Archivos para Calle de Moros

Pasando con Chely, mi mujer, por la calle de Moros, rebautizada, paradojas de la historia, como calle del General Margallo, comentamos el tiempo que llevan cerradas las Escuelas de Vicente Marrón, una escuela que acogió la enseñanza básica de muchos niños y niñas en un entorno urbano en el que llegaron a convivir, en menos de 100 metros de distancia tres centros educativos: las citadas Escuelas de Marrón, el Colegio San Antonio de Padua y el llamado Paideuterión Femenino. De los tres, el San Antonio es hoy un hotel de cuatro estrellas, el Paideuterion Femenino se trasladó y es ahora una academia privada de FP, y solamente las Escuelas de Marrón han caído en el olvido.

IMG_20160528_113955

Chely, mi esposa, me recordó algunas cosas de dicha escuela, ya que vivió en la misma calle, unos números más arriba, y unos números más arriba vivimos después. La calle de Moros, ahora Margallo, es una calle que conocemos bien.

El 24 de octubre de 2012, Fernando Jiménez Berrocal, cronista oficial de Cáceres, escribía un artículo con una breve semblanza de Vicente Marrón, que dio nombre a las escuelas, y cómo en 1986 cerró sus puertas. La propiedad parece que pasó a los franciscanos del medianero colegio San Antonio, que con el tiempo mudaron a un nuevo centro y vendieron su propiedad inicial.

Hoy, el “Grupo Escolar Vicente Marrón” permanece cerrado, con dos señales propias de obras de construcción en su puerta de hierro del estilo de las que en los años 60 y 70 fabricaba Viera en la vecina calle de San Justo. Cerrado.

Poco a poco, la ciudad sigue cerrando espacios y no consigue abrir otros que fueron en su día lugares llenos de vida, por los que corretearon niños, en los que aprendían las primeras letras, los primeros números.

El antiguo Grupo Escolar Vicente Marrón, cerrado, con su exigua fachada envejecida por el paso de los años y su interior, seguramente, en estado de abandono o semiabandono es un símbolo más.

La calle de Moros tiene en su longitud ejemplos de espacios cerrados, fachadas envejecidas, que conviven con algunas en las que los esfuerzos de sus propietarios convierten a una de las calles más largas del casco viejo en un ejemplo de decadencia y de vanos esfuerzos de supervivencia.

6232459QD2763C0001GL

El Grupo Escolar Vicente Marrón, al que se accede por el número 6 de la calle Margallo, tiene una superficie de casi 1.400 m2, y, aunque interior, dispone de un patio amplio.

IMG_20160528_113947

Seguramente, la actual propiedad habrá intentado algún uso, destinarlo a algún uso, pero su inclusión en el Plan Especial, con normas estrictas y con unas interpretaciones igualmente estrictas por los técnicos municipales encargados de aplicarlas seguramente hacen inviable su futuro, más allá de la ruina, si no lo está ya, y de lamentar en el tiempo que su degradación se traslade a edificaciones del entorno, ya de por sí algunas viejas y con escaso mantenimiento.

El Grupo Escolar Vicente Marrón, cerrado hace muchos años, más años que otros inmuebles que han pasado por esta serie de “Cerrado por falta de uso”, es una muestra de que la decadencia de una ciudad no es flor de un día sino jardín de muchos años.

Vale.

Pasar por algunas calles céntricas que en su día eran pasos obligados para muchos cacereños y visitantes, pone en estos últimos años un punto de nostalgia, cuando no de malhumor. La calle de Moros, bautizada, paradojas de los callejeros, como General Margallo, era hasta hace pocos años la salida natural del centro de la ciudad (Plaza Mayor, Ciudad Monumental) en dirección a la Plaza de Toros. Hoy, muy pocos vehículos y menos viandantes la caminan. Y en ese caminar uno se tropieza con inmuebles cerrados, en venta, en mal estado, junto a otros cuyos vecinos se esmeran en mantener.

Así, a media calle, en los números 45-47 (o 49-51, según el Catastro) nos encontramos con dos edificios, uno completamente demolido, el número 45, y otro, que hace esquina con la calleja Palafox, demolido hasta su planta primera. La imagen es desoladora. No se trata de una demolición previa a la reconstrucción de los edificios que allí hubo, sino una demolición que muestra, como un auténtico monumento, que el paso del tiempo es inexorable también para las ruinas. Y la imagen es de pura ruina.

Margallo45 margallo47

La suma del suelo de los dos inmuebles es de 279 m2 y la superficie que hubo construida, según el Catastro, de 744, es decir, el equivalente a unas siete viviendas.

Si los datos disponibles no son erróneos, el inmueble más pequeño, y que lleva demolido varios años, es propiedad de la Fundación Valhondo. Se trataba de una casa de dos plantas, con fachada encalada, y de construcción de finales del siglo XIX. La casa de mayor superficie y alturas, en su momento, parece una construcción posterior, del primer cuarto del siglo XX.

conjunto

Afortunadamente, como señalaba al principio, la vieja calle de Moros ya no es paso obligado para visitantes y la visión del abandono y la dejadez causa menor daño a la imagen de la ciudad.

Además, ese abandono, esa dejadez, pueden ser el origen, son el origen de una situación que puede dar lugar, si no lo es ya, a un nido de suciedad, de ratas, de focos de infección.

conjunto1

Existen muchas opciones para que desde el Ayuntamiento, en manos del Partido Popular gracias a Ciudadanos, si no estuviera el equipo de gobierno sin cabeza y sin rumbo, se obligara a los propietarios a adecentar los restos, las ruinas, y a mantener la limpieza y la higiene. Pero el Ayuntamiento, con su equipo de gobierno al frente, está en otras batallas: en la de empeñarse en subvencionar los toros, en perseguir a una arrendataria de un local municipal, en pelearse con la Junta de Extremadura o en creer que cambiando tres cosas de nada el servicio de autobuses recuperará usuarios….

La ciudad, cerrada por falta de uso y, sobre todo, por falta de liderazgo desde el Ayuntamiento, no puede mantener en esta vieja calle de Moros, como en otras, edificios ruinosos, aunque sean de particulares, sin que haya el más mínimo atisbo de oposición y de capacidad de oposición.

Vale.