Archivos para febrero 2019

En la larga serie de entradas con este mismo motivo de “Cáceres, cerrado por falta de uso”, he tenido en varias ocasiones comenzados textos sobre la Casa Mirón, en cuya fachada figura un metacrilato que la define como “Museo Municipal”. No he completado las entradas porque siempre había creído que el hecho de que no estuviera abierto de modo permanente, se había debido a diversas obras de reforma, en una primera fase, y otras posteriormente, en la creencia de que cuando la situación económica mejorara, pudiera, finalmente, dedicarse a lo que dice el metacrilato.

Sin embargo, ahora que parece que hay crédito presupuestario para unas obras que serían las finales,  resulta que esas obras están encaminadas a que el edificio se ceda (con los eufemismos contractuales que se quiera poner) el edificio a una asociación privada.

En primer lugar, si eso se hace así, debe eliminarse la placa de la fachada, porque no lo podrán llamar museo municipal.

En segundo lugar, porque parece que el actual equipo de gobierno (el PP, claro) definitivamente hace abandono de sus obligaciones y larga el edificio, convenientemente reformado, para sea una asociación la que haga y deshaga según sus criterios, y por mucho que ahora publicite que estará abierto a todas las iniciativas, no será así. Su chiringuito.

¿Por qué Cáceres no tiene ni va a tener un museo municipal? Son múltiples las razones. La principal, la desidia de los que han gobernado y gobiernan la ciudad. En estos días, dentro de las publicaciones del Museo de Cáceres (Museo Provincial) se publica un trabajo del profesor Cerrillo, que analiza el manuscrito que con el título “Abreviatura histórica”, el licenciado Juan Rodríguez de Molina redactó para compilar, hasta la época en la que él vivió la historia de la ciudad.

De aquella historia quedan pocos materiales para llevarlos a un Museo, salvo los que se conservan en el Provincial de la Casa de las Veletas y algún objeto (el pendón de la ciudad) en el Ayuntamiento y poco más.

Cuando en la información publicada en el diario Hoy sobre las “negociaciones” del Ateneo con el ayuntamiento se habla del edificio se dice que son 500 m2 la superficie del inmueble. La ficha catastral detalla que son 432 m2 de superficie del solar y 1.062 m2 la construida. O la información del periódico es errónea o lo es la ficha catastral.

Un inmueble de estas características, con una amplia superficie, aunque sea incómoda (ya cuenta al menos con un ascensor para ayudar en la accesibilidad) debiera ser objeto de un esfuerzo (¡qué cosas se le piden a los concejales!) que lleve a que la ciudad, que pretende ser referente cultural, cuente con un museo propio.

¿Tan pocos bienes muebles de valor cultural o histórico tiene el Ayuntamiento para que no se pueda, sobre ellos, ampliar con cesiones o donaciones particulares para que pueda conseguirse?

¿Tan escasa es, de verdad, la historia de la ciudad como para que no pueda ser exhibida, a través de sus vestigios museables, de sus documentos históricos, de los propios bienes muebles de propiedad municipal?

¿Tan magros son los esfuerzos que quienes gobiernan el Ayuntamiento abandonen la historia de la ciudad a su suerte? Porque en la misma información de prensa se dice que, cuando el Ateneo gestione el inmueble (1.062 m2 construidos) “el proyecto contempla que haya una sala de almacenamiento de enseres de Cultura, pero ya no se exhibirán las piezas que forman parte de la historia de la ciudad. Albergaba 140 piezas históricas relacionadas con la vida de la ciudad, con valor sentimental, algunas poco conocidas como la espada del General Ezponda, los trajes de los maceros del siglo XVII o la maquinaria antigua del reloj del Ayuntamiento.

Si la gestión de la cultura por parte de los que ahora gobiernan es deshacerse de ella, arrinconar a una sala oscura de almacén la historia de la ciudad, para que un colectivo de sabios haga de su capa un sayo, y por parte de quienes están en la oposición la respuesta a esa dejación de obligaciones sea el silencio, estaremos concluyen que, de verdad, hemos terminado por cerrar la ciudad por falta de uso y arrojado a un pozo siniestro las llaves.

Vale.

El relator

cercadelasretamas —  febrero 7, 2019 — Deja un comentario

Dice Alfonso Guerra que para la transición no necesitaron ningún relator. Y se queda más tranquilo que él mismo y que Rafael Guerra Bejarano. No, para la transición y para la Constitución no hizo falta un relator solo, hicieron falta siete, ni más ni menos. Y muchas reuniones secretas.

La figura del relator, que ahora algunos la vinculan a la ONU y sus organismos, no ha sido nunca la del mediador, ni siquiera ahora. Había (no sé si sigue existiendo) la figura del relator en las causas de los santos, del relator en el tribunal del santo oficio, del relator de la corona, enviado a regiones peninsulares o de las posesiones del imperio para informa al rey de la situación… La figura del relator ha ido evolucionando y, si acudimos a la Real Academia, tiene varias acepciones, ninguna de ellas sinónimo de mediador:

 

  1. adj. Que relata(‖ refiere un hecho). U. t. c. s.

  2. m. y f. Persona que en un congreso o asamblea hace relación de los asuntos tratados, así como de las deliberaciones y acuerdos correspondientes

3º.-m. y f. En los tribunales superiores, letrado cuyo oficio es hacer relación de los asuntos o expedientes.

4º.- m. y f. Arg. Y Ur. En la radio, persona que tiene a su cargo la narración de un espectáculo, generalmente deportivo.

5º. m. desus. refrendario.

Es lo que dice la RAE y es lo que el Gobierno plantea para desatascar, por la vía del diálogo la cuestión catalana.

La misma RAE que limpia, fija y da esplendor, tiene también un Diccionario del Español Jurídico, en el que se puede online buscar el término relator, que, en los ámbitos en los que se ha planteado ahora, es lo más conveniente, saber que dice la Academia sobre este término.

Y, oh, sorpresa, buscar el vocablo “relator” nos devuelve lo siguiente:

1.- Relator –ra

2.- Secretario, ria relator ra, y

3.- Relator en las causas de los santos.

Por curiosidad he ido a ver cómo define el tercero de los conceptos.

Can.[Can. Derecho Canónico] Oficio eclesiástico instituido por la Constitución apostólica Divinium Perfectionis Magister (21-5-1983), que colabora con los postuladores en la elaboración de la positio de una causa de canonización.

Los relatores constituyen un colegio presidido por un relator general (Divinium Perfectionis Magister, II, 6) dependiente de la Congregación para las Causas de los Santos.

Pero lo que interesa es saber que dice el Diccionario del Español Jurídico, veamos cómo define “relator o relatora”. Y salta la sorpresa. En www.rae.es si pinchamos sobre “relator, ra” no nos facilita su definición, la cambia por la de “ponente”.

Y aquí sí, el lenguaje asentado por la RAE nos define que un ponente (es decir, el antiguo relator, relatoris) es:

1.- Proc.[Derecho Procesal] Miembro del órgano jurisdiccional al que se le encomienda, según el orden y el turno preestablecido, la elaboración de la moción o propuesta de resolución judicial para la deliberación.

“Por su parte, las recurridas se oponen al recurso porque consideran que no concurren los quebrantamientos de forma que se denuncian, ni respecto del cambio de ponente, ni respecto de la admisión de los medios de prueba” (STS, 3ª, 13-III-2015, rec. 1787/2013).

2.- Cons. [Derecho Constitucional] Parlamentario integrante de una ponencia encargado del estudio e informe de la iniciativa que aquella tiene por objeto.

Reglamento del Congreso de los Diputados, art. 113; Reglamento del Senado arts. 65 y 110.

Y sí, efectivamente, la transición y la elaboración de la Constitución de 1978 no requirió un relator (ponente, hablando con precisión actual), requirió de siete, los conocidos como siete padres.

Que el Gobierno de la Nación quiera y deba fomentar el diálogo, en este caso con Cataluña y su gobierno constitucional (aunque pudiera pesarle a muchos, independentistas incluidos, el actual Govern es plenamente constitucional), no debe obstaculizarse por traer a la figura del relator propuesta, cuyas funciones son las mismas que se definen en las diversas acepciones de la RAE y que, probablemente, venga de una mala traducción del concepto “rapporteur”, que se debe traducir por ponente. El término relator que se utiliza en Naciones Unidas tiene mucho que ver (en cuanto al concepto) con los relatores que los reyes de España enviaban tanto a regiones peninsulares como al “imperio en el que no se ponía el sol” para conocer la situación de los dominios. Otra cosa es cómo se utilizan los términos, pero ya se ve que en los Diccionarios de la RAE, no tienen las connotaciones de “mediador” que se le quiere dar. Y también en el derecho internacional, un relator no tiene nada que ver con un mediador.

Vale

Ayer, a cuenta del relator para la mesa de partidos, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, hizo una intervención que en 10 minutos contenía las gravísimas acusaciones de al Presidente del Gobierno de felonía, ilegitimidad y alta traición, entre las 19 lindezas que soltó. No dijo, en cambio, nada de llevar al Congreso de los Diputados la acusación de alta traición conforme al artículo 102 de la Constitución, a la que tanto ama pero a la que prostituye a diario.

Por otra parte, el presidente de Ciudadanos, Alberto Rivera, complementó la diatriba de Casado diciendo que no presenta una moción de censura porque no le suman los votos, sin haber siquiera contactado con otros grupos de la cámara sobre el particular.

Alberto Rivera y Pablo Casado, que manosean pornográficamente la palabra Constitución pero que dudo que la hayan leído, y si la han leído, no se han enterado de nada, no se atreven a impulsar la aplicación del artículo 102 a pesar de que sí pueden hacerlo porque sí le dan los votos para ese impulso (otra cosa serían los necesarios para la declaración de alta traición del Presidente del Gobierno y su cese inmediato, con exigencia de responsabilidades penales), y no se atreven a presentar la moción de censura porque seguramente no han contado bien los votos. La moción de censura se vota por llamamiento y en urna, y, por tanto, con voto secreto.

Para Alberto Rivera y su gemelo Pablo Casado, votar (eso que tanto reclaman que hagan los españoles cuanto antes) una moción de censura les supone un peligro. Si presentan una moción de censura por causas ideológicas, votarían a favor los suficientes diputados de partidos de derechas para hacerla triunfar:

134 del PP

32 de Ciudadanos

5 del PNV

8 del PdCAT

2 de UPN

1 de FAC

1 de CC

Suma 184, suficientes para ganar la moción.

Si Andy Casado y Lucas Rivera presentan la moción de censura por causa de la situación catalana y de la humillación del Presidente del Gobierno a las exigencias de los separatistas, votarían a favor

134 del PP

32 de Ciudadanos

2 de UPN

1 de FAC

1 de CC

1 de NC

Suma 171, casi suficientes para ganar la moción. Pero el miedo de los hermanos Dalton es que a esos 171 votos se le sumen (votación secreta, en urna) 4 votos del PdCAT y 1 del PNV, sin contar los diputados socialistas que claman vendetta contra Pedro Sánchez y que no son ni uno ni dos.

El vértigo les entra a los Soprano de la política española cuando han echado números y sí les puede salir su moción.

Una moción que sería la excusa perfecta para los separatistas catalanes y volver a la situación de la declaración de independencia, porque podrían justificarla ante la casi mitad de los catalanes que les apoyan.

Por eso, porque no se atreven a hacer en el Congreso lo que la Constitución les permite y, si la situación es tan grave como la dibujan, les obliga, es decir, aplicar el artículo 102 para hacer caer al Gobierno, o presentar la moción de censura con el riesgo de que saliera aprobada (Pedro Sánchez, con 84 diputados de su grupo parlamentario, la presentó y la ganó, y por lo que se ve, no aceptó el cargo con miedo).

Como los hermanos Dalton no se atreven a utilizar la Constitución (no creen en ella si no es para sacar ventaja), elevan sus soflamas, llaman a las revueltas callejeras, acusan al Presidente del Gobierno de alta traición, repitiendo esquemas ya conocidos, y esperando que, como no pueden, no saben y no se atreven a ganar con los votos, sean los tanques los que los lleven al Gobierno.

Y para desgracia (¿momentánea?) de Casado y de toda la mierda de prensa de Madrid (endeuda hasta las cejas), es que los tanques guardan silencio. De momento.

Vale