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En diciembre de 2015 subí una entrada a esta web referida al ofrecimiento por parte del Ministerio de Hacienda al Ayuntamiento de Cáceres del Edificio que había sido sede de la Demarcación de Carreteras, del Ministerio de Fomento. Un edificio (https://cercadelasretamas.com/2015/12/07/caceres-cerrado-por-falta-de-uso-xxxiii-fomento/) con una superficie construida de 1.800 m2.

La cesión que ofrecía Hacienda era gratuita, a la que el Ayuntamiento debía responder presentado un proyecto de uso definido, un calendario para ejecutarlo y disponer de solvencia económica para llevarlo a cabo.

Parece ser que el equipo de gobierno del Partido Popular, encabezado por Elena Nevado, ha sido incapaz de hacerse cargo de dicho inmueble por no poder acreditar las condiciones que para este tipo de cesiones se establecen en la legislación de Patrimonio de las Administraciones Públicas.

Y esa incapacidad es la que lleva a que la Delegación de Hacienda haya convocado anuncio de subasta pública de diversos bienes inmuebles, encabezando el antiguo edificio de Fomento, la relación.

Los datos que figuran en dicho anuncio son:

PRIMERA SUBASTA:

LOTE 1. Finca urbana en Cáceres, edificio en Plaza de los Golfines nº 6, (nº 4 según Registro de la Propiedad y nº 2 según Catastro), con una superficie de suelo de suelo de 561 m2 y una superficie construida de 1.800 m2 según Catastro. Según proyecto de rehabilitación la superficie es de 1.826,35 m2 .

Referencia catastral: 6428101QD2762G0001OG.

Inscrita en el Registro de la Propiedad nº 2 de Cáceres con el número de Finca 930, al Tomo 551, Libro 131, Folio 226. Superficie registral 580,50 m2. No constan cargas registradas.

Calificación energética: Inmueble excluido del ámbito de aplicación del R.D 235/2013 conforme al art. 2 .2 f).

Código de Inventario: 1987-724-10-999-0074-001.

Condiciones urbanísticas: las que se derivan del planeamiento urbanístico, a verificar por los interesados en el Ayuntamiento. Uso: administrativo-institucional.

Tipo de licitación:

1º Subasta: 1.144.309 €, depósito a constituir 5%: 57. 215,45 €.

Que el ayuntamiento de Cáceres haya sido incapaz de hacerse cargo de dicho inmueble es síntoma de una parálisis política total, puesto que las posibilidades para hacerlo son múltiples de acuerdo con la propia legislación. Sin embargo, la primera de todas ellas, de todas esas posibilidades solamente es competencia municipal: ¿para qué se puede conseguir ese inmueble? El Partido Popular ha dado, en este caso, como en muchos otros, muestra de una total falta de iniciativa política. Y, lo que es más grave: le está diciendo a la Administración del Estado y a la propia ciudadanía que en esta ciudad no hace falta nada, que lo que se haga o se deje de hacer se debe a la menguada iniciativa privada, porque el Ayuntamiento no sabe para qué puede ser útil un edificio de 1.800 m2 cuadrados, equivalente a unas 18 viviendas de 100 m2.

Ahora que se acercan las elecciones, la constatación de la incompetencia y la incapacidad del equipo de gobierno del PP quedan en evidencia y, si se presentan posturas a la subasta del 14 de mayo, a solo semana y media de las municipales, por el importe que se fija en el anuncio, el inmueble pasará a ser propiedad privada.

Vale.

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Las recientes y actuales noticias sobre hallazgos arqueológicos en la calle Alzapiernas y en la Plaza de Galarza, me han traído al recuerdo la historia de un espantoso escarnio cometido con la ciudad de Cáceres hace poco menos de 60 años. Pero que había comenzado antes. Al filo de 1930.

Todo comenzó cuando el Ayuntamiento de la ciudad, a finales de los años 20 del siglo pasado quiso dotar a la ciudad de un moderno y amplio mercado de abastos. Para ello, encontró un emplazamiento adecuado: un espacio casi vacío, con unas cuantas edificaciones perimetrales de una sola planta, con cubiertas a un agua, y otras en el centro, a dos aguas, formando el mercado entonces; todas se encontraban en el espacio que hoy ocupa el denominado Foro de los Balbos. Curioso: en las ciudades romanas, el Foro estaba en el centro de las murallas. Aquí está fuera de ellas.

Fotografía de Valentín Javier para el expediente de autorización del

Mercado de Abastos adosado a la Muralla. 

El espacio tenía un pequeño hándicap: la muralla de Cáceres acababa de ser designada Monumento Nacional. Ello no fue obstáculo para que el Ayuntamiento siguiera adelante. Encargó un reportaje fotográfico a Valentín Javier, en el que se vieran cómo estaban la Torre de la Yerba, el lienzo de la muralla y la Torre del Horno. En esas fotografías aparecía el espacio hueco que acogería el mercado de abastos.

Un mercado que cuando estuvo funcionando, y si no recuerdo mal (era bastante más joven que ahora), tenía su entrada principal a la misma altura que el soportal del Ayuntamiento y disponía de puestos de pescado en la planta baja, de carnes en la segunda y de frutas y verduras en la tercera, desde la que se salía a la plaza de las Piñuelas y al Adarve del Cristo, donde los hortelanos de la Ribera del Marco ofrecían sus productos más frescos.

Mercado de abastos con la Torre del Horno al fondo. Archivo Histórico Municipal de Cáceres

El mercado, con una estructura de hierro con tornillos y tuercas al modo de las construcciones mecánicas de puentes, estuvo en pie hasta comienzos de los años 60. Cuarenta años tapando la muralla, y se iba a demoler.

 

Claro, que el ayuntamiento de los años 60, con el franquista Diaz de Bustamante, que debía su cargo a su apoyo y el de su poderosa familia cántabra al dictador, necesitaba hacer otro mercado. Sin problemas.

Y sin problemas encontró un solar: la Plaza de Galarza. Bueno, exactamente un solar no. Solar lo fue cuando, para hacer el nuevo mercado de abastos ordenó allanar el Seminario fundado por el obispo Galarza en 1623. El edificio había dejado de ser seminario, fue cuartel hasta 1925, que entró en funcionamiento el Infanta Isabel, y de nuevo cuartel durante la guerra incivil. El cuartel viejo.

Vista áerea parcial de Cáceres.

Poco antes de que el edificio fuera demolido, tuve la ocasión de asistir en él a los dos primeros cursos de primaria, porque las Escuelas Normales, lo que ahora es el Instituto de Lenguas Modernas y el Prácticas, estaban todavía sanando heridas de guerra. Entraba a la escuela por la primera puerta, visto de frente el edificio, por la primera a la izquierda, la puerta más importante. Había un amplio zaguán, y a la derecha, subiendo dos peldaños, el aula donde nos daban clases de primero y segundo.

De frente al zaguán, una puerta amplia, de doble hoja, daba salida al patio, un cercado irregular, empedrado, duro, donde cuando podíamos jugábamos a lo que fuera en el recreo. Rodeando el patio, una edificación continua, de dos plantas, en las que, cuando nos aventurábamos a entrar encontrábamos cosas: culatas de madera que habían sido de fusiles, sacos terreros apilados…

El Seminario, el Cuartel Viejo, entraba, aunque sin citarlo, en la declaración general que hizo la Comisión de Monumentos de 1949 para el conjunto de la ciudad de Cáceres. Pero ello no pudo con la alcaldada.

El edificio fue derruido y en su lugar se levantó un mamotreto de arquitectura indefinible, que fue mercado de abastos… hasta que los cambios de modo de comercialización de mercancías, de alimentación, se lo llevaron por delante a las primeras de cambio. Eso, y un nulo mantenimiento, que hacía que entrar allí fuera casi perjudicial para la salud.

El mercado de abastos se arrumbó, y para sustituirlo se construyó el actual aparcamiento.

Del Cuartel Viejo, del Seminario erigido en 1623, no obstante, quedan muestras en la ciudad que deberían ser baldón para quienes profesan admiración por un franquista que no hizo sino devaluar la joya recibida, tanto con las declaraciones de Monumentos de los años 20 como con la declaración general de Ciudad Monumental de 1949.

Mercado de Abastos de Galarza. (del blog “Cáceres en el pasado”)

Las muestras que quedan son visibles: la puerta trasera del Palacio Episcopal, la que da justo al Arco de la Estrella es la misma puerta por la que yo entraba a escuela en 1960. La llevaron “piedra a piedra”, y la colocaron con esmero “piedra a piedra”. Y la colocaron mal.

La actual puerta de la Diputación Provincial también tiene las piedras y algunos adornos obispales procedentes del mismo edificio. Y la puerta del edificio que fue Demarcación de Carreteras, también. De hecho, en el proyecto, paralizado, de remodelación de este edificio, a juicio del arquitecto, lo único salvable, por valor histórico… es la puerta, una de las que tuvo el Seminario y luego Cuartel Viejo.

Vale

Muchos recordamos aquellas láminas de recortables, en los años sesenta mayoritariamente de muñecas, que las niñas de mi barrio llamaban mariquitas y jugaban a darles la vuelta… Recortables. Aquellos recortables venían con un dibujo de una niña, menos veces niños, ya digo, y con trajes, vestidos, gorros que dos extensiones que se doblaban se vestían. Y eran intercambiables: todas las figuras del mismo tamaño podían tener muchos vestidos, uniformes…

Ahora, los recortables, los intercambiables, han vuelto. Los medios de comunicación (esos que controlan el quinto poder, la información) están continuamente enseñando muñecos casi desnudos a los que visten con los uniformes que más les interesan en cada momento, sean o no de interés informativo para la población.

Ahora se lleva el cuarentañero, desnudo de ideología, pero con un uniforme que “se lo piden” todos y a todos los visten igual: la bandera. Debajo de la bandera la desnudez no sólo ideológica, sino moral, ética.

Ver al cuarentañero Pablo Casado embutido en la bandera y soltando gilipolleces, una tras otra, que los medios convierten en noticias cuando en realidad son la demostración palpable de la inanidad ideológica y de la maldad inquisitorial.

Escuchar el curicantano Alberto Rivera echarse la bandera al hombro y repartir carnets de españolistas o separatistas como si de verdad supiera lo que está hablando, si no fuera porque detrás de ello hay un deseo irrefrenable de acabar físicamente con los socialistas, comunistas, separatistas, proetarras y en general, gente que tiene sentido crítico y sabe pensar por su cuenta.

Quedarse uno ojiplático con la cancha que dan, en aparente, solo aparente crítica, al nazi Santiago Abascal, el que divide a los españoles entre los que son de bien, que quiere que puedan portar armas (¿va a comisión de la Asociación del Rifle o de los terroristas iraníes que le financian?), y el resto, los malos españoles, los que por el mero hecho de serlo merecemos un disparo entre ceja y ceja. Y si no es suficiente, el tiro de gracia.

Los medios de comunicación españoles (prensa escrita, radios y televisiones, en general) están haciendo, un día sí y otro también, ejercicio de prensa y propaganda a favor de los recortables nazis. Hay que hablar con precisión: no son el trifachito, descripción un poco infantiloide, ni las tres derechas: son tres partidos con el mismo fondo ideológico, el fascismo (si los asimilamos a la Italia de Mussolini) o el nazismo (si la asimilación es con la Alemania de Hitler).

A los tres, tanto a los que son cabeza publicitaria (Pablo Casado, Alberto Rivera o Santiago Abascal) les queda bien el mismo traje: la camisa parda, o, mejor aún, los uniformes azul marengo de las FET y de las JONS). A cualquiera de los tres les queda bien el mismo traje, y los tres están encantados con llevarlo encima.

¿Qué mejor para un español de bien que el uniforme de falange con correajes, la pistola al cinto por si aparece algún rojo y la bandera imperial colgada de los hombros?

¿Qué mejor para un heredero directo (en los términos del Código Civil) de los ministros franquistas que fundaron Alianza Popular y que se sentaban en el mismo consejo de ministros con Franco cuando su policía mató a cuatro obreros dentro de una iglesia de Vitoria, que vestir el uniforme de gala de la falange?

¿Qué mejor uniforme para un miembro, advenedizo, manejable e impresionable, que un traje de calle como los que llevaban los sicarios de la policía política?

Los tres son recortables, desechos ideológicos del más puro fascismo, los tres son intercambiables. A Santiago Abascal le caería muy bien, por ejemplo, el uniforme de gala de la falange, a Pablo Casado, los correajes ceñidos y la pistola al cinto por si escucha la palabra cultura, o Alberto Rivera el traje cruzado de inspector de la Comisaría Central de Barcelona.

Los recortables, han vuelto. Y son intercambiables entre sí. Y a ellos añadimos la legión de los que dicen ser periodistas pero que como aquellos de la Brigada Político Social que se infiltraban en las facultades o en las fábricas y se dedicaban a señalar con el dedo a los díscolos, para que el Alberto, Pablo o Santiago de turno los condujera a la comisaría. No son periodistas.

Vale.

No me he equivocado al titular esta entrada con el mismo nombre que se denomina este modesto sitio web. La aparición de unas nuevas grutas en el entorno de Maltravieso y El Conejar, al realizarse obras para la Ronda Sureste de la ciudad de Cáceres, han traído al primer plano los cercados, los campos, las huertas, los riachuelos por los que discurrieron mis primeros años.

Y también me han traído a primer plano la reciente lectura de la edición que el Profesor Cerrillo Martín de Cáceres ha hecho del manuscrito “Abreviatura histórica de la ciudad de Cáceres”, compuesto por el Licenciado Juan Rodríguez de Molina. Si a través de la lectura del libro del profesor Cerrillo se va descubriendo la ciudad que fue Cáceres hasta el siglo XVIII y los rastros, muchos, que de ella quedan, las nuevas grutas descubiertas me completan una visión en el tiempo que se focaliza en la Cerca de Las Retamas.

Recorte de la foto del Vuelo Americano de 1856

Una Cerca situada junto a la de los Pozos del Calerizo de los que tantos años consumimos su agua potable. Una Cerca atravesada por un riachuelo seco las más veces, aunque algunos veranos nos sorprendía con agua abundante, que aprovechábamos para bañarnos.

La fachada principal de la Cerca de las Retamas daba al Camino Viejo de Montánchez, ahora denominado Ribera del Marco, con olmos a ambos lados, que ya en 1956 comenzaban a tener huecos sus troncos, algunos de un metro de diámetro, y que fueron cayendo año a año para alimentar las hogueras de San Jorge, que los más mayores del barrio preparaban.

Terminaba, por esa fachada oeste en una puerta con cancela (casi siempre cerrada, pero que no necesitábamos que estuviera abierta para campar a nuestras anchas entre las retamas) y dos fábricas de piedra enfoscada, y con un escudo nobiliario colocado sobre la parte izquierda.

Los lados norte (cerca de los pozos, hoy denominada Cerca de San Jorge) y este (un olivar al que cuando podíamos, íbamos a rebusco). El lado sur daba a un camino pedregoso, en cuyo margen derecho una pared de piedra limitaba con otra cerca, que con el tiempo fue la Cerca de Los Salas.

Por ese camino pedregoso, siguiendo las veredas que entre los duros salientes del terreno se habían configurado, caminábamos hasta llegar a la Cueva del Oso, hoy Cueva del Conejar.

Ya conocíamos la de Maltravieso, a cuyo interior entrábamos cuando el guarda, El Francés, no estaba. El Francés vivía en lo que hoy es la calle Miño, en la casa medianera con la de Juanito El Chochero y su mujer, que tenían un comercio, en el que aprendió el oficio de despachar Maruchi. Y su hermano Jesús. El señor Francés, como decíamos los muchachos era picapedrero y fue quien descubrió, casualmente, al hacer estallar un barreno, la entrada de la Cueva. Una de las entradas, que había dos, una más grande, de frente, y una más pequeña, a la derecha del arco a modo de portal que tenía, y tiene.

A la Cueva del Oso, ahora del Conejar, también nos acercábamos: allí no había guarda, solo basura y a veces algún perro o algún gato muerto. La entrada era más difícil que la de Maltravieso: había que acceder casi cuerpo a tierra, pero una vez dentro, se podía caminar un poco. Nunca muy adentro, porque el atrevimiento no nos daba para tanto.

También teníamos que tener cuidado cuando aparecían, de la noche a la mañana, los llamados soplaos. Eran unos socavones que aparecían al hundirse la tierra colorá entre peñascos. Unas veces, estos soplaos no eran más que un pozo natural que parecían no tener fin, como uno que apareció en la cerca donde hoy está el supermercado DIA, y en el que estuvieron vertiendo camiones de tierra sin que pareciera que nunca llegaban al fondo.

Otro apareció en la Cerca de las Retamas, en un tiempo en que sus pastos estaban destinados a una punta de vacas. Era grande, y tenía como un pilar de piedra que pareciera la entrada de una cueva, pero que el dueño de las vacas, con buen criterio, consiguió primero cerrar su perímetro y poco a poco rellenarlo: no quería que las vacas se fueran al fondo.

También sucedió, creo que fue en la segunda mitad de los años 60 que una mañana la Charca Musia amaneció seca: toda el agua se había ido por una poza que surgió en el fondo, cerca del muro de cerramiento. En la Charca hubo algún que otro ahogado, precisamente succionado por una de sus pozas.

Cuando surgió la noticia de las nuevas grutas, me acordé de aquellos años y de cosas como las que he comentado (y otras que prefiero no hacer). Porque resulta extraño que siendo el terreno entre la Cerca de los Pozos (o de San Jorge) y la Carretera de Medellín, formando un arco, en lo que hoy es el Residencial Vistahermosa, no hayan aparecido más.

Ha sucedido este hallazgo con una obra pública, y rápidamente se ha puesto en conocimiento de la Consejería de Infraestructuras de la Junta, y de la Consejería de Cultura, entiendo que como parte del necesario seguimiento arqueológico de las obras de la Ronda Sureste.

La Cueva de El Conejar está dentro del Polígono Vistahermosa, desarrollo urbanístico del SUNP-8 del Plan General de Ordenación Urbana de Cáceres, del año 1999. No conozco, aunque espero que sí se haya hecho, tanto un plan de seguimiento arqueológico como parte del Programa de Ejecución y del Proyecto de Urbanización, y de la construcción de cada una de las parcelas resultantes.

Las Consejerías de Infraestructura y de Cultura de la Junta de Extremadura han informado que se realizarán estudios geotécnicos de las grutas encontradas, aunque sería deseable que se ampliaran estos estudios a un área mayor de las mismas, y que se analice el seguimiento arqueológico que se haya debido realizar con motivo de la urbanización del Sector SUNP-8, Vistahermosa.

Vale.

Cuando ya la legislatura toca a su fin, la desesperación del Partido Popular en el Ayuntamiento de Cáceres comienza a ser notable. Constatan algo que los ciudadanos llevamos mucho tiempo viendo: su incapacidad de ofrecer propuestas creíbles para la ciudad.

En 2015, el gobierno de la Junta de Extremadura, con Monago al frente, concedió al Ayuntamiento una subvención de 1.000.000 € para la reforma del mercado de abastos de Ronda del Carmen. El equipo de gobierno vio el cielo abierto y se puso en plan posmoderno: vamos a hacer un mercado gourmet, como los que hay en cualquier ciudad que se precie.

Terminaron las obras, los aposentadores tradicionales del mercado se quedaron donde estaban, en la planta baja (unos 10-12 puestos) y en la planta alta se habilitaron 10 espacios para lo de los gourmets.

Tras varios intentos fracasados de conseguir que los hosteleros de la ciudad se hicieran cargo de los puestos, hoy se amanece con la impactante noticia de que la Asociación de Cocineros pondrá en marcha el espacio. Incluso, en la información se citan declaraciones del concejal de Turismo, y se alude a un pliego de condiciones que no es público.

Eso sí, en el reportaje, a modo de diccionario de autoridades, se citan varios mercados de abastos para dar soporte a la pretensión del Partido Popular de que no se pueda decir que han tirado el dinero. Lo más probable, aunque es poco el tiempo que tienen, es que lleguemos a las elecciones de mayo y, como mucho, el PP (con el apoyo de su muleta local, Ciudadanos) puedan decir que ya está en marcha.

El ser una capital de provincia en el más puro sentido decimonónico, lleva siempre a exagerar. Si para privatizar el uso de una calle a mejor gloria de varios edificios con aparcamientos y varias tascas, la comparación fue con la calle Larios, de Málaga, o si para tener algo que decir en el proyecto de financiación público-privada del Palacio de Godoy, la alcaldesa dijo que la zona se podría convertir en el Montmartre cacereño, en el periódico de hoy (El Periódico Extremadura, concretamente), la comparación no es con una ciudad, ni con dos… es con 5. Eso sí, los datos de los mercados de esas ciudades están bien tomados, pero las fotos no dejan verlos.

El mercado de Ronda del Carmen, de Cáceres, tiene unos 12 puestos en planta baja y 10 (mercado gourmet) en planta alta, 42 en total. El mercado central de Salamanca tiene 53 puestos, de los cuales solamente 2 son gastrobares. El mercado central de abastos de Jerez de la Frontera tiene 115 puestos, de los cuales, 1 solamente es un bar. El mercado de Santiago de Compostela tiene (además de varios vacíos al día de la fecha, unas 50 casillas) 143 puestos, de los cuales 9 se dedican a restauración. Es la ciudad que tiene más puestos de este tipo, el 7% de los puestos abiertos.

El mercado de San Blas, en Logroño, tiene 42 puestos abiertos, ninguno es ni siquiera bar. Finalmente, el Fontán, de Oviedo, tiene 36 puestos abiertos, y solamente uno con la denominación de café restaurante.

Cómo pretende el PP que en Cáceres, con menos habitantes que prácticamente todas ellas, salvo Santiago de Compostela, pueda ofrecer un mercado de abastos con casi el 50% de los puestos dedicados a restauración, cuando la única ciudad comparable, la capital gallega, el mercado de abastos, un potente edificio con casi 145 puestos de venta, con un potencial turístico mayor, no vamos a negarlo, que nuestra ciudad, solamente el 7% de los puestos son de restauración.

El sentido de la medida es eso que uno puede comparar entre magnitudes iguales. Sería comparable, como decimos, la población entre Cáceres y Santiago, pero no son comparables los espacios, los mercados de abastos. Y si para justificar algo injustificable, como es dedicar 1.000.000 € a un espacio, al menos, deberían haberse planteado estas cuestiones.

Mucho me temo que este intento a la desesperada de la alcaldesa de Cáceres por tratar de salvar una legislatura nefasta para la ciudad, una ciudad que por cualquier lado que se mire, está cerrada por falta de uso.

Vale.

En la larga serie de entradas con este mismo motivo de “Cáceres, cerrado por falta de uso”, he tenido en varias ocasiones comenzados textos sobre la Casa Mirón, en cuya fachada figura un metacrilato que la define como “Museo Municipal”. No he completado las entradas porque siempre había creído que el hecho de que no estuviera abierto de modo permanente, se había debido a diversas obras de reforma, en una primera fase, y otras posteriormente, en la creencia de que cuando la situación económica mejorara, pudiera, finalmente, dedicarse a lo que dice el metacrilato.

Sin embargo, ahora que parece que hay crédito presupuestario para unas obras que serían las finales,  resulta que esas obras están encaminadas a que el edificio se ceda (con los eufemismos contractuales que se quiera poner) el edificio a una asociación privada.

En primer lugar, si eso se hace así, debe eliminarse la placa de la fachada, porque no lo podrán llamar museo municipal.

En segundo lugar, porque parece que el actual equipo de gobierno (el PP, claro) definitivamente hace abandono de sus obligaciones y larga el edificio, convenientemente reformado, para sea una asociación la que haga y deshaga según sus criterios, y por mucho que ahora publicite que estará abierto a todas las iniciativas, no será así. Su chiringuito.

¿Por qué Cáceres no tiene ni va a tener un museo municipal? Son múltiples las razones. La principal, la desidia de los que han gobernado y gobiernan la ciudad. En estos días, dentro de las publicaciones del Museo de Cáceres (Museo Provincial) se publica un trabajo del profesor Cerrillo, que analiza el manuscrito que con el título “Abreviatura histórica”, el licenciado Juan Rodríguez de Molina redactó para compilar, hasta la época en la que él vivió la historia de la ciudad.

De aquella historia quedan pocos materiales para llevarlos a un Museo, salvo los que se conservan en el Provincial de la Casa de las Veletas y algún objeto (el pendón de la ciudad) en el Ayuntamiento y poco más.

Cuando en la información publicada en el diario Hoy sobre las “negociaciones” del Ateneo con el ayuntamiento se habla del edificio se dice que son 500 m2 la superficie del inmueble. La ficha catastral detalla que son 432 m2 de superficie del solar y 1.062 m2 la construida. O la información del periódico es errónea o lo es la ficha catastral.

Un inmueble de estas características, con una amplia superficie, aunque sea incómoda (ya cuenta al menos con un ascensor para ayudar en la accesibilidad) debiera ser objeto de un esfuerzo (¡qué cosas se le piden a los concejales!) que lleve a que la ciudad, que pretende ser referente cultural, cuente con un museo propio.

¿Tan pocos bienes muebles de valor cultural o histórico tiene el Ayuntamiento para que no se pueda, sobre ellos, ampliar con cesiones o donaciones particulares para que pueda conseguirse?

¿Tan escasa es, de verdad, la historia de la ciudad como para que no pueda ser exhibida, a través de sus vestigios museables, de sus documentos históricos, de los propios bienes muebles de propiedad municipal?

¿Tan magros son los esfuerzos que quienes gobiernan el Ayuntamiento abandonen la historia de la ciudad a su suerte? Porque en la misma información de prensa se dice que, cuando el Ateneo gestione el inmueble (1.062 m2 construidos) “el proyecto contempla que haya una sala de almacenamiento de enseres de Cultura, pero ya no se exhibirán las piezas que forman parte de la historia de la ciudad. Albergaba 140 piezas históricas relacionadas con la vida de la ciudad, con valor sentimental, algunas poco conocidas como la espada del General Ezponda, los trajes de los maceros del siglo XVII o la maquinaria antigua del reloj del Ayuntamiento.

Si la gestión de la cultura por parte de los que ahora gobiernan es deshacerse de ella, arrinconar a una sala oscura de almacén la historia de la ciudad, para que un colectivo de sabios haga de su capa un sayo, y por parte de quienes están en la oposición la respuesta a esa dejación de obligaciones sea el silencio, estaremos concluyen que, de verdad, hemos terminado por cerrar la ciudad por falta de uso y arrojado a un pozo siniestro las llaves.

Vale.

El relator

cercadelasretamas —  febrero 7, 2019 — Deja un comentario

Dice Alfonso Guerra que para la transición no necesitaron ningún relator. Y se queda más tranquilo que él mismo y que Rafael Guerra Bejarano. No, para la transición y para la Constitución no hizo falta un relator solo, hicieron falta siete, ni más ni menos. Y muchas reuniones secretas.

La figura del relator, que ahora algunos la vinculan a la ONU y sus organismos, no ha sido nunca la del mediador, ni siquiera ahora. Había (no sé si sigue existiendo) la figura del relator en las causas de los santos, del relator en el tribunal del santo oficio, del relator de la corona, enviado a regiones peninsulares o de las posesiones del imperio para informa al rey de la situación… La figura del relator ha ido evolucionando y, si acudimos a la Real Academia, tiene varias acepciones, ninguna de ellas sinónimo de mediador:

 

  1. adj. Que relata(‖ refiere un hecho). U. t. c. s.

  2. m. y f. Persona que en un congreso o asamblea hace relación de los asuntos tratados, así como de las deliberaciones y acuerdos correspondientes

3º.-m. y f. En los tribunales superiores, letrado cuyo oficio es hacer relación de los asuntos o expedientes.

4º.- m. y f. Arg. Y Ur. En la radio, persona que tiene a su cargo la narración de un espectáculo, generalmente deportivo.

5º. m. desus. refrendario.

Es lo que dice la RAE y es lo que el Gobierno plantea para desatascar, por la vía del diálogo la cuestión catalana.

La misma RAE que limpia, fija y da esplendor, tiene también un Diccionario del Español Jurídico, en el que se puede online buscar el término relator, que, en los ámbitos en los que se ha planteado ahora, es lo más conveniente, saber que dice la Academia sobre este término.

Y, oh, sorpresa, buscar el vocablo “relator” nos devuelve lo siguiente:

1.- Relator –ra

2.- Secretario, ria relator ra, y

3.- Relator en las causas de los santos.

Por curiosidad he ido a ver cómo define el tercero de los conceptos.

Can.[Can. Derecho Canónico] Oficio eclesiástico instituido por la Constitución apostólica Divinium Perfectionis Magister (21-5-1983), que colabora con los postuladores en la elaboración de la positio de una causa de canonización.

Los relatores constituyen un colegio presidido por un relator general (Divinium Perfectionis Magister, II, 6) dependiente de la Congregación para las Causas de los Santos.

Pero lo que interesa es saber que dice el Diccionario del Español Jurídico, veamos cómo define “relator o relatora”. Y salta la sorpresa. En www.rae.es si pinchamos sobre “relator, ra” no nos facilita su definición, la cambia por la de “ponente”.

Y aquí sí, el lenguaje asentado por la RAE nos define que un ponente (es decir, el antiguo relator, relatoris) es:

1.- Proc.[Derecho Procesal] Miembro del órgano jurisdiccional al que se le encomienda, según el orden y el turno preestablecido, la elaboración de la moción o propuesta de resolución judicial para la deliberación.

“Por su parte, las recurridas se oponen al recurso porque consideran que no concurren los quebrantamientos de forma que se denuncian, ni respecto del cambio de ponente, ni respecto de la admisión de los medios de prueba” (STS, 3ª, 13-III-2015, rec. 1787/2013).

2.- Cons. [Derecho Constitucional] Parlamentario integrante de una ponencia encargado del estudio e informe de la iniciativa que aquella tiene por objeto.

Reglamento del Congreso de los Diputados, art. 113; Reglamento del Senado arts. 65 y 110.

Y sí, efectivamente, la transición y la elaboración de la Constitución de 1978 no requirió un relator (ponente, hablando con precisión actual), requirió de siete, los conocidos como siete padres.

Que el Gobierno de la Nación quiera y deba fomentar el diálogo, en este caso con Cataluña y su gobierno constitucional (aunque pudiera pesarle a muchos, independentistas incluidos, el actual Govern es plenamente constitucional), no debe obstaculizarse por traer a la figura del relator propuesta, cuyas funciones son las mismas que se definen en las diversas acepciones de la RAE y que, probablemente, venga de una mala traducción del concepto “rapporteur”, que se debe traducir por ponente. El término relator que se utiliza en Naciones Unidas tiene mucho que ver (en cuanto al concepto) con los relatores que los reyes de España enviaban tanto a regiones peninsulares como al “imperio en el que no se ponía el sol” para conocer la situación de los dominios. Otra cosa es cómo se utilizan los términos, pero ya se ve que en los Diccionarios de la RAE, no tienen las connotaciones de “mediador” que se le quiere dar. Y también en el derecho internacional, un relator no tiene nada que ver con un mediador.

Vale

Ayer, a cuenta del relator para la mesa de partidos, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, hizo una intervención que en 10 minutos contenía las gravísimas acusaciones de al Presidente del Gobierno de felonía, ilegitimidad y alta traición, entre las 19 lindezas que soltó. No dijo, en cambio, nada de llevar al Congreso de los Diputados la acusación de alta traición conforme al artículo 102 de la Constitución, a la que tanto ama pero a la que prostituye a diario.

Por otra parte, el presidente de Ciudadanos, Alberto Rivera, complementó la diatriba de Casado diciendo que no presenta una moción de censura porque no le suman los votos, sin haber siquiera contactado con otros grupos de la cámara sobre el particular.

Alberto Rivera y Pablo Casado, que manosean pornográficamente la palabra Constitución pero que dudo que la hayan leído, y si la han leído, no se han enterado de nada, no se atreven a impulsar la aplicación del artículo 102 a pesar de que sí pueden hacerlo porque sí le dan los votos para ese impulso (otra cosa serían los necesarios para la declaración de alta traición del Presidente del Gobierno y su cese inmediato, con exigencia de responsabilidades penales), y no se atreven a presentar la moción de censura porque seguramente no han contado bien los votos. La moción de censura se vota por llamamiento y en urna, y, por tanto, con voto secreto.

Para Alberto Rivera y su gemelo Pablo Casado, votar (eso que tanto reclaman que hagan los españoles cuanto antes) una moción de censura les supone un peligro. Si presentan una moción de censura por causas ideológicas, votarían a favor los suficientes diputados de partidos de derechas para hacerla triunfar:

134 del PP

32 de Ciudadanos

5 del PNV

8 del PdCAT

2 de UPN

1 de FAC

1 de CC

Suma 184, suficientes para ganar la moción.

Si Andy Casado y Lucas Rivera presentan la moción de censura por causa de la situación catalana y de la humillación del Presidente del Gobierno a las exigencias de los separatistas, votarían a favor

134 del PP

32 de Ciudadanos

2 de UPN

1 de FAC

1 de CC

1 de NC

Suma 171, casi suficientes para ganar la moción. Pero el miedo de los hermanos Dalton es que a esos 171 votos se le sumen (votación secreta, en urna) 4 votos del PdCAT y 1 del PNV, sin contar los diputados socialistas que claman vendetta contra Pedro Sánchez y que no son ni uno ni dos.

El vértigo les entra a los Soprano de la política española cuando han echado números y sí les puede salir su moción.

Una moción que sería la excusa perfecta para los separatistas catalanes y volver a la situación de la declaración de independencia, porque podrían justificarla ante la casi mitad de los catalanes que les apoyan.

Por eso, porque no se atreven a hacer en el Congreso lo que la Constitución les permite y, si la situación es tan grave como la dibujan, les obliga, es decir, aplicar el artículo 102 para hacer caer al Gobierno, o presentar la moción de censura con el riesgo de que saliera aprobada (Pedro Sánchez, con 84 diputados de su grupo parlamentario, la presentó y la ganó, y por lo que se ve, no aceptó el cargo con miedo).

Como los hermanos Dalton no se atreven a utilizar la Constitución (no creen en ella si no es para sacar ventaja), elevan sus soflamas, llaman a las revueltas callejeras, acusan al Presidente del Gobierno de alta traición, repitiendo esquemas ya conocidos, y esperando que, como no pueden, no saben y no se atreven a ganar con los votos, sean los tanques los que los lleven al Gobierno.

Y para desgracia (¿momentánea?) de Casado y de toda la mierda de prensa de Madrid (endeuda hasta las cejas), es que los tanques guardan silencio. De momento.

Vale

En realidad, no son cuatro, son ocho los años en blanco y negro para la ciudad de Cáceres, con un gobierno local del Partido Popular, encabezado por Elena Nevado, que a lo largo de estos ocho años no ha podido y no ha sabido crear ni un atisbo de ilusión en la ciudadanía.

Consiguió, en su primera legislatura (2011-2015) que la Junta de Extremadura (entonces pomposamente llamada Gobierno de Extremadura) le diera dinero para privatizar una calle, la de San Pedro de Alcántara, con el señuelo (falso, como todos los señuelos) de privatizarla, y se ha quedado en una calle privada para acceso a los garajes de varios edificios y con la catetada de que alguien de su equipo dijo que sería como la calle Larios, de Málaga. Catetada. Ahora solamente es una calle privada con terrazas de tres o cuatro tascas.

Consiguió en esa primera legislatura que Monago (la Junta de Extremadura) financiara la reforma del mercado de Ronda del Carmen, con el añadido de un espacio gastronómico que es incapaz, ella y todo el Partido Popular, de ponerlo en funcionamiento y al día de hoy está… tapiado.

Como consiguió el éxito con el mercado de Ronda del Carmen, en el programa electoral para las elecciones de 2015 prometió:

“Recuperación del  Mercado de la Dehesa de los Caballos como espacio cultural y de creación artística para el desarrollo y difusión de proyectos culturales.”

Tal cual. Con la particularidad que el citado mercado es más conocido como el de la Avenida de la Bondad. Cerrado a cal y canto, no ha sido capaz de endosárselo a nadie, ni de cumplir su promesa electoral. Y mientras el dinero público del mercado de Ronda del Carmen está tapiado, el edificio del mercado de la Bondad solamente sirve para que cuando pasa algún vecino diga que está para caerse, que eso es abandono, y, resignados, saben que gobernando la derecha no tendrá solución, porque a la derecha catovi/cateta no le interesan ni los barrios y mucho menos la cultura.

El mercado de La Bondad está abandonado y no hay perspectivas de darle uso, ni se preocupan siquiera cuando algún vecino tuvo que llamar a la concesionaria del agua para avisar de una fuga de agua considerable que llevaba varios días, o cuando los vecinos vieron que se sacaban elementos de las antiguas cámaras frigoríficas del mercado. O cuando algún vecino dice que ha habido alguien interesado pero que nada de nada.

El mercado de La Bondad es la muestra palpable de ocho años pasados en blanco y negro, del abandono que se somete a los barrios de trabajadores que no se tapan con un grafiti de encargo (en el sentido mercantil de la palabra encargo).

El mercado de La Bondad no se cae por… por los pelos. Ahí sigue, siendo una muestra de cómo una ciudad entera se olvida de que existe, se olvida de que una vez tuvo asentadores, un bar, una pescadería en la planta baja…

Habría que saber, aunque fuera redundante porque sabemos la respuesta, qué entienden el Partido Popular y Elena Nevado en particular por un “espacio cultural” y, más aún “creación artística”. No digamos ya de “proyectos culturales” si cuando se presentó el proyecto de hotel para el Palacio de Godoy, alguien del equipo de gobierno dijo que sería muy bueno para Cáceres y que en su entorno se establecería el Montmartre local, otra catetada como lo de la calle Larios o el mercado gastronómico.

En blanco y negro, el mercado de la Bondad debería ser la esquela que la ciudad de Cáceres publique el 26 de mayo, pasando al Partido Popular a mejor vida y recuperando, si queda algo, el resuello para afrontar el futuro.

Vale.

            Cuando una empresa australiana, ahora denominada Infinity Lithium se asoció con una del grupo SACYR, Valoriza Minera, para poner en marcha estudios de investigación en la antigua mina de Valdeflores, en Cáceres (denominado por la compañía australiana Proyecto SanJosé), y dieron a conocer los primeros datos favorables a la existencia de una significativa veta de litio, la reacción de los grupos políticos del Ayuntamiento de Cáceres fue dubitativa.

            Con el paso del tiempo, a medida que avanzaban las prospecciones de investigación, se fue conformando una corriente de opinión pública en la ciudad, contraria a que, finalmente, pueda activarse la mina y comenzarse la extracción del mineral.

            El “No a la mina” caló entre los dubitativos grupos municipales (PP, PSOE, Ciudadanos y CaceresTú –Podemos), de manera que solamente los ultraliberales de Ciudadanos parece que se muestran favorables a la explotación minera, aunque no den razones convincentes. Algo parecido a cómo los mismos concejales eran los únicos que apoyaban al PP en el parking de Primo de Rivera. Luego se supo que uno de los ediles de Rivera era vendedor de plazas de garaje…

            Ahora, parece que todos los grupos llevarán en su programa electoral el “No a la mina” y es muy probable que Ciudadanos no quiera quedarse solo.

            Hoy, en una entrevista en una gacetilla local, el Presidente de la Junta, Fernández Vara, no manifiesta su posición a favor o en contra, sino “a favor de la legalidad”. El PSOE local ya ha manifestado su posición contraria. Veremos.

            En todo este tiempo, se ha pretendido modificar el PGM para proteger los terrenos donde se encuentra el yacimiento de litio, se ha pretendido (y se ha dicho por el Partido Popular) que la explotación es incompatible con el plan urbanístico.

            En estas estaremos cuando llegue la campaña electoral de 2019. Todavía no estará resuelta, probablemente, la tramitación administrativa que determine si se concede el permiso de explotación o no y el “No a la mina” será una punta de lanza de los discursos.

            Todo ello, en vano.

            Me explico. Si como parece por lo que tiene publicado en su página web la empresa australiana (https://www.infinitylithium.com/project) sobre “San Jose Lithium Project” la veta de litio es lo suficientemente interesante desde el punto de vista económico, seguirá adelante diga lo que diga la corporación municipal que se forme después del último domingo de mayo de 2019.

            Si a la empresa minera le satisfacen los datos económicos para comenzar la extracción de un mineral que se ha vuelto muy atractivo por la demanda de baterías de litio que irá en aumento en el futuro, tendremos mina sí o sí.

            Las negativas administrativas que puedan resolver el Ayuntamiento de Cáceres y la Junta de Extremadura se solventarán en los tribunales. La empresa minera recurrirá la concesión y seguramente gane.

            Hasta ahora no he visto en ninguna de las gacetillas locales de Extremadura ni en opiniones difundidas por responsables políticos cómo ganar en los tribunales si la minera recurre a ellos. En ese caso, habrá que olvidarse de las competencias que la Comunidad Autónoma tenga en el Estatuto, y habrá que olvidarse de las competencias municipales en el planeamiento urbanístico. Supongo que en la Corporación Municipal, con algunos licenciados en derecho, incluida la alcaldesa y el primer teniente de alcalde, y en distintos cargos de la Junta de Extremadura, sabrán que en el ordenamiento jurídico español existe una prevalencia del derecho minero sobre otros. Buscar en internet entradas sobre esta prevalencia aclara dudas.

            Valdría más preocuparse por cómo establecer unos principios jurídicos sobre los que no pueda hacer ningún ejercicio de prevalencia la empresa minera. Es complicado, pero seguramente los haya.

            De acuerdo con la legislación de los derechos mineros en España y con una amplia jurisprudencia a favor de estos, el futuro de la Mina de Valdeflores (o de San José) dependerá de si su explotación resulta rentable. La economía manda.

            Vale.