Archivos para febrero 2009

Después de la torpeza del exministro Bermejo, acudiendo a una cacería con el juez Garzón, que el PP, con Marianín arrastrado por Trillo y con los palmeros de la prensa antisocialista, ha conseguido rentabilizar con la dimisión de Bermejo, ahora resulta que el mismo día en que se conoció la (posible) implicación de Francisco Camps, el vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial, Fernando de Rosa, estuvo reunido con Camps. Luego, hizo unas declaraciones que claramente insinuaban que Garzón estaba prevaricando.
Ahora, días después, se conoce que tuvo lugar aquella reunión. ¿De qué hablaron el presidente de la Comunidad Valenciana y el vicepresidente del Consejo General del Poder Judicial? El mismo día, el diputado nacional del PP, José María Michavila, que fue ministro de Justicia con Aznar, y cuyo despacho de abogados aparece relacionado con el Ayuntamiento de Boadilla del Monte y con el presidente del Grupo Begar, Ulibarri, también estuvo con Francisco Camps. ¿Estuvieron al mismo tiempo reunidos Camps, Michavila y De Rosa? ¿De qué hablaron cuando ya se conocía al menos el asunto de los 30.000 euros en trajes que había pagado “El Bigotes” en la lujosa tienda Milano?
Después de la cacería que ha reportado al PP el trofeo de Fernández Bermejo, ahora le toca a Mariano, Trillo y Soraya, “Los 3 Justicieros”, dar explicaciones. De momento, el bravo De Rosa parece que se la va envainando en su puesto del CGPJ (o lo mismo ya va viendo que sus “advertencias” al juez van surtiendo efecto y por eso parece que se la envaina). Camps y Michavila miran para otro lado.
Pero, claro, habría que hacer más preguntas y afirmar alguna certeza. Por ejemplo, es fácil entender que Fernando de Rosa actúa conforme a la doctrina Fabra, esto es, que actúa como cautivo de Francisco Camps, a quien le debe su actual poltrona. Camps ha sido jefe de De Rosa cuando este era consejero de Justicia en la Comunidad Valenciana, y fue él el que le propuso para el CGPJ. O lo que es lo mismo: le debe pleitesía. Y, como en la serie Fama, es ahora cuando tiene que pagar los favores recibidos.
Michavila, con despacho de abogados de postín, ligado en su ejercicio profesional (¿o algo más?) a algunos imputados de la trama investigada por Garzón, perteneció al núcleo duro del gobierno de Aznar, y los datos que se van conociendo se refieren a negocios realizados bien con la dirección del PP mientras Aznar fue su presidente, o en las dos legislaturas de Aznar. Y hay que recordar, siempre hay que recordar, que Ana Botella reclamó en la dirección nacional del partido el día de la foto célebre que el cierre de filas también alcanzara a la época en que su maridito era el mandón.
¿De qué habló el Vicepresidente del Consejo del Poder Judicial, Fernando de Rosa, con su jefe político, Francisco Camps el 21 de febrero, cuando ya se conocía la (posible) implicación de este en la investigación? ¿Le pidió algo el presidente a su subordinado? O, más bien, ¿le ordenó algo? Y Michavila, ¿qué hacía por aquellos alrededores, además de mostrar su “solidaridad” con su amigo Camps? ¿Le fue a ofrecer sus servicios como abogado? ¿Coincidieron los 3, Camps, Michavila y De Rosa en la misma reunión?
Estas y otras muchas preguntas deberán ser respondidas por los justicieros Mariano, Trillo y Soraya. Especialmente por Trillo, que para eso es el ángel anunciador de querellas.
Vale.
El Partido Popular está chantajeando al juez Garzón con presentarle una querella criminal por prevaricación si no se abstiene de la investigación de la trama de chorizos que ha campado por Génova, por la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana. No se trata, por el modo en que está jugando con este chantaje el PP, tanto de que el juez Garzón se inhiba en la causa sino que de los jueces dejen de tocarle las narices al partido de Aznar.
Lo más curioso de todo esto es el “renacimiento” de un individuo como Trillo, que es quien está haciendo de portacoces de la extrema derecha contra Garzón. Un individuo como Trillo reclamando responsabilidades políticas sobre el exministro Bermejo no deja de sorprender.
Sorprende la caradura de un sujeto como Trillo reclamando rectitud política, al tiempo que su jefe interino, Rajoy (el titular de la plaza sigue siendo Aznar) habla de ética. Trillo, un sujeto de ética distraída, de ética hética, no debería ser ni siquiera escuchado por los medios de comunicación si esos medios fueran medianamente éticos. Pero la ética campa por su ausencia en nuestro sistema.
Un individuo como Trillo, responsable político de la muerte de 62 militares en el accidente del YAK-42, responsable por la nefasta correa de contrataciones, subcontrataciones, seguros, reaseguros, comisiones, no está, no debería estar autorizado, para ser ni diputado, ni concejal, ni presidente de su comunidad de vecinos.
Un sujeto como Trillo, responsable político de los errores de identificación de esos 62 servidores públicos, carece de cualquier capacidad moral y ética para reclamar a los demás lo que no se aplica a sí mismo.
Que sus responsabilidades políticas las pagaran, y las sigan pagando, militares a sus órdenes cuando fue ministro de Defensa, le inhabilitan para abrir la boca siquiera.
El Partido Popular, si quiere incluso chantajear al juez Garzón, puede hacerlo en su estrategia política, pero escoger como portacoces de esa estrategia a un sujeto (no tiene la categoría de individuo) como Trillo, descalifica políticamente cualquier derecho que le pudiera asistir como partido.
Pero Trillo marca esa estrategia, marca el paso en esa huida hacia adelante, a la que, siguiendo las órdenes de Aznar (que Ana Botella transmitió a la ejecutiva del PP, no se olvide), arrastra al pusilánime Rajoy.
¡Ah! Por cierto. Este blog está escrito desde Cáceres, por si algún portacoz local se lo quiere hacer llegar a Trillo.
Vale.
Los estados occidentales, en aplicación de la doctrina Bush tras los atentados del 11-S, vienen aplicando una filosofía consistente en anteponer seguridad a libertad, de forma que justificándose en la seguridad se recortan derechos y libertades. Esta situación, a la que parece que quiere dar alguna solución la administración Obama, que al menos equilibre ambos criterios (es decir, que la seguridad no sea coartada para disminuir derechos y libertades), no tiene correlato en otros campos.
En estos momentos de grave crisis financiera (que nos ha abocado a una grave crisis económica en general), se ha puesto de manifiesto que la inexistencia de controles y la negligencia de los organismos reguladores (más bien de las personas que han de aplicar los criterios de supervisión) ha sido inversamente proporcional a los excesivos controles en materia de seguridad y a la disminución de derechos y libertades.
Los países occidentales están dando ligeros pasos en aumentar los controles financieros y en asegurar que la supervisión funciona. Mientras que los derechos y libertades individuales de las personas se han visto coartados para “garantizar” la seguridad, se ha permitido, consciente e inconscientemente, la desregulación de los mercados financieros y se han suprimido los controles.
Esta filosofía neoconservadora y ultraliberal en lo económico ha permitido comportamientos políticos que, en análisis filosófico, habrían sido calificados de neofascistas (lo son en Italia, con un gobierno dirigido por un sujeto como Berlusconi) de no ser por la fuerte presencia del capitalismo salvaje dominando todos los medios de comunicación.
Ahora, cuando esas teorías y prácticas ultraliberales se han demostrado culpables de la situación económica crítica, los estados buscan métodos para salir de ellas.
Lo mismo que a partir del 11-S se hizo creando registros de organizaciones terroristas, en algún caso con el sólo ánimo de aumentar controles políticos sobre organizaciones extraparlamentarias en algunos países o sobre movimientos antisistema, debería hacerse con los paraísos fiscales.
No se trata de “hacer una lista” con paraísos fiscales, sino de aislarlos y de aislar sus movimientos económicos para evitar que utilicen los medios y mecanismos financieros ordinarios para sus actividades delictivas.
En este sentido, el registro de paraísos fiscales debería tener la consideración de terrorismo económico y perseguir policialmente a todos aquellos individuos y organizaciones que los utilicen y prohibir expresamente cualquier transacción financiera con ellos.
Es evidente que es imposible aplicar estas restricciones, similares a las que se aplican sobre individuos y organizaciones terroristas, porque gran parte de los movimientos de capitales que se llevaron a cabo en los años de la administración Bush y sus satélites son, por un lado, los culpables de la actual situación financiera, y, por otro, fueron realizados, dirigidos, consentidos y aprobados por los mismos reguladores y supervisores del sistema. Los mismos que, sin duda, serán los encargados por los estados de reordenar la situación financiera.
Declarar a todos aquellos “paraísos fiscales”, ya sean estados (Liechtenstein, Mónaco, Barbados…) o lugares (Gibraltar, sin ir más lejos), como organizaciones terroristas financieras debería ser el primer paso. Y perseguir a todos aquellos individuos que los han venido utilizando en los últimos cinco años y los utilicen en la actualidad como incursos en delitos de terrorismo financiero intelectual debería ser una medida higiénica importante.
Seguro que los mismos dirigentes de bancos y entidades financieras y aseguradoras que han recibido ingentes cantidades de dinero para su salvación son los mismos que controlan los mayores y más fructíferos paraísos fiscales.
Vale.
Cuando subí la anterior entrada, refiriéndome a la actitud de Ana Botella en la reunión del Comité Nacional del PP, no conocía las declaraciones del Presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, que, al utilizar inapropiadamente una cita atribuida a Bertolt Brecht, termina acusando ¿a…?
La cita atribuida a Brecht se refiere a que los que vendrán serán los nazis a llevarse por delante a todos los demás. ¿Un señor tan de orden y tan de derechas como Camps citando a Brecht? Inapropiado, pero además, lo utiliza tan mal que le termina traicionando el subconsciente. La cita de Brecht se refería a este poema:
Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.
Pero, claro, tomar prestada una cita que no se asume, que no se interioriza, sino que solamente se utiliza para “dar autoridad” a unos conceptos, a unos “argumentos”, termina produciendo un gravísimo error o una monumental confesión. En literatura, la gradación es un recurso poético, que en la canción española tiene ejemplos muy conocidos:
En Sevilla, hay una casa,
y en la casa, una ventana,
y en la ventana, una niña
que las flores la enviadaban.
Es similar a la gradación que el poema asido por Camps plantea, pero su error, o su confesión, lleva a una gradación hacia arriba: “ayer, un concejal; hoy, un alcalde, y mañana, el presidente de una Comunidad Autónoma”. En esa gradación, Camps está señalando con el dedo o con la punta de la nariz. En esa gradación, la cadena sería, más completa y precisa: concejal, alcalde, diputado autonómico, presidente autonómico, diputado/senador, presidente del gobierno. Camps se salta algunos para hacer méritos y constituirse en un eslabón de una cadena que siguiendo su razonamiento termina en el presidente del gobierno.
Ana Botella teme y pide cerrar filas también para el período en que su marido era presidente del PP y Camps, en su gradación de imputables en la presunta “conspiración”, está señalando con el dedo.
¿Será para no verse solo?
Vale.
De las informaciones en torno a la trama de corrupción investigada en sede judicial, parece haber pasado desapercibida, escondida quizás tras la foto de la dirección nacional del PP, las referencias a que Ana Botella aludió, al parecer, en el seno de dicha dirección, a que el cierre de filas de los líderes de la derecha se extendiera también a la época de su esposo, José María Aznar.
Cada vez que se ha producido una investigación judicial en torno a prácticas corruptas en el entorno de partidos políticos, siempre ha funcionado lo del cesto de cerezas, y ese entrecuzar los rabos de la fruta ha llegado más o menos hasta el nivel máximo que hubiera en el cesto.
Ahora, cuando hoy se conoce que la fiscalía incluye entre los investigados al presidente de la Comunidad Valenciana, cobra mayor valor la “advertencia” (¿o era más un ruego, una invocación desesperada?) de Ana Botella a que la dirección del PP extendiera el cierre de filas a la época anterior, cuando su querido Jose dirigía el partido y presidía el gobierno. Algunas informaciones publicadas, como las referidas a un mitin en Burgos, en 2003, con unas facturas de la agencia de viajes de Francisco Correa, a nombre de Alfonso Bosch, aforado que figura en la lista de la Fiscalía, y la propia afirmación de Rajoy de que a partir de 2004 el principal implicado en la trama había dejado de trabajar para la dirección nacional, deben estar poniendo los pelos de punta a la señora Botella y agriando, más si cabe, su ya de por sí agrio carácter.
¿Qué teme tanto Ana Botella como para reclamar de la dirección nacional de su partido que también se respalde la gestión al frente del mismo de su marido? O peor aún, ¿qué sabe Ana Botella que seguramente le haga temerse que, cuando menos, se produzca alguna investigación sobre ello?
Porque las informaciones de los días en que se produjo la foto de la dirección del PP en pleno no aclaran si Rajoy atendió expresamente la petición de la señora Botella o si simplemente ésta quiso dejar constancia de que todos, también Rajoy, estaba en el mismo barco que José María Aznar cuando Francisco Correa entraba y salía de Génova como si fuera el dueño de la llave y acudía, encantado, alegre y feliz, acompañado del agente de Pajares y actual mamachicho consorte, a la boda de estado de El Escorial.
Vale.
Cuando en la actividad política, a cualquier nivel, se está participando activamente, la carencia de ideología, o la ocultación premeditada de la ideología que uno profesa, el paso siguiente deriva hacia el analfabetismo político o hacia el fascismo. ¿Cuántas veces oímos decir a gentes que son apolíticos? La “apolítica” no existe. Ya lo decía creo que Perich, ¿o era Chumy Chumez en Hermano Lobo?: “yo soy apolítico de derechas, como mi padre”. También están los demócrata cristiano ateos. Y los independientes que lo son por haber sido expulsados de los partidos a los que se unieron con la única intención de medrar.
Esta fauna variopinta que, al final, reducen su ideario a “luchar por mi pueblo”, es la que carece de ideario político, y que, en la práctica, su único ideario está, como sucede en muchos casos, en la cartera, y en menos, pero se dan, en ver satisfecho su ego personal, pasar a la pequeña historia. También se suelen mezclar, a menudo, egos y carteras.
En Cáceres, el pacto de gobierno local entre PSOE e IU (bueno, entre PSOE y Pavón, porque IU ya no existe) está apuntalado por un concejal encajable en varias de las opciones anteriores, Felipe Vela, si bien prima en su actitud y en sus comportamientos el componente ególatra. Esa egolatría le lleva, la mayor parte de las veces, cuando habla o cuando mantiene reuniones, a ponerse de ejemplo, ya sea como cacereño de pro, o como abogado de prestigio (?), o como especialista en auditorias, para, de ahí, sacar las conclusiones a las que quiere llegar y a las que pretende llevar a los demás.
En la práctica, su aspecto personal, incluso físico, y en la usura con la que plantea sus demandas (cuando exige decisiones de la alcaldía a cambio de grandes beneficios para su ego, para demostrar luego en círculos familiares lo mucho que manda), recuerda especialmente una leyenda cacereña recogida por Publio Hurtado, de un judío que vivía en Las Tenerías.
La usura política en beneficio del ego solamente lleva a la destrucción. El paso de Felipe Vela por el PP se saldó con su salida porque comprobó que no tenía apoyos para ser designado cabeza de lista en la siguiente convocatoria. Esa salida la “razonó” en que su capacidad profesional no le permitía seguir estando en un grupo municipal que no la tenía en cuenta. Normal, porque el PP ponía por delante su ideario político de derecha pura y dura, y la política y la egolatría, al final, terminan estrellándose.
Esa usura la pretende aplicar de nuevo respecto al pacto PSOE-IU, forzando a que la alcaldesa Carmen Heras, “elija” entre él y Pavón, el concejal de lo que queda de IU. Mala forma de medir, porque en la decisión política que se adopte primará el componente político, de manera que si la elección es coherente, esto es IU, Felipe Vela deberá, en ese caso, tomar una decisión también política: renunciar a los acuerdos que tiene con el Pacto y pasar a ser un concejal de a pie, en espera de que sus anteriores “compañeros” del PP le ofrezcan algo.
La usura política convierte a los que la utilizan en personajes como el de esa leyenda cacereña. Y yo me tengo dicho, desde siempre, que de esos individuos no hay fiarse.
No hay que fiarse nunca de los usureros que te prestan el dinero para que se lo devuelvas al doscientos por ciento, ni de los usureros políticos que te prestan su apoyo a cambio de engordar su ego, de convertirse en reinas o reinonas por un día. Y que, cuando se limpia la fachada de su egolatría, se ve que detrás solamente hay mezquindad.
Vale.

El fondo de inversión o “hedge fund” británico Centaurus Capital ha despedido a Aznar. Según las informaciones de las páginas económicas, “el fondo Centaurus Capital, fundado en el año 2000, gestionaba activos valorados en alrededor de 4.500 millones de dólares (3.496 millones de euros) antes del colapso de los mercados en 2007 y se ha visto afectado como otras compañías del sector por las dificultades para obtener financiación y la depreciación de activos.”
Lo que no dicen las páginas salmón ni las de internet especializadas es si Aznar ha sido despedido con honores. Vamos, que si le han dado una suculenta indemnización. Teniendo en cuenta cómo se las gastan los directivos de bancos y empresas que están recibiendo importantes ayudas económicas de los gobiernos, no es de extrañar que la carta de despido fuera acompañada con el resguardo de una buena indemnización. ¿A nombre de José María Aznar López o de Famaztella?
Aznar fue fichado por el “hedge fund” para aportar su experiencia internacional, es decir, para que aportara al negocio sus conocimientos y relaciones adquiridos durante su mandato de 8 años al frente del gobierno de España.
La crisis financiera, consecuencia de las políticas neoliberales de gentes como Aznar, al final le han pasado factura. Esa crisis no sólo devora puestos de trabajo, también devora a quienes la facilitaron con sus decisiones políticas.
Lo peor que puede pasar a una familia tradicional es que el cabeza de familia se quede en el paro. No ya que disminuyan sus ingresos (no creo que sea el caso de Josemari), sino que esté todo el día en casa sin hacer nada, dando… la lata. Y esto es lo peor que le podría pasar a la tradicional familia pepera, que no sólo tiene que recomponer lazos rotos, superar espionajes internos, soportar acusaciones muy graves de corrupción, sino que, además, puede aparecer todos los días el cabeza de familia por la calle Génova preguntado aquello de “qué hay de lo mío”.
Vale.
En el año 1919, el Ayuntamiento de Cáceres, para garantizar que la ciudad contara con guarnición militar estable, cedió al Ramo de Guerra terrenos en los que construir un Cuartel, que luego se llamaría “Infanta Isabel”. El día 11 de julio de 1919, en EL BLOQUE Periódico Liberal, y con el título “Intereses locales” publicaba la información:

Días pasados y ante el Notario de esta capital, D. Gabriel Alvarez, se ha firmado una escritura de cesión de terrenos por el Ayuntamiento de Cáceres al ramo de Guerra, con el fin de que sirvan de solar para la construcción de un Cuartel donde se aloje la guarnición destinada á Cáceres.

Los dueños de los terrenos que se ceden Dª Raimunda Iglesias, señores D. Fernando y D. Lesmes Valhondo y Conde de Torre Arias, han dado al Municipio cacereño toda clase de facilidades para llevar á feliz término la cesión legal al ramo de Guerra de todo el solar para el Cuartel, mereciendo elogios su conducta, ya que han dejado la tasación y cobro de los terrenos hasta que peritos nombrados por una y otra parte tasen, de común acuerdo, su valor en venta.

La información de El Bloque reseña los firmantes de la escritura por el ramo de Guerra: el Coronel del Regimiento de Infantería número 75, don Manuel Núñez Antón, que había llegado el sábado anterior a Cáceres, en el correo procedente de Madrid (esta “gacetilla” se recoge en otra página del mismo periódico), el Comandante de Ingenieros don Julio Soto, el Intendente D. Florentino Contador, el Comisario de Guerra D. Alfredo Ramón Laca, y el Capitán Audior D. Francisco Xavier Dusmet. En representación de los vendedores, El Bloque cita que firmaron Dª Raimunda Iglesias, D. Fernando y D. Lesmes Valhondo y D. José Elías Prats, éste en representación del Conde de Torre Arias. Por el Municipio, firmaron los síndicos D. Luis González Borreguero y D. Gonzalo López-Montenegro y Carvajal. Con la firma de la escritura, los militares firmantes se hicieron cargo de los terrenos.

La noticia de El Bloque termina: Cosa es que nuestros representantes en Cortes, gestionen cuanto antes que se destine alguna cantidad para que por el ramo de Guerra se comience bien por administración, bien por contrata a los trabajos de explanación del cerro del Teso, con lo cual podría tenerse preparado para la solución de crisis obreras que seguramente habrán de presentarse en el invierno próximo.

Vale.

“No tenía otra opción que dimitir. Era mi deber”. Estas palabras no son de un político, de un entrenador de fútbol o de un director de periódico. Son de un militar, el General de División Diaz de Villegas, con motivo de su dimisión del mando de la misión de la ONU en el Congo. La publicación, ayer, 8 de febrero de 2008 (http://www.elpais.com/articulo/internacional/tenia/opcion/dimitir/Era/deber/elpepiint/

20090208elpepiint_1/Tes), de un extracto del informe del General Diaz de Villegas a la ONU sobre las causas de su renuncia al mando de la misión es todo un ejemplo de coherencia y honradez.
Diaz de Villegas, con empleo de General de División y con empleo eventual para mando de la misión de Teniente General, era sabedor de que su renuncia era, al mismo tiempo, el final de su carrera militar, que, sin duda, habría coronado con el ascenso al empleo superior.
Leyendo las citas textuales que reproduce El País en su información, se aprecia la capacidad de un mando militar de plantear cuestiones sobre cómo desarrollar su trabajo más allá de los diseños de despachos o estrategias de salón, y cómo establecer las prioridades, que se resumen citando a otro militar, el General británico Jackson: “Todos los mandos militares deben hacerse a sí mismos dos preguntas: si una operación que entrañe riesgo, más allá de lo imprescindible, está justificada operativamente; y si soy capaz de vivir con el peso de estas bajas sobre mi conciencia”.
Muchas veces, muchas, casi siempre que aparecen noticias e informaciones sobre asuntos militares se deben a contenidos negativos (ciertos, pero negativos), y cuando la actitud honrada, capaz y arrostrando las consecuencias que luego llegaron, como le ocurrió a Diaz de Villegas con su pase a la reserva, pasan desapercibidas.
Una de las cuestiones más llamativas del informe del militar español es que las tropas de la misión bajo su mando no tenían capacidades de respuesta más allá de contener un primer encontronazo, por la falta de reservas. O lo que es lo mismo: no basta con afrontar un conflicto y sostener su embate inicial, sino saber responder a los siguientes. Los norteamericanos pensaron que su llegada a Iraq se saldaría con un paseo triunfal entre iraquíes con banderitas de barras y estrellas saludándoles, y la realidad fue otra, para la que carecían de un plan. El general Diaz de Villegas necesitaba saber qué hacer y con qué medios contaría al día siguiente del inicio de una ofensiva que luego se produjo y se desarrolló como él había descrito.
Vale.

A partir de este año, el Boletín Oficial del Estado solamente se publica en internet. Ya en años anteriores, boletines de diversos organismos públicos habían optado por eliminar la publicación en papel. Este avance tecnológico, saludado por los medios de comunicación, especialmente por los que se publican en papel, sin duda por la campaña de publicidad llevada a cabo por el gobierno para darlo a conocer, habría merecido mejor valoración si no fuera… si no fuera porque, por lo general, los medios de comunicación no suelen “leer” las publicaciones oficiales.
Es cierto que los boletines oficiales prácticamente no los leen más que los funcionarios (y cada uno, lo de lo suyo) y algún que otro pirado. El Tribunal Constitucional tiene sentenciado que los edictos que publican los organismos públicos en esos boletines no son bastante para, por ejemplo, iniciar procedimientos ejecutivos, porque está constatada la nula atención que el común de los ciudadanos les prestan.
Sin embargo, sí es preciso señalar que determinados colectivos deberían tener entre sus obligaciones leer esos boletines. Por ejemplo, periodistas y políticos en la oposición. Recientemente, en Cáceres se ha dado un caso que ejemplifica esta situación. El 26 de diciembre de 2008 el Ministerio de Defensa publicó en el BOE una modificación del despliegue de la fuerza del Ejército de Tierra, que suspendía la previsión de ubicar en esta ciudad un Regimiento de Ingenieros. Hasta el día 9 de enero de 2009 no se publicó la primera información (www.elperiodicoextremadura.com). Y, posteriormente, el partido popular presentó una moción al pleno municipal en la que acusaba al gobierno municipal de no dar publicidad de las decisiones políticas y que si no hubiera sido por los medios de comunicación y por los propios concejales de la derecha, la cuestión nunca se habría conocido.
Lo cierto, lo verdaderamente cierto es que el Ministerio de Defensa dio publicidad donde tiene que darla, en el BOE, a su decisión. Y lo cierto, lo verdaderamente cierto, es que ni los medios de comunicación ni los concejales del PP leen el BOE (creo, en realidad, que es algo peor: que no saben leer las disposiciones legales).
En los periódicos se hacen referencias a lo que se publica en los boletines oficiales solamente cuando desde el organismo correspondiente envía, expresamente, un comunicado informando de la publicación.
Pero los cargos públicos deberían, por obligación, leer los boletines. Y los partidos deberían incluir en sus programas de formación acciones para que los concejales aprendan a leerlos.
En el caso de Cáceres, no obstante, con los concejales que tiene el Partido Popular en el Ayuntamiento, intentar que lean diariamente los boletines es tiempo perdido. Y que el propio partido les enseñe, más perdido aún.
Vale.