Archivos para enero 2017

En 1932, Enrique Jardiel Poncela daba a publicar “La tournée de Dios”, un libro que podría pasar por antirreligioso, por antiderechas… pero un libro de fino humor. Ahora, 85 años después, otro salvador, que antes fue mártir, comienza su tournée. ¿Es una tournée o un viaje a casi ninguna parte?

Dice un experto que en tiempos de crisis el mayor error es buscar un salvador que nos solucione los problemas (Jorge Mario Bergoglio, argentino). Sin embargo, algunos se empeñan en seguir buscando un salvador.

En aguas de un estanque artificial, en el pueblo nazareno de Dos Hermanas, se obró el milagro. Los fieles seguidores del mártir Pedro Sánchez llegaron para erigirlo en santo salvador de militantes socialistas al margen de la iglesia oficial. Una heterodoxia.

El bautismo milagrero del parque tecnológico nazareno, justo al lado, pared con pared, con la Universidad Privada de Loyola, ha desencadenado una especie de euforia mística entre seguidores, discípulos, apóstoles de un supuesto evangelio socialista. La iglesia socialista oficial, encarnada en la papisa Susana y los sumos sacerdotes de los templos de la periferia, anda consternada y, a veces, despistada ante la herejía.

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Dios Sánchez, con sus fieles seguidores nazarenos de twitter y Facebook camina entre adulaciones y navajeos, si bien muchas veces no se sabe qué son más peligrosos, si los exagerados panegíricos hacia su persona, o las endebles hojas de navajas mochas que se le aproximan. Por cierto, que se cuide de tantos seguidores, que en twitter tiene una tercera parte de fakes. Que son muchos fakes y mucho fakes.

Erigido a las alturas, conferida la pátina de salvador, ahora Dios Sánchez trata de llevar su buena nueva por todos los rincones de la vieja piel de toro (por tópicos, que no quede).

No se sabe quién paga esta gira rockera, como si el Boss y su banda ofrecieran conciertos a sus seguidores a cambio de aplausos y más aplausos, sin saber si lo que suena es un potente directo o un play back descarado.

Escribía Jardiel Poncela:

En Religión, aquellas juventudes pasadas hicieron de Dios un personaje imprescindible.

Las juventudes actuales no se acuerdan de Dios para nada.

Los fieles de Pedro Sánchez han creado un Dios a partir de un mártir por necesitan un personaje imprescindible. Sin Dios no son nada. Sin Pedro Sánchez, no son nada. Él es el principio y el fin de todas las cosas. Han estado sin acordarse de un dios para nada durante muchos años. Algunos, ya ajados por la edad, son incapaces de recordar en el tiempo que también tuvieron un dios.

Hoy, cuando Dios Sánchez hace su tournée sin que nadie sepa quien la paga, la iglesia socialista oficial, perpleja, no sabe de qué hornacina le han birlado la imagen. El inventario no recuerda ningún dios desde hace muchos años, demasiados años.

Claro, que, con los pies en la tierra, el Salvador no gana elecciones. Si acaso, consigue el voto de las monjitas.

Otro día hablaremos de la iglesia socialista oficial, que se las trae.

Vale.

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Dice el diccionario de la Real Academia Española en su acepción segunda para el vocablo mártir:

  1. m. y f. Persona que muere o sufre grandes padecimientos en defensa de sus creencias o convicciones.

El enfrentamiento entre un denominado grupo de “barones” y otros miembros de la Ejecutiva Federal del PSOE y el propio Secretario General y otra parte de cargos públicos y orgánicos del partido culminó con la salida de Pedro Sánchez de la Secretaría General, la disolución de la Ejecutiva y el nombramiento de una Comisión Gestora.

Como todos los sucesos, en los que se produce una acción (el enfrentamiento), tiene lugar una reacción. Y en este caso presenta singulares características. La primera, es la resistencia de un grupo de militantes (incuantificable hasta tanto no se produzcan primarias) que se han posicionado al lado del dimisionario SG. La segunda, la conformación de un grupo de militantes en torno a la Comisión Gestora, también incuantificable.

Sin embargo, es muy interesante desde el punto de vista de la sociología política, desde el punto de vista del conocimiento de la militancia política, cómo se ha producido un curioso fenómeno, inesperado cuando se considera que la militancia política, y más en partidos de izquierdas, debiera tener unas connotaciones más de razonamiento crítico que de posicionamiento de fidelidad, más cercano a la creencia.

Las formas y todos los elementos que rodearon a la salida de Pedro Sánchez de la Secretaría General del PSOE, singularmente las informaciones publicadas, los apoyos en que se sustentaron quienes decidieron desalojarlo de su cargo, y, por qué no, las connotaciones de cierto nivel de conspiración, han convertido a Sánchez en un mártir político. Incluso se ha llegado a escribir que su desalojo ha constituido una “operación de Estado” para evitar su pretensión de formar gobierno apoyado en Podemos y los partidos nacionalistas.

Ahora, cuando ya parece que la Comisión Gestora, con demasiada parsimonia y, a mi juicio, falta de estrategia ante la estrategia que parece seguir Mariano Rajoy (las alusiones permanentes a que es necesario apoyar los PGE si no…), convoca el Congreso del partido y las primarias, han acentuado los actos de fe. Que no otra cosa.

Pedro Sánchez fue el primer SG del PSOE elegido directamente por los militantes, y su desalojo ha constituido para sus seguidores (quizás mejor decir fieles seguidores) un acto de traición. Es probable.

La carrera hacia el próximo congreso socialista la ha iniciado Patxi López, anunciando su candidatura de modo inmediato a que la gestora anunció un calendario. De momento, López es el único candidato.

Pedro Sánchez, cuya cabeza política fue públicamente expuesta por la Gestora y aplaudida a rabiar por los “medios de comunicación” (los convencionales), es ahora el mártir al que siguen fieles que esperan su anuncio de candidatura. Esos fieles, que no tienen otro horizonte que apoyar la candidatura de su guía espiritual, esperan sin otra opción posible esa candidatura. No contemplan, en modo alguno, que su faro pudiera no optar por presentarse.

La conversión de Pedro Sánchez en mártir a los ojos de sus fieles me inquieta. Y me inquieta por una razón: no se conocen, al menos, yo no conozco, profundas reflexiones políticas e ideológicas de Sánchez. No encuentro, por más que busco, definiciones políticas, referencias ideológicas más allá de los mensajes simplistas que se transmiten por las redes sociales: #NoesNo, #MilitantesenPie. Mensajes que más tienen que ver con tácticas coyunturales, inmediatas, que reflexiones y proyectos a largo plazo.

Que Pedro Sánchez sea un mártir político que suscita fieles adhesiones es mérito de quienes lo desalojaron, y que sus fieles pretendan que un mártir político les represente, reduce al mínimo el debate político.

Ahora mismo, salvo alguna reflexión que refulge como fuera de contexto, la única filosofía que anima a los seguidores de Sánchez es que se presente. Lo que pueda pensar su guía, su faro, no importa. Primero, la situación: que se presente a primarias. Luego ya, si eso, el discurso, que será “a la contra” de lo que pueda decir (que tampoco ha formulado grandes ideas o conceptos políticos) Patxi López, o, si finalmente, se presenta, Susana Díaz.

Los discursos de los tres candidatos (Patxi ya anunciado) que se barajan en los medios se construirán sobre la base de la situación, en ningún modo sobre la esperanza de futuro, sobre la construcción de una formulación ideológica que plantee un verdadero proyecto.

Los ladrillos que utilizarán los candidatos son los mismos. Ninguno de los tres da para más allá de discursos retóricos ya leídos. Y de los tres, solamente Pedro Sánchez presenta las heridas del martirio.

Vale.

Si tras la defenestración de Pedro Sánchez y la elección de una Comisión Gestora en el PSOE se pudiera haber pensado que la pacificación entre los distintos sectores era posible, la realidad parece señalar todo lo contrario.

No haré remembranzas de épocas históricas del partido en las que las divisiones y los enfrentamientos produjeron resultados duros, asentando a lo largo del tiempo una soterrada corriente cainita que fluye con facilidad. Las intrigas palaciegas en la confección de listas o en la elección de miembros de comités locales, provinciales, regionales o federales han estado a la orden del día.

Ahora estamos en un duro enfrentamiento de momento cainita (entre dos, Caín y Abel, sin saber quién es uno y quien es otro), esperando la entrada de algún miembro más de la familia a la pelea. Pelea de gallos, que no ya de hermanos. Hace mucho que las distintas familias socialistas dejaron de tener relaciones entre sí.

De este enfrentamiento cainita (de momento con las figuras visibles de Patxi López y Pedro Sánchez), de las intrigas y trampas nada soterradas que se tienden parientes políticos de uno u otro, solamente nace el desamparo.

Vergüenza debería darles a todos los dirigentes del PSOE, desde los de las más recónditas agrupaciones locales hasta el comité federal, cargos orgánicos o cargos públicos, posicionarse en bandos, banderías, parapetados con la munición suficiente para atacar o para defenderse atacando.

Vergüenza les debería dar a todos, a los que insultan y a los que repelen con insultos a los insultos que les profieren. A los que, revestidos de una pátina invisible de aparente superioridad (como el traje del emperador), dejan que sean sus segundones o sus fieles seguidores (fieles a unos, desleales al partido) los que profieran insultos, acusaciones, diatribas contra “los otros”.

Vergüenza debería darle a TODO el PSOE el desamparo con el que están dejando a sus votantes, varios millones de personas que asisten atónitas a peleas de patio de colegio que solamente tienen la finalidad de saber quién es el dueño de la pelota.

El desamparo de los votantes del PSOE que ahora se vislumbra no desaparecerá si salta al ruego algún candidato más a dirigir las ruinas del partido. No desaparecerá el desamparo porque la división, profunda, se ha instalado y terminará con un desmembramiento. Sin duda. Y ello porque a fuer de formar cuadros del partido (gentes de una sola trayectoria, la del carnet y la fontanería), han desaparecido los líderes.

No desaparecerá el desamparo porque la tradición de intrigas, de cainismo en el PSOE, ha aflorado como un tsunami y ahora es el manto, espeso, que cubre los escombros de lo que fue el edificio socialista. Aplíquense a hacer partido, a formar partido y abandonen la incuria y la inquina personal, que son la demostración palpable de agotamiento de cualquier proyecto político y, mucho más, ideológico.

El desamparo de votantes y simpatizantes tendrá la consecuencia de la desaparición de un referente en la izquierda (aunque fuera tibia izquierda) y tendrá consecuencias salvajes sobre los derechos, cada vez más escasos, de los trabajadores y de las clases (¡sí, de las clases! ¿o es que os habéis olvidado?) más desfavorecidas.

Si quedaran cenizas, no tendrán la fuerza suficiente para reconstruirlo.

Abandonen dirigentes (todos) y militantes (todos) las navajas, enfunden los puñales, que hay varios millones de españoles que necesitan un partido que pueda intentar ser contrapeso contra la derecha, encantada, exultante, de ver como cuatro paniaguados socialistas se pegan por unas migajas.

Vale.

 

Hoy, la Ministra de Defensa, en sede parlamentaria, ha pedido perdón a los familiares de las víctimas del Yak-42, en nombre del Estado. Y el tono en el que lo ha hecho y están repicando los medios serviles, ha sido el de “pelillos a la mar”. Claro, que la señora Cospedal, ministra del gobierno y abogada del Estado de profesión, lo que ha hecho ha sido cargarse todas las teorías de derecho político y administrativo.

La ministra de Defensa ha confundido, a sabiendas, gobierno y estado, o estado y gobierno. Solamente desde la premeditada conculcación de los valores democráticos se puede hacer esa simbiosis.

La Real Academia de la Lengua dice del concepto “Estado”, en sus acepciones 6ª y 7ª:

  1. m. Forma de organización política, dotada de poder soberano e independiente, que integra la población de un territorio.

  1. m. Conjunto de los poderes y órganos de gobierno de un país soberano.

Por su parte, la acepción 2ª del vocablo “Gobierno”, dice:

  1. m. Órgano superior del poder ejecutivo de un Estado o de una comunidad políticaconstituido por el presidente y los ministros o consejeros.

Hoy, la ministra de Defensa ha confundido el todo y la parte, con la única pretensión de exculpar a la parte, el gobierno del Partido Popular del que formaban parte Trillo y el actual presidente del Consejo de Ministros, repartiendo culpas y responsabilidades sobre todo el Estado.

Cuando a los funcionarios públicos, para acceder a sus puestos de trabajo se les exigen conocimientos de derecho político y administrativo, entre los que se encuentran saber diferenciar adecuadamente entre el legislativo, el ejecutivo y el judicial, o la administración general del Estado, las Comunidades Autónomas, o la administración local, hoy, una señora ministra, abogada del Estado para más escarnio, se ha cargo horas de estudio y esfuerzo para decir que el gobierno del PP, y concretamente, el ministro Federico Trillo, fue responsable, cuando menos patrimonial según dice el Consejo de Estado, de un vuelo que nunca debió despegar.

Confundir, del modo en el que lo ha hecho hoy la señora Cospedal, Gobierno y Estado, no es una torpeza ni un error. Ha unido una necesidad política y social, la petición de perdón, con su expresión en nombre del Estado. De esta manera, reparte culpas y responsabilidades.

Y más aún, cuando la misma ministra que hoy ha perdido perdón en nombre del Estado por una actuación de un Gobierno de su partido, por el Yak-42, el viernes pasado asistió a un Consejo de Ministros en el que se cesó a Federico Trillo, a petición propia agradeciéndole los servicios prestados. ¿Prestados a quién, al Estado, al Gobierno o al Partido Popular?

Y si Dolores de Cospedal ha confundido Estado y Gobierno, no he visto aún, ni he escuchado a ninguno de los portavoces de los partidos presentes en la reunión de la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados (poder legislativo, una de las partes del Estado) que le haya recriminado esa confusión. Tendré que ver en su totalidad el video de la Comisión para comprobarlo, pero repasando las noticias publicadas por los medios, no parece que hayan tenido reflejos.

Se decía que a Fraga le cabía todo el Estado en la cabeza, sin duda, por sus discípulos y admiradores, para hacer hincapié en su preparación, capacidad e inteligencia. Hoy, Cospedal, lo ha definido: a Fraga, ministro de Franco, le cabía todo el Estado en la cabeza, como a todos los totalitarios.

Vale.

En el día de hoy, el Consejo de Ministros ha acordado el relevo de Federico Trillo de la embajada de España en Londres. Lo ha dicho el portavoz del ejecutivo en la rueda de prensa. El relevo, según ha dicho, es a petición de Trillo.

Mañana, previsiblemente, el B.O.E. publicará el Real Decreto de cese. Si hacemos caso a las palabras del portavoz, el relevo se produce como si la situación fuera normal.

Conviene señalar que aunque el portavoz ha hablado de relevo, en la referencia del Consejo de Ministros que aparece en la web de La Moncloa, no aparece ni el cese de Trillo ni el nombramiento de su sucesor o sucesora. Sí se ha dicho que el gobierno ha solicitado el placet del gobierno británico para la persona que sustituirá a Federico Trillo en la embajada londinense. ¿Quién será? ¿Un miembro de la carrera diplomática o algún ex ministro o similar a quien Rajoy le deba algún favor?

Sin embargo, cuando escribo esta entrada, ignoro, obviamente, el contenido del Real Decreto de cese de Trillo. Porque si nos atenemos a la “normalidad” con la que lo ha revestido el portavoz del gobierno, lo más “normal” será que incluya la coletilla de “agradeciéndole los servicios prestados”. Porque esto tiene su enjundia.

Si después del informe del Consejo de Estado sobre el Yak 42, el gobierno cesa en un Real Decreto firmado por el Jefe del Estado, a Federico Trillo, sería una bofetada, una más, a los familiares muertos por falta de responsabilidad del Ministerio dirigido por él. La coletilla de agradecimiento de los servicios prestados es la que se utiliza en los ceses o dimisiones a petición propi cuando estos se producen dentro de la normalidad. Es decir, que si hoy la rueda de prensa de La Moncloa ha discurrido dentro de esa normalidad, incluidas las manifestaciones de Íñigo Méndez de Vigo, mañana el BOE publicará un R.D. firmado por el Rey en ese sentido.

Podría ocurrir, aunque lo dudo, que el cese del ministro del Yak 42, elimine esa coletilla. Si ello fuera así, sería un desmentido claro y rotundo a lo que ha dicho hoy el portavoz, porque eliminaría el concepto de normalidad en el cese. Y además, equipararía a Trillo en su caída con la caída de Gustavo de Arístequi de su puesto de embajador en la India, investigado por corrupción.

Mañana puede ser un día interesante. Podremos saber que, si el R.D. de cese incluye el agradecimiento de los servicios prestados, estaremos ante una muestra más de la sociopatía de los dirigentes del PP encabezados por Rajoy, y sería una muestra cruel de desprecio a los familiares de los militares muertos en Turquía. Y si ello fuera así, sería la prueba de que Rajoy no ha dejado caer a Trillo, sino que ha pactado su cese. ¿A cambio de qué? El tiempo lo dirá.

Sin embargo, si el cese no va acompañado de la coletilla, sabremos si es verdad que Rajoy ha sido el que ha forzado la marcha del michirón de honor, y lo equipara a corruptos como Gustavo de Arístegui.

Mañana, a leer el BOE.

Vale.

Recientemente se ha publicado que el militante debe fidelidad al partido, según una sentencia del Tribunal Constitucional. No conozco aún el texto completo de la STC pero todos los medios han hecho hincapié en el concepto de fidelidad. Y creo que hay algún matiz, muy importante, que se escapa por alto.

La militancia en un partido político es un acto voluntario, consciente (aunque a veces tenga otros aspectos mercantiles) y que recae en la esfera de la propia decisión individual. Es decir, un individuo milita en un partido porque quiere, se afilia cuando quiere y se da de baja cuando quiere.

Que el Tribunal Constitucional haya invocado el concepto de fidelidad para amarrar la vinculación entre militante y partido puede deberse a que el alto tribunal tiene una extracción (si dice así) conservadora y de profundas creencias religiosas.

Decía un sabio catalán (¡qué vamos a hacerle!), Jaume Perich, que “fe es creer lo que no vimos”. Y fidelidad hunde su raíz etimológica en la misma que la fe. Que un partido sea como una religión no es nuevo. Que las direcciones de los partidos traten a sus militantes como fieles siervos, tampoco. Lo han hecho siempre.

Cuando se trata de vincular la militancia política con la fe en el partido (fidelidad) estamos ante la anulación de la voluntad del militante. Para las direcciones de los partidos políticos (que son las que ‘eligen’ a los miembros del Tribunal Constitucional), desde el mismo momento en el que un ciudadano toma la decisión de militar en el partido, deja de ser ciudadano y pasa a ser un fiel siervo de la dirección.

Creo que el concepto que mejor define la militancia política en un partido no puede tener su raíz en un criterio no racional (la fe), si no en un criterio racional (legalis), que es la lealtad.

¿Por qué esa diferencia entre fidelidad y lealtad cuando en el diccionario de la RAE parecen sinónimos? Creo que la diferencia está en que al militante se le exige fidelidad al partido (esto es, a la dirección del partido) y es un concepto solamente aplicable al militante, no a la dirección, que es quien dicta las oraciones y los mandamientos a cumplir. En realidad, el militante solamente está para cumplir los designios de la dirección sin entrar a valorarlos, a criticarlos, a objetarlos. El militante deja de ser ciudadano para convertirse en creyente.

En cambio, si al militante se le exigiera lealtad estaríamos ante un acto voluntario, racional, sometido a la crítica. Y sería exigible también a la dirección del partido. La fidelidad solamente se exige de abajo a arriba, en tanto que la lealtad lo es en las dos direcciones.

Que el Tribunal Constitucional haya elegido el concepto fidelidad en lugar del concepto lealtad, muestra claramente el distanciamiento de los órganos de poder de los ciudadanos. El Tribunal Constitucional es un correlato de la estructura política de partidos. Es más cómodo para las direcciones de los partidos que los militantes sean fieles (y los votantes, no se olvide) a que sean leales.

Los fieles no conturban el cumplimiento de los mandamientos, en tanto que los leales señalan los mandamientos que no son ‘fieles’ al ordinario ideológico del partido.

Cuando uno ha sido militante de un partido, voluntariamente, y voluntariamente ha dejado de serlo, puede decir que cambió la fidelidad por la lealtad. Cambió la fe en la dirección del partido por la lealtad a un pensamiento político. Y ello como consecuencia de un análisis racional de la falta de lealtad de la dirección política con los compromisos adquiridos ante todos los ciudadanos.

Porque fe, fidelidad, es creer lo que no vimos y lealtad es creer en los compromisos con los demás, el Tribunal Constitucional parece que ha optado más por el cumplimiento de los mandamientos que por el pensamiento critico.

Vale.