La derecha, que sirve solamente a los intereses de las grandes empresas, ha conseguido (de momento, sólo casi conseguido) que la Central Nuclear de Almaraz extienda su vida hasta 2030. El Partido Socialista en Extremadura, haciendo un seguidismo, para mí inexplicable, también ha empujado lo suyo.
Ya veremos si ese casi conseguido se convierte en un conseguido.
La extensión de la vida útil de Almaraz hasta 2030 significa que quienes celebran semejante idiotez no tienen constancia de que ellos ya no estarán en ese año, al menos no estarán mandando unos y apoyando desde la oposición otros.
¿Habrá vida más allá de 2030? Sería la pregunta a la que tienen que contestar.
Cuando se diseñó y ejecutó la construcción de la CNA ya se hizo con la previsión de una vida útil que terminaría en 2027. Quienes la diseñaron y ejecutaron creo que fueron ingenieros suficientemente preparados para ello. Ingenieros capaces que sabían hasta cuando sería útil.
Ahora, montados en despachos de gobierno han azuzado los dirigentes políticos (creo que no hay entre ellos ingenieros nucleares) para que las empresas propietarias de la concesión de la CNA se planteen alargar la vida útil hasta 2030. La hemeroteca es inexorable y siguiéndola se conocer que las empresas no estaban muy por la labor. Pero la adulación público-privada la promesa de pingües beneficios fiscales han hecho el resto.
Nadie de los partidarios del alargamiento de la vida útil ha dicho nada, por ejemplo, de quién sería responsable de un accidente como el de, por poner un ejemplo, el de Chernóbil. Estoy seguro de que si ello ocurriera (que no espero ni deseo) los políticos inanes cabalgarían sobre sus poltronas para evitar que las consecuencias les salpicaran. Y las empresas ¡ah, las empresas! dirían que ellas no querían extender la vida útil.
Tampoco hay que ponerse en lo peor (un Chernóbil), sino un accidente como el de Harrisburg, el de Three Mile Island. ¿Alguien se ha parado a pensar en unas hipotéticas consecuencias? Para ir de Badajoz – Mérida – Cáceres a Madrid habría que cruzar la zona 0 del accidente, a unos 15-20 km de la CNA. Eso, ni en un audi con blindaje de tungsteno o un lexus de alta gama…
Porque la vida útil de un central nuclear se analiza cuando se diseña, se decide cuando se diseña, y se construye. La vida útil se proyecta para conseguir, en el tiempo que dure esa vida y la correspondiente concesión, el mayor capital, los mayores beneficios económicos para las empresas afortunadas.
Supongo que los impulsores de esta tropelía, de esta insensatez, habrán oído hablar de algo que se llama “fatiga de materiales”. O sabrán que cuando se construye algo para que tenga una duración determinada en el tiempo, se escogen los materiales que garanticen ese tiempo. Por ejemplo, las viviendas de la U.V.A. de Cáceres, que se construyeron para una duración de 50 años. Esas viviendas han superado esa vida útil, y para garantizar una longevidad mayor, están siendo sometidas, por sus adjudicatarios o causahabientes, a drásticos cambios de los materiales. Algo que no se puede hacer alegremente con los reactores nucleares.

Porque, y esto todavía no tiene respuesta ni anhelo, ¿después de 2030, qué?
Me temo que después de 2030 ¡ná!
Vale.
En la fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural Español se custodia un fondo fotográfico de Pando Barrero sobre la construcción de la Central Nuclear de Almaraz.








