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Pongamos que hablamos de Pedro Enrique y su mochila.

Como seguramente, amable lector, seas un curioso y detallista viandante, cuando paseas, recordarás aquellos tiempos en que, por el bulevar central de la ciudad, flanqueado por sucursales bancarias, edificios públicos, cines (alguno habría), oficinas de recaudación, pasaban los ejecutivos de las empresas más significadas de la ciudad. Quien dice ejecutivos, dice administrativos, jefes de alguna sección de la administración… con sus maletines color cuero, gruesos como un ladrillo de 7, en los que guardaban nada más que las facturas a repartir entre las empresas deudoras, y para recoger la documentación del apartado de correos y de las cajas de las entidades bancarias.

Eran, los ejecutivos, un grupo muy definido, que se movía con trajes grises, claros, y se diferenciaban de otro grupo que, sin portar maletines, también iban trajeados, pero un pañuelo en el bolsillo exterior de la chaqueta, y andar despacio, contemplativo.

Aquellos ejecutivos no llevaban en sus maletines ningún mal recuerdo de sus tareas, y, en muchos casos, el maletín era un capricho que se había dado, a su costa, para no desentonar de otros iguales.

Sucedía, a veces, que pasaba por el bulevar aquel conspicuo ejecutivo cuyo maletín estaba acabado en piel de cocodrilo (una vulgar imitación, porque para una pequeña ciudad ya servía), un poco más grueso que el del común de los habituales, como de un ladrillo de 8 de anchura. ¡Eso era un ejecutivo! al que todos miraban con deleite y, como acto reflejo, miraban sus corrientes maletines…

Ahora, hace ya un tiempo, los ejecutivo no llevan maletín. No lleva facturas para deudores, ni ningún folleto para inversión. Ahora, el ejecutivo, como Pedro Enrique, lleva una mochila.

La preferida de Pedro Enrique (tiene varias) es la modelo military de Loewe, un modelo espacioso y versátil, que incluye un compartimento principal y una sección adicional bajo la solapa plegable, que se asegura con un cierre magnético y hebillas adicionales. Sus correas acolchadas son ajustables gracias a unos deslizadores de metal. Ideal para llevarla a la espalda, al hombro o en la mano, con amplio bolsillo interior para ordenador portátil, forro de lona de algodón con estampado de espiga y el anagrama de la marca en relieve. Un pequeño capricho de casi 2.000 euros que Pedro Enrique se dio para celebrar su último nombramiento como CEO.

La mochila es ese accesorio donde cada uno, en su caminar, en su desplazarse por la vida, va guardando sus éxitos y sus fracasos. Un triunfador como Pedro Enrique guarda solamente sus éxitos, unos éxitos que le han llevado de ser el CEO de grandes empresas nacionales del sector de la construcción y obras públicas, las mismas que han recibido una cuantiosa multa de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, y que los medios se han apresurado a resalta, porque cuanto mayor es la multa, más importantes son las empresas propietarias de esos medios.

Cada CEO, en su mochila guarda un pendrive de diseño, un smartphone, o, los más caprichosos, un iPhone de última generación. Son estos los que llevan un ligero y finísimo Mac, luminoso para epatar. No todos los CEOs son como Pedro Enrique y llevan un portátil corriente, aunque de diseño elegante. La tecnología del Mac no es accesible a todos, ni siquiera a todos los CEOs.

Pedro Enrique, nuestro CEO, hace ostentación de sus capacidades que ha desarrollado en grandes corporaciones, desde las cuales he podido crear y hacer crecer empresas, diversificar sus servicios, reestructurar, abrir y consolidad mercados en las siguientes regiones: LATAM, NA, APAC y EMEA.

Como pequeño detalle, su perfil en linkedin buscando trabajo señala una preferencia por Madrid y sus alrededores, con lo que ya sabemos que Cáceres está en esos alrededores.

Quizás la mochila de Pedro Enrique, nuestro CEO haya olvidado algún hito destacable en su dilatada carrera como ejecutivo, pero eso es perdonable cuando nos ha colocado tan cerca, tan cerca de Madrid, en sus alrededores.

Vale.

… continuará…

Pongamos que hablamos de Pedro Enrique y sus amigos.

Que ahora en Cáceres tengamos un CEO, uno solo, ya pronto comenzarán a surgir otros, de empresas que conocemos de toda la vida, no quiere decir que Pedro Enrique, dondequiera que haya estado, dondequiera que alcanzara su status actual haya estado solo. Porque lo bueno que tienen los CEO es que abundan y juegan en comunidad.

Un CEO, cuando realmente adquiere su impronta, su medalla de pertenencia al selectísimo grupo de su especie, es cuando se mueve en comunidad, cuando se pavonea por los paseos más céntricos, por las mejores avenidas, se sienta en las terrazas más exclusivas. Y cuando, sobre todo, almuerza con otros de su clase.

Al CEO, y nuestro Pedro Enrique lo es, lo que realmente le motiva es almorzar distendidamente con otros de los suyos, o con elementos que bien pudieran asimilarse. No le importa ni que lo vean cenando o almorzando con tal o cual presidente de empresa, o tal o cual profesional liberal de cualquier despacho notorio de la ciudad. Es más, le motiva que lo identifiquen, porque así está marcando su territorio.

Tampoco le importa que con quien se pasee por lo más céntrico de la ciudad, o con quien se tome un café o una infusión, normalmente un té indio a ser posible, sea el Chief Executive Officer de la empresa mayor competidora que la suya.

Entre ellos no van a hacerse daño, y cuando toque, si toca, confrontar acciones futuras, no lo harán ellos, lo harán los números que sus respectivos staffs hayan preparado para hacerse con un negocio boyante en dificultades o un emergente proyecto que habrá que vender con luces de neón.

Por eso, no es extraño que Pedro Enrique tenga tantos amigos, tantos conocidos, que incluso, las alineaciones de los partidos amistosos de fútbol 7 que juegan trasciendan e incluso sean presenciados por un público heterogéneo y algunos conozcan a los jugadores: Alejo, Benito, Casimiro, Pedro Enrique, Calixto, Juan Enrique, Abel y otros.

Normalmente juegan con camisetas de distintas temporadas del Real Madrid, ya que muchos de ellos son seguidores, muy seguidores del equipo del Santiago Bernabéu. Y también ocurre que no juegan siempre los mismos en cada equipo, sino que van variando y para ello no tienen que hacer sino cambiarse las camisetas. En unas pone Teka, en otras Fly Emirates, e incluso hay un para de los amigos de Pedro Enrique que las llevan con el nombre de Parmalat en el pecho.

Es probable que el tiempo que hace que Pedro Enrique no juega esos partidos, que no se reúne con los que formaban equipos, le tenga un poco, sólo un poco cariacontecido. Pero para un CEO como él, eso son pequeños vacíos que está sin duda superando con amplias sonrisas.

Lo mismo se reúne con un grupo de empresarios a los que al tiempo que les reclama su ayuda (no hay ninguna publicidad mejor que la de un todopoderoso Chief Executive Officer solicitando ayuda de pequeños empresarios) y les hace sentirse muy importantes, y plasma su firma junto a la del representante de eso empresarios de los que alguno ya se está planteando ascender en la escala social, y dejarán de ser gerentes para ser consejeros delegados y de ahí a alcanzar la cima: ser un CEO.

Lástima que muchos partidos en los que intervienen muchos CEOs terminen como el rosario de la aurora. Pero eso ya será otro día.

Vale

… continuará…

Pongamos que hablamos de Pedro Enrique, de profesión CEO.

Los rutilantes destellos con los que nuestro luminoso CEO alumbra nuestros caminos y veredas, en la penumbra del oscuro peregrinar para intentar alcanzar una salida de nuestra proverbial oscuridad, de vez en cuando conseguimos, al giro de un camino tras una encina, ver una sala brillante, amplia, magníficamente iluminada, con una mesa de 15 metros de longitud, al fondo de la cual, delante de un cuadro al óleo del prócer de todos los próceres, S.A.R. Tribilín Cascotes.

Nuestro CEO, al que llamaremos Pedro Enrique, nos guía hasta el cuadro, para que observemos de cerca al prócer y le rindamos pleitesía y sumisión. Pedro Enrique se muestra solícito, al tiempo que, sobre la mesa de 15 metros, y como al descuido, se encuentra una carpeta, con solapa transparente, en la que puede leerse: Pedro Enrique, CEO.

La carpeta, de solapa transparente, en plástico fuerte, tenía los bordes dorados, y en el lomo, de color verde carruaje, con letras grabadas, la inscripción “biografía”, en un tono dorado, como viejo. Ya sabemos, porque él nos lo había dicho, que llegar a CEO no era fácil, que había que pasar una fuerte carrera universitaria, a ser posible una ingeniería, con varios másteres de esos que hace unos años solamente se impartían para quienes ya tenían pie y medio en el peldaño que arranca la escalera que lleva al máximo, al CEO.

La carpeta está dispuesta en la mesa como al descuido, como si esperara ser abierta. En ese momento, Pedro Enrique, nuestro CEO, recibe un mensaje en su smartphone de la manzana mordida, de un brillante color plateado, muy elegante. Nos dice que tiene que salir un momento, que volverá en unos minutos.

Todo parece ser una treta para dejarnos en la sala, bajo la mirada del prócer D. Tribilín Cascotes, y que podamos echar una mirada somera a su biografía. Así lo hacemos y quedamos maravillados y cegados al mismo tiempo por la brillantez de sus títulos, la sobriedad de sus cargos y la abultada nómina de sus sucesivos pasos en su carrera hacia la cumbre.

Títulos académicos, nombramientos de empresas, artículos de periódicos, casi todos sobre papel salmón, que hace buen juego sobre el verde carruaje de la carpeta. Y portadas de revista en las que siempre aparece Pedro Enrique posando de medio perfil, con los brazos cruzados, corbata azul con discretos motivos dorados, y traje también azul o gris de tonos suaves, elegante y dando sensación de seguridad, de hombre triunfador.

¡Qué suerte que tengamos en nuestra pequeña capital de provincia a un triunfador como Pedro Enrique!

A su vuelta a la sala se disculpa por la interrupción (“cosas del cargo”) para hacernos creer que nuestra visita es importante, pero olvidando que ha sido él quien nos ha invitado, sin duda para que conozcamos su importante puesto (o puestos) que ocupa, para que sepamos que siempre estará del lado de los habitantes de esta ciudad, y que su entrega a la mejora de la misma será permanente.

Pedro Enrique, en su afán por caer simpático a sus nuevos vecinos, y aparecer como un hombre abierto y cercano, nos explica, muy por encima, cuáles son los trabajos de un alto ejecutivo, un alto ejecutivo que ha subido por una escalera de competencia, de codazos, de algún empujón que otro. En ningún caso quiere dar una sensación de tiburón de los negocios, sino al contrario, un ejecutivo con una buena carrera detrás que quiere ser un buen vecino y que su empresa ayude a unos ciudadanos algo provincianos, sin que se note su superioridad empresarial.

Vale.

continuará…

La colonización lingüística anglosajona nos ha hecho cambiar, también en lo que se refiere al mundo mercantil, económico, los términos que habitualmente habíamos adoptado para describir las tareas que en las sociedades comerciales desempeñan las personas que componen su cúpula directiva. Así, mientras que en las escrituras públicas de composición de los órganos directivos aparecía el cargo de Presidente, ahora, al menos en las páginas salmón, se dice chairman, o cuando se decía Consejero Delegado para nombrar al máximo cargo ejecutivo, el encargado de dar cumplimiento a los acuerdos del Consejo de Administración, ahora se dice Chief Executive Officer”, que podría traducirse por “director ejecutivo”, pero que siguiendo los patrones anglosajones, lo hemos reducido a una sigla, CEO, de manera que seguramente no tardaremos mucho en que el vocablo, mutado a sustantivo, pase a ser la acepción 2ª de ceo, un pez también conocido como gallo. Le iría al pelo, porque el CEO es el gallito de la empresa.

Como ahora, hace poco, hemos estrenado en Cáceres al CEO, resulta interesante ir al lugar en el que se guardan todos sus semejantes, el Registro Mercantil, un registro, como todos, público, y en el que se asientan las vicisitudes legales de las empresas. Y la historia de los ceos.

En el registro mercantil, a través de algunas páginas web, como axesor, o dato capital, o infocif, podemos, gratuitamente, ver la evolución de un CEO.

Si alguna vez, amable lector, te conviertes en uno de ellos, no olvides que cualquier humilde curioso de la red podrá conocer tus cositas societarias, unas por el visaje, otras por un módico precio. No es mi caso, no invierto ni un centavo en buscar lo que no me interesa, sobre todo, si consigo algunos datos, o datillos, que pueden resultar hasta estruendosos.

En el caso del CEO, de nuestro CEO, de nuestro rutilante CEO, he encontrado unas referencias que puede encontrar cualquiera. Por ejemplo, sus datos de filiación (como en la mili, que lo primero que hacían era filiarte en un libro para que ya no escaparas), que aparecen en empresas en las que tiene vinculaciones activas (14 empresas), empresas en las que tiene vinculaciones cesadas (91 empresas) y un total de 105 vinculaciones. No está mal. Para un CEO que puede permitirse el lujo asiático de pasear por la calle comercial histórica de una capital provinciana de 130 metros de longitud, no está mal. Vamos, que no está mal para un pueblo que hasta ahora ha vivido sin su luz.

El cuadro de estas vinculaciones con empresas, tanto activas, como cesadas o totales ya lo vimos en la anterior entrada de esta serie.

El faro que ilumina nuestros caminos de las empresas, el CEO de Extremadura New Energies, como aparece en las noticias de los piriódicos, no aparece, en cambio, en el registro mercantil asociado a la empresa de la que se atribuye su condición de director ejecutivo. ¡Qué raro!

Claro, que no es normal que una empresa con un capital social de 3.000 €, lo menos que se despacha para una sociedad limitada, tenga un Chief Executive Officer, una sociedad limitada que antes se llamó Extremadura Mining, S.L., con sede social en la Av. de Mirat, nº 30, de Salamanca. Vamos avanzando por el Registro Mercantil, gracias a www.infocif.es @infocif.

Cuando en un periódico se publique una información sobre la empresa que ahora figura como “la de la mina”, y se citen declaraciones sobre el CEO, sería muy interesante que el/la periodista le pida que le diga dónde pone eso de CEO, porque si no lo pone en ningún sitio, será muy FEO.

De todas maneras, no podemos considerar que nuestro Chief Executive esté practicando el intrusismo, porque no sé, la verdad, si tenemos por nuestros alrededores muchos ceos.

… continuará…

Vale.

Si algo caracteriza a la población cacereña es la hospitalidad con la que se obsequia a quienes nos visitan, y mucha más a quienes eligen nuestra ciudad y provincia para hacer de ellas su residencia. Es una hospitalidad sana, sin cortapisas.

También es cierto que, a veces, pecamos por exceso de esa cualidad hospitalaria, sobre todo cuando a quienes recibimos les adornan éxitos profesionales y personales. Suele suceder que nos convertimos, inconscientemente, en aquellos personajes de Gila, que en el verano, con la fresca, se sentaban a reflexionar en el poyo de la plaza del pueblo, con la boca abierta, a reflexionar.

La proverbial hospitalidad de los cacereños suele tener algunas variables, según se produzca la relación entre la rutilante estrella forastera. Como se hace en algunas disciplinas científicas, analicemos un caso.

Cáceres es una capital de provincia de menos de 100.000 habitantes, y carece de empresas industriales de nivel en número de empleados y facturación. Los empresarios, mal que bien, tienen abiertos sus negocios, buscan, algunos, maneras de ensanchar negocios, uniéndose en diversos círculos, agrupándose en torno a la Cámara de Comercio, para evitar caer en el desánimo.

Por esto, cuando alguna variación “ambiental” se produce, esos círculos, la propia Cámara, se activan, las más de las veces buscando posicionarse bien por si hubiera alguna perspectiva. Es lo que ha sucedido con la empresa (¿o empresas sucesivas?) que pretende explotar el yacimiento de litio en el sitio de Valdeflores. Una empresa australiana, que para operar en España buscó ejecutivos en nuestro país, incluso fichó a un ex concejal de Ciudadanos, partidarios de la explotación minera, pero los resultados que buscaban los gestores no llegaban. Hasta que dieron con la tecla.

Ficharon a un ejecutivo, que llegó a la ciudad con la vitola de haber trabajado para grandes firmas, y que explicaba, muy de refilón, cómo ha aterrizado por aquí. Presentado como CEO, creo que es el único ejecutivo CEO que ha habido en Cáceres desde que el acrónimo viste los organigramas de las grandes corporaciones.

Un alto ejecutivo, un CEO que llevarse a las reuniones, con el que hacerse una fotografía en un acto entre empresarios, con el que tratar de igual a igual, no habíamos tenido nunca por estos lares. Los primeros pasos del CEO fueron muy definidos, interviniendo ante los medios sin darse importancia, sin dar importancia a que su empresa, en realidad, viene a salvarnos de la indigencia.

Poco a poco fue introduciéndose en cenáculos, en círculos empresariales, tejiendo alguna complicidad más que necesaria para él, sabiendo bien las teclas a tocar.

Esta primera labor de zapa culminó con un acto de presentación en la Cámara de Comercio, al que acudieron más bien pocos empresarios y en algunos casos, alguna secretaria, o algún técnico o administrativo, ya que la Plataforma “No a la Mina” “Salvemos la Montaña” había organizado un concentración a las puertas de la sede de la Cámara.

Una vez sondeado el “empresariado”, el CEO comenzó su segunda fase de una estrategia que si lo pillara Sun Tzu lo mismo le daba un capón. La segunda fase consiste en buscar puntos sociales que atraigan el interés de un público heterogéneo. El baloncesto, por ejemplo. El Cáceres Basket anda como cada año canino en cuanto a patrocinios.

La empresa minera, que ahora se llama Extremadura New Energies, decidió (el CEO) decidió acudir a su “rescate”. Hizo una oferta de patrocinio de 300.000 € en dos años (una empresa sin actividad de lo suyo, minera, sin resultados financieros, con un capital social de 3.000 € comprometiendo 100 veces ese capital social. Pero la directiva del club aceptó, hicieron un acto de presentación del patrocinio, y el CEO ya tiene cubierta una cuota de publicidad favorable, no toda, porque la opinión pública está en una mayoría contraria a la mina, pero que jabones como los repartidos en el basket, van limando asperezas.

Captura de pantalla de http://www.infocif.es

Lo mismo ha hecho con el club de voleyball femenino de Arroyo de la Luz, localidad muy próxima a Cáceres y con cuyo patrocinio pretende ablandar posturas contrarias a la mina.

Este CEO que anda por Cáceres repartiendo algunos dineros, anillando algunos compromisos, no ha caído del cielo.

Pero está claro que, como decía papuchi, que esté por aquí “es raro, raro, raro”.

Vale.

… continuará…

Con esto de la mina de litio que unos australianos quieren endilgarnos a los cacereños sea como sea, y como tengo bastante tiempo libre, me ha dado por enterarme de qué es el litio y para qué se usa.

Tengo que reconocer que con el lithium me pasa como con el aloe vera: cuanto más me informo, más propiedades o usos tiene. Confieso que pensaba que el litio se extrae de la roca a la que esté adosado en lascas, como antiguamente encontrábamos algunas piedras que estaban formadas por lascas de colores que se podían separar fácilmente. O piedras que encontrábamos en las rampas de piedras procedentes de la pirita y que decíamos que eran de oro por los brillos dorados que presentaban. O cristales de cuarzo que podíamos encontrar entre los restos de material de las antiguas minas de fosfatos.

Pero del litio, ni había oído hablar. Las primeras referencias eran las baterías de litio de algunos relojes que se señalaban en los anuncios como el no va más de la técnica. Ya, ahora, modernamente, con las baterías de los coches eléctricos.

Pues ni por esas. Ahí no se acaban las propiedades del mineral. Ni los usos. La empresa que quiere arruinar la vida de los cacereños habla de la creación de una planta de generación de hidróxido de litio. ¿Y esto qué es? Me lo pregunto porque soy de letras y las fórmulas químicas ni sonarme. Es una reacción que se forma añadiendo agua al óxido de litio, dando como resultado LiOH. Un lio.

Pero es que además, y esto es muy curioso, el litio tiene sus sales correspondientes, y sus usos muy diversos. Yendo a la enciclopedia podemos wikicopiar copiar lo siguiente:

El cloruro de litio y el bromuro de litio tienen una elevada higroscopicidad por lo que son excelentes secantes. El segundo se emplea en bombas de calor de contracción, entre otros compuestos como el nitrato de litio.

Las sales de litio, particularmente el carbonato de litio (Li2CO3) y el citrato de litio, se emplean en el tratamiento de la manía, la depresión y la bipolaridad, así como en otras psicopatologías.

Es un estabilizador del estado de ánimo. Sus mecanismos de acción son varios:

1. Bloquea la liberación de dopamina -bloquea la hipersensibilidad de los receptores dopaminérgicos -;

2. Bloquea resultados en la neurona posináptica -bloquea la reutilización de grupos fosfatos del trifosfato inositol que activa la liberación de calcio-;

3. Reemplaza el sodio en el canal sináptico por ser más pequeño y el potencial de acción se hace más lento, haciendo que el paciente se calme. El litio no es sustrato para la bomba sodio potasio ATPasa que impide el paso de los iones de sodio, reemplazando la concentración del sodio, lo cual en altas concentraciones puede resultar tóxico.

El estearato de litio es un lubricante de propósito general en aplicaciones a alta temperatura.

El litio es un agente altamente empleado en la síntesis de compuestos orgánicos, usado para la coordinación de ligandos a través del intermedio litiado.

El hidróxido de litio se usa en las naves espaciales y submarinos para depurar el aire extrayendo el dióxido de carbono.

Es componente común de las aleaciones de aluminio, cadmio, cobre y manganeso empleadas en la construcción aeronáutica, y se ha empleado con éxito en la fabricación de cerámicas y lentes, como la del telescopio de 5,08 m de diámetro (200 pulgadas) de Monte Palomar.

También tiene aplicaciones nucleares.

De todo lo anterior sigo sabiendo lo que sabía antes de copiarlo: nada. Pero lo que sí me ha quedado es que tiene sales. Esto de las sales, cómo va. ¿Se cogen las piedras a las que se adosa el litio y se ponen al sol para que la sal se seque? O ¿cómo va?

A lo mejor, en el nuevo proyecto de mina subterránea que dice el CEO de Extremadura News Energies que nos quieren sorprender, lo mismo proyectan llevar rocas extraídas de la explotación minera a la Charca Musia, para que se produzca una reacción que nos permita extraer sales de litio para aderezar unos tomates de Miajadas.

… continuará…

Vale

Los grandes incendios que se están produciendo este verano en España, están produciendo, a su vez, grandes incendios en las ideacas y verborreas varias generalmente de los cargos públicos encargados de activar los mecanismos para apaciguarlos. Lástima que el único mecanismo aplicable a los lenguarones no se contemple: la dimisión.

A mi juicio, son tres las causas que originan los incendios: los pirómanos, ya sean contemplativos, ya a sueldo; los aspectos climáticos como las tormentas con aparato eléctrico; y la basura que se acumula en determinados puntos, especialmente si esa basura contiene vidrios y elementos potencialmente incendiarios.

Este terceto de elementos, con algunas variables, es el mismo que ha sido prácticamente el origen de los fuegos.

El cambio climático, por sí mismo, no es causa de los fuegos, aunque en algún caso pudiera entenderse que algo, aún incuantificable, contribuye al origen de los incendios. Eso no quiere decir que no tenga nada que ver con ellos.

Claro que sí, claro que el cambio climático es un elemento muy importante en el desarrollo, incluso en el inicio, de los fuegos. La sequía, que avanza inexorable a lomos del descreimiento de quienes tienen medios y competencias para al menos mitigarla, hace que los campos y montes sean espacios en los que la aparición de una chispa, ya sea de tormenta o de un mechero o un vidrio haciendo de lupa, dé lugar a un fuego. Y la propagación de las teas ardiendo hagan el resto.

Negar la evidencia del cambio climático ahora, en 2022, será la chispa que origen incendios mayores en 2023, porque mayor será la mala situación de campos y montes si no se actúa en consecuencia.

Cuando en los próximos meses veamos noticias informando de la disminución de los caudales de riego, de los pantanos que abastecen de agua a ciudades y pueblos, iremos conociendo que esas disminuciones serán mayores en años venideros, y tendremos un panorama perfecto para que las llamas de los incendios alcancen más alturas.

Siempre se dicen, cuando se producen incendios, dos verdades: los fuegos se apagan en invierno, y los medios (bomberos y máquinas) no son suficientes.

Si a esto añadimos creencias (en el sentido de fe) de quienes tienen la obligación de prevenir (en invierno) y de atajar (con más medios) en verano los fuegos, de que el cambio climático no existe, que es una cosa de progres, tendremos cada año mayores y más devastadores fuegos.

A la verdad incontestable de que los fuegos se apagan en invierno, con múltiples acciones en campos y montes, tendremos que ir añadiendo acciones que reviertan o al menos controlen los efectos del cambio climático. Esto es, aumentando las inversiones en limpieza de montes, aumentando las medidas para que los pastos y matorrales no sean invasivos o se puedan controlar. Una máxima, cada vez más rotunda, al menos en Extremadura, debería ser la de luchar contra la despoblación, haciendo más habitables nuestros pueblos, aumentar la población y que esta sea el primer elemento que controle todos los elementos que, unidos, hacen que aparezcan los incendios.

Revertir, en un porcentaje significativo, la despoblación de nuestros pueblos, aumentará en el mismo porcentaje la prevención de los incendios y la incidencia sobre el medio rural del cambio climático.

Vale.

Con motivo de la reciente cumbre de la OTAN en Madrid, España se ha comprometido a elevar nuestro presupuesto militar hasta el 2% del P.I.B., que para el conjunto de la organización militar de defensa no supone mucho, pero que para nuestro país supone un esfuerzo económico importante, a realizar en un corto espacio de tiempo.

Para España, conforme a nuestra estructura de gobierno y presupuestaria, el incremento del 5 del PIB destinado a Defensa requiere un esfuerzo para priorizar programas de armamento y material que será preciso adquirir a otros países de la organización, y también, y no conviene olvidarlo, en aumentar la inversión en I+D+I, con programas que se desarrollen inicialmente en el ámbito militar, pero que, al mismo tiempo devuelven tecnología y desarrollo para la industria española, no necesariamente militar.

Con motivo de la pandemia de coronavirus, se hizo preciso disponer de respiradores para las UCIs, y una empresa española, Escribano Mechanichal & Engineering, especializada en material de de defensa aerospacial, consiguió, en tiempo récord, la fabricación de esos respiradores tan necesarios, cuando eran un sistema que desconocían al inicio de la pandemia, pero su desarrollo industrial les permitió actualizar rápidamente sus sistemas de fabricación.

Este es un ejemplo que podría servir para otros campos de desarrollo tecnológico e investigación, de manera que una parte del incremento del gasto militar podría revertir de modo inmediato en la industria.

Sin embargo, donde verdaderamente, a mi juicio, sería fundamental que el incremento de gasto militar debería tener mayor repercusión es en mitigar, prevenir o predecir las consecuencias del cambio climático. No conviene olvidar que todos los países occidentales, en mayor o menor medida, están atentos a la evolución del cambio climático, unos en mayor o menor grado, otros en estudios teóricos o de predicción teórica, pero todos expuestos a las consecuencias de los cambios en materia climática.

En España, en estas fechas (julio de 2022) estamos sufriendo las consecuencias de unos fuegos, intencionados o no, eso ya se determinará, que arrasan espacios especialmente sensibles, y con consecuencias devastadoras. A toro pasado en cada incendio aparece el ambientalista de salón, que es como el economista que predice lo que ya pasó, que dice que si se hubiera hecho tal o cual cosa, si…, si…

En Extremadura los incendios son especialmente virulentos cuando atacan joyas medioambientales como Las Hurdes, Monfragüe, Gata, Valle del Jerte. Combatir esos incendios requiere al menos dos estrategias: una, preventiva, y la otra expeditiva. La preventiva es aumentar las inversiones en prevención, algo que, al menos en nuestra región se va avanzando, como se van incrementando las inversiones en medios humanos y materiales para combatir los fuegos. Que hay que seguir aumentando las dotaciones en ambos elementos, está claro.

Pero además, España cuenta con una Unidad Militar capacitada no solamente para intervenir en incendios, sino en situaciones de emergencias como el volcán de la Palma, el terremoto de Lorca, por poner solo dos ejemplos. Esa Unidad Militar de Emergencias de la que España dispone es un ejemplo claramente exportable tanto para países de la OTAN como para organismos internacionales. También en estos días estamos asistiendo a una política autonómica claramente despreciativa, con graves consecuencias para la población. Mientras que en el incendio ocurrido en Las Hurdes, en cuanto el mando único establecido para atajarlo elevó a 2 el nivel, se procedió a solicitar la intervención de la UME, conforme a los protocolos previstos. El mismo incendio, con igual virulencia, saltó a la Comunidad Autónoma de Castilla y León, que no solicitó la intervención de la Unidad Militar. Lo mismo ha sucedido con motivo del incendio ocurrido en Mijas (Málaga), cuya virulencia se podía apreciar en las imágenes, sin que la autoridad autonómica solicitara la intervención de la UME.

Disponer de una unidad militar con formación y capacidades eminentemente prácticas, puede ayudar a contrarrestar los efectos del cambio climático. Si a ello se dedica un mayor esfuerzo económico, tendremos mucho avanzado.

Si del esfuerzo presupuestario que supone llegar al 2% del PIB en materia de Defensa, incrementar las capacidades de la UME, como del conjunto de unidades militares, tanto en material como armamento, incluidas las logísticas, tendremos una base de futuro que nos permita acometer las consecuencias del cambio clim

Los expertos señalan que elementos como la profunda ola de calor que sufrimos estos días es consecuencia incipiente del cambio climático, y la virulencia de los incendios, una muestra de su peligrosidad. Veremos en su momento fuertes y espesas tormentas también nos dicen esos expertos. Y otras variables que nos dificultarán la vida cotidiana.

Si el compromiso adquirido por España en el seno de la OTAN supone incrementar nuestro gasto militar, hagámoslo, pero teniendo en cuenta que el cambio climático es un elemento que forma parte muy importante de la Estrategia Española de Defensa, y, además de otras acciones necesarias, reforcemos las capacidades de la UME.

Vale.

La empresa de la minera australiana viene en los últimos meses realizando una importante campaña de presencia en los medios de comunicación locales, en elementos sociales de repercusión, como el patrocinio del Cáceres CB, y con diversos “acuerdos” con empresas o asociaciones de empresarios, aunque por las propias imágenes que la empresa cuelga en las redes sociales no parecen que tengan mucho éxito. Eso sí, los directivos del Cáceres CB hacen palmas con las orejas… y con la pasta.

Esta casi frenética presencia social del CEO y sus mariachis parece otra cosa. Esta historia de repartir dinero y aparecerse en eventos para dar relumbrón a cualquier cosa es demasiado evidente en una ciudad donde nunca pasa nada. Eso sí, hemos plagiado a Berlanga con aquel slogan: siente a un CEO a su mesa. Pobriño.

Teniendo un poco de perspectiva, el fichaje de un ceo de Acciona venido a menos, con el encargo de mostrar una presencia social y mediática importante al menor precio, tiene mucho que ver. La empresa australiana sabe que se pueden quedar compuestos y sin mina.

¿No da la sensación de que el CEO se mueve contra reloj? ¿Cuánto tardará en dar un paso en falso? ¿Cuánto dura su contrato con Infinity Lithium o quien sea? ¿Hasta la aprobación de la mina? ¿Qué pasó con Cayetano Polo?

En realidad, parece cada vez más, una huida hacia adelante, mal calculada por los canguros, y peor ejecutada por el CEO despedido de Acciona.

Porque cuanto más corren hacia la mina de Valdeflores, más vemos que se aleja el litio. No el de Valdeflores, que mucho me temo que siempre quedará donde está. Más se aleja el litio como aquello que parecía siquiera un año: el “combustible” necesario para el coche eléctrico. En estos tiempos tan moderno no puede venir nade de fuera, como hizo Moret, para vendernos unas minas que terminaron teniendo fecha de caducidad. En estos tiempos todos tenemos la oportunidad de saber cómo funciona el mundo.

Y en el mundo ya es un hecho que cualquier información está disponible al momento. Y no me refiero a informaciones o desinformaciones, me refiero a las mismas entrañas de las empresas. Y si como parece, ya es absolutamente necesario tener antes de 2025 o más tardar, en 2030 una alternativa al litio, se pueden encontrar innovaciones que convertirían al objeto de deseo de los asutralianos en absolutamente inecesario.

La empresa Alsym, de Woburn, Massachussets, tiene desarrollado y en fase de producción de baterías libres de litio y cobalto. Es decir, que el litio ya es para los desarrolladores de nuevas fuentes de energía, un fósil que debe estar guardado donde ahora está: en las profundidades de la tierra.

Por supuesto, no son solamente los desarrolladores de Alsym quienes tiene capacidad de desarrollo, incluso, y esto es muy importante, la empresa china Envisión, que desarrollará la megafactoria de Navalmoral de la Mata, ya está trabajando en modelos de baterías no dependientes del litio, en una primera fase, sino que si el proceso de construcción de la factoría se acomoda a los nuevos desarrollos, no sería necesario el litio.

Mientras que el CEO se entretiene con algún sobrecito (no mucho, que las cotizaciones en la bolsa australiana no están para tirar cohetes) por aquí o por allá, y los cacereños nos encelamos con el no a la mina, bien podrá ocurrir que no sea necesario, porque no haya mina.

El horizonte del 2025-2030 para el auge masivo del coche eléctrico, paralelamente el funeral por el litio ya tiene doblando las campanas para anunciar el sepelio.

Y el CEO ya irá comprando un traje de respeto para el sepelio.

Vale.

Que dice el CEO de la fantasmal mina de litio, ahora dizque subterránea, no consumirá agua ni contaminará el Calerizo, porque cogerán el agua de la depuradora de residuales de Cáceres, para albergarla en un circuito cerrado.

Lo primero que se me ocurre con eso de que no tocarán el Calerizo es aquel chiste de “no le toqué ni un pelo”, pero lo derribó de un derechazo. ¿Y cómo podría ser ese circuito cerrado”.

Pues sería que desde la salida de aguas residuales tratadas en la depuradora, con una corta tubería de casi tres kilómetros, más o menos, el agua ascendería hasta Valdeflores, depurada, limpia, para su uso en la mina subterránea. De esa manera, evitarían tomar el agua del Calerizo, justo debajo de la mina, y, así, nuestro mar subterráneo no perdería ninguno de sus aliviaderos, como ocurrió con la mina de fosfatos de Aldea Moret, que anuló para siempre el de loa Caños de Santa Ana, que ya no se recuerda, siquiera, su ubicación.

¿Cómo subir el agua desde la depuradora a la mina? Podrían plantearse dos opciones: una, que crearía muchísimos puestos de trabajo con parados trasportándola en cubos; la otra, mediante una tubería de un diámetro adecuado, con una potente bomba de impulsión hasta Valdeflores. Esta segunda opción debería discurrir básicamente por terrenos privados, a cuyos propietarios debería la mina abonar su coste, y en el caso más desfavorable para estos, mediante la expropiación si la mina obtiene la declaración de utilidad pública.

Una vez el agua depurada (a costa del presupuesto de la ciudad de Cáceres, esto es, de los cacereños) y colocada en Valdeflores, se utilizaría para las labores propias de su se… función extractiva. Todo en un circuito cerrado. Pero ¿cerrado por dónde?

La puerta de entrada del agua para el uso extractivo del litio entraría en el circuito desde la salida del agua depurada, a una distancia prudente para evitar retornos por volumen de la misma. Una vez el agua haya alcanzado la mina, en Valdeflores, se utilizará conforme las necesidades de los trabajos subterráneos de la mina la vayan demandando. Es evidente que en el proyecto que se presente (que está por ver) para la variedad subterránea, la empresa acotará unos consumos y unos sobrantes en función de los cálculos que mejor el convengan porque su control será muy complicado, y cuyos costes de control público originarían unos gastos considerables. Es decir, no se puede establecer cuál será el volumen de agua depurada captada para el circuito cerrado y, por tanto, no será posible determinar, de modo constante (cada un número de días o de horas efectivamente trabajadas en la extracción) el volumen de agua.

Y, del mismo modo, si el proyecto (fantasma) de mina subterránea estableciera o estableciese un % de uso de agua para una finalidad, siempre de la actividad de la empresa, u otro % para otra, para otros usos.

Y esto es muy importante, porque del agua sobrante, una vez descontados los usos “más limpios”, tendríamos el agua utilizada en la extracción que volvería al circuito cerrado.

Si antes decíamos que la puerta de entrada del agua depurada al circuito cerrado estaría en la salida de la depuradora, más o menos, ahora veríamos qué volumen de agua regresa a ese circuito cerrado. Pero el circuito cerrado no tiene otra puerta de salida que no sea su vertido a la red de aguas residuales para su depuración posterior.

¿Cuánta agua del circuito cerrado volverá para ser depurada? ¿Está preparada la depuradora para recibir agua seguramente, y sin seguramente, contaminada por residuos de litio y otros materiales procedentes de la mina? ¿Cuánto costaría la adaptación de la EDAR de Cáceres para la limpieza de residuales recibidos directamente de la mina? ¿Si hay un vertido (veáse, por ejemplo, Aznalcóllar) quién es responsable?

Sobre estas últimas preguntas seguramente el CEO no dará respuesta alguna.

Vale.