Tras el debate entre los tres candidatos a la Secretaría General del PSOE (debate que no pude ver, obviamente, por razones de trabajo), y tras hacerme una composición de lugar atendiendo a lo que dicen los medios convencionales y los no tanto y las redes sociales, creo que parece claro que cada uno de los candidatos representó un modelo de partido distinto. Y lo siguen representando.

Un modelo claramente ortodoxo, unificador y unitario, representado por Patxi López. Un modelo de claro corte electoral (el partido como maquinaria electoral), representado por Susana Díaz y un modelo pudiéramos decir (para entendernos) “presidencialista”, el de Pedro Sánchez.

Así, mientras Patxi López se esfuerza en hacer entender que la primera tarea, ahora mismo, es la de recomponer las estructuras y los modos de gobernar el partido. Más adelante, como segunda prioridad, hacer del partido un instrumento para ganar al PP las elecciones. Pero, como plantea el propio López, la primera tarea es ardua, puede ser larga y no permite entrever cuándo podría decirse que el PSOE estaría en condiciones de disputar, de nuevo, el poder a la derecha.

Para Susana Díaz, las primarias supondrán, en caso de su triunfo, el punto de partida electoral, sin mayor necesidad de recomposición interna, ya que el mero hecho de celebrarse las primarias serán como el bálsamo de Fierabrás, que todo lo cura. Para la candidatura de Susana Díaz, ganar las primarias supondrá poner al partido ya, sin más, en la pista de salida electoral, como si nada hubiera ocurrido a lo largo de 2016 y 2017, especialmente entre el 1 de octubre de 2016 y el 21 de mayo de 2017.

El tercer modelo de partido lo representa Pedro Sánchez, que compareció el 1 de octubre para dimitir como Secretario General tras ser derrotado democráticamente, al perder la votación que planteó. Esta es la realidad del 1 de octubre. Pedro Sánchez, con la inestimable ayuda de varios dirigentes de segundo nivel (orgánico e ideológico), y con algunos medios especialmente interesados, consiguió convertirse primero en mártir y luego en Dios. Mártir, porque como él mismo ha reconocido en el debate, perder la votación del Comité Federal de 1 de octubre lo dejó en el paro, y, ahora, convertido en el dios de los suyos, pretende ganar la Secretaría General para dejar la cola del INEM.

Se está dando el caso de que los proyectos de Patxi López y Susana Díaz tienen en común el elemento de lo colectivo (el partido o el partido maquinaria electoral), el de Pedro Sánchez es la presentación de un modelo personalista, basado en sí mismo, en el carisma del “líder”, copiando modelos, estrategias (incluidas las hordas de seguidores o vasallos en las redes sociales) y marketing no de Podemos, sino de Pablo Iglesias. Las “apariciones” públicas de Sánchez copian, plano a plano, las de Iglesias. Pedro Sánchez es Pablo Iglesias sin coleta. Lo demás son lo mismo.

Los modelos políticos expresados por Patxi López y Susana Díaz responden a la ortodoxia del partido. El modelo presentado por Pedro Sánchez, redactado por Manu Escudero y José Félix Tezanos, a partir de recortes y desechos del Programa 2000 (un tremendo fracaso político e ideológico del partido), para hacerlos pasar por “nueva socialdemocracia”.

El líder único, Dios Sánchez, seguramente tendrá dificultades para debatir fundamentos ideológicos más allá de cuatro eslóganes, porque todavía está por saber cuál es el poso ideológico de Sánchez. El poso ideológico de Patxi López y Susana Diaz (sin muchas formulaciones teóricas) está marcado por sus experiencias de gobierno, de manera que los hechos llevados a los boletines oficiales son sus cartas de presentación.

El mayor fundamento ideológico que puede presentar Pedro Sánchez es el reconocimiento de que aprobar la reforma, con nocturnidad y alevosía, del artículo 135 de la Constitución fue un error. Claro que reconocerlo ahora demuestra que cuando tuvo ocasión de apretar el botón en el escaño no tenía algo tan importante en un referente ideológico y político: capacidad crítica.

Vale.

En junio de 2016 apareció una terraza de una tasca colocada en el Arco de la Estrella, puerta de entrada a la ciudad monumental de Cáceres, imagen de la ciudad que, dicen, es Patrimonio de la Humanidad.

Las explicaciones que dieron los miembros del equipo de gobierno municipal, del Partido Popular (auxiliado por los gorrillas), son un monumento a la incompetencia. Y de aquella incompetencia resulta que la terraza continúa colocada en tan emblemático lugar.

Resulta que primero dijeron que la ubicación era provisional, ya que el sitio en el que se encontraba ubicada tenía problemas de estabilidad. La provisionalidad va camino de un año. Un año de incompetentes, de inútiles.

Resulta que luego dijeron que iban a hacer un informe técnico y un proyecto para que el espacio, sobre un local al que se accede desde la Plaza Mayor, no produjera problemas de seguridad. Del informe técnico y del proyecto nunca más se supo. Y los incompetentes siguen cobrando todos los meses. La incompetencia va dando paso a la inutilidad. ¿De qué sirven una alcaldesa y unos cuantos concejales con dedicación exclusiva si no tienen ni puñetera idea de lo que pasa a la puerta del Ayuntamiento?

Resulta que luego esos sabios concejales tan incompetentes y tan bien pagados dijeron que además habría que hacer un informe jurídico puesto que no sabían quiénes eran los titulares del espacio donde se ubicaba la terraza, ni si correspondía al Ayuntamiento hacer las obras de consolidación. Y así casi un año de incompetencia.

Al día de hoy, la terraza ocupa un espacio inadmisible, sin saber si el espacio sobre el que el Ayuntamiento había concedido la licencia es municipal o no, a quien corresponde la consolidación. Sin saber nada de nada.

Lo que sí es cierto es que los concejales responsables de gobernar el municipio cobran todos los meses sus dedicaciones exclusivas, con la alcaldesa a la cabeza, y no, no son retribuciones provisionales.

Que el Ayuntamiento de Cáceres esté autorizando que una terraza de una tasca produzca un daño visual tan importante de la ciudad monumental, a 5 metros de la placa que recuerda tal honor, debería hacer intervenir a ICOMOS, el organismo de la UNESCO encargado de velar por el cumplimiento de los deberes que se adquieren al recibir el nombramiento.

Cáceres no se merece tamaña vergüenza, no se merece que unos concejales, incompetentes, pongan en riesgo el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad.

La falta de competencia de los concejales del Partido Popular solamente es equiparable a la indolencia de una ciudad, de unos súbditos que votan la incompetencia y la inutilidad porque se ven reflejados en ellos.

Vale.

Cuando llega el 1º de Mayo, aparecen estudios, informaciones, “radiografías”, de cómo está “el mundo del trabajo”. Críticas a los sindicatos de clase (por defecto, elogio a los sindicatos corporativos, amarillos), estudios sobre salarios medios (pocos estudios sobre medios salarios…).

En Extremadura sucede lo mismo. Un periódico informa que los sindicatos han perdido casi medio millón de afiliados y 56.000 delegados. El medio, del grupo Vocento, achaca esos datos a la crisis y a la corrupción. No es coña, los mismos elementos, crisis y corrupción, que hacen subir al Partido Popular y seguir ganando elecciones. Algo no funciona.

Y en Extremadura, funciona menos.

El otro periódico regional, del grupo catalán Zeta, hace una radiografía que, en primera página titula: “Las cotizaciones sociales caen cien millones pese a subir la afiliciación”. Eso, algo no funciona.

De entrada, no funciona una reforma laboral salvaje, digna de sociópatas y no de políticos electos. Bueno, en nuestro país, sí es digna, digna de la salvaje corrupción del Partido Popular, que debería ser ilegalizado por organización criminal.

En Extremadura gozamos de los salarios medios más bajos del país. Y si a eso añadimos los contratos por hora (si es que merecen el nombre de contratos) o por días, las bonificaciones a los empresarios (dadivoso el partido popular con sus votantes) no es extraño que las cotizaciones sociales (cuota obrera, cuota patronal) estén bajo mínimos. No es cierto que los trabajadores extremeños cobren los sueldos más bajos, la realidad, y así deberían ser los titulares de prensa (si hubiera de esto en la región), “los empresarios extremeños pagan los sueldos más bajos del país.

Algo no funciona. Y en Extremadura, menos.

Cada cierto tiempo, además, aparecen los datos mensuales de pensiones, que dicen ¡sorpresa! que las extremeñas son las más bajas del país. Algo obvio. Si los sueldos lo son, si las cuotas sociales lo son, la consecuencia “natural” es que las pensiones sean raquíticas.

Todo ello una consecuencia de una historia demográfica (la demografía es diacrónica, no sincrónica) cuyo episodio más dramático es el expolio que el franquismo, con el Plan de Estabilización de 1959, cometió con la población extremeña, llevando a la emigración a los más jóvenes, para cubrir los puestos de trabajo que las burguesías catalana y vasca (como hoy) reclamaban en pago a sus servicios al golpe de estado de Franco, y hoy reclaman con el chantaje de la separación. La misma burguesía.

Extremadura fue expoliada en su población, con la emigración de los más jóvenes, con la pérdida de la población joven, de la mano de obra productora y de la juventud reproductora. Por eso, hoy nuestra región está despoblada y envejecida, gracias a servir los intereses de las burguesías financieras.

Resultado de imagen de emigracion española

En el 1º de mayo, en Extremadura no hay nada que celebrar. No se puede celebrar el trabajo, porque no hay. Y las perspectivas no son nada halagüeñas.

Además, los sucesivos gobiernos desde 1978 han ido disminuyendo progresivamente su interés por favorecer, siquiera un ápice, a la región, llegando a los últimos cinco años, en los que a la crisis económica se ha unido un partido, el Partido Popular, que yace sumiso a los pies de la economía en una coyunda pornográfica, robando, a manos llenas, sin vergüenza ni recato. Y de todo lo que roban, que es mucho, mucho es lo que roban a Extremadura. Y si Monago o cualquiera de sus compinches lee esto, que lo desmienta.

Hoy, Extremadura sigue sumida en la pobreza laboral y salarial, sin que nada podamos esperar de un Estado, el español, que nos abandona. Nos abandona a conciencia, a sangre y fuego.

Algo no funciona en Extremadura, y algo no funciona en las relaciones entre Extremadura y el resto del Estado. Hora es ya de decir basta. Por la ley o por los hechos. Pero ya.

No podemos seguir celebrando un vergonzante 1º de mayo perteneciendo a un Estado cruel, que ni siquiera tiene interés en que nuestras comunicaciones sean decentes, no ya digna, solo decentes.

No podemos.

Vale.

Venimos viendo desde hace un tiempo en los medios de comunicación regionales una aparente reivindicación sobre la necesidad de la mejora de las infraestructuras ferroviarias en Extremadura. Aparente.

Quienes somos sufridores del inicuo servicio público que Renfe presta entre Cáceres y Sevilla, pensamos que esa apariencia de reivindicación tiene más que ver con un postureo social (“para que veáis lo que me interesan las cosas de Extremadura, reivindico el tren, aunque yo no lo use para nada ni tenga pensado usarlo”) que con una auténtica reivindicación.

Así, hemos visto como el ministro de Fomento visitó Extremadura, se reunió con la “plataforma” que reivindica un “tren digno”, largó su discurso preparado en un despacho de Madrid, se fue y listo.

En esa reunión estuvo presente el Presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, quien tras el discurso del ministro y conocer el proyecto de Presupuestos Generales del Estado manifestó que “nos han engañado”.

Claro que os han engañado. Sobre todo si confían en la palabra de alguien que, seguramente, lo que hizo fue repasar durante el viaje Madrid-Garrovillas de Alconétar en coche oficial el discurso que algún asesor le había escrito.

Porque de lo que hablamos es de la competencia en materia de transporte ferroviario y de responsabilidad política en que esa competencia se ejerza.

La Junta de Extremadura no tiene competencias estatutarias en materia de ferrocarriles, pero sí tiene responsabilidades ante los súbditos extremeños para exigir el cumplimiento de obligaciones del Estado para con la región. También tienen esas responsabilidades los partidos políticos, todos, menos el Partido Popular, cuyo jefe debería estar fuera de política por sus devaneos canarios.

Hablamos de competencia y de responsabilidad. Cuando no se tiene la competencia sí cabe la responsabilidad. Y con el presidente de la Junta a la cabeza, todos los que dicen que se han sentido engañados por el ministro de Fomento tienen la responsabilidad de aclarar por qué, cuando hubo ocasión, cuando ministro engañó no le exigieron. ¿Por qué no son más avisados cuando el ministro discursea y se hacen los ofendidos cuando comprueban que el ministro les estaba engañando?

Un día sí y otro también tenemos conocimiento de incidencias de mayor o menor calado en los trenes que mal circulan por Extremadura. Incidencias que afectan a los derechos de usuarios y consumidores. ¿Por qué la Consejería competente, sí, competente, no actúa de oficio contra Renfe?

Un día sí y otro también tenemos conocimiento que usuarios con discapacidad, en el grado que sea, se ven afectados por el mal servicio que Renfe presta en Extremadura. ¿Por qué la Consejería competente en materia de discapacidad no actúa de oficio contra Renfe?

Las competencias ferroviarias no radican en la Comunidad Autónoma, pero la defensa de los súbditos extremeños, sí. La responsabilidad de los dirigentes autonómicos, tanto en el poder ejecutivo como en el legislativo está en defender los pocos, escasos, derechos que los súbditos extremeños tenemos. Si no la ejercen, están sobrando.

Si quienes tienen la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de los servicios a usuarios y consumidores no la ejercen, ¿por qué siguen cobrando sueldos por algo que no cumplen?

Si quienes tienen la responsabilidad de hacer valer lo que dicen las tarjetas de discapacidad que llevan el nombre de Extremadura y están avaladas por informes profesionales de la Comunidad, no la ejercen, ¿qué valor dan al trabajo de médicos y otros profesionales de la propia región?

La competencia del desastre ferroviario en Extremadura es de Renfe, del Gobierno. La responsabilidad de consentir ese desastre es nuestra, empezando por la máxima ¿autoridad? regional, el Presidente de la Junta de Extremadura.

Vale.

El título de esta entrada es un agradecimiento al canal oficial en twitter de atención a los viajeros de Renfe, @inforenfe (el canal oficial de Renfe no puedo verlo porque me tienen bloqueado después de otra de sus fechorías).

El sábado, 15 de abril, teníamos mi esposa y yo que volver a Cáceres desde Sevilla y pregunté a @inforenfe que si estaba previsto que el tren circularía o si pasaría como el 11 de abril, cuando ni siquiera pudo salir de la estación de Cáceres.

La respuesta que dieron pertenecería a la antología del disparate si no fuera porque lo hace un canal oficial de una empresa pública y porque llueve sobre mojado: “hola, el tren que haces referencia, tiene previsto circular. La avería del día 11 de abril no estaba prevista. Un saludo”.

Uno, que aprendió a leer entre líneas en los últimos años de Franco (que no del franquismo, que continúa en plena forma) a periodistas que tenían, también, que escribir entre líneas, no puede menos que sorprenderse. Aparte de una mala redacción, el que desde la empresa responsable del servicio ferroviario en España se diga que “la avería del día 11 de abril no estaba prevista”, no hace sino llevar su redacción y su sentido a la realidad: que Renfe tiene previstas las averías.

El 11 de abril, tras subir los pasajeros al tren 18773, con destino a Sevilla, y salida a las 6:50 horas, tuvimos que ver (y no ver) cómo todo el sistema eléctrico del tren se apagaban, cómo dos o tres personas, se supone que de la empresa, recordaban a Luis Moya: “trata de arrancarlo, Carlos, por Dios, trata de arrancarlo”. Con la mitad del sistema de luces interiores del convoy apagadas, el tren, con retraso, emprendió la marcha, pero no llegó ni al puente que cruza las vías y da acceso a Aldea Moret. Marcha atrás, de nuevo a la estación y nuevos e infructuosos intentos de arrancarlos. A las 6 y cuarto de dice a los pasajeros que bajen y que irán viendo qué solución dan.

A alguna persona con necesidad de hacer transbordo en Mérida con destino a Alcázar de San Juan, se le dispone un taxi hasta la capital autonómica. A los demás, una de dos: o autobús o devolución del dinero. No hay más ni están a por ello.

Hacemos saber al interventor del tren (al revisor, término más acorde con la antigualla del servicio que prestan) que mi esposa no puede viajar en autobús, y nos dice que entonces la única solución es devolvernos el dinero. Cuando le decimos que tenemos hotel reservado en Sevilla, al revisor, capataz a la antigua usanza de los privilegios de sus amos, le da igual. Con él no va el asunto. Es más, llega a decirle a mi esposa que si no puede viajar en autobús, que no viaje. Un dechado de empatía el fulano. Más o menos dice que si no puede viajar que no tiene derecho a hacerlo. Estará orgulloso.

En taquillas lo mismo. Hacemos saber la imposibilidad de que mi esposa viaje en autobús, llaman (eso nos dijo otro empleado del mes de Renfe, custodio de los privilegios de estar detrás de una ventanilla blindada) a “Madrid” y no dan solución alguna. Lo de perder la reserva de hotel les trae sin cuidado. Si mi esposa no puede viajar, que no viaje. Malnacidos esclavos de una empresa que debería estar liquidada, y ellos en el paro, sin derecho a prestación.

Presentamos una reclamación en ventanilla. Una reclamación que seguramente termine en la oficina de Gestión del Servicio Público de Santa Justa donde lo que menos hacen es servicio público y cuyas contestaciones a reclamaciones no llevan nunca el nombre del fulano/a que cobra seguramente un buen sueldo. Seguramente porque les da vergüenza que se sepa quiénes son. Al menos, como los delincuentes, podrían poner sus iniciales.

Vemos el autobús, que conocemos al conductor, que anima a mi esposa a subir al autobús. Un pasajero nos cede un asiento en el que ella podría ir algo menos incómoda. Y comienza un viaje que hasta Mérida y Almendralejo se hace por la A-66. Pasado Villafranca hay que entrar en Zafra y desde ahí, hasta Sevilla, con paradas en Llerena y Pedroso, por carreteras secundarias, llenas de curvas, y la A-66 a pocos kilómetros. Además de tener que utilizar un autobús, medio de transporte infinitamente más incómodo que el tren, y más para personas con dificultades físicas, la tortura de no utilizar una Autovía por la que los movimientos del vehículo, las curvas, los zigzags son mucho menores.

Una tortura que se acrecienta para personas con problemas de movilidad, como mi esposa, a quien utilizar el reducido aseo del autobús, con una escalera imposible. A eso Renfe no tiene respuesta. Porque a los “bien pagaos” directivos de la empresa pública les da igual. Son sociópatas.

Llegamos a Sevilla a las 13 horas menos un minuto. Esto es, una hora y media después del horario previsto. Y claro, dan 24 horas para reclamar. Después de someternos a una tortura que seguramente Torquemada tendría entre sus preferidas, no está el cuerpo pasar otro rato en las ventanillas de Santa Justa para reclamar el retraso.

Y todo ello, porque la avería no estaba prevista. Aconsejo, previo pago de la idea, por supuesto, y espero que Renfe acepte llegar a un acuerdo económico, que con la venta de los billetes adjunten el papelito que diga si está previsto que el tren tenga avería. Más que nada para que la tortura no coja a los usuarios desprevenidos.

Desgraciadamente, las averías en los trenes son cada vez más frecuentes, debidas, sin duda a que los directivos de la empresa pública (¿hay transparencia para conocer sus sueldos?) aplican con saña las instrucciones recortadoras de Montoro, del gobierno de Rajoy. Si les piden que recorten 10, ellos, sabios siervos de quien los nombra, aplican 20, para demostrar que saben, “mejor que nadie”, de Gestión del Servicio Público.

Solamente en esta política austericida está la explicación de que, cuando se produce un accidente ferroviario con muertos, la primera pregunta sea si el maquinista ha muerto. Si el maquinista ha muerto, los directivos de Renfe respiran tranquilos. Todavía no he leído en ninguna información sobre accidentes ferroviarios con víctimas, si el tren estaba en condiciones, si se había sometido a reparaciones, y, mucho menos, si el libro de incidencias y de revisiones está disponible. No hay que olvidar, por ejemplo, que en el accidente del Metro de Valencia, el libro de revisiones del convoy siniestrado no aparecía.

Los usuarios de Renfe agradecemos, mucho, que nos informen, al vendernos los billetes, si están previstas o no averías. Saber que Renfe tiene averías previstas ayuda mucho. Ayuda mucho a saber qué clase de sociópatas dirigen la empresa.

La vuelta de Sevilla, el 15 de abril, no estuvo exente de anomalías. En nuestro caso, el billete estaba consignado al tren 18773. Cuando llegamos a Santa Justa, en los paneles aparecía que sería el MD 18779. Sin embargo, con la salida prevista a las 17:20 h, no fue hasta las 17:15 cuando pusieron la vía, la 10. Al llegar al andén, vimos que el tren no era el 79 que aparecía en los paneles, sino el 73, el averiado del 11 de abril. Mientras subíamos, ya en los vagones, buscando nuestros asientos… el tren se para y todo el sistema eléctrico también. ¿Volveríamos a las andadas? ¿Estaba prevista una nueva avería? Finamente, el tren arrancó. Me imagino que el jefe de estación de Santa Justa, que puso en los paneles el 18779, se vería obligado a cambiarlo porque no tiraba, por el 18773, que tiraba… pero poco.

El tren en marcha y busco agua en la máquina de a bordo. Pero no hay, “no disponible”. Se lo hago saber al interventor del tren, que nos dice que por lo menos hasta Mérida (a las 21 h) no sería posible bajar del tren a comprar agua. Al decirle que mi esposa necesita tomar algún medicamento, el interventor da muestras de su contrariedad. Llega el tren a la estación de Villanueva del Río y Minas, para, baja el revisor, y vuelve a escasos tres minutos con una botella de agua. Nos dice que es la que tenía el jefe de estación (no hay cantina) en su frigorífico. A él si le cabe perfectamente ser considerado interventor del tren, y debe sentirse orgulloso de su trabajo, facilitando, en lo que está en su mano, el viaje a los usuarios. Que conste. Y al jefe de estación que le facilitó el agua, también. Gestos como estos, son siempre de agradecer, pero que desgraciadamente no son ni habituales ni pueden tapar una desvergonzada gestión de un servicio público.

Que más adelante observáramos que el maquinista salía de su cabina y se dirigiera a la puerta del coche 1 para ajustarla, dándole un “golpecito” cariñoso con la pierna, no deja de ser un regalo humorístico sin duda obsequio de Renfe. Arreglar la puerta como se arreglaban los televisores en los años 60 no deja de ser un servicio público.

Vale.

La denominación Ruta de la Plata se asimila con la C.N. 630, transformada actualmente en la Autovía A-66, “Autovía de la Plata”. La CN 630, Gijón al Puerto de Sevilla, discurría, como la A-66 (esta con las variaciones propias de un trazado “más moderno”) siguiendo el eje de la Calzada Romana “Vía de la Plata”, que unía Mérida con Astorga, si bien la propia Emerita Augusta tenía calza de conexión hacia el Sur.

Hubo un tiempo en el que, además de la CN 630, la Ruta de la Plata contaba con ferrocarril. La conexión entre el Puerto de Gijón con el Puerto de Sevilla tenía su trazado ferroviario. Sin embargo, a mediados de la década de 1980, el tramo ferroviario Plasencia-Astorga cercenó la conexión Norte-Sur sin pasar por Madrid. La justificación, la falta de rentabilidad económica. La realidad, que dejó de apostarse por un sistema de transporte, el ferroviario, en beneficio del transporte por carretera.

De aquel trazado ferroviario ya solamente queda un hilito, que ha tenido algún que otro susto de desaparición: la conexión entre Cáceres y Sevilla. Una conexión abandonada por el gobierno central y por la sociedad extremeña, por una sociedad que solamente mira a Madrid esperando que lleguen migajas y subvenciones.

Cuando desapareció el tramo Plasencia-Astorga de los mapas ferroviarios, ya comenzaban los estudios para la “alta velocidad”. Cuando la economía era la causa del cierre de un tramo ferroviario, la economía era la excusa para abrir las altas velocidades. El AVE Madrid-Sevilla, inaugurado en 1992 no se improvisó, llevó años de estudio.

Ahora, el gobierno central quiere invertir en convertir el antiguo trazado Plasencia-Astorga en una vía verde, aunque, tímidamente se intenta que se reabra al tráfico de trenes. Sin mucho éxito.

Mientras que los dirigentes políticos extremeños fíen todo su capital a conectar Badajoz con Madrid en alta velocidad, nublan su vista sin pensar en otros mejores planes.

Los 817 kilómetros entre Gijón y Sevilla por la antigua C.N. 630 serían la razón perfecta para reivindicar un eje Norte-Sur sin pasar por Madrid. Claro, que eso puede ser un sacrilegio. Que Extremadura tenga una conexión ferroviaria (pasajeros y mercancías) con el Norte no parece interesante. Seguramente por falta de información o por falta de ganas. Que Extremadura se conecte con el Sur (mercancías y pasajeros) tiene todavía menos explicación, si no fuera esta la falta de capacidad de la clase dirigente (política, económica, social, sindical).

Es evidente que los presupuestos del Estado se hacen en Madrid, y es en la capital donde se decide qué ingresos y qué inversiones llegan (si es que llegan) a la región. Por eso, hay que estar cerca en tiempo de la teta del Estado.

Es evidente que los programas de subvenciones se deciden en Madrid, y los emprendedores quieren que haya un tren de alta velocidad para llegar cuanto ante al reparto, a la caída de las migajas con las que el poder económico tapa sus verdaderos negocios.

Ahora mismo, la única conexión entre Cáceres y Sevilla, con menos de 300 kilómetros, la cubre un solo tren que tarda casi cinco horas. La conexión entre Gijón y Sevilla cuenta con una media de 5 trayectos diarios, combinando AVE y Larga Distancia, y una duración, incluyendo tiempo de espera en Madrid, que no pasa de las 9 horas y medias. Para una distancia en kms (Gijón-Madrid-Sevilla) que supera en casi cuatro veces la de Cáceres a Sevilla, el tiempo del viaje no llega al doble.

Cuando uno mira la web de Renfe y observa que los trayectos entre Gijón y Sevilla aparecen con previsiones de “tren completo” para una semana o dos de antelación, no deja sino de sentir la rabia de que quienes desde Extremadura reclaman un tren rápido para llegar rápidamente a la teta del Estado, no analizan los beneficios que la Ruta de la Plata encierra para esta región.

Vale.

La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre. Friedrich Nietzsche

La esperanza, ya demasiado lejos, giró su mirada un momento, y continuó su marcha hacia el horizonte #variaciones

La esperanza, recién maquillada, marchó para siempre buscando nuevas víctimas de la ilusión @variaciones

La esperanza, empapada por la lluvia, intentaba encontrar un refugio en medio de una enorme llanura vacía #variaciones

La esperanza ya no volvió su mirada. Resuelta, continuó su camino hasta perderse en el horizonte #variaciones

La esperanza, despavorida, había llegado al final del camino #variaciones

La esperanza, malherida, parecía que ya no podría seguir su huida #variaciones

La esperanza, en el dintel marmóreo del precipicio, ya no podía volver la mirada #variaciones

La esperanza, cegada por la luz del infinito, caminó hacia el acantilado #variaciones

La esperanza, resuelta, pidió que retiraran la red bajo el trapecio #variaciones

La esperanza ya viajaba a ninguna parte cuando salió a buscarla desesperado #variaciones

La esperanza, en su huida desesperada, llegó al borde del precipicio #variaciones

La esperanza, en el dintel del horizonte, avanzaba ya hacia el infinito #variaciones

La esperanza, en su huida, fue atropellada por un camión cargado de realidad #variaciones

La esperanza, cansada de esperar, siguió su camino sin volver ya la mirada #variaciones

La esperanza, derrotada, buscó su hatillo, lo echó al hombro y caminó hacia el horizonte #variaciones

La esperanza ya estaba imposible de poder alcanzarla, la había perdido irremediablemente #variaciones

La esperanza ya no respondía a sus llamadas, estaba demasiado lejos #variaciones

La esperanza, aterida de frío, colocó sus cartones, se sentó, acurrucada y agachó la cabeza para no ver nada alrededor #variaciones

Cuando despertó, la esperanza ya viajaba lejos, lejos #variaciones

La esperanza, vieja, desdentada y desharrapada, se tapa con cartones a la puerta del cajero del banco #variaciones

La esperanza dobló la esquina y continuó su camino sin mirar atrás #variaciones

La esperanza, en el rincón de la habitación acolchada, miraba huidiza hacia la puerta siempre cerrada #variaciones

La esperanza, a lo lejos, vuelve su mirada por última vez #variaciones

La esperanza, en pie, erguida, sin vendas en los ojos, esperaba firme la descarga del pelotón de fusilamiento #variaciones

La esperanza, vieja y cansada, se recostó en un rincón, entre cartones #variaciones

La esperanza camina desorientada, sin brújula, cuando se aleja definitivamente #variaciones

La esperanza, exhausta, sigue hacia adelante, sin volver la mirada #variaciones

La esperanza, agazapada, espera el momento de saltar y emprender la huida #variaciones

La esperanza, huye arrastrando las pesadas cadenas de la esclavitud #variaciones

Cuando la esperanza se ha ido, solamente queda el desierto #variaciones

La esperanza se aleja a la velocidad de la luz; luego, llega la oscuridad #variaciones

La esperanza, sigilosa, camina hacia la nada, y sigues sus pasos, ignorante del futuro #variaciones

La esperanza siempre huye de puntillas, para que no te des cuenta de que la has perdido #variaciones

La esperanza se desactiva y abandona tus circuitos emocionales #variaciones

#santoraldemañana Mañana se celebra el patrón de los beneficiarios del tamayazo, incluida Esperanza Aguirre: Santo Mauro #vienenelsantoral

La esperanza se acerca, te mira, te ve y huye despavorida #variaciones

La esperanza pasó de largo, venía escapando de la indiferencia #variaciones

La esperanza se marcha en silencio, paso firme y sin mirar atrás #variaciones

La esperanza se aleja siempre, sin volver la mirada #variaciones

La esperanza siempre huye silenciosa #variaciones

La esperanza se aleja con pasos cortos, pero sin mirar para atrás #variaciones

La esperanza no se pierde, se aleja con pasos silenciosos #variaciones

La esperanza camina sola, a oscuras y desorientada #variaciones

La esperanza últimamente camina muy desorientada #variaciones

La esperanza se ha perdido camino del precipicio #variaciones

La esperanza se pierde sola, porque no lleva instalado el GPS #variaciones

La esperanza es lo último que necesita quien no tiene ni un mendrugo que llevarse a la boca #variaciones

La esperanza es el lugar donde habitan los deseos inalcanzables de los que la han perdido #variaciones

Cuando creas que puedes perder la esperanza, ya será tarde: la habrás perdido #variaciones

La esperanza es lo último que realmente necesita quien lo ha perdido todo: la esperanza no es comestible #variaciones

La esperanza hace que agite el naufrago sus brazos en medio de las aguas, aún cuando no vea tierra por ningún lado. Ovidio (43 AC-17) Poeta

La esperanza llegó al final del camino.

Vale

Las imágenes que aparecen en esta entrada se corresponden con la decisión del Ayuntamiento de Cáceres de colocar unos contenedores de recogida de basuras compartiendo el espacio con una parada del autobús urbano. Todo un síntoma.

Seguramente, si alguien preguntara al concejal de turno, diría que es una cosa que han decidido los técnicos, y los técnicos, que es una petición de la empresa concesionaria de basuras, y la concesionaria, que es una decisión… y así ad infinitum.

La realidad es otra. La realidad es que en el Ayuntamiento de Cáceres abundan los sociópatas. Y eso no es más que responder a aquel dicho: “los niños, lo que ven en casa”. Al equipo de gobierno, del Partido Popular con la inestimable colaboración de los gorrillas de Ciudadanos, la apatía del PSOE y la inanidad aparentemente utópica de Podemos, los ciudadanos (ahora súbditos, tras el triunfo justiciero de Urdangarín) se la traen al pairo.

Los mismos servicios técnicos que pueden argumentar, como excusa inadmisible, que colocar las mierdas en la parada del autobús urbano, es una petición de la concesionaria de basuras, son los mismos que deciden dónde ubicar las paradas. Los mismos sociópatas que ignoran que hay personas que utilizan el transporte público. Se la sudan. Y luego, cuando alguien les critican, se hacen los ofendidos. Como si pudieran, valientes son. Y en Cáceres son valientes herederos de valientes.

Los concejales del Partido Popular, con la alcaldesa Nevado al frente, si son preguntados, se escudarán en los servicios técnicos. En esos servicios técnicos que dependen de ellos y que están a su servicio antes que al de los ciudadanos.

Estas imágenes son una muestra de la sociopatía que quienes detentan el poder (los técnicos) y quienes lo ostentan (nominalmente, los concejales) demuestran y exhiben cuando disponen de los resortes que permiten hacer ver ante los demás quién manda. Y así engordan.

No sería normal que estas cosas se produjeran si quienes toman las decisiones no fueran otra cosa que lacayos del poder, entendido como relaciones de poder contra la mayoría.

Por eso, cuando estas situaciones se producen, los gorrillas de Ciudadanos se alinean, siempre, con el poder. Porque es más fácil recibir dádivas de quienes lo ostenta que de quienes lo sufren.

Estas imágenes son, sencillamente, una falta de respeto, un sirvengonzonería que se reparte entre quienes aparentemente toman las decisiones (los técnicos, la concesionaria de basuras) y los miembros del equipo de gobierno. Con la particularidad de que el equipo de gobierno, los concejales del PP y la alcaldesa al frente saben bien lo que hacen: deciden no colocar un punto limpio de recogida de escombros en Macondo (su gente, su clase) y colocarlo en El Junquillo (desharrapados, entienden).

La falta de respeto de las imágenes son la muestra inequívoca de que el Partido Popular, en compañía de una casta “valiente” de técnicos, son sociópatas.

Vale.

Leyendo el blog http://caminandoenlaperseverancia.blogspot.com, en el que mi esposa, María Consuelo, escribe muy acertadamente en su última entrada (http://caminandoenlaperseverancia.blogspot.com.es/2017/02/cuando-la-maleta-de-la-medicinas-pesa.html) sobre la tarjeta sanitaria universal, algo que no existe, creo que es relevante hacer hincapié en cómo los recortes económicos que deciden quienes detentan el poder afectan a las personas.

Y esta es la cuestión: la progresiva implantación de mecanismos informáticos que permitan una mejor gestión de los servicios públicos tiene en la tarjeta sanitaria universal un gran ejemplo.

El Real Decreto 9/2011, de 19 de agosto, una de las últimas decisiones del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, antes de que tirara la toalla ante las presiones “de Bruselas”, determinaba que era preciso mejorar la cohesión del sistema nacional de salud. Un instrumento fundamental sería la tarjeta sanitaria que tuviera validez en todo el territorio nacional.

En septiembre de 2013, el primer gobierno de Rajoy publicó un Real Decreto sobre la implantación de la tarjeta sanitaria individual. En la norma, que recogía todas las características de identificación y contenidos de dicho documento, se establecía un plazo de cinco años hasta su total implantación. El plazo finaliza en octubre de 2018.

Sin embargo, esa implantación parece que lleva para mucho más tiempo. Desde Extremadura se han producido acuerdos de interoperabilidad con las comunidades autónomas de Navarra y Canarias. Cuando se publicó el RD de 2013, la comunidad autónoma andaluza fijó en al menos 12 millones de euros el coste para dicha comunidad el cumplimiento del Decreto.

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O lo que es lo mismo. Desde el primer momento la comunidad andaluza, como seguramente hicieron el resto, se acogía a la excepción que el Decreto establecía para la total implantación en cinco años de la tarjeta sanitaria individual: que hubiera causas económicas que lo impidieran.

En la práctica, como señala el blog de María Consuelo, se produce un daño importante en los derechos de los ciudadanos: concretamente en aquellos que están afectados de dolencias crónicas, con tratamiento prolongados. El desplazamiento de una Comunidad Autónoma a otra por algún período de tiempo más o menos prolongado, está supeditado a que los fármacos que están prescritos por los médicos de una comunidad no pueden ser dispensados en farmacias de otra, porque los sistemas informáticos lo impiden.

Que un paciente crónico se desplace, requiere que lleve consigo los medicamentos que necesite y si el desplazamiento supera el plazo de prescripción de cualquier fármaco, no podría obtenerlo si no retorna a la comunidad autónoma de origen.

La necesidad de que la tarjeta sanitaria individual sea operativa en todas las comunidades autónomas requiere un esfuerzo económico de interconexión de los sistemas informáticos de los distintos Servicios de Salud autonómicos, pero también, y puede ser una de las causas fundamentales por las que todavía no se haya producido esa interconexión, que la dispensa de fármacos se pueda producir en cualquier farmacia del territorio nacional, con independencia de la comunidad de origen del paciente.

La interoperabilidad de las tarjetas sanitarias individuales para su uso en cualquier parte del territorio es una necesidad. Y en pacientes con dolencias crónicas, la ausencia de interoperabilidad, produce efectos indeseados.

Los recortes en sanidad no solamente son los que se ven hospitales, en centros de salud, son también los que tienen efectos sobre las personas individuales, impidiendo incluso los intentos de mejora en la calidad de vida. En realidad, las decisiones políticas y económicas, tomadas por dirigentes al servicio del dinero, son decisiones salvajes y demuestran que esos dirigentes acumulan un alto nivel de insensibilidad: tienen comportamientos sociopáticos.

Ahora mismo, un usuario de la sanidad pública de Extremadura, con tratamiento prolongado, no puede hacer uso de su tarjeta para la dispensa de los fármacos que sus médicos le hayan prescrito si se desplaza, por ejemplo, a Andalucía por un tiempo mayor del que un determinado medicamento sale en el sistema. Y más aún cuando en un tratamiento prolongado por enfermedad crónica y su conjunto de síntomas (por ejemplo, la fibromialgia y patologías asociadas) requiere más de un medicamento, disponibles en fechas dispares.

O como dice mi esposa, cuando la maleta de las medicinas “pesa” más.

Vale.

 

En 1932, Enrique Jardiel Poncela daba a publicar “La tournée de Dios”, un libro que podría pasar por antirreligioso, por antiderechas… pero un libro de fino humor. Ahora, 85 años después, otro salvador, que antes fue mártir, comienza su tournée. ¿Es una tournée o un viaje a casi ninguna parte?

Dice un experto que en tiempos de crisis el mayor error es buscar un salvador que nos solucione los problemas (Jorge Mario Bergoglio, argentino). Sin embargo, algunos se empeñan en seguir buscando un salvador.

En aguas de un estanque artificial, en el pueblo nazareno de Dos Hermanas, se obró el milagro. Los fieles seguidores del mártir Pedro Sánchez llegaron para erigirlo en santo salvador de militantes socialistas al margen de la iglesia oficial. Una heterodoxia.

El bautismo milagrero del parque tecnológico nazareno, justo al lado, pared con pared, con la Universidad Privada de Loyola, ha desencadenado una especie de euforia mística entre seguidores, discípulos, apóstoles de un supuesto evangelio socialista. La iglesia socialista oficial, encarnada en la papisa Susana y los sumos sacerdotes de los templos de la periferia, anda consternada y, a veces, despistada ante la herejía.

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Dios Sánchez, con sus fieles seguidores nazarenos de twitter y Facebook camina entre adulaciones y navajeos, si bien muchas veces no se sabe qué son más peligrosos, si los exagerados panegíricos hacia su persona, o las endebles hojas de navajas mochas que se le aproximan. Por cierto, que se cuide de tantos seguidores, que en twitter tiene una tercera parte de fakes. Que son muchos fakes y mucho fakes.

Erigido a las alturas, conferida la pátina de salvador, ahora Dios Sánchez trata de llevar su buena nueva por todos los rincones de la vieja piel de toro (por tópicos, que no quede).

No se sabe quién paga esta gira rockera, como si el Boss y su banda ofrecieran conciertos a sus seguidores a cambio de aplausos y más aplausos, sin saber si lo que suena es un potente directo o un play back descarado.

Escribía Jardiel Poncela:

En Religión, aquellas juventudes pasadas hicieron de Dios un personaje imprescindible.

Las juventudes actuales no se acuerdan de Dios para nada.

Los fieles de Pedro Sánchez han creado un Dios a partir de un mártir por necesitan un personaje imprescindible. Sin Dios no son nada. Sin Pedro Sánchez, no son nada. Él es el principio y el fin de todas las cosas. Han estado sin acordarse de un dios para nada durante muchos años. Algunos, ya ajados por la edad, son incapaces de recordar en el tiempo que también tuvieron un dios.

Hoy, cuando Dios Sánchez hace su tournée sin que nadie sepa quien la paga, la iglesia socialista oficial, perpleja, no sabe de qué hornacina le han birlado la imagen. El inventario no recuerda ningún dios desde hace muchos años, demasiados años.

Claro, que, con los pies en la tierra, el Salvador no gana elecciones. Si acaso, consigue el voto de las monjitas.

Otro día hablaremos de la iglesia socialista oficial, que se las trae.

Vale.