Archivos para agosto 2015

Las grandes corporaciones son cada vez más proclives a gestionar sus estrategias basándose en el concepto de “lecciones aprendidas”. Lecciones que surgen de los efectos y consecuencias de las decisiones estratégicas que se adoptan y cómo estas repercuten no sólo en los aspectos económicos, sino también en otros como la marca, la presencia social…

El incendio de agosto de 2015 en la Sierra de Gata debería mostrarnos qué lecciones extraemos de las causas (no de la causa inmediata, que pudiera ser un pirómano, un descuido o cualquiera otra, que se esclarecerá en la investigación) que permiten la propagación del fuego, de la gestión de la crisis que se produce y de las soluciones que, de cara al futuro, pueden plantearse.

En este incendio que ha sido verdaderamente importante, han aflorado algunas cuestiones que podrían tenerse en cuenta de cara al futuro. Y no solamente en lo que se refiere a incendios forestales, sino a la gestión de crisis en general.

Las lecciones aprendidas no son solamente las que hacen referencia a aspectos negativos, sino también a aspectos que contribuyen positivamente a la gestión.

Entre estas lecciones positivas, nos encontramos con dos elementos a tener en cuenta. En primer lugar, el valor de las redes sociales a través de internet, y, en segundo lugar, la facilidad en la información. Incluso, las relaciones entre ambas.

De cómo ha gestionado el Ayuntamiento de Moraleja (receptor en primer término de las personas evacuadas de Acebo y Perales del Puerto) la situación sobrevenida a través de su cuenta de twitter, dan muestras las numerosas felicitaciones que ha recibido. El valor de las redes sociales ha sido un elemento que ha ayudado, y mucho, en la gestión de la crisis. Que cuentas como las de @infoemergencias y otras oficiales pertenecientes a administraciones y entes públicos con suficiente capacidad económica funcionen bien, va en su propia definición. Que la cuenta de @AytoMoralejaCC, de un pequeño municipio haya sido capaz de catalizar la múltiple información existente, diferenciando y discriminando lo verdaderamente importante, anima a que la visión que tenemos de las redes sociales mejore.

Este valor se muestra también en cómo en otra red social, Facebook, a medida que el fuego iba siendo controlado, se ha ido imponiendo el valor positivo, con páginas como “Sierra de Gata siempre verde”, que surgió como contrapunto al pesimismo y que se orienta a recoger imágenes de la belleza de la Sierra de Gata.

En estas lecciones positivas está también la facilidad con la que los medios de comunicación han actuado, sin restricciones (al menos que se conozcan) a la hora de ejercer el trabajo, más allá de las lógicas precauciones de seguridad.

Igualmente es de resaltar, porque es de justicia, la coordinación y colaboración entre las distintas administraciones públicas con competencias en extinción de incendios, provinciales, autonómicas y nacionales (o internacionales, con la presencia de bomberos de Portugal). Especial referencia merecen las personas, los bomberos forestales, las brigadas forestales a pesar de sus precarias condiciones laborales, la Unidad Militar de Emergencias, que cada vez resulta más eficaz en su trabajo y demuestra que su existencia es absolutamente necesaria. Los militares añaden el valor efectivo de la disciplina a la hora de enfrentarse a situaciones de crisis. O los apoyos de Cruz Roja.

Pero también hay que aprender para evitar. Y para solucionar. Una de las causas que se apunta en la expansión del fuego es la falta de limpieza de los montes. Es algo que viene siendo, un incendio tras otro, conocido pero que no encuentra una verdadera solución, o soluciones que al menos palíen los efectos devastadores de la expansión de los fuegos. Unido a todo ello, una Ley de Montes clara, que establezca los mecanismos de prevención, las opciones de recuperación, la normativa sancionadora por negligencias o descuidos y la prohibición, clara, más clara, de recalificación de terrenos quemados y la confiscación por el Estado o la Administración autonómica de la madera quemada, para evitar negociar con ella o que quemar los montes sea una opción económica.

En el caso del incendio de la Sierra de Gata, otra causa de su virulencia y su expansión es la existencia de amplios espacios de bosques de pinos, una herencia de tiempos pasados, cuando las repoblaciones forestales se hacían a base de pinos y eucaliptus, para mayor gloria y beneficio de las empresas madereras y plantas de celulosa. La sustitución progresiva de los bosques de pinos por especies como la encina y el alcornoque, más resistentes al fuego (de crecimiento más lento, eso sí), pero que son especies más acordes con la propia dinámica forestal de la zona.

Y existe una cuestión más, interesante, que habría que comenzar a plantearse. Porque está demostrado que los cuerpos de bomberos, incluidos los forestales, o desde fechas recientes, la Unidad Militar de Emergencias, están capacitados y especializados en el control y la extinción de incendios y la protección de las personas, habría que ampliar capacidades para la evacuación y protección de ganados, porque, aunque ello supondría aumentar los costes que se generan por los servicios de extinción de incendios, es más que probable que esos costes fueran menores que el valor de los animales de granja o de establo a proteger.

Vale.

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El Ayuntamiento de Cáceres, gobernado desde 2011 a 2015 por el Partido Popular, con mayoría absoluta (absolutísima, más bien) convocó un concurso para la concesión de uso para la actividad de cafetería de unos locales sitos en la Plaza de San Jorge. Una decisión como otras muchas de Elena Nevado más que discutible. La adjudicataria resultó ser una Fundación que tiene su sede en la misma plaza. Esta fundación había manifestado su interés en que en la citada plaza hubiera una cafetería, como complemento turístico de primer orden. Y había impulsado la toma de decisión política de convocar el correspondiente concurso.

Todo el procedimiento discurrió por los cauces administrativos previstos, siguiendo todos los pasos, hasta que se adjudicó la obra y la explotación de la cafetería. Y ahí está, funcionando, creando alguna controversia, como es la dificultad de utilizar la Plaza de San Jorge para actividades teatrales, dentro del Festival de Teatro Clásico de Cáceres.

Vamos, que todo en orden.

O casi que no.

Las adjudicaciones administrativas se realizan siguiendo unos procedimientos, y constan de muchos documentos. Uno de esos documentos es el Pliego de Cláusulas Administrativas. Otro documento, cuando son necesarios, son los planos. Y otro, por ejemplo, es el Pliego de Prescripciones Técnicas.

Para adjudicar las obras y explotación de la Cafetería de la Plaza de San Jorge el Ayuntamiento de Cáceres elaboró el correspondiente Pliego, en febrero de 2013. Pliego que resulta de aplicación a la hora de ejecutar obras y explotación de la Cafetería, y que, como documento público del expediente, forma parte del contrato y sirve para que, en su momento, si el Ayuntamiento lo considera necesario, realizar las comprobaciones e inspecciones del cumplimiento de las condiciones contractuales.

Así, en el epígrafe “Descripción de la edificación y del conjunto de los locales y otras dependencias que la componen”, puede leerse:

 

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Pues bien, paseando, de día o de noche, por la ciudad monumental, por la Plaza de San Jorge, pueden captarse fotografías como las que ilustran esta entrada, y que reflejan que la cubierta de la edificación está siendo utilizada en la explotación de la actividad.

En el propio Pliego de Prescripciones Técnicas se señala que el uso de terraza de la Plaza de San Jorge por la Cafetería será de acuerdo con la ordenanza específica.

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La terraza superior, la que en el Pliego queda fuera del uso comercial, ya que es un espacio cerrado, que tiene una reja, que en su día fue objeto de múltiples críticas por dejar fuera del uso público la misma, y que permanece cerrada para el uso público.

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Como se trata de un espacio privativo del Ayuntamiento, excluido en el Pliego de la explotación comercial, y que en realidad es un espacio cerrado al público, debería aclararse por qué ahora es utilizado como terraza, formando parte del negocio, con elementos de la cafetería en la misma, y, lo que parece más inadecuado, por qué son empleados de la cafetería los que la abren y cierran.

 

Vale.