Archivos para Partido Popular

Las imágenes que aparecen en esta entrada se corresponden con la decisión del Ayuntamiento de Cáceres de colocar unos contenedores de recogida de basuras compartiendo el espacio con una parada del autobús urbano. Todo un síntoma.

Seguramente, si alguien preguntara al concejal de turno, diría que es una cosa que han decidido los técnicos, y los técnicos, que es una petición de la empresa concesionaria de basuras, y la concesionaria, que es una decisión… y así ad infinitum.

La realidad es otra. La realidad es que en el Ayuntamiento de Cáceres abundan los sociópatas. Y eso no es más que responder a aquel dicho: “los niños, lo que ven en casa”. Al equipo de gobierno, del Partido Popular con la inestimable colaboración de los gorrillas de Ciudadanos, la apatía del PSOE y la inanidad aparentemente utópica de Podemos, los ciudadanos (ahora súbditos, tras el triunfo justiciero de Urdangarín) se la traen al pairo.

Los mismos servicios técnicos que pueden argumentar, como excusa inadmisible, que colocar las mierdas en la parada del autobús urbano, es una petición de la concesionaria de basuras, son los mismos que deciden dónde ubicar las paradas. Los mismos sociópatas que ignoran que hay personas que utilizan el transporte público. Se la sudan. Y luego, cuando alguien les critican, se hacen los ofendidos. Como si pudieran, valientes son. Y en Cáceres son valientes herederos de valientes.

Los concejales del Partido Popular, con la alcaldesa Nevado al frente, si son preguntados, se escudarán en los servicios técnicos. En esos servicios técnicos que dependen de ellos y que están a su servicio antes que al de los ciudadanos.

Estas imágenes son una muestra de la sociopatía que quienes detentan el poder (los técnicos) y quienes lo ostentan (nominalmente, los concejales) demuestran y exhiben cuando disponen de los resortes que permiten hacer ver ante los demás quién manda. Y así engordan.

No sería normal que estas cosas se produjeran si quienes toman las decisiones no fueran otra cosa que lacayos del poder, entendido como relaciones de poder contra la mayoría.

Por eso, cuando estas situaciones se producen, los gorrillas de Ciudadanos se alinean, siempre, con el poder. Porque es más fácil recibir dádivas de quienes lo ostenta que de quienes lo sufren.

Estas imágenes son, sencillamente, una falta de respeto, un sirvengonzonería que se reparte entre quienes aparentemente toman las decisiones (los técnicos, la concesionaria de basuras) y los miembros del equipo de gobierno. Con la particularidad de que el equipo de gobierno, los concejales del PP y la alcaldesa al frente saben bien lo que hacen: deciden no colocar un punto limpio de recogida de escombros en Macondo (su gente, su clase) y colocarlo en El Junquillo (desharrapados, entienden).

La falta de respeto de las imágenes son la muestra inequívoca de que el Partido Popular, en compañía de una casta “valiente” de técnicos, son sociópatas.

Vale.

En la anterior entrada de esta serie sobre “Cáceres, cerrado por falta de uso”, me refería a un solar en Los Fratres, con fachada a Av. Isabel de Moctezuma. En esta entrada, también sobre la misma zona urbana, me referiré a una parcela existente en la otra punta, junto a la rotonda de la Estación de Renfe. Una parcela delimitada por una gasolinera y por el depósito de gas de suministro a las viviendas y negocios del conjunto residencial.

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Se trata de una parcela que tiene fachadas a la Rotonda de Renfe y a la Avenida de la Hispanidad, resultando cuatro fachadas exentas, además de las dos fachadas, otras dos a los aparcamientos de superficie y a la parcela y área donde se ubican los depósitos de suministro de gas.

Cuando he recabado datos sobre estos terrenos me he llevado alguna sorpresa. Por ejemplo, que la parcela no existe en el catastro de urbana, al menos en el catastro virtual de acceso público, por lo que debería conocerse si se encuentra debidamente catastrada y devenga el IBI correspondiente.

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Si mis datos no son erróneos, esta parcela es un proindiviso entre varios propietarios, entre ellos el Ayuntamiento, y se utilizó para hacer “caer” en ella varios restos de los repartos de aprovechamientos entre los diversos propietarios del sector urbanístico. En ese proindiviso, cito de memoria y de recuerdos, el Ayuntamiento es titular de un 64% o algo así. Vamos, que en ese proindiviso el Ayuntamiento tiene la sartén por el mango para disponer sobre ella. Ignoro si los derechos urbanísticos de la parcela constan en el inventario municipal.

Los terrenos en cuestión tienen, en el Plan General de Ordenación Urbana de 1999 un uso urbanístico claramente definido: R12, Residencial Tipo 12.

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La ficha urbanística de la parcela, definida como Fratres-05 (F-05), establece ese uso con la definición de “Hostelero Priv.-Equip. Genérico”. Esa parcela, que en su momento, con la bonanza del sector inmobiliario era el eje de una economía que, finalmente estalló, podía haber supuesto una buena inyección económica para las arcas municipales si se hubiera enajenado para la construcción de un Hotel. Pero…

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Pero, casualmente, cuando esa posibilidad se pudo llevar a cabo, surgieron intereses privados que buscaron la modificación del PGOU en una parcela situada justo enfrente y que, aún hoy, conserva un letrero para la futura construcción de un hotel, que parece que nunca se llevará a cabo. El Ayuntamiento, con la mayoría absoluta del Partido Popular prefirió que hubiera una parcela de uso hotelero justo enfrente de la que el propio municipio es titular en un elevado porcentaje.

El turismo debería ser uno de los ejes, quizá el principal, para poder desarrollar, a falta de otros sectores generadores de empleo y riqueza, la disponibilidad por el Ayuntamiento de la propiedad de la mayor parte de una parcela apta para construir un hotel en diez alturas, con una superficie construida de más de 5.000 m2. La ciudad no está sobrada de hoteles y la consecución de nuevas plazas hoteleras sería un impulso para el crecimiento de los índices de turismo (visitas, pernoctaciones…).

Vale

Cuando he visto, oído o leído cómo la actual alcaldesa de la ciudad de Cáceres decía que había solicitado del Ministerio del Interior la cesión gratuita de la vieja cárcel, o que el Ministerio de Hacienda había ofrecido gratuitamente al sede de la Demarcación de Carreteras en el caso antiguo, siempre he creído que Elena Nevado ha jugado con el desconocimiento de los propios cacereños de su propia ciudad. Pretender hacerse con la cárcel vieja o el edificio de Fomento por la cara, sin tener un proyecto, sin tener capacidad económica para las obras necesarias, solamente se explica por la ignorancia ciudadana.

Por eso, resulta llamativo encontrar, por ejemplo, un buen solar, magníficamente situado, de propiedad municipal, al que no se da uso porque a la paupérrima situación económica municipal se une una enorme falta de capacidad política y de ausencia de ideas que es el reflejo de una ciudad mortecina.

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El solar al que me refiero está situado en la Av. Isabel de Moctezuma, en el Polígono de Los Fratres y estuvo cedido a la Tesorería General de la Seguridad Social… que tampoco tuvo capacidad económica para darle uso.

¿No existe ninguna necesidad de infraestructura de competencia municipal para dar uso a una parcela de 1.924 m2 de suelo y con posibilidad de dos alturas, con más de 3.500 m2?

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La parcela está incluida en el Plan General Municipal como suelo de uso público, AI = Administración Institucional, por lo que su uso corresponde, en primer término, decidir el uso, dentro de las competencias que marca a los Ayuntamiento la legislación en materia de régimen local, y dentro de las capacidades (escasísimas) económicas. ¿Qué necesita la ciudad en materia de administración institucional municipal? Lo mismo, los concejales del Partido Popular tienen magníficas ideas (que no, que es coña) para que esa magnífica parcela. Lo mismo es que la ciudad no necesita nada.

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Claro, que también podría darse el caso de que cualquiera de las administraciones públicas pudiera tener necesidad de un solar, como en su día solicitó la TGSS, con resultado negativo.

Cáceres, además de cerrada por falta de uso, es también una ciudad sin abrir, sin ser capaz de construir. Construir físicamente sobre un solar de propiedad municipal, y sin ser capaz de construir ilusión, futuro y certidumbres a los cacereños más jóvenes (los cada vez menos jóvenes en edad y menos jóvenes en número).

Vale.

El 29 de octubre de 2016, en el Congreso de los Diputados se escenificó la bajada a los infiernos del PSOE, que comenzó su viaje en el Comité Federal del 1 de octubre, donde se consumó la caída del primer (¿y único?) Secretario General del Partido directamente elegido por la militancia. Cuando 68 diputados del PSOE se abstuvieron en la votación para elegir a Mariano Rajoy como presidente del gobierno, ya habían sufrido, en pocos minutos, dos tremendos empellones. Uno, del propio beneficiado del harakiri del PSOE, y el otro, de un Rufián de nacimiento.

Los exabruptos de postureo de un diputado charnego (en realidad, un renegado) no dejan de ser eso, un exabrupto, que, como sucedió después del discurso de Rajoy, tapó la verdadera puerta del infierno por la que el PSOE salió camino de la realidad.

Hoy, en las redes sociales, conspicuos militantes del partido se dedican a tratar de rebatir las palabras de… Rufián. Del discurso de Rajoy, poco.

El candidato Rajoy, en su breve discurso, dijo, básicamente, que le dejen gobernar y no le molesten. El portavoz del PSOE, Antonio Hernando, se tragó un sapo de descomunales dimensiones y, siguiendo un manual escrito por otros, dijo que Rajoy tendrá enfrente a su grupo, que hará oposición.

Finalizados los días de infierno para el partido, y tras la investidura del socio de Francisco Correa, ahora comienza la realidad. Una realidad que puede ser, y será, a buen seguro, más dolorosa para los socialistas que el paso por el infierno. Porque llave de la realidad solamente hay una, y, para poder salir del infierno, 68 diputados del PSOE la dejaron, rendidos, en manos del candidato del Partido Popular.

Cuando la realidad vaya desbrozando su camino, cuando el faro y guía de Rajoy vaya presentando proyectos de ley, aprobando reales decretos, el grupo del PSOE irá descubriendo que o les da su beneplácito o el fulgor de las llaves de nuevas elecciones les cegará.

Rajoy puede, a partir del 3 de mayo de 2017 convocar elecciones en cualquier momento, y lo hará, sin dudarlo, si no consigue aprobar los presupuestos con la abstención, otra, de los 68 diputados que han facilitado su investidura. O si no consigue aprobar cualquier otra medida que considere imprescindible “por el bien de España”.

El PSOE, la dirección del partido y los diputados en el Congreso y los mal llamados barones, se verán, una y otra vez, en el espejo que ayer les mostró Rajoy: o me dejan gobernar o convoco elecciones.

En la primera opción, necesitará cómplices (no son de esperar medidas que mejoren la vida de los trabajadores), y en la segunda de las opciones, cualquier adelanto electoral, y cuanto más cercano en el tiempo, más, será culpa de los socialistas.

La tortura a la que la derecha, y no olvidemos que la derecha española ni paga a traidores ni hace prisioneros, someterá a los socialistas se verá día a día, minuto a minuto, en cualquier momento. En todo momento.

El infierno para los diputados socialistas y para el partido terminó ayer, con la investidura de Mariano Rajoy. La realidad, más dura y más cruel, empieza ahora. La derecha (y Rajoy no es más que un instrumento) no perdona: ha cazado una pieza imposible hasta ahora.

La realidad se aparecerá a cada paso, en cada página del BOE o en cualquier Comisión del Congreso. Ante esa realidad al grupo socialista solamente le cabe luchar con armas sin munición: las preguntas de control parlamentario son salvas y las proposiciones no de ley, pólvora mojada.

Rajoy tiene expedito el camino.

La realidad, la cruda realidad, más dura, más duradera, empieza ahora.

Vale.

El fuerte debate interno del PSOE sobre la posición a adoptar en la nueva tentativa de Mariano Rajoy por conseguir la investidura en el Congreso de los Diputados se ha polarizado en torno a dos posiciones: o aceptar la investidura o mantener el No.

Parece, al día de hoy, que la Comisión Gestora encabezada por Javier Fernández se decanta por plantear en el Comité Federal la conveniencia de abstenerse en la investidura. Al mismo tiempo, muchas agrupaciones locales, alguna provincial y alguna regional siguen siendo partidarias de mantener el No.

En esta disyuntiva, en la que quienes ostentan cargos de gobierno en las autonomías (los llamados barones: Vara, Page, Puig, Diaz, Lambán) y una parte de los actuales diputados aparecen totalmente distanciados de sus bases, y con la decisión de la Gestora prácticamente tomada (la abstención), solamente quedan los flecos de cómo vestir al santo: abstención en bloque, abstención técnica (11 diputados) o alguna fórmula imaginativa que puede recordar a la ingeniería fiscal que practican los defraudadores.

En toda esta cuestión, y desde los partidarios fervientes de la abstención, como Eduardo Madina, se ha venido percutiendo con un argumento que en modo alguno puede asumirse desde un mínimo conocimiento del modo de actuar de la derecha: que como el PP gobernaría en minoría, la mayoría del Congreso puede hacerle muy difícil el ejercicio del gobierno.

Quienes así se manifiestan son los mismos que se han negado a admitir que hubiera un “gobierno Frankestein” y que para evitarlo no dudaron en dar un golpe de estado preventivo. Esos mismos son los que creen, ingenuamente, que todos los grupos que podrían haber formado ese gobierno abortado, se pondrán permanentemente de acuerdo. Eso no será así, y lo veremos.

Quienes pretenden hacer creer a militantes y votantes socialistas que rindiéndose (rendición, y no otra cosa, es la abstención) ante el Partido Popular estará el PSOE en condiciones de hacer oposición y de encabezarla, ignoran una seña fija en el ADN de la derecha española: que ni paga traidores (los que dieron el golpe de estado preventivo) ni hace prisioneros.

Si el PSOE, junto con los demás grupos de la oposición “torturan” al PP en el ejercicio del gobierno, Mariano Rajoy no dudará, y lo hará cuanto antes, en mayo de 2017, en convocar nuevas elecciones. El escenario se lo han puesto a huevo.

Con un PSOE rendido, Podemos en luchas internas que pueden terminar como el rosario de la aurora, Izquierda Unida liquidada por el nieto de Anguita, unas elecciones en julio de 2017 le darían una mayoría absoluta por muchos años al PP y terminarán por hundir al PSOE hasta la irrelevancia.

Desgraciadamente, la dignidad que muchos votantes y militantes socialistas manifiestan no es compartida por los dirigentes de la Gestora y quienes la han puesto. En mor de un falso pragmatismo, prefieren arrodillar al partido ante la derecha antes que vivir de pie, erguidos y defendiendo la dignidad.

Quienes dieron el golpe de estado preventivo, traicionando al Secretario General elegido por la militancia, son los mismos que quieren echar de los puestos de la dirección nacional al PSC, que con su primer secretario, Miquel Iceta se mantiene en el voto negativo.

Abstenerse no es el falaz argumento de decir que no es apoyar. Eso es una falacia. Abstenerse es rendirse.

Ya puestos, la Comisión Gestora del PSOE debería someter al Comité Federal poner como condición al PP que Rajoy no sea el candidato a la investidura. Que si quieren la abstención, el candidato sea Francisco Correa.

Vale.

 

En diversas entradas de esta web he incluido diversas entradas referidas a inmuebles de titularidad pública que se encuentran sin uso y sobre los que ha habido, en algún caso, pronunciamientos públicos que al final, coo en el soneto con estrambote de Cervantes al túmulo de Felipe II… “fuese y no hubo nada”.

En estos días, el Ministerio del Interior, a través de la GIESE (Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos de la Seguridad del Estado) ha intentado vender la antigua casa cuartel de la Guardia Civil en la calle Margallo. Ha intentado de nuevo sin éxito, y eso que la diferencia de precio con el del primer intento de venta era considerable. En el primero de los intentos, el precio de salida era superior a 2.700.000 €, mientras que ahora se ofertaba por poco más de 300.000 €.

Es curioso que sobre dos inmuebles de mucho mayor valor (y precio) el Ayuntamiento, gobernado por el Partido Popular con el inestimable apoyo de Ciudadanos, sí haya hecho amago (brindis al sol) de reclamarlos.

Sobre la antigua cárcel, que figura en el Catálogo de Bienes Protegidos del Plan General Municipal hubo hasta grandilocuentes declaraciones de reclamarlo con la modalidad de cesión gratuita, eso sí, sin tener la más mínima idea de para qué lo reclamaban. Creo recordar que hasta hubo pronunciamiento en pleno en ese sentido. Pero no ha vuelto a tenerse noticia alguna.

Sobre la que era sede de la Demarcación de Carreteras del Estado, el Ministerio de Hacienda se lo ofreció al Ayuntamiento (qué raro, ofrecimiento, así por las buenas) que llegó incluso a plantear destinarlo para viviendas, en una propuesta estéril. Y no ha vuelto a saberse nada.

En estos dos casos, lo malo no es que el equipo de gobierno utilice estas cuestiones de señuelo para hacernos creer que gestiona algo, mientras que con la ayuda de los gorrillas de Ciudadanos declara media ciudad zona azul y sube el precio del autobús urbano, un servicio que cada vez pierde más usuarios (seguramente porque los ciudadanos no quieren utilizar un servicio cada vez peor). Lo malo es la inacción de la oposición, que ni pregunta ni, seguramente, sabe qué preguntar para poner negro sobre blanco la incapacidad de gestión del PP.

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Ficha urbanística de la antigua casa cuartel de la Guardia Civil en Cáceres

En el caso de la antigua casa cuartel de la Guardia Civil, ante la imposibilidad de su venta por el Ministerio del Interior, y dada la pérdida de valor que ha sufrido, sería el momento en el que el Ayuntamiento pidiera la cesión gratuita. Eso sí, para ello el Ayuntamiento debería saber en qué utilizarla, cosa que, con los precedentes que existen, se me antoja prácticamente imposible. También estaría bien que, por una vez, los partidos de la oposición (PSOE y Podemos) se quebraran un poquito la cabeza y pensaran para qué podría utilizarse, evaluando los costes de adecuación y haciendo una propuesta razonable y, como se dice ahora, sostenible.

Vale.

Tras las segundas elecciones generales en 6 meses, y conseguir aumentar en 14 los escaños respecto a las elecciones de diciembre de 2015, Mariano Rajoy aceptó el encargo del jefe del Estado de intentar formar gobierno. Ahora ha aceptado. En enero de 2016 no tuvo agallas de asumir su responsabilidad como partido más votado. Cuestión de valentía y honorabilidad. La perdió entonces, la poca que le quedaba, y ahora se arrastra pasteleando con su spin off y haciendo trampas con el calendario. Y con más cosas.

A día de hoy, no se sabe si Rajoy se presentará a la sesión de investidura, renunciando como un mal caballo en un salto de obstáculos.

Creo recordar que cuando Mariano Rajoy fue ungido por el dedo magnánimo de Aznar para que fuera su sucesor a título de capo, en la Cadena SER Iñaki Gabilondo realizó una “ronda rápida” con dirigentes de todos los partidos sobre qué les parecía la abdicación de Aznar en Mariano. Todos los que iban desfilando por los micrófonos amarillos alababan el carácter moderado del ungido. Todos, menos Rodríguez Ibarra, que sorprendió al propio Gabilondo, que también consideraba a Rajoy moderado y dialogante. Ibarra recordó que había tenido que negociar con él algunas cuestiones referidas a Extremadura y destacó que a Rajoy no le gusta perder nunca y que, en la práctica, es un intransigente. Iñaki quedó sorprendido.

La legislatura de Rajoy, con mayoría absoluta se ha caracterizado por dos cosas, propias de gentes como él: ha sido duro e intransigente con los débiles (recortes a lo bestia, desprecios a las autonomías, ninguneo del parlamento donde contaba con mayoría absoluta…) y pusilánime con los poderosos. Sus genuflexiones ante la troika, ante Merkel nos han costado terribles zarpazos a los ciudadanos, su mediocridad, su incompetencia y su cobardía han supuesto graves daños al Estado del Bienestar cuya recuperación ahora mismo se me antoja muy complicada.

Si a ello unimos su complacencia, cuando no su complicidad, con la corrupción y los corruptos, tenemos a un candidato a la presidencia del gobierno lastrado por su propia forma de comportarse políticamente, y por ser presidente de un partido político que debe responder en sede judicial por corrupción, y que según los propios estatutos del Partido Popular, es al presidente del partido al que corresponde su representación legal.

En esta situación, un candidato dubitativo, un partido, Ciudadanos, cuya única finalidad es la de pillar cacho, y el resto de partidos negando, una vez y otra, su apoyo, la investidura resulta poco menos que imposible. Y ello unido a las campañas electorales de las elecciones autonómicas vascas y gallegas arrojan un panorama sombrío.

Este conjunto de cosas, todas en la órbita de responsabilidad, si tuviera algún atisbo de qué es eso, del candidato, Mariano Rajoy, y su partido, hacen que los esfuerzos de la derecha política y económica presionen por tierra, mar y aire sobre el Partido Socialista y su secretario general para que, al menos, se produzca una “abstención técnica” que permita a Rajoy ser presidente sin merecerlo. Y eso es algo que al día de hoy, no está en las agendas.

Incluyo en esa derecha política y económica a conspicuos ex altos cargos de gobiernos socialistas, con Felipe González en cabeza y a actuales “barones” regionales, más preocupados por salvar su silla y su ego que por ejercer políticamente sus convicciones socialistas. En más de un caso, dudo de esas convicciones.

El panorama no pinta bien para Rajoy, que ha impuesto un calendario diabólico que puede llevarnos a una jornada electoral el día de Navidad. Un calendario que es exhibido como una carta de chantaje contra el PSOE, y que reproducen, con la misma desvergüenza con la que se mueve el candidato, los editoriales de los periódicos, los periodistas afines, que muchas veces parecen sicarios. El comportamiento de los medios de comunicación requiere estudio e investigación, aunque el servilismo con el que se comportan denota que el gobierno en funciones tiene suficientes elementos como para tenerlos atemorizados.

Vale.

 

En estos días en los que la presión política de cara a la investidura de nuevo presidente del gobierno recae no sobre el encargado de conseguirla sino sobre el segundo partido más votado, conviene recordar algunos conceptos.

Uno de ellos parece que es la necesidad de que el PSOE se mantenga neutral en la investidura, esto es, que se abstenga en el procedimiento del artículo 99 de la Constitución para no entorpecer la investidura de Mariano Rajoy. Esta cuestión de neutralidad es la que subyace en todas las presiones mediáticas y políticas. La abstención que se exige al líder del PSOE no es una cuestión política. No es eso lo que quieren los que la demandan.

Exigen que el segundo partido más votado renuncie a su derecho de votar en la sesión de investidura en contra de un candidato propuesto por el jefe del Estado. Exigen, en el valor supremo de la gobernabilidad, que el PSOE se abstenga. Pero en un concepto que no es político, que no es el del ejercicio de una opción política, sino que tiene más que ver con el concepto de neutralidad en un conflicto armado.

Al término de ir leyendo editoriales que parecen todos cortados por el mismo patrón (o patrona), lo que exige al PSOE es que se aparte, que deje que los demás (en este caso, los demás es solo uno, Mariano Rajoy) pueda ser investido presidente del gobierno. Quienes exigen esta opción hablan de abstención o abstención técnica (la ausencia, imprevista, de un determinado número de diputados socialistas en el momento de la votación de la investidura).

Es evidente, o así debería serlo, que un partido político que ha concurrido a las elecciones, no puede ser neutral. La abstención, en las votaciones políticas, nunca es neutral, siempre favorece al poder. En cambio, la neutralidad (mirar para otro lado) no solamente favorece al poder sino que lo refuerza.

Si el PSOE, como exigen los editoriales cargados de metralla, se convierte en neutral, no solo favorece a Rajoy, sino que invalida a los socialistas para hacer oposición. La abstención, que es el no voto en la sesión de investidura, es una opción que tiene un punto de escape (abstención crítica, por ejemplo). Pero no es el caso.

La abstención que Rajoy necesita (dada su incapacidad genética para conseguir apoyos) es una rendición sin condiciones que en la magnanimidad de los editoriales de El País (y en las traicioneras propuestas de Felipe González et al.) sería bien vista, sabiendo que esa rendición llevaría aparejada, primero, la exclusión de los socialistas de los ámbitos de decisión, y, segundo, una perpetuación del Partido Popular en el poder.

Abstenerse (en el sentido de neutralidad que necesita El Incapaz) es rendirse. Y de momento, es la opción que no contempla el PSOE, aunque algunos, abducidos por el síndrome “partido de gobierno”, enredan para torcer la voluntad de su secretario general, algo que no habrían consentido cuando ellos lo fueron.

En estos tiempos tan complicados, no vale ser neutrales.

Parafraseando a Gabriel Celaya, “maldigo la política concebida como un lujo trivial por la derecha”. Alguien decía, respecto de las elecciones, que la abstención siempre favorece a la derecha. La neutralidad (el silencio) es el arma que la derecha utiliza contra los trabajadores.

Vale.

 

A comienzos del mes de julio, desde Ciudadanos, en Cáceres, se metía baza en el futuro del Hospital Provincial cuando esté en uso el nuevo centro en el que tras un parón de cuatro años (gobierno del PP con sostén de Izquierda Unida) se han reiniciado las obras. Y lo hacía sin sentido de la medida, como corresponde.

Hace unos días, el Partido Popular de Cáceres no quería ser menos que sus colegas Ciudadanos y hacían su apuesta por el uso del edificio del Hospital Provincial. Y lo hacían sin sentido de la medida, como no puede ser de otra manera.

Si Ciudadanos proponía dedicar el inmueble a usos culturales, incluyendo el Ateneo, el PP hace una apuesta aparentemente más racional. Solo aparentemente. Dicen los populares que como el edificio es propiedad de la Diputación Provincial, lo más racional sería llevar las dependencias provinciales al Hospital. Bien pensado. O casi.

Porque como sucede con estas cosas, cualquier paseante por Cánovas puede decir, como Ciudadanos, que a usos culturales, o como hacen los del PP, que se lleven allí las oficinas de la Diputación.

Todo ello sin sentido de la medida.

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Hospital Provincial. 21.024 m2.

El actual y en uso Hospital Provincial tiene una superficie construida, según el catastro, de 21.024 m2. Muchos metros. Y meter allí las oficinas provinciales resultaría que estarían bailando.

¿Qué dependencias provinciales podrían trasladarse? Todas: Palacio Provincial, Palacio de los Duques de Valencia, Palacio de Carvajal, Pintores 12 y antiguo Colegio Julián Murillo.

¡Bien por el PP! ¡Bien por los listos populares! Llevar todas las dependencias al mismo sitio, y resuelto el problema. O cerramos 5 edificios sin tener ni puñetera idea de qué hacer con ellos.

Veamos un sencillo cuadro de superficies construidas, según Catastro:

Hospital Provincial                                                          21.042 m2                             

Palacio Provincial                                                              6.133 m2

Palacio de los Duques de Valencia                                 1.334 m2

Palacio de Carvajal                                                            1.299 m2

Pintores 12                                                                          3.955 m2

Antiguo colegio Julián Murillo                                         3.262 m2

Suma                                                                                 15.983 m2

Diferencia                                                                           5.059 m2      

6129214QD2762G0001JG PINTORES 12 6328001QD2762G0001DG Palacio DUQUES DE VALENCIA

Pintores 12. 3.955 m2.                   Palacio de los Duques de Valencia. 1.334 m2

6428002QD2762G0001FG PALACIO DIP PROVINCIAL

                                 Palacio Provincial. 6.133 m2

6428508QD2762G0001LG PALACIO CARVAJAL 6622011QD2762B0001XH JULIAN MURILLO

Palacio de Carvajal. 1.299 m2                      Antiguo Col. Julián Murillo. 3.262 m2

Es decir, que estaríamos todavía por encontrar uso para 5.059 m2, y eso teniendo en cuenta la inestable estabilidad de las Diputaciones Provincial. Desde Ciudadanos, que proponían la desaparición de los organismo de administración provincial (ya menos, ya hay representantes naranjas y aunque no tengan cargos ejecutivos, poner en las tarjetas de visita “Diputado Provincial” viste bastante), las objeciones están en las dificultades de trasladar oficinas. Pero ni una referencia a usos y volúmenes. Siguen si sentido de la medida.

Lo que el PP propone es desvestir a cinco santos para vestir a uno. Y eso teniendo en cuenta, por ejemplo, que el Palacio de Carvajal continuara teniendo el mismo uso que actualmente como elemento de promoción turística por su ubicación.

Lo que los sesudos o menos representantes del PP no dicen es qué hacer con los 5.000 m2 que no se ocuparían, y, mucho menos, qué hacer con los edificios que quedaran sin uso.

El sentido de la medida es escaso, y de las proporciones, mucho menos. Ni Ciudadanos ni el PP tienen ese sentido. El caso es salir en los periódicos aunque sea diciendo tonterías, a lo Forrest Gamp.

Vale.

Suele ocurrir en las ciudades pequeñas, en lugares como Cáceres, cada vez que surge alguna noticia del tipo: ¿Vd que haría con …? Por ejemplo, un amplio espacio público, o un edificio que se vacía por obsoleto. Y lo que ocurre es que los periódicos preguntan, así, a lo loco. Y la gente tiene dos respuestas genéricas: para un centro de mayores y para usos culturales.

Esto mismo se traslada, como no puede ser de otra manera, a los partidos políticos cuyos dirigentes locales no andan muy allá en materia de medidas. Hoy le ha tocado el turno a Ciudadanos.

Desde que la Junta de Extremadura anunció que el año que viene (s.D.q.) estará listo el nuevo hospital, han salido informaciones que dicen que el edificio podría ser destinado a reunir los tres centros de salud más cercanos, otras que dicen que el inmueble debe volver, lógicamente si deja de usarse como centro sanitario, a sus propietarios, la Diputación Provincial.

Por eso, hoy Ciudadanos ha emitido un comunicado, para no quedarse fuera de juego. Se supone que los máximos dirigentes locales del partido naranja han evaluado todas las opciones posibles, todas las alternativas alcanzables, y tras descartar lo imposible ha optado por lo realizable.

Dicen en Ciudadanos que quieren que el Hospital Provincial se destine a usos culturales, para asociaciones y colectivos. Ponen como ejemplo trasladar el Conservatorio Hermanos Berzosa y ceder un espacio al Ateneo.

Todo eso queda muy bien. Claro. Eso mismo lo puedo proponer yo, sin necesidad de ser un partido y sin más idea que la de redactar un comunicado de prensa.

Ciudadanos se olvida de algunos detalles. Por ejemplo, saber si es suficiente el edificio para albergar el Conservatorio. Actualmente, el centro de enseñanza musical se encuentra en el Complejo San Francisco, que tiene una superficie construida según el Catastro, de 7.340 m2. En esa superficie se encuentra la iglesia de San Francisco y todas las salas y espacios ocupados por la Institución Cultural El Brocense. Aproximadamente, el Conservatorio, ubicado en la segunda planta, podría ocupar unos 2.000 m2. Para disponer de mayores espacios docentes, serían suficientes unos 4.000 m2. Los señores de Ciudadanos no mencionan ni qué superficie del Hospital Provincial asignar al Consevatorio, ni cuál sería el coste ni quién lo asumiría. Es decir, Ciudadanos se comporta como cualquier vecino, como debe ser.

Y aquí viene aquello del sentido de la medida. Sentido que parece no conocen en los despachos naranjas. Si para un nuevo Conservatorio hicieran falta unos 4.000 m2, estaríamos ante un aprovechamiento del actual Hospital Provincial de un 20% de su superficie ¿Qué hacer con 17.000 m2? Hablamos de superficies catastrales.

¿Qué superficie necesita el Ateneo, cómo aplicar dinero público en la adaptación de espacios para usos privados, cómo contribuiría el Ateneo a esa adaptación, a su mantenimiento, a su conservación? ¿Cuántas asociaciones y colectivos culturales hay en Cáceres que necesiten entre todos, incluyendo el Ateneo, una superficie de 17.000 m2 si se destinan 4.000 para conservatorio?

Hace unos meses, el Partido Popular en el Ayuntamiento de Cáceres se descolgó diciendo que había solicitado la cesión gratuita de la vieja Cárcel, sin decir para qué la quería. Poco a poco fue añadiendo “posibles usos”, pero sin que de verdad tuviera ni la más remota idea de qué haría con los 11.000 m2 construidos de lo que fue Centro Penitenciario.

Ahora, Ciudadanos vuelve a hacer lo mismo, a hacer un descarado ejercicio de exhibición de no tener ni idea del sentido de la medida. Y eso que no estamos en campaña electoral.

Vale.