En estos dos meses electorales, y desde la moción de censura que presentó y gano el PSOE de Pedro Sánchez, es recurrente que diversos dirigentes de la derecha (de la derecha de recortables) tilden tanto al líder socialista como a otros (últimamente le ha tocado a Manuela Carmena) de okupas, sí, con k.

El llamar okupa a quien ocupa un espacio de poder al que ha llegado legítimamente, tiene dos connotaciones. Y las dos, negativas. La primera es que la k define al cuestionado como radical, como extremista. Y la segunda, de un profundo pensamiento que señala no solo la ilegitimidad de la okupación con respecto a las leyes, sino que es ilegitimidad es contra el derecho divino del poder y la propiedad.

La derecha, en España, la de los tres cromos recortables, tiene interiorizado que el poder les pertenece por derecho natural cuando no por derecho divino. Y quien no lo entienda así, está actuando en contra de las leyes naturales y divinas que inspiran el ser de ¡España!

Utilizar el sustantivo okupa contra Pedro Sánchez, Manuela Carmena o cualquier otro cargo público legítimo forma parte del argumentario ideológico de Casado, de Rivera… y cuando son subordinados en el escalafón de ellos mismos, el sustantivo pretende convertirse en insulto.

La indigencia ideológica y moral de las tres derechas les lleva a la exageración en cualquier asunto con el que pretenden atacar a los que legítimamente ostentan el poder.

Casado, Rivera, Abascal y sus comepollas mediáticos parece que han desempolvado los viejos libros de formación del espíritu nacional y bucean en su mierda tratando de llevar al subconsciente colectivo aquellas “enseñanzas” que nacían de flechas y pelayos que hicieron una profesión de ellas.

El origen divino del poder es lo que une, como un cordón umbilical, a las derechas con la iglesia más rancia, con la iglesia que bendice las barbaridades que, de momento, solo de palabra cometen sus monaguillos políticos.

El origen natural del poder, el derecho natural a ejercer el poder, les corresponde a ellos, a quienes representan la selección natural de ricos contra pobres. Si buscamos un ejemplar en esta especie en extinción más significativo, lo encontramos en Iván Espinosa de los Monteros. Él, más que ningún otro, representa el pedigrí de quienes acuden al origen natural del poder y de quienes, para avalarlo, muestran sus vínculos con la jerarquía eclesiástica.

Pero el poder político, y lo saben aunque les duele en las entrañas, ya se sabe y se asume por la mayor parte de la ciudadanía, no tiene un origen divino, ni tampoco proviene del derecho natural. Quienes todavía apelan a este origen no están sino diciendo que el poder les pertenece por selección natural, porque son los más fuertes (el poder económico los sustenta), y porque la mayor parte de los ciudadanos somos piezas de caza a los que como los guepardos y leones asestan sus colmillos al acercarnos a la orilla buscando agua, como los ñus.

Vale

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En marzo de 2016 finalizaba la concesión, a la Agrupación Cacereña de Industriales de Carne, del matadero municipal. Es evidente que el Ayuntamiento conocía ese vencimiento y lo lógico es que con antelación suficiente se hubieran preparado los pliegos técnicos y administrativos y licitada una nueva concesión. Pero… nada. Nada de extrañar, por otra parte, dada la ineficacia, inoperancia e incompetencia del gobierno del Partido Popular, sustentado en los votos de los gorrillas.

Lejos de iniciar un nuevo proceso por el vencimiento del contrato, el Ayuntamiento decidió, unilateralmente, mediante Resolución de la Alcaldía, y sin acuerdo previo con la concesionaria del servicio, la prórroga del contrato. Esta prórroga suponía para todos y cada uno de los miembros de la agrupación (incluido alguno ya fallecido) la imposibilidad de resolver el aval bancario prestado en su día y cuyos importes económicos debían seguir abonando.

Con anterioridad a 2016, la mayoría de los integrantes de la concesionaria original (la Agrupación Cacereña de Industriales de Carne) habían decidido que todas las acciones, derechos y deberes de la agrupación, en lo concerniente al contrato de concesión, fueran gestionados por uno solo de sus miembros, lo que fue elevado a escritura pública y presentada dicha escritura en el Ayuntamiento.

A todo esto, el Partido Popular en el gobierno continuaba sin redactar los pliegos para una nueva licitación, seguramente a la espera de la entrada en vigor de la Reforma del Régimen Local impulsada por dicho partido, y que tenía, entre otras consecuencias, que los municipios dejaban de tener, como en el caso de Cáceres, la competencia de matadero municipal, entre otras.

Por parte de la mayoría de los miembros de la Agrupación concesionaria se intentó en diversas ocasiones la resolución del contrato, sobre todo para la recuperación de unos avales que resultaban cada vez más gravosos. Sin éxito.

Sin embargo, esta situación de puesta a disposición de uno solo de sus miembros por el resto de carniceros de la agrupación, no impidió, por ejemplo, que en su momento, la alcaldesa asistiera a la “reinuaguración” del matadero, de lo que dan testimonio diversas publicaciones en prensa. Para los miembros de la Agrupación de carniceros, la opción de trasladar derechos y obligaciones a solamente uno de sus miembros, era la única salida posible, por cuento el fallecimiento de alguno de los integrantes de la concesionaria original, resultaba un impedimento para su disolución legal.

Desde marzo de 2016, en que la alcaldesa Elena Nevado resolvió la prórroga unilateral del contrato de concesión, en diversos edictos emitidos por la concesionaria del suministro de agua aparecía como morosa a las arcas municipales la Agrupación de carniceros por cuantías de más de 2.000 € en cada ocasión. Cantidades que no eran satisfechas por el único administrador del matadero municipal, y sin que esa condición de deudor a la hacienda pública local tuviera consecuencias. Consecuencias que sí lo fueron para los integrantes de la Agrupación, con un acuerdo del pleno por el que se les prohibía la contratación con el Ayuntamiento en su condición de deudores.

Todo ello, constando en el propio Ayuntamiento el acuerdo suscrito por los carniceros con el único administrador del matadero. Además de la prohibición, siguieron pesando sobre los miembros de la agrupación los avales y sus cuantías correspondientes.

Por fin, ya con la nueva legislación en materia de régimen local en vigor, el PP consiguió resolver que el matadero dejaba de ser una competencia municipal y que podría ser adjudicado mediante un contrato con la tipología de concesión demanial. Y se realizó todo el procedimiento, incluido el depósito de la fianza por parte del nuevo adjudicatario…

Pero… siendo el Ayuntamiento de Cáceres gobernado por el PP cualquier cosa podría esperarse. Y así sucedió.

Cuando el nuevo adjudicatario intentó hacerse cargo de las instalaciones (propiedad municipal) para poner en marcha su contrato de concesión… no pudo. El matadero había sido desmantelado, tal cual.

La respuesta, por el nuevo adjudicatario, resolver el contrato. Y del Ayuntamiento, aceptar esa renuncia y decir, en los periódicos, que reclamarían los daños causados.

En marzo de 2019, el pleno municipal elevó a definitiva la resolución contractual. A día de hoy se desconoce si se ha iniciado alguna acción judicial por parte del Ayuntamiento por los daños causados.

Sin embargo, en las informaciones de prensa se omite (seguramente por ignorancia o por abulia) un detalle: si las instalaciones del matadero objeto de licitación han sido desmanteladas, la responsabilidad no puede atribuirse solo a quien las haya desmantelado, sino al propio ayuntamiento, por cuanto se trata de un bien patrimonial cuyo estado de uso y mantenimiento corresponde al propio municipio constatar cuando sea preciso. Y más cuando se estaba en proceso de licitación.

Lo que se llama “responsabilidad de culpa in vigilando”, que recae exclusivamente en el propietario del bien patrimonial público (Ayuntamiento) con independencia de otras responsabilidades que hubiera. Si el Partido Popular en el Ayuntamiento denunciara a la Agrupación concesionaria hasta 2016 (o antes, cuando se produjo el traspaso de derechos y obligaciones a un único miembro de la agrupación) de los daños causados en las instalaciones, un buen abogado conseguiría culpar de las mismas a quienes incumplieron sus obligaciones e hicieron dejaciones de su responsabilidad in vigilando.

Vale.

En un debate organizado por alumnos de 1º de ESO de un colegio concertado de Cáceres, tres de los cuatro portavoces de los partidos que se presentan a las elecciones municipales del 26 de mayo se han pronunciado abiertamente en contra. Se trata de los portavoces del Partido Popular, actualmente en el gobierno municipal, del PSOE y de Cáceres Tú, la marca local de Podemos. El cuarto partido invitado, Ciudadanos, se ha referido al asunto como un proyecto que habrá que estudiar, con todos los informes técnicos, etc.

Mientras que PP, PSOE y CáceresTú se oponen frontalmente al proyecto, por razones de dos tipos, combinadas: por motivos medioambientales (incluida la salubridad de la población, por la proximidad de la mina) y porque la información conocida hasta la fecha no arroja ninguna expectativa clara y contundente de beneficios en materia de empleo.

Las dos posiciones, en contra y “ya se verá”, son las que vienen definiendo el asunto cada vez que salta a los medios. Y ahora, con la cita electoral tan próxima, saldrá a menudo.

La reducción del asunto de la mina de litio en San José de Valdeflores (San Jose Infinity Lithium Project) a términos como el empleo futuro (indefinido, y por tanto, una carta al azar que una ciudad como Cáceres no se puede jugar), a cuestiones medioambientales o, como dice Ciudadanos, a “un estudio más detallado del proyecto” y “a esperar a lo que digan los técnicos”, no desatasca el peligro cierto de una herida en la tierra en un entorno tan cercano a la población.

Y no lo desatasca porque la vigente legislación en materia de minas y en materia medioambiental recoge, como otras muchas normas, la existencia de “medidas correctoras” que, sin duda, los técnicos de la empresa australiana, podrán llevar al papel.

Tampoco es una solución la pretendida declaración de zona especialmente protegida, o de parque periurbano, o cualquiera otra figura medioambiental propuesta que se adoptara, por cuanto no tendría vigencia ya que cuando se iniciaron los trabajos no existía ninguna de ellas. Y aquí llegamos al meollo de la cuestión: el principio de seguridad jurídica.

Si realmente PP, PSOE y CáceresTú, se posicionan radicalmente en contra del proyecto, no deberían perderse en cuestiones como las enunciadas en el debate, al menos lo conocido a través de los medios, sino en disponer de una herramienta que permita hacer frente a un proyecto cuyo valor económico puede ser muy sustancioso. Esa herramienta será que el Ayuntamiento pueda hacer frente, precisamente, a cualquier demanda que no deje ningún resquicio a la inseguridad jurídica.

En el vigente planeamiento, el PGM aprobado en 2010, y sobre los terrenos en que se asienta el proyecto minero, no prevé la prohibición expresa de actividades extractivas. De hecho, la empresa minera presentó una propuesta de modificación del PGM para que se incluyeran dichas actividades extractivas, lo que fue resuelto en contra por el Ayuntamiento.

El refuerzo de esa decisión municipal de no modificar el PGM ha de ser el punto de partida en el que anclar la seguridad jurídica de que no habrá proyecto minero. Y eso no puede hacerse desde la división política, sino desde el acuerdo entre los partidos que optan al gobierno municipal.

Cambiar las reglas del juego como proponen organizaciones conservacionistas o plataformas ciudadanas no son la más eficaz defensa, aunque sí pueden catalizar una opinión pública favorable a impedir el proyecto minero.

La denegación de la modificación del PGM ya producida, no es suficiente, puesto que los titulares de los derechos mineros pueden tramitar otra propuesta de modificación, en términos no exactamente iguales a la denegada, para forzar a llevar a los tribunales la resolución definitiva. Y esos derechos mineros, en el caso de San José de Valdeflores, son anteriores al derecho urbanístico reflejado en el PGM. Es decir, la empresa no reclamaría la inclusión de las actividades extractivas entre las que puedan llevarse a cabo en los terrenos, sino a incluir en el PGM el reconocimiento expreso de los derechos mineros, existentes con anterioridad a 2010.

Conseguir un acuerdo político y fundamentarlo jurídicamente sería un paso. Ciudadanos quedaría como el único partido que juega a dos bandas, a saber por qué, y ese acuerdo político y jurídico debería ser el primer asunto a asumir, en el primer pleno municipal tras el 26 de mayo, por los tres partidos que se oponen al proyecto minero.

Vale.

La dura campaña electoral para las elecciones generales del 28 de abril, ha supuesto un revés importante para la derecha, que se presentaba con tres vestidos diferentes, pero con un único muestrario de argumentos, simples, falsos y endebles. El mayor damnificado ha sido el PP, liderado por el sinsorgo Casado, que ha perdido 71 escaños y ha quedado, como segunda fuerza política en el Congreso con 66, uno menos de la mitad de los que ha obtenido el PSOE encabezado por Pedro Sánchez.

La debacle de la derecha ha obligado a los tres muñecos que representaban cada uno de los vestidos a fijar posiciones: Albert Rivera se ha autoproclamado, a lo Guaidó, como jefe de la oposición, cuando por matemática parlamentaria ese honor le corresponde al PP. Santiago Abascal, con unos resultados mucho más cortos de los que sus sirenas le zumbaban en los oídos, ha apostado, en principio, por mantenerse inmóvil en su caballo.

Pero todo se vino abajo cuando Pablo Casado, empujado por su corte (de la que ha expulsado al lanzador de pipos de aceituna y a Javier Maroto), decidió cometer dos errores: el primero, desplazar hacia la izquierda a Ciudadanos, a los que calificó de socialdemócratas, y dejar a Vox como única ultraderecha. Además, de paso, recordó a Pelayo Abascal sus miles de euros en mamandurrias gracias a que estaba en el PP.

La campaña electoral que se jugaban los tres monigotes de la derecha parecía que se habían dedicado a arrojarse unos contra otros, aplicándose entre ellos la misma política de tierra quemada que los tres han aplicado, a su vez, contra Pedro Sánchez (“cordón sanitario”).

Lo que el domingo 28 de abril por la noche parecía una situación de tierra quemada contra el PSOE, se ha vuelto por obra y gracia de los mismos tres petimetres, en una durísima batalla que puede resultar cruenta. De momento, Casado “libera” a los candidatos de su partido a hacer campaña sin el paraguas de las siglas. Seguramente, muchos ya han entendido que las siglas PP están agotadas.

Afirmar que Vox es la ultraderecha única y verdadera (y de paso, llamar pancista a Santiago Abascal durante sus años de mamandurria y chiringuito populares) ha tenido el efecto de hacer temblar la silla de Juanma Moreno, que no sabe si la amenaza de quien le dio el gobierno andaluz va en serio o no, pero que tiene la virtualidad de que nos hará pasar un mes de mayo, hasta la noche del 26, subidos en un tobogán de amenazas y recados mafiosos sobrevolando San Telmo.

Rivera, autoproclamado jefe de la oposición, podría, aunque es más que improbable, esperar como los guepardos de La 2 antes de atacar a su presa cuando se acerque a beber el día que se constituyan el Congreso y el Senado. Entonces, volverá a blandir su gran y superfluo ego.

Y seguimos en campaña, y volveremos a encontrarnos, en cada municipio, en cada comunidad autónoma, con los mismos mensajes de la derecha, lanzados por los tres muñecos que la encabeza y volverán a ahondar tajos entre ellos, porque con las animaladas que dicen parecen perros marcando territorio.

De todas formas, los supuestos navajazos entre las tres derechas pueden saltar por los aires si antes del 26 de mayo algún juez determina, informe de la UCO en ristre, que la reina de las ranas debe pasar por sede judicial a deponer como investigada. Entonces, la derecha (incluido Ciudadanos, que ha engordado sus listas con ratas huidas del PP) entrará en shock. Los tres muñecos aparecerán manchados con mamandurrias y chiringuitos.

Y la tierra quemada los sepultará.

Vale.

La Junta de Extremadura, por Decreto de 10 de marzo de 1992 (D.O.E. de 17 de marzo), aprobó la declaración para la Plaza de Toros de Cáceres como Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento. El vigente Plan General Municipal recoge esta Declaración en el Catálogo de Bienes protegidos.

La declaración de un bien con esta categoría conlleva el deber de protección, mantenimiento y conservación, que, al tratarse de un inmueble de titularidad pública, hace recaer sobre el titular dominical, o, en su defecto, en la propia Junta de Extremadura.

Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura establece en su artículo 22.2. que “los propietarios, poseedores y demás titulares de derechos reales sobre los bienes integrantes del Patrimonio Histórico y Cultural extremeño están obligados a conservarlos, protegerlos y mantenerlos adecuadamente para garantizar la integridad de sus valores, evitando su deterioro, pérdida o destrucción”.

Asimismo, el apartado 1 del artículo 23 de mencionada Ley determina que “la Consejería de Cultura y Patrimonio podrá ordenar a los propietarios, poseedores o titulares de los bienes integrantes del Patrimonio Histórico y Cultural extremeño la ejecución de las obras o la adopción de las medidas necesarias para conservar, mantener y mejorar los mismos, sin perjuicio de obtener las autorizaciones o licencias que correspondan de otras Administraciones”.

Extraña, en plena campaña electoral para las elecciones generales del 28 de abril, y precampaña, dura precampaña, para las elecciones municipales y autonómicas de 26 de mayo, que el Partido Popular no haya atizado el debate sobre la ausencia, debida, fundamentalmente, a su incapacidad para aprobar los presupuestos municipales, de espectáculos taurinos con motivo del patrón San Jorge (23 de abril) y de las ferias y fiestas de mayo. Máxime teniendo en cuenta que la “defensa” de la tauromaquia es un punto elevado de debate, de manera que solamente se es buen español quien la defiende y la promueve, en tanto que los demás no lo son.

Claro, que viendo cómo se encuentra la cubierta de la Plaza de Toros, es impensable que en ella pudieran celebrarse espectáculos taurinos, o de cualquier otra clase.

En el post anterior recogía imágenes, obtenidas con teléfono móvil, del mal estado de la cubierta. Ahora, con apoyo gráfico más definido, se aprecia, en la vertiente de la cubierta hacia el exterior que prácticamente desde la primera hilada de tejas desde la limatesa, la cubierta se haya vencida, lo que produce un desplazamiento de las tejas hacia el alero, que, si no se resuelve con prontitud, podría derivar en la caída de las mismas hacia el acerado. Hoy, de modo extraoficial, me informan que el vallado perimetral existente en todo el contorno del inmueble se debe a que se han estado eliminando las pintadas que se hicieron con motivo de la huelga general del 8 de marzo. Si esto es así, al día de hoy no hay rastro de dichas pintadas, por lo que el vallado debería haberse suprimido.

Dado que desde el exterior no se aprecia más que una vertiente de la cubierta, ignoro si la vertiente interior presenta los mismos fallos, los mismo descuelgues de las tejas, dejando solamente, sin aparente daño la limatesa.

El deber de conservación del patrimonio histórico y cultural, en lo que respecta a la Plaza de Toros de Cáceres, va más allá de que se le pueda dar uso escasísimos días al año, lo que agrava además su estado de conservación, dado que no se realizan las tareas propias de mantenimiento.

Sería muy interesante, de cara a la próxima legislatura, que los partidos políticos que optan a gobernar la ciudad, aclararan qué medidas reales y con qué presupuestos reales están dispuestos a mantener y conservar el patrimonio histórico.

La Plaza de Toros no puede ser un bien abandonado, por lo que su uso, incluso sin tener en cuenta su origen, ha de determinarse para que sea patrimonio, además de histórico y cultural, de todos los ciudadanos y pueda tener un mejor aprovechamiento.

Vale.

Hace unos días (17 de abril), el concejal de cultura del Ayuntamiento de Cáceres descartaba que se pudieran celebrar festejos taurinos en la Plaza de Toros con motivo de las fiestas del patrón de la ciudad San Jorge. Decía el concejal que la falta de acuerdo de los grupos municipales con el Partido Popular. El concejal decía que se ha formado un tripartito antitaurino, con PSOE, Ciudadanos y Cáceres Tú (Podemos).

En la mañana de hoy, 22 de abril, se puede ver la Plaza de Toros, el llamado Coliseo de la Era de Los Mártires, rodeado de vallas. Cabe pensar que será porque lo van a pintar, aunque a simple vista parece que le hace mucha falta una mano de pintura. Ni en la web del Ayuntamiento, ni en los medios de comunicación, al menos los escritos y digitales, se ha informado de por qué está vallada la Plaza de Toros, ni en las propias vallas se ha colocado cartel alguno advirtiendo, si así fuera, del peligro existente.

Mirando más despacio, a las cubiertas de teja del inmueble, se aprecia que hay numerosas tejas vencidas. La distancia con la que se puede mirar, incluso aumentando el zoom de la cámara del teléfono móvil, hace que sea una mala señal el vencimiento de las tejas y que haya hiladas que quedan expuestas a que ráfagas de viento que pudieran producirse se las lleven por delante.

La Plaza de Toros de Cáceres se construyó en 1846 (en el catastro se data su construcción en 1860), tiene la consideración de monumento histórico, y está situada al sitio de la Era de los Mártires, que se formaba desde donde está situado el coso taurino hasta la zona más alta del Paseo Alto y terrenos donde se construyó en los años 20 del siglo pasado el Cuartel Infanta Isabel. Tiene una superficie catastral de 3.737 m2 construidos, sobre una parcela de 4.195 m2. Y uso deportivo.

Por lo que se puede apreciar en algunas de las fotografías captadas con el móvil, la cubierta de la plaza presenta serios problemas de estabilidad, por lo que en esta situación sería más que improbable que se pudiera celebrar cualquier tipo de festejos o actividades. Se han realizado algunas reparaciones, pero el inmueble en su conjunto necesita una rehabilitación integral, que suprima, en las zonas en las que es posible, barreras arquitectónicas que dificultan la seguridad de los espectadores, no solo para permitir el acceso de personas con movilidad reducida.

La creciente desafección del público por los festejos taurinos en Cáceres no es algo nuevo. Lleva ya unos años en los que cuando se han intentado celebrar corridas de toros o novilladas, los huecos de público eran cada vez mayores. Y ello a pesar de que por el Ayuntamiento se hacía el esfuerzo de adquirir un buen paquete de entradas para repartir y animar el graderío.

Un inmueble de este tamaño, cerrado durante los 365 días del año o abierto, en los más favorables para los taurinos, dos o tres días, no es algo que pueda permitirse la ciudad.

Su mantenimiento viene siendo cada vez más costoso, las reparaciones de cubiertas y otras reparaciones que se han realizado no son sino parches. La Plaza de Toros de Cáceres necesita una rehabilitación integral, costosa (dudo que la economía municipal la pueda asumir), y un estudio serio de usos, desde deportivos hasta eventos musicales, por ejemplo, pero que se realicen con las suficientes garantías de seguridad para todos. 

 

Ahora que el Partido Popular, tras ocho años de una desastrosa gestión, seguramente tenga que dejar el poder municipal, o, como mucho, se vea en la tesitura de ser muleta de otro u otros partidos, se echan en falta menos lamentos de concejales que acusan a un hipotético pacto antitaurino, y más autocrítica de una gestión nefasta.

Vale.

En diciembre de 2015 subí una entrada a esta web referida al ofrecimiento por parte del Ministerio de Hacienda al Ayuntamiento de Cáceres del Edificio que había sido sede de la Demarcación de Carreteras, del Ministerio de Fomento. Un edificio (https://cercadelasretamas.com/2015/12/07/caceres-cerrado-por-falta-de-uso-xxxiii-fomento/) con una superficie construida de 1.800 m2.

La cesión que ofrecía Hacienda era gratuita, a la que el Ayuntamiento debía responder presentado un proyecto de uso definido, un calendario para ejecutarlo y disponer de solvencia económica para llevarlo a cabo.

Parece ser que el equipo de gobierno del Partido Popular, encabezado por Elena Nevado, ha sido incapaz de hacerse cargo de dicho inmueble por no poder acreditar las condiciones que para este tipo de cesiones se establecen en la legislación de Patrimonio de las Administraciones Públicas.

Y esa incapacidad es la que lleva a que la Delegación de Hacienda haya convocado anuncio de subasta pública de diversos bienes inmuebles, encabezando el antiguo edificio de Fomento, la relación.

Los datos que figuran en dicho anuncio son:

PRIMERA SUBASTA:

LOTE 1. Finca urbana en Cáceres, edificio en Plaza de los Golfines nº 6, (nº 4 según Registro de la Propiedad y nº 2 según Catastro), con una superficie de suelo de suelo de 561 m2 y una superficie construida de 1.800 m2 según Catastro. Según proyecto de rehabilitación la superficie es de 1.826,35 m2 .

Referencia catastral: 6428101QD2762G0001OG.

Inscrita en el Registro de la Propiedad nº 2 de Cáceres con el número de Finca 930, al Tomo 551, Libro 131, Folio 226. Superficie registral 580,50 m2. No constan cargas registradas.

Calificación energética: Inmueble excluido del ámbito de aplicación del R.D 235/2013 conforme al art. 2 .2 f).

Código de Inventario: 1987-724-10-999-0074-001.

Condiciones urbanísticas: las que se derivan del planeamiento urbanístico, a verificar por los interesados en el Ayuntamiento. Uso: administrativo-institucional.

Tipo de licitación:

1º Subasta: 1.144.309 €, depósito a constituir 5%: 57. 215,45 €.

Que el ayuntamiento de Cáceres haya sido incapaz de hacerse cargo de dicho inmueble es síntoma de una parálisis política total, puesto que las posibilidades para hacerlo son múltiples de acuerdo con la propia legislación. Sin embargo, la primera de todas ellas, de todas esas posibilidades solamente es competencia municipal: ¿para qué se puede conseguir ese inmueble? El Partido Popular ha dado, en este caso, como en muchos otros, muestra de una total falta de iniciativa política. Y, lo que es más grave: le está diciendo a la Administración del Estado y a la propia ciudadanía que en esta ciudad no hace falta nada, que lo que se haga o se deje de hacer se debe a la menguada iniciativa privada, porque el Ayuntamiento no sabe para qué puede ser útil un edificio de 1.800 m2 cuadrados, equivalente a unas 18 viviendas de 100 m2.

Ahora que se acercan las elecciones, la constatación de la incompetencia y la incapacidad del equipo de gobierno del PP quedan en evidencia y, si se presentan posturas a la subasta del 14 de mayo, a solo semana y media de las municipales, por el importe que se fija en el anuncio, el inmueble pasará a ser propiedad privada.

Vale.

Las recientes y actuales noticias sobre hallazgos arqueológicos en la calle Alzapiernas y en la Plaza de Galarza, me han traído al recuerdo la historia de un espantoso escarnio cometido con la ciudad de Cáceres hace poco menos de 60 años. Pero que había comenzado antes. Al filo de 1930.

Todo comenzó cuando el Ayuntamiento de la ciudad, a finales de los años 20 del siglo pasado quiso dotar a la ciudad de un moderno y amplio mercado de abastos. Para ello, encontró un emplazamiento adecuado: un espacio casi vacío, con unas cuantas edificaciones perimetrales de una sola planta, con cubiertas a un agua, y otras en el centro, a dos aguas, formando el mercado entonces; todas se encontraban en el espacio que hoy ocupa el denominado Foro de los Balbos. Curioso: en las ciudades romanas, el Foro estaba en el centro de las murallas. Aquí está fuera de ellas.

Fotografía de Valentín Javier para el expediente de autorización del

Mercado de Abastos adosado a la Muralla. 

El espacio tenía un pequeño hándicap: la muralla de Cáceres acababa de ser designada Monumento Nacional. Ello no fue obstáculo para que el Ayuntamiento siguiera adelante. Encargó un reportaje fotográfico a Valentín Javier, en el que se vieran cómo estaban la Torre de la Yerba, el lienzo de la muralla y la Torre del Horno. En esas fotografías aparecía el espacio hueco que acogería el mercado de abastos.

Un mercado que cuando estuvo funcionando, y si no recuerdo mal (era bastante más joven que ahora), tenía su entrada principal a la misma altura que el soportal del Ayuntamiento y disponía de puestos de pescado en la planta baja, de carnes en la segunda y de frutas y verduras en la tercera, desde la que se salía a la plaza de las Piñuelas y al Adarve del Cristo, donde los hortelanos de la Ribera del Marco ofrecían sus productos más frescos.

Mercado de abastos con la Torre del Horno al fondo. Archivo Histórico Municipal de Cáceres

El mercado, con una estructura de hierro con tornillos y tuercas al modo de las construcciones mecánicas de puentes, estuvo en pie hasta comienzos de los años 60. Cuarenta años tapando la muralla, y se iba a demoler.

 

Claro, que el ayuntamiento de los años 60, con el franquista Diaz de Bustamante, que debía su cargo a su apoyo y el de su poderosa familia cántabra al dictador, necesitaba hacer otro mercado. Sin problemas.

Y sin problemas encontró un solar: la Plaza de Galarza. Bueno, exactamente un solar no. Solar lo fue cuando, para hacer el nuevo mercado de abastos ordenó allanar el Seminario fundado por el obispo Galarza en 1623. El edificio había dejado de ser seminario, fue cuartel hasta 1925, que entró en funcionamiento el Infanta Isabel, y de nuevo cuartel durante la guerra incivil. El cuartel viejo.

Vista áerea parcial de Cáceres.

Poco antes de que el edificio fuera demolido, tuve la ocasión de asistir en él a los dos primeros cursos de primaria, porque las Escuelas Normales, lo que ahora es el Instituto de Lenguas Modernas y el Prácticas, estaban todavía sanando heridas de guerra. Entraba a la escuela por la primera puerta, visto de frente el edificio, por la primera a la izquierda, la puerta más importante. Había un amplio zaguán, y a la derecha, subiendo dos peldaños, el aula donde nos daban clases de primero y segundo.

De frente al zaguán, una puerta amplia, de doble hoja, daba salida al patio, un cercado irregular, empedrado, duro, donde cuando podíamos jugábamos a lo que fuera en el recreo. Rodeando el patio, una edificación continua, de dos plantas, en las que, cuando nos aventurábamos a entrar encontrábamos cosas: culatas de madera que habían sido de fusiles, sacos terreros apilados…

El Seminario, el Cuartel Viejo, entraba, aunque sin citarlo, en la declaración general que hizo la Comisión de Monumentos de 1949 para el conjunto de la ciudad de Cáceres. Pero ello no pudo con la alcaldada.

El edificio fue derruido y en su lugar se levantó un mamotreto de arquitectura indefinible, que fue mercado de abastos… hasta que los cambios de modo de comercialización de mercancías, de alimentación, se lo llevaron por delante a las primeras de cambio. Eso, y un nulo mantenimiento, que hacía que entrar allí fuera casi perjudicial para la salud.

El mercado de abastos se arrumbó, y para sustituirlo se construyó el actual aparcamiento.

Del Cuartel Viejo, del Seminario erigido en 1623, no obstante, quedan muestras en la ciudad que deberían ser baldón para quienes profesan admiración por un franquista que no hizo sino devaluar la joya recibida, tanto con las declaraciones de Monumentos de los años 20 como con la declaración general de Ciudad Monumental de 1949.

Mercado de Abastos de Galarza. (del blog “Cáceres en el pasado”)

Las muestras que quedan son visibles: la puerta trasera del Palacio Episcopal, la que da justo al Arco de la Estrella es la misma puerta por la que yo entraba a escuela en 1960. La llevaron “piedra a piedra”, y la colocaron con esmero “piedra a piedra”. Y la colocaron mal.

La actual puerta de la Diputación Provincial también tiene las piedras y algunos adornos obispales procedentes del mismo edificio. Y la puerta del edificio que fue Demarcación de Carreteras, también. De hecho, en el proyecto, paralizado, de remodelación de este edificio, a juicio del arquitecto, lo único salvable, por valor histórico… es la puerta, una de las que tuvo el Seminario y luego Cuartel Viejo.

Vale

Muchos recordamos aquellas láminas de recortables, en los años sesenta mayoritariamente de muñecas, que las niñas de mi barrio llamaban mariquitas y jugaban a darles la vuelta… Recortables. Aquellos recortables venían con un dibujo de una niña, menos veces niños, ya digo, y con trajes, vestidos, gorros que dos extensiones que se doblaban se vestían. Y eran intercambiables: todas las figuras del mismo tamaño podían tener muchos vestidos, uniformes…

Ahora, los recortables, los intercambiables, han vuelto. Los medios de comunicación (esos que controlan el quinto poder, la información) están continuamente enseñando muñecos casi desnudos a los que visten con los uniformes que más les interesan en cada momento, sean o no de interés informativo para la población.

Ahora se lleva el cuarentañero, desnudo de ideología, pero con un uniforme que “se lo piden” todos y a todos los visten igual: la bandera. Debajo de la bandera la desnudez no sólo ideológica, sino moral, ética.

Ver al cuarentañero Pablo Casado embutido en la bandera y soltando gilipolleces, una tras otra, que los medios convierten en noticias cuando en realidad son la demostración palpable de la inanidad ideológica y de la maldad inquisitorial.

Escuchar el curicantano Alberto Rivera echarse la bandera al hombro y repartir carnets de españolistas o separatistas como si de verdad supiera lo que está hablando, si no fuera porque detrás de ello hay un deseo irrefrenable de acabar físicamente con los socialistas, comunistas, separatistas, proetarras y en general, gente que tiene sentido crítico y sabe pensar por su cuenta.

Quedarse uno ojiplático con la cancha que dan, en aparente, solo aparente crítica, al nazi Santiago Abascal, el que divide a los españoles entre los que son de bien, que quiere que puedan portar armas (¿va a comisión de la Asociación del Rifle o de los terroristas iraníes que le financian?), y el resto, los malos españoles, los que por el mero hecho de serlo merecemos un disparo entre ceja y ceja. Y si no es suficiente, el tiro de gracia.

Los medios de comunicación españoles (prensa escrita, radios y televisiones, en general) están haciendo, un día sí y otro también, ejercicio de prensa y propaganda a favor de los recortables nazis. Hay que hablar con precisión: no son el trifachito, descripción un poco infantiloide, ni las tres derechas: son tres partidos con el mismo fondo ideológico, el fascismo (si los asimilamos a la Italia de Mussolini) o el nazismo (si la asimilación es con la Alemania de Hitler).

A los tres, tanto a los que son cabeza publicitaria (Pablo Casado, Alberto Rivera o Santiago Abascal) les queda bien el mismo traje: la camisa parda, o, mejor aún, los uniformes azul marengo de las FET y de las JONS). A cualquiera de los tres les queda bien el mismo traje, y los tres están encantados con llevarlo encima.

¿Qué mejor para un español de bien que el uniforme de falange con correajes, la pistola al cinto por si aparece algún rojo y la bandera imperial colgada de los hombros?

¿Qué mejor para un heredero directo (en los términos del Código Civil) de los ministros franquistas que fundaron Alianza Popular y que se sentaban en el mismo consejo de ministros con Franco cuando su policía mató a cuatro obreros dentro de una iglesia de Vitoria, que vestir el uniforme de gala de la falange?

¿Qué mejor uniforme para un miembro, advenedizo, manejable e impresionable, que un traje de calle como los que llevaban los sicarios de la policía política?

Los tres son recortables, desechos ideológicos del más puro fascismo, los tres son intercambiables. A Santiago Abascal le caería muy bien, por ejemplo, el uniforme de gala de la falange, a Pablo Casado, los correajes ceñidos y la pistola al cinto por si escucha la palabra cultura, o Alberto Rivera el traje cruzado de inspector de la Comisaría Central de Barcelona.

Los recortables, han vuelto. Y son intercambiables entre sí. Y a ellos añadimos la legión de los que dicen ser periodistas pero que como aquellos de la Brigada Político Social que se infiltraban en las facultades o en las fábricas y se dedicaban a señalar con el dedo a los díscolos, para que el Alberto, Pablo o Santiago de turno los condujera a la comisaría. No son periodistas.

Vale.

No me he equivocado al titular esta entrada con el mismo nombre que se denomina este modesto sitio web. La aparición de unas nuevas grutas en el entorno de Maltravieso y El Conejar, al realizarse obras para la Ronda Sureste de la ciudad de Cáceres, han traído al primer plano los cercados, los campos, las huertas, los riachuelos por los que discurrieron mis primeros años.

Y también me han traído a primer plano la reciente lectura de la edición que el Profesor Cerrillo Martín de Cáceres ha hecho del manuscrito “Abreviatura histórica de la ciudad de Cáceres”, compuesto por el Licenciado Juan Rodríguez de Molina. Si a través de la lectura del libro del profesor Cerrillo se va descubriendo la ciudad que fue Cáceres hasta el siglo XVIII y los rastros, muchos, que de ella quedan, las nuevas grutas descubiertas me completan una visión en el tiempo que se focaliza en la Cerca de Las Retamas.

Recorte de la foto del Vuelo Americano de 1856

Una Cerca situada junto a la de los Pozos del Calerizo de los que tantos años consumimos su agua potable. Una Cerca atravesada por un riachuelo seco las más veces, aunque algunos veranos nos sorprendía con agua abundante, que aprovechábamos para bañarnos.

La fachada principal de la Cerca de las Retamas daba al Camino Viejo de Montánchez, ahora denominado Ribera del Marco, con olmos a ambos lados, que ya en 1956 comenzaban a tener huecos sus troncos, algunos de un metro de diámetro, y que fueron cayendo año a año para alimentar las hogueras de San Jorge, que los más mayores del barrio preparaban.

Terminaba, por esa fachada oeste en una puerta con cancela (casi siempre cerrada, pero que no necesitábamos que estuviera abierta para campar a nuestras anchas entre las retamas) y dos fábricas de piedra enfoscada, y con un escudo nobiliario colocado sobre la parte izquierda.

Los lados norte (cerca de los pozos, hoy denominada Cerca de San Jorge) y este (un olivar al que cuando podíamos, íbamos a rebusco). El lado sur daba a un camino pedregoso, en cuyo margen derecho una pared de piedra limitaba con otra cerca, que con el tiempo fue la Cerca de Los Salas.

Por ese camino pedregoso, siguiendo las veredas que entre los duros salientes del terreno se habían configurado, caminábamos hasta llegar a la Cueva del Oso, hoy Cueva del Conejar.

Ya conocíamos la de Maltravieso, a cuyo interior entrábamos cuando el guarda, El Francés, no estaba. El Francés vivía en lo que hoy es la calle Miño, en la casa medianera con la de Juanito El Chochero y su mujer, que tenían un comercio, en el que aprendió el oficio de despachar Maruchi. Y su hermano Jesús. El señor Francés, como decíamos los muchachos era picapedrero y fue quien descubrió, casualmente, al hacer estallar un barreno, la entrada de la Cueva. Una de las entradas, que había dos, una más grande, de frente, y una más pequeña, a la derecha del arco a modo de portal que tenía, y tiene.

A la Cueva del Oso, ahora del Conejar, también nos acercábamos: allí no había guarda, solo basura y a veces algún perro o algún gato muerto. La entrada era más difícil que la de Maltravieso: había que acceder casi cuerpo a tierra, pero una vez dentro, se podía caminar un poco. Nunca muy adentro, porque el atrevimiento no nos daba para tanto.

También teníamos que tener cuidado cuando aparecían, de la noche a la mañana, los llamados soplaos. Eran unos socavones que aparecían al hundirse la tierra colorá entre peñascos. Unas veces, estos soplaos no eran más que un pozo natural que parecían no tener fin, como uno que apareció en la cerca donde hoy está el supermercado DIA, y en el que estuvieron vertiendo camiones de tierra sin que pareciera que nunca llegaban al fondo.

Otro apareció en la Cerca de las Retamas, en un tiempo en que sus pastos estaban destinados a una punta de vacas. Era grande, y tenía como un pilar de piedra que pareciera la entrada de una cueva, pero que el dueño de las vacas, con buen criterio, consiguió primero cerrar su perímetro y poco a poco rellenarlo: no quería que las vacas se fueran al fondo.

También sucedió, creo que fue en la segunda mitad de los años 60 que una mañana la Charca Musia amaneció seca: toda el agua se había ido por una poza que surgió en el fondo, cerca del muro de cerramiento. En la Charca hubo algún que otro ahogado, precisamente succionado por una de sus pozas.

Cuando surgió la noticia de las nuevas grutas, me acordé de aquellos años y de cosas como las que he comentado (y otras que prefiero no hacer). Porque resulta extraño que siendo el terreno entre la Cerca de los Pozos (o de San Jorge) y la Carretera de Medellín, formando un arco, en lo que hoy es el Residencial Vistahermosa, no hayan aparecido más.

Ha sucedido este hallazgo con una obra pública, y rápidamente se ha puesto en conocimiento de la Consejería de Infraestructuras de la Junta, y de la Consejería de Cultura, entiendo que como parte del necesario seguimiento arqueológico de las obras de la Ronda Sureste.

La Cueva de El Conejar está dentro del Polígono Vistahermosa, desarrollo urbanístico del SUNP-8 del Plan General de Ordenación Urbana de Cáceres, del año 1999. No conozco, aunque espero que sí se haya hecho, tanto un plan de seguimiento arqueológico como parte del Programa de Ejecución y del Proyecto de Urbanización, y de la construcción de cada una de las parcelas resultantes.

Las Consejerías de Infraestructura y de Cultura de la Junta de Extremadura han informado que se realizarán estudios geotécnicos de las grutas encontradas, aunque sería deseable que se ampliaran estos estudios a un área mayor de las mismas, y que se analice el seguimiento arqueológico que se haya debido realizar con motivo de la urbanización del Sector SUNP-8, Vistahermosa.

Vale.