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El pasado jueves, 22 de noviembre, nada más conocer la Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Impuesto Bancario, el presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, convocó a los medios de comunicación para contar el cuento de la lechera de los 240 millones de euros.
El Impuesto Bancario, implantado por el gobierno socialista de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, fue recurrido por el gobierno de la Nación, presidido por Aznar. Por el mismo partido que, ahora, quiere recoger los dineros del impuesto. Aunque no está de acuerdo, la pela es la pela, ¡que collons!
Nada más conocerse la Sentencia del TC no sólo Monago, si no todos, partidos y medios de comunicación se han lanzado a afirmar, sin ningún atisbo de prudencia, los 240 millones de euros que ya están en la caja autonómica… aunque todavía no lo estén.
Cuando un tribunal de justicia dicta una sentencia, lo primero que se hace es comunicarla a las partes. Después, como sucede en asuntos públicos, las partes se pronuncian públicamente. Es decir, dicen aquello de que acatan la sentencia. Y luego, con más calma, comienza el procedimiento de ejecución de la sentencia.
De momento, solamente se ha pronunciado una de las partes, la Junta de Extremadura, que, sin ingresar en caja el dinero, ya lo ha gastado, pagando a sus funcionarios una extra que el gobierno de la Nación ha suprimido. Bienaventurados los funcionarios de la Junta, que de ellos es la planta de juguetes de El Corte Inglés.
En el recurso contra el Impuesto Bancario de Extremadura, la otra parte era, es, el Gobierno de la Nación que, además de afear a Monago su rebeldía de salón, ha manifestado que va a consultar a las instituciones europeas su adecuación a las directivas comunitarias.
Después de conocida la sentencia y posicionadas las partes (una, la recurrente, diciendo que consultará a las instituciones europeas, y, la otra, gastando ya el dinero que no ha recibido) que resolver lo más importante: cómo y cuándo se va a ejecutar la sentencia.
Desde la entrada en vigor de la ley recurrida hasta ahora, el proceso seguido debe haber sido que los bancos hayan presentado las liquidaciones del impuesto y, al no abonarlos por hallarse en trámite el recurso, hayan presentado, como procede, avales por los importes correspondientes. Estos avales, a su vez, habrán generado unos intereses en favor de la Junta de Extremadura. La suma de las liquidaciones, más los intereses de los avales, suponen, parece ser, 240 millones de euros.
¿Cómo actuará la Junta? En principio, con las liquidaciones presentadas y avaladas deberá ejecutar los avales y recibir las liquidaciones. Así de fácil… Así de fácil si los bancos se dejan, claro. Las entidades bancarias cuentan con potentes asesorías jurídicas y fiscales y, sin duda, ejercerán todo tipo de acciones para retrasar la ejecución de la sentencia. ¿O piensa la Junta que, así, sin más, los bancos van a pasar por caja a llevar los euros adeudados?
Los bancos, como es normal, actuarán según sus intereses. Nada más que sus intereses. Si en materia de desahucios ya vemos cómo están actuando, en esta materia no será menor su avaricia.
¿Cuándo pagarán los bancos? En primer lugar, deben recibir una notificación de la Junta de Extremadura en la que, a la vista de la Sentencia del TC, determine que procede la ejecución de los avales y el cobro de las liquidaciones anuales presentadas. Y los bancos pagarán cuando les venga en gana.
O lo que al final viene siendo lo mismo: el jueves, 22 de noviembre, Monago salió a engañar con un artificio de marketing a sus funcionarios (los de Diputaciones y Ayuntamientos extremeños no cuentan) anunciándoles algo que no puede hacer. Pero ya gastó entonces 80 millones como si nada. Y así sucesivamente.
Monago no puede gastar lo que no tiene. No puede gastar lo que no sabe cuándo lo va a tener. Y no depende ni de él ni del TC saber cuándo va a disponer del dinero.
Lo más probable que suceda es, siendo muy optimista, que los bancos retrasen lo que puedan la entrega efectiva de los importes de las liquidaciones avaladas. Ejecutar los avales por la Junta podría ser contraproducente, porque los bancos recurrirían esas ejecuciones por cualqueir prurito jurídico. También es muy probable que los bancos traten de llegar a un acuerdo con la Junta sobre la entrega efectiva de las cantidades adeudadas.
Y en el caso más desfavorable, puede suceder que los bancos retrasen la ejecución de la Sentencia hasta que las instituciones europeas, consultadas por el Gobierno central, se pronuncien. En ese retraso contarían, además, con el apoyo del Partido Popular y de, por ejemplo, su órgano de prensa en Extremadura que ya hoy considera el Impuesto Bancario como obsoleto.
En esta procedimiento que se abre ahora para ejecutar la Sentencia del TC tampoco hay que olvidar el contexto de crisis financiera y bancaria en que nos encontramos y que los bancos, todos o algunos, acuerden pagar de modo inmediato. Y al día siguiente, cierren oficinas y sucursales.
Por ello, en un ejercicio de prudencia, debería estarse a no gastar lo que no se tiene, a no gastar lo que no se sabe cuándo se tendrá, a no gastar lo que no se sabe si finalmente se tendrá.
Vale.

“Todas las guerras son crueles, pero las guerras civiles lo son aún más”.
Ahora que Naciones Unidas ha decidido intervenir ante la represión llevada a cabo por Gadafi contra el pueblo libio, conviene hacer alguna matización. La primera, y fundamental, que cualquier guerra es un fracaso del hombre.
La segunda matización es que no existen guerras ni santas ni paganas, ni justas ni injustas. En todo caso, existen, por su extensión, guerras totales y guerras limitadas. Pero todo conflicto en el que las armas sustituyen a las palabras es una tremenda derrota de los hombres.
Dicho esto, la realidad, tozuda, nos demuestra que sabiendo que las guerras son crueles, que los conflictos armados comienzan pero nunca se sabe cuándo ni cómo acaban, aunque las estrategias prevean elementos limitados, debemos conocer cómo afrontar estas situaciones.
Ahora, la comunidad internacional (entendida como conjunto, no como suma) ha decidido una intervención militar limitada sobre el régimen de Gadafi. Limitada a la exclusión aérea para tratar de eliminar la capacidad represora del coronel libio y al embargo de armas (para que no pueda comprar más). La exclusión aérea se ha impuesto por la capacidad superior de la fuerza aérea norteamericana y el embargo se impone por mar con navíos de diversos países. La Resolución de la ONU no avala ningún tipo de invasión terrestre.
En este contexto, los pacifistas (utópicos, pero necesarios, muy necesarios) siguen gritando “no a la guerra”, el mismo grito que la derechona mediática recrimina tanto al partido en el gobierno como a todos aquellos que apoyaron las manifestaciones en contra de la decisión de Aznar en apoyo de su amigo Bush. No se trata de igualar, ni mucho menos, la nobleza (y un punto de ingenuidad utópica) pacifista, las dos versiones del “no a la guerra”, pero si constatar que el mismo grito aparece en dos puntos distintos, opuestos, del espectro sociológico.
En lo real, en los hechos que tenemos delante, en la resolución de la ONU (http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=s/res/1973%20(2011)) encontramos la legitimidad internacional para la intervención, algo que en 2003 no existió. En ese año, a nivel nacional, Aznar atentó contra la constitución ante la pasividad (omisión de su deber) de los jueces del Tribunal supremo.
Ahora, la resolución de la ONU faculta para intervenir. Y en esa resolución se apoya la decisión del gobierno de contribuir, con otros países, a hacer cumplirla. Otra cosa es que la resolución haya llegado tarde, sea suficiente o insuficiente.
Vale.

De vez en cuando, Aznar El Predicador hace declaraciones o da conferencias como si desde un púlpito medieval se dirigiera a sus fieles: después de mí, ha venido el maligno.
La realidad, la tozuda realidad, es que la situación de crisis mundial tiene en España un hecho diferencial: la dependencia de nuestra economía durante los últimos años del sector inmobiliario (que no de la construcción), causada por la política especulativa diseñada y fomentada por los dos gobiernos de Aznar, entre 1996 y 2004.
Es así porque las modificaciones legislativas, primero por vía de real decreto y luego por ley, partían de un supuesto específicamente diseñado para especular, y que los especuladores, alentados por los bancos, aprovecharon hasta el límite. Para Aznar, sus normas sobre el suelo y las valoraciones de éste partían de un supuesto único: todo el suelo es urbanizable excepto el protegido. Esta filosofía, trasladada a normas legales, fue desarrollada entre otros por Porto Rey, que después fue nombrado Director General de Urbanismo de la Comunidad de Madrid por Esperanza Aguirre, hasta que fue cesado por su implicación en turbios manejos.
El mismo Porto Rey dirigió y orientó ideológicamente, por ejemplo, la Revisión del Plan General Municipal de Cáceres, en el que los primeros documentos planteaban un número de viviendas con capacidad para 325.000 habitantes en una ciudad que a día de hoy cuenta con menos de 95.000. Ese documento, tras sucesivas modificaciones y sometido al criterio de la Comunidad Autónoma ha visto recortadas esas previsiones prácticamente a la mitad (y siguen siendo previsiones muy altas).
Esta economía española amparada por el Predicador Aznar se trasladaba a noticias como aquellas que decían que tal o cual empresa (Martinsa, Fadesa…) habían obtenido créditos milmillonarios basados en que disponían de decenas de millones de metros cuadrados potencialmente urbanizables. Eso explica en gran medida la deuda inmobiliaria acumulada por los bancos, que éstos cifran en 325.000 millones de euros y que pretenden que sean asumidos por “alguien” (vamos, que están intentando endosárselos al Estado). Y eso explica que los bancos, con esa losa, hayan recortado drásticamente las disponibilidades crediticias para particulares en la adquisición de viviendas y para pequeñas empresas constructoras que solicitan hipotecarios para proyectos de suelo consolidado (no para expectativas) y que ven parada su actividad como consecuencia de la desmedida ambición derivada de una política con pies de barro.
Esta situación en la que las empresas tasadoras consideraban como ciertas las expectativas sobre suelos potencialmente urbanizables y que los bancos asumían alegremente, hasta llegar al momento actual, cambió porque el gobierno socialista, con la extremeña María Antonia Trujillo como ministra de vivienda, sacó adelante una nueva Ley de Suelo, en 2007, que de manera taxativa obligaba a que las valoraciones de suelos que no contaran con aprobación de planeamiento (es decir, el suelo vulgarmente conocido como rústico) se incluyeran en los balances de las empresas como tal suelo rústico. Esto hizo que los balances de las empresas con enormes bolsas de terrenos “potencialmente urbanizables” disminuyeran radicalmente y dejaran a los bancos colgados de unos créditos contra nada.
Este modelo, impulsado por el Predicador Aznar es en gran medida (si no en toda) el culpable de que nuestra situación económica sea diferente a la del resto de Europa.
Y todavía ese fulano tiene la desfachatez, propia de la impunidad con la que la extrema derecha sigue campando, de acusar a los demás. Y los bancos, acuciados por créditos sobre expectativas que nunca llegarán a recuperar, aculados en tablas y resoplando en busca del aliento del papá Estado, de ese papá del que el culpable de su situación siempre renegó en beneficio del mercado.
Vale.

José María Aznar dijo que “los que idearon el 11-M no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas”. En las fechas en las que hizo estas manifestaciones, se pensó que Aznar apuntaba directamente a ETA, lo que hubiera convenido a sus intereses políticos y lo que habría sido de su beneficio político en las elecciones del 14-M de 2003.

Si las informaciones que hoy pone al descubierto la Cadena SER (http://www.cadenaser.com/internacional/articulo/terrorista-suicida-mato-agentes-cia-habla-11-m-varios-escritos/serpro/20100112csrcsrint_1/Tes) resultan ciertas, habrá que convenir que Aznar tenía razón en su afirmación, no en el objetivo. Resultaría cierto que a los que idearon el 11-M no habría que buscarlos ni en desiertos remotos ni en montañas lejas, pero tampoco en ETA.

El 30 de diciembre de 2009, un terrorista suicida se inmoló matando a siete agentes de la CIA. Rápidamente, las informaciones de prensa fueron aclarando cómo era posible que un talibán suicida había podido colarse en un recinto de la agencia americana. La respuesta fue rápida: era un agente doble. Como lo fue Bin Laden en su día, no se olvide.

En ningún caso puede darse credibilidad a un terrorista por encima de un gobierno legalmente constituido. En cambio, cuando ese gobierno, legalmente constituido, adopta decisiones de dudosa legalidad (meter a su país en una guerra ilegal sin cumplir el mandato constitucional: las guerras se declaran y existe un procedimiento), en un entorno socio-religioso que está en el origen de una masacre (11-M), la credibilidad de uno de los dos elementos puede crecer y la otra debilitarse.

Abu Dujana Al Khorasani, el agente doble de la CIA que mató a siete agentes, parece que ha dejado escritos que están siendo reproducidos en foros yihadistas en los que se atribuye la caída de Aznar. ¿Es cierto? Lo más seguro, no lo más probable, es que nunca lo sabremos… salvo que su condición de agente doble haya dejado otros rastros que no sean los que los yihadistas utilizan para su negocio.

Si finalmente Abu Dujana Al Khorasani resulta que sí fue uno de los que idearon el 11-M está claro que Aznar tendría razón (lo que, por higiene democrática de nuestro país no deseo ni sería deseable) y que no estaban ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas. Estaban más cerca, mucho más, a sueldo, como agente de la CIA, de la administración americana, cuyo máximo responsable era George W. Bush, el amigo tejano de Aznar. ¿Conocía la CIA alguna actividad de agente doble de Abu Dujana Al Khorasani? ¿Le permitían algún detalle de agente doble que le permitiera ganarse la confianza de la otra parte?

Las inquietantes informaciones que hoy revela la Cadena SER deberían, creo, forzar a que España reclame a la administración americana toda la información que tengan sobre el agente doble y sobre sus actividades en 2004, si ya en esas fechas formaba parte de la nómina de los espías americanos. El conocimiento de sus relaciones con la CIA, desde cuando, el grado de conocimiento que la agencia tenía de sus actividades al otro lado, todo ello podría despejar la incógnita que Aznar planteaba.

Vale.

Hoy se ha hecho público el dato del paro del mes de mayo: 24.741 personas han abandonado la lista de desempleados. Siendo prudentes, no es un mal dato. Siendo ideológicos, demuestra que la intervención del Estado (papá Estado) con el Plan E es necesaria no sólo en tiempos de crisis como ahora, sino siempre. Siendo personas, es una buena noticia para esos 24.741 parados menos. No hay que ser excesivamente optimistas, ni triunfalistas.
Sin embargo, algún declarado cristiano (esos que apoyan a las familias normales, que están en contra del aborto, que callan ante noticias como las de Irlanda…) no tiene ningún ápice de comprensión. La crisis es un argumento político. Los orígenes de la crisis (desregulación, ultraliberismo, neocons, Bush, Aznar) no son analizados. Cuando el Estado ha desaparecido, el mercado se ha convertido en una selva, y la selva se ha incendiado. Los mantenedores del incendio se frotan las manos, pero el Estado ha tenido que salir al rescate.
José Antonio Monago, presidente del PP de Extremadura, al conocerse el buen dato (aunque solamente se refiera a un mes, el de mayo) del paro, ha reaccionado como se esperaba: con una frase que es todo un programa electoral, que es una confesión de parte ideológica. Esos 24.741 parados menos deben ser un borrón en su línea argumental.
¡Pobres parados que encuentran trabajo, que encuentran el pan, volverán a perderlo, volverán a pasar hambre! Así da gusto, con reaccionarios como Monago, con individuos que no se alegran de las alegrías de los demás, sino que sienten que sus úlceras ideológicas se revuelven, se “tumorizan”.
Para un individuo como Monago, un dato positivo (mínimo, si se quiere) es “pan para hoy, hambre para mañana”. Esos 24.741 trabajadores han traicionado los esfuerzos que la derecha, derechona, ultraderecha vienen haciendo para hacer de esta crisis su cruzada contra el infile Zapatero.
Esos 24.741 trabajadores que en mayo han encontrado su pan deben, según Monago, volver inmediatamente a pasar hambre para que su partido pueda ganar las elecciones.
Vale.

La desvergüenza y la hipocresía con la que el presidente del partido de ultraderecha que presenta a Mayor Oreja como candidato a las europeas (o a delegado del sindicato de monaguillos al concilio de Trento, según se mire) ataca el uso del Falcon por el presidente del Gobierno, tiene su contrapunto, por ejemplo, en la crónica de un épico viaje narraba en 1999, para El Mundo el que es ahora felpudo de Florentino (uno de los felpudos).

Aznar comparte el final de sus vacaciones con los monjes de Silos

Un año más, el presidente volvió al monasterio y a Quintanilla de Onésimo antes de reincorporarse a La Moncloa
EDUARDO INDAEnviado especial

QUINTANILLA DE ONESIMO (VALLADOLID).- El comandante Ruiz Leal, el piloto del helicóptero de Aznar, tuvo ayer trabajo extra. Pasaban las 9.00 horas cuando, a los mandos de su nave, puso rumbo a Las Playetas (Castellón) y recogió a su egregio viajero, al que acompañaba, como casi siempre, su médico personal. Al filo de las 11.30 horas enfilaron el camino a Santo Domingo de Silos, en donde, por enésimo año consecutivo, el helicóptero presidencial tomó tierra en el campo de fútbol del pueblo, en medio de una endiablada nube de polvo.

Cerca de 100 lugareños recibieron a Aznar en una escena más propia de Bienvenido Mr. Marshall que de la visita de un presidente europeo. Los 100 espontáneos hicieron de improvisados guardaespaldas. Acompañaron al presidente hasta el umbral del monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos. El relaciones públicas de los monjes, Lorenzo, salió a recibirlo en medio de un enjambre de cámaras y micrófonos. Más de 40 periodistas rompieron la tradicional paz de Silos.

Aznar se aisló durante unas horas en compañía del secretario de Estado de Cultura, Miguel Angel Cortés, uno de los prohombres del clan de Valladolid, y del presidente castellanoleonés, Juan José Lucas.

El almuerzo fue, como no podía ser de otra forma, espartano. De primero, verdura; de segundo, pescado; y para postre, macedonia. Nada del otro mundo. Treinta monjes compartieron mesa y mantel con los tres dirigentes populares. El silencio más absoluto que reinó durante la degustación de las viandas tan sólo fue roto por la lectura de unos pasajes de un libro de Manuel Revuelta: Política religiosa de los liberales del siglo XIX. Una obra que le vino como anillo al dedo a una comida entre religiosos y liberales (especialmente, Miguel Angel Cortés).

La buena sintonía de la visita tan sólo la transgredieron unos manifestantes burgaleses que exigían una solución presidencial a la polémica del pantano de Castrovido.

Tras dar buena cuenta de las viandas, Aznar se retiró a un salón contiguo, donde charló largo y tendido con los responsables del monasterio, que saltó a la fama mundial hace unos años con los célebres cantos gregorianos.

«¿De qué han hablado?», interrogaron los informadores a la comitiva presidencial a la salida. «De las pensiones», comentó alguien, no se sabe si en tono jocoso. Quizá es que la serpiente del verano también ha sorteado el muro infranqueable de Silos.

El comandante Ruiz Leal dio de nuevo la bienvenida a su egregio pasajero y esta vez puso el timón rumbo a Palencia, donde Aznar visitó la célebre exposición Las edades del hombre, una muestra del arte religioso de Castilla y León.

A media tarde, sin tiempo para el respiro, el piloto de Aznar tuvo que volver a apretar el botón de arranque. Esta vez había que encaminarse a otro monasterio, esta vez el de Santa María de Valbuena. Allí, el presidente puso rúbrica al convenio que convertirá este sancta santorum cisterciense en la sede permanente de Las edades del hombre.

Aunque entre San Bernardo, pueblo donde se asienta el monasterio de Santa María de Valbuena, y Quintanilla de Onésimo (en honor al falangista Onésimo Redondo) no hay más de 20 kilómetros, Aznar recurrió al helicóptero para alcanzar la última parada de su ruta por tierras castellanas.

En Quintanilla echó la vista atrás. La nostalgia hizo acto de presencia en su memoria.

Como él se encarga de recordar cada vez que tiene oportunidad, aquí transcurrieron algunos de sus mejores días. Y es que Quintanilla fue su lugar de vacaciones durante su etapa al frente de la Junta de Castilla y León (1987-89).

Esta vez no hubo partida de dominó. La agenda manda, y esta vez no había en ella hueco para el dominó. Donde sí disfrutó Aznar, y de lo lindo, fue durante la cena, regada, evidentemente, con un Ribera del Duero.

El hombre que hoy rige los destinos de España tuvo la oportunidad de encontrarse con las personas que creyeron en él cuando no era más que una promesa. Aznar halló aquí, en Valladolid, hace más de 10 años, la baraka, ese término que utilizan los árabes para hablar de la suerte. Quizá, por eso, vuelve, verano tras verano, a sus orígenes. El helicóptero del comandante Ruiz Leal le devolvió a la dura realidad de La Moncloa.

Que Mariano Rajoy diga lo que está diciendo en los mítines, cuando su jefe viajaba a rendir tributo a un falangista (Onésimo Redondo), utilizando medios del Estado, no hace sino reforzar algo que parece obvio: de tanto viajar al centro, el PP y Mariano Cuchara Rajoy se han caído del tren y están en el apeadero de la extrema derecha.

Vale.

Después de conocerse que el debate sobre el Estado de la Nación se celebrará en la primera quincena de mayo, la lideresa de la derecha, Fashion Aguirre quiere que las elecciones europeas del 7 de junio se conviertan en una moción de censura contra Zapatero. Declaraciones políticas que encierran un gran interés para el consumo interno de la propia derecha. ¿Por qué Espe quiere convertir las europeas en una moción de censura? ¿Por que no le exige a Cuchara Rajoy que presente la moción de censura? Lo que claramente está manifestando la lideresa es que no considera capaz a su jefe de filas, no le considera con capacidad ni política ni dialéctica para plantear la moción de censura, conseguir los apoyos necesarios y luego ser capaz de defenderla en la tribuna del Congreso.
En una situación de crisis como la que estamos sufriendo, una moción de censura no puede sustentarse en un partido plagado de imputados (que no llegarán siquiera a ser juzgados, seguro, porque “los nuestros” no lo permitirán), y en unas recetas cuya máxima expresión es el decretazo del Suegrísimo de Agag. No hay que olvidar que la derecha, esta derecha política, basa sus recetas económicas en la bajada de impuestos para los ricos (y no es demagogia, solamente hay que repasar el BOE) y en el camino imparable al despido libre y barato. Es lo mismo que aplicaron primero cuando gobernaron y reclamaron después de manera insistente.
Las recetas económicas que manifiestan los acólitos de Cuchara Rajoy son las mismas que han originado la situación económica actual: toda la economía se basa en las expectativas. Así, con la ley del suelo del 98, se instauraron en los balances de las empresas constructoras las expectativas de millones de metros cuadrados de suelo rústico, cuya única oportunidad de convertirlos en suelos urbanizables era la creación de tramas como la de Correa.
O las expectativas para los bancos de los mercados de futuros, de las stocks options (¿recuerdan cuánto se llevó por la jeta el compañero de pupitre del Suegrísimo?). Estas “previsiones” inflaron los estados contables de las empresas, porque así se garantizaban sus directivos cobrar grandes cantidades que, al final, se han descubierto que estaban justificadas en cuentas ficticias.
Ahora, la derecha política y la extrema derecha económica, vuelven con la misma receta de bajar impuestos a quienes se han enriquecido aún más con falsedades contables, con ingeniería fiscal y económica, al amparo de políticas ultraliberales (fascismo económico), y otorgarles, como mejor pago a los servicios prestados, el cheque del despido libre.
Fashion Aguirre, madrina de un montón de implicados en el saqueo de las administraciones bajo su mando político, pretende sugerir a los españoles que solamente votando contra Zapatero es como ella y sus compinches pueden ganar las elecciones. Para Fashion Aguirre no se trata de ganar las elecciones por sus propios méritos (eso supondría que tendrían que esforzarse, que trabajar, y para ella y los suyos, eso de trabajar es de pobres), sino de que los demás (todos los demás) castiguen a Zapatero.
Vale.
En próximas fechas comenzará el juicio por las identificaciones irregulares de las víctimas del YAK-42. Se ha decidido por el tribunal que juzgará a un general, un comandante y un capitán que no se llamará como testigos a José Bono, exministro de Defensa, Federico Trillo, también exministro y José María Aznar, expresidente del gobieno. Bono había manifestado su disposición a acudir al Tribunal si se le citaba. Trillo y Aznar, sencillamente, se han negado.
Las víctimas, los 62 militares españoles muertos en el accidente del YAK-42, en Trabnszospor Turquía), cuando regresaban de una misión internacional en Afganistán, no se merecen la cobardía de quienes tenían la responsabilidad política de esa misión, Trillo y Aznar, ni que el tribunal que ha de juzgar que fueran mal identificados (por la decisión política del presidente del gobierno y del ministro de defensa de repatriarlos como fuera) se haya convertido en abogados defensores de sujetos sin ética (ni política ni de ningún otro tipo) como Trillo y Aznar.
Esos jueces que no dudan en ir a la huelga contra el gobierno socialista siguiendo las instrucciones de los dueños de la derecha política, dictan sentencias EN NOMBRE DE SU MAJESTAD EL REY Y POR LA AUTORIDAD QUE LES CONFIERE EL PUEBLO ESPAÑOL, pero privan a servidores públicos, entregados y abnegados, como los 62 militares muertos en el YAK-42 de la dignidad de que se conozca la verdad sobre la causa real de su muerte y sobre las vergonzosas manipulaciones en las identificaciones.
Estos jueces no pueden permitir que un individuo como Trillo comparezca, al menos como testigo, para aclarar la verdad de lo que sucedió. Claro que, seguramente, esa verdad llevaría a Trillo al banquillo o le apartaría definitivamente de la política porque sus responsabilidades políticas en el asunto sobrepasan cualquier nivel ético mínimamente exigible. Trillo carece de ética, y no le importaría, siendo su familia militar de tradición, por ejemplo, hacer maniobras para que a algún familiar metido en´asuntos de drogas en un cuartel no les fuera de aplicación ningún tipo de arresto o de sanción. Bueno, no es que no le importaría, es que no le importó en su momento (año 1986).
Vale.
Después de la torpeza del exministro Bermejo, acudiendo a una cacería con el juez Garzón, que el PP, con Marianín arrastrado por Trillo y con los palmeros de la prensa antisocialista, ha conseguido rentabilizar con la dimisión de Bermejo, ahora resulta que el mismo día en que se conoció la (posible) implicación de Francisco Camps, el vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial, Fernando de Rosa, estuvo reunido con Camps. Luego, hizo unas declaraciones que claramente insinuaban que Garzón estaba prevaricando.
Ahora, días después, se conoce que tuvo lugar aquella reunión. ¿De qué hablaron el presidente de la Comunidad Valenciana y el vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial? El mismo día, el diputado nacional del PP, José María Michavila, que fue ministro de Justicia con Aznar, y cuyo despacho de abogados aparece relacionado con el Ayuntamiento de Boadilla del Monte y con el presidente del Grupo Begar, Ulibarri, también estuvo con Francisco Camps. ¿Estuvieron al mismo tiempo reunidos Camps, Michavila y De Rosa? ¿De qué hablaron cuando ya se conocía al menos el asunto de los 30.000 euros en trajes que había pagado “El Bigotes” en la lujosa tienda Milano?
Después de la cacería que ha reportado al PP el trofeo de Fernández Bermejo, ahora le toca a Mariano, Trillo y Soraya, “Los 3 Justicieros”, dar explicaciones. De momento, el bravo De Rosa parece que se la va envainando en su puesto del CGPJ (o lo mismo ya va viendo que sus “advertencias” al juez van surtiendo efecto y por eso parece que se la envaina). Camps y Michavila miran para otro lado.
Pero, claro, habría que hacer más preguntas y afirmar alguna certeza. Por ejemplo, es fácil entender que Fernando de Rosa actúa conforme a la doctrina Fabra, esto es, que actúa como cautivo de Francisco Camps, a quien le debe su actual poltrona. Camps ha sido jefe de De Rosa cuando este era consejero de Justicia en la Comunidad Valenciana, y fue él el que le propuso para el CGPJ. O lo que es lo mismo: le debe pleitesía. Y, como en la serie Fama, es ahora cuando tiene que pagar los favores recibidos.
Michavila, con despacho de abogados de postín, ligado en su ejercicio profesional (¿o algo más?) a algunos imputados de la trama investigada por Garzón, perteneció al núcleo duro del gobierno de Aznar, y los datos que se van conociendo se refieren a negocios realizados bien con la dirección del PP mientras Aznar fue su presidente, o en las dos legislaturas de Aznar. Y hay que recordar, siempre hay que recordar, que Ana Botella reclamó en la dirección nacional del partido el día de la foto célebre que el cierre de filas también alcanzara a la época en que su maridito era el mandón.
¿De qué habló el Vicepresidente del Consejo del Poder Judicial, Fernando de Rosa, con su jefe político, Francisco Camps el 21 de febrero, cuando ya se conocía la (posible) implicación de este en la investigación? ¿Le pidió algo el presidente a su subordinado? O, más bien, ¿le ordenó algo? Y Michavila, ¿qué hacía por aquellos alrededores, además de mostrar su “solidaridad” con su amigo Camps? ¿Le fue a ofrecer sus servicios como abogado? ¿Coincidieron los 3, Camps, Michavila y De Rosa en la misma reunión?
Estas y otras muchas preguntas deberán ser respondidas por los justicieros Mariano, Trillo y Soraya. Especialmente por Trillo, que para eso es el ángel anunciador de querellas.
Vale.
El Partido Popular está chantajeando al juez Garzón con presentarle una querella criminal por prevaricación si no se abstiene de la investigación de la trama de chorizos que ha campado por Génova, por la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana. No se trata, por el modo en que está jugando con este chantaje el PP, tanto de que el juez Garzón se inhiba en la causa sino que de los jueces dejen de tocarle las narices al partido de Aznar.
Lo más curioso de todo esto es el “renacimiento” de un individuo como Trillo, que es quien está haciendo de portacoces de la extrema derecha contra Garzón. Un individuo como Trillo reclamando responsabilidades políticas sobre el exministro Bermejo no deja de sorprender.
Sorprende la caradura de un sujeto como Trillo reclamando rectitud política, al tiempo que su jefe interino, Rajoy (el titular de la plaza sigue siendo Aznar) habla de ética. Trillo, un sujeto de ética distraída, de ética hética, no debería ser ni siquiera escuchado por los medios de comunicación si esos medios fueran medianamente éticos. Pero la ética campa por su ausencia en nuestro sistema.
Un individuo como Trillo, responsable político de la muerte de 62 militares en el accidente del YAK-42, responsable por la nefasta correa de contrataciones, subcontrataciones, seguros, reaseguros, comisiones, no está, no debería estar autorizado, para ser ni diputado, ni concejal, ni presidente de su comunidad de vecinos.
Un sujeto como Trillo, responsable político de los errores de identificación de esos 62 servidores públicos, carece de cualquier capacidad moral y ética para reclamar a los demás lo que no se aplica a sí mismo.
Que sus responsabilidades políticas las pagaran, y las sigan pagando, militares a sus órdenes cuando fue ministro de Defensa, le inhabilitan para abrir la boca siquiera.
El Partido Popular, si quiere incluso chantajear al juez Garzón, puede hacerlo en su estrategia política, pero escoger como portacoces de esa estrategia a un sujeto (no tiene la categoría de individuo) como Trillo, descalifica políticamente cualquier derecho que le pudiera asistir como partido.
Pero Trillo marca esa estrategia, marca el paso en esa huida hacia adelante, a la que, siguiendo las órdenes de Aznar (que Ana Botella transmitió a la ejecutiva del PP, no se olvide), arrastra al pusilánime Rajoy.
¡Ah! Por cierto. Este blog está escrito desde Cáceres, por si algún portacoz local se lo quiere hacer llegar a Trillo.
Vale.