Archivos para noviembre 2016

Como usuario de Renfe MD/LT (Media Distancia/Largo Tiempo) me ha gustado ver en el Boletín Oficial del Congreso de los Diputados por Cáceres unas preguntas que los Diputados Pilar Lucio y César Ramos hacen oficialmente sobre las deficiencias que un viaje sí y otro también se producen en el trayecto Cáceres – Sevilla y viceversa.

Digo que me gusta porque, cuando uno cruza impresiones con otros usuarios, siempre se queja de deficiencias y problemas, pero de ahí no se pasa. Y tras un accidente en el trayecto Sevilla-Cáceres, que sufrió mi esposa, se acabaron las quejas: primero las reclamaciones. Luego ha venido alguna respuesta a una contestación falta de vergüenza, y nuestra respuesta para hacerlos, de momento, trabajar algo.

Está claro que Renfe Operadora, que funciona en régimen de monopolio, que no en régimen de servicio público, hace de su capa un sayo. Un sayo de etiqueta. Existe una clara diferencia entre lo que es monopolio de lo que es un servicio público: la atención a los usuarios.

El monopolio se caracteriza por el desprecio, por el maltrato, por ignorar a quienes hacen posible los puestos de trabajo de quienes, al amparo de una empresa pública, se esconden de trabajar en beneficio de la comunidad.

El servicio público es, debería ser, lo contrario del monopolio: ser, de verdad, un servicio en el que los ciudadanos sean respetados.

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La experiencia, nuestra experiencia como usuarios de Renfe Operadora es sufrir un monopolio que, cuando recibe una reclamación, siempre actúa a la defensiva, siempre se esconden en el procedimiento y en una normativa interpretada en su propio y exclusivo beneficio.

A veces, incluso, en sus respuestas a sus clientes, a los ciudadanos, tratan de confundirlos, cuando no de engañarlos o, incluso, de culpabilizarlos de las anomalías que sufren los trenes.

Y todo ello, desde la impunidad del monopolio, ante la pasividad de los gestores políticos (Ministerio de Fomento, Comunidades Autónomas que no exigen al ministerio, cargos políticos que dirigen el monopolio…) y el silencio, la resignación de los usuarios.

Reclamar por cada anomalía que se produzca, darlas a conocer públicamente, es el camino para que el monopolio se convierta, de verdad, en un servicio público, un servicio que no incumpla, como sucede en el trayecto Cáceres – Sevilla y vuelta, de modo sistemático la Ley de Discapacidad, ante la pasividad de los organismos con competencia en la misma.

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Ahora, por fin, en el Congreso, los diputados del PSOE por la provincia de Cáceres, Pilar Lucio y César Ramos, han presentado una serie de preguntas a las que tanto desde el Ministerio de Fomento, Adif y Renfe Operadora deberán dar respuesta. Espero que sin rodeos, aunque…

Preguntas sobre mantenimiento, limpieza y revisiones de los trenes, sobre por qué los WC Adaptados no están en servicio desde la misma salida de los trenes, sobre mejoras en el trazado viario que eviten los bandazos laterales que en muchos tramos hacen peligrar a los viajeros…

Preguntas. Esperamos las respuestas, Renfe, Adif y Fomento. Esperamos.

Vale.

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¿Cuántas veces hemos oído o visto a conspicuos tertulianos hacer referencias a las “democracias avanzadas”? ¿Cuántas veces esas referencias no eran sino descalificaciones a asuntos sucedidos en nuestro país?

Lo mismo, esos viajados y estudiosos tertulianos, no sabían ni intuían que esas democracias avanzadas, singularmente Gran Bretaña y Estados Unidos, también tienen sus imperfecciones. Y de mucho calado.

En Gran Bretaña, el primer ministro Cameron accedió, tras negociaciones, a que en Escocia se llevara a cabo un referéndum para decidir si ese territorio podría conseguir su independencia. El resultado determinó que los escoceses querían seguir unidos a Inglaterra y Gales en la Gran Bretaña.

Posteriormente, el mismo primer ministro Cameron convocó un referéndum para consultar, de modo vinculante, si los británicos querían seguir perteneciendo a la Unión Europea. Resultado, el BrExit. Consecuencias, Cameron pierde el gobierno y se producen muchas manifestaciones intentando que se repita el referéndum, con miles de ciudadanos enfurecidos por el resultado del referéndum.

Y otra consecuencia: los escoceses quieren ahora otro referéndum, pero no para determinar su unión o no a la Gran Bretaña, sino para pedir su independencia y poder continuar perteneciendo a la Unión Europea.

En esta democracia avanzada, ejemplo para democracias imperfectas o inmaduras como la española, si el resultado de un proceso democrático no gusta, se producen manifestaciones de quienes han perdido. Grandioso.

¿Qué han hecho esos miles de británicos que no reconocen el resultado del referéndum mientras se hacía campaña? ¿No consideraban la posibilidad del resultado que se dio?

Ahora, tras las elecciones norteamericanas y el triunfo de Donald Trump, en muchas ciudades se han producido manifestaciones en contra del presidente electo. ¿Qué pasa, que esa democracia tan avanzada no puede arrojar el resultado que deciden los votantes? ¿Quiénes se manifiestan, los que no han hecho lo posible para evitar el triunfo de Trump? ¿Los que menospreciaban, desde posiciones de soberbia, la candidatura del ultraderechista?

Donald Trump dijo en campaña, más o menos, que aceptaría el resultado de las elecciones si ganaba él. Le llovieron palos de todos los colores por cuestionar el sistema. Ahora, seguramente muchos de los que le criticaron por ello, son los que promueven e incitan revueltas y manifestaciones contra el presidente electo. Que Trump es un peligro (quizás mayor que Hillary Clinton, que también lo es, como cualquier presidente USA) está claro. Pero manifestarse porque ha sido elegido, es hipócrita y cínico: haber trabajado más, haberse implicado más en que no saliera elegido.

Democracias avanzadas que nos enseñan que los resultados no se aceptan si no responden a unos determinados intereses. Lo mismo no son tan avanzadas.

Vale.