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Ayer, 14 de diciembre, el grupo socialista del Ayuntamiento de Cáceres difundió un comunicado de prensa para denunciar que la alcaldesa de la ciudad y senadora, Elena Nevado, había votado en dos ocasiones, el lunes y martes de esta misma semana, en contra de dos enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado para 2013 que pedían la continuidad del Centro de Formación de Tropa nº 1, junto con la de la Academia General Básica de Suboficiales ubicada en Talarn (Lleida).
Tras hacerse público el comunicado, las primeras reacciones en las redes sociales fue de incredulidad, y, posteriormente, se fue asentando una sensación de que la actitud de la alcaldesa de la ciudad había sido directamente una traición a la ciudad.
Esa sensación es mayor cuando no habían transcurrido ni cinco días desde que Elena Nevado había aparecido en los medios de comunicación asistiendo a la celebración de la Patrona del Arma de Infantería y del propio CEFOT Nº 1.
Cuando los medios de comunicación comenzaron a reclamar una explicación sobre lo sucedido, por el equipo municipal de gobierno, del Partido Popular, emitió un comunicado de prensa en el que, primero, no desmentía en ningún momento la denuncia de su traición que había hecho pública la oposición, y, segundo, transmitía una sensación de histeria política que únicamente tiene explicación en que, tras la metedura de pata, la alcaldesa de la ciudad debe pensar que este asunto puede ser su tumba política, que la pancarta de apoyo al Cefot, que antes lucía en el balcón principal de la casa consistorial, y que ha ordenado llevar a una lateral, puede ser su mortaja política.
Porque el comunicado emitido por Elena Nevado no tiene desperdicio. Cada una de sus líneas, cada uno de sus párrafos, cada uno de sus “argumentos” da para una entrada en el blog. Aunque nos fijaremos en dos o tres cosas.
En primer lugar, incluimos los resultados de las votaciones de las enmiendas 1030, presentada por Entesa pel Progrés de Catalunya (GPEPC), y la 1976, presentada por el Grupo Socialista del Senado. En ambas votaciones se aprecia que han recibido el voto contrario de los 154 senadores del PP presentes y el voto afirmativo de todos los demás grupos. O lo que es lo mismo: socialistas, socialistas catalanes, nacionalistas vascos (PNV), nacionalistas catalanes (CiU) y el grupo mixto votaron a favor de la plena operatividad del CEFOT de Cáceres, mientras que su alcaldesa, sumisa a la disciplina de partido (hay que hacer carrera, claro) votó en contra.
Para que no quepa duda alguna de cuál fue el sentido de su voto, incluimos extracto de la relación de senadores presentes del PP según la relación electrónica, incluyendo a Elena Nevado en la página 630 de la sesión nº 23, listado de votos negativos.

Resultado de la votación de la Enmienda 1030, del GPEC

Resultado de la votación de la Enmienda 1976, del GPS
Página 2ª del listado de senadores del GPP que votaron en contra de ambas enmiendas. 

Como decíamos, los nacionalistas separatistas del PNV o de CiU votaron a favor, como se aprecia en esta hoja electrónica de las votaciones del Senado. Esta es la correspondiente a la coalición que preside Artur Mas. Votan a favor de que el Cefot continúe…


Una vez aclarado que no hay duda ninguna de qué votó la alcaldesa de Cáceres, de los documentos que prueban su traición, pasamos, como decíamos antes, a analizar algunas de las histriónicas o histéricas frases que se pueden leer en el comunicado que emitió para contrarrestar la denuncia del grupo socialista del Ayuntamiento de la ciudad.

La culpa de la actual situación del Cefot es, como no puede ser de otra manera, de Zapatero. ¿Algún comentario? Pues claro, cómo no, la culpa es de ZP, que, por cierto, además tiene la culpa de que en la Plaza Mayor se haya colocado una carpa indecente en un espacio patrimonio de la humanidad, y de que cuando hay nubes oscuras hasta llueve…
El titular del comunicado, según las agencias y según públicó El Periódico Extremadura (www.elperiodicoextremadura.com) era que “ningún senador del PP ha votado contra el mantenimiento del Centro”. No, ninguno, sólo 154.
Según el histérico comunicado, el Ministerio de Defensa ha confirmado que el Cefot no se cierra. Ignoro si Elena Nevado estuvo el lunes en el debate de las enmiendas sobre las que luego ella y 153 senadores más del Partido Popular votaron en contra, pero el portavoz de su grupo se refirió a ellas para fijar posición en contra afirmando que decidirán cuando lo crean oportuno, según los informes técnicos correspondientes, si se cierran o no ambos centros de formación. Esta información ya la conocía yo a las 17 horas del lunes, 11 de diciembre. Quizás a esa hora Elena Nevado podría no estar en el Senado aún. Pero a las 17 horas este bloguero ya sabía los argumentos contrarios del partido de la alcaldesa para votar en contra y tenía la certeza de que así sería. Cuando un asunto interesa, las fuentes de información están a mano.
Las enmiendas 1030 y 1976, las que pedían la continuidad plenamente operativa del CEFOT 1 y de la AGBS, según Elena Nevado, “contravenían las propias normas básicas del Estado relativas a la contratación pública y que son de obligado cumplimiento”. Curioso argumento cuando su jefe en Extremadura se hizo el gallito queriendo comprar a los funcionarios de la Junta de Extremadura diciendo que les pagaría la extra de Navidad… en contra de las normas básicas del Estado. Por cierto, sería muy deseable que Elena Nevado dijera qué normas básicas de contratación se incumplirían con la aprobación de las enmiendas citadas.
Con ser llamativos los “argumentos” anteriores, personalmente el que más llamativo me resulta es eso que dice el Partido Popular en su histérico comunicado sobre una relación incesante de contactos y reuniones mantenidas, según dicen, por la propia Elena Nevado. Que yo sepa, y que se sepa, se reunió el 5 de marzo de 2012 con la Subsecretaria de Defensa, Irene Domínguez-Alcahud. Reunión calificada, en un comunicado de prensa oficial del Ayuntamiento, como visita de cortesía, cuando no lo fue. En aquella reunión, camuflada como de cortesía, la Subsecretaria del ministerio informó de la situación real del Cefot. Y Elena Nevado ocultó deliberadamente la información recibida a los ciudadanos.
El 27 de marzo, Elena Nevado “mantuvo un encuentro” con el Ministro de Defensa, Pedro Morenés. La información publicada fue, más o menos, que se encontró con el ministro en uno de los pasillos del Senado y la fotografía que, finalmente, remitió el Ayuntamiento a los medios, tomada con un dispositivo móvil, más parecía la de un club de fans de Julio Iglesias junto a su ídolo.
El 16 de mayo, acompañada por Pedro Nevado-Batalla, uno de los miembros del gobierno de los mejores de Extremadura, se reunió con el Secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles Salaverría, en el propio Ministerio. Una reunión que resultó chusca por varios detalles. El primero ¿recuerdan? porque unos policías perseguían a un presunto delincuente por la Castellana, por la calle, cuando Elena Nevado y el consejero atendían “a los medios de comunicación”. El segundo porque el Secretario de Estado no se comprometió a nada. Si lo hubiera hecho, se habría producido un comunicado oficial del Ministerio, a los medios los habrían atendido en la propia sede del Ministerio y ver a la alcaldesa de Cáceres y a un consejero del gobierno de los mejores en medio de la calle haciendo un posado informativo para la televisión regional es muy chusco, muy triste.
Y hasta aquí la “relación incesante de contactos”. Porque no ha habido más. Si se hubieran producido lo sabríamos, con su foto y todo. Y si hubieran resultado favorables a los intereses de Cáceres, tendríamos portadas y publirreportajes en el BOPP dedicados a la alcasenadora.
No, de relación incesante de contactos, nada de nada. Y votar contra los intereses del CEFOT sí, Elena Nevado dos veces seguidas en una sola tarde.
Por cierto, que no se me olvide: la misma enmienda, presentada por el Grupo Socialista, fue votada en contra, en el trámite del Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2013 en el Congreso de los Diputados, por otro cacereño ilustre: Carlos Floriano.
Y otro día, hablaremos del alcalde de Trujillo, Alberto Casero, también senador.
Vale.

Tras el trámite en el Congreso de los Diputados, donde el Partido Popular votó en contra de una enmienda presentada por el Grupo Socialista que pretendía conseguir el compromiso de mantener en pleno funcionamiento y operativo de la Academia General Básica de Suboficiales, de Talarn, y del Centro de Formación de Tropa nº 1, de Cáceres, el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2013 se tramita, en estas fechas, en el Senado.
La negativa de los diputados del Partido Popular que representan a la provincia de Cáceres, encabezados por Carlos Floriano, a apoyar la enmienda no augura, en el Senado, que los representantes de dicho partido por la provincia de Cáceres planteen su voto a favor.

Son cinco los senadores que tiene la provincia de Cáceres, de los que 4 son por elección directa y uno por designación de la Asamblea de Extremadura. De todos ellos, 1, Juan Andrés Tovar Mena, pertenece al PSOE, y los otros 4, Pablo Elena Núñez, Elena Nevado del Campo, Alberto Casero Ávila y Diego Sánchez Duque, al PP.

Actualmente, en el Senado se han presentado las enmiendas que los grupos parlamentarios consideran pertinentes para modificar el Proyecto de Ley de PGE 2013 remitido por el Congreso. En este trámite se han presentado dos enmiendas que solicitan la continuidad plena de capacidades del Centro de Formación de Tropa nº 1. Una de ellas, por el Grupo Parlamentario Socialista, dando continuidad a la presentada y rechaza en el Congreso. La otra, de igual contenido, tiene cierta enjundia política, no ya por el contenido, que es igual, sino por el grupo parlamentario que la presenta.

De todos es conocido el reiterado recurso que hace el Presidente de la Junta de Extremadura y del Partido Popular en la Comunidad Autónoma, José Antonio Monago, de Catalunya como soporte de demagogias y búsquedas de notoriedad.

Ahora, los senadores cacereños del PP se encuentran en la tesitura, políticamente poco defendible, de rechazar la continuidad del CEFOT nº 1, cuando quien pide esa continuidad es un grupo de senadores catalanes, en concreto, el Grupo Parlamentario Entesa pel Progrés de Catalunya (GPEP), del que forman parte senadores del PSC y de ICV. Tiene guasa que sean senadores de un territorio del Estado (Catalunya) vilipendiado permanentemente por el presidente de otro (Extremadura) quien pida defender cosas como el CEFOT nº 1, de raigambre social y de gran importancia económica para Cáceres.

A lo largo de lo que llevamos de año, desde que a finales de marzo se tuvo conocimiento de la situación práctica de ERE de funcionamiento en la que había quedado el Centro de Formación de Tropa nº 1, de Cáceres, han sido múltiples las declaraciones que la senadora Elena Nevado, además alcaldesa de la ciudad, ha realizado de apoyo a la continuidad del centro militar. Pero ninguna acción positiva y, mucho menos, con resultados. La negativa de su partido de apoyar la enmienda presentada en el Congreso, es una muestra de ello. Y su conocimiento real de la situación, previo y ocultado al conocimiento público, también muestra su absoluta falta de compromiso con dicho centro. En política, además de palabras y gestos, están las acciones. No valen ahora que pudieran salir dirigentes populares de Cáceres, desde Carlos Floriano hacia abajo, diciendo aquello de que “se están realizando gestiones”, porque sencillamente, no es verdad. Si se están “realizando gestiones” los resultados a la vista están: el Cefot no se ha cerrado todavía porque, quizás, el Mando del Ejército sea reacio a cerrar unidades militares y cuarteles. Si las presuntas gestiones hubieran dado resultados positivos habrían salido, en tromba, a contarlo, con pelos, señales y fotografías.

Además de Elena Nevado haciendo declaraciones huecas y sin ningún compromiso real, también el senador Alberto Casero, alcalde de Trujillo, ha dicho en muchas ocasiones aquello de su “apoyo incondicional” al CEFOT nº 1. Pero de boquilla. La última vez, con motivo de una Jura de Bandera civil llevada a cabo en su ciudad, con la participación de todo el personal, todo, del CEFOT nº 1, que montó, también, una exposición y que colaboró para que la Sección de Música de la Academia de Infantería ofreciera un exitoso concierto de música militar y popular en el Teatro Gabriel y Galán. A esta participación “de los militares”, no acompañó una más entusiasta participación de los vecinos de Trujillo y su comarca, seguramente por falta de capacidad de convocatoria de Alberto Casero.

Ahora, cuando las palabras de Elena Nevado o los ¿compromisos de apoyo? asumidos públicamente por Alberto Casero durante la Jura de Bandera celebrada junto al emblema de su ciudad, Francisco Pizarro, han de ser demostrados, es cuando me gustaría verlos, dar la cara, transformar esas palabras en el hecho de votar a favor de la continuidad del CEFOT nº 1, asumiendo la motivación de la enmienda presentada por el Grupo Parlamentario Entesa pel Progrés de Catalunya (GPEPC): La previsión presupuestaria del Gobierno contempla recortes en las políticas de Defensa, pero esto no debe, necesariamente, llevar aparejado el cese de funcionamiento de los centros formativos y la adecuada cualificación de las personas.

De los otros dos senadores espero aún menos que de Elena Nevado y Alberto Casero, que sin duda votarán en contra y añadirán un clavo más al futuro del CEFOT nº 1. De Diego Sánchez Duque, porque es un senador que ejerce de cargo de partido sin compromiso de representación provincial. Y del otro, un tal Pablo Elena, ni idea. Ni sé quién es… ni tengo interés en saberlo.

Vale.

En la mañana de hoy, 8 de octubre, ha tenido lugar en el Congreso de los Diputados, la comparecencia ante la Comisión de Defensa de los altos cargos del Ministerio del ramo para explicar los Recortes Generales del Estado para 2013. Recortes, que no Presupuestos.
En primer lugar, me ha llamado la atención el desparpajo con el que el portavoz del partido que sustenta al Gobierno, el diputado del PP de la Comunidad Valenciana Vicente Ferrer ha hecho alusión a su reciente condena por haber sido sorprendido conduciendo con una elevada tasa de alcohol en el cuerpo. Y el desparpajo con el que los medios de comunicación han alabado su “valentía” para reconocer su error. Es evidente que el error no estuvo en el consumo de alcohol, sino en que le pillaron. Creo recordar que no ha dicho que no volverá a ocurrir. En manos de gente que no controla su consumo de alcohol se encuentra la toma de decisiones que, por ejemplo, afectan a 220 familias que tienen su puesto de trabajo en el Campamento de Santa Ana en Cáceres, y a los muchos puestos de trabajo indirectos relacionados con la instalación militar.
En segundo lugar, siendo el asunto del Cefot de Cáceres un tema recurrente en la ciudad y en la Comunidad Autónoma, no comprendo cómo los medios de comunicación locales no están más atentos a los movimientos que en los centros de decisión se vienen produciendo. ¿Ignoraban los medios de comunicación regionales que hoy se celebraba tan importante Comisión en el Congreso? Entiendo, por otra parte, que medios como el BOPP, el más potente económicamente, no quiera informar sobre el asunto. Hay que proteger al amo y señor de la viña.
Durante la comparecencia del Secretario de Estado de Defensa se ha hablado, y mucho, de Programas Especiales de Armamento (lo del célebre crédito de 1.782.000.000.000 €), mucho de la escasa inversión disponible y poco más.
Durante la comparecencia de la Subsecretaria de Defensa, Irene Domínguez-Alcahud, su lectura sin puntos ni comas de los datos y números de las áreas de su competencia han dejado claro, entre otras cosas, que se van a tocar partidas como las destinadas a programas de apoyo al personal (ayudas sociales), como que se está disminuyendo, por la vía de la no reposición por jubilaciones, el número de efectivos de las FAS (unos 3.500 menos en 2013). Y de que en el próximo año el número máximo de efectivos de tropa y marineria no será superior a 80.000. En estos momentos, según diversas fuentes, ese número está en torno a 81.500. También ha hecho referencia a la raquítica oferta de empleo público para 2013, que será menor al 10% de tasa de reposición en cuadros de mandos. En tropa, ni eso.
Como los medios de comunicación de Cáceres y Extremadura no se han enterado de que en el maremágnum de números, euros, efectivos… que ha ido relatando la señora Subsecretaria de Defensa se encuentra escondido el cierre defenitivo del Cefot (salvo milagro, y ya se sabe que los milagros no existen ni vistiéndose de negro en el Vaticano), lo diré aquí.
El diputado Luis Tudanca (@luistudanca), del Grupo Socialista, ha intervenido para, desde la cortesía parlamentaria, ir poniendo en cuestión unas cuentas que no tienen razón en sí mismas, por su incoherencia. También ha preguntado por la situación futura de la Academia General Básica de Suboficiales, en Talarn (Lleida) y por el Centro de Formación de Tropa de Cáceres. Ha preguntado por cuál será el futuro del Centro militar cacereño, sobre el que el mayor de los pesares actuales que le aqueja es la incertidumbre.
Para quien no lo sepa, corresponde a la Subsecretaría de Defensa la realización de las convocatorias de personal, dentro de la oferta de empleo, de todo el Ministerio, tanto de personal civil (para 2013, tasa cero de reposición), como militar (para 2013, hasta el 10%, ni siquiera este porcentaje está asegurado, en cuadros de mandos y en especializades como medicina). Para personal de tropa, para el personal que si hubiera oferta de empleo el próximo garantizaría el futuro del Cefot, la señora Subsecretaria no ha tenido ni cifra ni porcentaje.
A la pregunta expresa, directa, del Diputado Tudanca, la señora Domínguez-Alcahud ha contestado que el Cefot está en estos momentos abierto, y que lo que suceda en 2013 ya no es cosa suya, sino que dependerá de lo que el recientemente creado Comisionado de Infraestructura determine. Y ese Comisionado no depende de ella, sino del Secretario de Estado.
Para quien no lo sepa, la alcasenadora Elena Nevado se reunió en Madrid, el 5 de marzo, con la subsecretaria de Defensa, con la misma autoridad que hoy ha dicho que el futuro del Cefot no depende de ella. Aquella reunión del 5 de marzo, sobre la que Elena Nevado mintió en papel oficial al emitir un comunicado diciendo que había sido de cortesía, sirvió para que el Ministerio de Defensa informara de primera mano del negro futuro que se cernía sobre el Cefot. Y la alcasenadora Nevado lo ocultó a la ciudadanía.
Hoy, cuando la Subsecretaria de Defensa, a quien corresponde la gestión del personal del Ministerio, a quien corresponde por ejemplo las áreas de Personal y de Reclutamiento, ha dicho que el asunto del Cefot es en otra puerta del Ministerio.
Ya sabemos en qué puerta, la de la calle.
Y mientras todo esto sucede, un IBM de la Junta de Extremadura, el Secretario General de Comunicación, un tal Juan Rodríguez Plaza, me dice, a una pregunta directa mía sobre lo que ha hecho hasta ahora José Antonio Monago para defender el Cefot, que la posición oficial de la Junta es la de apoyo cerrado a la alcaldesa y que es un asunto que no es competencia de la Comunidad Autónoma. ¿Apoyo cerrado a qué? ¿A la ocultación dolosa de la información que la Subsecretaria de Defensa trasladó a Elena Nevado el 5 de marzo?
Y mientras esto sucede, la alcasenadora Elena Nevado construye una plataforma a modo de barricada, sin saber (qué malos asesores tiene en la materia) que los tiempos políticos del Ayuntamiento no tienen nada que ver con los tiempos políticos de Castellana, 109, y estos tampoco se paren en nada a los del Palacio de Buenavista.
Y mientras esto sucede, un chico dizque bien parecido (esto es, un mindundi), que en su vida se ha visto en otra, Carlos Floriano, Diputado nacional por Cáceres y número 3 del Partido Popular, calla, con la desvergüenza de quien ni sabe, ni quiere, y, sobre todo, no puede decir nada. Espero que los “defensores” del Cefot, muchos de ellos ilustres votantes de la derecha, aprendan que no pueden confiar en el menos preparado de todos ellos.
Y mientras esto sucede, otro alcasenador del PP, Alberto Casero, pretende organizar, con cargo al erario municipal, una Jura de Bandera de personal civil en la Plaza Mayor de Trujillo, para que desfilen ante él los militares del Cefot. Y pretende darse un homenaje a la vista y enfundarse una bandera de patriotismo sin haber hecho nada, absolutamente, por quienes en ese acto le alegrarán la vista. A mayor gloria.
Y mientras esto sucede, José Antonio Monago… ¿qué decir de él? Mejor nada. Cuando salga a los medios con este asunto, si algún día se atreve comentaremos algo. De momento, en este y en otros muchos asuntos, me recuera a un dicho popular que aprendí de pequeño: Hay hombres, hombrinos, macacos y macaquinos.
Vale.

El pasado 11 de julio, en un despacho de Europa Press podía leerse: El presidente de la Asamblea de Extremadura, Fernando Manzano, ha realizado este miércoles una visita institucional al Centro de Formación de Tropa (Cefot nº 1) de Cáceres donde ha dicho que la oferta pública de empleo en 2013 es “una pieza básica del futuro” del centro.
Manzano ha recordado que “habrá que esperar” a saber si el Ministerio de Defensa realiza el próximo año oferta para el Ejército de Tierra porque de eso “depende mucho el flujo de personas que puedan venir a formarse al centro en el año 2013”.
La Ley de Presupuestos Generales del Estado, aprobada por la mayoría absoluta del Partido Popular, al que pertenece Fernando Manzano, que además de Presidente de la Asamblea de Extremadura es Secretario General en la región, determinaba que el número máximo de efectivos de tropa y marinería, al 31 de diciembre de 2012, no podría superar los 81.000. La anterior Ley de Presupuestos, con gobierno del PSOE, establecía que a 31 de diciembre de 2011, ese número máximo de efectivos no podría se superior a 83.000. En un sólo año, el Partido Popular ha liquidado 2.000 puestos de tropa. Y no se ha producido, obviamente, ninguna convocatoria, que es la causa fundamental por la que el Centro de Formación de Tropa nº 1, de Cáceres, esté en una situación de “cese temporal de actividades”, a la espera de la incorporación de nuevos efectivos, a la espera de que la oferta de empleo público de 2013.
Pues bien, hoy mismo, 29 de septiembre, ya puede conocerse el texto de los Presupuestos (=Recortes) Generales del Estado para 2013 y el número máximo de efectivos de tropa y marinería, fijados en la Disposición Adicional Décimo Tercera es de 80.000 a 31 de diciembre del próximo año. O lo que es lo mismo, se sigue disminuyendo, de modo neto, el número de efectivos, por lo que en esta situación no puede hacerse reposición, que solamente cabría cuando ese número máximo de efectivos se alcanzara… y ello a la espera de la aprobación y aplicación del programa Visión 2025, elaborado por el JEMAD a petición del Ministro de Defensa Pedro Morenés.
Desde que el Secretario General del Partido Popular en Extremadura afirmara estar a la espera de la decisión que el Ministerio pudiera adoptar de cara al próximo ejercicio económico, es decir, a la espera de saber si seguirán destruyendo puestos de plantillas militares, no se conoce que este cargo político haya realizado ninguna acción de cara a conseguir que durante el próximo año se pueda llevar a cabo la convocatoria de alistamiento de nuevos soldados, que es la razón de existir del Cefot 1.
El Partido Popular de Extremadura, ni por su Secretario General ni por su Presidente, José Antonio Monago, que lo es a su vez, de la Comunidad Autónoma, ni por Elena Nevado, Alcaldesa de Cáceres, que, es también Senadora, ni por Alberto Casero, Alcalde de Trujillo, que es también Senador, ha realizado ninguna gestión para evitar el cierre que se cierne, ya con el Proyecto de Ley de Presupuestos (=Recortes) Generales del Estado para 2013.
Disminuir, otra vez, por la vía de los presupuestos, el número de efectivos de tropa y marinería es el certificado de defunción del Cefot 1. Solamente un milagro, que depende exclusivamente de la capacidad de los mandos militares de sostener una unidad sin poder ejercer sus funciones por más de dos años consecutivos, puede evitar el cierre. Personalmente, afirmo que los milagros no existen.
A estos presupuestos y a la determinación presupuestaria de seguir disminuyendo el número de efectivos, habrá que sumarle, sin duda, la aplicación del programa Visión 2025, cuyo contenido, conocido por una exclusiva de Miguel González (@mgonzalezelpais) el pasado 17 de julio, determina que en las FAS “sobran” 15.000 militares y 5.000 civiles. Según esa exclusiva e intepretaciones posteriores, hasta que se conozca el programa, la mayor parte de las bajas militares será del Ejército de Tierra, unas 10.000.
Con este panorama y con la nula capacidad del Partido Popular de Extremadura de enfrentarse a las decisiones de un gobierno que recorta todo, sin tasa ni cortapisa, el futuro del Centro de Formación ubicado en el Campamento de Santa Ana se escribe cada vez más negro.
En esta perspectiva, la competencia del autodenominado “gobierno de los mejores”, presidido por Monago solamente se reduce a un formidable esfuerzo en marketing, que no puede esconder fracaso tras fracaso… cuando lo intenta. En el caso del Cefot, ni lo ha intentado.
Como tampoco lo ha intentado Fernando Manzano, ni Elena Nevado, ni Alberto Casero…
Vale.

Pocas veces una reunión del Consejo de Ministros (en realidad, Consejo de Tramposos) había generado tanta expectación como la prevista para mañana, jueves, 27 de septiembre. Expectación e interés por ver cómo medios de comunicación tenidos por serios hacen cábalas sobre el alcance de los recortes que van a suponer las cuentas públicas, cuando eso ya se sabe y está escrito desde el 3 de agosto pasado, cuando en una infame rueda de prensa, el que dicen que es Presidente del Gobierno de España informó de todo… menos de un papelito que había enviado (obligado y con ultimátum) a la Unión Europea donde detallaba los recortes a imponer.
Expectación por saber, eso sí, cómo se concretarán unos recortes de casi 40.000 millones de euros y que tienen todos los visos de que van a tocar todos los capítulos presupuestarios excepto las pensiones… de momento. Una vez que mañana el Consejo de Tramposos apruebe el texto y la hoja de cálculo que contiene los números (creo que dada la capacidad tecnológica de Fagin Montoro, utilizan Ability 1.0 para D.O.S.), saldremos de algunas dudas y las pensiones, aparentemente intocables, aparecerán desnudas y expuestas al siguiente recorte, donde ya el tajo será de órdago.
Para Cáceres, una capital de provincia que no consigue llegar a los 100.000 habitantes ni por asomo, donde los comerciantes colocan esquelas que dicen “Cáceres Se Muere”, dos apartados concretos, específicos, exactos, serán determinantes para saber si el Partido Popular (a nivel nacional) termina asestando el golpe definitivo a la ciudad (con la colaboración necesaria de los militantes del partido en la ciudad y en Extremadura). Serán el artículo (¿10, 11, 12?), el que establezca la congelación de la oferta de empleo público (ya comunicada a la superioridad, esto es, a doña Angela), y la disposición adicional (¿20, 21, 22…?) que establezca el número máximo de efectivos de tropa y marinería que tendrá que haber a 31 de diciembre de 2013.
En los Recortes Generales del Estado para 2012, la disposición adicional vigésimo segunda establece que ese número máximo a 31 de diciembre de 2012 será de 81.000. Cualquier contenido que mantenga ese tope máximo, o, peor aún, que lo disminuya, será la puntilla definitiva para la continuidad del Centro de Formación de Tropa nº 1, CEFOT 1, de Cáceres.
Y una vez que estén esos datos, la congelación de la oferta de empleo y el número máximo de efectivos de tropa y marinería, ya no habrá vuelta atrás. Ya podrá ir encargándose la esquela de cierre definitivo del CEFOT 1 y la apertura de todo tipo de especulaciones para saber qué pasará con los terrenos.
En la esquela que comunique la mala nueva (esperada por los pesimistas, que, como todo el mundo ignora, son optimistas bien informados), los dolientes que primero querrán poner sus nombres son los mismos que han causado su defunción. Correrán a la funeraria BOPP a explicar cuánto querían que hubiera soldaditos en la ciudad, cuánto le gustaban los saraos a los que asistían militares de uniforme… Veremos un desfile de responsables embutidos en el traje de víctimas: José Antonio Monago, Elena Nevado, Fernando Manzano, Alberto Casero…
Será curioso ver en los papeles aquello de “yo ya lo sabía”, “se veía venir”, “hemos hecho todo lo posible”… Y ninguno de los que digan esas frases hechas sabían ni saben de qué va el asunto del Cefot, ni lo han visto venir ni han hecho nada por evitar el cierre.
El Proyecto de Ley de Presupuestos (digo, Recortes) Generales del Estado para 2013 será el certificado médico de desahucio. A partir de mañana, desgraciadamente, solamente quedará poner en marcha el reloj de la cuenta atrás.
Y habrá que recordar su culpa por desidia, incapacidad y cobardía, todos y cada uno de los días que esa cuenta atrás dure:
  • al impotente presidente del gobierno de los mejores (eso dice él), José Antonio Monago,
  • al presidente de la Asamblea de Extremadura, convertida en PP, Parlamento de Primos,
  • a la alcasenadora Elena Nevado, que sabía, desde el 5 de marzo de 2012, la verdad y la ocultó en papel oficial, a
  • l alcasenador Alberto Casero, al que habrá que sacarle, aún más los colores de la vergüenza, hasta convertirlo en un Tomatito cherry
  • Y así sucesivamente…
Vale.

Decía el pasado 11 de julio en los medios regionales de información el presidente de la Asamblea de Extremadura, Fernando Manzano, que confiaba en la futura oferta de empleo público para que la continuidad del Cefot estuviera garantizada. Estulticia.
Fernando Manzano es el Secretario General del PP de Extremadura y presidente de la Asamblea legislativa autonómica. Confiar en la “oferta de empleo” como algo etéreo, futurible, ajeno a sus obligaciones políticas es muestra de estulticia política. Corresponde al gobierno de la nación, es decir, al Partido Popular, determinar cuál ha de ser la oferta de empleo público en la quese enmarcaría la continuidad del Cefot. Esperar, confiar, como si ello fuera responsabilidad de otros no es más que un ejemplo de la ignominiosa capacidad de los dirigentes locales y regionales del PP para hacernos crees que ellos no son responsables de nada.
La actitud de los cargos públicos y políticos (me niego a considerarlos dirigentes de nada y menos líderes) del PP de Extremadura respecto a la continuidad o no del Centro de Formación de Tropa nº 1, Cefot 1, es la demostración, para generaciones futuras, y para ciudadanos poco avisados, de lo que es la incompetencia, la incapacidad, la impotencia, la cobardía y la traición. Fueron elegidos por los militantes de su partido (perdón, los militantes del PP refrendaron a la búlgara lo que les fue impuesto, ese partido carece de democracia interna) para ganar unas elecciones. Y fueron elegidos por los ciudadanos cacereños y extremeños para defender los intereses de Cáceres y Extremadura.
Lo que hagan los militantes del PP que ven cómo el Cefot se cierra y pierden una referencia para situar “fuerzas vivas” entre sus amistades y cofradías, me trae al pairo. Allá ellos con sus vergüenzas (los que la tengan) y sus complicidades. Pero lo que están haciendo los cargos políticos del PP, elegidos con el voto libre de los ciudadanos tiene un nombre: traición.
Traición la que está cometiendo la alcasenadora Elena Nevado, que en la ciudad miente conscientemente a los ciudadanos y los engaña para colocar una pancarta en el balcón municipal y fomenta una plataforma que es una barricada tras la que esconder sus mentiras y su traición. Traición la que está cometiendo la alcasenadora Elena Nevado, que en el Senado, donde representa los intereses territoriales (el Senado es cámara territorial, cualquier licenciada en derecho lo sabría) de Cáceres y provincia, no ha tenido ninguna intervención en defensa del Cefot, ni, por supuesto, ha planteado, a la hora de discutir los Recortes Generales del Estado para 2012, una enmienda que garantizara oferta de empleo de tropa profesional, lo que habría supuesto la continuidad del Cefot.
Traición la que el alcasenador Alberto Casero, alcalde de Trujillo y senador, como Elena Nevado, está cometiendo con la buena gente que quiere darle el gusto de llevar un espectáculo patriótico a los pies de Paco Pizarro, y que, al igual que la alcasenadora Nevado, no ha tenido agallas de presentar ninguna iniciativa parlamentaria en el Senado, ni siquiera “por cumplir”, ni siquiera para arriesgarse a que le pusieran los jefes de su partido la cara colorá como un tomatito.
Traición la que está cometiendo el diputado nacional Carlos Floriano, presunto número 3 del PP, y que no es capaz siquiera de abrir la boca para defender la continuidad del Cefot. La capacidad de traición a los intereses de Cáceres de Carlos Floriano es tal que su sólo silencio, otorgando carta de naturaleza al cierre del centro militar, es la vergüenza y el oprobio de sus conmilitones que, en privado le critican, pero que (dogma de la moral judeocristiana) en público le defienden. Que Carlos Floriano siga queriendo ser considerado cacereño, es un insulto. Y su actuación pública, pura traición.
Traición es la que está cometiendo el presidente regional del PP (allá los militantes, que arrastren su vergüenza como puedan) y presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, que no ha sido capaz, cobarde como él sólo, de defender con ninguna palabra de aliento la continuidad del lugar donde trabajan a diario 240 personas. Alguien que, como Monago, maneja un lenguaje cuartelario, barriobajero, más propio del Bronx que de una persona con un mínimo de educación, es incapaz de alzar la voz, incluso bajito, para decirle al gobierno y al partido que lo sustenta alguna leve queja. Traición absoluta, en toda regla.
Y esa traición se consuma cuando ayer, viernes, el presidente del gobierno de la nación convoca una rueda de prensa tras la reunión del consejo de tramposos, digo de ministros, y oculta que ha remitido a sus jefes, a la UE las determinaciones que incluirá en los presupuestos generales del estado para 2013 y 2014. Ocultar el pequeño dato de un recorte salvaje, fundamentado en cuestiones ideológicas, es mentir, es, como hacen sus subordinados extremeños, traicionar. En ese documento, Mariano Rajoy ya establece que ni en 2013 ni en 2014 habrá oferta de empleo público.
La confianza, el futurible al que se refería el presidente de la Asamblea de Extremadura el 11 de julio, se ha desvanecido. Bien es verdad, que cuando Fernando Manzano decía aquello, su confianza era escasa o nula. Tanto por las previsiones que día tras día se conocen acerca de las decisiones que toma el gobierno (y de las que nos enteramos de aquella manera), como porque ni él ni ningún cargo público ni político del PP tienen las agallas suficientes como para plantar cara. El pesebre afecta a la voluntad. Y cuando la voluntad es escasa de serie, la anula.
Vale.

Decía en mi entrada en este blog de 29 de junio que para saber, definitivamente, el futuro del Centro de Formación de Tropa número 1, Cefot de Cáceres, habría que estar atentos al calendario de decisiones de política económica que faltan. Una de esas decisiones era el techo de gasto que el Gobierno propondrá al Congreso de los Diputados. Algo que debió hacerse antes del 30 de junio, pero que la intervención de nuestra economía por la Unión Europea ha retrasado casi un mes… el tiempo que se ha tardado en dar instrucciones al que dicen gobierno de España.
El viernes, 20 de julio, el gobierno dio a conocer el techo de gasto para 2013, que será mayor que el de 2012 (por el incremento del coste de la deuda), pero que en realidad supone una disminución superior al 6% en el gasto general del conjunto y que para los Ministerios supondrá un recorte real medio de otro 12,2%.
La decisión de “cierre temporal” de la Academia de Suboficiales de Talarn y del Cefot de Cáceres, entre otras cuestiones, fue explicada en su momento por los recortes presupuestarios. Recortes que se han plasmado en la Ley de Recortes, digo de Presupuestos Generales del Estado para 2012, aprobada en junio pasado y que incluían la disminución de 83.000 a 81.000 los efectivos de tropa y marinería. Con esta ley y con el RDL de recortes salvajes de julio, se ha esfumado cualquier posibilidad de que en lo que resta de año se lleve a cabo ninguna convocatoria de plazas de soldados, “materia prima” necesaria para el funcionamiento del Cefot de Cáceres. Incluso, la situación de cierre temporal puede ser la causa por la que el examen de ascenso a cabo, convocado para diciembre, no se celebre en las instalaciones del Campamento de Santa Ana.
Corresponde, debería corresponder, a los dirigentes políticos (el personal militar tiene limitada su capacidad de “reivindicación”) locales, provinciales y regionales del partido que sustenta al gobierno de la nación, hacer las gestiones necesarias para que los recortes que se desprenden del techo de gasto aprobado no terminen finiquitando (como sin duda parece ser la solución final) la continuación del Cefot.
Además, al techo de gasto tan recortado que la Unión Europea a ha obligado al Gobierno de Rajoy a adoptar, hay que añadir las previsiones del documentos “Visión 2025”, elaborado por el JEMAD (Jefe del Estado Mayor de la Defensa) a petición expresa del Ministro. El documento, filtrado (¿interesadamente, para ir allanando el camino?) a El País, y publicado coincidiendo con la comparecencia del Ministro Morenés en el Congreso para informar de la nueva directiva de Defensa, ha sido elaborado por el JEMAD con las informaciones facilitadas, a su vez, por los JEMES de los Ejércitos de Tierra y Aire y por el Almirante General de la Armada.
Las previsiones del documento “Visión 2025” cifran en 20.000 los efectivos (15.000 militares y 5.000 civiles) que deberá suprimir el Ministerio. Según los publicado por el periodista Miguel González, en El Pais, la mayor sangría de personal se llevará a cabo en el Ejército de Tierra, unos 10.000 efectivos. Desde el punto de vista económico (que es de lo que se trata) la mayor disminución, para que sea efectiva, deberá darse en la tropa, entre otras razones porque los mandos son funcionarios y sus retribuciones han de mantenerse, en activo o en la reserva. La alarma causada por la publicación del informe “Visión 2025” ha sido evidente en el ámbito del Ejército de Tierra. Si, como se dice en dicho informe, se disolverán dos brigadas (para entendernos, en Extremadura está la Brigada Mecanizada XI), el número de soldados va a disminuir, y las necesidades de formación de nuevas incorporaciones lastran, de modo definitivo, el futuro del Cefot.
En este panorama, el clamoroso silencio del presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, o del presunto número 3 de la dirección del Partido Popular, Carlos Floriano, son la muestra, la prueba del 9, de que ni quieren defender la continuidad del acuartelamiento de Cáceres, ni pueden. Que no quieran es una decisión personal, pero que no puedan es el sello que fija su incompetencia y su falta de compromiso con la ciudad de Cáceres. Nada puede esperarse de estas dos personas, que carecen de mérito y capacidad para conseguir que el Cefot de Cáceres continúe.
En un segundo escalón de responsabilidades políticas están dos alcasenadores, Elena Nevado, de Cáceres, y Alberto Casero, de Trujillo. La primera, cuando fue informada del cierre por la Subsecretaria de Defensa en 5 de marzo de 2012, calló la información, y solamente cuando tres semanas después fue publicada por El Periódico Extremadura, se sorprendió y reaccionó impulsando lo que en su día fue la plataforma pro-Cimov. Pero lo hizo en defensa propia, como barricada. La pancarta que aún cuelga del balcón de su despacho en el Ayuntamiento es la prueba irrefutable de su incapacidad para haber resuelto favorablemente la continuidad del Cefot. Su condición de senadora debería haberla utilizada para presentar iniciativas parlamentarias que garantizaran el futuro del Cefot. Pero las 225 familias que tienen en el Campamento de Santa Ana su puesto de trabajo les da igual, exactamente igual.
El segundo, el alcalde de Trujillo, también es senador y todavía se está a la espera de que se atreva a presentar alguna iniciativa en favor de la unidad militar, alguna iniciativa para evitar que en cualquier momento se le tenga que poner la cara como un tomate de “colorá” afeándole su silencio. En cualquier momento, por ejemplo, cuando quiera presumir de tener a los militares del Cefot en la Plaza Mayor de Trujillo desfilando para él, para su ego.
Vale.

El pasado 29 de junio me refería al calendario que restaba, hasta final de 2012, para determinar cuál sería la continuidad o no del Centro de Formación de Tropa nº 1, de Cáceres. En ese calendario, señalaba el próximo conocimiento del techo de gasto, a proponer por el Gobierno y aprobarse por el Congreso de los Diputados. Hasta ahora, esta cuestión se ha venido resolviendo antes del 30 de junio de cada año. Este 2012 ha supuesto la quiebra de esa tramitación… y la quiebra del modelo constitucional.
Cuando un gobierno de incompetentes en lo económico, insensibles en lo social y filofascistas en lo político dedican sus esfuerzos a pedir prestado dinero para tapar las estafas, insolvencias y desfalcos cometidos por conmilitones, de los que son cuando menos cómplices por acción u omisión, cuando eso sucede, pequeños asuntos, como la continuidad o no de un centro militar, dejan de tener importancia… pero no para quienes tienen su puesto de trabajo, militares y civiles, en él.
Del techo de gasto dependerá el contenido del Presupuesto para 2013. Pero no ha hecho falta conocer ese dato. Las imposiciones europeas para prestar dinero con el que salvar el desfalco de Bankia, han obligado al Consejo de Tramposos a publicar el Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad, en el que en absoluto se plantea la posibilidad de que durante 2012 se realice alguna convocatoria de tropa profesional, ya que ni siquiera se cita la disposición adicional de la Ley de Presupuesto que planteaba una mínima opción. De hecho, la única referencia que se hace a la oferta de empleo público tiene su marco en la exposición de motivos, para ratificar las previsiones de los PGE. Es decir, que durante 2012 no habrá oferta de empleo de tropa, única salida posible para el Cefot de Cáceres.
El marco económico, por un lado debido a un contexto internacional adverso, y por otro a un severo ajuste de cuentas económico, político y, sobre todo, ideológico, que el gobierno de la derecha está planteando, tiene mucho que ver con la imposición europea de someter a control y vigilancia (“los hombres de negro”) las cuentas públicas españolas. Así, la exigencia de programas presupuestarios bianuales, que comenzarán a tener que recogerse en los PGE para 2013 (y previsiones para 2014), hacen prácticamente imposible nuevas ofertas de empleo público, cuando se vienen haciendo conjeturas de despidos de empleados (salvo funcionarios de oposición) de hasta 300.000 personas. En ese marco, hacer una convocatoria de plazas de efectivos de tropa y marinería (militares, al fin y al cabo) añadiría aún más leña al incendio social provocado por el conjunto de ministros más incompetentes que jamás haya habido, a cuyo frente está una persona (o lo que sea eso) a la que, además de lloverle críticas, se le ha perdido el respeto (no ya como presidente del gobierno, eso va en el cargo, sino como persona).
El hecho de que el Cefot 1 se encuentre en cierre provisional es la causa, por otra parte, de que los exámenes para el ascenso a Cabo (convocados porque son obligatorios por ley, que si no, tampoco) no puedan realizarse en las instalaciones, cerradas en su mayoría, y que para las fechas en se realizan los exámenes, diciembre, necesitarían climatizarse y con el cierre decretado, es imposible.
Que un dirigente político (lo de dirigente seguramente sea una exageración) como el presidente de la Asamblea de Extremadura diga, visitando las instalaciones del Cefot para hacerse una foto, que la oferta de empleo público de tropa sería la solución, suena a una golfería intolerable. Ese “dirigente”, en vez de hacer declaraciones de ese tipo, tiene en su mano, al igual que el mudo presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Mongado, que sí hubiera oferta de empleo. Pero para ello deberían enfrentarse a su partido, y no tienen agallas para ello. Con salir en la foto junto a algún militar les vale. Que cierren el Cefot, directamente, se la suda. A Fernando Manzano, a José Antonio Monago, a Elena Nevado, a Alberto Casero, a Carlos Floriano… Es más, si el anuncio se hiciera en el Congreso o en el Senado, aplaudirían a rabiar, y alguno de ellos pronunciarían el mantra de los argumentarios del Partido Popular: ¡Que se jodan!
Vale.

Cuando a finales de mayo el Ministerio de Defensa se sumó a la fiesta de los eufemismos que tanto le gusta a la derecha que manda pero no gobierna, y dijo aquello de que los “centros de formación estarán activos en función de cómo evolucione la oferta de empleo” (o algo así) se unió a las declaraciones anteiores de la alcasenadora Nevado, para terminar de desactivar la Plataforma que el propio PP había impulsado como barricada en su propia defensa.
Todas las declaraciones que siguieron a la pirueta eufemística del Ministerio, iban en la misma dirección: habrá que esperar a conocer la oferta de empleo de 2013, y ese año se sabrá cuál será el futuro del Cefot de Cáceres.
O lo que viene a ser, que ahora todos tranquilos, que ya a partir de enero de 2013 iremos viendo. Pero…
De aquí al 1 de enero del año próximo sucederán muchos hitos en los que sabremos algo tan importante como cuál será la oferta de empleo para el año próximo.
El primer hito importante será conocer el techo de gasto. Algo que debería haberse producido antes del 30 de junio, pero que el incompetente Mariano Rajoy no ha llevado al parlamento (bueno, él tampoco va), porque está esperando, entre otras cosas, que le digan “desde fuera” lo que tiene que hacer. El techo de gasto se tiene que aprobar en el Congreso de los Diputados es la cifra que ha de distribuirse en todos los epígrafes del gasto presupuestario. El pasado 16 de junio, el BOE publico la preceptiva Orden del Miniesterio de Hacienda dando instrucciones a los ministerios para la redacción de presupuestos para 2013. En marzo de 2012, el gobierno (o lo que sea eso) de Mariano Rajoy estableción ese techo de gasto para 2012 en 118.565 millones de euros, un 4,7% menos que en 2011. Días después, con los presupuestos ya presentados en el Congreso, el Consejo de Administración de La Moncloa aprobó un recorte de 10.000 millones en Sanidad y Educación. Con ese techo de gasto, la oferta de empleo de 2012 ha sido 0 marianero.
Para el próximo año, todas las previsiones, como se señalaba en algún confidencial, se encaminan a un recorte mayor, por lo que la oferta de empleo de 2013 tiene todo los visos de ser -0 (despidos de empleados públicos en una cuantía significativa para cuadrar gastos).
En el calendario de futuro del Cefot, en muy pocas fechas sabremos que, con un techo de gasto menor que en 2012, la oferta de empleo volverá a ser la misma que este año. Es decir, cero.
El hito del techo de gasto que hoy se anuncia que se conocerá en los próximos días (vamos, cuando Europa le ordene al gobierno que recorte sueldos de funcionarios y despida empleados públicos, “adelgace” el estado del bienestar ya famélico, y suba el IVA y otras cosas por el estilo). Y de esos números tan inmensos, se desprenderá la primera pista sobre cuál será el futuro del Cefot: si no hay oferta de empleo no hay futuro.
Con ese techo de gasto que Merkel ordene a Rajoy, se elaborará el Proyecto de Presupuestos para 2013, que tiene que tener entrada en el Congreso el 30 de septiembre a más tardar (para curiosos, en la agenda de plenos del Congreso ya están reservadas y señalas las fechas de comparecencias de altos cargos -los que sean- para informar). Y en ese Proyecto deberá ir un artículo específico, de los primeros, que hable de la Oferta de Empleo Público. Y deberá ir una Disposición Adicional que determine el número máximo de efectivos de tropa y marinería que deberá haber en las FAS a 31 de diciembre de 2013. En la Ley que se publicará en el BOE estos días, los PGE (los Recortes Generales del Estado) para 2012 fijan ese número máximo en 81.000. A comienzos de 2012, el número era de 83.000. O lo que es lo mismo, no solamente no ha habido oferta de empleo de tropa, sino que se están despidiendo (y se están suprimiendo, de paso, esas plazas) a 2.000 soldados y marineros. Las negociaciones entre CiU y el PP han estado a punto de que el número hubiera bajado a 80.000. Ya se verá para 2013.
El apacible calendario que la alcasenadora Nevado cree que le servirá de respiro, se comienza a desbrozar en pocas fechas. El techo de gasto será la primera piedra, en julio. En septiembre, el Proyecto de Presupuestos para 2013. Y en cualquiera de los dos casos, ella, como dirigente (o lo que sea eso de ser dirigente en estos tiempos) del partido en el gobierno debería influir si tuviera alguna fuerza.
Se puede dar el caso, además, que mientras en el último trimestre del año, con los presupuestos de 2013 en el debate parlamentario, un alcasenador del PP presuma, en su pueblo, del Cefot, y esté votando contra su continuidad en el Senado. El alcasenador de Trujillo Alberto Casero quiere a toda costa organizar (cueste lo que cueste, y cuesta un dinerillo) una Jura de Bandera de civiles en la Plaza Mayor de Trujillo (en la que prohíbe a los niños jugar a la pelota). Pero no tendrá la valentía de defender ante su partido y, mucho menos en sede parlamentaria, la continuidad del centro militar de Cáceres.
Con este calendario, el futuro del Cefot está en manos de un presunto gobierno que solamente puede hacer los presupuestos que le ordenan, y en manos de un partido que goza de una mayoría absoluta que utiliza en contra de los ciudadanos. Y de unos dirigentes políticos locales que son unos mindundis en Génova.
Dejo para el final al Presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, incapaz de alzar la voz ante cualquiera de su partido en Madrid y gallardo y altanero con los extremeños, y cuartelero – cuartelario en sus formas, pensando que vendiendo burras con mataduras puede alcanzar cotas de reconocimiento de líder político. De este señor, nada se ha sabido hasta ahora en defensa de la continuidad del Cefot, y no tiene la valentía de contestar cuando se le pregunta. Y de este señor nada es esperable en el futuro, porque ya sabe que no lo hay. Pero calla.
Vale.

En la edición digital de El Periódico Extremadura de 27 de marzo de 2012, podía leerse el siguiente párrafo final de una información sobre el futuro del Centro de Formación de Tropa nº 1, de Cáceres: Por todo, la alcaldesa vuelve a insistir en que el Cefot es “una prioridad” para Cáceres y para Extremadura, que “se seguirá trabajando en todas las direcciones posibles para garantizar sus funciones” y que “no se renunciará y se peleará sin cuartel” por su mantenimiento en Cáceres. (http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/temadeldia/la-alcaldesa-de-caceres-dice-que-no-renunciara-centro-de-formacion-militar_644924.html)

Ahora que el Proyecto de Recortes (digo, de Presupuestos) Generales del Estado están en tramitación en el Senado, al que pertenece la alcaldesa de Cáceres, Elena Nevado, y al que también pertenece, por ejemplo, el alcalde de Trujillo, Alberto Casero, ahora es el momento en el que la alcasenadora tiene la ocasión de demostrar lo que decía en tono entre sorprendida y enfadada por la noticia publicada respecto del futuro, más que negro, del mantenimiento del Cefot en la ciudad. Ya sabía ella, y muy bien, de primera mano, qué es lo que estaba pasando.

La situación precaria de futuro del Cefot de Cáceres, más cerca, cada vez, del cierre definitivo que de una continuidad garantizada ante la falta de oferta de empleo público para 2012 de tropa y marinería profesional y unas previsiones similares (o peores) para 2013, depende de los PGE.

Ahora, tras su aprobación en el Congreso, donde el PP, partido al que pertenece la alcasenadora Nevado rechazó, sin debate, sin dar ninguna explicación, una enmienda encaminada a garantizar la plena operatividad del Cefot, los PGE se encuentran en el Senado, donde Elena Nevado ha tenido la oportunidad de presentar enmiendas para garantizar la continuidad de la instalación militar en la ciudad de la que es alcaldesa. Pero no lo ha hecho. Ni ella, ni Alberto Casero, alcalde de Trujillo.

Ahora es cuando las palabras deberían haberse convertido en hechos. Pero no ha sido así. Mientras que en la ciudad impulsa una Plataforma con la que defenderse, a la que engaña manifestando no conocer la situación, cuando un mes antes de que esta plataforma eche a andar, ha implorado ante el Presidente del Gobierno su mediación con el Ministro de Defensa, en Madrid calla, y es cómplice de la situación de incertidumbre que se cierne, nubarrón más oscuro cada día, sobre la continuidad del Cefot.

El Ministerio de Defensa vincula la continuidad del Cefot a la “evolución de la oferta de empleo público”, al tiempo que anuncia, como hizo en vísperas del Día de las Fuerzas Armadas 2012, que anula todas las convocatorias de tropa para este año. La alcasenadora calla.

El Ministerio de Defensa vincula la continuidad del Cefot a la “evolución de la oferta de empleo público”, al tiempo que incluye una disminución de efectivos de tropa y marinería de 83.000 (31/12/2011) a 81.000 (31/12/2012), esto es, a una reducción neta de 2.000 soldados y marineros, lo que unido a la anulación de convocatorias para este año, impiden una renovación que sería la única opción posible para la pervivencia del Cefot.

En el trámite parlamentario que siguen ahora los Recortes Generales del Estado, en el Senado, con el silencio vergonzante de la alcasenadora, se ha presentado una enmienda, por parte de CiU, que ya fue rechazada en el Congreso (porque era igual en parte a otras de otros grupos minoritarios de izquierda), pero que tiene todos los visos de que, al ser la única que se presenta a la Disposición Adicional Vigésima Segunda. Una enmienda que reclama que el número de efectivos de tropa y marinería a 31 de diciembre de 2012 sea de 80.000. Su aceptación por el Partido Popular, seguramente ya pactada, puede formar parte los acuerdos (legítimos) entre formaciones políticas, pero que sería la puntilla definitiva, antes de finalizar el año, para el Cefot.

Hay que tener en cuenta, además, que los Recortes Generales del Estado, todavía en tramitación, quedarán obsoletos, en cuanto a previsiones de oferta de empleo público, a 30 de septiembre, cuando, por ley, el Gobierno de la Nación presente en el Congreso el Proyecto para el ejercicio 2013. La combinación de una disminución de efectivos, a 80.000, reclamada por CiU, junto con una más que previsible congelación (cuando no disminución) de las plantillas de personal de las Administraciones Públicas, puede ser letal, ya que la vinculación de futuro que se hace a la evolución de la oferta de empleo, no puede mantener, por más tiempo, una situación similar a la de un ERE encubierto para una instalación militar.

Vale.