Archivos para Mariano Cuchara Rajoy

El Partido Popular, encabezado por el cobarde Trillo en la estrategia, está intentando por todos los medios (y con todos los medios a su alcance: prensa, patronal, jueces…), reeditar, con algunas variaciones, los resultados del caso Naseiro, aquel en el que el entonces tesorero del PP (el antecesor de Bárcenas) no pudo ser juzgado porque las pruebas fueron declaradas ilegales.
Ahora, se trata de implicar al Gobierno, a la policía y en gran medida al “poder judicial” (que no son los jueces, los jueces, como de la Rúa, “son de los suyos”) en una supuesta conspiración con la finalidad de que algún hilo desprenda un mínimo de irregularidad para, a partir de ahí, anular todos los procesos: el caso Gürtel, con un Diputado en el Congreso y un Senador para los que el Tribunal Supremo ha pedido el suplicatrio, y, sobre todo, impedir que se siga investigando en Baleares, porque se temen lo que es una realidad.
El gobierno de Matas, ese sujeto con pinta de pitiminí y ademanes de bufón de corte, dilapidó mucho dinero en obras inútiles, como el Palma Arena, un velódromo que ha multiplicado su presupuesto por más de dos veces y que no es homologado por la Unión Ciclista Internacional. De ese dinero, se están planteando indicios de que una parte ha ido a financiar al propio Partido Popular.
Ahora se quejan, en la dirección del PP de Baleares y el propio Rajoy, del trato, dizque vejatorio, dispensado a los detenidos. Dicen que han sido tratados como delincuentes. ¿Y qué son? Cuando la policía, después de tiempo de investigación, los detiene, es como cuando detiene a cualquier delincuente: son esposados, conducidos a los calabozos e interrogados, hasta que, cumpliendo el plazo legal de 72 horas, son puestos a disposición judicial. Ante el juez, los delincuentes detenidos por la policía son conducidos en vehículos celulares y presentados esposados, como cualquier delincuente.
Las declaraciones de la dirección del PP balear y del propio Rajoy quejándose de que sus correliginarios, que, según informaciones de prensa, pudieran haber desviado dinero público para financiar al partido, han sido tratados como delincuentes, pueden entenderse, sensu contrario, como la complicidad de Rajoy con ellos, cómplice de delincuentes (presuntos, presunto cómplice).
Vale.
“El sistema es poco transparente y muy complejo, como resultado de una negociación en la que se ha pretendido contentar a todos, creando una gran incertidumbre respecto a los efectos de su aplicación que sólo se resolverá en 2012 con la primera liquidación del modelo”.
Este párrafo es la sexta y última conclusión del comunicado de prensa del PP tras la reunión de Javier Arenas y Cristóbal Montoro con los consejeros de Hacienda de las CCAA gobernadas por la derecha.
Es el resumen de una constatación que recuerda el momento glorioso de Mariano Cuchara Rajoy, cuando en el Congreso de los Diputados acusó a los socialistas de que saben leer.
El PP, comenzando por su teórico de la economía, Montoro, descalifica el Plan de Financiación de las CCAA de una forma clara y evidente. Después de cinco conclusiones de orden político, la sexta y definitiva demuestra que Montoro y sus consejeros de Hacienda no saben matemáticas a un nivel adecuado.
El Plan consta de unas 75 páginas, de las cuales, unas 30 se resuelven con complejos cálculos matemáticos, fórmulas financieras (¿Excel? ¿Open Office? ¿Math Lab? ¿SPSS?) que los economistas manejan habitualmente. Pero los economistas del PP siguen con el papel de estraza y el lápiz de carpintero.
Por ello, la conclusión sexta del comunicado del PP demuestra que desde Montoro a sus consejeros de Hacienda de las CCAA que gobiernan no tienen ni idea de matemáticas financieras o económicas y tienen la pereza suficiente (vagancia, más bien) para utilizar las fórmulas incluidas en el plan de financiación y simular los posibles escenarios de 2012 y adoptar el más adecuado y el más inadecuado.
Lejos de estudiarse el Plan, lo que hacen es decir que es muy complejo, que tienen ganas de irse de vacaciones y que ya estudiarán en septiembre… otra vez.
Vale.

La desvergüenza y la hipocresía con la que el presidente del partido de ultraderecha que presenta a Mayor Oreja como candidato a las europeas (o a delegado del sindicato de monaguillos al concilio de Trento, según se mire) ataca el uso del Falcon por el presidente del Gobierno, tiene su contrapunto, por ejemplo, en la crónica de un épico viaje narraba en 1999, para El Mundo el que es ahora felpudo de Florentino (uno de los felpudos).

Aznar comparte el final de sus vacaciones con los monjes de Silos

Un año más, el presidente volvió al monasterio y a Quintanilla de Onésimo antes de reincorporarse a La Moncloa
EDUARDO INDAEnviado especial

QUINTANILLA DE ONESIMO (VALLADOLID).- El comandante Ruiz Leal, el piloto del helicóptero de Aznar, tuvo ayer trabajo extra. Pasaban las 9.00 horas cuando, a los mandos de su nave, puso rumbo a Las Playetas (Castellón) y recogió a su egregio viajero, al que acompañaba, como casi siempre, su médico personal. Al filo de las 11.30 horas enfilaron el camino a Santo Domingo de Silos, en donde, por enésimo año consecutivo, el helicóptero presidencial tomó tierra en el campo de fútbol del pueblo, en medio de una endiablada nube de polvo.

Cerca de 100 lugareños recibieron a Aznar en una escena más propia de Bienvenido Mr. Marshall que de la visita de un presidente europeo. Los 100 espontáneos hicieron de improvisados guardaespaldas. Acompañaron al presidente hasta el umbral del monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos. El relaciones públicas de los monjes, Lorenzo, salió a recibirlo en medio de un enjambre de cámaras y micrófonos. Más de 40 periodistas rompieron la tradicional paz de Silos.

Aznar se aisló durante unas horas en compañía del secretario de Estado de Cultura, Miguel Angel Cortés, uno de los prohombres del clan de Valladolid, y del presidente castellanoleonés, Juan José Lucas.

El almuerzo fue, como no podía ser de otra forma, espartano. De primero, verdura; de segundo, pescado; y para postre, macedonia. Nada del otro mundo. Treinta monjes compartieron mesa y mantel con los tres dirigentes populares. El silencio más absoluto que reinó durante la degustación de las viandas tan sólo fue roto por la lectura de unos pasajes de un libro de Manuel Revuelta: Política religiosa de los liberales del siglo XIX. Una obra que le vino como anillo al dedo a una comida entre religiosos y liberales (especialmente, Miguel Angel Cortés).

La buena sintonía de la visita tan sólo la transgredieron unos manifestantes burgaleses que exigían una solución presidencial a la polémica del pantano de Castrovido.

Tras dar buena cuenta de las viandas, Aznar se retiró a un salón contiguo, donde charló largo y tendido con los responsables del monasterio, que saltó a la fama mundial hace unos años con los célebres cantos gregorianos.

«¿De qué han hablado?», interrogaron los informadores a la comitiva presidencial a la salida. «De las pensiones», comentó alguien, no se sabe si en tono jocoso. Quizá es que la serpiente del verano también ha sorteado el muro infranqueable de Silos.

El comandante Ruiz Leal dio de nuevo la bienvenida a su egregio pasajero y esta vez puso el timón rumbo a Palencia, donde Aznar visitó la célebre exposición Las edades del hombre, una muestra del arte religioso de Castilla y León.

A media tarde, sin tiempo para el respiro, el piloto de Aznar tuvo que volver a apretar el botón de arranque. Esta vez había que encaminarse a otro monasterio, esta vez el de Santa María de Valbuena. Allí, el presidente puso rúbrica al convenio que convertirá este sancta santorum cisterciense en la sede permanente de Las edades del hombre.

Aunque entre San Bernardo, pueblo donde se asienta el monasterio de Santa María de Valbuena, y Quintanilla de Onésimo (en honor al falangista Onésimo Redondo) no hay más de 20 kilómetros, Aznar recurrió al helicóptero para alcanzar la última parada de su ruta por tierras castellanas.

En Quintanilla echó la vista atrás. La nostalgia hizo acto de presencia en su memoria.

Como él se encarga de recordar cada vez que tiene oportunidad, aquí transcurrieron algunos de sus mejores días. Y es que Quintanilla fue su lugar de vacaciones durante su etapa al frente de la Junta de Castilla y León (1987-89).

Esta vez no hubo partida de dominó. La agenda manda, y esta vez no había en ella hueco para el dominó. Donde sí disfrutó Aznar, y de lo lindo, fue durante la cena, regada, evidentemente, con un Ribera del Duero.

El hombre que hoy rige los destinos de España tuvo la oportunidad de encontrarse con las personas que creyeron en él cuando no era más que una promesa. Aznar halló aquí, en Valladolid, hace más de 10 años, la baraka, ese término que utilizan los árabes para hablar de la suerte. Quizá, por eso, vuelve, verano tras verano, a sus orígenes. El helicóptero del comandante Ruiz Leal le devolvió a la dura realidad de La Moncloa.

Que Mariano Rajoy diga lo que está diciendo en los mítines, cuando su jefe viajaba a rendir tributo a un falangista (Onésimo Redondo), utilizando medios del Estado, no hace sino reforzar algo que parece obvio: de tanto viajar al centro, el PP y Mariano Cuchara Rajoy se han caído del tren y están en el apeadero de la extrema derecha.

Vale.

Después de conocerse que el debate sobre el Estado de la Nación se celebrará en la primera quincena de mayo, la lideresa de la derecha, Fashion Aguirre quiere que las elecciones europeas del 7 de junio se conviertan en una moción de censura contra Zapatero. Declaraciones políticas que encierran un gran interés para el consumo interno de la propia derecha. ¿Por qué Espe quiere convertir las europeas en una moción de censura? ¿Por que no le exige a Cuchara Rajoy que presente la moción de censura? Lo que claramente está manifestando la lideresa es que no considera capaz a su jefe de filas, no le considera con capacidad ni política ni dialéctica para plantear la moción de censura, conseguir los apoyos necesarios y luego ser capaz de defenderla en la tribuna del Congreso.
En una situación de crisis como la que estamos sufriendo, una moción de censura no puede sustentarse en un partido plagado de imputados (que no llegarán siquiera a ser juzgados, seguro, porque “los nuestros” no lo permitirán), y en unas recetas cuya máxima expresión es el decretazo del Suegrísimo de Agag. No hay que olvidar que la derecha, esta derecha política, basa sus recetas económicas en la bajada de impuestos para los ricos (y no es demagogia, solamente hay que repasar el BOE) y en el camino imparable al despido libre y barato. Es lo mismo que aplicaron primero cuando gobernaron y reclamaron después de manera insistente.
Las recetas económicas que manifiestan los acólitos de Cuchara Rajoy son las mismas que han originado la situación económica actual: toda la economía se basa en las expectativas. Así, con la ley del suelo del 98, se instauraron en los balances de las empresas constructoras las expectativas de millones de metros cuadrados de suelo rústico, cuya única oportunidad de convertirlos en suelos urbanizables era la creación de tramas como la de Correa.
O las expectativas para los bancos de los mercados de futuros, de las stocks options (¿recuerdan cuánto se llevó por la jeta el compañero de pupitre del Suegrísimo?). Estas “previsiones” inflaron los estados contables de las empresas, porque así se garantizaban sus directivos cobrar grandes cantidades que, al final, se han descubierto que estaban justificadas en cuentas ficticias.
Ahora, la derecha política y la extrema derecha económica, vuelven con la misma receta de bajar impuestos a quienes se han enriquecido aún más con falsedades contables, con ingeniería fiscal y económica, al amparo de políticas ultraliberales (fascismo económico), y otorgarles, como mejor pago a los servicios prestados, el cheque del despido libre.
Fashion Aguirre, madrina de un montón de implicados en el saqueo de las administraciones bajo su mando político, pretende sugerir a los españoles que solamente votando contra Zapatero es como ella y sus compinches pueden ganar las elecciones. Para Fashion Aguirre no se trata de ganar las elecciones por sus propios méritos (eso supondría que tendrían que esforzarse, que trabajar, y para ella y los suyos, eso de trabajar es de pobres), sino de que los demás (todos los demás) castiguen a Zapatero.
Vale.
He dejado pasar unos días para comentar una afirmación de Mariano Cuchara Rajoy sobre la implicación del tesorero del PP y otros significados cargos públicos y políticos del PP en la “Operación Gürtel”. “Nadie probar que no son inocentes”.
Esa afirmación de Cuchara no es de su propia cosecha, sino que la realizó después de que Francisco Granados, mano extrema derecha de La Lideresa, se reuniera a comer con el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y de que se conociera que en esa comida se había tratado del caso Gürtel, remitido por Garzón a dicho Tribunal superior. Vamos, que a Cuchara primero le confirman que el Tribunal ya está “contactado” y que se conocen las primeras impresiones de su presidente.
Claro, que no es lo mismo reunirse en un restaurante a almorzar (¿quién pagó la comida?) y hablar sobre un asunto en clave sumarial, que coincidir con otras 40 personas en una cacería de fin de semana. Al entonces ministro de Justicia no le cupo la presunción de inocencia, solamente era necesario su fusilamiento político.
Los jueces no aceptan ni aceptarán el verdadero meollo por el que están levantados en armas sumariales: que la instrucción de los procedimientos sea llevada por la Fiscalía, incluso supervisada por ellos. Si eso hubiera sido así, habría sido mucho más difícil que se hubiera producido el caso Mari Luz y no les habría sido necesario ejercer de hipócritas para solamente multar al Juez Tirado. Ni hubiera sido tan fácil que el jefe de la banda albanesa que asaltó el chalet de Moreno se hubiera escapado.
Pero esos mismos jueces que no aceptan perder sus reinos de Taifas saben que con el PP los mantendrán, porque ideológica, económica y socialmente son los mismos. Por ello, no pasa nada porque el Presidente del TSJM y el consejero Granados se reunan y hablen (¿pacten?) de un caso de corrupción política que afecta al corazón económico del partido al que pertenece el consejero (¿y el juez?). Es un asunto se familia.
Cuando Cuchara afirma que no será posible demostrar que Bárcenas y su Grupo Salvaje no son inocentes no está afirmando que el delito no se haya cometido (los delitos), sino que se aplicará otra vez, y cuantas veces hagan falta, la doctrina Naseiro.
Cuchara dice lo que le dicen que diga. Él, por sí mismo, no es capaz siquiera de desarrollar una mínima línea argumental.
Vale.
En el programa de TVE “Tengo una pregunta para usted”, Mariano Cuchara Rajoy, pidió perdón a su manera por el accidente del Yak, pero dejó una perla curiosa: “que Trillo, por un error, no debería ser castigado a estar apartado de la política de por vida” (más o menos).
En estos días, están quedando claramente demostradas todas las irregularidades cometidas en la identificación de los restos de los 62 militares españoles que murieron en la montaña turca en mayo de 2003. Y está demostrada la prisa por celebrar el funeral de Estado, a sabiendas de que los restos de 30 militares estaban sin identificar. Las decisiones políticas han quedado demostradas hasta el punto de que el JEME de entonces, General de Ejército Alejandre Sintes, ofreció al Ministrillo un equipo forense de la Guardia Civil (de acreditada solvencia), que Trillo rechazó.
Efectivamente, es probable que por un ¿error? no se puede castigar a alguien de por vida política… salvo que sea socialista y se llame Mariano Bermejo, por ejemplo. O Demetrio Madrid y su ajusticiamiento político injusto sirva para que Bigotes I de Castilla (ahora anda por ahí Bigotes II de Valencia) haga carrera.
Trillo no debe dejar la política por un error, dice Mariano Cuchara Rajoy. Claro, Mariano, claro. Debe dejarla por 62 errores, por todas y cada una de las vidas de servidores públicos que encontraron la muerte en un accidente de avión cuyo contrato tenía más intermediarios y comisionistas que un kilo de tomates de Miajadas.
Pero Trillo no dejará la política ni por un error ni por 62. Porque su ética es muy elevada. Al menos, si hubieran sido 63 los militares muertos… Pero seguro que tampoco. Para ello Trillo no tiene ética, ni la tendrá.
Y Mariano Cuchara Rajoy no tiene… capacidades para echarlo de la calle Génova de una puñetera vez.
Vale.