Archivos para abril 2016

Pasar por algunas calles céntricas que en su día eran pasos obligados para muchos cacereños y visitantes, pone en estos últimos años un punto de nostalgia, cuando no de malhumor. La calle de Moros, bautizada, paradojas de los callejeros, como General Margallo, era hasta hace pocos años la salida natural del centro de la ciudad (Plaza Mayor, Ciudad Monumental) en dirección a la Plaza de Toros. Hoy, muy pocos vehículos y menos viandantes la caminan. Y en ese caminar uno se tropieza con inmuebles cerrados, en venta, en mal estado, junto a otros cuyos vecinos se esmeran en mantener.

Así, a media calle, en los números 45-47 (o 49-51, según el Catastro) nos encontramos con dos edificios, uno completamente demolido, el número 45, y otro, que hace esquina con la calleja Palafox, demolido hasta su planta primera. La imagen es desoladora. No se trata de una demolición previa a la reconstrucción de los edificios que allí hubo, sino una demolición que muestra, como un auténtico monumento, que el paso del tiempo es inexorable también para las ruinas. Y la imagen es de pura ruina.

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La suma del suelo de los dos inmuebles es de 279 m2 y la superficie que hubo construida, según el Catastro, de 744, es decir, el equivalente a unas siete viviendas.

Si los datos disponibles no son erróneos, el inmueble más pequeño, y que lleva demolido varios años, es propiedad de la Fundación Valhondo. Se trataba de una casa de dos plantas, con fachada encalada, y de construcción de finales del siglo XIX. La casa de mayor superficie y alturas, en su momento, parece una construcción posterior, del primer cuarto del siglo XX.

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Afortunadamente, como señalaba al principio, la vieja calle de Moros ya no es paso obligado para visitantes y la visión del abandono y la dejadez causa menor daño a la imagen de la ciudad.

Además, ese abandono, esa dejadez, pueden ser el origen, son el origen de una situación que puede dar lugar, si no lo es ya, a un nido de suciedad, de ratas, de focos de infección.

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Existen muchas opciones para que desde el Ayuntamiento, en manos del Partido Popular gracias a Ciudadanos, si no estuviera el equipo de gobierno sin cabeza y sin rumbo, se obligara a los propietarios a adecentar los restos, las ruinas, y a mantener la limpieza y la higiene. Pero el Ayuntamiento, con su equipo de gobierno al frente, está en otras batallas: en la de empeñarse en subvencionar los toros, en perseguir a una arrendataria de un local municipal, en pelearse con la Junta de Extremadura o en creer que cambiando tres cosas de nada el servicio de autobuses recuperará usuarios….

La ciudad, cerrada por falta de uso y, sobre todo, por falta de liderazgo desde el Ayuntamiento, no puede mantener en esta vieja calle de Moros, como en otras, edificios ruinosos, aunque sean de particulares, sin que haya el más mínimo atisbo de oposición y de capacidad de oposición.

Vale.

Hubo un tiempo en el que Cáceres contaba con varios cines, Astoria, Norba, Coliseum, Capitol, Capitol de verano, junto al Astoria. El primero en sucumbir al ladrillo fue el Norba, luego el Capitol de Verano, luego el Astoria. El Coliseum, propiedad del obispado y ubicado en los bajos de un edificio de 10 plantas, adquirido como bien mostrenco por Caja de Extremadura, sigue exisitiendo pero tapiado y bien tapiado y sin salida urbanística viable. El Capitol, adquirido por Caja Duero (antes denominada Caja de Salamanca y Soria, que había aterrizado en la ciudad y que compró la Caja Rural, situada donde ahora está la oficina principal de Caja Duero-Caja España…) se transformó en un Centro Cultural de la Obra Social de la entidad de ahorro castellano leonesa.

Ahora, cuando uno pasa desde las Cuatro Esquinas a la calle de Moros, observa nula actividad en el Centro cultural Capitol. No parece existir nada que permita abrir sus puertas. Una exposición de pinturas, un ciclo de cine… Algún concierto inaudito…

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Otro edificio más cerrado. Con una superficie de 866 m2 construidos, sobre 641 m2 de suelo, permanece con su hornacina de cartelería vacía.

Ni un recuerdo de los programas dobles que programaba Sergio Bejarano, nada. Ni un recuerdo de aquel cine que, por ejemplo, se atrevió a programar Bartleby (El escribiente) una maravilla sobre un cuento de Herman Melville.

Ahora no hay programación. Un centro cultural en el que la entidad bancaria invirtió una buena suma de dinero para sustituir sus viejas butacas rojas por un moderno graderío, un remozado escenario, sobre el que lo mismo se proyectaba cine o se representaba alguna obra de teatro o servía de presidencia a reuniones de colectivos…

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Una ciudad cuyos mandatarios se empeñan en contar cuentos como el de conseguir la cesión gratuita de un inmueble (la vieja cárcel) para el que no hay ni un euro en la caja, no es capaz de conseguir (¿lo habrá intentado? lo dudo) que un espacio cultural ya hecho, que ha funcionado con modernas tecnologías, pueda estar al servicio de ¿la cultura? O de lo que la alcaldesa de Cáceres entienda por eso, ya que en el pleno de abril puso de ejemplo de su aprecio cultural el haber asistido a un refrito local en honor de Rocío Jurado.

El Capitol es un espacio ya llamado a engrosar esta serie de inmuebles cerrados por falta de uso.

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Por supuesto, que quien esto escribe pudiera aportar ideas de cómo conseguir, por ejemplo, que el Capitol reabriera, fuera útil al desarrollo cultural de la ciudad, pero la realidad me espanta, porque mientras un escenario tan natural como la Plaza de San Jorge para el teatro, se entrega de hoz y coz a un negocio privado (una fundación dícese que sin ánimo de lucro), sin que nadie lo impida, bien por falta de ganas pero, creo, más que nada por falta de capacidad, cualquier aportación resultará baldía.

Vale.

En estos días, de modo confuso (ahora sí, ahora no, ahora un territorio, ahora otro distinto…) se habla y escribe mucho sobre una alianza entre Podemos y los restos del naufragio, digo de IU. ¿A santo de qué?

En las investigaciones de delitos la ortodoxia francesa de la prefectura siempre avanzaba la duda: cherchez la femme. En este caso, no hay que buscar mucho, porque la femme ya había hecho de caballo de Troya con la federación más potente de Izquierda Unida. Curiosamente, ahora, la femme buscada podría volver a una lista con IU, lo que como dice Tito Wyo, no es más que una rotonda.

En la ortodoxia jurídica, las investigaciones de asuntos con turbios intereses, la pregunta que se busca responder es: qui prodest? ¿A quién beneficia?

Y no, no parece que la respuesta sea sumar los 900.000 votos de IU el 20D a las candidaturas de Podemos el 26J, aunque pueda parecer la explicación más simple (de simple, de sin jugo) y la que están esparciendo desde los satélites de Podemos.

La realidad subyacente es doble. Y tiene mucho que ver con la personalidad y con la ideología de Pablo Iglesias. Con las dos cuestiones.

De la ideología porque Pablo Iglesias se hace pasar por un izquierdista radical, cuando si al populismo le apagamos la luz sobre las alharacas, le quitamos los caireles, se queda en un discurso elaborado en un despacho, desconectado totalmente de la realidad. Y en los dos grandes procesos electorales que habido en 2015, el desgaste de los mensajes de Podemos ha sido brutal. Y lo ha sido precisamente porque el marketing, si por algo se caracteriza, es porque si no tiene un producto coherente y fuerte detrás, desaparece. Podemos ha demostrado ser el yeroooopa! o el ziritione de 2015.

Por eso, Pablo Iglesias necesita el discurso ideológico bien estructurado que Alberto Garzón transmite (con sus contradicciones, pero eso es normal), y no el viejo discurso de Cayo Lara (cómplice de, por ejemplo, el pacto de IU Extremadura con El Viajero). Pablo necesita tener a su lado a Garzón para vestir su marketing con algún discurso coherente. Y de izquierdas.

Por otro lado, Pablo necesita “ensalzar” el discurso coherente de Garzón, tenerlo a su lado… para intentar ocultar que entre ambos, gana políticamente la personalidad tranquila, segura, de Garzón. Y eso es lo que no soporta el Amado Líder.

Iglesias sabe perfectamente que Alberto Garzón suscita más credibilidad, mucha más credibilidad que él, y que, en política, es un valor que él no tiene, y que no tendrá nunca mientras no venza a la que es su mayor virtud: la soberbia intelectual.

En Podemos ya respondieron a la cuestión de cherchez la femme, con la traición de Tania Sánchez a IU. Ahora, con la fagotización de lo que queda de IU, pretenden vestir de ideología de izquierdas unos mensajes huecos y vacíos, llenos de agujeros y contradicciones que pierden por todos los agujeros del mundo, y pretende, y sobre todo es esto, pretende Pablo Iglesias anular y neutralizar a Alberto Garzón, un dirigente político más coherente, mucho más capacitado y, sobre todo, que no es un soberbio intelectual.

Qui prodest? No busca beneficiar a Podemos, busca, única y exclusivamente, beneficiar al Amado Líder.

Vale.

Estos días, Podemos ha llamado a sus ¿militantes, simpatizantes, inscritos…? a participar en una consulta sobre un posible gobierno. Lo de menos, quizás, el motivo de la consulta. Lo interesante es cómo los mismos dirigentes del Club de Fans de Pablo Iglesias retuercen los conceptos para esconder la realidad.

Ya en las elecciones andaluzas salieron, ufanos, agradeciendo a quienes habían decidido participar como interventores, apoderados… Hacía poco, en enero, que habían echado el resto en una macromanifestación para hacer una demostración de fuerza. Querían, en la calle, demostrar su fuerza. El marketing, su única ideología, es más importante que la realidad.

En aquellas elecciones de marzo en Andalucía debían demostrar su fuerza como organización. Sobre el éxito que suponía que ni siquiera llegaran a cubrir el 40% de las mesas electorales escribí https://cercadelasretamas.com/2015/03/23/ayer-no-pudimos/ .

Claro, no es lo mismo la simpatía, la inscripción en una página web o salir de jarana en una manifiesta que el compromiso real de la militancia política.

Ahora, en plena negociación para un posible gobierno, el Amado Líder destituye al Secretario de Organización con nocturnidad, alevosía y un comunicado donde dice que no Sergio Pascual es un fracaso.

Y, después, nombra a Pablo Echenique, que es rival interno suyo. A Echenique le corresponde organizar la consulta. Consulta por internet, sin que haya auditoría de garantías.

La primera decisión de Echenique es convocar a los inscritos… a los inscritos activos en el último año. Es decir, a los que en el último año han accedido a la web del Club.

Y aquí comienza el retorcimiento de los conceptos. Hasta hace casi nada, Podemos hacía gala de sus 393.358 inscritos. Sin embargo, qué cosas, de esa tamaña cantidad eliminan a los que no han entrado en la web el último año. Es decir, a los que pasan de seguir las doctrinas del Amado Líder.

Entonces, llaman a los que quedan, “inscritos activos”, 204.906. ¿Por qué han elegido el plazo de un año para hacer el censo? ¿Por qué no han elegido el censo de los que han entrado en la web desde el 20D, es decir, por qué no han hecho el censo de los que, si hubieran accedido desde esa fecha podrían ser considerados “inscritos comprometidos”?

La realidad es que Podemos ha tirado la toalla de la militancia activa, del compromiso activo de sus “simpatizantes” y se centra exclusivamente en el marketing, en manejar las apariciones en prensa escrita, en radios y televisiones y en el favor que le hacen algunos medios digitales, como el Pravda, donde no verás ni una mísera crítica al Amado Líder.

La propia organización, al elegir a los “inscritos activos” en el último año en la red, está reconociendo que ha perdido 188.452 simpatizantes, militantes o como quieran llamarlos. Un fracaso en toda regla que puede explicar la depuración del número 3, Sergio Pascual, y el ostracismo del número 2, Íñigo Errejón.

¿Cuántos “inscritos activos” pueden contabilizarse desde el 20D? Porque serían esos y no otros los que tendrían derecho a votar en la consulta, los que han seguido siendo internautas activos.

Las organizaciones políticas son fuertes en función de varios factores: la capacidad de movilización, la capacidad de penetración de sus mensajes en la sociedad y, sobre todo, ¿tienen sus militantes compromiso activo y real con la organización? Hay otros factores, pero estos tres nos ayudan a entender qué pasa en el Club de Fans.

¿Tienen capacidad de movilización? Sí, y lo han demostrado. ¿Tienen capacidad de penetración de sus mensajes en la sociedad? Sí, lo vienen consiguiendo. ¿Tienen sus militantes, simpatizantes, inscritos… compromiso real? Esto ya es dudoso y puede, y de hecho así sucede, anular los éxitos de las dos respuestas anteriores.

Podemos ha tenido un éxito fulgurante en una coyuntura (la del desprestigio de la política, la de la crisis económica) que, como todas las coyunturas, será más o menos pasajera: ha movilizado a mucha gente y se ha aprovechado de la movilización previa, que no puede apropiarse de ella. Ha conseguido un beneplácito mediático importante, eso es indudable. Pero no ha conseguido una militancia comprometida que le dé garantías de futuro y de fuerza organizativa cuando la coyuntura deje de ser favorable y cuando los propietarios de los medios de comunicación se den cuenta de que el producto no vende, no añade valor a la cuenta de resultados.

Entonces, solamente quedará la militancia comprometida. Y ahí han fracasado estrepitosamente los estudios del laboratorio de la Facultad: han elegido un modelo de organización que ha sustituido la militancia por la simpatía, el carnet por la inscripción en una página web.

Han elegido el postureo, la imagen y el marketing en detrimento del compromiso.

Y en la acción política, el compromiso, incluso la implicación (que es un grado mayor) son fundamentales.

Vale.

El martes, 12 de abril, el Pleno del Congreso de los Diputados tiene previsto debatir sobre la llamada Ley 25, presentada por Pablo Manuel y 57 más. Una Ley que debería llamarse La Inútil, o que el mismo lunes sus promotores deberían presentar un escrito retirándola. ¿Para qué?

Mientras no haya gobierno, las ¿decisiones? que apruebe el Parlamento no sirven para nada, porque no obligan ni al gobierno en funciones ni tienen efecto sobre un gobierno futuro si son necesarias nuevas elecciones.

La gente que promueve una ley de estas características sabe, porque al menos habrán estudiado 1º de Derecho, que lo único que produce un debate como el planteado es frustración. Deberían decir a sus votantes y seguidores que lo único que quieren son fuegos artificiales y que eso les permitirá salir en la tele y en os periódicos y que algún pijo de crestas y greñas se muestre “orgulloso mil”.

Las necesidades sociales no se combaten con fuegos artificiales, se combaten con aplicaciones presupuestarias, y estas solamente corresponden al poder ejecutivo.

Si finalmente Pablo Manuel (esto es, El Amado Líder) mantiene que su demagogia se debata, estará, una vez más, poniendo en primer plano su ego, su narcisismo, y olvidarse de los ciudadanos. Estará demostrando que su exhibicionismo está por encima de las necesidades de la gente, que para él la gente no son más que mercancías, más que una palabra en la que asir sus discursos pero que, cuando los termina, acude raudo y veloz a desinfectarse.

Si el 12 de abril se debate una cosa cuya aplicación es inútil, Pablo Manuel debería decir la verdad: la gente se la suda.

Vale.