Archivos para noviembre 2010

Días atrás, la ministra Sinde, equivocadamente, dijo que sobre el asunto del Sáhara no opinaran quienes no son expertos. Se refería a unas declaraciones de Javier Bardem, quien se manifestó acompañado del defensor del derecho a la libertad de información González Pons. La ministra se equivocó. Cualquier ciudadano tiene derecho a opinar, a expresar su opinión.
Lo que no puede ni debe permitirse es que las informaciones, lo que es información pura y dura, la transmitan quienes no conocen los asuntos o quienes, de modo inmisericorde son intoxicados por quienes, conociéndolos, venden “informaciones” pestilentes.
Esto ha sucedido estos días en Cáceres con un asunto del ámbito de la Defensa, en concreto, sobre un asunto del Ejército. Los periodistas locales bastante tienen con saberse los pasillos del Ayuntamiento, o con saber dónde toman café algunos concejales, los que de verdad manejan los asuntos. O con acceder a las ruedas de prensa en las que les venden el material que a cada grupo político le interesa. Con ese material, componen sus informaciones, que, al tratarse por lo general de asuntos de poca importancia (lo más que dan es para algún comentario digital vomitivo), no tienen repercusión ni se aprecia la poca calidad de la información.
Esos periodistas locales, cuando se encuentran con asuntos complejos, con temas que no son del común diario ni, mucho menos del común conocimiento, se ven envueltos en trampas que son clamorosas. Así, en un comunicado de ¿prensa? reciben la “información” de que Cáceres va a contar con una Academia General de Tropa, una de las dos que habrá en España. Y los periodistas, ignaros del material averiado que les venden, lo publican. La responsabilidad de la avería queda, por tanto, en el hato del periodista y no en el hatillo de quien se la vende.
Estos asuntos militares van más allá de las batallitas de la mili, en los casos de periodistas que “se hicieron hombres” marcando el caqui. Cuando la información le toca a una periodista, o a un periodista que “cumplió con ¡España!” porque se hizo objetor, la cosa empeora.
Las “informaciones” publicadas en el día de hoy en los dos periódicos regionales de Extremadura son noticias averiadas en el origen, y su avería no debe quedar en el debe de los periodistas que las publican, sino en el “matón del word” que se las envió.
Vale.

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Es común escuchar en cualquier conversación que el tiempo pasa volando, “más que antes”. Y también es una realidad que las informaciones, las noticias se tienen “en tiempo real”. Estas dos maneras de relacionarnos con el tiempo cronológico, nos está llevando a una imperceptible pero peligrosa carrera en favor de la sincronía, y en contra de la diacronía. En la práctica, nos encontramos con las excusas perfectas para renunciar al pasado cuando nos conviene.
Ejemplos claros los tenemos a diario. En España, la forma y los contenidos con los que los medios de comunicación tratan el asunto de la inmigración, se transmite (¿o viceversa?) a la calle. Así, en las noticias sobre inmigración se aprecia el olvido consciente de que nuestro país ha sido un país de emigrantes, y esas noticias se suelen reforzar con encuestas de calle en las que ese olvido consciente se retroalimenta con las informaciones. ¿Cuántas veces se ha preguntado, en esas encuestas de calle, a los ciudadanos si ellos son emigrantes o tienen familia que lo sea o lo haya sido?
Cuando el burgués Puigcercós suelta algún disparate catalanista en contra de andaluces o extremeños, sabe que en su electorado no tendrá más efecto que el refuerzo de sus posiciones. Sabe que los emigrantes andaluces o extremeños no le votarán nunca. Cuando Alicia Tres Machos se dedica a la caza de inmigrantes ilegales, sabe que su electorado no se lo reprochará. En Cataluña, hay emigrantes andaluces y extremeños de primera y segunda generación que votan a la derecha olvidando que fueron allí no por propia voluntad, sino por la habilidad de la dictadura franquista que realizó un Plan de Estabilización que supuso una auténtica limpieza étnica en regiones como Andalucía y Extremadura.
La mala memoria de algunos políticos, que se apoyan en campañas de marketing que saben que el aquí y ahora es lo importante, que es lo único, tiene, en casos como el de Puigcercós la mala conciencia de pertenecer a la burguesía catalana beneficiaria de la dictadura franquista, y en el de Alicia Tres Machos, la mala conciencia de ser heredera social, moral y económica de esa dictadura, y de querer seguir disfrutando de esa herencia.
Quienes tienen mala memoria selectiva en realidad lo que tienen es mala conciencia que esconden en apariencias democráticas (los que trabajan algo) o en la indolencia absoluta de quienes no han trabajado nunca y se pasan la vida tumbados en la chaisse longe fumándose un puro.
Vale.

De rigor: Marruecos no puede violar los derechos humanos. Y si lo hace, debe ser condenado. Los saharauis tienen el derecho a exigir la autodeterminación. España, el gobierno español, debe actuar de acuerdo al derecho internacional. La libertad de expresión ha de ser salvaguardada. Si se me olvida algún grito de rigor, añádase.
Ahora bien, como ya he señalado en alguna entrada anterior, me parece vergonzoso, cínico e hipócrita que los continuadores políticos, morales y económicos de la dictadura franquista pretendan ahora exigir al Partido Socialista lo que ellos nunca harían y lo que sus antecesores políticos, morales y económicos nunca hicieron.
La memoria histórica es también muy necesaria en este caso. La represión, la dura represión que las FAR (Fuerzas Armadas Reales) marroquíes desarrollaron el Rif en la segunda mitad de los años 50 fueron dirigidas por un general de Franco, que había sido Capitán General en La Coruña y Canarias, y que desde 1968 hasta 1975 fue embajador del rey marroquí en Madrid. Aquel general de Franco era Mizzian, apodado en la guerra civil “el exterminador”.
La memoria histórica también es muy necesaria para que la derechona que preside Marianito Camps condene la actuación de la dictadura franquista en la descolonización del Sahara, que concluyó con el abandono a su suerte de los saharauis en 1975, y que tuvo episodios como el de Cabo Juby, en el que se dio el caso de que la guarnición militar española se enteró que tenía que abandonar… por la radio. A la entrega de Cabo Juby también acudió el general Mizzian, el moro exterminador tan amigo y protegido de Franco, en un avión pilotado por un capitán… español.
La vergonzosa e impotente (obvio, ¿no?) actuación del franquismo en la descolonización es el origen de la situación actual, en la que son exigibles al gobierno español los gritos de rigor del principio de este post, pero para lo que la derechona no está legitimada ni ética, ni políticamente mientras no condene la dictadura.
Y eso no lo hará, porque para ellos sería como matar al padre. Y el padre todavía pesa mucho en sus Vale.

El conocido gurú periodístico local, J.R. Alonso señala en su artículo dominical que Cáceres, tras el cierre del Gran Café, es la única ciudad que carece de un café de referencia. Muchas veces, el gurú de la “ciudad feliz” o de la “generación womad” acierta en sus reflexiones sobre la ciudad, sobre todo, porque el provincianismo es un modo de ser y estar inmutable en el tiempo y perceptible a simple vista.
Pero es ese provincianismo el que mejor define la “sensible pérdida”. En realidad, el periodista no echa en falta un café emblemático, sino que la nostalgia le puede y echa de menos ese punto de reunión caciquil que en su día fueron los casinos y que después fueron las cafeterías. La de Jamec, en Pintores, por ejemplo, era emblemática por su situación, por su tamaño y porque los señoritos viejos verdes se sentaban en las mesas junto al ventanal para ver pasar a las niñas de La Laboral. Eso era lo emblemático.
El Gran Café ha sido novelado, sí. Ha sido emblemático, sí. Pero entre sus paredes nunca ha sucedido algo que no fueran negocios sociales y económicos de la burguesía.
Cuando en una capital provinciana se echa en falta algo como el Gran Café, es la burguesía local la que lo nota. Y los arribistas, los aspirantes a ser burgueses dignos de que sentados en una mesa, casi de rincón, sean objeto de miradas envidiosas y deseosas de saber qué clase de negocio manejan.
Yo no lamento la pérdida del Gran Café si no es por los puestos de trabajo que cierra. Y, dicho esto, desearía que fuera verdad, que no lo va a ser, que en ese local abrieran un chino. Sería el final de la ballena engullidora que está arrasando con el “comercio tradicional”, ese comercio tan tradicional que ha sido heredado de padres a hijos, pero que los hijos, más interesados en la mesa “medio de rincón” del Gran Café, no han sabido mantener.
Vale.

Sahara (II)

cercadelasretamas —  noviembre 11, 2010 — Deja un comentario

Los acontecimientos recientes en el Sahara Occidental, recientes y de ahora mismo, me llevaron a un primer post sobre el asunto, para situar las responsabilidades políticas actuales de España para con lo que fue una provincia española. Responsabilidades que nacen del abandono vergonzoso y cobarde que la dictadura franquista llevó a cabo y que hoy solamente son exigibles al Partido Popular heredero político, económico y sociológico del franquismo.
Sin embargo, conviene hacer alguna reflexión más sobre lo que está ocurriendo ahora mismo en el entorno de El Aiun y sus implicaciones y posibles consecuencias.
De modo inmediato, no cabe duda que hay que exigir a Marruecos, a la dictadura marroquí que termine con la represión.
También, no obstante, hay que analizar la situación geopolítica y las posibles consecuencias de cualquier resultado futuro. Partiendo de la base de la necesaria autodeterminación del Sahara, para convertirse en la República Saharaui Democrática, habrá que evaluar cuál sería el precio en función de cómo se llegara a esa autodeterminación.
No cabe duda de que quienes piden esta autodeterminación, desde los países occidentales, comenzando por España, están dispuestos a asumir que podrían (y lo pongo claramente en condicional, para que se entienda bien) producirse algunos efectos no deseados.
Marruecos es una dictadura militar y, sobre todo, una dictadura religiosa, encarnada en el rey, que es el jefe del Islam. Marruecos es un reino islamista moderado, en cuyo territorio se han producido en los últimos años algunos graves atentados, entre ellos el que costó la vida a ciudadanos españoles. La consecución del sueño saharaui de la autodeterminación podría entenderse en el mundo islámico como una derrota del islamismo moderado que representa el rey Abdalá y provocar una reacción interna entre los islamistas más radicales y un apoyo exterior, de las diversas facciones de Al-Qaeda que operan en varias zonas subsaharianas y en el resto del Magreb.
No hay que olvidar que se cumplen ahora 35 años de la Marcha Verde, organizada por el padre del actual rey marroquí y que culminó con el abandono del pueblo saharaui por la dictadura franquista, y tampoco hay que olvidar que las dictaduras, y la marroquí no es una excepción, necesita “enemigos”, reales o inventados, objetivos reales o inventados (Ceuta y Melilla, algunas veces, de modo testimonial), para reafirmarse y rearmarse interiormente.
En el caso de Marruecos, la necesidad de retroalimentarse de la dictadura tiene, en estos momentos, un componente externo real, y es la creciente influencia del islamismo radical en el Mgreba y en zonas subsaharianas en las que los mensajes maximalistas de Al Qaeda tienen cada vez más seguidores.
La solución a la cuestión saharaui, ahora, pasa por el cese inmediato de la represión, y por la apertura de una negociación real y efectiva en el seno de Naciones Unidas, con la participación activa de España y Francia, por la relevancia y la influencia que ambos países irradian sobre el Magreb.
Vale.

Sahara

cercadelasretamas —  noviembre 9, 2010 — Deja un comentario

En estos días asistimos a una dificultosa obtención de información sobre lo que viene ocurriendo en el Sahara Occidental, aunque todo parece indicar que, de entrada, parece clara una dura represión a cargo del ejército y la policía de Marruecos. Con el tiempo se irán conociendo informaciones más precisas.
Pero también venimos asistiendo, en España a dos manera de entender la cuestión: los partidos y grupos más a la izquierda, y también numerosos colectivos humanitarios, reclaman que se lleve a cabo de manera efectiva y definitiva la autodeterminación de lo que fue territorio español. Nada que objetar. En muchos aspectos estoy plenamente de acuerdo.
La otra manera, llena de desvergüenza, es la que viene adoptando el Partido Popular, heredero político y económico de la dictadura, acosando y acusando al gobierno socialista. Es una desvergüenza que los que vivieron y se enriquecieron con la dictadura franquista, colaborando con ella o siendo parte de la misma, sean quienes ahora reclamen del gobierno socialista que presione y que ejerza la fuerza sobre Marruecos.
Para quienes desconozcan cómo y cuando se produjo la efectiva descolonización del Sahara, más bien el abandono de los saharauis a su suerte, conviene recordar que fue el último franquismo el que lo llevó a cabo con la más absoluta de las cobardías.
No es de recibo escuchar a dirigentes del Partido Popular dar lecciones sobre este asunto. Ellos, sus dirigentes, sus padres, sus empresas, herederos y continuadores de la dictadura (en derecho mercantil y en derecho laboral, se llamaría “sucesión de empresas”) son los que abandonaron de manera vergonzosa y cobarde el Sahara y a los saharauis.
Los acuerdos del 14 de noviembre de 1975 (http://es.wikipedia.org/wiki/Acuerdo_tripartito_de_Madrid)
deberían hacerse públicos, en toda su extensión, incluidos los nombres de los firmantes por parte de la dictadura franquista, y de los “negociadores” que dejaron, tras sí, una situación de abandono e indefensión que será preciso resolver, pero a cuya solución no pueden aportar nada los dirigentes, simpatizantes y contribuyentes netos del Partido Popular, porque ellos siguen siendo responsables de la cobardía.
Vale.

La gran cantidad de basura acumulada de la marca Gürtel, que rebosa los contenedores de Génova 13, llega a puntos insospechados. Así, mientras Mariano Camps encarga la estrategia de defensa (¿o no tiene más remedio?) al responsable del área en su ejecutiva, Federico Trillo, éste recurre a maniobras que superan sus capacidades para los tejidos y costuras que tiene que coser.
Pretende el engolado Trillo reproducir la misma estrategia que le dio éxitos al Partido Gurtelar con el caso Naseiro: que el asunto quede anulado por errores de procedimiento judicial. Del caso Naseiro quedó claro que el Partido de la derecha única se había financiado ilegalmente, pero no pudo ser juzgado porque se anularon las pruebas decisivas, una escuchas, que habían sido obtenidas de modo irregular en el procedimiento.
En esa misma estrategia confía (no le queda otra, está pillado) Mariano Camps. Y todo lo que haga o diga el responsable político del accidente del YAK42 habrá que comérselo. Y comerse el pago de 70.000 euros en informes y dictámenes encargados a un bufete de abogados… de sus hijos, también. Todo.
La señora marquesa de Cospedal sale diciendo que eso, que no tienen más remedio, porque se acosa a su partido. Claro: si el partido no se hubiera llenado de mierda, si no se hubiera financiado ilegalmente, no habrían tenido que recurrir a su muñidor de voluntades de cabecera.
¿Cómo se justificarán en la contabilidad del partido las facturas que el Responsable de Justicia e Interior ordena que se abonen al bufete de sus hijos? ¿En qué cuenta del plan general contable se inscriben? Si el encargado de los informes, dictámenes y estrategias es papá, ¿por qué pagárselas a sus niños?
Claro que… el despacho de abogados lo administran los Trillijos, digo los hijos de Trillo, pero el dueño es él. ¿El barrendero se paga dos veces el sueldo? O tres, o más, las que le vengan en gana. Mientras la estrategia funcione, Trillo hará lo que le venga en gana y Mariano tragará como una boca de metro.
Vale.

Los años de “bonanza económica” para el sector inmobiliario, que no fueron sino la consecuencia de una política gubernamental del todo vale impuesta por el Partido Popular a su llegada al gobierno en 1996, han dado paso, con la crisis económica general por medio, a una crisis de empresarios, de empresarios en este sector que no parecen dispuestos a trabajar si no es con unas condiciones favorables para ellos como las citadas de 1996.

En el caso de la ciudad de Cáceres, desde junio de 2007, con la llegada del PSOE a la alcaldía, periódica y machaconamente, se exigía desde la derecha local y desde “el sector empresarial” la entrada en vigor del nuevo plan de urbanismo. Parecía que esos empresarios tenían la necesidad y la urgencia de contar con la norma reguladora básica, el PGM, para poner en marcha sus proyectos.

Sin embargo, la realidad es otra. Esos empresarios que parecían dispuestos a poner en marcha las nuevas previsiones urbanísticas, han desaparecido. No vale que digan que hay falta de crédito. No son precisas ingentes inversiones para contratar a los equipos técnicos que redacten los documentos urbanísticos para su tramitación. No son precisas ingentes cantidades de dinero para poner en marcha las Agrupaciones de Interés Urbanístico. Sí harán falta los créditos necesarios para ejecutar los proyectos de urbanización. También para las necesarias operaciones de compra de terrenos a aquellos propietarios que no son profesionales del sector.

Hasta ahora, los movimientos reales para el desarrollo del nuevo Plan General son nulos, y lo son por la falta de compromiso de los empresarios con el empleo y con la ciudad. Que los empresarios no tienen compromiso con el empleo es algo que cada día demuestra, ha venido demostrando el gran patrono Díaz Ferrán, y los pequeños empresarios del sector en Cáceres siguen su mal ejemplo. Las excepciones, que las hay, son tan honrosas como poco recomendables entre los suyos.

Pero también, y esto es muy doloroso, existe una falta de compromiso con la ciudad en la que han hecho grandes negocios. Ahora, miedosos de sus beneficios futuros, se esconden detrás de una crisis (en la que ellos, también, tienen parte de culpa), dan la espalda a la ciudad.

Vale.