día, sin seguir la pauta diaria sino agrupándolas para la más rápida comunicación con los lectores de este blog.

Por otra parte, tanto el desarrollo urbanístico de Cáceres y su incidencia, muchas veces negativa sobre El Calerizo, creemos que puede ser ilustrativa la descripción que hizo en 1927 el profesor Rodríguez Polo, para su comparación con el estado actual del conjunto del acuífero cacereño.

Cuando comienzo a trasladar a este sitio web los artículos del Profesor Rodriguez Polo, aún no me ha sido posible encontrar en el Ayuntamiento de Cáceres y sus archivos el Informe firmado por Hernández-Pacheco y por Fernández Navarro, por lo que, si no pudiera localizar dicho documento, nos tendremos que conformar con el resumen y “vulgarización” de Rodríguez Polo.

  1. 17 de Diciembre de 1927. Periódico Nuevo Día.

Leyendo, hace ya días, la reseña que hicieron los periódicos locales de una sesión habida por el Ayuntamiento, supe que se dio cuenta en ella de un informe geológico respecto de la cuenca hidrológica subterránea del calerizo existente en las proximidades de la capital.

El informe a que me refiero tiene la obligada extensión –lo he visto después- y por ello, sin duda, no se leyó en la sesión antes mencionada, quedando a disposición de los señores concejales que quisieran examinarlo detenidamente.

Por el objeto del informe, de interés extraordinario para Cáceres, y por la autoridad científica de sus autores, quisimos conocerle y vulgarizarlo y divulgarlo.

El pueblo de Cáceres debe decidirse por una solución que se le proponga, cuanto antes mejor, respecto de su abastecimiento de aguas; y parece natural e indispensable que se entere de los proyectos que le ofrezca la Comisión encargada de su estudio y conozca los antecedentes de los mismos.

Nada menos que dos sabios especializados en las cuestiones geológica son los autores del informe a que venimos refiriéndonos: los señores Franandez Navarro y Hernández Pacheco son catedráticos de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central; el primero es jefe de la sección de Mineralogía, y el segundo de la sección de Geología del Museo Nacional de Ciencias Naturales; ambos señores tienen merecida reputación universal por sus trabajos numerosos de investigación y por sus publicaciones didácticas, que sirven de texto y de consultas en los estudio superiores. Don Eduardo Hernández Pacheco ha sido constante investigador de la geología de Extremadura, región por la que siente especial afecto, y don Lucas Fernández Navarro ha publicado en la Biblioteca agrícola española “Investigación y aprovechamiento de aguas subterráneas”.

Verdaderamente ha sido un acierto insuperable solicitar el Informe a estos dos geólogos.

En cuanto expuse mi pretensión al Ayuntamiento se me complació enseguida, poniendo a mi disposición repetido informe, que he estudiado con el detenimiento que requiere.

Y contando con el beneplácito de Nuevo Día, que como los demás periódicos locales, tiene en tan alta estima los intereses de esta ciudad en que vivimos, tan necesitada de hacer un rápido avance en el camino del progreso, y tan querida por mí, me propongo, como al principio digo, vulgarizarlo y divulgarlo.

Aunque está redactado magistralmente el informe, y expuesto con claridad meridiana, creo el único medio de que lo conozca el público, éste de hacerle asequible a todos en artículos breves que condensen los fundamentos científicos y las conclusiones a que llegan sus ilustres autores.

  1. 18 de Diciembre de 1927

El historiador considera espacios de tiempo separados por acontecimientos extraordinarios que influyeron en la marcha de la humanidad por el camino de la vida, desviándola de su ruta precedente, modificando su estructura, influenciando su espiritualidad. Y delimitados los tiempos en épocas históricas, consideran cada una con el carácter propio que presenta, y estudia de tal modo los hechos y las ideas, que se ofrecen confusos e inconexos a través de muchas generaciones en el campo de la historia.

El geólogo estudia la evolución de la Tierra dividiendo también en épocas los tiempos infinitos que han transcurrido desde que una cadena fundamental arcaica, de veinte mil kilómetros de longitud, sobre la dirección de un meridiano, emergió de los abismos del océano sin orillas que debió cubrir en los principio toda la haz del mundo en que vivimos.

Sobre las olas de ese mar inmenso, vagaba, según expresión del Genésis, el espíritu de Dios; y dijo Dios: “reúnanse en un lugar las aguas que están debajo del cielo y aparezca lo árido”. Y la ciencia confirma que sucedió así.

Aún persisten los trozos alineados de esa gran formación geológica “que presenció impasiblemente el proceso de las edades geológicas, y que viene a constituir algo así como la primera pincelada de dios sobre la superficie virginal del planeta”, en expresión del geólogo Patac.

Si dirigimos la vista a un mapa del mundo, y aplicamos el borde más oriental de la América del Sur al golfo de Guinea, aparecen así unidos el inmenso territorio sudamericano y el africano continente, como debieron estar unidos hasta los tiempos llamados cretáceos, según la genial concepción de Wegener, y se reconocen terrenos de la misma formación en Escandinavia, en las Islas Británicas, en Canadá, en España, en el Sahara con la inmensa cordillera de los Andes.

Erosionada y derivada por numerosos agentes exteriores (como las lluvias, los vientos y los hielos, de cuyos efectos hemos de dar, en otro artículo, una curiosa idea); hundidos muchos trozos y cubiertos por sedimentos que constituyeron capas, llamadas estratos, en el fondo del océano, a donde fueron arrastrados por los ríos, y que los frentes (que hemos de dar a conocer) originarios de los plegamientos de la costra sólida del Globo, levantaron a su vez, como fueron levantados los estratos que en lo alto de ingentes montañas contiene restos petrificados de los animales que habitaron sobre ellos, pero en el seno de las aguas; rota por inmensas presiones la primera masa continental, cuyos grandiosos fragmentos derivaron sobre una capa más densa y pastosa hasta situarse como los vemos hoy; bajo las acciones aludidas de millones de ciclos erosivos en todas las épocas geológicas, los restos que persisten de la primera formación ofrecen en muchos sitios el aspecto de penillanura (meseta baja o media en que las antiguas montañas están reducidas a cerros u ondulaciones de pequeña altura) como la meseta ibérica.

Pues en la penillanura cacereña, cuyo estudio también ha de ocuparnos, siquiera sea brevemente, como lo requieren la índole de estos artículos, y con el objeto repetido de vulgarizar el informe geológico que comentamos; en esta penillanura destacan la sierra alineada de NO a SE, en cuyo extremo, sobre un collado que separa la pequeña masa montañosa de una última y poco elevada prolongación hacia el NO, está edificada la ciudad de Cáceres.

Resulta de tal disposición topográfica, que Cáceres ocupa una situación dominante y que no hay ríos de alguna importancia en la cuenca fluvial de Tajo, en un radio de 50 kilómetros, que tengan su cauce a mayor altitud que la capital, y por lo mismo no puede tener un abastecimiento de agua mediante embalse de algún rio de montaña cuyo caudal se desviase y pudiera ser canalizado para conducirle por la fuerza natural de la gravedad hasta la misma capital. “La planicie que rodea la región montañosa de Cáceres tiene una altitud de 350 metros, y aunque se eleva hacia el Este, no rebasa los 400 metros a la distancia dicha, siendo 400 metros la altura más baja de la ciudad que llega hasta 476 en el sitio de la Peña Redonda.

Estas dificultades de orden orográfico y topográfico –siguen diciendo los autores del informe- han hecho pensar en la solución del abastecimiento de aguas a la población utilizando la subterránea que pueda existir en los terrenos  inmediatos a la capital, especialmente las contenidas en las calizas que se extienden al Sur, en el terreno denominado “El Calerizo”.

“El excelentísimo Ayuntamiento de Cáceres –agregan los señores Hernández Pacheco y Fernández Navarro- nos ha encomendado concretamente el estudio geológico de “El Calerizo”, en relación con su régimen hidrológico, y este es el objeto del presente informe”.

Vale.

Las piedras de la ciudad monumental de Cáceres, que tan bien nos vienen para enseñar a quienes nos visitan como si fueran certificados inmarcesibles de nuestra historia, no nos enseñan, creo, todo lo que fue y deberá seguir siendo, la ciudad.

Cáceres celebró su bimilenario apoyándose en la historia de Roma. Sin embargo, la ciudad es mucho más antigua, los primeros pobladores habitaron ya estas tierras en el neolítico.

Demostrada está la presencia de pobladores en mucho más tiempo que ese bimilenario. Las cuevas y abrigos del Calerizo de Cáceres, para resguardarse del frío, las lluvias y los depredadores, se compatibilizaban las épocas de poder aprovechar la bonanza del clima con en los humedales de Los Barruecos y los Arenales.

De esos tiempos tan antiguos, nos van, poco a poco, surgiendo respuestas (no todas las que serían posibles si se destinaran mayores recursos a las excavaciones) en Maltravieso, en El Conejar o en la Cueva de Santa Ana.

Sí tenemos, todavía, a pesar de los maltratos, la lectura actual de los que fueron aquellos tiempos, mucho más remotos que la invasión romana y el imperio de Augusto. Porque el libro en el que se escribieron las primeras historias sigue vivo: se llama el Calerizo, se llama la Ribera del Marco, y si los hubiéramos cuidado (algunos están a tiempo), los aliviaderos del Marco (la Fuente del Rey), el pozo de El Sapillo, el pozo de la Lebosilla, la Fuente de Santa Ana…

Cáceres tiene una historia que no está escrita en las paredes de la Ciudad Monumental (Patrimonio de la Humanidad) sino que fluye por hilos de agua que salen del Calerizo, por una fuente inagotable que era en el Neolítico, que fue en la dominación romana, que fue durante el Islam, que fue durante la Reconquista.

Lo mismo que los primeros pobladores, todavía seguramente nómadas, la aparición de la agricultura (de la acuicultura en la época romana), del sedentarismo, habría permitido a aquellos primeros pobladores encontrar asiento, refugio y ricos beneficios de la cantidad de agua que, como nos decía mi madre, fluye bajo la ciudad, como un mar.

El agua en Cáceres es más antigua que las piedras. Es más, sin el agua, las piedras nunca, probablemente, se habrían levantado. La cisterna que apareció en Mira al Río al tiempo que se cometió el atentado contra el puente de San Francisco, no era tal, era la continuación de la poterna, la puerta más adelantada de la muralla, por la que los sitiados tenían a su alcance acceder al bien preciado del agua.

Por esto, me gustaría llamar la atención por la desaparición de Cáceres durante ¿cinco siglos? de cualquier historia. De la época visigoda parece no haber rastro alguno. Pero la ciudad fortificada romana ahí estaba. El agua abundante del Calerizo, ahí seguía. Las enseñanzas romanas en materia de agricultura habrían dejado rastro en pobladores dedicados a los cultivos más elementales.

Los visigodos (suevos, vándalos, alanos) parece que no tuvieron presencia en Cáceres. O parece que no dejaron huella alguna. Seguramente, se ha estudiado poco ese tiempo.

El gran arqueólogo José Ramón Mélida, en su libro en varios tomos dedicado a Cáceres, dentro del Catálogo Monumental de España, a comienzos del siglo XX sí se refiere, al menos, a alguna presencia goda.

Afirma Mélida que, a pesar de no haber monumentos de la época visigoda, sí se sabe que la Extremadura septentrional quedó bajo el reino godo de Toledo, y fue teatro de guerra durante mucho tiempo. En 585, Leovigildo sumó a su reino la ciudad de Mérida.

Desde mi punto de vista, que Cáceres no fuera conocida/invadida por los pueblos germanos (así parece) no quiere decir que quienes por estas tierras combatieron a las órdenes de cualquiera de sus reyes no tuvieran aposento en la ciudad romana dotada de buenos muros defensivos.

Por eso, me resulta llamativo que siendo el agua un elemento fundamental tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra, las torres romanas de la ciudad no albergaran ejércitos visigodos.

Cinco siglos de historia sin historia parecen muchos.

Vale.

El inmueble que fue sede de los Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, en la Calle Antonio Reyes Huertas, nº 9, fue el primero que abrió la serie “Cáceres, cerrado por falta de uso”, en agosto de 2012.

Gobernaba entonces en Extremadura el Partido Popular, con la presidencia de José Antonio Monago. Fue el gobierno del PP (el “gobierno de los mejores” se autoproclamaban” el que en 2013, el 20 de noviembre de dicho año, tomó la decisión de ponerlo a disposición de los Hermanos de la Cruz Blanca, que como organización de carácter benéfico, pretendía usar el edificio para sede de las personas atendidas en aquellas fecha en un inmueble de la ciudad monumental. Y, si les era posible, ampliar las plazas residenciales y disponer de un centro de día.

La Junta de Extremadura entonces, “mataba” dos pájaros de un tiro: por un lado, quitarse de encima un inmueble para el que no se encontraba acomodo, y por otro, ponerlo a disposición de una entidad benéfica muy bien vista en la sociedad cacereña. En realidad, había un tercer objetivo: la Junta no encontraba medios económicos para poner de nuevo en servicio el inmueble y darle un uso que fuera necesario para la ciudad de Cáceres.

Ortofoto 1956. Fuente: sig.caceres.es

Antes de que el edificio apareciera en las ortofotos de la ciudad, en 1984, aparece en todas las de 1956 en adelante. Lo que aparece era, a mí me lo parecía, una especie de ruinas, puesto que solamente estaban en pie las fábricas laterales y frontal, con los huecos dispuestos para puertas y ventanas. No eran unas ruinas, eran, al contrario, unas obras que habían comenzado y que por las circunstancias que fueran (sería interesante conocerlas realmente) quedaron paralizadas. Tenía que haber sido la parroquia de San Pedro de Alcántara, dispuesta en la zona por el importante número de viviendas construidas en su entorno (las protegidas, las 104…). Sin embargo, las obras pararon, las fábricas de piedra levantadas, terminaron por abandonarse, porque la capilla del Instituto El Brocense podía abastecer de alimento espiritual a la zona.

Fachada Principal. Foto: cercadelasretamas.

Desde la aparición de las viviendas protegidas (las más próximas en la propia calle Reyes Huertas, a ambos lados, y las 104 por detrás) en 1956 transcurrieron, pues, al menos 25 años con la iglesia a medio empezar. Desde 1984 hasta que la Junta de Extremadura decidió dejar sin uso el inmueble construido para sede de los Servicios Sociales, transcurrieron ¿cuánto? Pongamos que esa decisión se toma en torno a 2010.  Otros 25 años, aproximadamente, fue lo que estuvo en servicio. Y desde 2010 hasta ahora, 2021, once años van transcurridos ya. Mala suerte la que ha tenido el solar. ¿Habrá que completar otro ciclo de 25 años para encontrar encaje en la ciudad de ese edificio?

Según consta en la memoria de la Modificación del Plan General Municipal de la parcela en su conjunto, con un “error” del PGM que incluía todo el terreno no edificado como destinado a viario (no entiendo el error), la entidad benéfica Hermanos de la Cruz Blanca encargaron a la arquitecta Rocío Clemente, redactar la documentación para, una vez identificado el error, aumentar la superficie edificable de manera que se pudieran cumplir los fines de la organización religiosa: aumentar las plazas residenciales y preparar un centro de día.

En las últimas fechas, hemos conocido que los Hermanos de la Cruz Blanca devuelve el inmueble a la Junta y que, incluso, están barajando su marcha de la ciudad. Esta situación nos retrotrae a 2013, pero con un incremento de edificabilidad encontrado en el camino.

Edificio Reyes Huertas, 9. Cáceres. Fachada posterior. Autor: CercaDeLasRetamas. 2012

Dado que la Modificación del PGM prosperó y está vigente, y, por tanto sus determinaciones, que siguen manteniendo el carácter dotacional público del Plan, en cambio se produce un incremento de la superficie edificable, que pasa de 2.027 m2 que recoge la ficha catastral del inmueble, una superficie edificable de 3.357,40 m2.

Este incremento de superficie construida total supone que la puesta en servicio del actual inmueble, para cualquier uso dotacional que se pretenda, permitiría aumentar, el “valor” de la parcela, y, también, los costes de ejecución, que tendrían dos partes: reparar/rehabilitar el inmueble original y la edificación de nueva planta resultante de la Modificación del PGM.

La cuestión fundamental es que el inmueble sigue sin uso, encaminándose a un nuevo período de 25 años en los que ni su propiedad (la Junta de Extremadura) ni la ciudad de Cáceres, que podría beneficiarse de una nueva dotación, saben qué hacer con él.

El deterioro evidente del inmueble irá incrementándose día a día, haciendo más difícil su recuperación, y será una muestra de cierta incapacidad para saber qué hacer en una ciudad que lleva estancada unos cuantos años en los 96.000-97.000 habitantes, y que no genera necesidades que pudieran ser cubiertas por él.

Vale.

El día 29 de diciembre de 1906, con alarde tipográfico, el periódico EL NORTE DE EXTREMADURA publicaba una amplia información sobre el desprendimiento de tierras que se había producido el 25 de diciembre anterior, en las obras que se estaban ejecutando en una solar de la calle de Solana (actuales calles Donoso Cortés y calle Pizarro), a consecuencia del que resultaron sepultados y muertos tres albañiles.

Aunque no me he centrado en buscar tanto el número de policía de la finca en la que se trabajaba como en qué tipo de proyecto se estaba realizando (algo que haré en próximas fechas en el Archivo Histórico Municipal), por aproximación podría tratarse de las primeras obras que se realizaron en lo que ahora es la Casa Grande, sede el Museo Helga de Alvear. Espero encontrar en el Archivo todas las referencias que den como resultado completar los datos.

Sí quiero reseñar que en 1906 Cáceres capital debería contar con unos 16.000 – 17.000 habitantes, en relación con el dato que se da en la crónica que transcribo de que a los funerales acudieron unas 6.000 personas.

Cabecera. EL NORTE DE EXTREMADURA. 29 Diciembre 1906

LA CATÁSTROFE DEL 25 -TRES OBREROS SEPULTADOS-DUELO GENERAL EN LA POBLACIÓN

Cuando el martes último recorríamos la población y gozábamos al saber que á pesar de alegría y algazara propias de la noche en que la humanidad celebra el nacimiento de Jesucristo, nada absolutamente había ocurrido que turbase la paz de este honrado y pacífico vecindario, una noticia triste y desoladora llegó hasta nosotros. Indagamos el origen, y he aquí lo que supimos, y que por haberlo visto después, vamos á relatar á los lectores.

Varios albañiles, entre ellos asociados –que precisamente habían estado varias semanas sin ocupación- trabajaban ese día en una obra en la calle de Solana, propiedad de los señores de Cedrún, cuando se vieron de súbito envueltos por un desprendimiento de tierra que los sepultó á más de tres metros de profundidad.

Conocido por el vecindario el infausto suceso, pronto cundió la noticia por toda la población, causando la alarma y consternación consiguientes en todos sus habitantes, que corrieron presurosos al lugar de la catástrofe, á fin de prestar sus auxilios convenientes, y que desgraciadamente fueron ineficaces, pues los infelices obreros debieron morir instantáneamente, sin que nadie pudiera socorrerlos.

Pintar el efecto que causó en todo Cáceres esta desgracia, seríamos punto menos que imposible; baste decir que no se hablaba más que de este asunto en todas partes, tratando cada cual de averiguar de quién sería la responsabilidad del grave suceso acaecido á tres honrados y laboriosos obreros, que por querer ganar ese día un mísero jornal con que atender á las necesidades de los suyos, murieron en la flor de su edad, víctimas, tal vez, de la incuria y el abandono que á todos nos caracteriza.

¡A qué tristes reflexiones se presta esta lamentable desgracia!

Mas consolémonos en parte al considerar que de ocurrir en otro día, hubieran sido muchas más las víctimas sacrificadas en aras del cumplimiento de su deber: el trabajo, único patrimonio que tienen los desheredados de la fortuna.

Titular de portada. EL NORTE DE EXTREMADURA. 29 Diciembre 1906

LA POLICIA, LAS AUTORIDADES Y LA FUERZA ARMADA

En el sitio de la ocurrencia se presentó en los primeros instantes la policía con sus respectivos jefes Sres. Martínez y Santamaría, la guardia municipal con el suyo, Sr. Jalón, quienes con gran esfuerzo pudieron contener á la multitud, que á viva fuerza quería penetrar en el solar donde ocurrió el accidente.

El gobernador civil interino Sr. Pelletán recibió la noticia en su despacho é inmediatamente se personó en el lugar del suceso dictando acertadas y enérgicas medidas que dieron por resultado se retirase el público del solar, que ya se había invadido, á fin de que no interrumpieran las operaciones de salvamento y pudiesen ocurrir otras nuevas desgracias.

En el lugar de la ocurrencia se encontraban también, á más del Juzgado que llegó á seguida, el gobernador militar Sr. Fernández de Toro y las demás autoridades, con las que se encontraban el ingeniero Sr. Mateos, el comandante de Estado Mayor Sr. Vico, el capitán del mimo cuerpo Sr. Martínez, los médicos Sres. Uribarri y Durán, el párroco de San Mateo, Sr. Polo, el director del Banco Sr. Aparicio, y otras muchas personas que no recordamos. La Guardia civil, que fué avisada con oportunidad, y una sección de la Brigada Topográfica, enviada por jefe Sr. Vico, llegaron cuando más público había, evitando que la muchedumbre se aproximara á los alrededores peligrosos de las obras.

TRABAJOS DE EXCAVACIÓN

Con la esperanza de sacar con vida alguno de los sepultados y con las precauciones debidas en estos casos, comenzaron los trabajos de descubrimiento, en los que tomaron parte algunos obreros del Municipio y trabajadores de las obras, reinando en ellos el más profundo silencio. Apareció á poco el primero de los sepultados, el desgraciado Antonio García. Una mano fué lo primero que se vió de este cadáver. Quitóse tierra con más ahínco y después de grandes esfuerzos por estar el cuerpo aprisionado, pudo sacar al infeliz Antonio, que estaba desfigurado y encorvado hacia atrás. Vestía blusa clara con rayas negras, faja negra y botas. Se encontraron en los bolsillos monedas por valor de un real y unos fósforos de cartón.

Este infeliz obrero, era casado y con tres hijos. Se le trasladó en una camilla al depósito judicial y continuaron los trabajos, ya sin esperanzas de encontrar con vida á sus restantes compañeros.

A la hora y cuarto próximamente pudieron extraerse los cadáveres de José Ebole y Manuel García, éste último primo hermano del Antonio, los que aparecieron abrazados.

Este desalentador espectáculo causó profunda sensación entre todos, é hizo prorrumpir en exclamaciones de lástima á cuantas personas presenciaron estas tristes escenas. Un obrero llamado Santiago Sánchez, compañero de trabajo de los fallecidos, y que en unión de otros varios ayudaba las operaciones de extracción, lloró á lágrima viva á la vista de sus infortunados amigos, siendo retirado de aquel lugar por orden del señor gobernador civil, que emocionado, presenciaba tan fúnebre cuadro.

José Ebole vestía blusa y faja negra, pantalón negro y botas; en los bolsillos tenía una moneda de dos céntimos. También era casado y con un hijo.

A Manuel García, que vestía como su compañero, se le encontró en uno de los bolsillos del chaleco de pana color café, una moneda de peseta, una llave pequeña y un lápiz de pizarra. Este era soltero.

Como el anterior, fueron conducidos al depósito judicial.

INSTRUCCIÓN DEL SUMARIO

El mismo día de ocurrir la catástrofe, trabajó activamente el Juzgado de instrucción con el fin de depurar responsabilidades, si es que existen.

Ya han declarado ante el señor juez de primera instancia y escribano Sr. Gaona –dos funcionarios dignísimos y cumplidores de su debe,- los obreros Luis Escalera, Pedro Floriano, Victoriano Fuentes, Juan Barrigón y Luis Doncel, que se encontraban trabajando en dicha obra cuando ocurrió la desgracia.

También han emitido ó emitirán dictamen ante el Juzgado, sobre las causas que hayan podido producir el desprendimiento, los arquitectos Sres. Rodríguez y Arias Montano.

NOBLE PROCEDER

Nuestro querido amigo el concejal republicano de este Ayuntamiento, que vive muy próximo al solar de la ocurrencia y que trabajó incansablemente desde los primeros momentos, ofreció incondicionalmente su casa y cuanto en ella había, para auxiliar, si necesario hubiera sido, á los infelices obreros sepultados.

Desgraciadamente no pudieron utilizarse sus bueno y desinteresados ofrecimientos, mas no por eso dejará de agradecérselos la población entera, que ya conoce demasiado al Sr. Bazaga y que sabe goza de generales simpatías por la afabilidad de su carácter.

EL NORTE DE EXTREMADURA le envía las gracias más expresivas en nombre de las desconsoladas familias de las víctimas.

CARIDAD Y BUENOS SENTIMIENTOS

La Sociedad de obreros albañiles, á la que pertenecían los desgraciados obreros, ha hecho cuanto ha podido, dentro de sus escasos recursos, por sus tres malogrados compañeros y familias, y algunos individuos de los que forman su Junta directiva, han trabajado sin descanso hasta dar cima á los asuntos encomendarlos á su ejecución, que no han sido pocos.

Es digna de aplauso esta laboriosa y simpática Sociedad.

También merece alabanzas el proceder de los Sres. de Cedrún, dueños del solar de la casa que habrá de edificarse y donde ocurrió el hundimiento, pues han costeado los funerales de las víctimas y se proponen socorrer espléndidamente á sus desgraciadas familias.

Estos señores, que lamentan muchísimo la desgracia y que están muy afectados, dicennos que no han escatimado nunca, ni escatimarán en lo sucesivo, nada absolutamente para que las obras que ya se han ejecutado y en adelante se ejecuten en el solar de su propiedad, se lleven á cado con toda clase de seguridades.

El Círculo de la Concordia suspendió en señal de duelo el baile de confianza que tenía anunciado, y lo mismo hizo Mr. Marx, el Sansón del siglo XX, con la función que debió celebrarse aquella tarde en el Teatro de Variedades; determinación que le ha valido el aplauso unánime del vecindario. Mr. Marx ha prometido dar una función, cuyo producto entregará, en parte, á las familias de los muertos.

Y para que no quedara en eso la conmiseración del pueblo hacia las desgraciadas víctimas y sus infortunadas familias, el Círculos de Artesanos, á propuesta de su Directiva, ha abierto una suscripción, para con su producto aliviar en parte la aflictiva situación en que quedan los hijos y padres de los fallecidos.

En la Concordia y el Mercantil, también encontrará consuelo á su desgracia las infortunadas familias de las víctimas.

Loor al pueblo que así sabe aliviar las penalidades hijos y llorar el infortunio de sus hermanos.

LOS FUNERALES

A los verificados por los tres desgraciados obreros en la iglesia de Santa María, el jueves 27 á las ocho y media, que fue una impotente manifestación de duelo, asistió una numerosísima concurrencia de todas las clases sociales.

Presidió el duelo el gobernador civil señor Pelletán, que tenía a su lado al director del Instituto, al dueño de la obra D. Eduardo Gutiérrez Cedrún y al concejal y presidente del Centro Obrero D. Juan Canales, los que en unión de las familias de las víctimas, recibieron el pésame, asistiendo al acto todas las autoridades, nutrida representación de la Ciencia, las Letras y las Artes, la Banca, el Ejército, el Clero, el Comercio y la Industria, las sociedades de obreros confederadas y la de Socorros Mutuos, los jefes y dependencias de las oficinas de todos los órdenes, las clases de obreros, el senador D. José Trujillo, el diputado á Cortes D. Rafael Durán, y otros compañeros del Congreso, varios diputados provinciales; todo Cáceres, en fin, que ha visto con profunda é intenso dolor la triste suerte que ha cabido á esos tres infelices obreros; calculándose que asistieron á los funerales, muy cerca de seis mil personas, siendo interminable el desfile por la puerta de la iglesia.

Al terminar los funerales se formó una grandiosa manifestación de toda clase de personas, que con un número considerable de blandones encendidos, fue á depositar en el Cementerio y en la tumba de los tres trabajadores sepultados, preciosas coronas, costeadas tres por la Sociedad de obreros albañiles con esta dedicatoria: “Los albañiles asociados de Cáceres á las víctimas del trabajo” y otra del Centro Obrero con la siguiente inscripción: “El Centro Obrero á los mártires del trabajo. 25 Diciembre 1906”. Una vez terminada la fúnebre ceremonia, subió la manifestación, recorriendo la misma carrera y disolviéndose en el Centro Obrero, guardando en todo el trayecto recorrido, el mayor orden y compostura posibles.

* * *

En señal de sentimiento por esta horrenda desgracia y mientras se celebraban los funerales y regresaba la comitiva que fue al Cementerio á depositar las coronas, se cerraron todas las oficinas, comercios y talleres, prueba indudable de que la clase obrera por su sensatez y cordura, ha sabido conquistarse las simpatías del hospitalario y caritativo pueblo cacereño.

Descansen en paz los infortunados obreros y quiera Dios que el sacrificio de sus vidas sirva de lección para lo sucesivo.

* * *

El día 27 llegó á ésta el Sr. López, arquitecto director de las obras, el que terminado el funeral, se dirigió á las misma, acompañado del señor gobernador, empezando enseguida á tomar medidas de precaución y seguridad, pues en la noche última hubo nuevos desprendimientos en el ya tristemente célebre solar.

¡Ojalá no haya que lamentar ninguna nueva desgracia!

* * *

EL NORTE DE EXTREMADURA, deseando aliviar de algún modo al infortunio de las familias de las víctimas, abre una suscripción é invita á las personas caritativas á que le ayuden con su óbolo á este fin, agradeciendo por anticipado su generoso concurso

Suscripción. EL NORTE DE EXTREMADURA. 29 Diciembre 1906

* * *

La Sociedad de albañiles y similares ha entregado á cada una de las familias de estos infortunados compañeros, víctima del desplome de tierras ocurrido en la calle de Solana, un donativo de cien pesetas.

También se ha iniciado entre los obreros una suscripción individual con el mismo fin, cuyos fondos se recogerán en el Centro Obrero.

* * *

A la hora de entrar en máquina este número, nos dicen –sin que nosotros respondamos de la noticia- que el Ayuntamiento ha acordado en la sesión de hoy, accediendo á la solicitud presentada por el concejal señor Canales, socorrer á cada una de las familias de las víctimas del día 25, con doscientas cincuenta pesetas.

Celebraríamos se confirmara la victoria.

Vale.

El 15 de diciembre de 1905, el periódico El Norte de Extremadura insertaba un comunicado de Manuel Sánchez del Pozo, sobre la publicación unos meses antes de un cuadro cronológico de los alcaldes que había tenido hasta la fecha la ciudad de Cáceres, elaborado por el cronista Marcelino Gutiérrez del Caño.

Sin duda, Manuel Sánchez del Pozo fue un personaje peculiar, abogado, periodista director de La Asamblea, de inspiración republicana, el mismo Sánchez del Pozo miembro de los republicanos en la ciudad.

Discrepa el autor del cuadro elaborado por el cronista, haciendo ver la existencia de algunas omisiones o algunas incorrecciones. La forma de escribir de Sánchez del Pozo, del que hemos transcrito algunos de sus textos que publicaba bajo el epígrafe de “Un tiempo Viejo” dejan dos puntos bastante claros: que no pretendía hacer colación de tomos, folios e inscripciones como haría un investigador histórico (v.gr. Gutiérrez del Caño), y que fiaba muchos elementos a su memoria, ya fuera por haber conocido algunas historias personalmente, o ya fuera por haberlas conocido a través de la tradición oral.

En esta entrada, además, hace referencia a cómo se llevaban a cabo las penas de ejecución de reos, que tenían lugar en la Plaza Mayor, y que contaban con el “auxilio” de la Cofradía de Nuestra Señora de la Caridad”, cuya historia de fundación y actividades también había glosado Gutiérrez del Caño.

Cabecera. EL NORTE DE EXTREMADURA. 15 de Diciembre de 1905.

Los alcaldes de Cáceres

Comunicado

Señor Director de

El Norte de Extremadura.

Mi estimado amigo: Como ya tuve el gusto de manifestarle, remito para su inserción en el periódico que tan dignamente dirige, las adjuntas cuartillas con las omisiones é inexactitudes históricas que he encontrado en los trabajos hechos por el cronista de nuestro Municipio, D. Marcelino Gutiérrez del Caño, y á los que ha dado publicidad, no habiendo querido ocuparme antes de citados trabajos en espera de que la notable Revista de Extremadura, donde colaboran tantas personalidades de mucha mejor competencia que la mía en todas materias, hubieran llamado  la atención del laborioso cronista á fin de que subsanara aquellas deficiencias; más visto que no lo han hecho, voy á permitirme el hacerlo ya, poniendo en tortura mi ya achacosa y desconcertada memoria; y esto sentado, entro en materia.

Lástima es que un trabajo tan minucioso y complejo como el que representa el cuadro cronológico que nos dio há pocos meses el Sr. Gutiérrez del Caño, relativo á los alcaldes presidentes de nuestro Municipio desde principios del siglo XVI hasta nuestros días, no sea sin embargo lo rigurosamente exacto que debiera ser si al confeccionarlo se hubieran registrado y tenido presente todos y cada uno de los datos existentes en nuestro Archivo municipal, que seguramente hubieran puesto en autos al señor Gutiérrez del Caño, que en el período constitucional que trajo al país el pronunciamiento de Riego en las Cabezas de San Juan, en 1820, derogado por Fernando VII en el Puerto de Santa María, en 1823, no fueron sólo presidentes del Ayuntamiento los citados en el cuadro, Sres. D. Alvaro Gómez Becerra, D. José de Ulloa y Cáceres y D. Julián Sánchez del Pozo, sino que desempeñaron aquel honroso cargo D. Juan Rubio (conocido como Cirilo), y D. Vicente Cabrera, vizconde de la Torre de Albarragena, a que entregó la jurisdicción D. Julián Sánchez del Pozo en cuanto llegó á Cáceres el decreto de Fernando VII aboliendo la Constitución de 1812.

De igual modo se omite el nombre del alcalde D. José de Ovando y Porras, que presidía el Ayuntamiento, y con tal carácter inauguró las primeras corridas de todos que se celebraron en nuestro circo taurino en los días 6, 7 y 8 de Agosto de 1846, y sin poder precisar el año, recuerdo asimismo que en la sexta década del pasado siglo haber conocido presidiendo el Municipio á mi querido y particular amigo ya difunto D. Joaquín Bibiano Mayoralgo, conde de Mayoralgo, nieto del que con iguales nombres y título presidió el Municipio en 1823.

También cita á otro querido amigo D. Joaquín Cabrera y   Melgarejo,   vizconde de la Torre de Albarragena, como alcalde interino, cuando lo fué en propiedad y asimismo no deja de extrañarme, tanto más , cuando se ocupa en señalar en su cuadro á presidentes que fueron interinos ó accidentales, la omisión que se hace del Sr. Joaquín Muñoz Chaves, alcalde popular que en 1869, juntamente con el entonces gobernador de la provincia, D. Juan Antonio Corcuera, hicieron de la proclamación del Código fundamental que las Cortes de aquel año habían confeccionado.

Esto es lo que á la ligera puedo decir respecto al cuadro cronológico; vamos ahora á ocuparnos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Caridad en Cáceres, y de la cual hace historia el Sr. Gutiérrez del caño, dado á la publicidad en el número 516 del Noticiero Extremeño correspondiente al lunes 23 de Octubre del año corriente [1905].

Por demás curioso y detallado es el relato que el Sr. Gutiérrez del Caño hace de la piadosa Cofradía en sus condiciones generales y fecha de su fundación, pero en la reseña de colaciones que la Cofradía repartía en días determinado (sin duda por error de imprenta) se habla de rosquillas de Alfajos, cuando debe decirse Alfajor, muy celebradas en la provincia, especialmente si las tales rosquillas son confeccionadas en el inmediato pueblo del Casar, donde se hacen exquisitas.

Respecto a la instalación de los cofrades en la ermita de la Paz para la colocación en ella de la mesa petitoria, responso, etcétera, durante la estancia de los reos en capilla y días de ejecución, á los datos que aporta el Sr. Gutiérrez del Caño, añadiremos nosotros, que ya en los comiendo del pasado siglo fueron modificándose ciertas prácticas, tales como suprimir la bárbara mutilación de la oreja ó rabo del jumento embargado por el pregonero para la conducción del reo al patíbulo, así como el color de la hopa á los agarrotados, que era de bayeta amarilla, reservándose el color negro para los ajusticiados nobles; como ocurrió al ser ejecutado D. José Rodríguez Fuertes, cura de Calzadilla de los Barros, que se diferenció de los reos comunes no sólo en el color de la hopa, sino en haber sido conducido en mula y no en asno, como era costumbre, al cadalso.

Y aquí viene domo de molde el que hagamos mención de otro noble ejecutado cuatro años antes, con el cual no se guaron [guardaron] idénticas formalidades, porque las pasiones nos conducen siempre á la exageración, y más si son políticas y por el ofuscamiento que nos perturba, atropellamos cuanto se nos pone por delante, con tal de satisfacer nuestro rencor.

Ramón Casas. Garrote Vil. Museo Reina Sofía.

Al cura de Calzadilla lo llevó al suplicio un delito vulgar (un asesinato), mientras que á D. Mariano Ceferino del Pozo, alias Boquique¸ lo condujo su decidido amor por la causa carlista, en cuya defensa había tomado las armas, y hecho prisionero por los nacionales placentinos, fué conducido á esta capital, donde el fiscal de esta Audiencia que lo era á la sazón el notable jurisconsulto don Juan Bravo Murillo, apoyándose en una real orden poco antes inserta en la Gaceta, y autorizada por el ministro D. Alvaro Gómez Becerra, formuló por escrito primero, oralmente después una tan violenta y encarnizada acusación, contra el desdichado don Mariano, que no sólo lo condujo al cadalso, sino que hasta se le privó de aquellos tristes privilegios que con  los nobles se practicaban, y fué al patíbulo en caballería menor vistiendo hopa amarilla, como cualquiera otro reo vulgar; por cierto que desde aquella ejecución no se han vuelto á ver en nuestra plaza [Plaza Mayor] la repugnante y asquerosa silueta del garrote.

Esta inquina desplegada contra el anciano D. Mariano Ceferino del Pozo, tiene no obstante, su explicación como represalia de otra ejecución que once años antes se había hecho con el liberal Martín Paredes, natural y vecino de esta capital, que entró á arma y fuego, formando parte como miliciano nacional, de la columna mandada por el Empecinado, el 17 de Octubre de 1823, para restablecer el sistema constitucional, por lo cual, tanto él como sus compañeros milicianos de Cáceres, D. José Ulloa, D. Juan Rubio (conocido por Cirilo), D. Manuel Pedregal y D. Vicente Álvarez de Toledo, fueron perseguidos y encarcelado Rubio, Pedregal y Toledo; Paredes se ocultó en una cueva en las fragosidades de la Montaña, y Ulloa consiguió emigrar a Portugal, mientras que en la Audiencia se sustanciaba el proceso que se les formó.

El desgraciado Paredes, descubierto en su escondite por los voluntarios realistas, fué traído á la cárcel y se le supuso (falsamente) el haber sustraído de la ermita de la Montaña, de un niño Jesús, las tres potencias de plata que adornaban la cabeza, fué inicuamente ajusticiado, con gran contento de los realistas, en 1824, y de cuya ejecución tampoco se nos da cuenta en sus historia de la Cofradía de la Caridad el Sr. Gutiérrez del Caño.

Respecto á los otros liberales encausados, D. Juan Rubio, que había desempeñado la Alcaldía constitucional en un corto período en la época del 20 al 23, supuso con sobra de fundamento, que se le preparaba la suerte que á su correligionario Paredes, y se proporcionó un veneno, con el que se quitó la vida en la cárcel, y respecto a Pedregal y Toledo, fueron condenados á presidio.

Estos antecedentes causaron el trágico fin del tantas veces nombrado Boquique, que para su martirio tuviera especial parecido don el de Paredes, á éste lo hallaron y prendieron en la Montaña de Cáceres los voluntarios realistas, y á Boquique, de igual modo lo hallaron oculto entre las breñas de la Virgen del Puerto de Plasencia, los milicianos nacionales de aquella ciudad.

Réstame, pues, para terminar, advertir el señor cronista Gutiérrez del Caño, que tampoco menciona al penúltimo de los ajusticiados en la capital, Antonio Maestre, natural de Sierra de Fuentes, agarrotado en 1868.

M.S. DEL POZO
MANUEL SÁNCHEZ DEL POZO

Vale.

En abril de 1923 aparecía en Cáceres un periódico publicado por la Acción Católica, y que tenía como línea editorial única difundir los intereses de la diócesis de Coria-Cáceres, insertando en sus cuatro páginas iniciales informaciones que eran redactadas por miembros del obispado o despachos de prensa claramente católicos.

También incluía, cuando lo veían necesarios notas reprobatorias sobre alguna publicación o sobre otros soportes de comunicación, ejerciendo el papel de censores.

Aquel boletín supervivió a la guerra civil (lógico) y a toda la dictadura y al período democrático actual. Aquel boletín se llamaba Extremadura, y es curioso que subsistiera, como también lo hizo el diario HOY, de la misma factura. Y son los dos únicos medios escritos que actualmente se publican en papel en la Comunidad Autónoma.

El 20 de abril de 1923, bajo el título “la última de abono”, el Extremadura incluía el siguiente texto.

LA ÚLTIMA DE ABONO

El pasado viernes, terminó en la Audiencia, con la vista de una causa por asesinato, la serie de jurados del actual cuatrimestre. Por cierto, que fué bien episódico el que cerró el período.

En el pueblo de Herguijuelas [sic], vivían dos cuñados, en esa franca armonía con que hoy viven encantados de la vida franceses y alemanes en la cuenca del Ruhr; jamás se dió otro caso de dos hermanos políticos, que se trataran tan impolíticamente.

Era el infecto –a creer a todo el pueblo, a los testigos, a su misma viuda- de carácter pendenciero, matón y perdonavidas. La propia costilla fué víctima en sus días de las iras de su cónyuge, que puesto siempre con ella en plan de Landrú, la infirió cierta vez una puñalada brutal. También su cuñado, el procesado, que es en cambio un infeliz anciano, achacoso y macilento, más inofensivo que un sereno en provincias, soportó en otra ocasión un golpe de estaca, que le dejara un ojo a la violette.

El origen de este tratito rifeño era no más que el deseo que tenía el muerto de apropiarse de la tierrita que su cuñado poseía; y tanto, en sus ambiciones, llegó a extremar su crueldad que una mañana, a la del alba próximamente, como el procesado viera llegar junto a sí a su verdugo, obrando irreflexivo bajo el aquél del miedo, cogió una escopeta y propinó a su agresor una copiosa ducha de perdigones que le dejó seco en el acto.

Tal es el hecho de autos, contado a grosso modo.

Empieza la vista con la declaración del procesado. Es este, como decimos, un vejete decrépito, balbuciente, tardo en oír y responder; no hay pregunta a la conteste sin antes timarse con la defensa. La Presidencia con discreta veteranía le amonesta y ordena mirar al frente.

EXTREMADURA. Cabecera. 20 Abril 1923.

Con el aplomo de un Alcubilla en rústica, asegura haber declarado lo mismo que ahora dice, en la “Audiencia de Herguijuelas”. ¡Si lo oye Melitón González!

Contemplándole hemos sufrido una gran decepción. Fuimos bajo la impresión de ver a un criminal nato, un ejemplar del “Homo delincuente” lambrosiano [sic], con mirada torva, cínica sonrisa, catadura patibularia, y nos encontramos ante un pobre anciano que parece aterido de frío y aturdido de temor, que tiene las manos juntas en actitud beatífica y el temblique tan propio de su edad, y que realmente invita más que a formularle una acusación de asesino, a llegarse junto a él, darle una cariñosa palmadita en la espalda, y ayudándole a levantarse del banquillo, decirle dulcemente: “Tome, buen hombre, la papeleta y a las Hermanas”.

Declara después una testigo, esposa de la víctima y hermana del procesado.

Tiene facha varonil y es de facciones hotentoceas. Con el tonillo de una gitana superchera, va adjetivando a su marido de tál y de cuál y cuenta este sucedido y alude al de más allá. Tan a máquina ha prestado su declaración, declaración que parece el informe de un acusador privado, que oyéndola recordábamos esos colegiales aprovechaditos en día de empollación.

En el curso de aquella, la desnaturalizada viuda ha intercalado frases sumariales que no dudamos en calificar de pronóstico reservado¸ auténticos venablos extremeños que causan sonrisas maliciosas en la muchedumbre.

Viene luego la hija del difunto; en esta, todavía el grito de la sangre que pide siquiera respeto para el muerto, puede tanto como la voz de la conciencia, aunque ésta exija la verdad para la Justicia; con voz opaca presta su declaración sencilla y emotiva, en la que ni ofende la memoria del padre ni acusa la presencia del tío. Se ha suspendido la sesión hasta la tarde; mejor, que los juicios con segundas partes interesan doblemente con el interés de la segunda entrega de un novelón folletinesco.

En esta jornada, el fiscal en su disertación  no ha podido encontrar a favor del procesado las eximentes del miedo insuperable, y de legítima defensa que le aminoren la pena correspondiente; pero ya se encargará de ello la defensa, pues en estos torneos judiciales las razones de ambas partes son las mismas vueltas del revé.

El jurado pronuncia veredicto de inculpabilidad. El ministerio Fiscal, no conforme con él, solicita nueva revisión ante otro Tribunal popular. La Sala desestima la petición y en consecuencia falla absolviendo al procesado.

El sentimentalismo público está a punto de estallar en muestras de júbilo; los más curiosos se precipita[n] a la calle para ir a presenciar la salida de la Cárcel del sexagenario libertado, que en ella entró ha un año y de la que esperaba salir en quince.

Un detalle: según dijeron los testigo para dar idea de lo malquisto que era en el pueblo el interfecto, el día que lo escabecharon, los mozos del lugar, cumpliéndose la promesa hecha hacía tiempo, organizaron para festejar el diñen del coco, un The dazant, de lo más divertido y beocio que se ha conocido en la comarca.

Sí, pues, de modo tan peregrino celebraron entonces los funerales por la víctima, bien será que ahora festejen la libertad del matador, con un homenaje vecinal, un banquete por ejemplo un cuadro de costumbres que cualquiera podría bautizar como “la justicia en cafrería o qué bien lo estamos pasando”.

Vale.