Archivos para octubre 2012


Cuando inicié esta serie de posts partía de la dejación pública que supone la existencia de edificios, notables en cuanto a tamaño y en cuanto a posibilidades de utilización, pero el conocimiento de la ciudad, desde el punto de vista que un ciudadano cualquiera puede tener, me está llevando a una desagradable conclusión. Los edificios públicos cerrados por falta de uso evidencia la inexistencia de capacidad de gestión, de capacidad de generación de iniciativas, de una parálisis de las instituciones públicas y de quienes los gobiernan, que no serían, en modo alguno, tolerables por una sociedad mínimamente cohesionada y crítica. Una ciudad gobernada por gentes, la derecha rancia del Partido Popular, que recuerdan a aquellos versos de Machado retratando el viejo casino provinciano, “el pasado efímero”
Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
sino de nunca; de la cepa hispana
no es el fruto maduro ni podrido,
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido,
esa que hoy tiene la cabeza cana.
En la ciudad de Cáceres no existe una sociedad civil crítica, en ningún campo: la universidad vive de espaldas a ella (y/o viceversa), los colectivos sociales están desunidos por un egoismo excluyente, la cultura (si es que la hubiera) se mueve por camarillas que tienen más de sociedades secretas o mafiosas que de componentes culturales.

Esta ciudad, incapaz de sentirse impelida a actuar, a ser activa y proactiva, es una ciudad de espectadores, en los que unos, muy pocos actúan, los demás, como jubilados, miran y cuando se acaba la procesión, cada mochuelo a su olivo.

Por eso, mientras las administraciones públicas malversan por falta de uso el patrimonio público, aumentan sin descanso los edificios privados sin uso. Cerrados por falta de uso. La crisis económica ha supuesto para muchos empresarios el final de sus negocios. Para otros, la crisis ha querido verse como el elemento necesario para hacer negocio. Para hacer caja. Pero ni unos ni otros han calculado la profundidad “sistémica” de la situación económica.

En un espacio tan pequeño como el que se aprecia en las imagenes áreas o en la imagen catastral que ilustran este post, con bastantes los edificios completos cerrados por falta de uso. A ellos hay que añadir locales comerciales cerrados, sin perspectivas de nuevos usos, sin “emprendedores” que puedan estar interesados en reactivar la zona.

Subiendo desde la Plaza de La Concepción (en este blog, el 21 de octubre de 2012) por la calle de Moret nos encontramos, justo en la salida de dicha plaza un edificio que en su planta baja albergó una tienda de chacinas, y tres plantas de viviendas. La fachada, que pudiera ser de comienzos del siglo XX, y, sobre todo, la fachada de la tienda de tocinos, va aumentando su deterioro visual, y el lugar en el que se encuentra ubicada, frente al Palacio de la Isla, aumenta, también, el deterioro visual de la ciudad. En la calle de Moret, siguiendo varios locales comerciales cerrados, en traspaso desde hace tiempo, nos encontramos, ya casi a su final, un pequeño edificio, igualmente cerrado, que fue la tienda de confecciones Merchán, que, desde hace años tiene el acceso tapiado, el escaparate con múltiples capas de afiches, carteles, anuncios de todo tipo, y los balcones que han debido ser reparados por peligros de desprendimiento.

En el recodo que la calle de Moret hace para encontrarse con la de Pintores, se encuentra un edificio, también en el tráfico inmobiliario, con una superficie construida de 804 m2 y cuyo último uso fue el de tienda de ropa de moda, aunque para la memoria cacereña, en su planta baja se encontraba la ferretería de los Sobrino (Sobrinos de Gabino Diez), que sustentaba una fuerte competencia con la ferretería de Abad, que estaba donde ahora se encuentra el restaurante El Asador y al lado del Horno de San Fernando.

Frente a la antigua Ferretería de los Sobrinos, ya en la calle de Pintores, desapareció hace unos años la farmacia “del Cura” por traslado a otra zona con más población de la ciudad. El edificio entero, cuyas plantas ya estaban sin uso cuando la farmacia estaba aún en él, también se ha incorporado al tráfico inmobiliario. Tráfico totalmente inmovilizado por una crisis tan profunda como imposible de predecir en qué derivará ni siquiera en el corto plazo de un día.


Bajando por la calle de Pintores hacia la Plaza Mayor seguimos viendo algún local vacío, en alquiler, hasta llegar a lo que recientemente ha sido un edificio, completo, utilizado por una franquicia del grupo Zara. 


Vacío el edificio desde hace más de un año, algunos cacereños, con la reforma que la citada franquicia le hizo, no recordarán de cuál es, pero si nos acercamos al mes de enero y lo vemos lleno de maletas y el cartel de cerrado por inventario, sabremos que era uno de los edificios que una conocida familia tenía bajo el nombre comercial de El Siglo. De aquellos locales comerciales ya no queda ninguno (ni el de García Plata de Osma, frente a Fátima, ni el de Cánovas, hoy una franquicia de perfumerías, ni el de Pintores, cerrado, ni el de Moret, cerrado, ni el de Plaza de la Concepción, también cerrado).
Siguiendo Pintores hacia la Plaza Mayor se encuentra otro edificio, que fue sede reciente de una franquicia y que, cerrado, su propietario, con la finalidad de que el mercado se fijara en él, lo cedió para que una asociación de artistas expusiera su obra. La iniciativa, efímera y breve, mereció, incluso, su reflejo en la prensa local. Sin embargo, no ha vuelto a repetirse.

Para cerrar el triángulo de calles hacia la Plaza de la Concepción, donde comenzaba el recorrido de este post, pasamos desde Pintores por la calle de Paneras. Un vial típico, estrecho, pero que es el acceso peatonal por el que mayor número de visitas de turistas llegan a la Plaza Mayor, y cuyo deterioro, unido a la escasa calidad de sus edificios, refleja una imagen de la ciudad poco agradecida.

Vale.

Dice hoy, en un tweet Alfredo Pérez Rubalcaba: ” Hacer un slogan es muy fácil pero lo que necesita el PSOE es un análisis profundo y honesto “. En la primera rueda de prensa que el Secretario General del partido ofrece después de las elecciones gallegas y vascas, que se han saldado con unos malos resultados y han originado un cierto (bueno/malo/regular) revuelo en las redes sociales y en artículos de opinión reclamando, desde la dimisión de Rubalcaba hasta una regeneración o refundación completa de la organización.

La frase del S.G. que abre este post no hace sino incidir en algo que, desde la misma noche electoral, y es en el esfuerzo de la dirección del Partido en transmitir que habrá continuidad en la “oposición útil” que se viene realizando, como si la situación política, económica y social pudiera ceñirse a los tiempos ordinarios.
La posición política adoptada por la dirección socialista parece ir orientada hacia un ganar tiempo, por un lado, y a observar el desgaste que la crisis pueda causar en la derecha. Sin embargo, los tiempos, los tiempos del partido, de la organización no son ni pueden ser los mismos que las necesidades de los ciudadanos reclaman.
Ante una crisis política, económica y social que no tiene parangón desde la aprobación de la vigente Constitución, los tiempos de organización y reorganización del partido, tras los resultados de hace casi un año, de hace una semana, lo que hacen es paralizar la respuesta, contundente, que es preciso plantear frente a la desalmada política económica que la derecha, a las órdenes de los mercados, viene ejecutando contra los ciudadanos.
Es evidente, y necesario, como dice Rubalcaba, que lo que necesita el PSOE es un análisis profundo y honesto. Claro. Y a ello han de ponerse los miembros de la ejecutiva federal. Y si no han empezado a hacerlo ya hace mucho tiempo, desde el 21 de noviembre de 2012, es tiempo que se ha perdido.
Pero el partido, el PSOE, tiene fuerza y capacidad, la de sus miles de militantes, para dar una respuesta contundente frente a la derecha que algunos tildan de neoliberal, y que en la práctica es filofascista. Y para ello se necesita de la honestidad del partido, la que empieza por reconocer los errores (unos que ya nos han espetado muchos españoles, otros que los conocemos por nuestra militancia, pero que aquí no es el lugar para expresar) y la de reconocer, visualizar lo evidente, que los ciudadanos no pueden esperar para que “alguien” esté en condiciones de liderar el parapeto contra los golpes que, a diario, propina un gobierno sonado y al que le suenan las costuras autoritarias a cada paso.
Son tiempos para que el Partido, el PSOE haga el análisis profundo, serie y eficaz para rehacerse de los varapalos electorales, pero son, fundamentalmente, los tiempos para el Partido, al mismo tiempo que se recompone, lidere, sin ningún género de dudas, la respuesta ciudadana frente a la derecha sin alma que ataca impunemente los principios del estado del bienestar, que está destrozando y aniquilando los derechos que a lo largo de todos estos años se han ido conquistando a su pesar.
Es el PSOE el único partido con capacidad organizativa, ideológica y experiencia para ponerse al frente de la lucha civil contra una poderosa brigada de mercados y servidores emboscados en el Consejo de Ministros y en la estructura del Partido Popular, una tropa de mercenarios del dinero de la que Mariano Rajoy no es más que una marioneta cuyos hilos se mueven desde la bolsa, desde los consejos de administración de las grandes corporaciones que administran los fondos que juegan a diario, cada hora, con la vida de los hombres y mujeres, y que no tienen reparo en empujar a cuantos más mejor a la miseria.
Organícese el Partido, que para eso tiene estructuras, pero organicemos el partido para ser capaces de ejercer de socialistas y ser quienes estemos frente a la extrema derecha servidora del poder del dinero.
Vale.

El pasado 1 de septiembre publicaba en este mismo blog una entrada en la que comentaba un edificio, el situado en el número 3 de la Plaza de la Concepción, en una ciudad, Cáceres, en la que los inmuebles cerrados, públicos y privados, aumentan. La Plaza de la Concepción tiene una superficie aproximada de 2.800 m2, y además del ya citado número 3, hay algunos edificios más cerrados, además de locales comerciales cuyo deterioro es considerable y progresivo.


Que en un espacio tan reducido para el tamaño de una ciudad haya tres edificios considerables, tanto en volumen como en prestancia, cerrados por falta de uso es un síntoma de una realidad: una ciudad que camina hacia la melancolía, hacia el vacío más absoluto, hacia algo que, quizás, sea lo más más parecido a un conjunto de zombis, ni siquiera ciudadanos, que deambulan entre calles, por plazas, sin más futuro que esperar el paso de la siguiente procesión.
La superficie de suelo que ocupa el número 3 de la Plaza de la Concepción es de 670 m2 y la construida, siempre según las fichas catastrales, de 1.827 m2. El edificio situado en el número 11, construido a principios del siglo XX es una gran casona, con una superficie de suelo de 576 m2 y la superficie construida, de 1.363 m2. El situado en el número 18 de la misma plaza, ocupa 444 m2 de suelo y 1.101 m2 constuidos.
Tomando como referencia la superficie construida necesaria para una vivienda estándar de unos 110 m2 construidos, los edificios ociosos citados equivalen a 40 viviendas. Solamente el situado en el número 11 tiene en uso la planta alta, con fachada a la Plaza de Obispo de Galarza, pero el conjunto, el inmueble, puede y debe ser calificado como cerrado por falta de uso.

Los tres edificios, además de cerrados, sin uso, son el reflejo, por diversas causas del declive de la burguesía local, tanto de la heredera de la nobleza vieja como de la impuesta, de la burguesía industrial cuyas nuevas generaciones no han seguido los caminos que dieron lugar a ser referentes locales y que, periódicamente, las gacetillas locales ensalzan como promotoras de un esplendor que, visto hoy, no es más que un espejismo, un esplendor sobre una base de una sociedad mojigata, apegada a unas tradiciones porque no se atreve a luchar por caminos mejores.
Los tres inmuebles están en el tráfico inmobiliario, sin conseguir ser vendidos. Edificios sin uso que nadie quiere, y que las administraciones públicas o semipúblicas, que hace unos años podían ser las compradoras, para lo que fuera, hoy están tan esquilmadas económicamente que ni siquiera se plantean ayudar a los vendedores haciendo ver que se interesan por ellos, a ver si alguna empresa privada pica el anzuelo.

Cáceres aspiró en el pasado a ser Capital Europea de la Cultura. En aquellas fechas, estos tres inmuebles hubieran sido aspirantes a convertirse en sede de museos, salas de exposiciones, fundaciones, espacios culturales que, adquiridos con cargo a los beneficios que la obtención hubieran reportado a la ciudad.
Hoy, en estos tiempos de crisis económica, de crisis social, de crisis cultural, el ahondamiento en los abandonos, el ahondamiento en políticas cegatas de austeridad están, a su vez, ahogando el flujo necesario de iniciativas públicas que espoleen las asténicas iniciativas privadas.
Que la ciudad tenga inmuebles de titularidad pública cerrados por falta de uso, tiene su trasunto en que hay más inmuebles privados que están en la misma situación. Inmuebles enteros o inmuebles claramente infrautilizados, públicos o privados, son el síntoma de capacidades ciudadanas disminuidas, de colectivos ciudadanos abandonados por falta de espacios en los que desarrollar, cuando las hay, iniciativas culturales o sociales.
Ni siquiera la ciudad de Cáceres produce, por su limitado número de habitantes, colectivos de ciudadanos que, ante el abandono evidente de edificios, pudieran ocuparlos. Tampoco en la rebeldía encontramos una ciudad capaz de despertar.
Vale
En Canal 30 de Cáceres se sacaron las cámaras y micrófonos a la calle para preguntar a los ciudadanos sobre el futuro del Centro de Formación de Tropa nº 1. Una cuestión más que militar, puramente económica para una ciudad pequeña y empequeñecida por políticas de una derecha que no sabe por dónde camina. 

Hace ya tiempo inicié en este modesto blog una serie de artículos sobre edificios de diverso tipo cerrados, sin uso, abandonados, en la ciudad de Cáceres. Es tal la cantidad, el volumen de edificios que, poco a poco, va creciendo el número de entradas que van desgranando esa sensación que da el ver inmuebles de gran porte, o menos porte, cerrados, abandonados. Y, lo que es peor, que la mayoría lo están por la incapacidad de la propia ciudad de generar usos y de producir alternativas de uso. No hablamos ya de generar recursos, que en tiempos de crisis es muy complicado, pero ni siquiera ideas para que, en su proyección y desarrollo permitan ponerlas en práctica cuando los recursos económicos se consigan.
¿Ideas? ¿Proyectos? ¿Iniciativas? Interrogantes que tienen una respuesta sencilla en una ciudad gobernada, en derecho, en lo práctico y en lo fáctico, por mayordomos, cofrades y peñistas del garbanzo. Y con una opinión pública que carece de medios para expresarse, y que, si acaso, son esos medios los que tapan con medias verdades y opiniones de folclore la existencia de tanto patrimonio público malversado. Y el BOPP de hoy es una muestra digital.

Pero si es sangrante que haya edificios de cierta enjundia o valor en el centro de la ciudad o en espacios muy próximos, más grave es la situación de edificios como el conocido Bloque C de la Calle Ródano. Un inmueble que albergó en su día unas 36 viviendas sociales, y que la mala utilización por los adjudicatarios y la nula gestión de la propiedad (Administración pública: ayuntamiento y Junta de Extremadura) llevaron a que la determinación fuera el desalojo de todos los adjudicatarios (los legales y los ocupas) y el tapiado y clausura del edificio.
Ahora, sus más de 5.400 m2 construidos sobre una supferfice de suelo de 1.500 m2 son un monumento a la mala convivencia vecinal y a la nula capacidad de gestión. Esa nula capacidad de gestión fue la coadyuvante para que los continuos altercados vecinales fueran a más, y terminaran haciendo inhabitable el inmueble.

Si la clausura mediante el tapiado de puertas y ventanas fue la solución práctica y drástica adoptada en su momento, con un importante coste político para quien tomó la decisión, ver el edificio tapiado debería ser un baldón de vergüenza para su dueño, incapaz de darle una solución. Claro, que su dueño es un organismo público, y su gestión corresponde a un partido político que tenía soluciones para todo pero que todas las soluciones pasan por poner velas a los santos.
El Partido Popular, que gobierna el Ayuntamiento y la Junta de Extremadura (el pomposo Gobierno del Marketing de Extremadura), es el responsable de lo que se pueda hacer con el inmueble. Y también de que si se produce algún accidente por la gente que entra al inmueble tapiado (y entran, claro que entran). Por si no lo saben las autoridades locales, aquí queda escrito.
Y también queda escrito que, aunque se trate de un edificio situado “más allá del fin del mundo”, forma parte de esta ciudad. Un edificio de 5.400 m2 abandonado, tapiado, con pintadas imitadoras de la mala vida (esa banda de lating kings tan famosas en según qué reportajes de la televisión), es una vergüenza para la ciudad y para los ciudadanos.
Ponerlo en funcionamiento, darle uso, limpiarlo, recuperarlo… requiere tener ideas, obtener recursos quitándolos de lo superfluo (que es mucho), preparar proyectos… Escuchar a los vecinos que ofrecen sus ideas, desde su capacidad individual, para que, por lo menos lo arreglen, como dice alguna señora mayor, cepillo de barrer en mano, justo enfrente del Bloque C. O que se haga una residencia de mayores, que dice un joven que espera el autobús urbano. O que se vuelvan a tener viviendas y se destinen a familias que son desahuciadas por los bancos…

Claro, es más fácil comentar que un cine está cerrado en el centro, pero cuyo cierre ya forma parte del paisaje y a ningún visitante llama la atención. O que en un vídeo se pregunte por el uso que podría tener la Cárcel Vieja, sin ir más allá que en una pregunta que no admite, en el tono en que se formula, respuesta alguna.
El Bloque C de Aldea Moret, que tantos problemas dio en el pasado a las distintas corporaciones locales que no pudieron, no supieron o no quisieron (que de todo hubo) dar solución a atajar la mala convivencia vecinal, volverá, en poco tiempo, a ser un quebradero de cabeza. Porque pasear por la calle Ródano y decir a los vecinos, especialmente a los más jóvenes, que es una pena que esté cerrado, y que el cierre, por lo menos, impide que se entre y pueda haber accidentes, y que la respuesta sea que no se debe entrar, pero que se puede, y, sobre todo, que se entra cuando se quiere… Algo que no hace falta que lo afirmen. Pasear por la calle Ródano, camino de las viviendas del Cerro de los Pinos, y mirar hacia el edificio, con el cemento del tapiado en ventanas y puertas de planta baja, es ver también que es fácil acceder cuando y cómo se quiera.

Pasear por la calle Ródano, hablar con los vecinos de la pena y la vergüenza que da ver el edificio y que te reconozcan, ellos mismos, que también les da vergüenza, y, que además, te digan que el campo de fútbol del complejo deportivo medianero con el Bloque C, arreglado y preparado con el último Plan E de Zapatero está destrozado y también abandonado, es doblemente entristecedor.
Una ciudad cerrada por falta de uso es, mirando el Bloque C de la calle Ródano, es también una ciudad que no tiene capacidad ni de sentir vergüenza de sus injusticias.
Vale.

Completando mi anterior entrada en este blog, copio los textos literales publicados en el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados que constituye el acta de la sesión celebrada el 8 de octubre pasado.
Y finaliza esta entrada con textos literales de una información publicada el miércoles, en una publicación digital que traduce, exactamente, la realidad de cómo está la situación de futuro del Cefot de Cáceres.

Interviene Luis Tudanca, Diputado del Grupo Socialista. Se dirige a la Subsecretaría de Defensa, Irene Domínguez-Alcahud:
Le preguntaba hace menos de un año sobre dos cuestiones muy concretas, sobre el centro de Talarn y el CFO de Cáceres; me decía usted que no había decisión tomada, y yo le vuelvo a preguntar: ¿la hay ahora? Porque en Talarn, por ejemplo, se habló de cierre en julio, luego se habló de cierre en diciembre y no sabemos qué pasará el año que viene. Además de un centro muy importante para la enseñanza estamos hablando de un centro muy importante para ochocientas familias que no merecen esta incertidumbre. Qué le voy a decir del CFO de Cáceres, del cual depende toda una comarca. Los meses pasan, sigue la incertidumbre, la preocupación crece, y con este descenso general del 20% en el programa y a la vez con su compromiso —es cierto, lo agradezco mucho— y el del secretario de Estado con la enseñanza y la formación y su potenciación en las Fuerzas Armadas, hay una contradicción que me parece que conviene aclarar por la tranquilidad de muchas personas y familias en estas dos comarcas. No se trata solo de más o menos efectivos o convocatorias públicas, sino —vuelvo a insistir— de planificación.
Contesta Irene Domínguez-Alcahud, Subsecretaria de Defensa.
En cuanto a los centros de Talarn y el CFO de Cáceres, en esto debería sobrar con la explicación que ha dado el secretario de Estado en el sentido de que ya se ha dicho que estos dos centros van a continuar abiertos durante este ejercicio y que, no obstante, están siendo objeto de estudio dentro de ese plan de infraestructuras que se está llevando a cabo en la Secretaría de Estado de Defensa. En ese plan de infraestructuras hay un representante de la Dirección General de Personal y de la Dirección de Reclutamiento para poner de manifiesto todas aquellas cuestiones sensibles relativas tanto a la enseñanza como a las cuestiones de personal que afectan a dichos centros.
Réplica de Luis Tudanca, Diputado del Grupo Socialista
Con respecto al CFO de Cáceres y el Talarn, ustedes empiezan bien, pero no terminan de rematar.
Vuelve a insistir en que es objeto de estudio; es que en el ministerio casi parecen opositores. Dejemos de estudiar las cosas y concretemos algunas porque llevamos ya dos presupuestos y hay algunos temas importantes, muy, muy trascendentes, que siguen sin concretar.

Revista Atenea Digital (www.ateneadigital.es). M.Ángeles Moya / Joaquín Calderón / Madrid   miércoles, 10 de octubre de 2012
Defensa no convocará nuevas plazas de tropa y marinería para 2013
En 2013 no está previsto que el Ministerio de Defensa convoque nuevas plazas de tropa y marinería en las Fuerzas Armadas, aunque todo dependerá “de cómo evolucione la situación económica”. Así se lo han confirmado a ATENEA fuentes del Departamento que dirige Pedro Morenés. Estas fuentes aseguran que “podría hacerse, pero que no hay previsión de nuevas convocatorias”, a pesar de que la tasa de reposición de plazas en las Fuerzas Armadas se encuentra en el diez por ciento que establece la Ley de Presupuestos Generales del Estado (al igual que ocurre en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, donde sí habrá nuevas convocatorias).
(…)
La imposibilidad, al menos por el momento, de convocar nuevas plazas ya fue esbozada el pasado lunes en la Comisión de Defensa del Congreso por la subsecretaria de Defensa, Irene Domínguez Alcahud, quien, durante su comparecencia, ya avisó de que “la rigurosidad” de las restricciones presupuestarias podría condicionar los concursos de reclutamiento.

Vale.

En la mañana de hoy, 8 de octubre, ha tenido lugar en el Congreso de los Diputados, la comparecencia ante la Comisión de Defensa de los altos cargos del Ministerio del ramo para explicar los Recortes Generales del Estado para 2013. Recortes, que no Presupuestos.
En primer lugar, me ha llamado la atención el desparpajo con el que el portavoz del partido que sustenta al Gobierno, el diputado del PP de la Comunidad Valenciana Vicente Ferrer ha hecho alusión a su reciente condena por haber sido sorprendido conduciendo con una elevada tasa de alcohol en el cuerpo. Y el desparpajo con el que los medios de comunicación han alabado su “valentía” para reconocer su error. Es evidente que el error no estuvo en el consumo de alcohol, sino en que le pillaron. Creo recordar que no ha dicho que no volverá a ocurrir. En manos de gente que no controla su consumo de alcohol se encuentra la toma de decisiones que, por ejemplo, afectan a 220 familias que tienen su puesto de trabajo en el Campamento de Santa Ana en Cáceres, y a los muchos puestos de trabajo indirectos relacionados con la instalación militar.
En segundo lugar, siendo el asunto del Cefot de Cáceres un tema recurrente en la ciudad y en la Comunidad Autónoma, no comprendo cómo los medios de comunicación locales no están más atentos a los movimientos que en los centros de decisión se vienen produciendo. ¿Ignoraban los medios de comunicación regionales que hoy se celebraba tan importante Comisión en el Congreso? Entiendo, por otra parte, que medios como el BOPP, el más potente económicamente, no quiera informar sobre el asunto. Hay que proteger al amo y señor de la viña.
Durante la comparecencia del Secretario de Estado de Defensa se ha hablado, y mucho, de Programas Especiales de Armamento (lo del célebre crédito de 1.782.000.000.000 €), mucho de la escasa inversión disponible y poco más.
Durante la comparecencia de la Subsecretaria de Defensa, Irene Domínguez-Alcahud, su lectura sin puntos ni comas de los datos y números de las áreas de su competencia han dejado claro, entre otras cosas, que se van a tocar partidas como las destinadas a programas de apoyo al personal (ayudas sociales), como que se está disminuyendo, por la vía de la no reposición por jubilaciones, el número de efectivos de las FAS (unos 3.500 menos en 2013). Y de que en el próximo año el número máximo de efectivos de tropa y marineria no será superior a 80.000. En estos momentos, según diversas fuentes, ese número está en torno a 81.500. También ha hecho referencia a la raquítica oferta de empleo público para 2013, que será menor al 10% de tasa de reposición en cuadros de mandos. En tropa, ni eso.
Como los medios de comunicación de Cáceres y Extremadura no se han enterado de que en el maremágnum de números, euros, efectivos… que ha ido relatando la señora Subsecretaria de Defensa se encuentra escondido el cierre defenitivo del Cefot (salvo milagro, y ya se sabe que los milagros no existen ni vistiéndose de negro en el Vaticano), lo diré aquí.
El diputado Luis Tudanca (@luistudanca), del Grupo Socialista, ha intervenido para, desde la cortesía parlamentaria, ir poniendo en cuestión unas cuentas que no tienen razón en sí mismas, por su incoherencia. También ha preguntado por la situación futura de la Academia General Básica de Suboficiales, en Talarn (Lleida) y por el Centro de Formación de Tropa de Cáceres. Ha preguntado por cuál será el futuro del Centro militar cacereño, sobre el que el mayor de los pesares actuales que le aqueja es la incertidumbre.
Para quien no lo sepa, corresponde a la Subsecretaría de Defensa la realización de las convocatorias de personal, dentro de la oferta de empleo, de todo el Ministerio, tanto de personal civil (para 2013, tasa cero de reposición), como militar (para 2013, hasta el 10%, ni siquiera este porcentaje está asegurado, en cuadros de mandos y en especializades como medicina). Para personal de tropa, para el personal que si hubiera oferta de empleo el próximo garantizaría el futuro del Cefot, la señora Subsecretaria no ha tenido ni cifra ni porcentaje.
A la pregunta expresa, directa, del Diputado Tudanca, la señora Domínguez-Alcahud ha contestado que el Cefot está en estos momentos abierto, y que lo que suceda en 2013 ya no es cosa suya, sino que dependerá de lo que el recientemente creado Comisionado de Infraestructura determine. Y ese Comisionado no depende de ella, sino del Secretario de Estado.
Para quien no lo sepa, la alcasenadora Elena Nevado se reunió en Madrid, el 5 de marzo, con la subsecretaria de Defensa, con la misma autoridad que hoy ha dicho que el futuro del Cefot no depende de ella. Aquella reunión del 5 de marzo, sobre la que Elena Nevado mintió en papel oficial al emitir un comunicado diciendo que había sido de cortesía, sirvió para que el Ministerio de Defensa informara de primera mano del negro futuro que se cernía sobre el Cefot. Y la alcasenadora Nevado lo ocultó a la ciudadanía.
Hoy, cuando la Subsecretaria de Defensa, a quien corresponde la gestión del personal del Ministerio, a quien corresponde por ejemplo las áreas de Personal y de Reclutamiento, ha dicho que el asunto del Cefot es en otra puerta del Ministerio.
Ya sabemos en qué puerta, la de la calle.
Y mientras todo esto sucede, un IBM de la Junta de Extremadura, el Secretario General de Comunicación, un tal Juan Rodríguez Plaza, me dice, a una pregunta directa mía sobre lo que ha hecho hasta ahora José Antonio Monago para defender el Cefot, que la posición oficial de la Junta es la de apoyo cerrado a la alcaldesa y que es un asunto que no es competencia de la Comunidad Autónoma. ¿Apoyo cerrado a qué? ¿A la ocultación dolosa de la información que la Subsecretaria de Defensa trasladó a Elena Nevado el 5 de marzo?
Y mientras esto sucede, la alcasenadora Elena Nevado construye una plataforma a modo de barricada, sin saber (qué malos asesores tiene en la materia) que los tiempos políticos del Ayuntamiento no tienen nada que ver con los tiempos políticos de Castellana, 109, y estos tampoco se paren en nada a los del Palacio de Buenavista.
Y mientras esto sucede, un chico dizque bien parecido (esto es, un mindundi), que en su vida se ha visto en otra, Carlos Floriano, Diputado nacional por Cáceres y número 3 del Partido Popular, calla, con la desvergüenza de quien ni sabe, ni quiere, y, sobre todo, no puede decir nada. Espero que los “defensores” del Cefot, muchos de ellos ilustres votantes de la derecha, aprendan que no pueden confiar en el menos preparado de todos ellos.
Y mientras esto sucede, otro alcasenador del PP, Alberto Casero, pretende organizar, con cargo al erario municipal, una Jura de Bandera de personal civil en la Plaza Mayor de Trujillo, para que desfilen ante él los militares del Cefot. Y pretende darse un homenaje a la vista y enfundarse una bandera de patriotismo sin haber hecho nada, absolutamente, por quienes en ese acto le alegrarán la vista. A mayor gloria.
Y mientras esto sucede, José Antonio Monago… ¿qué decir de él? Mejor nada. Cuando salga a los medios con este asunto, si algún día se atreve comentaremos algo. De momento, en este y en otros muchos asuntos, me recuera a un dicho popular que aprendí de pequeño: Hay hombres, hombrinos, macacos y macaquinos.
Vale.

Las ciudades no son solamente edificios y calles o plazas, son, sobre todo, las personas y sus actividades, sus relaciones personales y comerciales, su trabajo, cuando lo tienen. Y si una ciudad camina hacia su inanidad, la desaparición de relaciones comerciales, de trabajo, son un síntoma claro.
Recientemente, en #Cáceres se ha producido el traslado del mercadillo de venta ambulante dese Ronda de la Pizarra hasta la urbanización Vegas del Mocho. Desde una vía urbana consolidada hasta un conjunto de calles de un sector de suelo urbanización pero sin desarrollar, víctima de la crisis inmobiliaria. Cuando hace ya años se produjo un traslado desde Camino Llano a la Ronda de la Pizarra, los vendedores ambulantes, un buen número de puestos de trabajo, pensaban que el llamado “mercado franco” tenía los días contados. Sin embargo, enseguida se afianzó en su nueva ubicación. Con el tiempo, un grupo de vecinos, ha ido planteando sucesivas quejas por las molestias, un día a la semana, que causa la llegada de los vehículos de los vendedores, la descarga de mercancías, la colocación de los puestos… sin éxito. Hasta que dieron con la excusa perfecta: la seguridad. Y con esa excusa consiguieron que se produjera un nuevo traslado.

Las informaciones que se vienen produciendo acerca de un declive progresivo y acelerado del mercado franco en Vegas del Mocho se unieron, al poco, con la puesta en marcha de un mercado de venta ambulante privado en un polígono industrial.
La realidad, por otra parte, parecer que va siendo otra: las ventas del mercado franco, del mercadillo de los miércoles disminuyen a marchas forzadas, al igual que la ausencia de vendedores. Para algunos, el mercadillo va teniendo los miércoles contados.
La realidad, también, es que el mercado ambulante privado de los sábados no termina de producir los efectos deseados: los vendedores no obtienen los beneficios necesarios y los precios por asentamiento se comen esos beneficios. La rentabilidad para los vendedores, para la mayoría de ellos, es inexistente y rehúyen acudir.
Los sábados, desde hace muchos años, se ha venido celebrando un mercadillo en Aldea Moret, en la calle Río Tíber, que, en sus buenos años, llegó a alcanzar los 50 ó 60 puestos. De ese mercadillo hoy son escasamente entre 10 y 12 los vendedores que instalan sus tenderetes. La mitad de frutas y verduras, el resto, calzado, textil, un puesto de bisutería y uno de alimentación. Son vendedores que tienen clientela fija en el entorno de esa calle.
La venta ambulante, en una región tan dispersa como Extremadura, ha sido siempre un buen nicho de puestos de trabajo. Que la segunda ciudad de la región termine por no acoger el mercadillo de los miércoles supondrá un durro golpe, ya lo está siendo, para un buen número de autónomos.
El traslado del mercadillo desde la Ronda de la Pizarra hasta las Vegas del Mocho se ha demostrado un fracaso. Los responsables de ese traslado deberían analizar alternativas para que la venta ambulante, que ofrece a los consumidores precios muy asequibles (de ahí su éxito cuando no es yugulado) no desaparezca de la ciudad. Y para que los puestos de trabajo que genera no se terminen, como otros muchos, perdiendo cuando la inoperancia de las decisiones políticos los cercena.
Visitando el mercadillo de Aldea Moret, mejor dicho, los 12 puestos que había, colocados como setas dispersas donde antes había 50 o más, el análisis de la geografía urbana permite adoptar muchas soluciones. Las quejas, los lamentos de los escasos vendedores que hoy habían acudido a la calle Río Tíber, requieren una escucha activa y proactiva por parte de un Ayuntamiento ausente de la búsqueda de soluciones para el desarrollo de la ciudad.
Claro que hay soluciones y variadas. La primera, buscar una ubicación mejor para el mercadillo, para ayudar a un buen número de trabajadores, los vendedores ambulantes, y, la segunda, para ayudar a que los precios de productos básicos, frutas, hortalizas, y otros muchos que se ofrecen en este tipo de mercados sean asequibles para muchos ciudadanos.
Y caben alternativas, muchas y variadas, pero estas alternativas, al menos ahora, deben ser ofrecidas por los responsables políticos, escuchando a vendedores ambulantes, vecinos y consumidores en general. Pero una de esas alternativas puede concluir con un mercadillo semanal, los sábados, de antigüedades, arte, libros… en la Plaza Mayor.
Una ciudad también termina muriendo, cerrándose, cuando cierra las puertas a la relaciones sociales y comerciales más arraigadas. Y pocas, en el imaginario colectivo, como las que producen los vendedores ambulantes. Acabar con esta práctica comercial es, una más de las puertas que se cierran para que la falta de uso de sus calles y plazas sea la puerta que se abre para el abandono.

Los escasos vendedores que hoy han acudido al mercadillo de la calle Río Tíber se merecen respeto y apoyo. Se merecen algo mejor que ver sus puestos desangelados, fríos.
Vale.