Archivos para Comisión Gestora

Dice el diccionario de la Real Academia Española en su acepción segunda para el vocablo mártir:

  1. m. y f. Persona que muere o sufre grandes padecimientos en defensa de sus creencias o convicciones.

El enfrentamiento entre un denominado grupo de “barones” y otros miembros de la Ejecutiva Federal del PSOE y el propio Secretario General y otra parte de cargos públicos y orgánicos del partido culminó con la salida de Pedro Sánchez de la Secretaría General, la disolución de la Ejecutiva y el nombramiento de una Comisión Gestora.

Como todos los sucesos, en los que se produce una acción (el enfrentamiento), tiene lugar una reacción. Y en este caso presenta singulares características. La primera, es la resistencia de un grupo de militantes (incuantificable hasta tanto no se produzcan primarias) que se han posicionado al lado del dimisionario SG. La segunda, la conformación de un grupo de militantes en torno a la Comisión Gestora, también incuantificable.

Sin embargo, es muy interesante desde el punto de vista de la sociología política, desde el punto de vista del conocimiento de la militancia política, cómo se ha producido un curioso fenómeno, inesperado cuando se considera que la militancia política, y más en partidos de izquierdas, debiera tener unas connotaciones más de razonamiento crítico que de posicionamiento de fidelidad, más cercano a la creencia.

Las formas y todos los elementos que rodearon a la salida de Pedro Sánchez de la Secretaría General del PSOE, singularmente las informaciones publicadas, los apoyos en que se sustentaron quienes decidieron desalojarlo de su cargo, y, por qué no, las connotaciones de cierto nivel de conspiración, han convertido a Sánchez en un mártir político. Incluso se ha llegado a escribir que su desalojo ha constituido una “operación de Estado” para evitar su pretensión de formar gobierno apoyado en Podemos y los partidos nacionalistas.

Ahora, cuando ya parece que la Comisión Gestora, con demasiada parsimonia y, a mi juicio, falta de estrategia ante la estrategia que parece seguir Mariano Rajoy (las alusiones permanentes a que es necesario apoyar los PGE si no…), convoca el Congreso del partido y las primarias, han acentuado los actos de fe. Que no otra cosa.

Pedro Sánchez fue el primer SG del PSOE elegido directamente por los militantes, y su desalojo ha constituido para sus seguidores (quizás mejor decir fieles seguidores) un acto de traición. Es probable.

La carrera hacia el próximo congreso socialista la ha iniciado Patxi López, anunciando su candidatura de modo inmediato a que la gestora anunció un calendario. De momento, López es el único candidato.

Pedro Sánchez, cuya cabeza política fue públicamente expuesta por la Gestora y aplaudida a rabiar por los “medios de comunicación” (los convencionales), es ahora el mártir al que siguen fieles que esperan su anuncio de candidatura. Esos fieles, que no tienen otro horizonte que apoyar la candidatura de su guía espiritual, esperan sin otra opción posible esa candidatura. No contemplan, en modo alguno, que su faro pudiera no optar por presentarse.

La conversión de Pedro Sánchez en mártir a los ojos de sus fieles me inquieta. Y me inquieta por una razón: no se conocen, al menos, yo no conozco, profundas reflexiones políticas e ideológicas de Sánchez. No encuentro, por más que busco, definiciones políticas, referencias ideológicas más allá de los mensajes simplistas que se transmiten por las redes sociales: #NoesNo, #MilitantesenPie. Mensajes que más tienen que ver con tácticas coyunturales, inmediatas, que reflexiones y proyectos a largo plazo.

Que Pedro Sánchez sea un mártir político que suscita fieles adhesiones es mérito de quienes lo desalojaron, y que sus fieles pretendan que un mártir político les represente, reduce al mínimo el debate político.

Ahora mismo, salvo alguna reflexión que refulge como fuera de contexto, la única filosofía que anima a los seguidores de Sánchez es que se presente. Lo que pueda pensar su guía, su faro, no importa. Primero, la situación: que se presente a primarias. Luego ya, si eso, el discurso, que será “a la contra” de lo que pueda decir (que tampoco ha formulado grandes ideas o conceptos políticos) Patxi López, o, si finalmente, se presenta, Susana Díaz.

Los discursos de los tres candidatos (Patxi ya anunciado) que se barajan en los medios se construirán sobre la base de la situación, en ningún modo sobre la esperanza de futuro, sobre la construcción de una formulación ideológica que plantee un verdadero proyecto.

Los ladrillos que utilizarán los candidatos son los mismos. Ninguno de los tres da para más allá de discursos retóricos ya leídos. Y de los tres, solamente Pedro Sánchez presenta las heridas del martirio.

Vale.

El fuerte debate interno del PSOE sobre la posición a adoptar en la nueva tentativa de Mariano Rajoy por conseguir la investidura en el Congreso de los Diputados se ha polarizado en torno a dos posiciones: o aceptar la investidura o mantener el No.

Parece, al día de hoy, que la Comisión Gestora encabezada por Javier Fernández se decanta por plantear en el Comité Federal la conveniencia de abstenerse en la investidura. Al mismo tiempo, muchas agrupaciones locales, alguna provincial y alguna regional siguen siendo partidarias de mantener el No.

En esta disyuntiva, en la que quienes ostentan cargos de gobierno en las autonomías (los llamados barones: Vara, Page, Puig, Diaz, Lambán) y una parte de los actuales diputados aparecen totalmente distanciados de sus bases, y con la decisión de la Gestora prácticamente tomada (la abstención), solamente quedan los flecos de cómo vestir al santo: abstención en bloque, abstención técnica (11 diputados) o alguna fórmula imaginativa que puede recordar a la ingeniería fiscal que practican los defraudadores.

En toda esta cuestión, y desde los partidarios fervientes de la abstención, como Eduardo Madina, se ha venido percutiendo con un argumento que en modo alguno puede asumirse desde un mínimo conocimiento del modo de actuar de la derecha: que como el PP gobernaría en minoría, la mayoría del Congreso puede hacerle muy difícil el ejercicio del gobierno.

Quienes así se manifiestan son los mismos que se han negado a admitir que hubiera un “gobierno Frankestein” y que para evitarlo no dudaron en dar un golpe de estado preventivo. Esos mismos son los que creen, ingenuamente, que todos los grupos que podrían haber formado ese gobierno abortado, se pondrán permanentemente de acuerdo. Eso no será así, y lo veremos.

Quienes pretenden hacer creer a militantes y votantes socialistas que rindiéndose (rendición, y no otra cosa, es la abstención) ante el Partido Popular estará el PSOE en condiciones de hacer oposición y de encabezarla, ignoran una seña fija en el ADN de la derecha española: que ni paga traidores (los que dieron el golpe de estado preventivo) ni hace prisioneros.

Si el PSOE, junto con los demás grupos de la oposición “torturan” al PP en el ejercicio del gobierno, Mariano Rajoy no dudará, y lo hará cuanto antes, en mayo de 2017, en convocar nuevas elecciones. El escenario se lo han puesto a huevo.

Con un PSOE rendido, Podemos en luchas internas que pueden terminar como el rosario de la aurora, Izquierda Unida liquidada por el nieto de Anguita, unas elecciones en julio de 2017 le darían una mayoría absoluta por muchos años al PP y terminarán por hundir al PSOE hasta la irrelevancia.

Desgraciadamente, la dignidad que muchos votantes y militantes socialistas manifiestan no es compartida por los dirigentes de la Gestora y quienes la han puesto. En mor de un falso pragmatismo, prefieren arrodillar al partido ante la derecha antes que vivir de pie, erguidos y defendiendo la dignidad.

Quienes dieron el golpe de estado preventivo, traicionando al Secretario General elegido por la militancia, son los mismos que quieren echar de los puestos de la dirección nacional al PSC, que con su primer secretario, Miquel Iceta se mantiene en el voto negativo.

Abstenerse no es el falaz argumento de decir que no es apoyar. Eso es una falacia. Abstenerse es rendirse.

Ya puestos, la Comisión Gestora del PSOE debería someter al Comité Federal poner como condición al PP que Rajoy no sea el candidato a la investidura. Que si quieren la abstención, el candidato sea Francisco Correa.

Vale.