Archivos para abril 2014

El pasado 4 de abril, a raíz de la huida de la policía local de Madrid de Esperanza Aguirre escribía en este mismo sitio un texto bajo el título “Síntoma, síndrome”, en el que expresaba mi opinión acerca de lo que considero que es la situación natural en la que la derecha de este país considera que vive: no en la impunidad, que desde el punto de vista jurídico es flagrante, sino en que el ejercicio del poder es consustancial a su pertenencia a una raza superior. Nazismo puro.

Hoy, el diario El País informa de que un juez ha desestimado la demanda presentada contra ese medio por José María Aznar, cuando el periódico informó del cobro de sobresueldos por parte del ahora presidente de honor del Partido Popular, y antes presidente ejecutivo del mismo y presidente del gobierno. Además, según El País, el juez desestima la demanda por considerar probado que sí, que cobró sobresueldos.

El convencimiento público de que Aznar cobraba sobresueldos, los documentos publicados, no fueron obstáculos para que Er Niño De Los Abdominales presentara la demanda. Sin duda, en la creencia de que ningún juez le llevaría la contraria. La realidad es tan abrumadora que no es obstáculo para esta gente a la hora de hacernos creer lo contrario de lo que vemos.

Lo mismo que dejaba ver el caso Esparanza Aguirre, se aprecia en la demanda de Aznar: un conjunto de síntomas (lo que es lo mismo, un síndrome) que les hace creerse que gobiernan como Franco, por la gracia de Dios. Es lo que tiene creerse que pertenecen a una raza superior.

Los sobresueldos de Aznar, como los que han cobrado (¿y siguen cobrando?) los dirigentes del Partido Popular, no provienen de las cuotas voluntarias de los militantes del partido, sino que su procedencia solamente puede ser o del dinero público que la legislación electoral establece que se se transfiera presupuestariamente a los partidos o de las “donaciones” de empresarios a cambio de adjudicaciones públicas. En los dos casos, el cobro de esos sobresueldos atenta contra la más elemental honradez. Que Aznar haya cobrado sobresueldos a cargo de dinero público (opción menos “dañina”) o a cargo de “donaciones interesadas” de grandes empresas demuestra, sencillamente, que nunca ha sido un sujeto honrado.

Sin embargo, la grosería con la que se muestran en público los dirigentes del Partido Popular en la misma situación, la impunidad con la que se mueven, y, sobre todo, el uso y abuso de los medios de propaganda a su disposición (todos los medios de comunicación escritos, todas las cadenas de radio, todas las televiciones, públicas y privadas) transmiten la sensación de que con ellos no van las leyes. Que ellos hacen las leyes para que los demás las cumplas.

Demuestran, con sus comportamientos, su superioridad racial, ya que la superioridad moral y ética no la pueden demostrar, la tienen grabada a fuego: el ejercicio del poder les pertenece por la gracia divina.

Vale.

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El lunes, 7 de abril, el Partido Popular celebró en Cáceres su reunión directiva regional, para que Monago hiciera oficial lo que ya era oficial, que Elena Nevado repetirá candidatura a la alcaldía de Cáceres. Y como ya era sabido y conocido, la reunión era una excusa para hacerse una fotografía, con notables ausencias de concejales del Ayuntamiento de Cáceres, del propio partido, liberados y sin actos programados para esa hora. Aunque a lo mejor la excusa no era la foto.

La excusa era reunirse en Cáceres para, después de hacerse la foto, irse raudos a comerse… una hamburguesa.

El Presidente de la Junta de Extremadura, o como les gusta decir a ellos, del Gobierno de Extremadura iba a hacer la presentación nacional, qué digo nacional, internacional, qué digo internacional, mundial, qué digo mundial, universal, la presentación universal de una hamburguesa hecha con ternera de Extremadura.

Después de tantos años y tantos esfuerzos por tratar de convertir a nuestra tierra en un punto de destino turístico basado en una naturaleza impresionante, unas ciudades y pueblos llenos de historia y cultura, y una gastronomía espectacular, ahora, el señor Monago, el varón mimado por los “periodistas de Madriz”, y se descuelga con una hamburguesa. Las cosas de ivancito.

La hamburguesa era la excusa para pasar de largo por la repetición de la candidatura de Elena Nevado. Es candidatura ha quedado sepultada por su propio partido, en un montón de comida basura.

Atraer a turistas de alto poder adquisitivo, o de un poder adquisitivo medio, basándonos en una espectacular y variada gastronomía, en la que compiten el secreto ibérico, el cochinillo de Torrequemada, el cabrito de Las Mestas, las tortas del Casar y la Serena, la Técula Mécula de Olivenza, las morcillas de Guadalupe, para terminar vendiendo hamburguesas en la multinacional de la comida basura es un desprecio a todos aquellos hosteleros, ganaderos, agricultores extremeños esforzados en conseguir un producto de calidad. Incluidos, por supuesto, los ganaderos que se esfuerzan en una cabaña de terneras cuyos lomos, chuletas… merecen mejor destino que la comida basura.

Claro, es lo que tiene tener un asesor que no entiende ni comprende qué es Extremadura. Y tener un presidente de la Junta que no tiene ni puñetera idea de lo que es gobernar. Por eso quiere que los cacereños voten otra vez a Elena Nevado.

Por cierto, y por si no lo sabían. Monago no hizo la presentación esa estratosférica de la hamburguesa. Ya la había presentado Cristina Pedroche, el día 4 de abril, en el McDonald de la calle Montera Por supuesto, ese pequeño dato se olvida. ¿Se imaginan a Monago, un tipo elegante, estilizado, modelo de pasarela, posando al lado de Cristina Pedroche? Pues eso.

https://twitter.com/search?q=%40cristinapedroche&mode=news&src=tyah

Y otra cosa. La carne de esa hamburguesa puede que sea de ternera extremeña 100%, pero el valor añadido del producto, de las ventas a la cadena de comida basura no se quedará en Extremadura. Algo que Monago calla, sin duda aconsejado por su Ivancito del alma y nómina. La carne para esas hamburguesas es suministrada por la cadena de mataderos de la famila Yartu San Millán, que tienen su sede social en Madrid, que liquida sus impuestos en Madrid, que es donde quedará el valor añadido. Que el matadero esté en Almaraz no significa más que un eslabón en la cadena. El beneficio se irá a Madrid con el aplauso del presidente de la Junta de Extremadura.

Así, mientras hacen el paripé de la presentación de la candidata a la alcaldía y quieren vender la moto de una presentación mundial, el día 4 de abril ya estaba Cristina Pedroche colgando en su twitter una foto con una hamburguesa. Por supuesto, recibiendo un buen “regalo promocional” de la cadena americana. Y aquí, en cambio, el presidente de Extremadura haciendo de telonero.

Vale.

Dice la RAE que síntoma es: “señal, indicio de algo que está sucediendo o va a suceder”. Mientras que síndrome es el “conjunto de fenómenos que caracterizan una situación determinada”.
Ayer, 3 de abril, la expresidenta de la Comunidad de Madrid y presidenta del Partido Popular en esa Comunidad, Esperanza Aguirre, protagonizó un acto de reprobable conducta social y política: desobedecer a unos agentes municipales, atropellar la motocicleta de uno de ellos y darse a la fuga cuando estaba siendo multada por una infracción de tráfico.
Este hecho está siendo tratado en los medios de comunicación como un incidente, como una anécdota. Pero no es ni una cosa ni otra. La actuación de Esperanza Aguirre es un síntoma.
¿Alguien se cree que Dolores de Cospedal y Carlos Floriano dicen las tonterías y payasadas que cuentan a los relaciones públicas, digo, periodistas, que dan cuenta de ellas? No es posible. O sí.
Pero lo mismo que los medios de comunicación “de cada vez menos masas” están convirtiendo en un incidente, en una anécdota, es un síntoma, uno de los muchos que forman el síndrome del Partido Popular.
La actitud despreciativa de Esperanza Aguirre dándose a la fuga cuando los agentes de la autoridad la estaban multando, y, posteriormente, desobedeciendo las órdenes de detenerse, y, sobre todo, la cantidad de gilipolleces, tonterías y payasadas que ha ido desgranando en todos los medios de comunicación (que se han convertido en su mejor parapeto, que para eso están), demuestran que para “ellos”, para Esperanza Aguirre y sus correligionarios, y para esa caterva de relaciones públicas y flyers que dicen llamarse periodistas, las leyes están hechas y promulgadas para que las cumplan otros. Y ese es el síntoma.
Esperanza Aguirre, y los que son como ella, creen, precisamente, que cuando ellos dictan las leyes, solamente piensan en que los demás las cumplan y obedezcan sin rechistar. Esperanza Aguirre y los que son como ella, no están sujetos al imperio de la ley. A eso se le llama impunidad, y no es una calificación adquirida por el mérito.
La impunidad que practica el Partido Popular, destruyendo pruebas, con su presidente y presidente del gobierno mintiendo a sabiendas en sede parlamentaria, con Dolores de Cospedal y Carlos Floriano diciendo gilipolleces en la creencia (firme creencia) de que somos tontos, es la constatación de que ellos se creen seres superiores, seres que pertenecen a una raza superior.
Y eso es lo que a Esperanza Aguirre, en su ronda de bolos por los medios de comunicación (vendidos), habría que haberle dicho: ella no es que se crea que es impune, ella cree (y lo cree por la gracia de Dios), que pertenece a una raza superior. En concreto, a la raza aria.
El comportamiento de Esperanza Aguirre es propio del nazismo. La raza superior, la raza aria a la que pertenece, gobierna por mandato divino, o por ley natural. Y los demás estamos sujetos a cumplir esa ley sin rechistar.
Y a todo esto, a esta reducción interesada de un síntoma de nazismo a una anécdota, es comprado por una gran parte de la población, los votantes del Partido Popular, que no pertenecen a la raza superior, a la raza aria, pero que son capaces de venderse a culquier precio (o lo que es lo mismo, a regalarse, a arrastrase) para creer que forman parte de ella.
Vale.