Archivos para enero 2013

Los medios de comunicación en Extremadura publican en sus ediciones digitales lo que veremos mañana en los papeles: que la Junta de Extremadura (ahora conocida como Gobierno de Marketing de Extremadura) ha reducido casi un 12% el gasto farmaceútico. Y los medios, ante tamaña noticia y desconociendo los diversos trucos utilizados y con el efecto del repago, la aplauden con las orejas de lectores poco avisados.
El repago, que ha supuesto que los pensionistas paguen (y adelanten) un 10% de sus medicinas, algo que antes no se hacía. La demografía extremeña, con un elevado porcentaje de personas mayores, hacen que ese 10% que los pensionistas, con gran esfuerzo, tienen que abonar, formen parte de ese “ahorro”. Vamos, que el Gobierno de los Mejores ahorra sangrando a los ciudadanos.
También es curioso el sistema, toalmente perverso, ideado por un gobierno de desalmados, cuya Ministra de Sanidad, incapaz de ver un Jaguar modelo Gürtel en el garaje de su casa, ha tenido la clarividencia de determinar que los parados que perciban un subsidio, y en tanto lo estén percibiendo, estén exentos del repago, pero que en cuanto dejen de percibirlo, ya sea subsidio o RAI, tienen que abonar el 40% del importe de los medicamentos, por quedar incluidos en el tramo de rentas de 0 a 18.000 euros. El resto de los trabajadores, los que ganan entre 18.001 y 100.000 euros pagan el 50% y los que ganan más de 100.001 euros, el 60%. El sistema es tan perverso que, para que pueda entenderse, un funcionario que sea auxiliar administrativo y esté sujeto al régimen general de seguridad social, que gane poco más de 18.000 euros está obligado a abonar el 40% de los medicamentos que pudiera necesitar, él o los beneficiarios que figuren a su cargo, lo mismo que debería abonar el Presidente del Gobierno o la Ministra si precisaran atención médica y subsiguiente dispensación de medicamentos. Pero como son sanos, fuertes y en La Moncloa tienen una dotación de 180.000 euros para medicamentos… pues no les hacen falta.
El ahorro en factura sanitaria tiene, como ya hemos visto, una deuda con los pensionistas, que han pasado de no abonar nada en el repago a abonar el 10%, y una deuda con los parados que no tienen derecho a ningún tipo de prestación o subsidio que han de abonar el 40%.
Sin embargo, el Gobierno de los Falsos Ahorradores añade a su gestión favorable, según el Consejero de Marketing (en otros tiempos, su denominación hubiera sido más acertada: Prensa y Propaganda) algún truco más propio de tahúres del Mississippi que de gestores honestos de lo público.
Desde el mes de octubre, y por orden del actual Consejero de Salud, un maestro de escuela, lego en medicina y farmacia, se está produciendo un hecho que podría ser digno de denuncia pública y, si nos ponemos finos, hasta pena: cuando un paciente va a la farmacia, a recorger alguna medicina prescrita por su médico de cabecera o por el especialista correspondiente, se puede encontrar con la desagradable sorpresa de que el medicamento que precisa no está en la receta electrónica. Ese día, el paciente no recoge el medicamento, no abona el 10% (si es pensionista) o el 40% (si es un trabajador o parado sin subsidio que gana hasta 18.000 euros) o el 50% si sobrepasa los 18.000 euros. Pero ese día, también, el Gobierno de los Mejores anota “un ahorro” del 90, 60 o 50%, según los casos, en ese medicamento.
¿Qué es lo que sucede? Que un maestro, un profesor de EGB ha ordenado que, periódicamente, y sin tener en cuenta ningún criterio médico, profesional, se eliminen medicamentos de las recetas electrónicas. Los efectos pueden ser desde que el enfermo que necesita ese medicamento se vea obligado a ir de nuevo al médico, para que vuelva a incluirle en la receta esa medicina cuya anulación tan bien le viene a un sujeto que hace hojas de cálculo. Pero también puede ocurrir que el paciente que necesita ese medicamento y que tiene alguna dificultad para acudir de nuevo al médico (por ejemplo, en determinadas zonas rurales, o en algunos barrios más alejados de centros de salud, o dificultades de movilidad…) no vaya. O lo que es lo mismo, que por orden imputable exclusivamente al profesor de EGB que, tras dos fiascos de consideración en sus antecesores, se ha encontrado con el cargo de Consejero de Salud, se puede poner en riesgo la salud de los ciudadanos , pero todo sea por conseguir el titular del ahorro.
Ese titular tan hermoso que los medios de transmisión de mensajes oficiales, digo de comunicación, señalan del ahorro de casi el 12%, parece que no puede ser debido, sin duda en gran parte, a la excelente gestión del mejor consejero de Salud que tiene Extremadura, sino a la desalmada legislación puesta en marcha por el Partido Popular y a trucos que bordean el intrusismo profesional, cuando no lo traspasa, como es el de ordenar la modificación de la receta electrónica. O lo que es lo mismo, atribuirse la capacidad de modificar un tratamiento médico. Así por las buenas.
Por cierto, el profesor de EGB se llama Luis Alfonso Hernández Carrón, que es, desde octubre, el que firma todas las recetas electrónicas de Extremadura y las modifica a su antojo y al del funcionario que le hace las hojas de cálculo del ahorro.
Vale.  

Con motivo de la tramitación de la legislación en materia reguladora del aborto, los médicos de los servicios públicos sanitarios han invocado la objeción de conciencia para no aplicar la Ley. Son empleados públicos, que cobran dinero público y que, en el ámbito de su relación laboral con las Administraciones Públicas están sometidos al imperio de la ley, de las leyes que emanan del poder legislativo. Pero, siempre, esa objeción de conciencia, más ideológica que científica, ha terminado por imponerse y esos empleados públicos no han visto mermadas sus retribuciones por incumplir la Ley. Privilegios. Apoyados por toda la caterva reaccionaria, desde la iglesia hasta medios de comunicación al servicio de un modo de entender la realidad según el cual todo aquello que suponga progreso y derechos, ha de condenarse. Religiosamente.
En estas fechas en las que el gobierno del Partido Popular, al servicio de los intereses más espurios de lo que etéreamente se llaman los mercados, pero que en la práctica son los intereses de la patronal, es fácil llegar a una ventanilla de cualquier administración y, tras exponer quejas o situaciones injustas, derivadas de una salvaje demolición del estado del bienestar, algún funcionario termina diciendo aquello de “ya sé que es injusto, pero son las normas”. O “si yo le entiendo, pero son las normas que hay que aplicar”.
¿Por qué los funcionarios que reconocen que las medidas, especialmente en materia social -sanitaria, educativa, laboral- son injustas no ejercen el derecho a la objeción de conciencia? ¿No tienen, no pueden tener los funcionarios el mismo privilegio que los médicos que objetan a la legislación en materia de aborto?
Es seguro que en nuestro país, con un sistema funcionarial de doble medida, el vitalicio y el interino, nadie se ha planteado que los funcionarios puedan decir: esta norma es injusta y no me niego a aplicarla. ¿Por qué los funcionarios solamente se manifiestan por mantener sus privilegios, sus sueldos y no se manifiestan por las injusticias que las normas les impelen a aplicar?
El doble sistema funcionarial, el vitalicio y el interino están en el origen de que los empleados públicos que reconocen ante los ciudadanos la injusticia de las normas que han de aplicar, no se planteen la objeción de conciencia. El funcionario vitalicio porque goza del privilegio de serlo, y que para qué se va a complicar la vida, si lo que pasa del mostrador de atención al público hacia afuera a él ni le va ni le viene, tiene su nómina segura. El interino (ya sea funcionario interino, contratado o laboral) porque lo que pase del mostrador hacia adentro sí le puede afectar a su nómina, hasta perderla.
Cuando un funcionario que atiende a un ciudadano en grave riesgo de exclusión social le dice que comprende su reclamación, pero que la norma es la norma y que no puede tener derecho a aquello que puede solucionarle, como mucho, el dar de comer a su familia el próximo mes, no está teniendo un acto de empatía, sino de hipocresía. Si el funcionario reconoce la injusticia de denegar una petición en el límite del socorro, debería obrar en consecuencia. Pero, cuando el ciudadano indefenso se marcha, sin solucionar su problema, ese funcionario, si es vitalicio, recupera su asiento ante la mesa del ordenador, respira tranquilo y espera al siguiente, sabiendo que ha quedado como un señor consolando, que no resolviendo, a un pobre indefenso. Si no es un interino, o un contratado, regresa a su pantalla del ordenador, sabiendo que ha cumplido con su deber y sabiendo que si sigue así, nunca se verá en la situación de quien acaba de irse.
La demolición del estado del bienestar que un partido político, el Partido Popular, está llevando a cabo por encargo de la patronal, de la gran banca que es quien le sustenta, apoya y mantiene, debería llevar los funcionarios a plantearse el ejercicio de la objeción de conciencia, para no convertirse en hipócritas de ventanilla.
Plantear esta cuestión a los sindicatos no llevaría a ningún sitio, porque no va con ellos. Porque su función sindical en el ámbito de las adminsitraciones públicas se limita a mantener los privilegios de los funcionarios vitalicios y a utilizar a contratados e interinos para que los vitalicios puedan seguir teniendo su nómina fija y su conciencia tranquila.
Vale.  

Diferencias

cercadelasretamas —  enero 24, 2013 — Deja un comentario
Cada vez que puede hacerse un planteamiento de comparación entre la actitud política de los dirigentes extremeños y cacereños con los de otras CCAA y provincias, siempre salen perdiendo los extremeños. Y no sólo los dirigentes, salimos perdiendo, sobre todo, los ciudadanos extremeños.
Como es conocido, desde el mes de marzo de 2012, el Centro de Formación de Tropa nº 1, el Cefot de Santa Ana, se encuentra, en la práctica en una situación de ERE, a la espera de recibir materia prima (nuevos aspirantes a soldados). Y en la misma situación se encuentra la Academia de Suboficiales, ubicada en el Pirineo catalán, en la localidad de Tremp. La fuerza con la que los dirigentes de la comarca del Pallars Jussà, algunos incluso de partidos independentistas, como el propio alcalde de Talarn, están defendiendo la continuidad, con garantías de futuro, de la Academia.
Ayer, la Subdelegada del Gobierno en la provincia de Lleida visitó el municipio de Talarn, y, como publica hoy el diario Segre (www.segre.com), informó que “Talarn només farà cursos esporàdics. La subdelegada del Govern visita el municipi i explica que l’informe de Defense sobre el futur de l’Acadèmia de Suboficials estará a partir del març”.
Ligado el futuro del Cefot nº 1, el de Cáceres, al mismo devenir que le pueda esperar a la AGBS, nadie de la representación oficial del Gobierno de la Nación en nuestra Comunidad Autónoma o en la provincia de Cáceres se ha pronunciado en el mismo sentido, en el de conocer los plazos marcados para saber en qué fechas, o a partir de qué fecha se puede estar dilucidando el futuro. ¿Para qué, verdad, si estamos tan “agustito” de feria en feria?
Tampoco, que se sepa, aunque uno se lo imagina, desde el Ayuntamiento de Cáceres se han pedido explicaciones a esa representación del Gobierno de la Nación sobre este tema. Explicaciones con conocimiento público. Recientemente, en un pleno, la primera autoridad política de la ciudad, la alcasenadora Elena Nevado reprochaba al principal partido de la oposición que utilizara políticamente el tema del complicado futuro del cuartel de la ciudad. Vamos, recordaba aquello de “usted haga como yo, no se meta en política”. Y creo recordar que también ofreció a los grupos políticos municipales a que la acompañaran en las gestiones que hiciera. Claro, un ofrecimiento vacío e inútil. Vacío, porque no está haciendo gestión alguna (si ahora, después del ofrecimiento, se destapara alguna gestión…) e inútil como lo han sido las tres múltiples reuniones que ha tenido (dos en despacho, con la Subsecretaria del Ministerio y con el Secretario de Estado, y una en un pasillo del Senado con el Ministro, con foto estilo club de fans de Raphael incluida).
Así, por la subdelegada del Gobierno en Lleida, Inmaculada Manso Ferrándiz, ya sabemos que será a partir de marzo cuando se conozca el futuro de la Academia de Suboficiales, cuando ya esté escrito y firmado ese futuro. Y que será a partir de marzo cuando ya también esté escrito y firmado el futuro del Cefot nº 1. Y mientras tanto, cuando queda menos ya de dos meses para esa fecha, no sabemos qué se está gestionando por los dirigentes políticos locales, provinciales y autonómicos para que lo que se escriba y se firme no sea otra cosa que la continuidad, con garantías, de que haya un futuro para el Centro de Formación.
Cuando queda menos de dos meses no sabemos qué gestiones (en realidad sí lo sabemos: ninguna) están realizando los dirigentes del Partido Popular que gobiernan la ciudad, la provincia y la comunidad autónoma para defender ante el Ministro de Defensa la continuidad del Centro. Ni lo han hecho hasta ahora ni lo harán… porque seguramente ya lo sepan.
La alcasenadora Elena Nevado se comprometió en pleno a que representantes de partidos de la oposición la acompañaran en las gestiones que emprendiera. Y quedó como una reina, porque su intención es no emprender ninguna. ¿Para qué?
Otra diferencia notable es que mientras en Cáceres se practica la política del avestruz (“a ver qué pasa” “esperamos que haya buenas noticias próximamente”…) la información publicada en el Diario Segre termina: “Manso [la subdelegada] añadió que la Academia de Talarn ‘es muy importante para la comarca, pero debemos encontrar otras fuentes de dinamización independientemente de lo que pase con la Academia’. De hecho, la subdelegada explicó que Talarn busca otras opciones de ingreso”.
Vamos, como en Cáceres, como en Extremadura… esperando que llegue la mala noticia y hablemos de maleficio, o la buena y salgan torrentes de inútiles e ineficaces cargos públicos a colgarse medallas.
Vale.

Cartel del homenaje al Maestro Solano. Gran Teatro. Cáceres.
En esta serie sobre edificios cerrados por falta de uso, nos encontramos con alguno que, aunque es privado, debería ser un edificio de uso público, de que la propiedad y las administraciones dispusieran lo necesario para que su apertura, con contenidos y con referencias a la ciudad, fueran lo suficientemente interesantes como para hacer de ellos espacios a los que todos los ciudadanos pudieran acceder.

Es el caso del inmueble situado en el número 1 de la calle Soledad. Se trata de un edificio con fachada posterior a la calle Hornos y que da acceso a la plaza de Santa Clara, con edificios ya del casco histórico, como la ermita de la Soledad o el Convento del mismo nombre de la plaza.
Dispone de una superficie construida de unos 300 m2, con dos plantas de 150 m2 cada una de ellas. Su estado exterior es de un notable abandono, con algunos aspectos que requerirían ya algunas acciones de reparación en fachadas, especialmente su repintado.
Y es en la fachada exterior, en la fachada principal, donde encontramos la razón por la que este inmueble viene a esta serie de entradas en el blog. Una leyenda sobre azulejos recuerda que en esa casa nació y vivió Juan Solano. Hijo predilecto.

Una ciudad, Cáceres, tan dada a la cultura folclórica (a veces a la cultura más casposa) rindió homenaje a un compositor de éxitos populares/populacheros del tipo El Porompompero, haciendo que quien pase por la puerta del número 1 de la calle Soledad lea que allí nació y vivió Juan Solano. Pero la mayoría de los que pasan por allí ignoran quién fue Solano. Y lo ignora también la mayoría de los cacereños.
En el año 2007, con la excusa de Juan Solano se organizó un festival de copla. Pero ni siquiera esa excusa sirvió para, al menos, pintar la fachada. La principal, la de la calle de la Soledad, porque la fachada posterior a Hornos es una muestra de abandono.

¿Tan difícil es que la ciudad que se atreve a adornar una fachada en recuerdo a uno de sus hijos predilectos, al menos la encale? Ni que decir tiene que sería de gran interés que el inmueble, incluso manteniendo su titularidad privada, pudiera ponerse en uso, dedicando sus espacios a recordar, de verdad, al maestro Juan Solano, con recopilación de recuerdos, imágenes, sonidos… de la vida de quien fue uno de los compositores de copla más exitosos, con algunas obras que pudieran formar parte de una antología, siempre encabezada por Tatuaje.

Que una calle de la ciudad lleve su nombre, incluso calle importante, no empece para que el mejor recuerdo que la ciudad que lo nombró hijo predilecto hiciera algo más: dar a conocer su persona, su personalidad, su obra. ¿Cuántos vecinos de la calle que lleva su nombre saben realmente quién era Solano?
La copla, como género musical considerado a veces pobre, también ha dado grandes obras. Y en algunas de ellas, la creatividad de Juan Solano interviene. Desde coplas como Tengo miedo, a la banda sonora de Bienvenido Míster Marshall, tienen su nombre.
Compositor con Ochaíta, Valerio, o con Rafael de León, de obras muy reconocidas, que su casa natal, de la que Cáceres se enorgullece con unos azulejos, se encuentre en estado de abandono, cuando pudiera ser un referente cultural, un espacio más, un espacio necesario, es un baldón que sería preciso corregir.
Vale.
8 de diciembre de 2012. Elena Nevado, en la presidencia de los actos de la Patrona del CEFOT. 
El 11 de diciembre de 2012 votó contra la continuidad del Centro en dos ocasiones en el Senado

Fechas atrás, con motivo de invitar a los periodistas a un café con pastas, la alcasenadora de Cáceres, Elena Nevado, dejaba caer que pronto estaría en disposición de dar una buena noticia para el Centro de Formación de Tropa nº 1, el Cefot. Claro, que esa afirmación venía a tratar de tapar que un mes antes, sólo un mes antes, había votado, en dos ocasiones contra la continuidad del centro, en dos enmiendas en las que se pedía al Gobierno, a su partido, que dispusiera los créditos necesarios para su continuidad.
Y como es norma del Partido Popular, especialmente desde que el empleado de Angela Merkel, Mariano Rajoy es presidente del gobierno de la nación, la alcasenadora ha comenzado a cumplir su palabra. Ha comenzado a airear buenas noticias para el Cefot, convenientemente aireadas desde el BOPP.
La primera… La primera en la frente.
Cuando se están haciendo los informes de infraestructura, para lo que el Ministro de Defensa ha nombrado un Comisionado, va la alcasenadora y ayuda. A caer, pero ayuda.
Los informes que el Comisionado de Infraestructura de la Defensa está realizando para la toma de decisiones, determinarán no sólo cuáles son las mejores instalaciones para alojar unidades militares, sino cuáles son sus entornos, urbanos, periurbanos, comunicaciones, accesos… Todo eso forma parte de esos informes.
Y la alcasenadora de Cáceres, obligada por el Ministerio de Hacienda, que es quien realmente dirige y determina los presupuestos del Ayuntamiento, va y deja sin transporte público al Cefot. La decisión de la alcasenadora Nevado es que la línea 4, que actualmente tiene cabecera en el Edificio Múltiples y en el propio Cefot, solamente llegue hasta la entrada de una urbanización privada, el Ceres Golf (aunque en el Plan General Municipal sea suelo urbano, deben cumplirse muchos trámites administrativos para adquirir plenamente esa condición), y no unos 800 metros más allá, donde existe una instalación pública, como es el Centro militar.
Está claro que quienes toman estas decisiones, como la señora Nevado, lo hacen sentados en el asiento trasero del Audi oficial.
Ahora, cuando se están determinando qué instalaciones militares serán las que merezcan los informes más favorables, no bastará con el buen trabajo que realizan los profesionales que las utilizan y cuidan, sino cómo es su entorno, cómo se prevé el futuro de ese entorno.
Las dotaciones públicas, como el transporte urbano, es un elemento importante. No hay que olvidar que si, como hoy dice en un alarde onírico el BOPP, hubiera oferta de empleo de tropa, los alumnos, los aspirantes a soldados se verían privados de poder utilizar el transporte público para la realización en la ciudad de muchos de sus trámites (bancarios, oficinas públicas…) y les resultaría especialmente costoso recurrir a taxis.
Así es que la alcasenadora Nevado ya empieza a cumplir y a transmitir buenas noticias para el Cefot. Le quita el transporte público, que como son soldados, vayan y vengan corriendo a Cáceres, que ella los verá desde el Audi oficial cuando vaya y venga a Mérida a rendir pleitesía al emperador Monago.
Vale.

Calle Parras. Cáceres

La calle Parras, que, por cierto, en la página web del Catastro del Ministerio de Hacienda aparece como Calle Parra, sin la s, tiene una longitud de 230 m, y comunica, en el sentido del tráfico rodado, la calle San Antón con la Plaza del Obispo Galarza. Y en esos 230 metros de longitud son varios los inmuebles cerrados, cerrados por falta de uso, y que en su conjunto, ofrecen una lamentable vista de la ciudad.
Es a través de la calle Parras como los usuarios del parking de Galarza (sobre el que se ha dibujado un espantapájaros) llegan con sus vehículos. Cacereños de toda la vida, pero sobre todo, visitantes, turistas que han de circular por una calle que presenta muchos locales comerciales vacíos, y edificios enteros que, al final, son una imagen que los ojos retienen.
Además, en la calle de Parras hay algún establecimiento hotelero a cuyos propietarios sin duda les gustaría que las fachadas no fueran tan lamentables vista para las habitaciones en las que pernoctan turistas.
Siguiendo la numeración de policía, es decir, partiendo de la Plaza de Galarza en su confluencia con Alzapiernas, nos encontramos enseguida, con el número 7, cerrado, que da frente a la escalinata de la calle Castillo una callejuela sinuosa, con su arco, al final, prácticamente desconocida para la mayoría de los cacereños.
Calle Parras, 7. Cáceres

Avanzamos hacia adelante, y en la acera de la derecha, haciendo esquina con la calle de Busquet, el número 20 de Parras ofrece ya una imagen por un lado lamentable en cuanto a estado de conservación, pero que es, por otra parte, reflejo de cómo fueron aquellas primeras edificaciones que conformaron la vía y que a comienzos del siglo XX fueron sustituidas en su mayoría por caserones de más altura y volumen. Esta vivienda tiene unas características que suponen, en realidad, casi el único exponente de la primigenia conformación de la vía.
Calle Parras, 20, esquina a Busquet. Cáceres

En estos caserones de comienzos del siglo XX son los que se concentran las tres fachadas en peor estado, en un abandono que, como suele suceder, se incrementa exponencialmente con el paso del tiempo.
El número 26, es la más pequeña de las 3 que, prácticamente contiguas, ofrecen ese lamentable aspecto. Con una superficie de suelo, según catastro, de 122 m2, está construida en su totalidad, con una superficie construida de 366 m2.

Calle Parras, 26. Cáceres
El número 28, con 158 m2 de suelo, tiene una superficie construida de 421 m2 y una fachada posterior a la Plazuela de Don Alvaro, tanto o más desconocida para muchos cacereños como la calle Castillo. La fachada a esta plazuela se encuentra tapiada, con alguna ventana con rejas, abierta, de la que salen y entran felinos de potente tamaño, sin duda, bien alimentados.

                           Calle Parras, 28. Cáceres.                    Fachada posterior a Plaza de Don Álvaro

Finalmente, el número 34, con una superficie de suelo de 582 m2, y una superficie construida de 573, parece ser la de mayor antigüedad, ya que está datada en 1892 y es probable que en sus zonas posteriores, desde la calle Sánchez, por ejemplo, se haya producido alguna segregación de suelo, aunque no lo parece a la vista de la planimetría. Este edificio, además, tiene alguna historia reciente que la ciudadanía conoce.

En dicho edificio, a comienzos de los años 70 existía un bar, llamado La Casa Gallega, en realidad el primer bar de “cocina de importación”, que completaba la rica gastronomía de tascas de la época: las tapas de Galvao, las bolas de patata de Jaype, las morcillas del Manso, las gambas del Norte… los callos, callos Bar Mónaco (en Aldea Moret) o los bocadillos de mejillones de una sala de juegos (billar, futbolín, ping pong) de la OJE en el lugar que ahora ocupa el Hotel Ágora.
Calle Parras, 34. Cáceres. 

Aquella aventura culinaria de pulpo a la gallega (o así) duró poco y dio paso a uno de los locales con más “solera” de la ciudad: el Pingüino, que ha sido múltiples veces noticia y cuyo logotipo aún figura colgado en la fachada.
Se trata de una fachada muy especial, única, diferente en la concepción de la puerta y ventanas de planta baja, en arco, y con balcones acristalados en planta primera. Su estado de conservación es lamentable y la solera a la que antes me refería no es un añadido de valor, sino en el sentido figurado de mugre.
Este conjunto de edificios, unidos a varios locales comerciales cerrados, en mal estado, conforman en el conjunto de una calle de tan solo 230 metros una penosa visión.
Haciendo el recorrido que el usuario del parking de Galarza realiza, tras finalizar la calle que hemos comenzado en San Antón, llegamos a la plaza donde se encuentra el Parking, y nos encontramos con el espantapájaros recientemente colocado. Como puede verse en esta imagen.

Ascensor del Parking (no funciona todavía)

Una ciudad que, gobernada con mayoría absoluta por un partido, el Partido Popular, más preocupado de garbanzadas, migas, procesiones varias (no para mostrar una fe que muchos cofrades sí profesan, sino para salir en las fotos), y en asuntos propios de la BBC (bodas, bautizos y comuniones) que de gobernar realmente una ciudad, sin preocuparse de cómo esta ciudad, Cáceres, camina hacia el cierre por inanición. Una ciudad cuya alcasenadora, Elena Nevado, dice una cosa en Cáceres y hace otra en Madrid.
Vale.


El diario El País publica un extenso informe sobre la caída de la “producción” de la industria de la cultura en España como consecuencia de la situación general de crisis económica, agravada por la decisión del gobierno del Partido Popular de aplicar a la cultura un IVA del 21% (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/01/09/actualidad/1357761659_022842.html

Hacia final del año 2012, el “mundo de la cultura” en Cáceres se vio sacudido por la decisión de Caja de Extremadura de retirarse con sus fondos de Obra Social del apoyo y patrocinio de actividades culturales, comenzando por su salida del Consorcio Gran Teatro, responsable, entre otros acontecimientos, del WOMAD. El presidente del Ateneo de Cáceres, Esteban Cortijo, señalaba este abandono de la entidad de ahorro y de las consecuencias que podría tener en un artículo publicado en un periódico local. 

La situación general a que se refiere El País incide, si cabe, aún más en la situación en la que las actividades culturales habían quedado en Cáceres. Muchos de los artistas, gestores, animadores socioculturales, la mayoría, casi, han quedado como las tortugas cuando se les da la vuelta sobre su caparazón y son incapaces de retornar a su posición normal en mucho tiempo para continuar su camino. 

El páramo cultural se extiendes, la desertización avanza y en ciudades como Cáceres quedaremos huérfanos, viendo en los “medios” de comunicación que las referencias culturales son las procesiones de semana santa y las cofradías. Y poco, muy poco más. 

A ello hay que añadir el lastre que supone en una pequeña capital de provincia que “los artistas” viven encerrados en su mundos, en sus mundos particulares, que hasta hace poco eran los de Yupi y que ahora son mundos inertes, tristes (más todavía) y sin futuro. 

Esos mundos de Yupi que en los últimos años han servido para que algunos, arropados en una especie de sociedad de socorros mutuos, en una camarillas tan secretas como estériles, parecieran asemejarse a artistas y creadores pero que con la ausencia de fluido monetario, escaso pero seguro, se llamaban creadores y ahora, cuando ya no se atisba ni un hilillo de ese fluido, adormecen su espíritu creador, acosados por una parálisis imaginativa superlativa y esperan, como las tortugas, que una cuenta corriente amiga les dé la vuelta y les recuerden que son creadores. De nada, pero creadores. 

Siempre ha sido un tópico en España, en la vieja España, que la miseria ha sido el origen de las más altas cumbres creadoras. Un tópico. La miseria, en cultura, solamente produce más miseria. 

Las capillitas locales, esas camarillas que pululan en torno a un “animador sociocultural”, sea blanco o negro, pero agraciado o agraciada con un presupuesto público, se han escondido, agazapadas, esperando que algún político con mando en plaza mueva un dedo. Entonces, saldrán de sus madrigueras, como hienas (esos animales que comen carroña, están en celo sólo una vez al año y encima se ríen, no se sabe por qué) para despedazar las dádivas y a quienes se acerquen a ellas. 

Mientras, la cultura que veamos o que nos quieran hacer ver será aquella que salga de las sacristías y cenáculos similares. 

Vale.

Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Fachada principal. C/ Margallo, 80. Cáceres

Continuando con la serie dedicada en este blog a la lamentable situación de abandono de múltiples edificios, públicos y privados (más sangrantes, si cabe, cuando se trata de inmuebles de titularidad pública), le toca esta entrada a la antigua comandancia de la Guardia Civil en la calle del General Margallo.
El mal estado de las dependencias de la Benémerita en la capital de la provincia, con oficinas situadas en la calle Ceres y la este edificio, de C/ General Margallo, 80, fue decisivo para que, por fin, se construyera una nueva Comandancia que al menos, dignificara al cuerpo. Si uno pasea por los alrededores de la antigua sede de Margallo, en concreto, por la calle de San Justo, los ventanucos que se ven son los de las viviendas de los guardias civiles y sus familias, y su estado actual difiere poco (el deterioro de la cal de la fachada, especialmente) de cómo se encontraban hace unos cuatro años.
Sin embargo, el conjunto del edificio, presenta un progresivo deterioro, que se acrecentará en tanto no sea vendido por la GIESE (Gerencia de Infraestructura y Equipamiento de la Seguridad del Estado) del Ministerio del Interior.
Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Ficha catastral. C/ Margallo, 80. Cáceres
Se trata de un edificio formado por tres cuepos: uno, la fachada principal, a calle General Margallo, 80. Otro, lateral, con fachada a calle Teniente Ruiz y el tercero, la fachada posterior, desde la que se accede directamente al patio central/aparcamiento, a la que dan las ventanas de las viviendas de los guardias civiles. Su superficie catastral es de 3.329 m2 de suelo y 2.638 m2 construidos.

Los diversos intentos de enajenación por el Ministerio del Interior han ido fracasando, desde una primera intentona que ponía al inmueble un precio de más de dos millones de euros hasta la información actual que puede descargarse desde la web ministerial por debajo del millón de euros, para un edificio a demoler, y que requiere, según la norma urbanística vigente, una cesión de suelo para espacios libres de más de 500 m2 y de 735 m2 para uso dotacional, que sin duda dificultan, y mucho, que el ministerio pueda desprenderse del mismo.
Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Vista aérea. C/ Margallo, 80. Cáceres

La norma urbanística, competencia municipal, pudo plantear otras opciones para el inmueble, desde su obtención para dotaciones públicas municipales, trasladando los derechos urbanísticos lucrativos a sectores de desarrollo urbano, o permuta por terrenos o derechos municipales libres de vinculaciones que minoran los aprovechamientos. El inmueble, en su conjunto, ordenación actual, podría destinarse a usos municipales en el centro de la ciudad, sin duda necesarios, pero en este caso, la cicatería municipal es sintomática.
Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Ficha Catastral. C/ Margallo, 8. Cáceres

Por otra parte, el deterioro que aumenta cada día que pasa, debería ser causa de que el Ayuntamiento de la ciudad reclamara del Ministerio del Interior que se realizaran operaciones de ornato y limpieza, al menos de las fachadas exteriores, o, incluso, establecer acuerdos para que se pueda realizar un uso adecuado, sin necesidad de excesivas inversiones. Y se puede. Sin embargo, la manifiesta falta de capacidad de gestión demostrada desde su acceso al gobierno por el Partido Popular en la ciudad de Cáceres, y la inexistente competencia económica del municipio vaticinan que la ruina edificatoria ya apreciable en algunas partes será mayor en poco tiempo, convirtiéndose en un nuevo baldón para la imagen de la ciudad.
Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Fachada posterior. Cáceres

La situación económica del sector inmobiliario parece que la venta del edificio será muy difícil, su deterioro irá aumentando, y la imagen que transmite de abandono también será mayor. La imagen de abandono de la fachada principal es importante, pero mayor es la de la calle de San Justo, salida de la ciudad de los clientes del Hotel Don Manuel, lo que hace que muchos de sus clientes se lleven, como última impresión de la ciudad una fachada de abandono que puede marcar sus recuerdos de la ciudad.
Antigua Comandancia de la Guardia Civil. Cáceres

Vale.

Monago cree que la formación es la clave para salir de la crisis
En su bendición urbi et orbe, el Presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago se personificó con el fondo de una pizarra escolar sobre la que había escrito alguien (él no, porque no tenía rastros de tiza en el traje) había escrito algunos mensajes: Economía, Empleo, Educación. Y dos fórmulas. Una rezaba Esfuerzo + Formación = Progreso.

Y el progreso, el índice de progreso económico, resultado del pleno empleo y de una educación universal y de calidad se mide, en la economía, con indicadores. Como el PIB per cápita, el Producto Interior Bruto per cápita, por ciudadano.

Las fórmulas de marketing de Monago, en este caso, fracasan, como se observa a continuación:

(Extremadura + España + Europa)        20
——————————————- =  —–
                     (2013)                                 20

Tomando en consideración la fórmula que Monago utiliza, podemos utilizar como referencia el concepto de PIB per Cápita. El último dato conocido es de 2011.

Extremadura                        16.149 €
España                                  23.100 €
Europa                                  28.300 €

(16.149 + 23.100 + 28.300) / 2013 = 67549 / 2013 = 33,556383507

El resultado de la primera parte de la fórmula, el resultado de dividir el PIB per cápita de Extremadura + PIB per cápita de España + PIB per cápita de Europa por 2013 es de 33,556383507.

Según la fórmula de Monago, eso es igual al resultado de dividir 20 entre 20, es decir, igual a 1, segunda parte de la fórmula. La distancia parece considerable.
Alguien del entorno del Presidente de la Junta de Extremadura no tiene ni idea de matemáticas. Y de economía, mucho menos. Y el marketing sirve de poco cuando no hay formación detrás.

Vale.