Archivos para Cáceres

El sector inmobiliario siempre puede ser tomado como referente sobre la actividad económica de una ciudad. No solo en cuántas grúas se ven en el horizonte, sino en cuántos carteles de “se vende” o “se alquila” cuelgan de sus fachadas.

Los propietarios de los inmuebles decorados con esos letreros de venta o alquiler siempre esperan que su local, su piso o su edificio sean rápidamente traspasados. Incluso se dan casos de, cuando se trata de dar salida a un edificio entero, finalizar contratos de alquiler, con la pretensión de que estando vacíos, sin contratos por medio, sean más fáciles de colocar.

Esto sucede con el edificio sito en la Calle de Roso de Luna, nº 2, en su confluencia y con fachada a la Plaza de San Juan, en cuyas plantas baja y entreplanta se encontraba una tienda de ropa y productos para el deporte, y cuyo contrato se terminó con la perspectiva de sus propietarios de vender el edificio completo.

Por cierto, la calle Mario Roso de Luna, un eminente médico natural de Logrosán, se llamó durante la Dictadura calle Falangista Javier García, y con ese topónimo sigue figurando en el catastro.

Hace ya tiempo que de sus fachadas a Plaza de San Juan y calle de San Pedro cuelgan lonas informando de edificio en venta, incluso de su superficie, 941 m2.

La información catastral del inmueble señala estas superficies:

REFERENCIA CATASTRAL
DIRECCIÓN
USO
SUP. CONSTRUIDA
(m2)
AÑO
5927302QD2752H0001FB
CL JAVIER GARCIA 2
Com.
244
1900
5927302QD2752H0002GZ
CL JAVIER GARCIA 2
Res.
238
1900
5927302QD2752H0003HX
CL JAVIER GARCIA 2
Res.
238
1900
5927302QD2752H0004JM
CL JAVIER GARCIA 2
Res.
238
1900
Total Superficie Construida (según Catastro)
958

 

Las pretensiones de los propietarios, sobre este o cualquier otro inmueble pueden deteriorarse según el tiempo en que su venta o alquiler aparezca en los anuncios. La publicidad juega en contra del valor en venta de edificios, además de que la primera circunstancia negativa es el tiempo en que el inmueble permanezca cerrado, porque ese tiempo lleva a la pérdida de condiciones objetivas.

El Plan Espacial, en cuyo ámbito se encuentra el inmueble, incluye la ficha correspondiente, sin fotografía, a la que futuras o posibles intervenciones constructivas deberán someterse, si bien, en principio, no parecen que pudieran condicionar, pese a la situación urbanística dentro del Plan Especial, actuaciones de gran calado.

Además, en el caso de este inmueble, con una ubicación tan céntrica en la ciudad, es un elemento más que contribuye a la visibilidad de la realidad económica y social, una realidad que navega entre la sensación de atonía económica y la impotencia social de saber que las alternativas de mejora para la ciudad no aparecen.

De hecho, cuando alguno de los inmuebles que he ido señalando a lo largo de estas cincuenta y siete entradas es objeto de una “noticia” positiva, durante algunos días los medios escritos se lanzan a jalear su futuro, para luego caer en la inanidad cuando esas “noticias” positivas no se materializan.

En estos días en que escribo la entrada, diciembre de 2019, la Planta Baja del edificio está ocupada por un rastrillo benéfico, una manera de dar uso al vacío, y, quizás, atraer vistas y visitas que pudieran llevar detrás su venta. Las lonas de edificio en venta casan mal con las de rastrillo benéfico.

Vale.

Ahora que en Cáceres “no se habla de otra cosa” que del Hospital Provincial Virgen de la Montaña, y cuyo futuro puede ser parejo al edificio que de similar uso hubo en Badajoz, el Hospital de San Sebastián, que se cerró en 2003 y ahí anda todavía, sin arrancar… Ahora que la titular patrimonial, la Diputación de Cáceres ha encargado un informe técnico que dice que para poderle otro uso hay que empezar a hablar de 20 millones de euros, ahora otro inmueble, sin uso, más modesto de superficie, viene a esta serie de “cerrado por falta de uso”: la extinta hace años Cámara Agraria.

Situado en la calle Diego María Crehuet, una vía de curiosa orografía, que tiene dos pendientes, de similar grado de inclinación, una al comienzo y otra al final (es capicúa), el edificio tiene una superficie catastral de 330 m2, y una superficie construida total de 726 m2 entre las tres alturas de que consta.

Como se puede apreciar, no es un inmueble de grandes proporciones, aunque puede equivaler a 6 viviendas de tamaño medio.

Es otro de los edificios de titularidad pública que están sin uso, en este caso de la Junta de Extremadura, que los medios de comunicación locales lo saben (o deberían saberlo), pero al no ser aparatoso (por tamaño) o singular por su ubicación, da igual que esté vacante.

Con los edificios sin uso que hay en la ciudad, de tamaño similar a este, extraña que no existan propuestas o intereses en que lo tenga, en que puedan cumplir una finalidad pública o privada de interés público.

Claro que los intereses ciudadanos no están en ello, porque no existen entidades públicas o privadas (o mediopensionistas) que tengan  ideas o proyectos para dar uso, dar utilidad social, cultural… a estos edificios.

Eso sí, cuando se pregunta en el Paseo de Cánovas qué hacer con el Hospital Virgen de la Montaña, gana por goleada una Residencia de Mayores, y cuando se pregunta en la Av. Héroes de Baler qué hacer con la antigua prisión provincial, la goleada la marca el que debe ser Casa de Cultura. Esas “encuestas” de opinión, o dar altavoz a propuestas de ese corte llenan media página al menos.

Pero por edificios más pequeños, bien situados, no hay propuestas… porque no se ven.

Vale.

Ahora se están realizando por la Diputación de Cáceres obras en el Palacio de Pereros para convertirlo, de nuevo, en colegio mayor. Por lo que parece, las obras solamente afectan a la llamada Casa de Pereros, pero no incluyen una propiedad de la propia diputación, medianera con Pereros: el antiguo Colegio de la Inmaculada.

No se trata esta entrada de abogar por la recuperación para el uso de construcciones existentes, sino que, en este caso, se refiere a la necesaria recuperación y puesta en uso de los espacios libres (jardines) situados en el entorno de la Torre Mochada, o Torremochada.

Cuando se pasea por la ciudad monumental, los itinerarios están muy fijados y llegando al Olivar de la Judería, a la derecha, arrancan los muros que, al otro lado esconden los jardines (o lo que sean ahora) del antiguo Colegio de la Inmaculada. Esos muros continúan por la calle Hernando Pizarro, hasta su intersección con la Calle de la Consolación, hasta la calle Torremochada. Una longitud de muros nada desdeñable, de los que sobresalen, sin ningún orden, alguna higuera, alguna acacia y otros árboles y arbustos que por lo que parece, crecen sin ningún cuidado ni orden.

Sin embargo, en el tramo de la calle Torremochada existe una verja de cerramiento, pintada de un color anodino, que termina en un candado. Al otro lado de la verja, sin que se pueda acceder al interior, se aprecian suciedad y abandono, sobre unas fábricas de ladrillo en solados y jardineras, algunas farolas que recuerdan que en los años 90 formaban una zona visitable y ajardinada en torno a la Torre Mochada.

Esas actuaciones de los años 90 se debieron a una intervención diseñada por el arquitecto Miguel Matas y que, a su vez, recogiendo bibliografía de María José Teixidó, se señalan otras, en 1962 y 1965, promovidas por la Dirección General de Bellas Artes, dirigidas por el arquitecto González Valcárcel. https://sig.caceres.es/PDMuralla/1_ESTUDIOS_PREVIOS/1_49/1_49_ESTUDIO_SISTEMAS_CONSTRUCTIVOS.pdf

La Torremocha es una de las torres albarranas de la muralla de Cáceres, y que, a pesar de las referencias que sobre ella se transmiten en la memoria colectiva, es, ahora mismo, un elemento prácticamente desconocido, y a su visita no comparecen los turistas que, unas veces aventurados a lo que vaya surgiendo a su paso, otras orientados por guías, pasan del Olivar de la Judería de nuevo a la propia judería, olvidándose de la Consolación, de la Ermita de las Candelas y de la calle Torremochada.

Pero mejor es así, mejor que los turistas que nos visitan y que fotografían la plaza de Santa Clara y su convento, no caminen los escasos 50 metros que los separan de esta torre y de su deteriorado entorno.

El espacio que los jardines encerrados tras unos muros recrecidos o detrás de una verja metálica que repele a la vista, deberían ser objeto de una recuperación necesaria, para añadir al patrimonio histórico, y a, sobre todo, poder establecer qué elementos de la muralla, entre la torre Mochada y la torre existente en la calle Hernando Pizarro, que da paso al acceso al olivar de la Judería, pueden recuperarse. Ah, y reparar la maltrecha torre de Hernando Pizarro.

Vale.

La nueva última versión cinematográfica de los hechos del Sitio de Baler, protagonizada por Luis Tosar, ha vuelto a poner de actualidad a uno de los héroes nacidos en la provincia de Cáceres: Saturnino Martín Cerezo. Porque héroes, en su más estricta acepción militar en España, son quienes se hacen acreedores a la Cruz Laureada de San Fernando. Y Martín Cerezo lo es.

Nació el 11 de Febrero de 1866 en Miajadas en el nº 23 de la calle de la Reina (nombre que posteriormente sería cambiado por el del Héroe). Desde pequeño sintió gran pasión por los libros, pero la mentalidad miajadeña de la época y la pobre situación económica de su familia le impidieron seguir carrera, obligándole desde pequeño a ejercitarse en las tareas del campo.

Ingresó como voluntario en el Ejército, con 17 y en 1897, fue ascendido al empleo de segundo Teniente. En Baler estuvo a las órdenes del Capitán Enrique de las Morenas, a quien sucedió en el mando y mantuvo la resistencia hasta que en junio de 1899 izó la bandera blanca.

Estos hechos, muy sucintamente relatados, y cuyo conocimiento, con mayor o menor fidelidad son conocidos, dieron paso a la repatriación del pelotón al mando de Martín Cerezo. En esta exposición queremos relatar cómo fue el retorno, tanto a España como, en el caso de Saturnino Martín Cerezo, a su tierra. Porque no es frecuente en nuestro país aquello de ser profeta en la tierra de uno, y muchas veces no son los propios paisanos los que mejor tratan a quienes se han hecho acreedores de grandes méritos.

En primer lugar, hay que recordar que la finalización del sitio de Baler fue saludada por la ya República de Filipinas con un Decreto, firmado por su Presidente, Emilio Aguinaldo, en el que tras ser reconocidos como valientes soldados y acreedores de reconocimiento por su valor y heroísmo, se dicta como único artículo que no serían reconocidos como prisioneros, sino como amigos a los que se debía de proveer de los pases necesarios para su retorno a España. En 1939, 40 años después de finalizado el Sitio de Baler, la república filipina honró su memoria colocando en la fachada de la iglesia en la que el pelotón al mando de Martín Cerezo resistió durante un año una placa, en inglés. Hoy, la Iglesia de Baler está declarada Monumento del Patrimonio Histórico filipino y es un atractivo turístico muy importante.

Los soldados, al mando de Martín Cerezo, y entre los que se encontraba el médico Vigil de Quiñones, regresaron a España por tanto con el reconocimiento de las autoridades filipinas. Con el paso de los años, Vigil de Quiñones dio nombre al Hospital Militar de Sevilla.

“La Ilustración Artística”, en su número 924, de 18 de septiembre de 1899, dedica un amplio reportaje a la Guerra de Filipinas, y en concreto, al Destacamento de Baler. En ese reportaje se recoge cómo desde los mandos militares españoles se trató de conseguir que el Teniente Martín Cerezo depusiera su resistencia y la de sus hombres, ya que la guerra había finalizado:

“Llamóle el Sr. Aguilar [al Teniente Martín Cerezo] sobre la presencia del Vapor Uranus. “No he visto el vapor, contestó el teniente. – ¿No ha oído las tres fuertes pitadas que dio al fondear? – No, señor, y aunque las hubiese oído no habría hecho caso, porque en varias ocasiones han tratado los filipinos de engañarme sir-viéndose de cañas que imitan el silbato de un vapor.”

Finalmente, el 2 de junio de 1899 concluyó el asedio, como se relata en “La Ilustración Artística”:

“El mismo día 2, el teniente Martín, agotados los víveres hacía cuatro días y convencido por la lectura de los periódicos que le dejara el Sr. Aguilar de que había cesado la soberanía española en Filipinas, expuso al destacamento la inutilidad de todo sacrificio: todos convinieron en ello y en su consecuencia pactóse la capitulación en las más honrosas condiciones”.

El día 1 de septiembre de 1899, a bordo del vapor Alicante, los supervivientes de Baler llegaron a Barcelona, donde fueron recibidos por el Capitán General, conde de Caspe, con estas palabras:

Bienvenidos seáis, y recordad sin jactancia, pero con orgullo, que habéis formado parte del destacamento de Baler”.

Banquete a los supervivientes. Barcelona. 1899.

“La Ilustración Artística”

Después del recibimiento, cada uno de los miembros del destacamento marchó hacia sus lugares de origen, y el teniente Martín Cerezo regresó a su tierra.

El Ayuntamiento de Miajadas, en sesión extraordinaria celebrada el 23 de octubre de 1899 adoptó los siguientes acuerdos, conforme a lo publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres de 14 de noviembre de 1899:

Primero. Variar el nombre de la calle en que nació el valiente defensor de Baler, poniéndole el suyo, y que a la calle de Mesones se la conozca con el de la calle de la Reina en lo sucesivo, que es el nombre que actualmente lleva la que se ha de conocer desde hoy con el de Martín Cerezo.

Segundo. Que en el Salón de Sesiones de este Ayuntamiento se coloque una lápida de mármol con una inscripción conmemorativa de este acto, y otra de hierro fundido en la casa en que nació el sufrido y heroico hijo de este pueblo.

Tercero. Que por el Ayuntamiento se encabece una suscripción con cincuenta pesetas a la cual podrán adherirse cuantos lo deseen, debiendo hacerse pública y que tendrá por objeto regalar al Capitán don Saturnino Martín Cerezo un sable de honor como recuerdo de sus paisanos.

Tras la lectura de los acuerdos citados, tomaron la palabra las autoridades presentes, civiles y militares, así como los curas párrocos, y de leerse el Decreto del presidente de la república filipina de homenaje a los miembros del destacamento de Baler, tomó la palabra el homenajeado, bastante emocionado, para comenzar “a dar las más expresivas gracias, tanto al Sr. Gobernador Civil de la provincia, como a las demás autoridades de esta población y al vecindario en general por las inmerecidas atenciones y elogios de que es objeto, toda vez que los actos realizados por él en Filipinas, no tienen nada de particular, y cualquiera otro que vista el honroso uniforme militar y se llame español, hubiera en el mismo caso realizado idénticos hechos, como lo demuestra el de que con él y en el propio día se encerraron en el fuerte Iglesia de Baler, que por tanto tiempo les sirvió de defensa, el dignísimo capitán Sr. Las Morenas y el primer Teniente encargado de aquellas fuerzas, los cuales no enseñaron a defendernos dando el ejemplo y entregando sus vidas como buenos, dedicándoles frases de cariño; y que si alguna gloria le cabe por los actos realizados durante el asedio, dábala principalmente al arrojo, decisión y valor temerario de aquellos sufridos y humildes soldados que compartieron con él las vicisitudes y sufrimientos, alentándole a sostener la bandera española que durante doce meses ondeó sobre la torre de Baler. A todos por igual dice, alcanzará la gloria si existe, aunque él entiende que no hicieron otra cosa sino cumplir con su deber de militares, cual otros tantos lo hicieron sacrificando su vida por la Patria, a quien todo lo deben, sintiéndose orgulloso de poderse llamar hijo de este honrado y sufrido pueblo”.

Este reconocimiento de su pueblo, de su Miajadas natal, al nombrarle hijo predilecto fue seguido de otros honores. Y también con llamamientos desde diversos sectores para que los méritos y el sacrificio de los que defendieron en Baler fueran reconocidos.

El periódico “La Región Extremeña. Diario Republicano”, que se publicaba en Badajoz, incluyó el 3 de octubre de 1899, antes, por tanto, del homenaje de Miajadas a Saturnino Martín Cerezo, una crónica en la que J. Rincón y Jiménez, corresponsal en Madrid, da cuenta de su encuentro, por ser paisano, con el militar miajadeño.

“Pedí al sr. Cerezo que me relatara las penalidades que habían sufrido en Baler durante el año que duró el sitio y me respondió con modestia, que ya las había comunicado a los periódicos barceloneses y que no las quería contar de nuevo porque era dar a los hechos que habían realizado, más importancia de la que tienen.

Pues todos los españoles admiramos vuestro heroico comportamiento.

No esperábamos otra cosa de los nobles hijos de esta tierra, por la que gustosos hubiéramos dado nuestra vida.

Las provisiones serían escasas…

Sí, a los cuatro meses se nos acabaron los comestibles y entonces recurrimos a las hojas de calabazas cocidas con agua.

El bizarro militar cojea mucho de resultas de una caída que dio al intentar saltar una ventana y defenderse de los soldados insurrectos que le acompañaban a Manila, los cuales tramaron una conjuración para asesinarle.

Después del homenaje de su localidad natal, desde Cáceres, capital de la provincia, se establecieron contactos con el Auntamiento de Miajadas para que, de manera visible, quedara patente el reconocimiento que era preciso realizar al ya ascendido a Capitán Martín Cerezo. Ascendido por méritos de guerra.

Así, el Ayuntamiento de Cáceres debate y acuerda el 8 de noviembre de 1899 que se nombraría a D. Saturnino Martín Cerezo hijo adoptivo de la ciudad de Cáceres, así como dar su nombre a una de sus calles, a la espera de que desde Miajadas se informe de la fecha en la que el militar llegará a la ciudad.

En la reunión de 8 de enero de 1900, se dio cuenta a la corporación de que desde Miajadas, por telegrama, se informaba que Martín Cerezo llegaría en el tren correo de Mérida a la estación de Cáceres el miércoles 10 de enero de 1900.

En la misma sesión, el Ayuntamiento de Cáceres acuerda, por unanimidad:

Primero. Declarar hijo adoptivo de esta ciudad al Capitán D. Saturnino Martín Cerezo como prueba [sic] de la estimación que merece a este Municipio, por su heroicidad en el archipiélago Filipino.

Segundo. Que el Ayuntamiento le reciba en la Estación a su llegada, le felicite en nombre del pueblo de Cáceres y le haga entrega del acuerdo de la Corporación declarándole hijo adoptivo de esta Ciudad.

Tercero. Que se le ofrezca un almuerzo que tendrá lugar en el Salón de Sesiones el jueves próximo y al que se invitará previamente a los Señores Gobernador Civil y Militar satisfa-ciéndose su importe del peculio de los Señores Concejales, y

Cuarto y último. Que se le proporcione hospedaje en una Fonda, cuya cuenta será satisfecha de los fondos municipales, con cargo al Capítulo de Imprevistos y que se dé el nombre de Martín Cerezo a una de las calles de la Capital.”

Los homenajes y las muestras de reconocimiento continuaron, como señala Ortiz Armengol en el núm. 68, 1990, de la Revista de Historia Militar: “La defensa de la posición de Baler

“Escritores situados entonces en posiciones ideológicas muy radicales –y muy poco antes calificándose de anarquistas- vieron, y buscaron, con respeto la figura de Martín Cerezo, le entrevistaron y celebraron, según consta en escritos y memorias, y Azorín nos sorprenderá con este párrafo: ‘Años más tarde, Ramiro de Maeztu, Pío Baroja y yo tuvimos la idea de un monumento a los combatientes de Cuba y Filipinas. Combatientes son soldados, clases, oficiales y jefes. Redacté yo el mensaje a la opinión’”. El monumento estuvo levantado en el Parque del Oeste de Madrid.

El relato, muy documentado, de Ortiz Armengol es una referencia imprescindible, junto con el propio relato que escribió Saturnino Martín Cerezo, para conocer tanto los hechos de Baler, como las relaciones y la guerra de Filipinas y a los hombres que participaron en ella.

También el diplomático Ortiz Armengol traza un retrato de la personalidad de Martín Cerezo, en la que era un rasgo fundamental su procedencia de la dura tierra extremeña, y recuerda las sucesivas ediciones del libro que el héroe extremeño escribió sobre el Sitio de Baler, y, también, cómo dicho libro fue traducido al inglés, por la iniciativa del comandante del Ejército norteamericano F.L. Dodds, que había conocido el relato tras ser publicado, por entregas, en el periódico de Manila “El Mercantil”, que tras la pérdida de Filipinas se convirtió en el portavoz oficial de los intereses de los españoles que seguían viviendo en Filipinas.

Entre esos homenajes y reconocimientos a la figura de Martín Cerezo está la concesión, en Julio de 1901, de la Cruz Laureada de San Fernando, mediante cédula real y tras el correspondiente y preceptivo juicio contradictorio.

En 1939, Aurora Quezón, esposa del primer presidente de la Mancomunidad de Filipinas, Manuel Quezón, consiguió que se restaurase la Iglesia de Baler, y el Comité Histórico de Filipinas colocó en la fachada una placa, en inglés, recordando el “Sitio de Baler”.

La traducción de la placa dice:

“Una guarnición española de cuatro oficiales y cincuentas solda-dos fue sitiada por los insurgentes filipinos entre el 27 de junio de 1898 y el 2 de junio de 1899. Los ofrecimientos de paz y las peticiones de rendición fueron rechazados cinco veces. Los sitiados supieron por los periódicos dejados en el patio por un emisario del general Ríos que España había perdido Filipinas. Durante muchos meses la única bandera de España que ondeó en Luzón fue esta de la iglesia de Baler. Rotos por la desnutrición y las enfermedades tropicales, el mando español negoció una tregua con los rebeldes y los sitiados pudieron abandonar la iglesia para cruzar los montes. Dos oficiales y doce hombres murieron como consecuencia de las enfermedades, dos fueron ejecutados, dos oficiales y catorce soldados habían resultado heridos, seis desertaron. La valentía de la guarnición fue reconocida por el general Aguinaldo en documento oficial hecho público en Tarlac el 2 de junio de 1899. A su regreso a España los últimos de Filipinas fueron premiados por la Reina Regente, María Cristina, en nombre del Rey Alfonso XIII y la nación española.”

Desde 2002, se celebra en las Islas Filipinas el Día de la Amistad Hispano Filipina, en recuerdo de la gesta de Baler, instaurado por la Ley de la República nº 9187 de 22 de julio de 2002, que en su preámbulo dice:

“Un 30 de junio, el Presidente Emilio Aguinaldo ensalzó a los soldados españoles sitiados en la iglesia de Baler por su lealtad y su caballerosa valentía. Para honrar este memorable episodio, es de justicia que se declare dicho día como fiesta nacional, de manera que se recuerde el acto de benevolencia que asentó los cimientos de unas mejores relaciones entre Filipinas y España.

Día de la Amistad Hispano filipina. El treinta de junio de cada año queda pues declarado como Día de la Amistad Hispano-filipina, para conmemorar los vínculos culturales e históricos, la amistad y la cooperación entre Filipinas y España. Se declara por tanto fiesta especial de carácter laborable a nivel nacional, y fiesta especial no laborable en la provincia de Aurora.”

El retorno de los Últimos de Filipinas, al término de su gesta, se produjo a través del puerto de Barcelona, en 1899. Y en Barcelona, en la Casa Asia, se celebró 106 años después un merecido y demorado Homenaje a los Héroes de Baler.

El 9 de septiembre de 2005, la entidad Casa Asia y el Ministerio de Defensa rindieron homenaje a los últimos de Filipinas: 33 soldados españoles que, en el año 1898, sobrevivieron sitiados durante 337 días en la iglesia filipina de Baler. El acto contó con la participación del entonces ministro de Defensa, José Bono, el embajador de la República de Filipinas en España, Joseph D. Bernardo Medina, el Senador Edgardo J. Angara, descendientes de los soldados supervivientes, los alcaldes de los 33 pueblos de procedencia de los homenajeados, y el director general de Casa Asia, Ion de la Riva. El homenaje incluyó la proyección del documental “Los últimos de Filipinas”, con guión de Jesús Valbuena, la descubierta de una placa conmemorativa y la firma de un acuerdo de hermanamiento entre los alcaldes de los 33 municipios y el alcalde de Baler.

Entre esos 33 municipios que firmaron el Acuerdo de Hermanamiento con la localidad filipina de Baler se encontraba el de Miajadas, cuyo alcalde en esas fechas era D. Antonio Díaz Alías.

La gesta de aquellos 33 supervivientes que llegaron a España el 1 de septiembre de 1899, a bordo del vapor Alicante fue rememorada en la Casa Asia con un documental dirigido por Jesús Valbuena (bisnieto del cabo Jesús García Quijano), “Los últimos del Imperio”, realizado sobre un trabajo de campo realizado desde 1993, y la narración de Luis Eduardo Aute, en varias localizaciones de España y Filipinas.

La localidad de nacimiento de Saturnino Martín Cerezo ha realizado diversas acciones de recreación histórica, a través de la Sociedad Histórica “Villa de Miajadas”, y parece probable que a lo largo del tiempo se produzca una cierta normalización y la figura histórica del miajadeño sea recordada con mayor énfasis, y pase a formar parte de la memoria colectiva.

En Cáceres, ciudad que dedicó una Avenida a los Héroes de Baler y una calle a su hijo adoptivo, es difícil encontrar a vecinos de la ciudad que sepan dónde está la calle, y menos que sepan por qué esa calle se llama así, y quién era el personaje, que en enero de 1900, mereció los honores de la ciudad. De hecho, rastrear el paso por Cáceres en otras fechas posteriores de Martín Cerezo resulta muy complicado.

En el Archivo Histórico Municipal figuran tres documentos (dos fotografías y el Decreto del presidente de la República de Filipinas) con la firma, en Madrid, del propio Martín Cerezo en el año 1935, sin que exista otra referencia a cuál es el motivo de que esos documentos se conserven en el archivo.

Algún día, quizá, se le podrá rendir el homenaje que se merece un héroe cuyo conocimiento y recuerdo debiera ser permanente.

Vale.

P.S. Este texto se publicó por primera vez en el número 23 de la Revista Santa Ana, del Centro de Formación de Tropa nº 1. Enero-Marzo. 2017.

Cuando llevamos ya un tiempo hablando de la posible implantación en Cáceres de medidas relativas al consumo de agua por el bajo nivel del pantano del Guadiloba y la dificultad del enganche en el Almonte, y el parón que se ha establecido para el trasvase desde la presa de Portaje para abastecer a la ciudad, conviene recordar que hubo un tiempo en que se intentó que ese abastecimiento llegara desde la Sierra de Montánchez.

En el Archivo Histórico de Cáceres se encuentra el informe redactado por el ingeniero de minas Leandro Pérez-Cossío sobre el abastecimiento de aguas a Cáceres desde la Sierra de Montánchez, fechado en 1917.

Examinando los documentos (muy por encima, tampoco es cuestión de perder la poca vista que queda), el primer dato a resaltar es que se desechó por una cuestión económica. En una primera aproximación del ingeniero Pérez-Cossío, se cifraba en 2.500.000 ptas (de 1917, no se olvide) el coste general de las obras, más otros gastos que no podrían cuantificarse hasta hacer un proyecto más detallado.

No obstante, el Ingeniero Pérez-Cossío identificó tres puntos desde los que acometer el abastecimiento: la Charca de la Aceitunilla, el Puerto de la Mezquita y Carmonita y la Sierra de Montánchez.

De cada uno de los puntos se realiza un estudio gemorfológico, se analizan los pros y los contras y se calcula el caudal. Hay que tener en cuenta que el punto más cercano, la Charca de la Aceitunilla dista unos 22-24 km de distancia de la ciudad. Además, se necesitaría una impulsión en origen hasta una altura de 120-140 metros para conseguir  una elevación suficiente para la llegada del agua a Cáceres, mediante canalización forzada (tuberías), considerando la altura sobre el nivel del mar de la ciudad, cota 360 en la Iglesia de Santiago. Por cierto, que el autor del informe señala esta cota como la referente. La elevación del agua se haría hasta el cerro del Centinela.

Desde la Charca de la Aceitunilla, se conseguiría, hasta determinar más exactamente, un caudal de unos 25 litros/segundo. El Informe del ingeniero Pérez-Cossío señala la calidad del muro que sostiene la Charca, y que debería ser un lugar a preservar.

El puerto de la Mezquita tiene una cota de 471 m, por lo que la elevación del agua que pudiera obtenerse habría que elevarla hasta cotas de 543-546 metros.

El informe localiza en la Sierra de Montánchez dos Riveras, la Norte, la más favorable, y la Rivera Sur, que vierte al rio Aljucén, afluente del Guadiana y más caudaloso que los ríos Salor y Ayuela, afluentes del Tajo, situados en la Rivera Norte de la Sierra. El elemento más favorable para la impulsión desde la Sierra, que muestra la existencia de fuentes y caudales de agua suficientes, está en su cota, 680 m, por los 380 de la Torre de Santiago.

Del Informe de Leandro Pérez-Cossío. Archivo Histórico Municipal de Cáceres 

No se estudian, a fondo, y con detalle los caudales reales de las diversas zonas, y las estimaciones económicas de los costes fueron los que llevaron al Ayuntamiento de la ciudad a desistir de esta opción.

El Periódico liberal El Bloque informaba, en su edición de 12 de junio de 1917, bajo el expresivo titular “El problema de las aguas”, en relación con el Informe del ingeniero Pérez-Cossío de la reunión celebrada en el Ayuntamiento, donde se expusieron, entre otras cuestiones, la insuficiencia del mismo y de una previsión económica que desaconsejaba continuar con la idea, no obstante lo cual se plantearon nuevas aportaciones al informe en 2018.

Por ello, finalmente, el estudio hidrogeológico del profesor Hernández Pacheco fue el que llevó a la solución de recurrir al Calerizo, a través de los pozos situados en la Cerca de Don Jorge, para el abastecimiento.

Lo que siguió después, la construcción de la presa del Guadiloba, la captación en el Tajo y el proyecto inacabable de Portaje, son ya asuntos muy conocidos.

Vale.

Mientras intentaba averiguar alguna historia sobre los hornos del Sapillo, que ya publiqué en esta Cerca de las Retamas, en encontré con una obra de fábrica muy interesante, sobre la que no existen, al día de hoy, referencias ni testimonios en las fuentes consultadas (Tomos I y II del Inventario del Archivo Histórico de Cáceres) o en la Prensa Histórica digitalizada de la Biblioteca Pública de Cáceres.

Sí he encontrado referencias sobre la finca o cuerda del Sapillo, donde están los hornos (actualmente, la parte mayor de esa finca la ocupa la nave de la distribuidora de alimentación UNIDE), y donde hubo, según el geólogo y profesor de la Escuela Normal de Cáceres, Julio Rodríguez Polo, un pozo del Calerizo, uno de los cuatro que se tenían como aliviaderos del mismo (los otros tres, la Charca del Marco, la Labosilla y los Caños de Santa Ana – Pozo de la Esmeralda).

En esta búsqueda de los orígenes de una singular (por ser la única que al menos conozca) obra de fábrica, consistente en encauzar unos 45 metros del Arroyo de la Plata, que más adelante enlaza con la Ribera del Marco, con una fábrica de piedra y una cubierta de cañón ejecutada con ladrillo. Muy bien ejecutada, por cierto.

En las referencias que he encontrado hasta ahora, solamente aparece la construcción de un tinado y la apertura de un pozo (que podría ser, seguramente, el que refería el geólogo Rodríguez Polo). Nada referido al encauzamiento y cobertura del arroyo.

Por otra parte, la obra de encauzamiento tiene entidad suficiente para pensar que seguramente, si se ejecutó con motivo de la construcción del tinado, fue mucho más costosa que este. El tinado, por cierto, da la Ronda de San Francisco ya en su intersección con la EX206, y el paramento está justo en el límite de dicha vía, cubriendo el tinado, a su vez, el encauzamiento y el arroyo.

Este Arroyo de la Plata circula al interior, al borde interior de varios cercados hasta encontrarse con la Ribera del Marco en la Cerca de San Jorge. Es probable que hasta que la legislación en materia de aguas no delimitara expresamente la titularidad pública de los cauces de los ríos, sus afluentes y arroyos, los propietarios de las fincas por las que, sobre todo, los arroyos discurren los consideraran, también de su propiedad.

Así, en la sesión de 19 de octubre de 1918 del Ayuntamiento, el concejal D. Antonio Canales recuerda que la pared de la cerca de Don Vicente Alonso García, en el Calerizo, está construida fuera de su terreno y sobre la Carretera [del Marco] que dice ser suyos y otros dicen que son de la Corporación (…) por ello ruega se haga el deslinde y medición de dichos terrenos, que si el señor Alonso no quiere presentar la escritura, se tomen los datos del Registro civil. La presidencia promete invitar nuevamente al señor Alonso [a que presente] las escrituras, y de no presentarlas se proceda como dice el señor Canales”. (Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres, nº 276, de 15 de noviembre de 1918).

En la misma sesión antes citada, “el señor Floriano Santillana interesa lo informado por los técnicos sobre el perjuicio que puede irrogar al manantial del “Marco” el pozo construido por don Vicente Alonso. La presidencia responde que este asunto corresponde discutir a la Comunidad de Regantes “La Concordia” y el señor Alonso pero que procurará si el pozo perjudica al “Marco”. (Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres, nº 276, de 15 de noviembre de 1918).

En el Archivo Histórico Municipal aparecen dos referencias. Una, de 1919, “expediente incoado en virtud de instancia de don Vicente Alonso García solicitando autorización para continuar las obras de una parcela de tierras el sitio del Sapillo” (20/155 Expediente 15). En su petición, el sr. Alonso García hace referencia a un acta de deslinde anterior y que “la única variación de dejar dentro  de la suerte [de tierra] el terreno que ocupa el depósito de agua y la cañería allí construida por el sr. Alonso”. De ser la cañería el encauzamiento existente, estaríamos ante una construcción anterior.

Plano de alzado frontal y distribución del tinado. 1921. Sin referencias en el expediente a la fábrica de encauzamiento. Fotografía del plano incluido en el expediente de solicitud de licencia de obras. Archivo Histórico Municipal. Cáceres.

La otra, de 1921, por la que don Vicente Alonso García solicita licencia para construir un tinado en sitio “El Sapillo”, lindando con la carretera del marco (20/56 Expediente 84). La solicitud de licencia de construcción lo es para “un cocherón, pajar y habitación que desea construir en la finca de su propiedad”. Se acompaña un plano de alzado y planta, firmado por el Maestro Constructor M.R., sin incluir referencia gráfica al encauzamiento.

Así, por las características del aparejo de la fábrica y las referencias (o mejor, falta de ellas), estaríamos ante un tipo de construcción anterior a 1900. Las fábricas del tipo de la que se encuentra bajo la nave tinado, comenzaron a utilizarse a partir del siglo XVIII.

Vale.

La titularidad dominical de los derechos mineros en España le corresponde al Estado, que es, a través de los instrumentos legales, básicamente, la Ley de Minas, quien concede permisos de investigación y explotación de esos derechos. Por tanto, las empresas mineras realizan sus actividades extractivas y, subsiguientemente, económicas mediante la figura jurídica de la concesión administrativa.

Artículo segundo.

Uno. Todos los yacimientos de origen natural y demás recursos geológicos existentes en el territorio nacional, mar territorial y plataforma continental, son bienes de dominio público, cuya investigación y aprovechamiento el Estado podrá asumir directamente o ceder en la forma y condiciones que se establecen en la presente Ley y demás disposiciones vigentes en cada caso. (Ley de Minas)

En el caso de la mina de San José de Valdeflórez, impulsado por la empresa australiana Infinity Lithium (75% del capital) y Valoriza Minera (25%, del grupo SACYR), en el entorno inmediato de la ciudad de Cáceres, hasta ahora los grupos ecologistas y algunos grupos políticos se han venido manifestado como reacción a las diversas informaciones producidas, básicamente, por la propia minera, que tiene la pretensión de extraer litio durante más de 20 años.

El litio, mineral de progresiva alta demanda por la electrificación no solo de automóviles, sino de otros muchos elementos que precisan baterías de ese mineral, pertenece, por derecho, al Estado, si bien, mediante la aplicación de la legislación básica en la materia y de las transferencias autonómicas, es a la Comunidad Autónoma, a través de su ejecutivo, la Junta de Extremadura a quien corresponde la tramitación de los proyectos, desde los permisos de investigación hasta los proyectos de extracción y de reposición ambiental.

El Ayuntamiento de Cáceres, a través de su alcalde, Luis Salaya, ya ha manifestado su posición contraria al establecimiento de una mina a cielo abierto tan cercana a la población.

A mi juicio, cabría ir un paso más allá, pasar de la reacción ante las acciones e informaciones de la empresa minera, a la acción administrativa que cabe interponer. Si dejamos transcurrir todos los procedimientos, y conforme a ellos, sin oposición jurídica suficiente, se aprueban los proyectos de la minera, no tendríamos más que aceptarlos, aunque sea a regañadientes.

Le corresponde al Ayuntamiento, a través de sus servicios jurídicos plantear, ante el Ministerio de Transición Ecológica, en el que radican ahora las competencias básicas del Estado en materia de minería, la impugnación del derecho minero sobre San José de Valdeflórez. Es decir, que el Estado, que es competente para ello, por ser, en definitiva, el titular dominical de los derechos mineros, dictamine que en el entorno de la ciudad, con un radio de acción suficiente, no se pueden ejercer derechos mineros que no hayan obtenido la total aprobación de los proyectos al día de la fecha, y se eliminen las correspondientes cuadrículas mineras en ese espacio.

De ese modo, la empresa minera no podrá ser titular una concesión administrativa (la extracción de mineral) en un espacio que haya sido declarado exento de derechos mineros.

El Ayuntamiento, mediante informes jurídicos y socio sanitarios solventes, y en acuerdo plenario, será el que inicie ante el Estado la impugnación de esos derechos, al tiempo que solicite, de modo fundado, que en tanto se resuelve la impugnación, quedarán paralizadas todas las tramitaciones que hubiera en curso en el espacio señalado, tanto permisos de investigación como de explotación de minerales.

Al mismo tiempo que se tramita ante la Administración General del Estado la impugnación de los derechos mineros, se ha de tramitar ante la Junta de Extremadura la paralización de todos los actos administrativos en curso, tanto permisos de investigación como de explotación que hubiera. No sería hasta que la impugnación estuviera resuelta, a favor de los intereses de la ciudad de Cáceres, o en contra, cuando podría continuarse la tramitación.

Vale.

El actual equipo de gobierno municipal de Cáceres, un gobierno en minoría se ha planteado, en un caso como se comprometió en campaña electoral y en otro tras conocer los informes técnicos, derribar dos inmuebles que por una u otra causa tienen cierto sentido emblemático en la ciudad.

Por un lado, tiene el compromiso de derribar el Bloque C de Aldea Moret, que simboliza por sí mismo el estigma al que toda una barriada está adherida. Significaría desmontar un elemento que suponer para los vecinos una rémora con la que no quieren cargar. Y hacen bien.

Por otro lado, hoy se ha conocido, por declaraciones del alcalde Luis Salaya, que los informes técnicos determinan que El Madruelo es irrecuperable y que lo sensato es su demolición. El Madruelo fue la escuela a la que acudieron los niños de la zona de la Iglesia de Santiago, San Blas, Picadero… Una escuela sencilla, en un edificio sencillo, que a simple vista remarca, si no fuera por unas reparaciones en la cubierta de los años 90, la fragilidad con la que fue construido.

En ambos casos, el proceso de demolición requiere de una tramitación que pasa por tener aprobadas las partidas presupuestarias para la contratación de las obras, y que actualmente no están disponibles. Requiere, por tanto, que el equipo de gobierno formule unos presupuestos en los que se incluyan las correspondientes partidas.

Vista Parcial de Cáceres con Iglesia de Santiago. En primer término, El Madruelo

Además, y antes de su demolición sería muy conveniente plantearlo, se requiere que se planteen los usos del suelo resultante. En el caso del Bloque C de Aldea Moret se trata de una parcela exenta en sus cuatro lados, que, en el caso de derribo, seguiría manteniendo el actual uso del suelo, un uso residencial. Cabría preguntarse para qué otros usos podría destinarse el suelo o si, por el contrario, se pretende cambiarlo a zona verde, o deportiva, o de equipamiento, para lo cual se precisa la correspondiente modificación del Plan General Municipal. O lo que es lo mismo, el Ayuntamiento, además de aprobar la demolición del inmueble, debe aprobar el uso que se dé a los terrenos.

En el caso de las antiguas escuelas de El Madruelo, la necesidad de modificación del PGM pasa, en primer término, por establecer que la ciudad no precisa en esa zona de dotaciones educativas, al menos de carácter reglado, ya que en su día fue desalojado por la Administración Educativa, la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, por lo que la demolición del inmueble debe llevar obligatoriamente aparejada, en el tiempo, una decisión política y administrativa que determine los usos del suelo.

Los vecinos de la zona suelen, habitualmente, reclamar espacios de aparcamiento, necesarios, sobre todo si con ello se consigue eliminar vehículos del entorno inmediato de la Plaza de Santiago hasta calles adyacentes e incluso del recinto intramuros. Destinar los terrenos, una superficie de 4.633 m2 a aparcamientos en superficie, produciría un número importante de plazas que deberían aliviar, sin duda, la escasez que actualmente se padece.

Por otra parte, destinar esa superficie a un aparcamiento en superficie produciría un potente impacto negativo sobre el entorno, teniendo en cuenta que desde la Ribera del Marco y, en un futuro, desde el mirador que se incluye en la Ronda Sureste, actualmente en obras, y perjudicaría de modo notable las vistas más atractivas de la ciudad. De hecho, con motivo de las obras en la cubierta que en su día acometió el Ayuntamiento, la primera fase se realizó mediante paneles de chapa, con un impacto muy negativo, en tanto que la segunda se llevó a cabo con fábrica de teja.

Al mismo tiempo que los técnicos municipales elaboran los proyectos de demolición de ambos edificios, hasta tanto se tengan disponibles las correspondientes partidas presupuestarias, deberían elaborarse las propuestas de modificación del Plan General Municipal.

Vale.

Se están realizando las obras de la Ronda Sureste de Cáceres, entre la A-58 y la EX206, con notables movimientos de tierras y explaciones, así como diversos pasos para correntías de aguas de la sierra de la Mosca, en la falda conocida como Solana de la Montaña.

Desconozco si en el tramo entre la conexión con la Ronda de San Francisco (prolongación que será de la Avenida de la Hispanidad) y la unión con la EX206 habrá algún paso subterráneo más (estos pasos se están realizando con estructuras de hormigón), y también si están previstos pasos para animales, aunque no creo dado que la margen derecha está ya prácticamente urbanizada y no parece que existan explotaciones ganaderas que lo requieran, y para animales no domésticos (conejos, liebres…) no parecen necesarios, dado que su hábitat natural quedará alejado de las zonas urbanas por la propia Ronda en construcción.

Esto no quiere decir que determinados animales no puedan, como hacen actualmente con las obras en marcha, atravesar la Ronda para acercarse como lo hacen, por ejemplo, jabalíes a la urbanización Vistahermosa.

Es evidente que cuando la Ronda esté terminada y puesta en servicio, a los jabalíes que ahora hocican en el parque de la Urbanización, tendrán más dificultades para cruzar e, incluso, es probable que durante un tiempo no lo hagan hasta que sus propios instintos y sus necesidades de agua y comida les lleven a ello.

Establecer en paralelo a la Ronda, en su margen izquierda, zonas de bebederos a los que los jabalíes puedan acercarse, disminuyendo su paso, o impidiéndolo, hacia las zonas urbanizadas, sería una medida aconsejable. Si las actuales circunstancias que llevan a los animales a acercarse a zonas urbanizadas se mantienen, su paso a través de la Ronda, una vez que esté abierta al tráfico, supondrá un peligro que podría, al menos, disminuirse con los bebederos.

No podrá hacerse lo mismo si las causas por las que los jabalíes se acercan a zonas urbanas es por la inexistencia de comida en sus espacios naturales, y no sería aconsejable que se actuara igual que con bebederos, pues ello llevaría de inmediato a una rápida reproducción y aumento del número de ejemplares, lo que supondría un problema ambiental importante.

Por ello, si se pudiera establecer un adecuado control de los jabalíes en sus espacios naturales en la zona de la Sierra de la Mosca más cercana a la Solana, se podría conseguir que su presencia en un futuro relativamente corto cruzando la Ronda Sureste no llegara a producirse.

Viendo la situación de las zonas verdes de la Urbanización Vistahermosa, en las fotografías que acompañan a este texto, tomadas en la tarde el 24 de agosto de 2019, se puede entender que el número de ejemplares de jabalíes que se acercan a esa zona es importante, más de una camada, por lo que parece que si los beneficios que obtienen de ese acercamiento es notable, seguirá en aumento el número de animales.

Vale.

Durante muchos años, la “industria” de los hornos de la cal tuvo gran importancia en Cáceres, hasta casi comienzo de los años 70 del siglo XX, cuando la utilización del cemento fue desplazando a la cal morena de los morteros, dejando una utilización residual en los conocidos “morteros bastardos”. Coincidió esta menor utilización de la cal en la construcción con el auge del sector, de manera que a medida que se iban realizando más edificios con los morteros de cemento iban desapareciendo los caleros, una profesión muy esclava por cuanto la producción de un horno requería normalmente 3 días y 2 noches, en los que había que alimentar el fuego para la producción del que había sido durante siglos, junto con la arena o la tierra, el aglutinante de argamasas para levantar muros, enfoscar paredes o, con la cal blanca, para encalar fachadas en primavera que, en los meses más calurosos, servían para matar los insectos que las corrientes de aire del sur traían a la península enfermedades y epidemias.

Cáceres, Vuelo Americano 1945-1946. Fuente: SITEX http://www.juntaex.es

La calle de Caleros es el recuerdo de la ciudad a aquellos trabajadores que, incluso, extraían la piedra de las canteras para abaratarse los costes o recurrían a su compra a canteros cercanos a los hornos. Hubo hornos en el Calerizo, lógicamente, en las proximidades de la antigua estación de Renfe, o en el Carneril y el Espíritu Santo. Muchos de estos hornos, con el tiempo, cuando una familia dependía de ellos para su sustento, tenían muy cerca la casa familiar, para poder atender mejor la permanencia del fuego. La industrialización del sector de la construcción hizo que muchos caleros pasaran a ser albañiles, dejando sus hornos abandonados.

Cáceres. PNOA 2016- Fuente SITEX http://www.juntaex.es

La importancia del Calerizo no radica solamente en ser el acuífero del que nace la Ribera del Marco, o ser “la capa” que cubre cuevas como Maltravieso, El Conejar o Santa Ana, sino que sus piedras servían para producir cal para los morteros con los que los palacios, las casas fuertes, las iglesias… De la extracción de piedras mediante la preparación de barrenos de dinamita nació la entrada de Maltravieso.

Horno del Sapillo. 15 de agosto de 2019.

No muy lejos de esta Cueva, a unos 650 metros en línea recta, se conserva bastante bien el Horno del Sapillo, uno de los que se tiene constancia, al menos en la tradición popular, con más años de antigüedad.

Horno del Sapillo. 15 de agosto de 2019. Clickeando en las fotos se pueden ver ampliadas

 

El profesor Sanguino Michel anotó en su cuaderno de “Notas referentes a Cáceres”, publicado por Mercedes y Montaña Pulido y Abelardo Martín, en edición facsímil de “Ediciones Norba 1004”, una “Tradición referente á Isabel la Católica”, Dicha nota hace referencia a la publicación por la Revista de Extremadura de un monográfico sobre el IV Centenario de la reina católica, en el que el Marqués de Torres Cabrera relata lo siguiente:

“… En estas atenciones el tiempo se iba y vuelta la Reina de su viaje a Alcántara, llegó el mes de mayo y en uno de sus días se acordó entre los festejos en honor de la Soberana una cacería en el sitio que hoy llaman del Espíritu Santo y en una tierra que hoy está labrada vino a morir un hermoso venado a los pies de los Reyes. Una fuerte tormenta obligó a la Reina a guarecerse en un horno de cal en la falda de la Sierra de la Montaña, con lo que se dio por terminada la cacería, dando los Monarcas vuelta a la población”.

“Esta tradición, continúa Sanguino Michel en su cuaderno de Notas, se la he oído también a mi amigo Hurtado [Publio], no discrepando en lo esencial más que con la añadidura de que el horno en se refugió la Reina fue en el abandonado del Sapillo. Recuérdese que según el ms. [manuscrito] que publiqué de Bartolomé Sánchez Rodríguez, en el siglo XVI sonaba ya con este nombre.”

Horno del Sapillo. 15 de agosto de 2019. Clickeando en las fotos se pueden ver ampliadas

Parece que la ejecución del SUNP-9 “Residencial Vistahermosa”, del PGOU de 1999 permitirá que los terrenos en los que se encuentra el horno pueda preservarse (a falta de consultar la documentación del Plan Parcial), y su estado actual podría aconsejar su restauración, mediante la figura de una Escuela Taller, y, más aún, ponerlo en funcionamiento siquiera con fines pedagógicos y culturales.

Vale.