Archivos para octubre 2009

Cuando está a punto de finalizar, según parece, el procedimiento para la aprobación definitiva del Plan General Municipal de Cáceres, se estudia el informe del Ministerio de Defensa, vinculante según establece la disposición adicional segunda de la Ley 8/2007, de Suelo, y en los medios de comunicación escritos (Diario HOY, del Grupo Vocento, y El Periódico Extremadura, Grupo Z) se trata la información desde una perspectiva que induce a los lectores a sacar conclusiones equivocadas. Es probable que el tratamiento periodístico requiera alguna economía de datos, pero no puede transmitirse la sensación de que Defensa actúa desde la arbitrariedad, porque no sería lógico.
En otras entradas de este blog he comentado que las noticias relacionadas con asuntos de la Defensa Nacional no tienen un tratamiento correcto (por ejemplo, la misión en Afganistán, o la sentencia del asesino de Carlos Palomino) por una falta de pedagogía pública en estos asuntos, por la falta de preparación de muchos líderes políticos (y sociales) en esta materia y, especialmente, por una aversión social hacia las fuerzas armadas como consecuencia de su identificación con la dictadura franquista.
En el caso de las limitaciones que el Ministerio de Defensa puede establecer en algunos espacios, y que, como el caso de Cáceres, afecta a desarrollos urbanísticos (y a intereses económicos importantes, no se olvide), el tratamiento de la información ha de tener un componente pedagógico y, sobre todo, que los periodistas conozcan las normas.
Seguramente, a los autores de las informaciones publicadas en el día de hoy les será más sencillo plantear que esas limitaciones vienen impuestas desde el franquismo y, por tanto, desde la arbitrariedad, que conocer que las leyes orgánicas que rigen la acción del Estado en materia de Defensa Nacional, la de 1980 y la vigente, de 2005, facultan al Estado para establecer limitaciones sobre los “derechos sobre los bienes propiedad de nacionales y extranjeros situados” en determinadas zonas, como es el caso del entorno del Campamento de Santa Ana.
Es verdad, por otra parte, que las informaciones publicadas no recogen opiniones de los responsables políticos municipales (ni del equipo de gobierno, socialista, ni de la oposición, el partido popular), y que, al menos, no existen opiniones que perjudiquen, desde el liderazgo social que corresponde a los representantes de los ciudadanos, pero la forma y los conceptos con los que se articulan las informaciones, inducen, sin duda, a fomentar la animadversión social hacia las fuerzas armadas.
También hay que decir que, no en este caso, pero sí en otros, cada vez menos, son las propias fuerzas armadas, a través de acciones de sus miembros las que apuntalan la creación y mantenimiento de opiniones sociales contrarias.
Vale.
En el día de hoy se ha dado conocer la sentencia que condena al autor de la muerte de Carlos Palomino a 26 años de prisión. En la condena se ha considerado el agravante de motivos ideológicos, conforme a lo previsto en el Art. 22.4 del Código Penal, que dice, a este respecto, de modo textual lo siguiente: “Son circunstancias agravantes: (…) 4. Cometer el delito por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo u orientación sexual, o la enfermedad o minusvalía que padezca“.
En todas las informaciones de prensa relacionadas con el caso, se alude sistemáticamente a la condición de militar profesional (tropa) del autor material de la muerte, Josué Estébanez. Como ocurre de modo habitual cuando en un suceso las circunstancias de los implicados (en general, los autores) son modificativas respecto a los intereses mediáticos de la información: inmigrante, minoría, policía, militar, etnia… en este caso también.
Recientemente, con motivo del día de la fiesta nacional, durante el desfile de las Fuerzas Armadas se produjeron abucheos al Presidente del Gobierno, atribuidas en algunos medios a familiares de militares. Unir ambas informaciones puede proporcionar un retrato que se transmite a la ciudadanía ligando ultraderecha, cuando no fascismo, con las Fuerzas Armadas.
En este sentido, conviene tener muy en cuenta la opinión de Luis Solana en su blog (http://www.luissolana.com/?p=2335#more-2335). Es cierto, muy cierto, que la mayor parte de los militares, como dice Solana, son conservadores, pero eso no significa que el mismo porcentaje que se consideran conservadores voten a la derecha (en todos sus flancos).
No por ser militar, Josué Estébanez, autor de la muerte de Carlos Palomino, es de extrema derecha o fascista hasta el punto de cometer un asesinato en función de su ideología. En las Fuerzas Armadas no se enseña a los soldados a ser fascistas, en su sentido político o ideológico. Pero sí es cierto que la imagen, heredada del franquismo, que tenemos los ciudadanos del Ejército tiene mucho que ver con que sirva de atracción para individuos normalmente sin grados de instrucción suficientes para desarrollar capacidad crítica, imbuidos de estéticas neonazis.
El conservadurismo (en la línea de Luis Solana) de los militares no impide una cuestión que está verdaderamente interiorizada en todos los niveles de mando: las Fuerzas Armadas están al servicio de la Constitución y de los ciudadanos. Otra cosa es lo que cada funcionario militar vota u opina cuando se quita el uniforme.
Es necesario superar desde la izquierda social y política los prejuicios sobre la constitucionalidad de las fuerzas armadas y evitar que sigan siendo campo abonado para la derecha en cuanto a sus niveles de representatividad e imagen social porque son un instrumento para y del Estado. Las corrientes ideológicas neoconservadoras y neoliberales en las que se ha movido la derecha y en las que se volverá a mover en cuanto se supere la crisis económica tienen como objetivo el adelgazamiento forzado del Estado, y es algo que desde la izquierda ni podemos ni debemos permitir. Las Fuerzas Armadas son un instrumento necesario (el ejemplo de la Unidad Militar de Emergencias es claro, y será seguido en el futuro por muchos países) para el fortalecimiento del Estado.
El hecho de que jóvenes desclasados y desarraigados, atraídos por ideologías y estéticas neonazis se incorporen a las Fuerzas Armadas ha de suponer que desde las autoridades políticas del gobierno se incida en los valores sociales positivos que implica el servicio al Estado (en su concepto político) y ese refuerzo de valores sociales positivos deben contribuir, de modo inequívoco, a disuadir del ingreso en el Ejército a quienes no los comparten.
La realidad del Ejército no es la de los abucheos del Paseo de la Castellana ni la actitud fascista del autor de la muerte de Carlos Palomino, y la izquierda debe, por sentido político, ponerla en valor, asumirla como un instrumento del Estado, porque ante las ideologías neoliberales y neoconservadoras, solamente la socialdemocracia conserva el sentido del Estado en el que refugiar los derechos y deberes de los ciudadanos.
Vale.
En fechas pasadas, con motivo de la muerte de varios soldados italianos en Afganistán, y en otras fechas anteriores, se ha acusado, por militares italianos y por algunos comandantes afganos, a los militares españoles de no combatir. De estas insidias se hicieron eco en España los periódicos de la derecha, empeñados en hacerle la campaña al PP para llevar a la opinión pública la creencia, falsa creencia, de que nuestro país, nuestros soldados, están en guerra.
Se transmitía, con esas insidias, por un lado una cierta sensación de que el gobierno español daba instrucciones a nuestras tropas que las dejaban indefensas, de manera que las muertes de soldados españoles, cuando se han producido, se han debido en gran parte a culpas del gobierno por no asumir el estado de guerra.
Hoy, cuando se conoce, según informaciones del diario Times, que los servicios secretos italianos pagaron sobornos a jefes tribales de su zona de operaciones para que no les atacaran. O lo que es lo mismo, han pagado a talibanes por no ser atacados. ¿Cuánta parte de ese dinero italiano se ha utilizado por talibanes para armarse y organizarse para atacar a tropas españolas?
Los medios de la derecha, los que hacen campaña por meternos en una guerra que no es tal, ponen en duda que la información de Times sea cierta. Hay que recordar que España está en una misión de la ONU, y la ONU no declara guerras, a nadie.
Vale.
La vida cultural, referida a las bellas artes, de una pequeña ciudad como Cáceres, no tiene sentido ni referencia sin una decidida acción política desde el Ayuntamiento, claramente diferenciada de otras áreas de gestión, para que la visión de los ciudadanos sea nítida y para que la visión de las actividades culturales sea referente social.
Cuando la acción cultural está asociada al área de festejos, por ejemplo, no existe separación visual en la percepción ciudadana, y eso lleva a que en la mayor parte de las veces, cuando los medios de comunicación realizan encuestas (o lo que sea eso que hacen), toda la actividad cultural se circunscriba a si hay o no conciertos de determinada música.
La acción municipal en materia de cultura debería apostar por realizar políticas de promoción de las bellas artes, pintura, escultura, dibujo, música (entendida como cultura y no como espectáculo comercial de masas, que también). Hasta ahora, desde que en junio de 2007 se terminó con doce tediosos años de política municipal de la derecha más rancia, las actividades culturales en estos campos siguen siendo las mismas, con un continuismo que solamente tiene su explicación en la indolencia.
Es penoso que el Ayuntamiento de Cáceres solamente disponga de una sala de exposiciones (en el Palacio de la Isla) ya que las casas de cultura, distribuidas por barriadas tienen funciones específicas y su utilización en la promoción de artes, pintura y similares complementaria. Esta disponibilidad ínfima es herencia del tedio cultural recibida, pero es necesario cambiar la tendencia. Es inasumible políticamente que se reciban en el Ayuntamiento peticiones de artistas para exponer en Cáceres (vecinos de la ciudad o no) y no se les pueda atender.
No es necesario que el ayuntamiento disponga de inmuebles destinados a ese uso, pero sí es necesario que sea el ayuntamiento el que tenga capacidad, política, de que inmuebles públicos y/o privados, con escasos usos o ninguno no puedan ser destinados a mostrar los trabajos creativos de quienes han hecho del cultivo de las Bellas Artes un modo de vida o un modo de entender la vida.
Crear un censo de lugares de exposiciones habituales (determinados bares o pubs, salas particulares, salas de instituciones públicas) y promover la incorporación a ese censo de espacios no utilizados o infrautilizados es una tarea política que debió acometerse hace mucho tiempo, para evitar la desazón de los funcionarios municipales que han de arruinar los deseos de los artistas de exponer en Cáceres.
Es incomprensible que el hall de la Estación de Autobuses tenga más actividad en este campo que muchos edificios públicos y privados del casco histórico.
Vale.





Vale.

No tenía pensado continuar con esta orientación en mi blog, pero viendo el títular de un despacho de Europa Press, no tengo más remedio. No solamente la clase dirigente extremeña es ignorante en materia de cuestiones de Defensa. También los medios de comunicación en general, y, en este caso, no sé si la ignorancia es por ausencia de formación o simplemente por intereses económicos. Vende más un titular escandaloso que la verdad bien contada.
Dice el titular de Europa Press: “Matan al talibán responsable de la muerte del cabo español Ancor Cabello”. En el Caiga Quien Caiga había una sección sobre cómo la prensa trataba los temas, recordando, a su vez, a la “cárcel de papel” de La Codorniz. El titular de Europa Press apela a dos conceptos de la manera más burda. El primer concepto, la venganza. Tal y como está redactado, el titular sin duda apela a la venganza, lo que en los usos (si se quiere) de la guerra, no existe. Las operaciones militares en los casos de guerra (hay que recordar que España no está en guerra, ni contra los talibanes ni contra nadie) excluyen la venganza… aunque no lo parezca. Un pensador chino, Sun Tzu escribió “El Arte de la Guerra”, cuyo fundamento básico era, precisamente, emplear la disuasión, el engaño, antes de llegar a la batalla.
El segundo concepto al que apela el titular de Europa Press es más sibilino. El titular completo, siguiendo la metodología de Juanjo de la Iglesia en el CQC sería. “Soldados internacionales matan al comandante talibán responsable de la muerte del cabo español Ancor Cabello porque los soldados españoles no disparan”. Siguiendo este titular, el lector no avisado colegirá que la muerte de Ancor Cabello es responsabilidad del propio Ejército español. Con este corolario, el titular debería ser: “Soldados internacionales tienen que matar al comandante talibán responsable de la muerte del cabo Ancor Cabello porque el Ejército español no tiene balas”.
En la práctica, lo que pretenden demostrar los redactores de Europa Press es que otros países de la coalición internacional sí disparan, sí están en guerra, como debe reconocer el gobierno español.
La noticia completa arroja algo de luz. No solamente intervinieron fuerzas internacionales, sino que viendo la información, el comandante talibán murió en la ciudad de Gazara, en una ofensiva del Ejército Afgano (al que están formando, entre otros, militares españoles), con apoyo de helicópteros de la OTAN. No se trataba de una venganza como se desprende del titular de Europa Press, sino de una operación del Ejército Afgano, que sí está en guerra contra los talibanes y muyaidines de su entorno.
Cuando se den titulares de prensa, sería bueno que se cuidara la precisión. En este caso, el titular, más adecuado, habría sido: “El comandante talibán responsable de la muerte del cabo Ancor Cabello, abatido en una operación del ejército afgano”. Y se le puede añadir, si se quiere, “con apoyo de las fuerzas internacionales”.
Con ese titular, ya verán cómo los medios de la derecha hasta editorializarán reclamando que el gobierno español reconozca que estamos en guerra. Y no, no estamos en guerra. Mal que les pese.
Vale.

Hoy, el Diario del mismo nombre publica una información sobre Afganistán, al hilo de la muerte del Cabo Cabello Santana, y sobre unas declaraciones de Rubalcaba en las que el ministro del Interior afirma que aquello no está saliendo bien. En esa información se alude a que “miembros del PSOE” señalan que hay que “hay que explicar mejor el despliegue militar”. Por supuesto, miembros del PSOE que no se identifican. Vamos, que lo que dijo Rodríguez Ibarra antes del último Comité Federal socialista era cierto: que algunos no dicen lo que tienen o lo que quieren decir donde deben hacerlo y se escudan en el off the record para dar de comer a la prensa.
Dejando aparte el recurso a las “fuentes generalmente bien informadas”, eso de explicar mejor el despliegue militar tiene mucho sentido, especialmente en zonas como Extremadura, cuyos cargos políticos, de todos los partidos, adolecen de una notable falta de cultura en materia de Defensa.
El año pasado, en octubre, con motivo del Ágora, se organizaron unas jornadas de seguridad y defensa a la que asistieron algunos diputados socialistas a la inauguración, pero no al desarrollo de las mismas. Del PP, nadie, ni a la inauguración siquiera. Tampoco se vieron cargos públicos de áreas que tienen mucho que ver con la Defensa Nacional, que es un concepto que no se limita solamente a las Fuerzas Armadas, que no es un asunto que competa exclusivamente a las FAS.
La falta de cultura de Defensa de la clase política extremeña es abrumadora. Rara vez se hacen declaraciones públicas, y cuando se hacen, normalmente con motivo de alguna celebración o de alguna audiencia entre autoridades, la falta de conocimientos es notoria.
Esa falta de cultura de Defensa se aprecia también, ¡y cuánto! en las relaciones institucionales ordinarias, en las que el protocolo es lo único que más acertadamente se lleva. Pero en cuanto a competencias y relaciones entre administraciones, el desconocimiento mutuo es evidente.
Y si los dirigentes políticos son ignaros en la materia, ¿cómo explicarán a los ciudadanos el despliegue en Afganistán? O como hace el PP, con qué facilidad, sin saber a lo que realmente se refieren ellos mismos, tratan de convencer a los ciudadanos que España está en guerra. Claro, que para que haya una guerra no explican contra quién estaría España en guerra, ni explican que la presencia española en Afganistán es dentro de una misión de la OTAN en cumplimiento de una resolución de la ONU, por cierto, prorrogada hoy mismo.
Entre los dirigentes que no saben de qué van los asuntos de la Defensa y no pueden explicarlo, y los que, con el mismo grado de desconocimiento solamente repiten como loros los argumentarios que les mandan, los ciudadanos terminan recurriendo a lo más fácil (no lo más sencillo) y pensando y diciendo que España está en guerra porque un cabo, el Cabo Cabello Santana, ha muerto en Afganistán.
El Cabo Cabello Santana ha muerto en Afganistán en el cumplimiento de una misión aprobada por la ONU y encomendada a la OTAN, y lo primero que hay que explicar, lo primero, es que la ONU no declara la guerra a ningún país, a ningún territorio, a ninguna etnia.
Vale.

Como todo el mundo no ignora, las gaviotas son aves carroñeras.

En el Índico, donde faenan atuneros con base principalmente en el País Vasco, se vienen dando casos de piratería (un delito que no existe en el Código Penal español, por cierto), y donde se desarrolla una misión militar internacional denominada Atalanta, que se puso en marcha por iniciativa del Ministerio de Defensa dirigido por Carme Chacón. Esa operación establece una serie de directrices para que las diversas unidades militares de los países participantes puedan proteger adecuadamente a los barcos, no solamente atuneros, que surcan el océano cerca del cuerno de África.
La operación Atalanta ha diseñado una zona, de un tamaño cuatro veces el Mediterráneo en la que los militares están en condiciones de garantizar la seguridad marítima. Días atrás, el atunero Alakrana, con base en Bermeo, fue abordado por un grupo de piratas, fuera de la zona protegida por la operación Atalanta. El atunero había sido avisado de que estaba fuera de esa zona, pero prefirió seguir faenando, expuesto a lo que sucedió después.
Ahora, corresponde a las unidades militares desplegadas en la zona tratar de recuperar el atunero y, fundamentalmente, garantizar la seguridad de los pescadores, 16 de los cuales son españoles. En el día de hoy, por militares de la fragata “Canarias” han apresado a dos de los piratas, que han sido puestos a disposición de la Audiencia Nacional, donde el juez Garzón ha ordenado el traslado a España para las diligencias judiciales. Hace unos meses, tras el apresamiento de un grupo de piratas, los jueces españoles (los mismos que organizan una huelga política contra el gobierno socialistas y son jaleados por el PP) protagonizaron un episodio chusco que dio con la puesta en libertad, en Kenia, de los piratas. Rajoy mantuvo un silencio vergonzante ante las acciones de “sus amigos” jueces.
Sin embargo, este episodio ha provocado una reacción apocalíptica de Mariano Rajoy, que ha dicho que es una “catástrofe” y que es un “ridículo” de Zapatero. Rajoy debería saber que hay militares españoles trabajando en aguas internacionales en persecución de la piratería (que, repito, no es delito en el Código Penal español), y que en persecución y captura de los que han abordado al atunero Alakrana van a asumir graves riesgos. En estas circunstancias, Mariano Rajoy (en vísperas del 12 de octubre) vuelve a desconsiderar a las Fuerzas Armadas, como cuando dijo que el desfile es un coñazo. Si ahora aprovecha un episodio de piratería para criticar al gobierno de la manera en que lo hace, debería medir esa crítica.
Porque la “catástrofe” ha tenido lugar porque el atunero apresado ha desoído las advertencias de la Armada y ha trasladado a ésta la obligación de tratar de recuperar el barco y de salvaguardar la integridad física de los pescadores. Esa catástrofe, Marianito, no es responsabilidad del presidente del Gobierno, es responsabilidad de los piratas y, en menor grado, del armador (del propietario) del atunero.
¿Con qué ánimos van a trabajar los marineros de la fragata “Canarias” en persecución de los piratas si el jefe de la oposición culpa al jefe de los marineros, al presidente del gobierno, del secuestro?
Con comentarios (en un mitin) como este, el Señor X de la trama Gürtel, se desnuda en su condición carroñera, y produce solamente asco.
Vale.
Cuando un artista desea dar a conocer su obra, sobre todo cuando se trata de gente novel, la primera cuestión que se plantea es dónde. En la ciudad de Cáceres existen, dicen, tres galerías (Belleartes, María Llanos y Punto Rojo) en las que pueden exponer quienes conocen a sus propietarios y cuya obra interesa o es del gusto de esos propietarios. Todos los demás, la inmensa mayoría, tiene que buscarse la vida.
El primer lugar, el primer intento de búsqueda de un espacio en el que exponer los cuadros, las fotografías, las esculturas… suele ser, debe ser, el área de Cultura del Ayuntamiento. Siempre que los ayuntamientos tengan área cultural, por supuesto.
En Cáceres, con una concejalía de cultura en el organigrama municipal, son muchos los artistas, más o menos consagrados, principiantes, estudiantes de Bellas Artes, autodidactas, que se dirigen a la concejalía solicitando un espacio, unas paredes, una sala en la que su obra, trabajada desde el esfuerzo, la imaginación, la constancia, pueda ser conocida.
La realidad es dura: en la mayor parte de los casos, en un porcentaje muy elevado, casi del cien por cien, esas peticiones no pueden ser atendidas. La razón: el Ayuntamiento solamente cuenta con un espacio, el Palacio de la Isla, y un par de salas dentro de ese inmueble. Y dentro de las prioridades de la política local en materia de cultura no se encuentra facilitar esas salas a quien las solicita, sino que se utilizan para, como sucede estos días, exponer unos grabados de Picasso, pertenecientes a una colección cuya procedencia está en entredicho. Y no solamente se exponen esos grabados por un tiempo razonable, sino que con la excusa, incierta, de que es muy visitada la exposición, se prorroga su exhibición.
Mientras, las peticiones de multiples artistas se amontonan en unas cajas de cartón, en el suelo, bajo unas estanterías, olvidadas ya antes de que llegaran al Ayuntamiento. En esas cajas de cartón duermen el sueño eterno el eterno sueño de muchos artistas que solamente quieren que los ciudadanos, en la mayor parte, sus propios convecinos, conozcan su obra.
En esas cajas olvidadas, pero que gritan cada vez que se las mira, duerme una forma de hacer cultura: ninguna.
Vale.