¿Recuerda la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, qué acordó el Consejo de Gobierno presidido por ella el 18 de junio de 2024?
¿Recuerda la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que otorgó, al fascio gracias, que otorgó grandes premios a un grupo de especuladores australianos, representados por un CEO que obnubiló a la creme de la creme del empresariado autóctono?
¿Recuerda la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que aquel regalo suponía malvender los intereses de la región por un platillo de litio?
¿Recuerda la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que aquella regalía tan alegremente entregada suponía acabar con la ciudad de Cáceres y los miles y miles años de historia de la humanidad que en ella se funden?
¿Recuerda la presidente de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que algunos le dijimos, en nuestras modestas publicaciones, que aquel desprendido premio era ilegal?
¿Recuerda la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que aquellas prebendas que otorgaba tan alegremente podrían tener consecuencias nefastas para los extremeños?
Recuerde la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que ahora tiene que adoptar un acuerdo en el Consejo de Gobierno desdiciéndose de aquellos regalos, de aquel regalar las competencias que tan mal gestiona, porque, si no lo hace, aquel acuerdo seguirá vigente.
Recuerde la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que cuanto antes derogue aquel acuerdo, más fácil será borrar su rastro (que no su olvido) de las publicaciones propias de su cargo.
Porque, y aviso con ello a la presidente de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que tras denegar la concesión directa de la mina de litio, aquel acuerdo, publicado en el DOE, seguirá vigente, y los tiburones australianos tendrán dónde dar la dentellada.
Según el diccionario de la RAE, quisicosa es una expresión coloquial para señalar una “cosa extraña, enigmática o de difícil comprensión”. V.gr., el urbanismo.
Aunque todos tenemos alguna idea (y opinión) sobre cómo funciona el urbanismo (o no), o los trazos en planos, sobre todo cuando los vemos practicados sobre el terreno, el urbanismo es una ciencia enigmática reservada para una casta de especialistas (arquitectos, ingenieros, abogados…). Ah, y los promotores.
También es necesario, a mi juicio, un principio básico: cualquier línea trazada en un plano, no es inocente.
En una anterior entrada de la serie sobre “Cáceres, cerrado por falta de uso”, me refería a un solar en Los Fratres, con fachada a Av. Isabel de Moctezuma. En esta entrada, también sobre la misma zona urbana, me referiré a una parcela existente en la otra punta, junto a la rotonda de la Estación de Renfe. Una parcela delimitada por una gasolinera y por el depósito de gas de suministro a las viviendas y negocios del conjunto residencial.
Cuando en 2016 escribí sobre este mismo asunto, la información de la que disponía era la misma de la que dispongo ahora, salvo una diferencia a la que luego me referiré.
La información catastral no recoge sino dos parcelas, una grande y otra más pequeña, que no se corresponden con lo recogido en el planeamiento. A mi juicio, catastralmente deberían aparecer varias parcelas: la de uso deportivo, la del aparcamiento, la edificable, la no edificable y la que ocupan los depósitos de GLP. Debería ser así por algo que está estipulado en la legislación de patrimonio de las AAPP y, también, en el código civil: la necesidad de la depuración física y jurídica de los bienes inmuebles.
Como esta entrada se circunscribe básicamente a una parcela de uso lucrativo, reflejo alguna anotación.
Se trata de una parcela que tiene fachadas a la Rotonda de Renfe y a la Avenida de la Hispanidad, resultando cuatro fachadas, dos exentas, y otras dos a los aparcamientos de superficie y a la parcela y área donde se ubican los depósitos de suministro de gas. En el caso de que se sustituya el suministro de GLP desde estos depósitos por gas canalizado, resultaría una parcela que podría incorporarse a la que es objeto de este post.
Cuando he recabado datos sobre estos terrenos me he llevado alguna sorpresa. Por ejemplo, que la parcela no existe en el catastro de urbana, al menos en el catastro virtual de acceso público, por lo que debería conocerse si se encuentra debidamente catastrada y devenga el IBI correspondiente. La disposición y linderos de esta parcela en el catastro no se corresponde con la que puede verse en el planeamiento.
Si mis datos no son erróneos, esta parcela es un proindiviso entre varios propietarios, entre ellos el Ayuntamiento, y se utilizó para hacer “caer” en ella varios restos de los repartos de aprovechamientos entre los diversos propietarios del sector urbanístico. En ese proindiviso, cito de memoria y de recuerdos, el Ayuntamiento es titular de un 64% o algo así. Vamos, que en ese proindiviso el Ayuntamiento tiene la sartén por el mango para disponer sobre ella. La parcela consta en el inventario de solares del Ayuntamiento, y su uso previsto el hotelero.
Los terrenos en cuestión tienen, en el Plan General de Ordenación Urbana de 1999 un uso urbanístico claramente definido: R12, Residencial Tipo 12.
La ficha urbanística de la parcela, definida como Fratres-05 (F-05), establece ese uso con la definición de “Hostelero Priv.-Equip. Genérico”. Esa parcela, que en su momento, con la bonanza del sector inmobiliario era el eje de una economía que, finalmente estalló, podía haber supuesto una buena inyección económica para las arcas municipales si se hubiera enajenado para la construcción de un Hotel. Pero…
Pero, casualmente, cuando esa posibilidad se pudo llevar a cabo, surgieron intereses privados que buscaron la modificación del PGOU en una parcela situada justo enfrente y que, aún hoy, conserva un letrero para la futura construcción de un hotel, que parece que nunca se llevará a cabo. El Ayuntamiento, con la mayoría absoluta del Partido Popular prefirió que hubiera una parcela de uso hotelero justo enfrente de la que el propio municipio es titular en un elevado porcentaje.
El turismo debería ser uno de los ejes, quizá el principal, para poder desarrollar, a falta de otros sectores generadores de empleo y riqueza, la disponibilidad por el Ayuntamiento de la propiedad de la mayor parte de una parcela apta para construir un hotel en diez alturas, con una superficie construida de más de 5.000 m2. La ciudad no está sobrada de hoteles y la consecución de nuevas plazas hoteleras sería un impulso para el crecimiento de los índices de turismo (visitas, pernoctaciones…).
La derecha, que sirve solamente a los intereses de las grandes empresas, ha conseguido (de momento, sólo casi conseguido) que la Central Nuclear de Almaraz extienda su vida hasta 2030. El Partido Socialista en Extremadura, haciendo un seguidismo, para mí inexplicable, también ha empujado lo suyo.
Ya veremos si ese casi conseguido se convierte en un conseguido.
La extensión de la vida útil de Almaraz hasta 2030 significa que quienes celebran semejante idiotez no tienen constancia de que ellos ya no estarán en ese año, al menos no estarán mandando unos y apoyando desde la oposición otros.
¿Habrá vida más allá de 2030? Sería la pregunta a la que tienen que contestar.
Cuando se diseñó y ejecutó la construcción de la CNA ya se hizo con la previsión de una vida útil que terminaría en 2027. Quienes la diseñaron y ejecutaron creo que fueron ingenieros suficientemente preparados para ello. Ingenieros capaces que sabían hasta cuando sería útil.
Ahora, montados en despachos de gobierno han azuzado los dirigentes políticos (creo que no hay entre ellos ingenieros nucleares) para que las empresas propietarias de la concesión de la CNA se planteen alargar la vida útil hasta 2030. La hemeroteca es inexorable y siguiéndola se conocer que las empresas no estaban muy por la labor. Pero la adulación público-privada la promesa de pingües beneficios fiscales han hecho el resto.
Nadie de los partidarios del alargamiento de la vida útil ha dicho nada, por ejemplo, de quién sería responsable de un accidente como el de, por poner un ejemplo, el de Chernóbil. Estoy seguro de que si ello ocurriera (que no espero ni deseo) los políticos inanes cabalgarían sobre sus poltronas para evitar que las consecuencias les salpicaran. Y las empresas ¡ah, las empresas! dirían que ellas no querían extender la vida útil.
Tampoco hay que ponerse en lo peor (un Chernóbil), sino un accidente como el de Harrisburg, el de Three Mile Island. ¿Alguien se ha parado a pensar en unas hipotéticas consecuencias? Para ir de Badajoz – Mérida – Cáceres a Madrid habría que cruzar la zona 0 del accidente, a unos 15-20 km de la CNA. Eso, ni en un audi con blindaje de tungsteno o un lexus de alta gama…
Porque la vida útil de un central nuclear se analiza cuando se diseña, se decide cuando se diseña, y se construye. La vida útil se proyecta para conseguir, en el tiempo que dure esa vida y la correspondiente concesión, el mayor capital, los mayores beneficios económicos para las empresas afortunadas.
Supongo que los impulsores de esta tropelía, de esta insensatez, habrán oído hablar de algo que se llama “fatiga de materiales”. O sabrán que cuando se construye algo para que tenga una duración determinada en el tiempo, se escogen los materiales que garanticen ese tiempo. Por ejemplo, las viviendas de la U.V.A. de Cáceres, que se construyeron para una duración de 50 años. Esas viviendas han superado esa vida útil, y para garantizar una longevidad mayor, están siendo sometidas, por sus adjudicatarios o causahabientes, a drásticos cambios de los materiales. Algo que no se puede hacer alegremente con los reactores nucleares.
Porque, y esto todavía no tiene respuesta ni anhelo, ¿después de 2030, qué?
Me temo que después de 2030 ¡ná!
Vale.
En la fototeca del Instituto del Patrimonio Cultural Español se custodia un fondo fotográfico de Pando Barrero sobre la construcción de la Central Nuclear de Almaraz.
Alrededor de la cruz, brazo en alto, cara al sol, y así desde hace 80 años.
La lectura combinada de las actas municipales con lo que se escribía especialmente en el Extremadura, periódico de acción católica, nos va dibujando un paisaje (y sobre todo, un paisanaje) que lleva desde los asesinatos de las navidades de 1937 a comienzos de mayo de 1938.
Así, en las actas municipales, tras una breve referencia a los fusilados, como dando cuenta de un trámite, los esfuerzos de los usurpadores de la alcaldía se centraron en convertirse en recaudadores de dineros de los vecinos, de los delatores, sirviendo así de coartada para justificar los asesinatos de las navidades de 1937.
La comisión gestora municipal la formaban cuatro gestores/concejales y un gestor/alcalde y fueron impuestos por los golpistas. Decían cómo y quieres tenían que constituir esas gestoras. En Cáceres, como en muchos sitios, fueron designados empresarios (las cámaras de comercio) y algunos tenían experiencia como concejales.
Es más que evidente que esos gestores eran de derechas, muy de derechas, aunque unos lo eran más que otros. Sabemos, por tradición oral familiar, que hasta los concejales de derechas, casi todos, tenían buena opinión y buena relación con el Alcalde Antonio Canales. No hay que olvidar que, aunque fue condenado a muerte en 1936, no fue hasta las navidades de 1937 que se ejecutó la sentencia.
El Alcalde Canales, a pesar de intereses en escarmentar a la ciudadanía con su fusilamiento, fue defendido hasta ante Franco por la Iglesia, por los empresarios, por “gentes de orden”, pero todo fue en vano.
Los gestores del ayuntamiento de Cáceres se dedicaron, como ya hemos señalado, a hacer que pareciera que había gobierno, que se hacían obras (sin dinero, porque no había ni un real) y poco más. Eso sí, cuando caía algún decreto, un telegrama, una orden de la superioridad se ponían en primer tiempo de saludo. Brazo en alto, por supuesto.
Los gestores iban aprobando certificaciones de cómo se construía la cruz, y el alcalde encargado decidía (o decidieron por él, tampoco iba a ser tan “libre”) de cómo serían las letras.
Las letras de bronce de las placas de la calle de Pintores, cuando le pusieron el nombre del dictador, pervivieron, especialmente las situadas en la esquina de la plaza mayor, hasta que por fin se cambió su nombre por el que había tenido siempre, ordenándose a unos operarios municipales que desmontaran la placa que sujetaba las letras y un con cejal del Partido Popular estuviera a pie de la escalera a que los operarios la bajaran. Imaginadlo.
Pues bien, mientras el concejal esperaba, anhelante, a que se produjera el “descendimiento”, se sintió muy frustrado cuando los operarios, tan torpes ellos, perdieron la sujeción y se les cayó la placa al suelo. Hubo risas.
Por cierto, el concejal anhelante de placa de la culona, da nombre a un pabellón deportivo público.
La protohistoria de la Lusitania se asienta sobre la leyenda de una delación: Viriato.
Al pastor lusitano le traicionaron Audax, Minuro y Datalco, por encargo del romano Cepión, pero cuando fueron a cobrar lo estipulado les contestaron que aquello de “Roma no paga a traidores”. El giro es que los sublevados sí estaban dispuestos a pagar.
La suscripción bajo el lema de nobleza obliga publicaba casi diariamente los “donativos” recibidos. Se hacía para con lo recaudado poder premiar a los valerosos que terminaron con el complot denunciado en Cáceres. La suscripción se hacía con los nombres de los donantes, ya fueran particulares, ya fueran empresas. Así, nadie escapaba al control policial.
Mientras la suscripción crecía, crecía también la cruz que la gestora municipal promovía para hacer la pelota al criminal. Cuando ya se sabía quién inauguraría la cruz, aunque no exactamente cuándo, llegó el momento de dar por finalizada la suscripción, dejando un pico de unas 600 pesetas para donar en auxilio de Madrid, y de otras 14.000 para la guardia civil a disposición de la Superioridad. El resto, unas 43.000 pesetas para pagar a los patriotas que habían hecho de la delación un modo de conseguir algo de dinero. Ya los patriotas de hasta el más bajo pelaje sabían que la patria estaba en la pasta.
Llegada la segunda quincena de marzo, y cumplidos los deseos sanguinarios de Rada (hijo adoptivo de la comisión gestora) llegó el momento del reparto. Para ello se convocó un acto en el salón de sesiones del Ayuntamiento, que se celebró en domingo.
Entrega de premios en metálico en el Ayuntamiento.
A los patriotas que descubrieron el complot.
El domingo, a las doce horas de la mañana, tuvo lugar en el salón de sesiones del Ayuntamiento el solemne acto de la entrega de los premios en metálico concedidos a los que intervinieron en el descubrimiento del complot tramado en la capital.
Mediada la mañana comenzó a llegar público al edificio municipal y poco antes de la hora señalada las representaciones oficiales eclesiásticas, militares y civiles invitadas.
Comenzado el acto, el Alcalde que presidía, explicó con palabra justa y elocuente el motivo de la suscripción y el agradecimiento de Cáceres a los patriotas beneméritos que libraron a la provincia de horas de angustia y dolor, sentimiento que ha buscado esta forma de manifestarse.
Seguidamente y entre grandes aplausos, fueron acercándose a la mesa presidencial los premiados para recibir el sobre con la cantidad correspondiente. Los miembros de la Guardia civil que figuraban entre los agraciados, se limitaron a recoger las manifestaciones de agradecimiento de sus convecinos ya que el Reglamento del Cuerpo no permite aceptar premios de ninguna clase. Las cantidades que les correspondían han quedado depositadas para darlas el destino que acuerde la Superioridad.
Como la recaudación líquida total ascendía a 43.607’87 pesetas y se distribuyeron 43.000, el resto de 607’87, con 107’55 que se anuncian por giro y cuantas otras se reciban con el mismo fin, se acordó unánimemente y a propuesta del Alcalde, que se entregue con el nombre de “nobleza obliga” a la suscripción abierta en auxilio de Madrid y poblaciones que se liberen.
Los premios fueron los siguientes: tres de 5.000 pesetas, uno de 3.000, dos de 2.000; dos de 1.000, dos de 750, y uno de 500 y ocho de 250.
Esto es: el número de delatores fue de 19, bastante alto para el tamaño de la población, y aunque nunca se ha conocido, de momento, la identidad de los premiados (alguno sí se tiene constancia popular), seguramente en algunos primaría más la necesidad que el presunto patriotismo, por cuanto los sublevados, los golpistas contra el orden constitucional, perdieron cuando empuñaron las armas contra el pueblo ese patriotismo. Como ahora.
Montaraces para largar en los periódicos y quejicas cuando les responden.
Desde finales de 1937 y comienzos de 1938, los miembros de la comisión gestora de Cáceres, que usurparon los cargos municipales de los concejales que habían sido elegidos por los ciudadanos en unas elecciones democráticas, continuaron tomando decisiones apoyadas en las armas que unos militares traidores blandían y disparaban contra hombres y mujeres indefensos.
Siguieron felicitando al criminal Rada, al que habían hecho hijo adoptivo cuyo mérito fue pasar por las armas a cientos de cacereños en las navidades de 1937.
Con la visita que ya se anunciaba para unos días después giraría la jefa de la falange, se celebraron en Cáceres unas jornadas de acción católica, que dejaron impresas en su periódico (el Extremadura, por aclarar) frases propias de mujeres que probablemente hubieran vivido en Maltravieso. Una de ellas, una tal María de Madariaga, dijo: “Tanta culpa tienen de que no acabe la guerra las mujeres que cruzan las piernas como los cobardes camuflados en la retaguardia”.
La comisión gestora cumplía su papel a plena satisfacción de los armados, despachando los asuntos de trámite, al mismo tiempo que decidían sobre la “pureza de sangre” de funcionarios y empleados municipales que reclamaban, tras meses en el purgatorio de represaliados o en el frente (nacional, por supuesto), volver a sus puestos de trabajo o, también, alguno que sabían que estaba “vacante”.
Esos mismos miembros de la gestora, serviles a los sublevados, eran los que ordenaban el pago de las certificaciones que pasaba el contratista de las obras de la cruz y los que decidieron que las letras de las proclamas para resaltar en la misma fueran de bronce, en lugar de grabarlas en la piedra, y los que ejercieron de cajeros de las aportaciones “voluntarias” bajo el lema de “nobleza obliga” con las que pagar las delaciones de unos vecinos contra otros.
La “vida” municipal transcurría tal y como deseaban los militares traidores a la Constitución.
A mediados de abril, con la construcción de la cruz casi finalizada, ya sabían quién se iba a encargar de su inauguración y preparaban los honores que habría de rendírsele, con un programa de actos que incluían funciones de teatro.
Extracto del acta de la comisión gestora del ayuntamiento de Cáceres de 4 de mayo de 1938.
Pero como en una reunión de mediados de marzo dijo el alcalde encargado, todavía faltaba un acto público con el que hacer escarnio de las familias de los fusilados y enterrados en la fosa común del cementerio: entregar a los delatores los cuantiosos premios a los que se habían hecho acreedores por sus servicios prestados.
El 22 de marzo, el periódico de acción católica, portavoz de los asesinos, publicaba una reseña de la entrega de recompensas a los delatores, eso sí, sin decir quiénes eran, no eran tan valientes, ni ellos, ni los miembros de la gestora que pagaron con dinero de todos los cacereños a unos cuantos que señalaron a los que luego fusilaron los valientes militares y guardias civiles.
La que nos ha caído a los demócratas y antifascistas con las derechas, muy de derechas, que nos gobiernan.
El 2 de febrero de 1938, la comisión gestora del Ayuntamiento de Cáceres (los peleles impuestos por los golpistas) acordó cambiar el nombre a la calle de la Libertad por el de Hermandad. El 15 de mayo de 2026, los causahabientes de aquellos miembros de la gestora y de los golpistas que los pusieron, presentaron un recurso de alzada contra la decisión del Gobierno de la Nación de retirar la “cruz de los caídos” de Cáceres. Los peleles de 2026, herederos de los ilegítimos de 1938, consideran que sus “argumentos” son válidos para proteger un símbolo fascista. ¿Podrían, de buen grado, los recurrentes con lo de la cruz, admitir que la calle Libertad vuelva a formar parte del callejero local?
Conviene, por contextualizar, transcribir el texto completo de 1938:
“Continúa la Presidencia proponiendo se sustituya el nombre de la Libertad, con que se designa la calle que existe entre las de Gómez Becerra y Gil Cordero, por la de la Hermandad, agregando que esta propuesta no es por que sea enemigo de la libertad, por que en la nueva España se ha de admitir, pero no en el concepto que antes se tenía de la libertad política que implicaba una tiranía hacía la voluntad del que mandaba, en cambio el concepto de Hermandad representa el espíritu que ha de orientar hoy en la nueva España”.
Los rejuvenecidos peleles consideran en su recurso de mano alzada al frente que la “cruz de los caídos ha consolidado la categoría de bien histórico ¿desposeído de su componente ideológico fascista a cuya mayor gloria se promovió?
En uno de los “argumentos” contra la resolución ministerial se señala que esa cruz forma parte de la “identidad” cacereña.
Si quieren hablar de identidad podemos hacerlo. De la identidad de quienes promovieron erigirla.
Vayamos por partes. El proyecto que redactó el arquitecto municipal es inequívoco, como se aprecia en los planos, y que se trata de una exaltación del sanguinario dictador. Los cacereños, en nuestra identidad, no podemos ni debemos consentir (ya han sido muchos los años) que un supuesto monumento erigido a mayor gloria del dictador forme parte de nuestra identidad.
Del proyecto del Arquitecto municipal para construir la cruz
Recogíamos al comienzo de este artículo una breve alusión al cambio de denominación de una calle, calle de la Libertad, porque en opinión de los gestores municipales tenía un componente político. Pues claro, ¿qué si no?
Los mismos gestores que no habían sido elegidos por los ciudadanos, si no designados por los militares sublevados contra el orden constitucional, debían sus puestos al dictador, y a su credo obedecían.
Además, en poco más de un meses antes habían mostrado no solo su adhesión al golpe militar, sino que habían asistido impasibles el ademán al fusilamiento de Antonio Canales, alcalde al que habían usurpado sus puestos, habían hecho hijo adoptivo al criminal Rada, responsable del terror desatado en nuestra ciudad en las navidades de 1937, habían convertido a los vecinos en delatores de sus propios vecinos a cambio de dinero, abriendo una suscripción pública, lo que en sí mismo ya era un acto de delación…
En un ambiente de terror se desarrolló el proceso de construcción de la cruz. El cambio de denominación de la calle de la libertad formaba parte del borrado de identidad del alcalde Canales, porque los gestores sabían y conocían que en el número 2 de la calle, se encontraba su casa, de una planta baja, su puerta de color rojo inglés desvaído, con un lateral fijo y doble hoja, arriba y abajo, por la que se accedía a un patio, con su parra…
Algo erigido en aquel ambiente no puede ser considerado sino una imposición y nunca formar parte de la identidad cacereña.
En estos días se está hablando y escribiendo mucho sobre una «invasión» de coches chinos en España, sobre todo como plataforma de acceso al mercado europeo y sortear en parte los aranceles y restricciones que desde la Comisión Europea se colocan frente a los fabricantes chinos.
De hecho, se publican informaciones sobre cómo es esa invasión: aprovechan huecos dejados por algún fabricante, o instalaciones dejadas de utilizar hace poco. Incluso, coinversiones con fabricantes actuales. Nombres como Nissan, Santana, Figueruelas, Stellantis, Vigo, Valladolid… son los que sobrevuelan lo que parece inminente.
Por eso, en estos días recordamos la impactante información colocada por la prensa local y regional de fechas como la presente, pero del año pasado, cuando de la mano de un lobby representado por un abogado polaco y de un gobierno regional (los mejores, siempre son los mejores cuando «ellos» gobiernan) nos quisieron vender la «amoto» de un fabricante chino que buscaba por nuestras latitudes un sitio para asentar una fábrica de coches chinos. Incluso vendieron la moto de qué modelo sería, de que sería muy barato…
Aquella inversión de un país comunista en Extremadura no solo contaba con las bendiciones del gobierno regional, sino que el consejero más avezado en cuestiones tecnológicas, el consejero telefónico llegó a infiltrarse en el «our team» de la empresa china, posando ufano con directivos de la misma.
Ha pasado un año sin más noticias de aquellos maravillosos orientales que venían a motorizarnos. No se ha vuelto a saber nada de aquellos directivos chinos de la China comunista, ni de aquellos coches chinos pequeños, de aquellos cochinos, ni de motos ni tractores.
Mientras que los gobernantes de la ciudad entretienen a los vecinos con artificios globos que pretenden engañarlos, la realidad es que esos mismos gobernantes ocultan su desmemoria y su barbarie.
La barbarie es utilizar dinero público para pagar festejos en los que se maltratan y matan con saña animales a mayor gloria de quienes creen que una «tradición» bendice sus gustos. En los circos ya prácticamente no se utilizan animales para entretener a quienes pagan una entrada, con la diferencia es que en el circo el entretenimiento no termina con la muerte del animal en un baño de sangre.
A esa barbarie «de los toros» el Ayuntamiento destina sus buenos dineros, para mantener un espectáculo de tortura. ¡Ay si pudieran!
Esos mismos bárbaros que escudan sus aficiones bajo algo que llaman «tradición» son los que, casualidad, hacen un ejercicio consciente de mala memoria, y se visten con ropajes de civilizados para vender no se sabe qué cultura en no sé qué año.
Esa misma gente, hipócrita, es la que defiende que en el centro de la ciudad exista un «monumento» a mayor gloria de quienes en 1936 dieron un golpe de estado y sembraron de muerte y destrucción el país. Una cosa que se llama cruz de los caídos ¡una cruz! que sustituyó una fuente que se llamó fuente del lápiz. Un lápiz, un elemento tan sencillo, tan humilde, que simbolizaba la educación, la cultura. Ahora dicen esos sujetos que esa cruz ya no representa lo que representaba, un golpe de estado fascista, y que no les importaría afirmar, sin caérsele la cara de vergüenza, que una corrida de toros es una clase práctica de acupuntura.
Una ciudad que aspira a ser capital europea de la cultura en 2031 y que sigue gastando dinero público en espectáculos sangrientos y que mantiene un «monumento» honrando al sangriento golpe de estado de Paca (a) La Culona no merece el honor de representar nada en Europa, y cultural, menos.
Además, y esto va también al debe de más gente de la misma ciudad, más hipócritas, que no puso objeción, obstáculo alguno cuando una propietaria terrateniente y mucho terrateniente promovió la conversión de una finca y su cortijo en un hotel de 5 estrellas. Una finca y su cortijo que durante los años del terror que siguieron al golpe de estado fascista fue utilizado como campo de prisioneros. Prisioneros rojos, por supuesto. ¿Alguien se imagina que Auschwitz o Dachau se convirtieran en hoteles de lujo?
Eso sucedió en la misma ciudad en la que se pretende mantener un monumento honrando el golpe de estado, en contra de la legislación de Memoria Histórica y Democrática.
Eso sucedió en la misma ciudad que gasta dinero público en espectáculos de tortura y sangre en los que se asesina a los animales.
Eso sucedió en la misma ciudad que permitió y concedió licencia de obras para que un campo de prisioneros de la barbarie franquista se convirtiera en hotel de lujo.
El pacto, vergonzoso, que el Partido Popular ha firmado con Vox en Extremadura nos ha traído la llegada del fascismo a la región. Ha llegado el fascismo esperemos que no sea para quedarse. Y María Guardiola y el PP se han arrojado jubilosos a sus zarpas.
Hoy, Extremadura, se ha convertido en una región sin más alegría que llevarse al espíritu que la de esperar y luchar para que el fascismo se vaya cuanto antes. Porque hoy el Partido Popular se ha abandonado en brazos del peor de los ismos de la historia.
A partir de hoy nos debemos dirigir a María Guardiola señalándola como lo que es, una fascista. ¿En qué momento los extremeños perdimos la dignidad y la vergüenza para llegar a ser gobernados por una jauría de analfabetos y fascistas?
Que haya firmado la defensa del mantenimiento de la llamada cruz de los caídos y que la quiera ensalzar como bien de interés cultural no es sino la muestra de su incultura y de su carácter dañino.
Seguramente muchos cacereños, incluida la inane Guardiola, desconozcan que para construir la cruz de los caídos hubo que demoler una fuente que se había construido tres o cuatro años antes, y que se denominaba la Fuente del Lápiz (no hay herramienta más iniciática para aprender que un lápiz), y que por la silueta que tenía la fuente también se la conocía como La Palmatoria, esa que servía para colocar las velas, las que daban luz en las casas de los más humildes
Seguramente muchos cacereños, incluida la inane Guardiola, desconozcan los epítetos laudatorios que se vertieron en el Ayuntamiento de Cáceres desde septiembre de 1937 y la inauguración de semejante mamotreto referidos a las heroicidades de los asesinos que jaleaban a Paca (a) La Culona, y las barbaridades que cometían aquellos asesinos con hombres y mujeres que no querían someterse a su yugo.
Baste señalar como muestra de los valores humanos a que se hicieron acreedores aquellos fascistas, a cuyo árbol genealógico pertenecen Guardiola y sus sicarios, que hasta tuvieron el cuajo de escribir, en papel oficial, con sellos y todo, y bajo el lema del año triunfal condenas a muerte como esta, sobre una mujer que vivía a escasos 150 metros de la Fuente del Lápiz:
Los herederos de los asesinos que firmaban estas sentencias son los mismos que se sentarán junto a Guardiola y son los mismos a los que Guardiola rendirá pleitesía y les dedicará arrumacos. Porque ya serán lo mismo: fascistas.