Archivos para Ayuntamiento de Cáceres

Ahora que los recortes presupuestarios acosan a una alcaldía, la de Cáceres, con Elena Nevado al frente, incapaz de gestionar una ciudad de modo eficaz, el servicio de limpieza, de recogida de basuras se resiente… según los barrios. Parece ser que la filosofía del Partido Popular es que en los barrios no se recoja la basura todos los días. Total, los barrios no los ven los turistas y la imagen y la Marca Cáceres no se resienten con ello.
Por eso, es muy conveniente que la imagen que nuestros visitantes se lleven de la ciudad sea la de un entorno limpio, cuidado, donde el trabajo eficaz del Ayuntamiento se vea y sea motivo de orgullo para todos los cacereños.
Pongamos un ejemplo. En el centro de Cáceres, en la calle de Moros se encuentra un hotel de cuatro estrellas, cuya salida hacia la Plaza Mayor se realiza directamente por la Plaza de Santo Domingo, donde aprecian la fachada de la iglesia del mismo nombre. Claro, que antes de llegar a esa plaza la imagen deja mucho que desear.
En la esquina que la calle Valdés hace con la Plaza de Santo Domingo se encuentra una casa de dos plantas que es, prácticamente, la primera visión que tienen los turistas que se alojan en el Hotel Don Manuel (****) es… esa casa.

Un edificio de 346 m2, sobre una superficie de suelo de 177, el último uso conocido, en planta baja fue el de sede de la sociedad cacereña de canaricultura, pero ya hace tanto tiempo…
La preocupación por la imagen de Cáceres que tiene la alcaldía debería llevar a que por el Ayuntamiento se exigiera a los propietarios de ese caserón a mantener sus fachadas con el debido ornato y cuidado.

La realidad de una ciudad que lleva a su consistorio a adoptar medidas presupuestarias basadas en generalidades y en tópicos, a tomar decisiones en el coche oficial, sin pisar la calle, sin saber que la imagen no se gana castigando a los barrios, y la marca Cáceres no se genera pretendiendo que recoger la basura todos los días de los contenedores de las calles del centro, sino haciendo cumplir las normas, como, por ejemplo, la obligación de los propietarios a mantener en buenas condiciones de ornato los edificios. Y en condiciones de seguridad.

El edificio de Plaza de Santo Domingo a calle Valdés no cumple ni el ornato ni la seguridad, dado el deterioro de los enfoscados de fachada que pueden desprenderse en cualquier momento y alcanzar los cascotes a turistas, a visitantes que se alojan en un hotel de 4*.
Vale.

Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Fachada principal. C/ Margallo, 80. Cáceres

Continuando con la serie dedicada en este blog a la lamentable situación de abandono de múltiples edificios, públicos y privados (más sangrantes, si cabe, cuando se trata de inmuebles de titularidad pública), le toca esta entrada a la antigua comandancia de la Guardia Civil en la calle del General Margallo.
El mal estado de las dependencias de la Benémerita en la capital de la provincia, con oficinas situadas en la calle Ceres y la este edificio, de C/ General Margallo, 80, fue decisivo para que, por fin, se construyera una nueva Comandancia que al menos, dignificara al cuerpo. Si uno pasea por los alrededores de la antigua sede de Margallo, en concreto, por la calle de San Justo, los ventanucos que se ven son los de las viviendas de los guardias civiles y sus familias, y su estado actual difiere poco (el deterioro de la cal de la fachada, especialmente) de cómo se encontraban hace unos cuatro años.
Sin embargo, el conjunto del edificio, presenta un progresivo deterioro, que se acrecentará en tanto no sea vendido por la GIESE (Gerencia de Infraestructura y Equipamiento de la Seguridad del Estado) del Ministerio del Interior.
Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Ficha catastral. C/ Margallo, 80. Cáceres
Se trata de un edificio formado por tres cuepos: uno, la fachada principal, a calle General Margallo, 80. Otro, lateral, con fachada a calle Teniente Ruiz y el tercero, la fachada posterior, desde la que se accede directamente al patio central/aparcamiento, a la que dan las ventanas de las viviendas de los guardias civiles. Su superficie catastral es de 3.329 m2 de suelo y 2.638 m2 construidos.

Los diversos intentos de enajenación por el Ministerio del Interior han ido fracasando, desde una primera intentona que ponía al inmueble un precio de más de dos millones de euros hasta la información actual que puede descargarse desde la web ministerial por debajo del millón de euros, para un edificio a demoler, y que requiere, según la norma urbanística vigente, una cesión de suelo para espacios libres de más de 500 m2 y de 735 m2 para uso dotacional, que sin duda dificultan, y mucho, que el ministerio pueda desprenderse del mismo.
Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Vista aérea. C/ Margallo, 80. Cáceres

La norma urbanística, competencia municipal, pudo plantear otras opciones para el inmueble, desde su obtención para dotaciones públicas municipales, trasladando los derechos urbanísticos lucrativos a sectores de desarrollo urbano, o permuta por terrenos o derechos municipales libres de vinculaciones que minoran los aprovechamientos. El inmueble, en su conjunto, ordenación actual, podría destinarse a usos municipales en el centro de la ciudad, sin duda necesarios, pero en este caso, la cicatería municipal es sintomática.
Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Ficha Catastral. C/ Margallo, 8. Cáceres

Por otra parte, el deterioro que aumenta cada día que pasa, debería ser causa de que el Ayuntamiento de la ciudad reclamara del Ministerio del Interior que se realizaran operaciones de ornato y limpieza, al menos de las fachadas exteriores, o, incluso, establecer acuerdos para que se pueda realizar un uso adecuado, sin necesidad de excesivas inversiones. Y se puede. Sin embargo, la manifiesta falta de capacidad de gestión demostrada desde su acceso al gobierno por el Partido Popular en la ciudad de Cáceres, y la inexistente competencia económica del municipio vaticinan que la ruina edificatoria ya apreciable en algunas partes será mayor en poco tiempo, convirtiéndose en un nuevo baldón para la imagen de la ciudad.
Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Fachada posterior. Cáceres

La situación económica del sector inmobiliario parece que la venta del edificio será muy difícil, su deterioro irá aumentando, y la imagen que transmite de abandono también será mayor. La imagen de abandono de la fachada principal es importante, pero mayor es la de la calle de San Justo, salida de la ciudad de los clientes del Hotel Don Manuel, lo que hace que muchos de sus clientes se lleven, como última impresión de la ciudad una fachada de abandono que puede marcar sus recuerdos de la ciudad.
Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Cáceres

Vale.

El título de esta entrada es una frase, atribuida a Franco, que se dirigía con ella al director del diario falangista Arriba, Sabino Alonso, que se quejaba de que dirigentes del Gracioso Movimiento Nacional le presionaban para que escribiera a favor de ellos.
Esta frase, recurrente en el franquismo, es, cada vez más, una coletilla ad nauseam en boca de dirigentes del Partido Popular, heredero por vía directa del franquismo troglodita. Así, no es extraño escuchar a ministros, subsecretarios, virreyes y demás cargos orgánicos (¿os acordáis de la democracia orgánica?) terminar sus peroratas contra cualquier intento de crítica social reclamando que no se politicen los asuntos, sean estos cuales sean, que no se politicen las reivindicaciones, o que las manifestaciones contra una salvaje poda del Estado del Bienestar realizan sin alma y con desprecio a los ciudadanos.
En la mañana de hoy, ha tenido lugar un pleno en el Ayuntamiento de Cáceres, en el que el concejal del PSOE, Víctor García Vega, ha preguntado a la alcaldesa de la ciudad, Elena Nevado, sobre el Centro de Formación de Tropa nº 1, una unidad militar aposentada en la ciudad y sobre la que pende la mayor de las incertidumbres.
Transcribo a continuación el texto que la agencia Europa Press ha distribuido y que El Periódico Extremadura publica en su edición digital: En el apartado de ruegos y preguntas el concejal socialista Víctor García Vega ha pedido a la alcaldesa que concrete el número de soldados que acogerá el Cefot en 2013 y le ha preguntado si “defenderá los intereses de Cáceres por encima de los intereses de su partido” en este asunto, mientras que Nevado les ha pedido a los socialistas “unión” para “ir de la mano juntos” y que no utilicen el tema políticamente”.
Vamos, que la señora alcaldesa ha venido a decirle al concejal preguntón: “Usted haga como yo, no se meta en política”.
La señora Elena Nevado es alcaldesa de la ciudad de Cáceres, elegida democráticamente por una mayoría absoluta en unas elecciones, encabezando una lista presentada por un partido político. Por tanto, cada vez que habla y actúa como alcaldesa de la ciudad está haciendo política. Que es lo que le corresponde. Y cuando “aconseja” a un concejal de la oposición política que deje de hacer eso, política, recuerda a aquella frase que sirve de título a este post… y al autor de la misma por la gracia de Dios.
La señora Elena Nevado es senadora del Reino de España, elegida en unas elecciones democráticas, a las que fue presentada por un partido político. Por tanto, cada vez que habla y actúa como senadora está haciendo política, que es lo que le corresponde. Y cuando en el ejercicio senatorial vota, dos dos veces, contra los intereses de la ciudad, está traicionando dos veces a la ciudad y provincia a la que representa en la cámara territorial, el Senado. Por no meterse en política, según ella, traicionó dos veces a quienes la eligieron y a quienes representa. ¿Por qué entonces esa reminiscencia franquista de decir a los demás que no se metan en política?
La señora Elena Nevado es presidenta de la Comisión Ejecutiva de Cáceres del Partido Popular, un partido político, elegida (¿o designada, aquí ya tengo dudas?) por sus conmilitones políticospara hacer eso, política, que es lo que le corresponde al cargo que ocupa. Como presidenta local de un partido político, actualmente en el poder de la ciudad, la provincia, la comunidad autónoma y el Estado, cada vez que habla o actúa, está haciendo política. ¿Por qué pedir a los demás, a la oposición que un tema que le corresponde a ella defender como alcaldesa, votar favorablemente como senadora y remover obstáculos en su partido, no sea utilizado políticamente?
La decisión de futuro de mantener en funcionamiento y plenamente operativo el Centro de Formación de Tropa nº 1, en la situación más parecida a un ERE por ausencia de producción, no le corresponde expresamente a la institución militar sino al Ministerio de Defensa y su tan manoseado, desconocido y oscuro Plan de Racionalización de Infraestructuras. Y el Ministro de Defensa es un cargo político, que toma decisiones políticas, que actúa políticamente y que, de modo teórico, debe adecuar sus decisiones a los mandatos de las leyes que emanan del Parlamento. Por ejemplo, a la Ley de Presupuestos Generales del Estado.
Le corresponde a la primera autoridad política de la ciudad, Elena Nevado, defender los intereses sociales y económicos que el CEFOT nº 1 deja en Cáceres. Y no puede pedir a la oposición que utilice el tema políticamente. Porque guardar silencio, ser sumisa a las decisiones que el Gobierno de la Nación adopte es también hacer política.
Le corresponde a la senadora por la provincia de Cáceres, Elena Nevado, defender en el Parlamento los intereses de la ciudad y la provincia. Por ejemplo, la continuidad plenamente operativa del CEFOT nº 1, y no traicinar esos intereses con su voto.
Le corresponde a la presidenta local del Partido Popular ejercer esa presidencia en beneficio de la ciudad y remover los obstáculos que las decisiones de su partido supongan para el bienestar de los vecinos.
Le corresponde, por tanto, a la alcaldesa, senadora y presidenta del PP hacer política, en el Ayuntamiento y desde el Ayuntamiento, en el Senado y desde el Senado, en su partido y desde su partido. Y que desde la política se tomen las decisiones que mejor provean el bienestar de los cacereños.
Pedirle a la oposición que no utilice un tema, el del CEFOT nº 1, políticamente, es pedirle que la dejen las manos libres… para apretar en el Senado los botones que más perjudican.
Usted, señora alcaldesa, hace política a diario, a cada hora. Y si no aguanta que los cargos políticos, los concejales de la oposición, por ejemplo, también hagan política, tiene dos opciones: plegarse a lo que le mandan sus conciudadanos, o dimitir.
Y como lo que le demandan sus conciudadanos, en el caso del CEFOT no parece estar dispuesta a hacerlo, solamente le queda un camino: deje de meterse en política y dimita.
Vale.

Ayer, 14 de diciembre, el grupo socialista del Ayuntamiento de Cáceres difundió un comunicado de prensa para denunciar que la alcaldesa de la ciudad y senadora, Elena Nevado, había votado en dos ocasiones, el lunes y martes de esta misma semana, en contra de dos enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado para 2013 que pedían la continuidad del Centro de Formación de Tropa nº 1, junto con la de la Academia General Básica de Suboficiales ubicada en Talarn (Lleida).
Tras hacerse público el comunicado, las primeras reacciones en las redes sociales fue de incredulidad, y, posteriormente, se fue asentando una sensación de que la actitud de la alcaldesa de la ciudad había sido directamente una traición a la ciudad.
Esa sensación es mayor cuando no habían transcurrido ni cinco días desde que Elena Nevado había aparecido en los medios de comunicación asistiendo a la celebración de la Patrona del Arma de Infantería y del propio CEFOT Nº 1.
Cuando los medios de comunicación comenzaron a reclamar una explicación sobre lo sucedido, por el equipo municipal de gobierno, del Partido Popular, emitió un comunicado de prensa en el que, primero, no desmentía en ningún momento la denuncia de su traición que había hecho pública la oposición, y, segundo, transmitía una sensación de histeria política que únicamente tiene explicación en que, tras la metedura de pata, la alcaldesa de la ciudad debe pensar que este asunto puede ser su tumba política, que la pancarta de apoyo al Cefot, que antes lucía en el balcón principal de la casa consistorial, y que ha ordenado llevar a una lateral, puede ser su mortaja política.
Porque el comunicado emitido por Elena Nevado no tiene desperdicio. Cada una de sus líneas, cada uno de sus párrafos, cada uno de sus “argumentos” da para una entrada en el blog. Aunque nos fijaremos en dos o tres cosas.
En primer lugar, incluimos los resultados de las votaciones de las enmiendas 1030, presentada por Entesa pel Progrés de Catalunya (GPEPC), y la 1976, presentada por el Grupo Socialista del Senado. En ambas votaciones se aprecia que han recibido el voto contrario de los 154 senadores del PP presentes y el voto afirmativo de todos los demás grupos. O lo que es lo mismo: socialistas, socialistas catalanes, nacionalistas vascos (PNV), nacionalistas catalanes (CiU) y el grupo mixto votaron a favor de la plena operatividad del CEFOT de Cáceres, mientras que su alcaldesa, sumisa a la disciplina de partido (hay que hacer carrera, claro) votó en contra.
Para que no quepa duda alguna de cuál fue el sentido de su voto, incluimos extracto de la relación de senadores presentes del PP según la relación electrónica, incluyendo a Elena Nevado en la página 630 de la sesión nº 23, listado de votos negativos.

Resultado de la votación de la Enmienda 1030, del GPEC

Resultado de la votación de la Enmienda 1976, del GPS
Página 2ª del listado de senadores del GPP que votaron en contra de ambas enmiendas. 

Como decíamos, los nacionalistas separatistas del PNV o de CiU votaron a favor, como se aprecia en esta hoja electrónica de las votaciones del Senado. Esta es la correspondiente a la coalición que preside Artur Mas. Votan a favor de que el Cefot continúe…


Una vez aclarado que no hay duda ninguna de qué votó la alcaldesa de Cáceres, de los documentos que prueban su traición, pasamos, como decíamos antes, a analizar algunas de las histriónicas o histéricas frases que se pueden leer en el comunicado que emitió para contrarrestar la denuncia del grupo socialista del Ayuntamiento de la ciudad.

La culpa de la actual situación del Cefot es, como no puede ser de otra manera, de Zapatero. ¿Algún comentario? Pues claro, cómo no, la culpa es de ZP, que, por cierto, además tiene la culpa de que en la Plaza Mayor se haya colocado una carpa indecente en un espacio patrimonio de la humanidad, y de que cuando hay nubes oscuras hasta llueve…
El titular del comunicado, según las agencias y según públicó El Periódico Extremadura (www.elperiodicoextremadura.com) era que “ningún senador del PP ha votado contra el mantenimiento del Centro”. No, ninguno, sólo 154.
Según el histérico comunicado, el Ministerio de Defensa ha confirmado que el Cefot no se cierra. Ignoro si Elena Nevado estuvo el lunes en el debate de las enmiendas sobre las que luego ella y 153 senadores más del Partido Popular votaron en contra, pero el portavoz de su grupo se refirió a ellas para fijar posición en contra afirmando que decidirán cuando lo crean oportuno, según los informes técnicos correspondientes, si se cierran o no ambos centros de formación. Esta información ya la conocía yo a las 17 horas del lunes, 11 de diciembre. Quizás a esa hora Elena Nevado podría no estar en el Senado aún. Pero a las 17 horas este bloguero ya sabía los argumentos contrarios del partido de la alcaldesa para votar en contra y tenía la certeza de que así sería. Cuando un asunto interesa, las fuentes de información están a mano.
Las enmiendas 1030 y 1976, las que pedían la continuidad plenamente operativa del CEFOT 1 y de la AGBS, según Elena Nevado, “contravenían las propias normas básicas del Estado relativas a la contratación pública y que son de obligado cumplimiento”. Curioso argumento cuando su jefe en Extremadura se hizo el gallito queriendo comprar a los funcionarios de la Junta de Extremadura diciendo que les pagaría la extra de Navidad… en contra de las normas básicas del Estado. Por cierto, sería muy deseable que Elena Nevado dijera qué normas básicas de contratación se incumplirían con la aprobación de las enmiendas citadas.
Con ser llamativos los “argumentos” anteriores, personalmente el que más llamativo me resulta es eso que dice el Partido Popular en su histérico comunicado sobre una relación incesante de contactos y reuniones mantenidas, según dicen, por la propia Elena Nevado. Que yo sepa, y que se sepa, se reunió el 5 de marzo de 2012 con la Subsecretaria de Defensa, Irene Domínguez-Alcahud. Reunión calificada, en un comunicado de prensa oficial del Ayuntamiento, como visita de cortesía, cuando no lo fue. En aquella reunión, camuflada como de cortesía, la Subsecretaria del ministerio informó de la situación real del Cefot. Y Elena Nevado ocultó deliberadamente la información recibida a los ciudadanos.
El 27 de marzo, Elena Nevado “mantuvo un encuentro” con el Ministro de Defensa, Pedro Morenés. La información publicada fue, más o menos, que se encontró con el ministro en uno de los pasillos del Senado y la fotografía que, finalmente, remitió el Ayuntamiento a los medios, tomada con un dispositivo móvil, más parecía la de un club de fans de Julio Iglesias junto a su ídolo.
El 16 de mayo, acompañada por Pedro Nevado-Batalla, uno de los miembros del gobierno de los mejores de Extremadura, se reunió con el Secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles Salaverría, en el propio Ministerio. Una reunión que resultó chusca por varios detalles. El primero ¿recuerdan? porque unos policías perseguían a un presunto delincuente por la Castellana, por la calle, cuando Elena Nevado y el consejero atendían “a los medios de comunicación”. El segundo porque el Secretario de Estado no se comprometió a nada. Si lo hubiera hecho, se habría producido un comunicado oficial del Ministerio, a los medios los habrían atendido en la propia sede del Ministerio y ver a la alcaldesa de Cáceres y a un consejero del gobierno de los mejores en medio de la calle haciendo un posado informativo para la televisión regional es muy chusco, muy triste.
Y hasta aquí la “relación incesante de contactos”. Porque no ha habido más. Si se hubieran producido lo sabríamos, con su foto y todo. Y si hubieran resultado favorables a los intereses de Cáceres, tendríamos portadas y publirreportajes en el BOPP dedicados a la alcasenadora.
No, de relación incesante de contactos, nada de nada. Y votar contra los intereses del CEFOT sí, Elena Nevado dos veces seguidas en una sola tarde.
Por cierto, que no se me olvide: la misma enmienda, presentada por el Grupo Socialista, fue votada en contra, en el trámite del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2013 en el Congreso de los Diputados, por otro cacereño ilustre: Carlos Floriano.
Y otro día, hablaremos del alcalde de Trujillo, Alberto Casero, también senador.
Vale.

La noticia de la venta del Chalet de los Málaga por Pronorba, una empresa inmobiliaria, a Caja Almendralejo, saltó ayer, 19 de noviembre, como el Guadiana, visto y no visto, en la digital de pago de un medio de comunicación. La noticia, después, desapareció. Hoy, el mismo medio, y el otro diario de información regional, llevan la noticia a sus ediciones en papel.
En principio, que una empresa privada venda un inmueble a una entidad financiera, no debe plantear ninguna cuestión. Mejor dicho, no debería plantear ninguna cuestión. Pero la situación económica y financiera general puede y debe, en el caso de este inmueble, que, no se olvide, es un Bien de Interés Cultural, a ser cautos con este tipo de operaciones.
Según los medios de prensa, la operación se ha realizado por un valor de 6.000.000 €, cantidad respetable. Y, repito, al tratarse de un negocio entre agentes privados, allá ellos. O casi allá.
La primera duda que me asalta es cómo una entidad financiera con una escasísima presencia en la ciudad de Cáceres (un local comercial situado en planta baja en la Av. Virgen de Guadalupe, 29, que es casi semisótano por la pendiente de la calle) adquiere un inmueble tan relevante para poner una oficina bancaria, una sala de exposiciones y poco más.
La segunda duda es si la operación es exclusiva de Caja Almendralejo o la ha realizado el Grupo Solventia, al que pertenece dicha Caja Rural, junto con otras Cajas Rurales como la de Baena, Cañete de las Torres, etc., de las que es cabecera del Grupo la propia Caja Rural de Almendralejo.
Una tercera duda está en cómo una operación por valor de 6.000.000 € la puede asumir una entidad que en su memoria anual de 2011 acredita “un resultado antes de impuestos ascendió a 5.541 miles de euros, que ha descendido en un 10,79% respecto al registrado en el año 2.010”. “El Beneficio neto se situó [en 2011] en 4.353 miles de euros, con un descenso del 8,93%”. O lo que es lo mismo, un beneficio antes de impuestos de 5.541.000 € y un beneficio neto, siempre hablando de la memoria contable de la Sociedad Cooperativa de Crédito “Caja Rural de Almendralejo”, de 4.353.000 €.
Con estos datos, la operación de adquisición del Chalet de los Málaga supera el beneficio neto de la entidad financiera en 2011. Por supuesto, la gestión de una empresa se ve en el balance de final de ejercicio, y la entidad de Crédito Cooperativo habrá tenido, sin duda, todos los datos necesarios para que la operación resulte adecuada a los resultados económicos, pero las cantidades son las que son, aunque los expertos contables siempre encuentran las mejores explicaciones posibles.
Una cuarta duda nace de las declaraciones atribuidas en El Periódico Extremadura, al publicar la información (http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/caceres/el-chalet-de-los-malaga-sera-nueva-sede-de-cajalmendralejo_694496.html), al gerente de la empresa Pronorba, vendedora del inmueble, que afirma que solo se había vendido “una parte, pero con una serie de condicionantes”, sin dar más detalles de la operación.

Es decir, según el vendedor, sólo se ha vendido una parte ¿por 6.000.000 € cuando la empresa vendedora reclamaba patrimonialmente al Ayuntamiento 10.000.000 €? ¿Que ha desistido esa empresa en la obtención de 4.000.000 € por los derechos urbanísticos que, según ella, le corresponden?
Al tratarse de un Bien de Interés Cultural, e insistiendo en que se trata de una operación entre particulares, todos esos condicionantes deberían, al menos, ser puestos en conocimiento del Ayuntamiento de la ciudad como garante inmediato de la aplicación del planeamiento urbanístico y las declaraciones de la Alcaldesa Elena Nevado a un medio regional demuestran desconocimiento de la operación, no de la negociaciones entre partes privadas, sino de su resultado ya final. Y deberían ser puestos esos condicionantes en conocimiento de la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura como garante del cumplimiento y exigencia del cumplimiento de todo lo que afecta al Patrimonio Histórico de la Comunidad Autónoma.
Finalmente, habrá de estarse muy atentos a cómo se realice el proyecto de adecuación que pueda realizar Caja Rural de Almendralejo y mantener un nivel de exigencias desde el Ayuntamiento al menos del mismo grado que el que, por ejemplo, se mantuvo con el Hotel Atrio.
Vale.

Hace ya tiempo inicié en este modesto blog una serie de artículos sobre edificios de diverso tipo cerrados, sin uso, abandonados, en la ciudad de Cáceres. Es tal la cantidad, el volumen de edificios que, poco a poco, va creciendo el número de entradas que van desgranando esa sensación que da el ver inmuebles de gran porte, o menos porte, cerrados, abandonados. Y, lo que es peor, que la mayoría lo están por la incapacidad de la propia ciudad de generar usos y de producir alternativas de uso. No hablamos ya de generar recursos, que en tiempos de crisis es muy complicado, pero ni siquiera ideas para que, en su proyección y desarrollo permitan ponerlas en práctica cuando los recursos económicos se consigan.
¿Ideas? ¿Proyectos? ¿Iniciativas? Interrogantes que tienen una respuesta sencilla en una ciudad gobernada, en derecho, en lo práctico y en lo fáctico, por mayordomos, cofrades y peñistas del garbanzo. Y con una opinión pública que carece de medios para expresarse, y que, si acaso, son esos medios los que tapan con medias verdades y opiniones de folclore la existencia de tanto patrimonio público malversado. Y el BOPP de hoy es una muestra digital.

Pero si es sangrante que haya edificios de cierta enjundia o valor en el centro de la ciudad o en espacios muy próximos, más grave es la situación de edificios como el conocido Bloque C de la Calle Ródano. Un inmueble que albergó en su día unas 36 viviendas sociales, y que la mala utilización por los adjudicatarios y la nula gestión de la propiedad (Administración pública: ayuntamiento y Junta de Extremadura) llevaron a que la determinación fuera el desalojo de todos los adjudicatarios (los legales y los ocupas) y el tapiado y clausura del edificio.
Ahora, sus más de 5.400 m2 construidos sobre una supferfice de suelo de 1.500 m2 son un monumento a la mala convivencia vecinal y a la nula capacidad de gestión. Esa nula capacidad de gestión fue la coadyuvante para que los continuos altercados vecinales fueran a más, y terminaran haciendo inhabitable el inmueble.

Si la clausura mediante el tapiado de puertas y ventanas fue la solución práctica y drástica adoptada en su momento, con un importante coste político para quien tomó la decisión, ver el edificio tapiado debería ser un baldón de vergüenza para su dueño, incapaz de darle una solución. Claro, que su dueño es un organismo público, y su gestión corresponde a un partido político que tenía soluciones para todo pero que todas las soluciones pasan por poner velas a los santos.
El Partido Popular, que gobierna el Ayuntamiento y la Junta de Extremadura (el pomposo Gobierno del Marketing de Extremadura), es el responsable de lo que se pueda hacer con el inmueble. Y también de que si se produce algún accidente por la gente que entra al inmueble tapiado (y entran, claro que entran). Por si no lo saben las autoridades locales, aquí queda escrito.
Y también queda escrito que, aunque se trate de un edificio situado “más allá del fin del mundo”, forma parte de esta ciudad. Un edificio de 5.400 m2 abandonado, tapiado, con pintadas imitadoras de la mala vida (esa banda de lating kings tan famosas en según qué reportajes de la televisión), es una vergüenza para la ciudad y para los ciudadanos.
Ponerlo en funcionamiento, darle uso, limpiarlo, recuperarlo… requiere tener ideas, obtener recursos quitándolos de lo superfluo (que es mucho), preparar proyectos… Escuchar a los vecinos que ofrecen sus ideas, desde su capacidad individual, para que, por lo menos lo arreglen, como dice alguna señora mayor, cepillo de barrer en mano, justo enfrente del Bloque C. O que se haga una residencia de mayores, que dice un joven que espera el autobús urbano. O que se vuelvan a tener viviendas y se destinen a familias que son desahuciadas por los bancos…

Claro, es más fácil comentar que un cine está cerrado en el centro, pero cuyo cierre ya forma parte del paisaje y a ningún visitante llama la atención. O que en un vídeo se pregunte por el uso que podría tener la Cárcel Vieja, sin ir más allá que en una pregunta que no admite, en el tono en que se formula, respuesta alguna.
El Bloque C de Aldea Moret, que tantos problemas dio en el pasado a las distintas corporaciones locales que no pudieron, no supieron o no quisieron (que de todo hubo) dar solución a atajar la mala convivencia vecinal, volverá, en poco tiempo, a ser un quebradero de cabeza. Porque pasear por la calle Ródano y decir a los vecinos, especialmente a los más jóvenes, que es una pena que esté cerrado, y que el cierre, por lo menos, impide que se entre y pueda haber accidentes, y que la respuesta sea que no se debe entrar, pero que se puede, y, sobre todo, que se entra cuando se quiere… Algo que no hace falta que lo afirmen. Pasear por la calle Ródano, camino de las viviendas del Cerro de los Pinos, y mirar hacia el edificio, con el cemento del tapiado en ventanas y puertas de planta baja, es ver también que es fácil acceder cuando y cómo se quiera.

Pasear por la calle Ródano, hablar con los vecinos de la pena y la vergüenza que da ver el edificio y que te reconozcan, ellos mismos, que también les da vergüenza, y, que además, te digan que el campo de fútbol del complejo deportivo medianero con el Bloque C, arreglado y preparado con el último Plan E de Zapatero está destrozado y también abandonado, es doblemente entristecedor.
Una ciudad cerrada por falta de uso es, mirando el Bloque C de la calle Ródano, es también una ciudad que no tiene capacidad ni de sentir vergüenza de sus injusticias.
Vale.

Las ciudades no son solamente edificios y calles o plazas, son, sobre todo, las personas y sus actividades, sus relaciones personales y comerciales, su trabajo, cuando lo tienen. Y si una ciudad camina hacia su inanidad, la desaparición de relaciones comerciales, de trabajo, son un síntoma claro.
Recientemente, en #Cáceres se ha producido el traslado del mercadillo de venta ambulante dese Ronda de la Pizarra hasta la urbanización Vegas del Mocho. Desde una vía urbana consolidada hasta un conjunto de calles de un sector de suelo urbanización pero sin desarrollar, víctima de la crisis inmobiliaria. Cuando hace ya años se produjo un traslado desde Camino Llano a la Ronda de la Pizarra, los vendedores ambulantes, un buen número de puestos de trabajo, pensaban que el llamado “mercado franco” tenía los días contados. Sin embargo, enseguida se afianzó en su nueva ubicación. Con el tiempo, un grupo de vecinos, ha ido planteando sucesivas quejas por las molestias, un día a la semana, que causa la llegada de los vehículos de los vendedores, la descarga de mercancías, la colocación de los puestos… sin éxito. Hasta que dieron con la excusa perfecta: la seguridad. Y con esa excusa consiguieron que se produjera un nuevo traslado.

Las informaciones que se vienen produciendo acerca de un declive progresivo y acelerado del mercado franco en Vegas del Mocho se unieron, al poco, con la puesta en marcha de un mercado de venta ambulante privado en un polígono industrial.
La realidad, por otra parte, parecer que va siendo otra: las ventas del mercado franco, del mercadillo de los miércoles disminuyen a marchas forzadas, al igual que la ausencia de vendedores. Para algunos, el mercadillo va teniendo los miércoles contados.
La realidad, también, es que el mercado ambulante privado de los sábados no termina de producir los efectos deseados: los vendedores no obtienen los beneficios necesarios y los precios por asentamiento se comen esos beneficios. La rentabilidad para los vendedores, para la mayoría de ellos, es inexistente y rehúyen acudir.
Los sábados, desde hace muchos años, se ha venido celebrando un mercadillo en Aldea Moret, en la calle Río Tíber, que, en sus buenos años, llegó a alcanzar los 50 ó 60 puestos. De ese mercadillo hoy son escasamente entre 10 y 12 los vendedores que instalan sus tenderetes. La mitad de frutas y verduras, el resto, calzado, textil, un puesto de bisutería y uno de alimentación. Son vendedores que tienen clientela fija en el entorno de esa calle.
La venta ambulante, en una región tan dispersa como Extremadura, ha sido siempre un buen nicho de puestos de trabajo. Que la segunda ciudad de la región termine por no acoger el mercadillo de los miércoles supondrá un durro golpe, ya lo está siendo, para un buen número de autónomos.
El traslado del mercadillo desde la Ronda de la Pizarra hasta las Vegas del Mocho se ha demostrado un fracaso. Los responsables de ese traslado deberían analizar alternativas para que la venta ambulante, que ofrece a los consumidores precios muy asequibles (de ahí su éxito cuando no es yugulado) no desaparezca de la ciudad. Y para que los puestos de trabajo que genera no se terminen, como otros muchos, perdiendo cuando la inoperancia de las decisiones políticos los cercena.
Visitando el mercadillo de Aldea Moret, mejor dicho, los 12 puestos que había, colocados como setas dispersas donde antes había 50 o más, el análisis de la geografía urbana permite adoptar muchas soluciones. Las quejas, los lamentos de los escasos vendedores que hoy habían acudido a la calle Río Tíber, requieren una escucha activa y proactiva por parte de un Ayuntamiento ausente de la búsqueda de soluciones para el desarrollo de la ciudad.
Claro que hay soluciones y variadas. La primera, buscar una ubicación mejor para el mercadillo, para ayudar a un buen número de trabajadores, los vendedores ambulantes, y, la segunda, para ayudar a que los precios de productos básicos, frutas, hortalizas, y otros muchos que se ofrecen en este tipo de mercados sean asequibles para muchos ciudadanos.
Y caben alternativas, muchas y variadas, pero estas alternativas, al menos ahora, deben ser ofrecidas por los responsables políticos, escuchando a vendedores ambulantes, vecinos y consumidores en general. Pero una de esas alternativas puede concluir con un mercadillo semanal, los sábados, de antigüedades, arte, libros… en la Plaza Mayor.
Una ciudad también termina muriendo, cerrándose, cuando cierra las puertas a la relaciones sociales y comerciales más arraigadas. Y pocas, en el imaginario colectivo, como las que producen los vendedores ambulantes. Acabar con esta práctica comercial es, una más de las puertas que se cierran para que la falta de uso de sus calles y plazas sea la puerta que se abre para el abandono.

Los escasos vendedores que hoy han acudido al mercadillo de la calle Río Tíber se merecen respeto y apoyo. Se merecen algo mejor que ver sus puestos desangelados, fríos.
Vale.


Uno de los indicadores más claros de la mortecina, agonizante situación de la ciudad de Cáceres la encontrarmos cuando queremos unir dos conceptos: juventud y cultura. El resultado de la suma es 0. O algo menos que 0. La realidad de una juventud sin perspectivas laborales y sociales, aborregada por los intereses de una burguesía que quiere perpetuarse en el poder, se observa en la ausencia total de iniciativas, públicas o privadas. Una ciudad sin pulso cultural y sin juventud está condenada a la pobreza de futuro, a la carencia total de porvenir.
Si nos fijamos en los “espectáculos” que se realizan, dirigidos a los jóvenes, casi todos ellos en el reciento hípico, adonde la derecha desplazó el botellón y construyó unos abominables embarcaderos de ganado para los autobuses urbanos, siempre están “patrocinados”, cuando no organizados directamente, por empresas de bebidas alcohólicas.
Con una burguesía que ha abdicado de cualquier capacidad de dirigir la política de la ciudad, de dirigir con liderazgo el futuro de la ciudad, es imposible pensar que el eslabón más débil, los jóvenes, tengan ningún referente, ninguna posibilidad de desarrollar sus capacidades y su creatividad.
La juventud creativa, activa, comprometida es el mayor peligro que unos viejos políticos, que defienden unos viejos dogmas, tienen enfrente. Por eso, no pueden permitir que esa juventud disgponda de unos mínimos medios necesarios.
En este repaso a los cadáveres voluminosos que son edificios públicos cerrados por falta de uso, nos encontramos con uno especialmente sangrante. El antiguo Molino de Aceite de la Riber del Marco.

Obtenido para la ciudad en el desarrollo del Sector de Suelo Urbanizable No Programado SUNP-8, en 2004 (aunque todavía en 2008 no figuraba en los listados del inventario de patrimonio municipal), su recuperación se pudo llevar a cabo por un convenio entre el Ayuntamiento de la ciudad, dirigido por Carmen Heras, y el Instituto de la Juventud de España, presidido por Leire Iglesias.
El viejo molino, cuya torre se yergue distintiva de todo un barrio, Espíritu Santo, y cabecera de la Ribera del Marco, se encuentra terminado, con una reciente adjudicación (¿o no?) del mobiliario necesario para su puesta en funcionamiento… Pero he aquí el problema.
Una edificación que, cuando pueda visitarse resultará atractiva y novedosa, sorprendente para quienes conocieron el molino, está diseñada para que los jóvenes puedan desarrollar su creatividad, poner en marcha sus iniciativas… Una edificación que, seguramente, por la estructura recuperada y por la disposición de los volúmenes interiores planteará alguna dificultad… que los propios jóvenes sabrán, sin ninguna duda, resolver.
Es penoso que el equipo de gobierno del Partido Popular, ensimismado en unas cuentas que no son capaces de ordenar (no hay que olvidar que, disponiendo de mayoría absoluta, prepararon un plan económico que su propio partido rechazó en Madrid), amortajado por los hábitos de los cofrades, escondidos bajos los refajos de los antiguos grupos de coros y danzas, es penoso verlos vagar sin saber que hacer con un edificio preparado y destinada para la creación joven.

Pasear por la Ribera, y llegar al molino, desanima al verlo nuevo y viejo, nuevo y vacío, nuevo y sin alma. Pasear desde el molino hacia Concejo, por la Ribera que abrazó a la ciudad, desanima porque parece que se sale de un cementerio blanco y se va llegando a la fachada Este de la ciudad, la “más fea”, pero la más hermosa porque ella es el origen de la ciudad.
Una ciudad mortecina, agonizante, incapaz de abrir una puerta del Espacio para la Creación Joven y que sean los jóvenes los que devuelvan su música, sus pinturas, sus creaciones, sus ideas. ¡Ah, las ideas! ¡Qué peligro! Sobre todo cuando todo ello junto sería cultura.
Vale.


Mientras el actual equipo de gobierno se afana en dar uso a inmuebles que se ha encontrado terminados y listos (Embarcadero, Garaje 2.0), aunque sea incumpliendo de modo flagrante las condiciones con las que se financiaron las obras de rehabilitación, otros inmuebles municipales continúan sin tener uso, sin que los concejales del PP sepan qué hacer con ellos. La gestión no es solamente abrir una puerta y encontrarse todo hecho. Es hacer la puerta y todo lo que hay detrás de ella.
Además, en una capital de provincias que no alcanza los 100.000 habitantes, los modos de producción, las relaciones sociales y comerciales se anclan en un pasado que no volverá pero que ata y atenaza a los pequeños burgueses locales. La crisis económica, por otra parte, echa encima de esa burguesía inmovilista un aceite hirviendo que forma una salsa política que impide cualquier innovación. El tradicional pequeño comercio languidece, cierra sus puertas… y los nuevos modos de comercio se imponen cerrando comercios, locales y expulsando de sus contornos a aquellos que tradicionalmente tenían su modo de vida en la relación casi confesional con el cliente. Hoy, el cliente acude a templos mayores, más atractivos, coloridos, luminosos, a los nuevos templos. Cuando hay dinero, claro.
El Mercado de Abastos de Cáceres, que tuvo su ubicación anexa al propio Ayuntamiento, donde hoy aparece el vacío del Foro de los Balbos (inaudito que el Foro, la plaza, el ágora de una ciudad amurallada esté situado fuera de la muralla), pasó a ocupar el solar dejado por el Seminario de Galarza, un edificio que hasta 1960 era Monumento Nacional, pero que fue demolido por la furia fachadista desatada por un alcalde franquista al que la derecha local, esa misma medioburguesía que inunda todos los centros de poder locales, sigue prestando adoración. El crecimiento urbano dispersó lo que era el casi medieval mercado de abastos, dando lugar a dos espacios, uno en la calle Ronda del Carmen, que aún funciona a duras penas, y uno de nueva construcción situado en la Avenida de la Bondad y que se construyó orientado para cubrir necesidades de nuevos barrios de expansión.

El mercado de la Bondad languideció, y actualmente se encuentra vacío, sin uso. Y sin que el Partido Popular que gobierna el Ayuntamiento tenga la más remota idea de qué hacer con él. Salvo los garajes de fondo, de acceso independiente, donde se guardan algunos vehículos de turismo municipales
La conformación externa del edificio, de aparente fragilidad, plantea múltiples opciones de uso. Por un lado, los locales comerciales de la fachada principal a la calle Méjico, permiten destinarlos a usos abiertos, individualizados, formando unidades específica, de pequeño tamaño (entre 80 y 100 m2 construidos).
La distribución interior, con una planta semisótano que estaban destinados, cuando era Mercado, a salas frigoríficas y almacenes, áreas de limpieza de equipos e instrumentos, con espacios amplios, solados duraderos para aquel uso. Dispone de acometidas eléctricas y de suministro de agua que han estado en uso hasta fechas recientes.
La planta semisótano dispone de ventilación exterior por ventanales que dan a las traseras, al parque situado frente a la Barriada de las Trescientas, entre la Av. De la Bondad y la guardería infantil Payaso Fofó. Otras ventanas se abren hacia el campo de fútbol de tierra denominado de Las 232 viviendas. Desde esta planta, con una escalera de caracol situada en el centro geométrico del espacio, se accede a la planta superior, donde se encontraban ubicados los puestos del mercado, los puestos de carnes, pescados, frutas y verduras.
A la planta de puestos, a la planta de atención al público se accedía desde la calle Méjico por dos rampas, amplias, muy accesibles, cubiertas, que permitían una cómoda afluencia de público… hasta que ese público encontró otras formas de abastecerse. Estas rampas, junto con la forma poligonal de la planta son los elementos distintivos de la arquitectura del edificio.
Interiormente, sin embargo, el inmueble dispone de un elemento singular, la rampa de acceso desde el semisótano hasta la planta de puestos de mercado, desde los almacenes hasta los puntos de venta. Una rampa en varios niveles, con suaves pendientes, por las que los asentadores movían las mercancias con carros. Esta rampa da al edificio una singularidad que debería ser aprovechada.

Que el Ayuntamiento de Cáceres no tenga ni la más remota idea de cuál podría ser el uso del edificio, no sepa destinarlo a ninguna utilidad pública, social o cultura es el ejemplo práctico de dos cosas. Por un lado, de la incapacidad de los regidores municipales, atenazados por una parálisis que justifican en la crisis financiera pero que es el exponente de la incompetencia de gobierno. Por otro, el abandono de los inmuebles de titularidad municipal puede derivar en su ruina física y determinar que quienes son responsables de esa ruina estén en la antesala de la malversación de fondos públicos por la negligencia, inobservancia y dejación de obligaciones.
Vale.


Continuando con esta serie de entradas en el blog, sin duda uno de los inmuebles vacíos existentes en la ciudad de Cáceres que mayor interés puede despertar es la Cárcel Vieja. La cárcel que se construyó siendo alcalde el socialista Antonio Canales, y que él estrenó para morir fusilado por la inquina fascista.

Con una superficie de suelo de 10.300 m2 y construida de 11.040 m2, según los datos catastrales, se encuentra cerrada desde que se puso en funcionamiento la actual prisión, en la C.N. 521 y el Centro de Inserción. Su fortaleza de construcción la viene salvando de ser invadida u ocupada, si bien algunos vecinos de las viviendas próximas, “las de la cárcel”, afirman que ya se suele ver a adolescentes hacer algunas piruetas sobre sus muros, junto a las duras alambradas que los culminan.


La prisión, denominada Provincial, fue construida sobre terrenos cedidos por el Ayuntamiento, previa adquisición a particulares. La construcción fue costeada por la Diputación Provincial y con aportaciones de muchos de los pueblos de la provincia. El carácter de prisión provincial así lo exigía. Que su estreno fuera con la guerra civil consecuente al golpe de estado franquista, es una triste paradoja. Quien más contribuyó, por las necesidades de mejorar la vida de los presos, fue Antonio Canales. Y su vida fue el pago que recibió.

El vigente Plan General Municipal ha incluido este inmueble entre los catalogados, por lo que procederá su conservación aplicando las normas urbanísticas. En 1992, el Ayuntamiento de Cáceres firmó un convenio, nunca ejecutado evidentemente, según el cual, sobre sus terrenos, una vez demolida, se construirían viviendas. Así se recogió en el PGOU de 1998, como una Unidad de Ejecución. El mejor criterio, para los intereses de la ciudad del Plan vigente ha salvado a este edificio de su demolición. Otra cosa será que lo salve de la ruina y degradación por falta de uso.


Para darle uso, para conseguir que el inmueble pueda ser recuperado, es preciso que el Ayuntamiento pueda hacerse cargo del mismo, pueda conseguir su titularidad. En la legislatura municipal anterior se establecieron algunos contactos, tímidos, que deberían seguir, con Instituciones Penitenciarias. Pero…

Pero, en primer lugar, será necesario saber para qué puede querer el municipio tamaño inmueble. Cuál sería el proyecto a desarrollar. Habiendo edificios públicos mucho más pequeños, cerrados, sin uso, mucho es de temer que desde ninguna instancia pública local, provincial o regional se sepa qué podría hacerse con la Cárcel Vieja.


En segundo lugar, cómo conseguir la propiedad. Sin duda, la mejor solución siempre será la negociación entre el Ayuntamiento e Instituciones Penitenciarias. Pero siempre cabe que, en común acuerdo, el Ayuntamiento de Cáceres, que cedió los terrenos, y la Diputación Provincial, que costeó las obras (con fondos propios y de diversos municipios), iniciaran el procedimiento de reversión. Es un proceso largo, nada costoso si se lleva a cabo por los servicios jurídicos públicos, y de buena perspectiva de triunfo en sede judicial.

En alguna ocasión, los medios locales de comunicación han recogido impresiones o intereses de asociaciones o particulares que han expresado su opinión sobre el uso futuro. El más sencillo y repetido ha sido el de destinarlo a Casa de Cultura de la zona.

El volumen construido supera en mucho las necesidades de una casa de cultura de barrio (estaríamos ante un inmueble con capacidad para entre 15 y 18 de ese tipo de centros). Por ello, un proyecto completo de usos sería el paso previo para demostrar la necesidad de su reversión o la necesidad de un acuerdo bien gestionado con Instituciones Penitenciarias. Y sería el paso previo para conocer los costes de rehabilitación y adecuación a diversos usos sociales y culturales.
Que un inmueble de este tamaño esté cerrado, esté sin uso, y sin perspectivas de tenerlo, demuestra, por otra parte, la inanidad de la acción política pública. La insuficiencia de algo tan importante para el ejercicio del gobierno, sobre todo cuando los recursos económicos escasean, como es la imaginación, o es el liderazgo.

Vale.