El empecinamiento de ultraliberales como Albert Rivera y sus correligionarios en la “gestación subrogada” plantea multitud de aristas, más allá de las éticas y racionales, que podrían ser tenidas en cuenta.

Mercantiles.

¿Qué clase de relación mercantil se plantea entre subrogantes y subrogada? ¿Es un encargo mercantil de fabricación y entrega de un producto terminado? ¿Qué condiciones de fabricación se plantean? ¿Qué controles de calidad ha de cumplir la fábrica para la entrega del producto terminado? ¿Qué clase de contrato mercantil ha de ser formalizado para garantizar que todo el proceso de fabricación y entrega cumple los estándares del mercado? ¿Qué organismos estatales o supraestatales fijan las normas de calidad y homologación?

Comerciales.

¿El encargo a un centro de producción, individual o colectivo, se somete a las normas del comercio? ¿Se adquiere un ser vivo antes de que se inicie el proceso de fabricación y se entrega una vez finalizado ese proceso de fabricación? ¿Cuáles son las obligaciones comerciales de la productora durante el proceso de fabricación? ¿Cuáles son las obligaciones comerciales de la empresa que encarga el producto? ¿Se abonan las cantidades que se fijen en el contrato comercial por mensualidades o a la entrega del producto? Estamos ante un caso similar al de comprar un lechón de una piara y el granjero lo cuida, alimenta y engorda y se lo entrega al comprador con la matanza ya terminada, excepto jamones y paletas, que el granjero continúa en su poder hasta su curación.

Laborales.

¿Qué relación laboral se plantea entre la subrogante y la subrogada? ¿La madre gestante adquiere algún derecho laboral al estar elaborando un producto por encargo de la empresa contratante? ¿En el caso de que la madre gestante se encuentre en situación de desempleo, con la firma del contrato de gestación dejará de ser desempleada? ¿Dará de alta en la Seguridad Social la empresa contratante a la madre gestante? ¿El contrato a suscribir será por obra? ¿Deberá correr la Seguridad Social –es decir, el Estado- con los gastos de revisiones periódicas, pruebas de todo tipo, medicación, etc., de la madre gestante en caso de que la empresa que contrata el servicio no la diera de alta en la Seguridad Social? ¿Qué salario debe fijarse para la duración del contrato, y su duración, y si se incluye en él el tiempo de postparto o cuarentena? ¿El salario a fijar será de mutuo acuerdo o estará sometido a un régimen de aplicación de convenios colectivos de carácter autonómico o estatal?

Fiscales y tributarias.

¿Qué tributos son aplicables al proceso de gestación? ¿Quién es el sujeto pasivo de los tributos que sean de aplicación, la madre gestante o la empresa contratante? ¿Es aplicable el IVA al producto terminado en el momento de su entrega? ¿Qué régimen de IRPF corresponde aplicar a la madre gestante en función del salario que reciba? ¿Respecto del IVA, que porcentaje sería de aplicación, el super reducido o el más elevado, al ser el producto terminado “el mayor tesoro” que unos padres pueden tener? ¿Deberá la madre gestante declarar el IVA por trimestres o, en el caso de estar regulado el contrato mediante la contraprestación de un salario, no sería de aplicación el IVA? ¿En caso de importación de un producto terminado, se aplican aranceles si el país de origen pertenece a la Unión Europea? ¿Qué aranceles y en qué cuantía? ¿Qué tributación será de obligación del sujeto pasivo si el producto terminado proviene de países distintos de la Unión Europea? ¿Cómo operarían, en este caso, los posibles tratados comerciales entre dichos países y España?

En fin, estas y otras muchas dudas deberían ser respondidas por los ultraliberales de Albert Rivera y sus secuaces. Y, sobre todo, una: ¿el disponer de esclavas para gestación subrogada, qué IVA requiere?

Vale.

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Se están realizando las obras de la Ronda Sureste de Cáceres, entre la A-58 y la EX206, con notables movimientos de tierras y explaciones, así como diversos pasos para correntías de aguas de la sierra de la Mosca, en la falda conocida como Solana de la Montaña.

Desconozco si en el tramo entre la conexión con la Ronda de San Francisco (prolongación que será de la Avenida de la Hispanidad) y la unión con la EX206 habrá algún paso subterráneo más (estos pasos se están realizando con estructuras de hormigón), y también si están previstos pasos para animales, aunque no creo dado que la margen derecha está ya prácticamente urbanizada y no parece que existan explotaciones ganaderas que lo requieran, y para animales no domésticos (conejos, liebres…) no parecen necesarios, dado que su hábitat natural quedará alejado de las zonas urbanas por la propia Ronda en construcción.

Esto no quiere decir que determinados animales no puedan, como hacen actualmente con las obras en marcha, atravesar la Ronda para acercarse como lo hacen, por ejemplo, jabalíes a la urbanización Vistahermosa.

Es evidente que cuando la Ronda esté terminada y puesta en servicio, a los jabalíes que ahora hocican en el parque de la Urbanización, tendrán más dificultades para cruzar e, incluso, es probable que durante un tiempo no lo hagan hasta que sus propios instintos y sus necesidades de agua y comida les lleven a ello.

Establecer en paralelo a la Ronda, en su margen izquierda, zonas de bebederos a los que los jabalíes puedan acercarse, disminuyendo su paso, o impidiéndolo, hacia las zonas urbanizadas, sería una medida aconsejable. Si las actuales circunstancias que llevan a los animales a acercarse a zonas urbanizadas se mantienen, su paso a través de la Ronda, una vez que esté abierta al tráfico, supondrá un peligro que podría, al menos, disminuirse con los bebederos.

No podrá hacerse lo mismo si las causas por las que los jabalíes se acercan a zonas urbanas es por la inexistencia de comida en sus espacios naturales, y no sería aconsejable que se actuara igual que con bebederos, pues ello llevaría de inmediato a una rápida reproducción y aumento del número de ejemplares, lo que supondría un problema ambiental importante.

Por ello, si se pudiera establecer un adecuado control de los jabalíes en sus espacios naturales en la zona de la Sierra de la Mosca más cercana a la Solana, se podría conseguir que su presencia en un futuro relativamente corto cruzando la Ronda Sureste no llegara a producirse.

Viendo la situación de las zonas verdes de la Urbanización Vistahermosa, en las fotografías que acompañan a este texto, tomadas en la tarde el 24 de agosto de 2019, se puede entender que el número de ejemplares de jabalíes que se acercan a esa zona es importante, más de una camada, por lo que parece que si los beneficios que obtienen de ese acercamiento es notable, seguirá en aumento el número de animales.

Vale.

En el diario de la tarde “Nuevo Día” se publicaba el 24 de diciembre de 1927 una entrega, la VII, que bajo el título “Hidrología del Calerizo de Cáceres”, firmaba Julián Rodríguez Polo. Una entrega que sitúa en un lugar preeminente del Calerizo cacereño el lugar conocido como el Sapillo, donde, además, existía un Horno que aprovechaba la roca para la producción de cal.

Julián Rodríguez Polo fue un profesor de Física y Química, que participó en la Misiones Pedagógicas y se jubiló como profesor numerario de la Escuela de Magisterio de Cáceres en 1952.

Escribía el profesor Rodríguez Polo en 1927 sobre las aguas existentes en el Calerizo “se hacen bien patentes en las perforaciones, ‘tales como las canteras junto a la ermita del Espíritu Santo, con nivel constante de líquido a los 425 metros de altitud; pozo del Horno del Sapillo; pozos y galerías de la mina la Labradora, a los 423; galería de arrastre de la mina la Esmeralda, a los 420, etc.”

Escribe también el profesor Rodríguez Polo que las aguas del Calerizo tenían cuatro puntos “desaguadores”, situados más o menos al mismo nivel de altitud: a 425 metros el más potente, el del Marco; el del Arropez, a 413, que entonces regaba una zona de huertas; el de la Alberca, a 430 metros y el de la ermita de Santa Ana, a 420. Este último se encontraba en el primer cuarto del siglo XX reducido por los trabajos de las minas de fosforita. En este “desaguadero” es donde se establece la empresa de aguas potables que suministraba a la ciudad de Cáceres.

Hacia la zona del pozo del Sapillo llegaban, además de las aguas subterráneas por la infiltración, aguas superficiales provenientes del llamado regato Plata o de la Plata, por su ubicación junto a la antigua calzada romana, otras correntías y aguas procedentes de la fuente de la Labosilla.

Encontrar hoy el pozo del Sapillo puede ser complicado, aunque su ubicación sea pueda establecer por formar parte de la misma finca del horno. No obstante, habrá que “confiar” en el azar, el mismo que ha aflorado unas cavidades durante las obras de la Ronda Sur Este. Un azar que puede darse en cualquiera de las parcelas para viviendas que hay en el entorno del horno, o bien, si su ubicación más exacta fuera entre el horno y las edificaciones que lo completaban, mediante una búsqueda no excesivamente complicada. Seguramente, en la documentación de las fincas aportadas para la redacción del Plan Parcial SUNP-8, “Vistahermosa”, pueda encontrarse la ubicación más exacta si el citado pozo hubiera estado incorporado al catastro. Será cuestión de localizar el plan parcial.

El mismo Nuevo Dia publicaba en febrero de 1928 un anuncio de arrendamiento del horno del Sapillo, en dos cercas, casa de recreo con cinco habitaciones y cocina, además de un pozo inagotable y un edificio con gran establo para cuarenta reses.

Las imágenes provenientes de las ortofotos de 1945 y 1956 señala en la zona las edificaciones, si bien, en 1930 se dio de baja en la contribución a los hornos, al constatarse la inactivad, aunque es probable que volvieran a ser utilizados tras la guerra civil por la demanda de cal para la construcción.

Vale.

Es habitual que la aparición de vestigios arqueológicos o prehistóricos dé lugar a que por los responsables de patrimonio y cultura de las administraciones públicas se actúe diligentemente (o no) para establecer los mecanismos mínimos de protección hasta que los estudiosos en cada una de las materias emitan sus informes.

Es menos habitual que cuando se está elaborando un documento tan importante para una ciudad como su Plan General Municipal, los redactores olviden incluir cuantos elementos heredados del pasado en otros documentos similares que merezcan ser preservados, y añadir otros en los que los nuevos criterios y estudios se considere aconsejable su protección.

En cambio, sucede a veces que los redactores de los documentos urbanísticos tengan ante sí elementos que deberían ser tenidos en cuenta por su singularidad y no hayan apreciado su valor, quizás por su aparente carencia significativa.

Imagen parcial del SUNP-8, Vistahermosa, incorporado al PGM de 2010, vigente. Imagen del SIG.CACERES, obtenida por Carlos Sánchez Franco

Esto último, seguramente, es lo que pudiera haber ocurrido a los redactores del Plan Parcial del Sector SUNP-8, Vistahermosa, del PGOU de Cáceres de 1999. Y no solo a los redactores del documento urbanístico, sino a aquellos organismos y entidades a los que por ley les correspondía haber emitidos los consiguientes informes, como la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura y, especialmente, a los servicios técnicos municipales. Esta omisión, sin duda involuntaria, es la que ha impedido que el Horno del Sapillo no esté incluido, con un adecuado perímetro de seguridad, en el Catálogo del Plan General Municipal de Cáceres.

En el libro “Caleros”, editado en 2003 por la Universidad Popular del Ayuntamiento de Cáceres, con los textos de Francisco García Moya y Fernando Jiménez Berrocal (este último actual Archivero municipal), se fija la importancia social, económica y cultural que tuvo para la ciudad de Cáceres el oficio de caleros, la industria de la cal.

La ordenación establecida en el Plan Parcial SUNP-8, Vistahermosa, está incorporada al vigente PGM, que en lo que respecta al Horno del Sapillo, una parte está incluida en una parcela de uso deportivo público y la otra en una parcela de espacios libres.

Dado que la inclusión del Horno del Sapillo, previos los estudios específicos que procedan, desde la datación de su antigüedad, con documentos públicos, notariales y similares, hasta la definición de su arquitectura, corresponde al Ayuntamiento, la necesaria Modificación del PGM para incluir la construcción en el Catálogo puede instarse de oficio, definiendo técnicamente tanto el perímetro de la edificación y el perímetro necesario para su protección.

Una vez definidos estos perímetros, y sus superficies, procederá modificar tanto la parcela de equipamiento deportivo como la de espacios libres, buscando el mejor equilibrio dado que el Horno se encuentra, aproximadamente, en el centro del conjunto de las dos parcelas.

Poner en valor el pasado, sobre todo cuando ha tenido tanta importancia económica y social como la industria de la cal, en la ciudad de Cáceres es, también, una obligación de los agentes intervinientes en los procesos urbanísticos y su desarrollo.

Vale.

Durante muchos años, la “industria” de los hornos de la cal tuvo gran importancia en Cáceres, hasta casi comienzo de los años 70 del siglo XX, cuando la utilización del cemento fue desplazando a la cal morena de los morteros, dejando una utilización residual en los conocidos “morteros bastardos”. Coincidió esta menor utilización de la cal en la construcción con el auge del sector, de manera que a medida que se iban realizando más edificios con los morteros de cemento iban desapareciendo los caleros, una profesión muy esclava por cuanto la producción de un horno requería normalmente 3 días y 2 noches, en los que había que alimentar el fuego para la producción del que había sido durante siglos, junto con la arena o la tierra, el aglutinante de argamasas para levantar muros, enfoscar paredes o, con la cal blanca, para encalar fachadas en primavera que, en los meses más calurosos, servían para matar los insectos que las corrientes de aire del sur traían a la península enfermedades y epidemias.

Cáceres, Vuelo Americano 1945-1946. Fuente: SITEX http://www.juntaex.es

La calle de Caleros es el recuerdo de la ciudad a aquellos trabajadores que, incluso, extraían la piedra de las canteras para abaratarse los costes o recurrían a su compra a canteros cercanos a los hornos. Hubo hornos en el Calerizo, lógicamente, en las proximidades de la antigua estación de Renfe, o en el Carneril y el Espíritu Santo. Muchos de estos hornos, con el tiempo, cuando una familia dependía de ellos para su sustento, tenían muy cerca la casa familiar, para poder atender mejor la permanencia del fuego. La industrialización del sector de la construcción hizo que muchos caleros pasaran a ser albañiles, dejando sus hornos abandonados.

Cáceres. PNOA 2016- Fuente SITEX http://www.juntaex.es

La importancia del Calerizo no radica solamente en ser el acuífero del que nace la Ribera del Marco, o ser “la capa” que cubre cuevas como Maltravieso, El Conejar o Santa Ana, sino que sus piedras servían para producir cal para los morteros con los que los palacios, las casas fuertes, las iglesias… De la extracción de piedras mediante la preparación de barrenos de dinamita nació la entrada de Maltravieso.

Horno del Sapillo. 15 de agosto de 2019.

No muy lejos de esta Cueva, a unos 650 metros en línea recta, se conserva bastante bien el Horno del Sapillo, uno de los que se tiene constancia, al menos en la tradición popular, con más años de antigüedad.

Horno del Sapillo. 15 de agosto de 2019. Clickeando en las fotos se pueden ver ampliadas

 

El profesor Sanguino Michel anotó en su cuaderno de “Notas referentes a Cáceres”, publicado por Mercedes y Montaña Pulido y Abelardo Martín, en edición facsímil de “Ediciones Norba 1004”, una “Tradición referente á Isabel la Católica”, Dicha nota hace referencia a la publicación por la Revista de Extremadura de un monográfico sobre el IV Centenario de la reina católica, en el que el Marqués de Torres Cabrera relata lo siguiente:

“… En estas atenciones el tiempo se iba y vuelta la Reina de su viaje a Alcántara, llegó el mes de mayo y en uno de sus días se acordó entre los festejos en honor de la Soberana una cacería en el sitio que hoy llaman del Espíritu Santo y en una tierra que hoy está labrada vino a morir un hermoso venado a los pies de los Reyes. Una fuerte tormenta obligó a la Reina a guarecerse en un horno de cal en la falda de la Sierra de la Montaña, con lo que se dio por terminada la cacería, dando los Monarcas vuelta a la población”.

“Esta tradición, continúa Sanguino Michel en su cuaderno de Notas, se la he oído también a mi amigo Hurtado [Publio], no discrepando en lo esencial más que con la añadidura de que el horno en se refugió la Reina fue en el abandonado del Sapillo. Recuérdese que según el ms. [manuscrito] que publiqué de Bartolomé Sánchez Rodríguez, en el siglo XVI sonaba ya con este nombre.”

Horno del Sapillo. 15 de agosto de 2019. Clickeando en las fotos se pueden ver ampliadas

Parece que la ejecución del SUNP-9 “Residencial Vistahermosa”, del PGOU de 1999 permitirá que los terrenos en los que se encuentra el horno pueda preservarse (a falta de consultar la documentación del Plan Parcial), y su estado actual podría aconsejar su restauración, mediante la figura de una Escuela Taller, y, más aún, ponerlo en funcionamiento siquiera con fines pedagógicos y culturales.

Vale.

Ayer tuve ocasión de entrar en la Cueva de Maltravieso, de conocerla, de la voz y los conocimientos de Elena y Carlos, que fueron más que guías, que compartieron sus conocimientos y contestaron a todo tipo de preguntas.

Para quien no conozca Maltravieso, dos cuestiones. Una, principal, que están tardando en contactar con la web del Museo de Cáceres y solicitar la visita. Dos, que vean y lean lo mucho que se ha escrito sobre este enclave.

No voy a plantear aquí cuáles son los valores históricos y prehistóricos de un enclave que, hoy por hoy, es referente mundial de la evolución humana. Me voy a referir a algo más concreto: a cómo fue y es la relación de Maltravieso con su inmediato entorno físico y humano. De ser una cantera de la que se extraía piedra para varios usos: construcción, carreteras, a ser un centro del conocimiento humano desconocido para sus inmediatos vecinos.

Vuelo americano 1945-1946. Fuente: SITEX http://www.juntaex.es.

Cuando una voladura (¡barreeeeeno va!) dejó al aire la entrada de la cueva y demolió alguna cavidad previa a lo que ahora es la primera sala, no existían casi ni casas con vecinos en el entorno. En el “vuelo americano” de 1945-1946 solamente se atisban algunas viviendas aisladas en la zona del Espíritu Santo, su ermita, y poco más. Del actual barrio de Llopis Iborra (antes El Carneril) casi ninguna referencia gráfica. Terreno natural y alguna zona que recuerda que por allí estuvo un vertedero de basuras posteriormente trasladado a El Carrucho. Ah, sí se ve un rectángulo que si uno no es conocedor de la zona no sabría ubicar: la piscina de Falange.

De Maltravieso, solamente se ven los caminos de la cantera. Y eso, sabiendo ubicar dónde está.

En el mismo “vuelo americano” de 1956, ya se aprecia algo mejor lo que posteriormente fue la entrada de la cueva dentro de la cantera, que siguió funcionando hasta años después, si bien por uno de los laterales. Y también en ese vuelo se ven las viviendas que el Ayuntamiento de Cáceres construyó mayoritariamente para empleados suyos, algunas viviendas en lo que hoy son las calle Turia y Miño, y aparece un grupo de viviendas en construcción en lo que actualmente es la calle La Roche sur Yon. En una de esas viviendas, autoconstruidas durante muchos fines de semana por albañiles, viví yo. Mi padre fue uno de ellos.

Vuelo americano 1956. Fuente SITEX http://www.juntaex.es

También aparecen ya las “viviendas bajas” del Barrio del Carneril. En conjunto, ya iba incrementándose la población en las proximidades de Maltravieso. Y mientras, la cueva se sometía al albur de intrusiones, especialmente de adolescentes y jóvenes, por más que el señor Telesforo, el guarda que había trabajado en la cantera, se esforzara en impedirlo. Al señor Telesforo Pérez le conocíamos como “El Francés” y vivió en lo que ahora es la calle Miño, en la vivienda contigua a la de Juan Escribano (Juanito “el del Carrillo” o Juanito “El Chochero”), el padre de Maruchi.

La cueva, durante muchos años estuvo desamparada, por más que se repusiera el candado de una puerta metálica, candado que saltaba por los aires. Entonces, salvo cuando algunos estudiosos del Museo, con Carlos Callejo al frente visitaban la cueva, los vecinos del Carneril y del Espiri conocían su existencia, y, como mucho, decían que era importante. Pero no sabían por qué.

En 2019, existe un Centro de Interpretación, a cargo del Museo de Cáceres, y un parque que da cierta presencia al espacio, aunque también haya sido maltratado y la pérgola que tan bien lucía cuando se inauguró ya no existe.

Si en los años 50, sobre todo los 60 y parte de los 70 del siglo pasado Maltravieso era un lugar de juegos de aventura de muchos adolescentes y jóvenes, cuando solamente en su alrededor había piedras y barro de tierra colorá, hoy no se ve a prácticamente nadie allí, salvo algunos visitantes del Centro de Interpretación. El Parque existe en los planos del callejero, pero no existe ni para niños ni jóvenes, ni para vecinos más o menos próximos.

Una forma de entender los hitos históricos vinculados, anclados en un espacio físico concreto, es conocer como el entorno interacciona. La Cueva del Conejar, que forma parte del mismo espacio geológico que Maltravieso (El Calerizo), ha sido circunscrita a un parque dentro de una urbanización en la que todavía se construyen viviendas, pero que no han arrojado en los estudios arqueológicos obligatorios ningún hallazgo, ni siquiera casual, cuando a menos de 100 metros han aparecido dos cavidades espectaculares modeladas por la erosión del Calerizo.

La interrelación de aquellos años de la segunda mitad del siglo XX con “la cueva” se debía en gran medida a lo desconocido, a lo aventurero, al peligro.

Hoy, Maltravieso puede ocupar portadas de revistas científicas, amplios estudios que demuestran su enorme importancia. Pero los vecinos del entorno no son conscientes de que ellos deben ser, realmente, la mejor manera de que Maltravieso esté vivo, de que entiendan que la cueva que da sentido a sus espacios vitales es uno de los orígenes de la Humanidad, de que las manos plasmadas en las piedras de sus cavidades son las manos de quienes fueron origen del hombre.

Y eso sí, si no has visto Maltravieso, estás tardando…

Vale.

Hace unos días, el grupo de Ciudadanos del Ayuntamiento de Cáceres proponía la realización de una consulta popular para definir los usos futuros del Hospital Virgen de la Montaña, que en pocos meses está previsto que deje de funcionar.

Hoy, la asociación AEMECECA, que es guardiana de la memoria histórica de los represaliados por el fascismo franquista, plantea una consulta popular sobre el uso de la prisión provincial, que lleva varios años cerrada.

En ambos casos concurren circunstancias similares: el Hospital Virgen de la Montaña necesitará una notable inversión para usos distintos, los que sean, del actual sanitario. ¿Quién la asumirá? De momento, en una primera aproximación, el “dueño” es la Diputación. La prisión provincial es propiedad del patrimonio del Estado, y cuando en su momento el Ayuntamiento se interesó, los servicios técnicos municipales estimaron en 12 millones de euros los costes para darle usos.

Pero hay aspectos jurídicos que ni Ciudadanos ni la asociación memorialista han tenido en cuenta: el ámbito de las consultas populares. A lo que parece, por lo publicado en los medios, en ambos casos se pretende consultar a los vecinos de Cáceres para que muestren su parecer. Vecinos de Cáceres ciudad. Pero ello no es posible.

La propiedad del Hospital Virgen de la Montaña corresponde a la Diputación Provincial, que es la administración que representa a la totalidad de los vecinos de la provincia. Por tanto, si el futuro del centro sanitario se debería definir en una consulta popular, debería serlo en el ámbito provincial, algo, que sin duda, plantea notables dificultades, tanto logísticas como jurídicas.

La prisión provincial en desuso se construyó sobre unos terrenos adquiridos por el Ayuntamiento de Cáceres, pero la construcción se financió con aportaciones de la propia Diputación y de los pueblos de la provincia, ya que, no en vano, se trataba de una institución de carácter provincial. Y, al igual que en el caso del hospital, realizar una consulta conllevaría notables dificultades logísticas, jurídicas y políticas.

Sería muy conveniente hacer un poco de pedagogía desde las administraciones públicas sobre conceptos como patrimonio público, modo de obtención de ese patrimonio público, consultas populares y otros que son obviados para lanzar propuestas que únicamente pueden obtener titulares en los medios que carecen de capacidad crítica.

Vale

Ahora que el urbanismo está en muchos medios debido a la aprobación de lo que se llama Operación Chamartín, que prevé la construcción, entre otros tipos de edificaciones, de 10.500 viviendas, no es mal momento para saber qué ocurre en ciudades pequeñas, en las capitales de provincia que no salen en las televisiones y en las que el “sector de la construcción”, antes motor junto a los servicios de la economía local, anda alicaído.

Hoy, se ha publicado el final de un litigio Ayuntamiento Vs Induyco (El Corte Inglés) por unos terrenos del sector “Vegas del Mocho”. Por otra parte, hace unos días tuve la curiosidad de estudiar los datos estadísticos de población publicados en el web municipal: entre 1 de enero de 2012 y 1 de enero de 2019, la población de la ciudad ha crecido en solo 321 habitantes, por lo que alcanzar la cifra psicológica de los 100.000 habs se difumina en el futuro.

Mientras que las grandes cifras del urbanismo de la Operación Chamartín aparece en los medios, en nuestra ciudad, el sector apenas se despereza. La cuestión estaría en saber si es necesario, ahora que ha comenzado una nueva legislatura municipal, repensar la ciudad, repensar el modelo configurado en el Plan General Municipal de 2010, que todavía se mueve en modificaciones sobre espacios que provienen de planeamientos anteriores, por no decir antiguos.

Sería deseable, creo, un debate sobre el planeamiento urbanístico de la ciudad, para intentar conseguir llegar a un modelo que sea sostenible. Creo recordar que los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) son posteriores a 2010 y por tanto no se encuentran recogidos en el PGM, aunque formen parte de él estudios medioambientales, pero no existe una formulación de esos ODS y cómo podrían afectar a un modelo de ciudad.

No sé si los técnicos (urbanistas, geógrafos, juristas) pueden plantear que la formulación en 2015 de esos Objetivos es por sí misma causa suficiente para una reformulación del planeamiento vigente en la ciudad de Cáceres o si, por el contrario, los derechos urbanísticos reconocidos en el PGM no pueden verse afectados por los ODS.

Creo que sería muy interesante evaluar el grado de desarrollo (o no desarrollo) del planeamiento aprobado en 2010, y si una revisión del mismo podría incluir la necesidad de que ese desarrollo, las actuaciones urbanísticas que se planeen y ejecuten conforme al documento de 2010, han de incluir esos Objetivos.

Cáceres, cuando casi nada existía. Fragmento del Vuelo Americano 1945_1946.

El propio PGM establece cuándo puede someterse a Revisión, que circunstancias se tienen que dar, desde los puntos de vista legales y urbanísticos, como se dice en el Capítulo 11 de la Memoria:

CAPÍTULO 11. CIRCUNSTANCIAS A PARTIR DE LAS CUALES DEBE PROCEDERSE A LA REVISIÓN DEL PLAN GENERAL Los Planes de Ordenación no están sujetos a ningún límite de vigencia en el tiempo. La regla de vigencia indefinida que establece el artículo 59, apartado 3 de la LSOTEX, se aplica a todos los Planes Territoriales, y por tanto, a los Planes Generales. Ahora bien, la vigencia indefinida no puede suponer la inmutabilidad “ad infinitum” de la ordenación. El Plan necesita ser revisado en determinadas circunstancias, lo que implica un examen total de su contenido a fin de comprobar si se ajusta a la realidad y, en su caso, introducir las variaciones precisas si no conserva íntegramente su actualidad. El artículo 81 de la LSOTEX señala que tendrá la consideración de revisión de los Planes de Ordenación, entre los que está el Plan General, “la reconsideración total de la ordenación establecida por los planes de ordenación urbanística y, en todo caso, de la ordenación estructural de los Planes Generales Municipales, requiere su revisión”. Se considera ordenación estructural, la integrada por los elementos determinantes del desarrollo urbano y, en particular, el sistema de núcleos de población y los sistemas generales de comunicación, equipamiento comunitario, espacios libres públicos y otros. En la Normativa del Plan no se señalan criterios fijos basándose en los cuales la Corporación municipal deba afrontar la Revisión. Ésta podrá realizarse a criterio razonado del Ayuntamiento, cuando se haga necesaria una alteración del Plan como las señaladas por el artículo 81 citado, o en virtud de circunstancias de otra índole que así se estimen, conforme a lo establecido en el artículo 156 del Reglamento de Planeamiento. La revisión del contenido del Plan General, según el artículo 59 de la LSOTEX, podrá llevarse a cabo conforme a las mismas reglas sobre documentación, procedimiento y competencia establecidas para su aprobación.

La LOTUS (Ley de Ordenación Territorial y Urbanística Sostenible de Extremadura) establece en su artículo 15 los “Criterios de Ordenación Sostenible”, si bien en las disposiciones finales y derogatorias se indican las condiciones que ha de darse para la aplicación de la Ley (y por tanto, de los COS) al planeamiento en vigor. No obstante, y dado el muy escaso desarrollo del PGM, salvo lo ya indicado de algunas actuaciones provenientes de planes anteriores, pensar en un modelo de ciudad con mayores índices de sostenibilidad podrían ser el origen para un debate en profundidad que nos permitiera ir cumpliendo Objetivos e implementarlos en la ejecución de las Áreas de Reparto que aparecen nuevas en el PGM de 2010, pero que prácticamente ninguna se ha comenzado a llevar cabo, salvo la referida al Nuevo Ferial, si no me equivoco.

Debatir sobre un modelo de ciudad más sostenible, más eficiente, aprovechando además que la “administración actuante” (Ayuntamiento) ha comenzado una nueva legislatura no debería asustar. Y dado el alcance competencial que los ODS pueden tener desde el punto de vista de la gobernanza, implicar a otras administraciones (Provincial, Autonómica, Estatal y Europea) podría suponer mejorar las expectativas de futuro de una capital de provincias como Cáceres, a la que le puede costar mucho tiempo llegar a los 100.000 habitantes estando a tan solo 4.000 de distancia.

Vale.

(…) Un musgo amarillento

le lame la corteza blanquecina

al tronco carcomido y polvoriento.

(…) Ejército de hormigas en hilera

va trepando por él, y en sus entrañas

urden sus telas grises las arañas

A un olmo seco

Antonio Machado

En estos días se han publicado en Cáceres algunas informaciones que hacen referencia a los olmos que jalonan el acceso desde la Ronda de San Francisco a la puerta de la ermita del Espíritu Santo, junto al Bar Los Jardines. Las informaciones se refieren a que son los últimos olmos de ese barrio. 

Es una pena que la grafiosis haya acabado con unos ejemplares de singular porte, y que no dejan sino tras de sí la pérdida de unos árboles que formaban, junto con los dos olivos situados cada uno a un lado de la facha de la ermita, una imagen singular y característica.

Pero no son los últimos olmos del Espíritu Santo, sino que quedan dos ejemplares, uno más “viejo” que el otro, situados junto a la entrada del edificio de los Juzgados, donde resiste la puerta de una antigua cerca, que formaba parte de la misma propiedad, la Huerta del Conde. Enfrente, al otro lado de la calzada que se llamaba camino viejo de Montánchez, se encontraba otra puerta, que daba acceso a la parte noble de la Huerta.

Esta Ronda de San Francisco, cuando todavía no tenía ese nombre, era la entrada sur a Cáceres, que llegaba hasta el ahora mutilado puente de San Francisco. Saliendo de la ciudad, se llegaba a la cerca cuya puerta se conserva y se iba dejando a la derecha lo que con el tiempo se ha venido en llamar barriada del Espíritu Santo, el enclave de población que se asentó prácticamente en el corazón del Calerizo, en el origen de la Ribera.

En el llamado vuelo americano, una fotografía aérea de Cáceres de 1956, se observa la actual ronda con una abundante arboleda, que, en una imagen similar, de 1981, está casi desaparecida.

Muchos de aquellos árboles que daban sombra y señalaban el camino de tierra todavía, eran olmos, a los que ya a finales de los años 50 y hasta casi mediados de los 70, la grafiosis había ido dejando huecos los troncos, los había ido matando. Esos árboles huecos, muertos por dentro, servían en algunos años para ser la parte central de las hogueras de San Jorge, que en el Espíritu Santo de aquellas fechas se preparaban detrás de las escuelas (ahora sede de la asociación de vecinos) y cuyos rescoldos, tras arder toda la noche, seguían rojos en la tarde del día siguiente.

A la izquierda, Fotografía aérea de 1956 (vuelo americano). A la derecha, fotografía de 1981. En ambas se aprecia con nitidez el campo de fútbol del Espíritu Santo, como referencia.

En la misma cabecera de la Ribera, junto a la chara de El Marco, el barrio del Espíritu Santo fue creciendo, a medida que los olmos de la ronda iban sucumbiendo ante la grafiosis. Cuando llegaban las ferias de ganado que se hacían en el Rodeo, los rebaños de ganado lanar, o las vacas o mulos, asnos y caballos, eran conducidos por esa ronda, entre los cada vez más menguados olmos, y cruzaban el barrio por la calle Turia, sin asfaltar, con la tierra colorá tan característica, y con alguna que otra peña en medio.

Plan General de 1961. Plan quinquenal de etapas. Abajo, a la derecha, se ve 9. Era la Ciudad Deportiva del Sur. Fuente: SIG Ayto. Cáceres.

Ese barrio llegó a ser tenido en cuenta en aquellos años por el Ayuntamiento, aunque no sé si para que quedará bien en los papeles o por verdadero deseo de mejorar el barrio o porque los terrenos pertenecían a alguna de las familias que aportaban concejales por ese tercio… En el Plan de Urbanismo de 1961, de los arquitectos García Pablos y Candela, se incluía una “ciudad deportiva” en la zona sur, justo donde ya había en aquellas fechas un rústico campo de fútbol, junto al actual IES AlQazris, que sería desarrollada en la 9ª y última etapa quinquenal, es decir, al cabo de 45 años desde 1961. Es decir, a partir de 2006. Curiosidades.

Ahora, los (últimos) olmos del Espíritu Santo recuerdan a todos los que se perdieron a lo largo de los años, cuando la grafiosis los fue comiendo por dentro, y cómo el Barrio, al mismo tiempo, fue creciendo.

Vale.

Hace años, un empresario me dijo que a Cáceres, las crisis económicas tardan más en llegar, pero luego tardan mucho más en irse. La explicación está en la conformación demográfica y económica de la ciudad: una población excesivamente dependiente de los servicios, y en gran parte, de los servicios públicos. O lo que es lo mismo: una economía local muy ligada al alto componente de empleados públicos, que durante el arranque de la crisis siguen manteniendo sus empleos y sus retribuciones, que frenan la aparición de signos visibles.

Sin embargo, cuando para el conjunto nacional la crisis económica va desapareciendo y comienzan a mejorar los indicadores macroeconómicos, y, más lentamente, la economía individual, familiar o social, la crisis se mantiene porque solamente con empleados públicos no se generan los medios necesarios para mejorar la situación.

Uno de los indicadores que más visible hacen las situaciones de crisis económicas para el conjunto de los ciudadanos, son los escaparates vacíos, los locales comerciales cerrados. Y sin son céntricos, si están en las calles por las que de un modo u otro la gente transita asiduamente, más todavía.

La ciudad de Cáceres presenta un buen número de locales vacíos, en calles céntricas como San Pedro, Moret, Pintores, Roso de Luna, Donoso Cortes, y otras en las que la población es importante, como, por ejemplo, Reyes Huertas o Ronda del Carmen, Calle Colón.

Otro componente, muy importante, de la persistencia o no de una situación de crisis económica se encuentra en la demografía, en el incremento o disminución de la población. Ahora que se están dando los primeros pasos para atajar la despoblación rural en regiones como Extremadura, conviene analizar, siquiera someramente, la evolución de la población en la ciudad de Cáceres. No hay que olvidar que es la población, son los ciudadanos, los que mantienen en gran medida la economía, a través de lo que se conoce como demanda interna.

En el siguiente gráfico, elaborado con los datos del servicio de estadística del Ayuntamiento de Cáceres y publicados en la web municipal, se aprecia cómo desde 2007, cuando comenzó a nivel nacional a notarse la crisis económica, que se acentuó a partir de 2010, hasta 2019, la población se ha incrementado en 5.689 personas. Sin embargo, entre 1 de enero de 2007 y 1 de enero de 2012, ese incremento fue de 5.368, mientras que entra esta última fecha y 1 de enero de 2019, solamente de 321.

El estancamiento de la población en estos últimos años, con un incremento solo de 321 habitantes entre 1 de enero de 2012 y 1 de enero de 2019, demuestra, al mismo tiempo, una repercusión negativa sobre la economía local, esa que se ve en los locales cerrados.

Uno de los objetivos de los nuevos gobernantes locales debería centrarse en mejorar esa economía local, con una apuesta fuerte en la atracción de empresas que conlleven un incremento de la población. Y para ese futuro, en el plazo de una legislatura, debería fijarse en alcanzar entre cien mil y ciento cinco mil habitantes, y hacer de ese esfuerzo político la excusa que consiga de las administraciones públicas (provincial, autonómica, estatal y europea) inviertan en la ciudad, y convertir esas inversiones públicas en un acicate para la inversión privada, o para conseguir acuerdos de colaboración y cooperación público-privados que lleven a alcanzar el objetivo.

Para una ciudad como Cáceres, conseguir llegar a más de cien mil habitantes a 1 de enero de 2023, supondría un incremento del 5 ó 6 por ciento, que sería un objetivo al que ninguna fuerza política ni los actores sociales de la ciudad deberían poner obstáculos.

Vale.