Archivos para junio 2016

Las elecciones del 26 de junio no trajeron, a la hora de conocerse los datos de escrutinio facilitados por el Ministerio del Interior, los resultados que vaticinaban las encuestas previas, tanto las publicadas hasta el lunes anterior como las del mercado de frutas de Andorra. Sobre todo, no trajeron los resultados deseados y prácticamente asumidos por una determinada fuerza política, Unidos Podemos. Ayer lunes, el Secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, se preguntaba que qué había podido fallar para que los resultados no fueran los anticipados por las encuestas. Incluso, por la noche, algún medio señalaba que Podemos había encargado una encuesta para saber por qué habían fallado las encuestas.

Al mismo tiempo, de finales de la noche del domingo, desde muchas cuentas en las redes sociales de militantes de Unidos Podemos se ha comenzado a lanzar la especie de que se ha producido un pucherazo, y solicitan auditar las elecciones. No se sabe qué ha podido fallar, si el deseo de que las encuestas fueran el escrutinio anticipado o si las elecciones que llevaron a Ada Colau a la alcaldía de Barcelona estaban amañadas.

Ayer mismo, a través de mi cuenta de twitter lancé tres preguntas muy sencillas, dos para respuesta SÍ/NO y una para, como mucho, una frase, a Pablo Echenique. Ni que decir tiene que no espero respuesta.

La primera era si el Secretario de Organización de Podemos, y responsable de la campaña de Unidos Podemos promueve o avala la petición de militantes de auditar la jornada electoral.SÍ? ¿NO?

La segunda, es si el Secretario de Organización de Podemos y responsable de la campaña de Unidos Podemos dispone de copia de todas las actas de todas las mesas electorales. ¿SÍ? ¿NO?

La tercera era consecuencia de la anterior: si no dispone de copia de todas las actas de todas las mesas electorales, cuál es la razón.

Con las respuestas a estas tres preguntas seguramente quedaría aclarado el “sartenazo” electoral.

Porque… vamos a ver. Cada mesa electoral cuenta con un número fijo de tres personas, elegidas por sorteo por los plenos de los ayuntamientos respectivos. ¿Cuestiona Podemos la honorabilidad de esas personas y las cree capaces de manipular las actas de escrutinio de las mesas? Si así fuera, ¿cree Podemos que habrían de concertarse para manipular todas las actas unas 172.500 personas elegidas al azar por los ayuntamientos?

Además, forman parte de las mesas electorales los interventores designados por los partidos concurrentes en cada circunscripción. Cada partido puede nombrar interventores para las mesas o apoderados para velar por sus intereses en una o varias mesas.

La Administración nombra en cada proceso electoral a una serie de representantes, funcionarios, que toman datos de participación y que asisten al escrutinio para, cuando la mesa ha terminado el recuento de votos, comunicarlo para su contabilización. ¿Cree Podemos que todos los representantes de la Administración en las mesas electorales están concertados para transmitir datos manipulados o que esos representantes reciben instrucciones al respecto?

Cabe pensar que, con los antecedentes políticos y conspiratorios del Ministro del Interior, la dirección de Podemos pueda haber transmitido a sus militantes que conviene sembrar dudas sobre el escrutinio. Claro que esas dudas tienen una solución fácil: Podemos debería tener copia de todas las actas de todas las mesas electorales si hubiera tenido interventores y apoderados en ellas. Y coger una calculadora y sumar, o una hoja de cálculo, o una base de datos.

La realidad parece ser que en estas elecciones los deseos no se han cumplido y, como niños malcriados que son, patalean. Lo de niños y otras niñerías lo ha dicho Juan Carlos Monedero de la campaña de su propio partido, eso sí, hablando como si su propio partido fuera otro.

Porque el sistema de votación, el sistema de constitución de las mesas electorales, el derecho de cada partido a fiscalizar con interventores y apoderados el desarrollo de la jornada y el recuento, incluso firmando su conformidad en las actas, el derecho de cada partido a recibir copias de las actas firmadas por todos los miembros de la mesa, tanto los designados por sorteo como los representantes de otros partidos.

Un partido cuya dirección la forman niñatos malcriados, que se comportan como tales, que cambian de ideología según sopla el viento, que buscan llamar la atención constantemente y cuyo Amado Líder hace gala de un narcisismo rayano en el exhibicionismo, no está en condiciones de reclamar auditoría de un proceso electoral exactamente igual como el que llevó a Kichi a la alcaldía de Cádiz, a Carmena a la de Madrid, a Ribó a la de Valencia, a Ada Colau a la de Barcelona… Puestos a cuestionar, a partir de ahora, con los mismos “criterios” con los que hablan alegremente de pucherazo, todos estamos legitimados para cuestionar a esos alcaldes del cambio, que pasarán a llamarse alcaldes del sartenazo.

Porque el pucherazo que dicen que se ha producido, en realidad es un sartenazo en la cresta de quienes ponen en duda la jornada electoral, comenzando por el Secretario de Organización de Podemos y responsable de la campaña de Unidos Podemos, Pablo Echenique.

Vale

El conocimiento público de unas grabaciones en las que se conoce que el ministro del Interior se alía con el director de la oficina antifraude catalana (que depende del Parlamento de Catalunya) nos está dejando perlas para enhebrar un collar que ríete de las majorica. Y nos está dejando dudas que no sé si son más inquietantes que esperpénticas o viceversa.

En primer lugar: ¿quién graba las conversaciones que tienen lugar en el despacho oficial del Ministro del Interior? No he visto todavía una respuesta convincente.

Por supuesto, todavía no se sabe quién ordena que se graben esas conversaciones, si es el propio ministro o el jefe de los conserjes. Y menos aún desde cuándo se producen esas grabaciones. Lo digo por si alguna tuviera la desdicha de ser llamado al orden por el correspondiente titular de ese despacho.

En segundo lugar: ¿a santo de qué el Ministro del Interior se reúne en su despacho con el Director de la Oficina Antifraude de Catalunya? ¿Visita oficial? ¿Se hizo en su momento, hace dos años, pública aquella reunión de la que ahora tenemos puntual conocimiento?

En tercer lugar, cuando el Ministro del Interior recibe a cualquier persona, pública o privada, en reunión oficial u oficiosa ¿avisa de que su conversación pude ser grabada para mejorar el servicio, o el Ministro no avisa porque no tiene ni idea de lo pasa en su despacho?

En cuarto lugar. Suponiendo, que es mucho suponer, que el ministro de la porra no supiera que sus conversaciones eran grabadas, o que sí lo supiera, ¿avisaba o avisa a sus interlocutores de este hecho? Porque como es comprensible, si existe una relación de afinidad entre ministro e invitado, o si la relación es tensa por rivalidad política… ¿cómo informar de que la reunión es grabada?

En quinto lugar, si en ese despacho se graban las conversaciones entre su titular y quien acude llamado o llama para acudir, ¿conoceremos algún día la grabación de Fernández Díaz cuando recibió a su amigo, y sin embargo presunto delincuente, Rodrigo Rato para hablar de quién sabe qué?

En sexto lugar, ¿quién tiene acceso a las grabaciones y está en condiciones de filtrarlas a un medio de comunicación? Fernández Díaz ha ordenado una investigación para saber quién ha filtrado la grabación, pero no se conoce que haya explicado las cuestiones a que me refiero en los párrafos anteriores.

En todo este asunto, Fernández Díaz aparece, dice él, como víctima. Claro, que si respondiera a las preguntas anteriores, lo mismo no se nos puede vender su victimismo.

La realidad nos devuelve la imagen de un ministro patético en todo su mandato, con un ejercicio prácticamente dictatorial en el manejo o manoseo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado, imponiendo medallas a vírgenes, creándose amigos imaginarios, transportando perritas en medios aéreos del ministerio…

Esta realidad que gracias a la grabación conocida nos devuelve a un sujeto que nunca debió ser ministro, y que termina su navegar con la patética imagen de querer ser víctima de su propia incompetencia, de su nulidad al frente del ministerio.

De esta, no le salva ni Marcelo, y el diagnóstico que lo de Fernández Díaz es grave, muy grave. Tanto en lo personal como en lo político.

Si no es cesado antes del 26J, su patetismo se trasladará ya a su jefe, Mariano Rajoy, y si después del 26J recoge su acta de diputado por Barcelona, demostrará que los votantes del Partido Popular son el espejo de un individuo que ni sabe qué pasa en su despacho y no tiene interés alguno en saberlo.

Prefiere pasar por ignaro antes que asumir la realidad.

Vale.

Cuando se ven documentales o se leen informaciones sobre la historia del Arte, especialmente la pintura, en Andalucía, y, más concretamente en Sevilla, llama la atención que, de modo habitual, se incluye entre los artistas sevillanos a Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz), que cuenta con una importante representación de su obra no solo en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, sino en otros muchos espacios.
Esta identificación del pintor extremeño con la ciudad de Sevilla no parece casual, ya que, de modo natural, históricamente la salida de extremeños (salvo las grandes emigraciones del siglo XX, especialmente con el Plan de Estabilización del franquismo) era hacia el sur, buscando el mar, por donde salieron. Los extremeños que fueron conquistadores en las Indias Occidentales salieron por el sur.
Ahora, en pleno siglo XXI, Sevilla sigue siendo un polo de atracción para artistas extremeños. Lo es por esa razón quizá atávica de buscar la luz y el sol y por la importancia cultural de la capital andaluza.
Así, a bote pronto, me vienen a la memoria reciente nombres de artistas extremeños que han fijado en Sevilla su residencia, al menos artística.

Felipe Ortega Regalado, de Cáceres, es habitual que esté presente en exposiciones, tertulias artísticas y eventos a los que acude no solamente como un consumado pintor, dibujante, creador de video arte, sino también como poeta, autor de varios libros que llevan en sus versos el complemento necesario para la creación plástica.

IMG_0241_AFelipe Ortega Regalado en la inauguración de la sede de Lemon y Coco. Cáceres. 24/10/2014

Javier Infante, de Badajoz, tiene asentada su residencia en la capital bética, en la que compagina el “trabajo” de creación de diseño artístico con la creación pura, con dibujos y pinturas de gran calidad y originalidad. Mezcla la tarea más fija, más rutinaria de los trabajos de diseño por encargo con una utilización de los colores en sus creaciones que le dotan de personalidad más que acreditada.

noriadelarteNoria del arte. Javier Infante. Exposición en Lemon y Coco. Cáceres. 11/04/2015

María José Gallardo, una joven artista pacense, también tiene asentada su residencia creativa en Sevilla, en la que es habitual que sea requerida para proyectos colectivos (como el reciente Flores, en el Centro Cultural de Cajasol), o para exposiciones individuales. Su calidad está reconocida, por ejemplo, por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, con sede en La Cartuja, donde puede contemplarse una magnífica obra suya, “Ranking de Peticiones Marianas”.

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María José Gallardo. Ranking de Peticiones Marianas. Sacristía de la capilla del Pabellón Real. CAAC. La Cartuja.

RoRro Berjano, otro artista pacense, expone estos días en la prestigiosa sala Delimbo una serie de creaciones, en las que, siendo Sevilla una ciudad volcada en el imaginario religioso, se atreve con interpretaciones muy personales de los iconos católicos, en los que mezcla la creación con el simbolismo que, en algún caso, como le han preguntado algunos medios, pudiera chocar con esa imaginería religiosa sevillana. Sin embargo, cuando Berjano afirma que de Sevilla y de esa cultura religiosa le gustan el Hospital de la Caridad o las imágenes del Sepulcro y la Canina, de San Gregorio, está trazando una línea con la que entroncar esa obra que ahora expone.

A estos nombres de creadores extremeños con aposento en Sevilla, se une ahora, desde Cáceres, la incorporación al proyecto de blogueros de ArtSevilla de Montaña Hurtado, http://www.zapatosrosas.com. Montaña Hurtado ha participado en proyectos colectivos de comisariado de exposiciones, La Exposición Expandida, y otros, y en trabajos de blogs como los de La Laboral de Gijón o en Arco Madrid. En la Asociación Lemon y Coco, que ella lidera, han expuesto en Cáceres Felipe Ortega Regalado y Javier Infante.

Vale.

Ante las elecciones del 26 de Junio, y dado que parece, viendo titulares de prensa y declaraciones políticas, que lo nuevo viene del lado de eso que ha organizado en torno a sí Pablo Iglesias, conviene leer. Por ejemplo, el catálogo de promesas, sí, catálogo, que se ofrecen para conseguir el voto. Luego ya si eso.

Y desde Extremadura resulta muy, muy interesante comprobar qué es lo que importa a Podemos esta tierra. En el catálogo se incluyen muchos productos en venta electoral, y a esta tierra le ha tocado el número 367. Solamente llevamos una papeleta de un total de 52 que reparten para las CCAA. Menos del 2%. No está mal.

La papeleta que nos ha tocado y con la que pretenden comprar, como han hecho con las ruinas de Izquierda Unida, el voto de los extremeños, dice así:

Cooperación transfronteriza
Implementaremos un plan de actuación e inversión junto con Portugal, para fomentar así las comunicaciones e inversiones conjuntas.
Extremadura y el Alentejo portugués comparten una frontera, pero también poseen características socioeconómicas similares, como la baja densidad de población, la carencia en comunicaciones y transportes, y la dependencia de los sectores agrícola y ganadero. Por ello, favoreceremos el cambio de modelo productivo para ambas regiones, porque compartir servicios e infraestructuras es un objetivo común que requiere, más que cooperaciones puntuales, el diseño conjunto de proyectos y un firme compromiso en inversiones.

Y se acabó Extremadura para Podemos. Galicia comparte frontera con Portugal, Castilla y León comparte frontera con Portugal, Andalucía comparte frontera con Portugal. Pero no, la única que debe supeditar su futuro a lo que haga otro país soberano es Extremadura. O lo que es lo mismo, nada.

El delegado de Podemos en Extremadura, Álvaro Jaén firmó con los demás partidos de la Asamblea de Extremadura el pacto por el ferrocarril, pero parece que ha ocurrido una de estas dos cosas: que el delegado ni pincha ni corta en Podemos o que ni siquiera ha tenido agallas de levantar, un poquito, solamente un poquito la voz.

Si Podemos todo lo que puede ofrecer a Extremadura es que lo que diga Portugal, no sé qué pintan presentándose a las elecciones. ¿Para qué quieren ser diputados si la gente que les puede votar les importa un carajo? ¿Para qué quieren ser diputados si todo lo que pueden ofrecer es lo que diga el vecino?

Sería de gran interés que se conociera qué ofrecen en Castilla y León, por ejemplo, comunidad rayana con Portugal y compararlo con la miseria que, por poner algo, han puesto en el catálogo, una vaguedad tras otra, un tópico tras otro.

En Castilla y León consideran prioritario recuperar el ferrocarril Vía de la Plata (algo que han firmado en Extremadura), y una cosa ferroviaria romántica, pero imposible: el ferrocarril de la Cereza, una línea que uniría Madrid con Plasencia por tierras castellanas, abulenses concretamente. Puestos a recuperar cosas, ¿por qué Álvaro Jaén no ha pedido recuperar el ferrocarril Talavera de la Reina-Villanueva de la Serena, que es una línea con similares connotaciones con el tren de la Cereza?

El catálogo de muebles que es el presunto programa de Podemos, no deja a Extremadura ni siquiera una silla.

Como mucho, una banqueta de madera, de aquellas que se usaban para sentarse a la puerta de casa a ver pasar el futuro.

El agente comercial de Podemos en Extremadura, Álvaro Jaén, debería explicar cuál es el compromiso, real, de lo que él firmó y si tenía capacidad y autonomía para firmar en relación con el ferrocarril en Extremadura.

Vale.

Anguita

cercadelasretamas —  junio 13, 2016 — Deja un comentario

vaya tresJulio Anguita siempre fue un viejo cascarrabias. Incluso cuando todavía moceaba políticamente, a comienzos de los 90 y ayudó, de modo decisivo, a que José María Aznar llegara al poder. Suya es la anécdota que desveló cómo Aznar tuvo que nombrar a Eduardo Serra ministro de Defensa. Una confidencia del presidente del gobierno a su aliado comunista.

Julio Anguita era aquel señor mayor, siempre lo pareció, que en los mítines, o en los espacios de propaganda electoral gratuita, regañaba a los votantes: a los suyos y a los de los demás.

Julio Anguita era aquel señor mayor que hablaba con la parsimonia que da el sentirse pagado de sí mismo y saber que está en posesión de la verdad absoluta, de la propia y de la de los demás.

Julio Anguita era aquel señor que era adorado por la derecha que nunca le votaría, porque decían que era un tipo íntegro y coherente, quizás porque con los años, hasta que ayudó a Aznar a llegar al poder, era bueno para la derecha tener un aliado en la izquierda. Ya se sabe que para someter al vecino, es más fructífero llevarse bien con el vecino del vecino. Algo de la época de los romanos.

Julio Anguita era aquel señor que llevó al Partido Comunista a las puertas de Izquierda Unida, para diluirlo dentro, y que ahora aparece como The Godfather que lleva a Izquierda Unida a las puertas de la iglesia para que el agua bendita de San Pablo purifique los errores cometidos y pague las deudas contraídas.

Julio Anguita era aquel señor que, al hablar, no dejaba resquicio a la duda, dijera lo que dijera, como cuando ahora afirma que hay militares de izquierdas y pone como ejemplo al coronel Hugo Chaves, que llegó al poder en Venezuela con un golpe de Estado y promulgó las leyes fundamentales que le permitieron una elecciones al modo ese tan querido de los dictadores.

Julio Anguita era aquel señor al que le gustaba que le compararan con Séneca y que ahora parece el abuelo de Heidi bendiciendo la coyunda política de su nieto Alberto con su nieto bastardo Pablo.

Julio Anguita ha aparecido ahora en los carteles, cuando el nieto advenedizo, Pablo, reniega de banderas republicanas y comunistas en sus mítines, pero que se pega a la piel del nieto auténtico, Alberto, para ver si así se le pega algo y consigue definir una cierta ideología, que no sea de trileros de izquierda/derecha, que eso está mal visto, ni tampoco comunista, quizás socialdemócrata, o algo transversal, o algo de eso que los que realmente quieren ser líderes tienen.

Lo más extraño de todo esto es cuando el nieto advenedizo y pedantuelo (Javier Marías dixit) hace un catálogo de su casoplón, no parece que tenga un rincón en el que colocar una mecedora para sentar al abuelo Julio. Abuelo de usar si le sirve para conseguir poder. Y de tirar si cree que no le ha servido de nada.

Vale.

 

En agosto de 2015 escribí en esta misma Cerca sobre el uso, creía y creo, que indebido, de la terraza superior de la Plaza de San Jorge (https://cercadelasretamas.com/2015/08/07/la-terraza-de-mi-tasca-es-particular/).

Ahora, otra terraza viene a confirmar el desbarajuste, falta de respeto al entorno monumental y, sobre todo, incompetencia, que el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Cáceres luce en cualquier gestión que le toca.

Me refiero al disparate visual que supone la autorización de colocación de la terraza de otra tasca en la parte superior de la escalinata que lleva al Arco de la Estrella. Un despropósito que produce sonrojo por cuanto, de entrada, es una falta de respeto a la puerta de acceso de los cacereños y turistas al recinto monumental.

El impacto visual es grande y da lugar hasta que, como en muchas otras cuestiones, nos lo tomemos a guasa (mientras la incompetencia siga campando por los despachos municipales, es una opción que tenemos para hacer más llevaderas las alcaldadas) y creamos que no es real, que es imposible que ni haciéndolo adrede, se cometan estas tropelías.

Arco de la Estrella

Pero, como sucede en estos casos, las explicaciones (las excusas más bien) superan con creces lo que uno puede pensar. Así, en el Diario HOY de hoy mismo aparece una información que, en lo referido al turno de explicaciones desde el consistorio, agravan el asunto.

En principio, la razón por la que se autoriza en ese lugar la colocación de la terraza es porque el espacio que venía utilizando, sobre los soportales de la antigua farmacia de Escribano, amenaza ruina y ha sido precintado. Por tanto, estaríamos ante una utilización provisional. ¿No cabía otra solución? Claro, que cabe: que no haya terraza.

Esta opción, que no hubiera terraza, sin duda, puede acarrear alguna cuestión económica, desde la más sencilla devolución de las tasas por ocupación del espacio público que hubiera abonado la tasca, hasta que, decretada la anulación de la autorización, la tasca reclamara del Ayuntamiento no solo la devolución de las tasas sino el lucro cesante. Pánico para las arcas municipales llenas de telarañas.

Sin embargo, según el mismo medio de comunicación, que transmite lo que le dicen sin evaluar el valor de la “información” señala que el portavoz del equipo de gobierno, del Partido Popular, “también dijo que el Ayuntamiento aún tiene que determinar si ese espacio dañado es de titularidad pública o privada.” ¡Acabáramos!

Ahora resulta que el lugar en que ha venido, durante años, colocándose la terraza no sabe el Ayuntamiento si es de titularidad pública o privada. ¿Cómo ha cobrado las tasas hasta ahora… si las ha cobrado? ¿Si es de titularidad privada y el Ayuntamiento ha cobrado tasas “por utilización privativa o aprovechamiento especial del dominio público local”, no tendrá que pagar al propietario lo cobrado? ¿Podrá el propietario reclamar al Ayuntamiento por, incluso, apropiación indebida de un espacio que no es suyo?

Que el portavoz del equipo de gobierno no sepa si ese espacio es público o privado es otra vez la muestra de que en el Ayuntamiento de Cáceres no hay… gobierno. ¿No hay un inventario de bienes y derechos? ¿No hay un Negociado de Inventario o una Sección de Patrimonio? Parece que sí, pero parece que no.

Y mientras, el atentado contra el Patrimonio Histórico estará ahí, no se sabe por cuánto tiempo, o hasta que la vergüenza, si la hubiera en algún despacho municipal, aparezca. Aunque lo dudo.

Y a todo esto, como el machacón eslogan de Elena Nevado en la pasada campaña municipal: ¡Qué bonito es Cáceres! ¡Qué bonito es Cáceres! ¡Qué bonito es Cáceres! Y ya está.

Vale.

 

“Cada vez que había una reivindicación de los trabajadores, les apoyábamos” (Pablo Iglesias, en “Dos días y una noche”, Antena 3).

Si realmente hay un “signo de los tiempos” en le cultura (entendida como un modo completo y compacto de relacionarnos con nuestro entorno) española, es la constante y creciente pérdida de los valores semánticos del idioma. La linealidad de las frases, la simplicidad de los mensajes, tiene mucho que ver con una pérdida de conceptos y un alejamiento de la realidad.

En el lenguaje político también sucede: frente a los conceptos formados en torno a una determinada ideología, aparecen los eslóganes, que se pretende que transmitan todo un pensamiento y en la práctica terminan siendo frases huecas y sin contenido alguno. Eslóganes publicitarios que se convierten, a su vez, en hastags sobre los que adeptos y contrarios construyen filias y fobias.

pablino

Así, el lenguaje de los políticos transmite una pobreza creciente, pero, sobre todo, dejan al aire cuáles son sus auténticos valores.

En la noche del martes, en un programa de Antena3, Pablo Iglesias, convertido ahora en comunista de conveniencia tras la compra en el mercado de la quebrada Izquierda Unida, soltó una frase que, sin duda, marca cuál es su pensamiento y, sobre todo, cuál es su posición social (su clase social).

Refiriéndose a su familia (socialistas, según él), afirma: “Cada vez que había una reivindicación de los trabajadores, les apoyábamos”.

¡Qué lejos queda en nuestra cultura el uso acertado de los campos semánticos! ¡Qué lejos queda aquello del conceptismo y el culteranismo con el que nos enseñaban a Quevedo y a Góngora!

La frase de Iglesias podía haber sido: “Cada vez que había una reivindicación de los toreros, les apoyábamos”. O “Cada vez que había una reivindicación de los seminaristas, les apoyábamos”. Fuera cual fuera el colectivo, la frase sirve (en el sentido joseantoniano del término). Claro, que también cabe deducir de su tono el concepto real, el criterio real de la misma: “Cada vez que había una reivindicación de los /pobres/desharrapados/ trabajadores, les apoyábamos”.

La posición social (de clase) de Pablo Iglesias es clara: él, su familia “socialista”, en un grado social más elevado, distante, que los trabjadores. Condescendientes, “les apoyábamos”.

El discurso de la casta y la gente, los de arriba y los de abajo, queda retratado con esa frase, que es una declaración de parte: “los trabajadores, los de abajo, recibían nuestro apoyo, aunque pertenecían a una clase social inferior”.

Ahora, Pablo Iglesias, atrapado en su propio discurso, no hace sino manifestar abiertamente su posición: 2los de abajo, la gente, solamente se salvarán si nosotros, los de arriba en la clase social de la inteligencia, los guiamos por el camino que queremos para conseguir el poder.”

Mientras que en las dictaduras el paternalismo es una manera de establecer las diferencias de clase social, ahora Pablo Iglesias se muestra, desde su soberbia intelectual, superior en clase social, y desde esa superioridad ofrece, magnánimo, su apoyo y su guía luminosa para sacar a los pobres trabjadores de la indigencia.

Pablo Iglesias, ahora comunista de conveniencia, nos guía y nos recuerda, a quienes nunca lo hemos olvidado, que hay clases. Claro que las hay, nunca ha dejado de haberlas. Pero él pertenece a la clase alta, desde la que apoya (pero no se compromete ni se implica) a las clases bajas, que son mayoría de votos, los votos que busca, como Susan, desesperadamente para ver realizado su sueño mesiánico (en el sentido vaticanista del término, no en el evangélico).

Vale.