En el día de hoy, el Consejo de Ministros ha acordado el relevo de Federico Trillo de la embajada de España en Londres. Lo ha dicho el portavoz del ejecutivo en la rueda de prensa. El relevo, según ha dicho, es a petición de Trillo.

Mañana, previsiblemente, el B.O.E. publicará el Real Decreto de cese. Si hacemos caso a las palabras del portavoz, el relevo se produce como si la situación fuera normal.

Conviene señalar que aunque el portavoz ha hablado de relevo, en la referencia del Consejo de Ministros que aparece en la web de La Moncloa, no aparece ni el cese de Trillo ni el nombramiento de su sucesor o sucesora. Sí se ha dicho que el gobierno ha solicitado el placet del gobierno británico para la persona que sustituirá a Federico Trillo en la embajada londinense. ¿Quién será? ¿Un miembro de la carrera diplomática o algún ex ministro o similar a quien Rajoy le deba algún favor?

Sin embargo, cuando escribo esta entrada, ignoro, obviamente, el contenido del Real Decreto de cese de Trillo. Porque si nos atenemos a la “normalidad” con la que lo ha revestido el portavoz del gobierno, lo más “normal” será que incluya la coletilla de “agradeciéndole los servicios prestados”. Porque esto tiene su enjundia.

Si después del informe del Consejo de Estado sobre el Yak 42, el gobierno cesa en un Real Decreto firmado por el Jefe del Estado, a Federico Trillo, sería una bofetada, una más, a los familiares muertos por falta de responsabilidad del Ministerio dirigido por él. La coletilla de agradecimiento de los servicios prestados es la que se utiliza en los ceses o dimisiones a petición propi cuando estos se producen dentro de la normalidad. Es decir, que si hoy la rueda de prensa de La Moncloa ha discurrido dentro de esa normalidad, incluidas las manifestaciones de Íñigo Méndez de Vigo, mañana el BOE publicará un R.D. firmado por el Rey en ese sentido.

Podría ocurrir, aunque lo dudo, que el cese del ministro del Yak 42, elimine esa coletilla. Si ello fuera así, sería un desmentido claro y rotundo a lo que ha dicho hoy el portavoz, porque eliminaría el concepto de normalidad en el cese. Y además, equipararía a Trillo en su caída con la caída de Gustavo de Arístequi de su puesto de embajador en la India, investigado por corrupción.

Mañana puede ser un día interesante. Podremos saber que, si el R.D. de cese incluye el agradecimiento de los servicios prestados, estaremos ante una muestra más de la sociopatía de los dirigentes del PP encabezados por Rajoy, y sería una muestra cruel de desprecio a los familiares de los militares muertos en Turquía. Y si ello fuera así, sería la prueba de que Rajoy no ha dejado caer a Trillo, sino que ha pactado su cese. ¿A cambio de qué? El tiempo lo dirá.

Sin embargo, si el cese no va acompañado de la coletilla, sabremos si es verdad que Rajoy ha sido el que ha forzado la marcha del michirón de honor, y lo equipara a corruptos como Gustavo de Arístegui.

Mañana, a leer el BOE.

Vale.

Recientemente se ha publicado que el militante debe fidelidad al partido, según una sentencia del Tribunal Constitucional. No conozco aún el texto completo de la STC pero todos los medios han hecho hincapié en el concepto de fidelidad. Y creo que hay algún matiz, muy importante, que se escapa por alto.

La militancia en un partido político es un acto voluntario, consciente (aunque a veces tenga otros aspectos mercantiles) y que recae en la esfera de la propia decisión individual. Es decir, un individuo milita en un partido porque quiere, se afilia cuando quiere y se da de baja cuando quiere.

Que el Tribunal Constitucional haya invocado el concepto de fidelidad para amarrar la vinculación entre militante y partido puede deberse a que el alto tribunal tiene una extracción (si dice así) conservadora y de profundas creencias religiosas.

Decía un sabio catalán (¡qué vamos a hacerle!), Jaume Perich, que “fe es creer lo que no vimos”. Y fidelidad hunde su raíz etimológica en la misma que la fe. Que un partido sea como una religión no es nuevo. Que las direcciones de los partidos traten a sus militantes como fieles siervos, tampoco. Lo han hecho siempre.

Cuando se trata de vincular la militancia política con la fe en el partido (fidelidad) estamos ante la anulación de la voluntad del militante. Para las direcciones de los partidos políticos (que son las que ‘eligen’ a los miembros del Tribunal Constitucional), desde el mismo momento en el que un ciudadano toma la decisión de militar en el partido, deja de ser ciudadano y pasa a ser un fiel siervo de la dirección.

Creo que el concepto que mejor define la militancia política en un partido no puede tener su raíz en un criterio no racional (la fe), si no en un criterio racional (legalis), que es la lealtad.

¿Por qué esa diferencia entre fidelidad y lealtad cuando en el diccionario de la RAE parecen sinónimos? Creo que la diferencia está en que al militante se le exige fidelidad al partido (esto es, a la dirección del partido) y es un concepto solamente aplicable al militante, no a la dirección, que es quien dicta las oraciones y los mandamientos a cumplir. En realidad, el militante solamente está para cumplir los designios de la dirección sin entrar a valorarlos, a criticarlos, a objetarlos. El militante deja de ser ciudadano para convertirse en creyente.

En cambio, si al militante se le exigiera lealtad estaríamos ante un acto voluntario, racional, sometido a la crítica. Y sería exigible también a la dirección del partido. La fidelidad solamente se exige de abajo a arriba, en tanto que la lealtad lo es en las dos direcciones.

Que el Tribunal Constitucional haya elegido el concepto fidelidad en lugar del concepto lealtad, muestra claramente el distanciamiento de los órganos de poder de los ciudadanos. El Tribunal Constitucional es un correlato de la estructura política de partidos. Es más cómodo para las direcciones de los partidos que los militantes sean fieles (y los votantes, no se olvide) a que sean leales.

Los fieles no conturban el cumplimiento de los mandamientos, en tanto que los leales señalan los mandamientos que no son ‘fieles’ al ordinario ideológico del partido.

Cuando uno ha sido militante de un partido, voluntariamente, y voluntariamente ha dejado de serlo, puede decir que cambió la fidelidad por la lealtad. Cambió la fe en la dirección del partido por la lealtad a un pensamiento político. Y ello como consecuencia de un análisis racional de la falta de lealtad de la dirección política con los compromisos adquiridos ante todos los ciudadanos.

Porque fe, fidelidad, es creer lo que no vimos y lealtad es creer en los compromisos con los demás, el Tribunal Constitucional parece que ha optado más por el cumplimiento de los mandamientos que por el pensamiento critico.

Vale.

A comienzos de diciembre de 2012, al hilo de una información que publicaba el diario regional HOY, publiqué una entrada sobre el edificio propiedad de Caja de Extremadura en el número 15 de la calle San Pedro, de Cáceres (https://cercadelasretamas.com/2012/12/06/caceres-cerrado-por-falta-de-uso-xiii-caja-de-extremadura/). Ahora, nuevamente el diario Hoy publica una información sobre el mismo inmueble y el mismo motivo: el desalojo de casi todo el inmueble y su disponibilidad “para el mercado inmobiliario”.

Ya en aquella entrada me refería a que la ficha catastral disponible en la web pública del Catastro se refería a un inmueble con una superficie construida de 1.620 m2. Y también el Catastro señalaba el año de construcción: 1968. Ha de entenderse, por tanto, que ese inmueble debería estar incluido en el correspondiente censo de Contribución Urbana (ahora, Impuesto de Bienes Inmuebles) devengando el gravamen referido a los 1.620 m2.

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Ficha catastral. 2012.

Sin embargo, ya en aquella entrada calculaba que la superficie construida era muy superior, y, según medición poco exacta, pero sí aproximada, realizada sobre la planimetría del Catastro en internet, la superficie construida estaría en torno a los 3.840 m2. Es decir, una diferencia de 2.220 m2, cuya tributación ha sido escamoteada a las arcas municipales, ¿con conocimiento o sin él del Ayuntamiento?

La información que publica el Diario HOY señala que la superficie es de 4.032 m2, es decir, 192 m2 más de los que calculé para mi entrada de diciembre de 2012.

Consultada al día de hoy la misma fuente, la Oficina Virtual de Catastro, la ficha del inmueble arroja la superficie citada por el Diario Hoy (http://www.hoy.es/caceres/201612/19/liberbank-vacia-trabajadores-edificio-20161219003145-v.html) pero aporta algún dato interesante.

Mientras que la información catastral de 2012 señalaba como año de construcción el de 1968, en la actual se mantiene el año de construcción, pero se apunta el de 1975 como año de reforma. La diferencia de superficie construida entre ambas fichas es de 2.412 m2.

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Ficha catastral. 2016.

Si tomamos como referencia el año de 1975, el año que el Catastro señala la reforma última (seguramente el año de construcción del actual inmueble), hasta el que se hiciera la revisión de los datos (siendo generosos, aproximadamente en 2013 o 2014, cuando se produjera el traspaso de activos de Caja de Extremadura a Liberbank), han sido casi 40 años los que ese inmueble ha sido gravado con una superficie dos veces y media menor de la real.

¿Cuánto dinero ha dejado de ingresar el Ayuntamiento por esa diferencia de superficie construida? ¿Puede acreditarse por el Ayuntamiento los impuestos devengados en concepto de IBI por ese inmueble y si se corresponden con la superficie real? ¿Ha tenido, a lo largo de estas casi cuatro décadas algún responsable político municipal de la situación? ¿Se ha intentado alguna vez por el Ayuntamiento que este inmueble figurara en el censo catastral de Contribución Urbana y abonara los impuestos correspondientes a su superficie real?

Vale.

En la anterior entrada de esta serie sobre “Cáceres, cerrado por falta de uso”, me refería a un solar en Los Fratres, con fachada a Av. Isabel de Moctezuma. En esta entrada, también sobre la misma zona urbana, me referiré a una parcela existente en la otra punta, junto a la rotonda de la Estación de Renfe. Una parcela delimitada por una gasolinera y por el depósito de gas de suministro a las viviendas y negocios del conjunto residencial.

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Se trata de una parcela que tiene fachadas a la Rotonda de Renfe y a la Avenida de la Hispanidad, resultando cuatro fachadas exentas, además de las dos fachadas, otras dos a los aparcamientos de superficie y a la parcela y área donde se ubican los depósitos de suministro de gas.

Cuando he recabado datos sobre estos terrenos me he llevado alguna sorpresa. Por ejemplo, que la parcela no existe en el catastro de urbana, al menos en el catastro virtual de acceso público, por lo que debería conocerse si se encuentra debidamente catastrada y devenga el IBI correspondiente.

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Si mis datos no son erróneos, esta parcela es un proindiviso entre varios propietarios, entre ellos el Ayuntamiento, y se utilizó para hacer “caer” en ella varios restos de los repartos de aprovechamientos entre los diversos propietarios del sector urbanístico. En ese proindiviso, cito de memoria y de recuerdos, el Ayuntamiento es titular de un 64% o algo así. Vamos, que en ese proindiviso el Ayuntamiento tiene la sartén por el mango para disponer sobre ella. Ignoro si los derechos urbanísticos de la parcela constan en el inventario municipal.

Los terrenos en cuestión tienen, en el Plan General de Ordenación Urbana de 1999 un uso urbanístico claramente definido: R12, Residencial Tipo 12.

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La ficha urbanística de la parcela, definida como Fratres-05 (F-05), establece ese uso con la definición de “Hostelero Priv.-Equip. Genérico”. Esa parcela, que en su momento, con la bonanza del sector inmobiliario era el eje de una economía que, finalmente estalló, podía haber supuesto una buena inyección económica para las arcas municipales si se hubiera enajenado para la construcción de un Hotel. Pero…

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Pero, casualmente, cuando esa posibilidad se pudo llevar a cabo, surgieron intereses privados que buscaron la modificación del PGOU en una parcela situada justo enfrente y que, aún hoy, conserva un letrero para la futura construcción de un hotel, que parece que nunca se llevará a cabo. El Ayuntamiento, con la mayoría absoluta del Partido Popular prefirió que hubiera una parcela de uso hotelero justo enfrente de la que el propio municipio es titular en un elevado porcentaje.

El turismo debería ser uno de los ejes, quizá el principal, para poder desarrollar, a falta de otros sectores generadores de empleo y riqueza, la disponibilidad por el Ayuntamiento de la propiedad de la mayor parte de una parcela apta para construir un hotel en diez alturas, con una superficie construida de más de 5.000 m2. La ciudad no está sobrada de hoteles y la consecución de nuevas plazas hoteleras sería un impulso para el crecimiento de los índices de turismo (visitas, pernoctaciones…).

Vale

Cuando he visto, oído o leído cómo la actual alcaldesa de la ciudad de Cáceres decía que había solicitado del Ministerio del Interior la cesión gratuita de la vieja cárcel, o que el Ministerio de Hacienda había ofrecido gratuitamente al sede de la Demarcación de Carreteras en el caso antiguo, siempre he creído que Elena Nevado ha jugado con el desconocimiento de los propios cacereños de su propia ciudad. Pretender hacerse con la cárcel vieja o el edificio de Fomento por la cara, sin tener un proyecto, sin tener capacidad económica para las obras necesarias, solamente se explica por la ignorancia ciudadana.

Por eso, resulta llamativo encontrar, por ejemplo, un buen solar, magníficamente situado, de propiedad municipal, al que no se da uso porque a la paupérrima situación económica municipal se une una enorme falta de capacidad política y de ausencia de ideas que es el reflejo de una ciudad mortecina.

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El solar al que me refiero está situado en la Av. Isabel de Moctezuma, en el Polígono de Los Fratres y estuvo cedido a la Tesorería General de la Seguridad Social… que tampoco tuvo capacidad económica para darle uso.

¿No existe ninguna necesidad de infraestructura de competencia municipal para dar uso a una parcela de 1.924 m2 de suelo y con posibilidad de dos alturas, con más de 3.500 m2?

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La parcela está incluida en el Plan General Municipal como suelo de uso público, AI = Administración Institucional, por lo que su uso corresponde, en primer término, decidir el uso, dentro de las competencias que marca a los Ayuntamiento la legislación en materia de régimen local, y dentro de las capacidades (escasísimas) económicas. ¿Qué necesita la ciudad en materia de administración institucional municipal? Lo mismo, los concejales del Partido Popular tienen magníficas ideas (que no, que es coña) para que esa magnífica parcela. Lo mismo es que la ciudad no necesita nada.

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Claro, que también podría darse el caso de que cualquiera de las administraciones públicas pudiera tener necesidad de un solar, como en su día solicitó la TGSS, con resultado negativo.

Cáceres, además de cerrada por falta de uso, es también una ciudad sin abrir, sin ser capaz de construir. Construir físicamente sobre un solar de propiedad municipal, y sin ser capaz de construir ilusión, futuro y certidumbres a los cacereños más jóvenes (los cada vez menos jóvenes en edad y menos jóvenes en número).

Vale.

Como usuario de Renfe MD/LT (Media Distancia/Largo Tiempo) me ha gustado ver en el Boletín Oficial del Congreso de los Diputados por Cáceres unas preguntas que los Diputados Pilar Lucio y César Ramos hacen oficialmente sobre las deficiencias que un viaje sí y otro también se producen en el trayecto Cáceres – Sevilla y viceversa.

Digo que me gusta porque, cuando uno cruza impresiones con otros usuarios, siempre se queja de deficiencias y problemas, pero de ahí no se pasa. Y tras un accidente en el trayecto Sevilla-Cáceres, que sufrió mi esposa, se acabaron las quejas: primero las reclamaciones. Luego ha venido alguna respuesta a una contestación falta de vergüenza, y nuestra respuesta para hacerlos, de momento, trabajar algo.

Está claro que Renfe Operadora, que funciona en régimen de monopolio, que no en régimen de servicio público, hace de su capa un sayo. Un sayo de etiqueta. Existe una clara diferencia entre lo que es monopolio de lo que es un servicio público: la atención a los usuarios.

El monopolio se caracteriza por el desprecio, por el maltrato, por ignorar a quienes hacen posible los puestos de trabajo de quienes, al amparo de una empresa pública, se esconden de trabajar en beneficio de la comunidad.

El servicio público es, debería ser, lo contrario del monopolio: ser, de verdad, un servicio en el que los ciudadanos sean respetados.

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La experiencia, nuestra experiencia como usuarios de Renfe Operadora es sufrir un monopolio que, cuando recibe una reclamación, siempre actúa a la defensiva, siempre se esconden en el procedimiento y en una normativa interpretada en su propio y exclusivo beneficio.

A veces, incluso, en sus respuestas a sus clientes, a los ciudadanos, tratan de confundirlos, cuando no de engañarlos o, incluso, de culpabilizarlos de las anomalías que sufren los trenes.

Y todo ello, desde la impunidad del monopolio, ante la pasividad de los gestores políticos (Ministerio de Fomento, Comunidades Autónomas que no exigen al ministerio, cargos políticos que dirigen el monopolio…) y el silencio, la resignación de los usuarios.

Reclamar por cada anomalía que se produzca, darlas a conocer públicamente, es el camino para que el monopolio se convierta, de verdad, en un servicio público, un servicio que no incumpla, como sucede en el trayecto Cáceres – Sevilla y vuelta, de modo sistemático la Ley de Discapacidad, ante la pasividad de los organismos con competencia en la misma.

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Ahora, por fin, en el Congreso, los diputados del PSOE por la provincia de Cáceres, Pilar Lucio y César Ramos, han presentado una serie de preguntas a las que tanto desde el Ministerio de Fomento, Adif y Renfe Operadora deberán dar respuesta. Espero que sin rodeos, aunque…

Preguntas sobre mantenimiento, limpieza y revisiones de los trenes, sobre por qué los WC Adaptados no están en servicio desde la misma salida de los trenes, sobre mejoras en el trazado viario que eviten los bandazos laterales que en muchos tramos hacen peligrar a los viajeros…

Preguntas. Esperamos las respuestas, Renfe, Adif y Fomento. Esperamos.

Vale.

¿Cuántas veces hemos oído o visto a conspicuos tertulianos hacer referencias a las “democracias avanzadas”? ¿Cuántas veces esas referencias no eran sino descalificaciones a asuntos sucedidos en nuestro país?

Lo mismo, esos viajados y estudiosos tertulianos, no sabían ni intuían que esas democracias avanzadas, singularmente Gran Bretaña y Estados Unidos, también tienen sus imperfecciones. Y de mucho calado.

En Gran Bretaña, el primer ministro Cameron accedió, tras negociaciones, a que en Escocia se llevara a cabo un referéndum para decidir si ese territorio podría conseguir su independencia. El resultado determinó que los escoceses querían seguir unidos a Inglaterra y Gales en la Gran Bretaña.

Posteriormente, el mismo primer ministro Cameron convocó un referéndum para consultar, de modo vinculante, si los británicos querían seguir perteneciendo a la Unión Europea. Resultado, el BrExit. Consecuencias, Cameron pierde el gobierno y se producen muchas manifestaciones intentando que se repita el referéndum, con miles de ciudadanos enfurecidos por el resultado del referéndum.

Y otra consecuencia: los escoceses quieren ahora otro referéndum, pero no para determinar su unión o no a la Gran Bretaña, sino para pedir su independencia y poder continuar perteneciendo a la Unión Europea.

En esta democracia avanzada, ejemplo para democracias imperfectas o inmaduras como la española, si el resultado de un proceso democrático no gusta, se producen manifestaciones de quienes han perdido. Grandioso.

¿Qué han hecho esos miles de británicos que no reconocen el resultado del referéndum mientras se hacía campaña? ¿No consideraban la posibilidad del resultado que se dio?

Ahora, tras las elecciones norteamericanas y el triunfo de Donald Trump, en muchas ciudades se han producido manifestaciones en contra del presidente electo. ¿Qué pasa, que esa democracia tan avanzada no puede arrojar el resultado que deciden los votantes? ¿Quiénes se manifiestan, los que no han hecho lo posible para evitar el triunfo de Trump? ¿Los que menospreciaban, desde posiciones de soberbia, la candidatura del ultraderechista?

Donald Trump dijo en campaña, más o menos, que aceptaría el resultado de las elecciones si ganaba él. Le llovieron palos de todos los colores por cuestionar el sistema. Ahora, seguramente muchos de los que le criticaron por ello, son los que promueven e incitan revueltas y manifestaciones contra el presidente electo. Que Trump es un peligro (quizás mayor que Hillary Clinton, que también lo es, como cualquier presidente USA) está claro. Pero manifestarse porque ha sido elegido, es hipócrita y cínico: haber trabajado más, haberse implicado más en que no saliera elegido.

Democracias avanzadas que nos enseñan que los resultados no se aceptan si no responden a unos determinados intereses. Lo mismo no son tan avanzadas.

Vale.

El 29 de octubre de 2016, en el Congreso de los Diputados se escenificó la bajada a los infiernos del PSOE, que comenzó su viaje en el Comité Federal del 1 de octubre, donde se consumó la caída del primer (¿y único?) Secretario General del Partido directamente elegido por la militancia. Cuando 68 diputados del PSOE se abstuvieron en la votación para elegir a Mariano Rajoy como presidente del gobierno, ya habían sufrido, en pocos minutos, dos tremendos empellones. Uno, del propio beneficiado del harakiri del PSOE, y el otro, de un Rufián de nacimiento.

Los exabruptos de postureo de un diputado charnego (en realidad, un renegado) no dejan de ser eso, un exabrupto, que, como sucedió después del discurso de Rajoy, tapó la verdadera puerta del infierno por la que el PSOE salió camino de la realidad.

Hoy, en las redes sociales, conspicuos militantes del partido se dedican a tratar de rebatir las palabras de… Rufián. Del discurso de Rajoy, poco.

El candidato Rajoy, en su breve discurso, dijo, básicamente, que le dejen gobernar y no le molesten. El portavoz del PSOE, Antonio Hernando, se tragó un sapo de descomunales dimensiones y, siguiendo un manual escrito por otros, dijo que Rajoy tendrá enfrente a su grupo, que hará oposición.

Finalizados los días de infierno para el partido, y tras la investidura del socio de Francisco Correa, ahora comienza la realidad. Una realidad que puede ser, y será, a buen seguro, más dolorosa para los socialistas que el paso por el infierno. Porque llave de la realidad solamente hay una, y, para poder salir del infierno, 68 diputados del PSOE la dejaron, rendidos, en manos del candidato del Partido Popular.

Cuando la realidad vaya desbrozando su camino, cuando el faro y guía de Rajoy vaya presentando proyectos de ley, aprobando reales decretos, el grupo del PSOE irá descubriendo que o les da su beneplácito o el fulgor de las llaves de nuevas elecciones les cegará.

Rajoy puede, a partir del 3 de mayo de 2017 convocar elecciones en cualquier momento, y lo hará, sin dudarlo, si no consigue aprobar los presupuestos con la abstención, otra, de los 68 diputados que han facilitado su investidura. O si no consigue aprobar cualquier otra medida que considere imprescindible “por el bien de España”.

El PSOE, la dirección del partido y los diputados en el Congreso y los mal llamados barones, se verán, una y otra vez, en el espejo que ayer les mostró Rajoy: o me dejan gobernar o convoco elecciones.

En la primera opción, necesitará cómplices (no son de esperar medidas que mejoren la vida de los trabajadores), y en la segunda de las opciones, cualquier adelanto electoral, y cuanto más cercano en el tiempo, más, será culpa de los socialistas.

La tortura a la que la derecha, y no olvidemos que la derecha española ni paga a traidores ni hace prisioneros, someterá a los socialistas se verá día a día, minuto a minuto, en cualquier momento. En todo momento.

El infierno para los diputados socialistas y para el partido terminó ayer, con la investidura de Mariano Rajoy. La realidad, más dura y más cruel, empieza ahora. La derecha (y Rajoy no es más que un instrumento) no perdona: ha cazado una pieza imposible hasta ahora.

La realidad se aparecerá a cada paso, en cada página del BOE o en cualquier Comisión del Congreso. Ante esa realidad al grupo socialista solamente le cabe luchar con armas sin munición: las preguntas de control parlamentario son salvas y las proposiciones no de ley, pólvora mojada.

Rajoy tiene expedito el camino.

La realidad, la cruda realidad, más dura, más duradera, empieza ahora.

Vale.

Cuando José María Aznar ungió con su dedo mágico a Mariano Rajoy como su sucesor, Iñaki Gabilondo realizó una “rueda rápida” de valoraciones con diferentes políticos que expresaron, generalmente, que les parecía bien, que el sucesor tenía un carácter amable, distante de la distante posición política y personal de Aznar. La rueda iba bien hasta que le tocó el turno a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, quien opinó lo contrario. Opinó que eso que se decía del buen talante, del trato amable con el que se etiquetaba a Rajoy no era cierto. Decía Ibarra que había tenido la ocasión de negociar transferencias con Rajoy y de amable y buen trato, nada, que al de Pontevedra no le gusta perder a nada. Iñaki Gabilondo se quedó un poco en cuadro. Espero que si Rodríguez Ibarra lee esto, no lo desmienta. 

Ahora, cuando el PSOE se pone en manos, cautivo y desarmado, de Rajoy, los partidarios de la rendición nos quieren hacer ver que el PSOE ha hecho un gran servicio a España y que en lo sucesivo se verá, cuando haya que aprobar leyes y presupuestos, que su posición tendrá fuerza. Ninguna.

A Rajoy no le gusta perder ni a las chapas. Mucho menos va a perder en unos Presupuestos Generales del Estado.

A ver cómo nos venden una nueva “abstención responsable” cuando Montoro defienda unos presupuestos en los que el hachazo se aplicará justamente donde la herida de los ciudadanos es ya más sangrante, sin visos de iniciar la cicatrización. ¿También será una abstención por el bien de España? Señores, no nos jodan ustedes más de lo que ya nos hacen profesionales.

A ver cómo nos venden una nueva “abstención responsable” cuando Fátima Báñez defienda una nueva reforma laboral o una nueva reforma de las pensiones que dirán que son necesarias, fundamentales, para mantener el sistema. ¿También será una abstención por el bien de España? Señores, no ayuden a sujetar el mango del hacha que golpea a los trabajadores ya indefensos.

El PSOE se ha entregado de hoz y coz a los designios de Rajoy. Y comenzará haciéndonos tragar el sapo de los presupuestos y los recortes como si fueran la medicina que nos va a curar las heridas que soportamos.

A Rajoy no le gusta perder ni a las chapas. Y tiene, en su mano, el arma con la que el PSOE no tendrá más remedio que doblegarse una y otra vez: el calendario.

Una vez investido Rajoy, comenzará de inmediato, el trámite presupuestario. Y con él la amenaza puesta en cada página del proyecto de ley: o se aprueban los PGE 2017 o el 3 de mayo se disuelven las Cortes y vamos a nuevas elecciones. Y los responsables, por tierra, mar y aire, los socialistas. Y ante esa atribución de responsabilidad, de culpabilidad, no hay escapatoria posible: para eso los medios de comunicación son fieles lacayos, periodismo sicario se llama, de un partido que funciona como una mafia.

Y si en un ataque de responsabilidad por el bien de España, el PSOE nos hace tragar con los PGE de Rajoy, ya estará preparado el siguiente escalón: la reforma laboral, otra más. Y otra vez vuelta a lo mismo: o se aprueba la reforma laboral o el 3 de mayor se disuelven las Cortes y vamos a nuevas elecciones.

Y lo mismo con la reforma de las pensiones y lo que haga falta. Y en siete meses el PP tendrá hechas todas las reformas que quiera, siempre haciendo saltar por los aires los escombros del estado que fue del bienestar. Y eso lo harán con la complicidad dolosa del PSOE, a quienes responsabilizarán ante los trabajadores de todos sus males.

Y cuando todo esté hecho, el calendario actuará: en cuanto a Rajoy le venga en gana, disolución de las Cortes, nueva convocatoria electoral y el PSOE seguirá cautivo, desarmado y arrastrando la culpa, por el bien de España, de haber dinamitado los restos del estado bienestar.

Buena jugada, barones.

Vale.

 

El fuerte debate interno del PSOE sobre la posición a adoptar en la nueva tentativa de Mariano Rajoy por conseguir la investidura en el Congreso de los Diputados se ha polarizado en torno a dos posiciones: o aceptar la investidura o mantener el No.

Parece, al día de hoy, que la Comisión Gestora encabezada por Javier Fernández se decanta por plantear en el Comité Federal la conveniencia de abstenerse en la investidura. Al mismo tiempo, muchas agrupaciones locales, alguna provincial y alguna regional siguen siendo partidarias de mantener el No.

En esta disyuntiva, en la que quienes ostentan cargos de gobierno en las autonomías (los llamados barones: Vara, Page, Puig, Diaz, Lambán) y una parte de los actuales diputados aparecen totalmente distanciados de sus bases, y con la decisión de la Gestora prácticamente tomada (la abstención), solamente quedan los flecos de cómo vestir al santo: abstención en bloque, abstención técnica (11 diputados) o alguna fórmula imaginativa que puede recordar a la ingeniería fiscal que practican los defraudadores.

En toda esta cuestión, y desde los partidarios fervientes de la abstención, como Eduardo Madina, se ha venido percutiendo con un argumento que en modo alguno puede asumirse desde un mínimo conocimiento del modo de actuar de la derecha: que como el PP gobernaría en minoría, la mayoría del Congreso puede hacerle muy difícil el ejercicio del gobierno.

Quienes así se manifiestan son los mismos que se han negado a admitir que hubiera un “gobierno Frankestein” y que para evitarlo no dudaron en dar un golpe de estado preventivo. Esos mismos son los que creen, ingenuamente, que todos los grupos que podrían haber formado ese gobierno abortado, se pondrán permanentemente de acuerdo. Eso no será así, y lo veremos.

Quienes pretenden hacer creer a militantes y votantes socialistas que rindiéndose (rendición, y no otra cosa, es la abstención) ante el Partido Popular estará el PSOE en condiciones de hacer oposición y de encabezarla, ignoran una seña fija en el ADN de la derecha española: que ni paga traidores (los que dieron el golpe de estado preventivo) ni hace prisioneros.

Si el PSOE, junto con los demás grupos de la oposición “torturan” al PP en el ejercicio del gobierno, Mariano Rajoy no dudará, y lo hará cuanto antes, en mayo de 2017, en convocar nuevas elecciones. El escenario se lo han puesto a huevo.

Con un PSOE rendido, Podemos en luchas internas que pueden terminar como el rosario de la aurora, Izquierda Unida liquidada por el nieto de Anguita, unas elecciones en julio de 2017 le darían una mayoría absoluta por muchos años al PP y terminarán por hundir al PSOE hasta la irrelevancia.

Desgraciadamente, la dignidad que muchos votantes y militantes socialistas manifiestan no es compartida por los dirigentes de la Gestora y quienes la han puesto. En mor de un falso pragmatismo, prefieren arrodillar al partido ante la derecha antes que vivir de pie, erguidos y defendiendo la dignidad.

Quienes dieron el golpe de estado preventivo, traicionando al Secretario General elegido por la militancia, son los mismos que quieren echar de los puestos de la dirección nacional al PSC, que con su primer secretario, Miquel Iceta se mantiene en el voto negativo.

Abstenerse no es el falaz argumento de decir que no es apoyar. Eso es una falacia. Abstenerse es rendirse.

Ya puestos, la Comisión Gestora del PSOE debería someter al Comité Federal poner como condición al PP que Rajoy no sea el candidato a la investidura. Que si quieren la abstención, el candidato sea Francisco Correa.

Vale.