En esta nueva normalidad y cabalgando con la tabla de surf buscando coronar la segunda ola de la pandemia, me he dedicado unos cuantos días a visitar farmacias, supermercados, tiendas de chinos… buscando encontrar un modelo de mascarilla que es de los más utilizados: las mascarillas pescueceras.

En vano.

Cuando uno va caminando por una calle, un paseo, es fácil encontrarse con alguien que lleva la mascarilla pescuecera. Otros/as llevan la mascarilla dejando la nariz al viento. A veces, incluso por debajo de la boca. Pero el modelo más común de estas mascarillas alternativas es el pescuecero.

Más incluso que las coderas o las muñequeras, que también las hay.

He visto a gente que ha recibido un mensaje en el móvil, se ha parado o se ha apoyado en una pared, se ha ajustado las gafas y, para ver mejor la pantalla, se ha colocado la mascarilla en el pescuezo.

En los lugares donde más abunda este modelo de mascarilla, no sé si está homologado, es en las terrazas. Parece que la norma de uso de la mascarilla que se establece por Salud Pública para el caso de sentarse en una terraza a tomar algo, es quitársela solamente cuando se está consumiendo. Pero si hacer ningún ejercicio de paciencia observadora, se aprecia que la mayoría de los usuarios de las terrazas, lo primero que hacen tras ocupar la silla o el taburete del velador, es cambiar la mascarilla a modo pescuecero on.

Da igual luego el tiempo que estén sentados en la terraza, las consumiciones que hagan, si es más de una, siguen con la mascarilla en el gañote. Hay otros/as que deciden pasara al modo muñequera, como si vinieran de jugar en el frontón de pala corta.

La norma de salud pública es clara: siempre la mascarilla, excepto mientras se está consumiendo. Pero pedir un café con hielo, o un villa masa con dos cubitos, da para que el café o la copa duren todo el tiempo que dura el hielo, incluso más, hasta que, agotados de estar sentados en la terraza, vuelven a colocarse la mascarilla, levantarse y moverse como si hubieran sido fieles cumplidores de la norma de salud.

Vale.

Guía de recursos

Hace unos días se publicó que la Junta de Extremadura había pedido a los ayuntamientos que facilitaran un listado de recursos disponibles, susceptibles para ser utilizados en el curso escolar, al menos al comienzo. Si una vez comenzado, todo va más o menos bien, serán menos necesarios esos recursos.

Cuando quedan poco más de dos semanas para el comienzo del curso escolar 2020-2021, las dudas sobre cómo afectará la pandemia en cada territorio a ese comienzo comienzan las dudas, los nervios y, cómo no, las soluciones. Algunas fáciles, otras menos. En Extremadura, también. Por supuesto.

Algunos centros están planteando opciones, para evitar la acumulación de alumnos en las horas diurnas tradicionales. Por ejemplo, el IES Norba Caesarina plantea hacer una parte nocturna, algo que algunos alumnos y padres no aceptan, por diversas causas. Y en este afán de cada actor en el ámbito escolar (centros, alumnos, padres) se visualiza con propuestas alternativas.

En Cáceres, siguiendo con el ejemplo del IES Norba Caesarina, los padres de alumnos contemplan como alternativa llevar clases al Instituto de Lenguas Modernas. Una alternativa como cualquier otra. Pero que flojea si tenemos en cuenta que en el mismo edificio, en los mismos espacios libres, se encuentra el CEIP Prácticas, con lo cual se descargaría el Norba y se recargaría el ILM. No parece posible la alternativa.

¿Qué tipo de recursos ha solicitado la Junta de Extremadura a los Ayuntamientos’ ¿Qué disponibilidades hay en cada municipio?

Es evidente que la pandemia nos ha cogido a contrapié, pensando en que en nuestro mundo este tipo de circunstancias es impensable, y ahora es el momento de realizar un esfuerzo por disponer en cada municipio, en cada ciudad, de una guía de recursos, no solamente físicos, sino también humanos y de tecnologías que permitan afrontar mejor los meses que restan hasta que se pueda dar por vencida la pandemia.

La OMS parece que señala un plazo de dos años para esa circunstancia, aunque antes se produzca la aparición de una vacuna, que siendo eficaz, deberá serlo en el tiempo.

Los centros escolares extremeños, en general, tienen buenas dotaciones en materia de internet y pueden afrontar períodos de enseñanzas a distancia, y permitir que los alumnos con mayores dificultades económicas, puedan disponer de las herramientas necesarias.

También, los recursos que puedan poner los municipios al servicio de la comunidad educativa, deberán ser los apropiados a las necesidades que en cada momento demanden los centros. La primera mirada que se echa cuando se lee la noticia de la petición autonómica, es a los pabellones deportivos, de los que muchos pueblos disponen, pero habría que realizar un buen catálogo de infraestructuras para movilizar en el entorno de cada centro educativo.

En las ciudades más grandes, ese catálogo debería incluir las posibilidades de uso por los centros educativos más cercanos.

La propuesta de los padres de alumnos del Norba, en Cáceres, viene marcada por la inexistencia de ese catálogo, pues de existir, no habrían propuesto el antiguo Instituto de Lenguas Modernas, ya que en caso de ser necesario aumentar el distanciamiento entre alumnos del Colegio de Prácticas, sus espacios serían los primeramente accesibles.

Vale.

Dice la RAE que almena es “cada uno de los prismas que coronan los muros de las antiguas fortalezas para resguardarse en ellas los defensores”.

Torre de los Pozos. Cáceres. Años 20 aprox.

Parece ser que esta definición académica es válida para todas las murallas, excepto para un tramo de la de Cáceres actualmente en rehabilitación. En los últimos días, con motivo de la terminación de obras en un lienzo y una torre, la llamada de los Pozo, los dos periódicos impresos que se publican en Extremadura han coincidido en afirmar que esas obras han levantado la polémica.

Bien es cierto que, como viene sucediendo en la prensa española en general, los dos periódicos eluden en referirse a qué autoridades técnicas o científicas en la materia de historia les parece mal la actuación de rehabilitación que se viene llevando a cabo. Eso sí, parece que es en las “redes sociales” donde se debate el asunto con fruición.

Torre de los Pozos. Cáceres. 2020. Parte de rehabilitación concluida.

Sabido es que esas llamadas redes sociales han sustituido a la barra del bar, y más ahora en tiempos de pandemia, y en las páginas de los medios escritos nos encontramos con la opinión de un arqueólogo, que no critica exactamente la actuación sino que se refiere a esperar el resultado final, y a un divulgador de historias inventadas, ni siquiera leyendas con apoyatura histórica, que parece el origen de la agria polémica.

Estaría bueno que recuperar lienzos de muralla (todas las murallas son defensivas) y sus torres se hicieran sin tener en cuenta uno de los elementos fundamentales en las tareas de defensa, como es el que los defensores pudieran guarecerse de ataques enemigos.

Torre de los Pozos. Cáceres. 2020. Lienzo.

La Torre de los Pozos forma parte del conjunto de torres albarranas que jalonan el perímetro amurallado de la ciudad de Cáceres, que data de la época de la dominación árabe, y construidas en algunos casos aprovechando la existencia anterior de sillares de origen romano, formando cada torre y cada lienzo de la muralla que se conserva, una lectura en si misma de la historia de la ciudad.

Esa torre de los Pozos, a la que ahora la rehabilitación le ha devuelto sus almenas, parece ser que es el quid de que las redes sociales y los titulares de los periódicos hablen de polémica.

Una polémica estéril, puesto que las torres albarranas que se conservan (la de la Yerba, la torre del Horno, la del Aver, la Ochavada…) culminan en almenas de prisma rectangular, que es el modelo que se ha seguido en la recuperación del lienzo y torre de los Pozos, si bien en un lateral, aún en obras, el prisma cambia a una figura de base cuadrada y terminación piramidal, acorde con los datos que se conservan del antiguo alcázar árabe.

Torre de los Pozos. Cáceres. 2020. Parte alta de la torre rehabilitada.

Cuando los mal llamados medios de información se refieren a polémicas sin otro dato que sus titulares, lo que están buscando es “competir” con las redes sociales y conseguir que los usuarios que los visitan vía internet cliquen en esos titulares: cada click es contabilizado y es el medio técnico de contar visitas virtuales que forman parte de la factura que cargan luego a sus anunciantes.

Es de esperar que en pocos días, alguno de los polemistas de las redes se atreva a publicar algún artículo en la prensa y así veremos la calidad de sus argumentos.

De momento, y a ojos de quien esto escribe, la parte de las obras ya terminadas (o casi) presenta un aspecto inmejorable, que permite ver en su primera función, la defensiva, una parte de la historia, digo, de la muralla de Cáceres.

Vale.

El 7 de agosto de 1918, el periódico liberal EL BLOQUE publicaba un artículo de Jacinto Benavente, el autor de “Los intereses creados” y “La malquerida”, entre otras obras, y que en 1922 sería elegido Premio Nobel de Literatura.

El autor teatral, que a lo largo de su vida se vio sacudido por los avatares de la propia realidad española, pasando, por ejemplo, de ser uno de los creadores de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, en 1933, a ser censurado durante el franquismo (sus obras se representaban si citar su nombre, sino como “del autor de La malquerida”), y a participar en desfiles y conmemoraciones del franquismo, dejaba ver en el artículo que reproducía El Bloque, la doble moral de la llamada “alta sociedad” de la época, señala en la “señora de ***”.

Jacinto Benavente

¿A qué atenerse?

La distinguida señora de ***, en su casa y fuera de su casa:

En casa.- Necesita un portero. Condición: casado pero sin hijos. ¿Con chicos? De ninguna manera. Los chiquillos… que juegan y lloran  y alborotan en la portería… No puede ser.

Fuera de casa.- Es secretaria de una sociedad protectora de los niños; contribuye á una Gota de Leche y cose para un Ropero de niños pobres.

En casa.- Ordena al mayordomo que despida inmediatamente á una doncella , en quien ha creído advertir señales  de próxima maternidad. ¡Son cosas que no pueden tolerarse! Ella no se ha interesado nunca por la muchacha, nunca ha sido para aconsejarla, ni se ha cuidado nunca de los peligros que pudiera correr en su casa ó fuera de ella… Pero, ¡aquello! ¡Oh! ¡Aquello!

Fuera de casa.- Cargo importante y de faroleo en la Asociación Contra la Trata de Blancas; ídem en la Sociedad protectora de madres desvalidas.

En casa.- La servidumbre duerme en aposentos sin ventilación, el trabajo está regulado por los caprichos de la señora… Si la tertulia de noche se prolonga hasta la madrugada, los criados precisos velan toda la noche y después han de madrugar para atender el servicio, limpieza de habitaciones, etc. Cocheros, lacayos y “chauffeurs” aguantan heladas, lluvias y ventiscas, hora y horas. La alimentación de la servidumbre es por contrata con el cocinero, y el que no consigue captarse las simpatías del “jefe” anda á media razón por lo regular.

Fuera de casa.- Juntas se sanatorios y ligas antituberculosas.

En casa.- A los oficiales y jornaleros encargados de trabajos, obras y reparaciones se les paga un jornal muy regateado. ¡Abusa de un modo esta gente! Todo hay que ajustarlos antes: ¡desde que la gente baja lee el periódico!… Y ¡esa Casa del Pueblo!

Fuera de casa.- Funciones de beneficencia para los pobres de la parroquia; limosnas y donativos á vagos y holgazanes, con tal de que cumplan con la Iglesia y lo pidan por Dios. Todo lo que sea Caridad y nada que sea Justicia. ¡Es natural!; la Justicia no hace tanto ni hay porqué agradecérsela…, con ser más rara virtud que la Caridad.

En casa.- En las comidas íntimas, en las sobremesas, delante de los criados, se murmura de los amigos, se cuanto su vida y milagros, se ridiculiza á los ministros y á personajes más altos; en suma, se siembra indisciplina social.

Fuera de casa… y en casa también.- ¡Esta Prensa, que no respeta la vida privada! ¡Vivimos en plena anarquía” ¡No se respeta ni lo más respetable! ¡Con estos Gobiernos que se llaman liberales!

En casa.- La señora recibe á distinguidos judíos y luteranos, y se despitorra por ellos si son gente de viso.

Fuera de casa.- Firma exposiciones contra el Gobierno para impedir que se autorice la apertura de una sinagoga  ó de una capilla protestante.

En casa.- La señora se viste en París; veranea en el extranjero, y los pocos libros que lee son franceses; los niños tienen “nurse” inglesa y aya alemana. Se escandaliza de las comedias españolas y no se pierde representación de una Compañía francesa.

Fuera de casa.- Es muy española: va á los toros, y, aunque en menos cantidad de la que paga á su modisto de París, contribuye á todas las suscripciones patrióticas. ¡En la de la bandera para el barco “España” no ha faltado su peseta…!

El patriotismo de la distinguida señora de *** es tan grande como su caridad. Ya lo dicen los cronistas de salones. ¿Tendremos razón para no tomar en serio su caridad ni su patriotismo?

JACINTO BENAVENTE

Vale

Murales

cercadelasretamas —  agosto 7, 2020 — Deja un comentario

Hoy, 7 de agosto de 2020, el Ayuntamiento de Cáceres y la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional y Desarrollo, han inaugurado un excelente mural realizado por el artista Daniel Muñoz SAN, ampliamente reconocido en todo el mundo, cacereño, de Moraleja, para más señas. El mural está concebido como un memorial de George Floyd, ciudadano negro muerto por la policía de Mineapolis, básicamente por ser negro.

Esta sería una entrada en esta Cerca de las Retamas solamente redactada para quedar constancia del hecho, escrita y gráfica, si no fuera por algunas circunstancias: anterior, actual y posterior.

Anterior, por el inmueble elegido por el Ayuntamiento para que SAN realizara su obra y que debería ser el ejemplo de solidaridad de una pequeña ciudad española en la lucha contra el racismo. El inmueble tiene su pequeña historia de cincuenta y cinco años que no conviene olvidar. Y que las dos administraciones (Ayuntamiento y Junta de Extremadura) parece que sí lo han hecho. El edificio en el que se ha colocado el mural fue la primera inversión en educación, desde terminada la guerra civil, que el régimen franquista realizó en la ciudad de Cáceres, más allá de algunas reformas en centros ya existentes. Y coincidió, casualidad de las casualidades, con la potente campaña de propaganda del régimen, dirigida por el fundador del Partido Popular, Manuel Fraga, para glosar los “XXV Años de Paz” del franquismo, una paz forjada sobre las paredes de los cementerios y extendida por fosas y cunetas.

Autor del mural: Daniel Muñoz SAN. Cáceres, Agosto, 2020

Lo que hoy es un memorial para recordar las víctimas del racismo en todo el mundo, se ha plantado sobre un edificio levantado a gloria y honor del régimen fascista de Franco.

Actual es el movimiento internacional contra el racismo, que abarca las grandes actividades internacionales, en reacción tanto a la propia muerte (que cuando se sustancie judicialmente seguramente será asesinato) de George Floyd, y que ha coincidido en el tiempo con una sociedad mundial altamente debilitada por la pandemia del coronavirus. La muerte de Floyd, sin duda, ha obtenido aún más repercusión, si cabe, por la pandemia y, fundamentalmente, por la reacción del presidente Trump, que ha dado muestras de su sociopatía.

Actual IESO AL-QAZIRES. Anterior, Colegio XXV Años de Paz.

Y posterior, porque al poco tiempo de que el Ayuntamiento de Cáceres colgara en la red social twitter la información sobre el evento de inauguración del memorial, el propio alcalde de la ciudad publicaba un tuit en el que se lamenta de los comentarios racistas que se han vertido en contestación a la noticia.

Tengo la impresión que la obra de Daniel Muñoz SAN puede ser objeto de daños, en los que los racistas de hoy, los que critican que Cáceres, pequeña ciudad europea, se una a la avalancha antirracista mundial, serían los mismos que aplaudirían la inauguración del edificio bajo el lema franquista de los mal llamados veinticinco años de paz.

Vale.

La fuga del Emérito Juan Carlos, con la primera intención de, al menos, dificultar las investigaciones judiciales sobre su actividad privada durante los 40 años de su reinado, crea, sin duda alguna, una crisis institucional que afecta a uno de los pilares jurídicos fundamentales de la constitución del 78: la forma de estado.

Esta crisis no la ha creado una creciente corriente de ir a un referéndum vinculante sobre la forma de estado (monarquía parlamentaria o república), sino que ha sido creada por el torcido proceder de quien ha ejercido esa magistratura. La abdicación de Juan Carlos en su hijo Felipe fue una transmisión de la jefatura del estado, pero el vicio del ejercicio del padre ha sido, livianamente, sólo livianamente, cuestionado por un acta notarial levantada por el hijo renunciando a una parte de los bienes materiales del padre.

Sin embargo, la institución monárquica, hereditaria, conlleva dos elementos (entre las variadas acepciones que de la palabra honor fija el diccionario de la RAE).

En primer lugar, la Academia define el honor como la cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

El comportamiento privado de Juan Carlos (casos Corinna, Gayá y otros) carece de valor en ese ámbito privado, por cuanto el honor ha sido vulnerado incluso en ese ámbito privado, por no guardar y cumplir los deberes del cargo que ostentaba. La inviolabilidad del rey, proclamada en la constitución, respecto de sus actos, cualesquiera que fueran, afecta también a la vida privada. Cuando esa vida privada no puede mostrarse como ejemplar, el honor de la monarquía desaparece.

La abdicación en su hijo Felipe fue un puro formalismo para tener a cubierto su inviolabilidad e inimputabilidad por sus actos. Podría haber sido un acto de honor si no fuera porque los hechos que ahora se conocen (más allá de los reproches penales, civiles o tributarios que han de dirimir los tribunales) ya se había cometido. Y lo que es más grave, no parece que estos hechos, en todo o en parte, fueran desconocidos para el hijo en cuya persona recayó la abdicación.

El honor de la corona, en el sentido histórico más exacto, es una transmisión de padres a hijos. Si el honor es vulnerado por el padre, el hijo que recibe la carga de la corona, debe asumir su cualidad moral. En su ejercicio del cargo, Juan Carlos no observó su cumplimiento, ni en acciones privadas ni públicas (como sin duda son, o deberían ser, las comisiones presuntamente recibidas por realizar actividades de mediación empresarial, ya sea de manera activa, ya sea de manera pasiva).

Ahora mismo, la fuga hacia el imperio azucarero de los Fanjul en la República Dominicana, ha desposeído, totalmente, del concepto de honor a la monarquía representada por el hijo-heredero, a quien corresponde, sin duda alguna, su restitución con indudables pruebas públicas, o en caso de no poder hacerlo, a su renuncia.

También la Academia se refiere al término honor en su acepción 9, actualmente dice el diccionario, en desuso. En esta acepción, honor es heredad, patrimonio.

Si algo es característico de la monarquía es su sello de hereditario. Y no solo en la acepción primera a que antes he aludido, sino en esta acepción 9, que casa directamente con “la tradición” monárquica de un país como España. Los reyes legan a sus herederos el honor, como cualidad fundamental, pero también legan la heredad (los dominios sobre los que se extiende el reino, los títulos nobiliarios acumulados históricamente, los honores y otros títulos recibidos por sus antecesores), y el patrimonio que ello conlleva.

Ahora corresponde a Felipe VI asumir el honor de ser rey en sus conceptos morales (a los que su padre ha faltado gravemente), y asumir su herencia, con títulos y prebendas, pero también con las deudas contraídas por Juan Carlos I. Y le corresponde poner en una balanza, en el ejercicio del honor como señala la primera acepción de la RAE, y manifestar su capacidad y determinación para restituirlo, para desprenderse de las consecuencias de los errores de quien le legó el trono, y restituir el daño causado a los bienes públicos.

Si no se encuentra con capacidad y determinación para ello, lo más conveniente es poner en marcha los mecanismos que establece la Constitución de 1978 para su modificación en lo que respecta a la forma de Estado y la supresión del título II de la misma.

Un ejemplo de la determinación, si la tuviera, de Felipe VI para restituir el honor de la monarquía, sería su orden, como jefe supremo de las Fuerzas Armadas, de suprimir cualquier mención en los honores militares a Juan Carlos I. Porque hay unos versos de Calderón que presiden los cuarteles, y más allá de parecer escritos hace cuatro siglos, para los militares siguen siendo actuales:

Aquí la más principal

hazaña es obedecer,

y el modo cómo ha de ser

es ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía,

el buen trato, la verdad,

la firmeza, la lealtad,

el honor, la bizarría;

el crédito, la opinión,

la constancia, la paciencia,

la humildad y la obediencia,

fama, honor y vida son,

caudal de pobres soldados;

que en buena o mala fortuna,

la milicia no es más que

una religión de hombres honrados.”

Si no se encuentra con esta determinación para transmitir el concepto de honor a sus soldados (no hay que olvidar que la monarquía española es hereditaria y militar, como el régimen que la reinstauró), estará incapacitado para ser su jefe.

Vale

Los artículos 175 y siguientes del Reglamento del Congreso de los Diputados regulan la “moción de censura”, que deberá ser propuesta, al menos, por la décima parte de los Diputados, en escrito motivado dirigido a la Mesa del Congreso y habrá de incluir un candidato a la Presidencia del Gobierno que haya aceptado la candidatura.

Los elementos formales y reglamentarios de la moción de censura están expresamente regulados en el Reglamento del Congreso, pero no lo están los elementos políticos. Y una moción de censura es, esencialmente, política. El hecho de que el partido franquista VOX haya “anunciado” su presentación en septiembre (¿a comienzos, a mediados, a finales?) es un elemento político de importancia. Hacen el anuncio para conseguir que los mal llamados medios de comunicación que le son altavoces, puedan seguir publicando libelos, manipulando informativos, para así tratar de que su anuncio llegue sin respiración asistida al Congreso. Porque de lo que se trata, con la anunciada moción de censura contra el gobierno de coalición es dar de comer a tanto mal llamado periodista que degluten con fruición toda clase de detritus y porquerías.

Una vez planteada la moción de censura como un anuncio pagado para que coman los cerdos en las porquerizas de libelos, televisiones y radios, queda la segunda parte. Y la segunda parte no es otra que arrastrar a esas cochiqueras a un Partido Popular que carece de pulso, que es inane, que carece de un líder que sepa las cuatro reglas. Cuando el líder del partido popular no es más que un milagro que se sostenga de pie.

Porque lo que pretende el partido fascista es pasar por caja, hacer pasar por caja al PP para que pague los servicios prestados. El apoyo con el que el PP “gobierna” Andalucía, Madrid, Murcia, Castilla y León, no es gratis. Como diría la profesora de Fama: “ahora, con la moción de censura, es cuando vais a empezar a pagar”.

La moción de censura, que formalmente solamente puede presentarse contra el Gobierno, en este caso no es más que una OPA hostil lanzada desde la bravuconería de los rancios tercios fascistas contra las débiles huestes de la mal llamada derecha tradicional. Los discursos de Casado, Rafael Hernando, Cayetana, Aznar, en nada disienten de los proferidos por Abascales, Espinosas y Ortegas. Son los mismos discursos lanzados unos desde una estructura de partido convencional y otros desde las colinas yermas de cultura del fascismo.

En política, las mociones de censura no se anuncian (salvo que el anuncio en sí sea la finalidad, como es este caso). Las mociones de censura se presentan, se debaten y se votan.

Tener dos meses de anuncios diarios en los libelos (El Pais, ABC, La Razón, El Mundo) o en las puertas de las cochiqueras (A3Noticias, InformativosT5, Informativos4, Canal Sur…) es estar vertiendo las cáscaras vacías de las sandías a los cerdos para que se alimenten. Y así vemos cómo los años no pasan por algunos periodistas si no fueran por el engorde de sus carrilleras.

En septiembre, si Abascal continúa con su OPA hostil para hacerse con el control del 100% del accionariado del PP, veremos cómo uno de los mayores propietarios de Génova, 13, José María Aznar, se decanta por el pupilo de Esperanza.

Y Pablo Casado descolgará sus falsos títulos y comenzará a peregrinar de porqueriza en porqueriza buscando un poco de comida.

Vale.

En el año 2017 se celebró una Exposición con el pintor Sorolla y su relación con Extremadura como tema. Una exposición, como correspondía a la obra del pintor valenciano, colorida y colorista, en la que, como elemento más distintivo de su relación, incluía su cuadro El Mercado, pintado en Plasencia en 1917.

Fue en ese año, 1917, cuando el artista visitó la región. La primera vez, en enero, cuando llegó primero a Mérida y luego a Cáceres, para terminar su viaje en Plasencia.

Bocetos. Museo Sorolla. Madrid.

El propio pintor define así algún elemento de ese viaje en una carta a Clotilde, su mujer: “Hicimos el viaje en automóvil desde Sevilla, vimos Mérida: el teatro romano es una cosa interesantísima y muy hermosa. La ciudad nada de particular. De allí fuimos a Cáceres que es muy hermoso de monumentos del siglo XV, dormimos allí y por la mañana a las 12 tomamos el tren para venir a este pueblo [Plasencia, que es] menos importante que Cáceres, pero es más amable, más íntimo..”

De esa estancia en Extremadura, y de la posterior del otoño del mismo año 1917, son, además del ya mencionado y famoso cuadro de El Mercado de Plasencia, diversos bocetos de edificios o rincones de la ciudad de Cáceres, y que, en la referida exposición de 2017 ocuparon, algunos, un panel explicativo.

Esos bocetos, que nunca fueron traspuestos a cuadros, dejan algunas pinceladas del genio de Sorolla con la ciudad de Cáceres de fondo.

Así, por ejemplo, la Torre de Bujaco, por dos veces, la Casa del Sol o la torre de los Espaderos.

De su estancia en Plasencia, hay memoria fotográfica, con imágenes captadas por Arte-Photo Diez, un fotógrafo placentino, mientas que no la hay de su estancia en Cáceres, al menos en imágenes en las que se vea al artista trabajando o contemplando algunos edificios. En la exposición de 2017, se señala la existencia de fotografías tomadas por el hijo de Sorolla, y, si bien existen fotografías de las mismas fechas, depositadas en el Museo Sorolla, en las mismas no se atribuye autoría, señalándose como fotografías de autor anónimo.

El mismo museo Sorolla se refiere a alguna fotografía tomada en Cáceres, que pudo ser identificada como la ciudad en que sucede el cuadro de la imagen, por tener el mismo encuadre que una de Ruth Matilda Anderson. Es evidente que, a la vista de las fotografías con ese mismo encuadre, cualquier cacereño de mediana edad en adelante las puede identificar al momento. Son las que captan a aguadoras en la fuente del Concejo y que, además, se encuentran recogidas en bocetos de Sorolla, no sé si a la vista de las fotografías o directamente del natural. En todo caso, el encuadre de los bocetos y las fotografías son similares.

Además de esas imágenes captadas por la cámara del anónimo fotógrafo de las aguadoras en fuente de Concejo, el museo Sorolla guarda imágenes de las mismas fechas de otros puntos de la ciudad.

Vale.

Cáceres, la capital de la provincia, es una ciudad peculiar, sobrada de provincianismo, pero llena (dentro de lo que cabe) de funcionarios, camareros y pensionistas (también muchos pensionistas que fueron funcionarios). Morfológicamente, podría decirse que es un pueblo con rotondas.

El gobierno de la ciudad ha estado, desde 1995 (salvo la legislatura 2007-2011), gobernada por un Partido Popular lleno de (dentro de lo que cabe) de funcionarios, cofrades y abogados.

Desde 2019, junio de 2019, el gobierno de la ciudad lo ejerce, como minoría mayoritaria, el PSOE. Y en un año, el actual gobierno municipal debería haber resuelto, de una vez por todas, todos los problemas que tantos años de gobiernos de derechas no solamente no resolvieron, sino que ni siquiera enfrentaron. Y ello con los últimos 5 meses inmersos en una pandemia, la del coronavirus, a la que los científicos no parecen poner fin.

Pues bien, uno de los causahabientes del Partido Popular, el actual portavoz y perdedor claro de las últimas elecciones municipales, un tal Mateos, va a plantear en el pleno que se resuelvan todos los males que aquejan al comercio local.

Paseo de Cánovas. Cáceres.

Que estamos en medio de una pandemia… a ellos, a los del PP, les da igual. Los asuntos que ellos no fueron capaces ni ver de lejos, han de ser resueltos en quince días.

Que la ciudad padece un retraso (ya endémico) de varias décadas sin saber qué hacer con el comercio local… a ellos, a los del PP, ni mirarlos. Nunca han tenido nada que ver con ese deterioro.

Además, el planteamiento que el portavoz del partido perdedor de las elecciones, es una moción al pleno llena de lugares comunes, tópicos, como rescatando textos de la hemeroteca histórica que tanto me gustan a mí. Saben que la moción se la leerán los concejales, la debatirán, seguramente, después de un tira y afloja sin chicha, hasta se apruebe por consenso.

Pero saben, también, que si eso sucede, nada cambiará.

Para que una ciudad provinciana, cerrada por falta de uso, como su comercio, despierte, el primer paso sería arrojar con aspavientos la burocracia política (que también la hay) y no hacer caso a mociones que están hechas con la desgana del que va a comprar plátanos y el frutero le dice que no tiene, que tiene bananas. Y con tal de no ir a otra frutería, aunque esté a 10 metros de distancia, se lleva las bananas.

La ciudad necesita un punto de arranque doble: por un lado, una ciudadanía, una parte de ella que sea medible, cuantificable, que quiera apostar por el futuro, y, por otra, un liderazgo social y político que debiera ser ejercido por el actual equipo de gobierno, joven y determinado.

Y la primera medida, no aprobar la moción “de compromiso”, de decir “hemos cumplido y hasta otra” que plantea el partido perdedor de las últimas elecciones, y concitar en torno a un ayuntamiento socialmente fuerte y comprometido a todos aquellos ciudadanos que estén dispuestos a ser comprometidos con la ciudad.

Vale.

Casi a finales del siglo XIX se produjo en Plasencia un suceso que tuvo repercusiones en la prensa de entonces, incluida “la prensa de Madrid”. El escritor Víctor Chamorro tiene un libro publicado sobre el asunto, con el título “El muerto resucitado”. Se trataba de un dilema entre una posible apropiación de personalidad o un error en la identificación de un paciente muerto en el manicomio de San Baudilio de Llobregat.

Plasencia, en aquellas fechas, se convirtió en punto de referencia informativa gracias al muerto (o al resucitado). El asunto tuvo un largo recorrido judicial, lo que mantuvo el interés por conocer la verdad, si es que se llegó a conocer en algún momento.

El 10 de agosto de 1887, el diario republicano-progresista EL PAÍS publicaba la siguiente crónica.

El muerto resucitado.

Con el título Para rectificar, publica El Noticiero¸ de Plasencia, un artículo encaminado a demostrar la existencia verdadera del Sr. Campo Barrado.

Según el articulista, hay quien, deseando conocer ó investigar las probabilidades de si es ó no don Eustaquio Campo Barrado el hombre que vive en aquella ciudad, y que la generalidad reputa como tal, ha creído medio seguro para despejar la incógnita averiguar si el hombre en cuestión era instruido y revelaba conocimientos científicos y buena educación, iguales á los que tenía antes de su locura el rico heredero, á quien se dió por muerto en el manicomio de San Baudilio de Llobregat.

Imagen de Esteban Campo Barrado.

Pues bien: de las averiguaciones hechas en este sentido, resulta que el D. Eustaquio es instruido, que haba sin vaguedad ni vacilaciones de infinidad de materias, como no lo haría el que careciese de una esmerada educación. Quién ha discurrido con él sobre historia de España, quién sobre geografía, quién sobre derecho canónico, y en todos estos ramos reveló poseer grandes conocimientos.

«Pero aún hay más, añade el autor á que nos referimos; de ciencia propia nos consta, porque en la conversación tomamos parte, aunque pequeña, que no solo conoce la historia patria, sino la eclesiástica y aun la extranjera. Se habló de Francia, pero de la Francia de Rechelieu y de Mazzarino y de la política de los dos, de cuál de ellos parecía más hombre de Estado y tuvo mejor administración; y como era natural, tratándose de hombres de Estado y Cardenales, giró la conversación sobre nuestro inmortal Cisneros y el habilísimo Alberoni, pronunciándose en el cotejo, aunque no sin discusión, por aquello de: Españoles sobre todo. Conoce bien el período histórico de la estada del Pontificado en Aviñón y algo sobre la política de aquellos tiempos, en todo lo cual revela una instrucción que no se hermana bien con la pobre y descuidada educación que reciben generalmente nuestros artesanos.»

De todo esto, que es público en Plasencia, deduce el redactor de El Noticiero, que el individuo de que se trata no es Eugenio Santa Olalla Palomar, sino D. Eustaquio Campo Barrado. El artículo termina con esta interesante revelación:

«Ni una frase malsonante de le oye jamás acerca de los que le desconocen, ni un pensamiento mezquino sobre la situación que se le ha causado, ni una queja por su vida accidentada y azarosa; antes bien, le hemos oído deplorar que el dinero juegue papel tan principal en la vida humana, siendo el nivel de multitud de acciones punibles. Es más, nos decía una tarde con ingenuidad: no he venido á molestar á nadie, ni á pedir nada á nadie; creí que los años y los trabajos me habían desfigurado y podría pasar desconocido en mi propio pueblo; me han provocado sin necesidad, yo hubiera guardado un absoluto silencio. Todo esto revela grandeza de ánimo, desinterés y generosidad, bellos sentimientos que indican al caballero de buena educación.

Complétase esto por las buenas formas sociales en todo hombre fino y correcto en sus modales. Que todo ellos se encuentra en nuestro hombre puede verlo cualquiera que á él se acerque, pues no se niega á nadie ni tiene por qué esconderse, y se convencerá de que nada exageramos en lo que venimos diciendo, sino que es la verdad lisa y llana, que no es fácil oscurecer, aunque se haya intentado por varios caballeros particulares, que desearíamos abundaran en la misma delicadeza de sentimientos y buenos deseos que distinguen al caballero de que venimos ocupándonos.»

El interés que este proceso despierta es cada día mayor, y no se comprende ciertamente la tardanza que en resolverlos observan los tribunales.

El asunto del muerto resucitado de Plasencia tuvo su andadura judicial y ha sido motivo de trabajos diversos, como el ya citado de Víctor Chamorro, si bien la crónica de El Noticiero que reproducía El País, tuvo un pequeño añadido en la carta que, firmada por el propio Eustaquio Campo Barrado, publicaron tanto el periódico local como el madrileño, en la que se citaba la repercusión de su proceso y su interés en no ser molestado en las idas y venidas al juzgado. Esta carta la reprodujo El País el 30 de agosto de 1887.

Edición de “El muerto resucitado”, de Víctor Chamorro.

El muerto resucitado.

El que así llaman en Plasencia, el que para unos es el propio Sr. D. Eustaqui Campo Barrado, que figura como fallecido en el manicomio de San Baudilio de Llobregat, y para otros un impostor, publica en El Noticiero de aquella ciudad y en gruesos caracteres lo siguiente.

Protesta

«En vista de la actitud de algunas mujeres y chiquillos, al presentarme en el juzgado para declarar, protesto que rechazo todas reuniones en derredor mío que pueda significar apoyo é interés en un obsequio, porque entiendo que no es buena la intención de quien me sigue sin ser llamado, y creo que lo que pretende es perjudicarme ante la autoridad y opinión pública; por cuya razón no considero amigo, sino más bien contrario, á cualquiera que se acerque á las inmediaciones del palacio de justicia cuando acudo á declarar.

Ruego á todos tengan muy presente que me perjudicar acudiendo donde voy, ó siguiéndome, y declaro que no llamo ni busco á nadie que acompañe cuando he de comparecer ante los tribunales.- E. Campo Barrado.»

El asunto del muerto resucitado de Plasencia, el devenir del juicio, las partes interesadas en la herencia en juego y todos los demás entresijos pueden ser ampliamente conocidos en la red.

Aquí he pretendido traer una muestra del interés sobre el asunto en la “prensa de Madrid”. Y, por cierto, esta fue lo único noticiable ocurrido en Cáceres y provincia para El País en todo el mes de agosto de 1887.

Vale.