Archivos para Monago

Hoy vuelven las derechas, las tres derechas, a reunirse en la Plaza de Colón de Madrid, esta vez con la excusa de protestar contra los indultos a condenados por el procès en Catalunya. Cambia, poco, la excusa, pero la burra sigue volviendo al trigo.

Ante la convocatoria de 2021, la situación ha variado: las derechas han perdido el relato de cuanto peor mejor (la pandemia va tocando a su fin, la vacunación ha cogido una buena velocidad de crucero, los fondos de la recuperación comenzarán a llegar pronto…), y el Gobierno de coalición, con más aciertos que errores, está bastante afianzado.

Además, las tres derechas se presentan con motivaciones diferentes: los restos del naufragio de Ciudadanos se ven arrastrados por sus fotografías de versiones anteriores, los fascistas porque pretenden hacerse con el discurso aglutinador de todas la derechas, y el PP, ay! el PP.

A diferencia de versiones anteriores, el Partido Popular no tendrá la misma representación de otros años, incluso han sido los primeros en desmarcarse de querer salir en la foto. Ya saben que no les compensa, y, además, será muy llamativos los huecos que no podrán rellenar.

De hecho, faltará en la Plaza de Colón Moreno Bombilla, por problemas de agenda y porque no le interesa a su imagen de presidente de Andalucía. Faltará en la Plaza de Colón Alberto Núñez Feijóo, también por problemas de agenda de su cargo de presidente de Galicia o por alguna fiesta de relumbrón dorado. Faltará también en la Plaza de Colón Alfonso Fernández Mañueco, por problemas de agenda al coincidir actos de su presidencia de la Junta de Castilla y León con las fiestas de Salamanca, que son en septiembre.

Si estarán dos miembros de la intelligentsia del PP, Ida Díaz Ayuso y López Miras, el murciano, que lo mismo aprovecha el viaje para darse una vuelta por First Dates a ver si hay suerte.

Muy llamativa será la presencia de Monago, el antiguo barón rojo del PP, reconvertido en cliente de youtube tras fracasar su negocio de importador-exportador de plátanos. ¿Y por qué Monago sí estará?

Parece sencilla la respuesta, y seguramente lo sea. Están fase de renovación los órganos provinciales y regionales del partido, y ya se sabe que en la provincia de Cáceres el león volverá a rugir (bueno, menos, que al periodista que tituló así la noticia se la hicieron levantar), mientras que en Badajoz se va Fragoso, sin partido, sin alcaldía y probablemente sin concejalía en virtud de los pactos. En estos congresos provinciales se juegan dos líneas de poder, una estable, continuista, y otra continuista pero inestable. Vamos, poco.

Sin embargo, al propio Monago parece que le ha salido un competidor, Fernando Pizarro, alcalde de Plasencia, con una imagen pública estable, conocida, muy poco desgastado, y que ya ha declarado que se presentará a la presidencia regional del PP.

Monago no ha ido a Madrid a apoyar a su partido contra los indultos, ni ha ido a otra cosa que no sea a lo de aquel chiste: – ¿A qué vino Jesús al mundo? – A por dos kilos de patatas.

A eso va Monago a Madrid, a comprar a Casado dos kilos de patatas que le hacen falta para volver a presidir el PP extremeño. Y, a ser posible, que Casado le venda a él todas las patatas que tenga y ninguna a quien se presenta como su contrincante.

Vale.

El 4 de marzo de 2019 publiqué en esta misma Cerca una entrada en la que me refería al intento, desesperado, del Partido Popular por “colocar” como fuera el “espacio gourmet” del mercado de abastos de la Ronda del Carmen. Lo titulé “Vender la burra gourmet”.

El gobierno regional, el gobierno de “los mejores” capitaneado por el canario Monago, había invertido prácticamente 1.000.000 € en convertir la planta alta en un espacio gourmet al nivel de otras ciudades de importancia. Y, por supuesto, los medios escritos buscaron esas ciudades con mercados similares, pero en ninguna aparecía un porcentaje de casi el 50% de las casillas destinadas al gourmeteo (aquí, tapeo).

El asunto del mercado gourmet nacía en 2015, y el 1.000.000 € también. Ahora estamos en 2021, y el gobierno municipal, sin una mayoría holgada, ha recibido la información de que la Asociación de Cocineros, a quienes, sin concurso público, Elena Nevado (alcaldesa de infausta memoria) se lo había entregado, le dicen al Ayuntamiento que no, que no sale ningún tipo de cuentas (si salieran ya estaría funcionando), y que si os hemos visto ya no nos acordamos.

Una inversión tan importante debería haber ido a cualquier barrio, y hubiera sido más productiva. Pero en aquellas fechas el PP del viajero quería parecer moderno (aunque el cateto se vista de Armani, cateto se queda) y privatizó la Calle San Pedro de Alcántara diciendo que iba a ser como mínimo como la malagueña calle Larios. Hoy, esa calle tiene algunas tiendas y, eso sí, las terrazas de unas cuantas tascas.

El mercado de Abastos de la Ronda del Carmen data de la mitad de los años cincuenta del siglo pasado, y se puso en servicio como complemento del que en las mismas fechas estaba junto al Ayuntamiento y que luego se trasladó a donde antes había estado el Seminario (edificio histórico artístico desde que se declaró a la ciudad monumental conjunto histórico), y ahora está un moderno parking.

Hoy, ese mercado, de dos plantas, tiene la alta nuevecita nuevecita… y vacía, muy vacía, como baldón a quienes creyéndose los reyes del mambo gastaban el dinero público en proyectos a mayor gloria de sí mismos.

Ahora, el Ayuntamiento, en medio de una crisis tan importante como la causada por la pandemia de la COVID-19, no tendrá más remedio que asumir que la Asociación de Cocineros no sabe qué hacer con esa planta, y, salvo lucecita monetaria que aparezca, guardar los planos, bien dobladitos, y meterlos en el cajón de los inmuebles cerrados por falta de uso.

Vale.

Cuando llega el 1º de Mayo, aparecen estudios, informaciones, “radiografías”, de cómo está “el mundo del trabajo”. Críticas a los sindicatos de clase (por defecto, elogio a los sindicatos corporativos, amarillos), estudios sobre salarios medios (pocos estudios sobre medios salarios…).

En Extremadura sucede lo mismo. Un periódico informa que los sindicatos han perdido casi medio millón de afiliados y 56.000 delegados. El medio, del grupo Vocento, achaca esos datos a la crisis y a la corrupción. No es coña, los mismos elementos, crisis y corrupción, que hacen subir al Partido Popular y seguir ganando elecciones. Algo no funciona.

Y en Extremadura, funciona menos.

El otro periódico regional, del grupo catalán Zeta, hace una radiografía que, en primera página titula: “Las cotizaciones sociales caen cien millones pese a subir la afiliciación”. Eso, algo no funciona.

De entrada, no funciona una reforma laboral salvaje, digna de sociópatas y no de políticos electos. Bueno, en nuestro país, sí es digna, digna de la salvaje corrupción del Partido Popular, que debería ser ilegalizado por organización criminal.

En Extremadura gozamos de los salarios medios más bajos del país. Y si a eso añadimos los contratos por hora (si es que merecen el nombre de contratos) o por días, las bonificaciones a los empresarios (dadivoso el partido popular con sus votantes) no es extraño que las cotizaciones sociales (cuota obrera, cuota patronal) estén bajo mínimos. No es cierto que los trabajadores extremeños cobren los sueldos más bajos, la realidad, y así deberían ser los titulares de prensa (si hubiera de esto en la región), “los empresarios extremeños pagan los sueldos más bajos del país.

Algo no funciona. Y en Extremadura, menos.

Cada cierto tiempo, además, aparecen los datos mensuales de pensiones, que dicen ¡sorpresa! que las extremeñas son las más bajas del país. Algo obvio. Si los sueldos lo son, si las cuotas sociales lo son, la consecuencia “natural” es que las pensiones sean raquíticas.

Todo ello una consecuencia de una historia demográfica (la demografía es diacrónica, no sincrónica) cuyo episodio más dramático es el expolio que el franquismo, con el Plan de Estabilización de 1959, cometió con la población extremeña, llevando a la emigración a los más jóvenes, para cubrir los puestos de trabajo que las burguesías catalana y vasca (como hoy) reclamaban en pago a sus servicios al golpe de estado de Franco, y hoy reclaman con el chantaje de la separación. La misma burguesía.

Extremadura fue expoliada en su población, con la emigración de los más jóvenes, con la pérdida de la población joven, de la mano de obra productora y de la juventud reproductora. Por eso, hoy nuestra región está despoblada y envejecida, gracias a servir los intereses de las burguesías financieras.

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En el 1º de mayo, en Extremadura no hay nada que celebrar. No se puede celebrar el trabajo, porque no hay. Y las perspectivas no son nada halagüeñas.

Además, los sucesivos gobiernos desde 1978 han ido disminuyendo progresivamente su interés por favorecer, siquiera un ápice, a la región, llegando a los últimos cinco años, en los que a la crisis económica se ha unido un partido, el Partido Popular, que yace sumiso a los pies de la economía en una coyunda pornográfica, robando, a manos llenas, sin vergüenza ni recato. Y de todo lo que roban, que es mucho, mucho es lo que roban a Extremadura. Y si Monago o cualquiera de sus compinches lee esto, que lo desmienta.

Hoy, Extremadura sigue sumida en la pobreza laboral y salarial, sin que nada podamos esperar de un Estado, el español, que nos abandona. Nos abandona a conciencia, a sangre y fuego.

Algo no funciona en Extremadura, y algo no funciona en las relaciones entre Extremadura y el resto del Estado. Hora es ya de decir basta. Por la ley o por los hechos. Pero ya.

No podemos seguir celebrando un vergonzante 1º de mayo perteneciendo a un Estado cruel, que ni siquiera tiene interés en que nuestras comunicaciones sean decentes, no ya digna, solo decentes.

No podemos.

Vale.

¿Puede un tren que va a realizar un trayecto de prácticamente 5 horas salir de su estación de origen con el WC adaptado fuera de servicio? Claro que puede, si es RENFE por supuesto. Esta lamentable situación obliga a todos los pasajeros, vayan en el coche que vayan, a desplazarse hasta el coche 3 a usar el único WC disponible.

¿Puede una persona con dificultades de estabilidad sufrir un accidente en un tren cuyo traqueteo resulta, en muchos tramos, hasta dificultoso para un deportista? Claro que puede, si es en un tren de RENFE, por supuesto.

La desvergonzada política de recortes que se aplica por unos gobiernos sumisos (en su acepción made in Sade) llega a RENFE y ADIF, donde sus directivos se aplican con fruición a ser más recortadores que Montoro, para hacer méritos y que sus retribuciones sigan siendo de escándalo.

En el tren MD-18.779, con salida de la Estación de Sevilla Santa Justa a las 17:20 h y llegada prevista a las 22:00 a la Estación de Cáceres, el WC adaptado se encontraba fuera de servicio. Fuera de servicio porque el depósito no había sido vaciado ¿desde cuándo no se limpia?

A la altura de la estación de Cazalla – Constantina (aproximadamente a las 18:35 horas), una pasajera (mi esposa) que viaja en el coche 2 necesita hacer uso del WC. No pudiendo utilizar el adaptado (elegimos coche 2 y unos asientos determinador por cercanía a dicho WC adaptado), mi esposa, aprovechando la parada se dirige al WC del coche 3. Cuando termina de hacer uso del mismo, el tren ya ha reanudado su marcha. Las dificultades de estabilidad de mi esposa se ven incrementadas por los movimientos del tren, produciéndose una caída sobre una mesa metálica. Los usuarios de coche son escasos y no se percatan de lo sucedido a mi esposa. La ayudo a llegar a nuestros asientos, no sin dificultad, porque los movimientos del tren en ese tramo son realmente violentos si no puedes asirte con firmeza.

Resultado: llegada a Cáceres, llegada a casa, dejar las maletas y marchar, en taxi, al servicio de urgencias del Hospital San Pedro de Alcántara. Espera, con fuertes dolores en la pierna derecha, hasta que por fin se le realiza una radiografía y posterior consulta con la médico de guardia. Salvo la espera, larga, el trato del personal de urgencias alivia, mínimamente los dolores.

Afortunadamente, no existe lesión ósea (para una persona diagnosticada de osteoporosis, es una buena noticia), sí una fuerte y dolorosa magulladura, con un hematoma aparatoso.

Los dolores morales, esos no tienen diagnóstico. La gestión de RENFE y ADIF sí: desvergüenza.

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Como usuario de los trenes, el trato que el gobierno central da, desde hace demasiado tiempo, a Extremadura es un síntoma: la necesidad de liquidar, de una vez por todas, monstruos como RENFE y ADIF. Liquidarlos en el sentido que se utilizaba para ese verbo en el Chicago de los años 20.

Que el gobierno central desprecie a Extremadura no es nuevo. Que desde el gobierno de Extremadura haya la sumisión que hubo durante el mandato de Monago en coyunda con Izquierda Unidad y que ahora continúa sin nadie, ni Fernández Vara, que alce la voz y diga las cosas como son, con un lenguaje sencillo y directo… eso tiene un nombre.

El abandono con el que ADIF trata las infraestructuras ferroviarias en Extremadura no sería posible sin la complicidad desde esta tierra. El desprecio con el que RENFE gestiona “el material rodante” que pasa por Extremadura no sería posible si no hubiera pasividad desde esta tierra.

Y en conjunto del estado, por lo que se sabe, hace necesario liquidar RENFE. Pero liquidar los sueldos de sus directivos, mandarlos al paro con una mano delante y la otra detrás, que sobrevivan si pueden, pero antes hacer una auditoría seria y real y saber cómo, cuándo y por qué han terminado por hundir a la empresa.

Liquidar RENFE, ya, es una necesidad. Que sus despreciables directivos se vayan a tomar por saco, una urgencia. Ya.

Mientras, desde Extremadura debería decirse: “Con la mierda de servicios que dais, que por esta tierra no circule ni un solo tren de desprecios”.

Vale.

Desde hacía tiempo, una llamada Fundación Cáceres Capital se convirtió en un lobby aeronáutico hasta conseguir del Partido Popular, en los gobiernos local, autonómico y estatal que se creara la necesidad política de que la ciudad de Cáceres cuente con una comunicación aérea, y ahí aparece otra Fundación, la Valhondo Calaff, que dispone de unos terrenos entre la capital y Malpartida de Cáceres, a unos 6 km de distancia. De Malpartida de Cáceres son quienes eran presidente de la Asamblea de Extremadura (el pomposo Parlamento) y número 2 del PP regional, y el Consejero de Medio Ambiente. Esta confluencia de una reivindicación, de unos terrenos estratégicamente situados, unos políticos ávidos de proyectos vendibles y un halo del gobierno de los mejores hizo que la Administración regional (PP) realizara la compra de los terrenos, encargara el proyecto de un Aeródromo de uso restringido que sería la mayor gloria a poner en portadas, sobre todo del HolaPP y se encargara además de todos los trámites.

Y claro, un asunto con tantos vuelos, en manos del gobierno de los mejores tenía que tener un resultado: un auténtico fiasco.

En enero, el consejero de Medio Ambiente, Víctor del Morral, decidió que para el asunto bastaba con una Declaración simplificada medioambiental, lo menos que se despacha en estos asuntos, seguramente en la creencia que con dos papeles y medios, el Partido Popular en el gobierno de la nación, gobierno amigo, aprobaría sin más el asunto. Y en esa creencia licitaron el proyecto, su redacción y su adjudicación (provisional).

El 24 de junio (un mes después de las elecciones), el BOE publicó la resolución del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente diciendo, en resumen, que el papelito enviado por el gobierno de los mejores no sirve, que hay que presentar un cuaderno gordo.

Desde entonces, los sustentadores del proyecto de altos vuelos se han dedicado a despotricar contra los ecologistas, obviando que las cuestiones que planteaba ADENEX pueden tener solución con medidas correctoras (o como dice la propia organización ecologista, desplazando la ubicación solamente 2.000 metros), pero hay dos puntos en la resolución del MAGRAMA que demuestran la incompetencia manifiesta del gobierno de los mejores, encabezado por un tal Monago: no se justifica la necesidad de la infraestructura y no se estudian alternativas que justifiquen la elección del espacio sobre el que se plantea.

O lo que es lo mismo: lo de los ecologistas, las alegaciones de ADENEX es lo de menos. Lo peor es que los incompetentes del gobierno del Partido Popular no han podido justificar la existencia de espacios alternativos sobre los que asentar la infraestructura ni por qué se ha elegido la finca de la Fundación Valhondo ni, mucho menos, se justifica que sea necesaria la infraestructura, el aeródromo.

Ahora, instaladas las fuerzas vivas de barra de tapería pija, en la pulsión de anatemizar a la organización ecologista ADENEX, conviene recordar que las dos razones de mayor peso en la denegación del papelito de estudio de impacto ambiental no son la existencia de aves esteparias, sino del pasto político de incompetentes que pensaron que entre amigos el asunto pasaría sin problemas.

Ahora, los pijos de tapería fina seguirán culpando del “parón del proyecto” a los putos ecologistas, mientras que los restos de poder político que le queda al PP después de las elecciones del 24M, se lamentarán de que siempre le toca a Cáceres (en público) y pelotearán a la nueva Junta de Extremadura (en privado) para ver si se hace o no el proyecto.

O lo que es lo mismo: un capricho innecesario para, lleguen 4 o 5 vuelos diarios. Un aeródromo con un tráfico mayor en 5 veces a la suma de los Aeropuertos de Ciudad Real y Castellón (sin contar Albacete, Huesca o Lérida). Lo de calificación como “Aeródromo de Uso Restringido” es un subterfugio para hacer una pista de aterrizaje por si algún avioncito cargado con cuatro pijos de tapería fina se acercan a pegar cuatro tiros a la finca de un amigo.

Vale.

En enero de 2015, @jlaroca informaba en @eldiario.es/eldiarioex que la Junta de Extremadura estaba tramitando el proyecto del aeródromo de Cáceres por la vía simplificada en la declaración de impacto ambiental (http://www.eldiario.es/eldiarioex/economia/aerodromo-Caceres_0_347516073.html), al tiempo que la asociación conservacionista ADENEX reclamaba la vía ordinaria. Pero el gobierno de los que se decían los mejores afirmaron que no hacía falta. Efectivamente. No hacía falta… no hacía falta que individuos que desprecian los procedimientos porque ellos lo valen hayan hecho el ridículo.

En el BOE de hoy, 24 de junio, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se publica una resolución de 9 de este mismo mes, que hace pública la declaración de impacto ambiental para el proyecto de aeródromo de uso restringido en Cáceres. Una resolución que es un rosario de triunfos y éxitos de os que se decían los mejores. Ellos, de sí mismos.

Sólo hay que leer, no es es un texto largo, para darse cuenta que en el envoltorio del lenguaje administrativo, el Ministerio manda a segar a los autores del proyecto. Señalamos algunas cuestiones.

El promotor (en definitiva, el consejero del Moral y su jefe, Monago) no ha realizado estudios y previsiones en lo que pudieran afecta al patrimonio histórico-artístico y arqueológico.

Las consideraciones aportadas por ADENEX ocupan un amplio espacio, demostrando la incidencia negativa en cuestiones como la situación hídrica, o sobre el patrimonio histórico, sobre el paisaje o que no se tienen en cuenta las condiciones edafologicas.

Sin embargo, las mayores objeciones vienen marcadas porque el documento del Ministerio hace hincapié en la falta de alternativas.

O lo que es lo mismo, que el gobierno de los mejores, como es bien sabido, decidió, no se sabe por qué, que el aeródromo “José Antonio Monago – Caceres Barajas” se tenía que hacer en ese sitio sí o sí.

En ningún momento, en la documentación aportada al Ministerio para la obtención de la declaración favorable de impacto ambiental, aparecen debidamente definidas las alternativas estudiadas ni las razones objetivas por las que se adoptó la ubicación elegida.

Como el documento viene a establecer que el proyecto del aeródromo de Cáceres es un capricho, y es un capricho de los mejores, basta reproducir un párrafo, que deja meridianamente claro que ni estos elementos que han estado gobernando eran los mejores, ni, por supuesto, se han rodeado de gente que tuviera algo de idea:

La Subdirección General de Medio Natural del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, indica que se debe argumentar justificadamente la falta de soluciones alternativas y las razones imperiosas de interés público de primer orden que promueven la ejecución del proyecto”.

Un proyecto cuyas obras están adjudicadas, pero que carecen de declaración de impacto ambiental, y por lo tanto no pueden dar comienzo. Y eso que hace poco leímos esta “información” http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/caceres/sarrion-no-contempla-ahora-suspension-obra-aerodromo-caceres_876587.html (12 de junio, cuando YA se había adoptado la decisión en el Ministerio). ¿Nadie del “gobierno de los mejores” sabía que el Ministerio había dicho que, de momento, nada de nada?

Vale.

eugene smith

Fotografía de Eugene Smith, publicada en la Revista Life, en 1951, en un reportaje sobre Deleitosa (Cáceres)

Dice el Instituto de Estadística de Extremadura (IEEX), que la población de la región habrá decrecido (descendido, más bien)  un 4,1% en 2029, año en el que se situará en 1.052.000 habitantes.

Las razones fundamentales están en el envejecimiento progresivo, en la disminución de la natalidad y en menor medida en la emigración. Hay que recordar que mientras el censo de población es un dato sincrónico, la demografía es un dato diacrónico. Y esa diacronía es la que hay que estudiar para conocer, de verdad, las razones de esta pérdida de población.

44.460 habitantes menos en 2029 es un poco más de la población actual de Plasencia (41.000 habs). O lo que es lo mismo, en 2029 Extremadura habrá perdido la población de la cuarta ciudad de la región. Un dato demoledor y nada halagüeño sobre el futuro.

Decíamos que la demografía es un concepto diacrónico, que la evolución demográfica se explica sobre todo por cómo inciden en un espacio, en un territorio, los hechos sociales, políticos, económicos, militares… que suceden en ese territorio o en los centros de poder que inciden directamente sobre ellos.

Extremadura tenía, en 1960 una población de 1.406.000 habitantes. En 2029 habrá perdido en términos reales casi 400.000 habitantes, casi un 30%. Alguna explicación habrá que encontrar para conocer el origen de esta situación que se prevé, y, sobre todo para tratar por todos los medios de evitar que siga disminuyendo la población.

En esta misma Cerca he escrito alguna vez sobre este asunto. Sobre cómo el Plan de Estabilización del franquismo, implantado a partir de 1960 es la causa del envejecimiento de la población en Extremadura. Porque con la emigración masiva de los años 60, la dictadura “tiraba” de la mano de obra productora para trabajar en los sitios que interesaban, o para que fueran a países europeos y fueran una fuente de divisas.

Aquella mano de obra productora expulsada de su tierra, en lo que sin duda debería calificarse de una vez por todas de exilio económico y no de emigración, también era la juventud reproductora. No se han perdido 400.000 habitantes, también se han perdido sus descendientes. Una simpleza, que podría ser ejemplo, estaría en que si cada uno de los extremeños perdidos en estos años, hubiera tenido un hijo y hubieran permanecido en la tierra, hablaríamos hoy de casi 2.000.000 de habitantes.

Tras las elecciones del 24M y en el nuevo tiempo que se abre con nuevos partidos, nuevas formas de enfrentarse a la política, no estaría de más que las formaciones políticas se plantearan, de verdad, un programa que permita frenar en seco el envejecimiento, y, sobre todo, recuperar población.

El envejecimiento no solamente tiene un coste en datos demográficos, también tiene costes, altos, en otros conceptos: sanidad, servicios sociales, transportes… Y es tarea política, urgente, comenzar ya a recuperar población, a evitar la sangría demográfica.

Corresponde al Estado, responsable del exilio económico que ha condenado a Extremadura a ser vieja, a envejecer, a resarcir los daños. No se trata de cuantificar la miseria de la falsa “deuda histórica” que Monago dijo, otra mentira más, que firmaría con el ministro Montoro, se trata de valorar en números reales el daño ocasionado por la pérdida efectiva de la mitad de la población.

Vale.

 

Tal día como hoy, 8 de abril, parece que a Monago, y a su manejador de hilos, les ha dado una especie de sobredosis de chorradas y ocurrencias que… Bueno, que tienen que ver con que ayer se supo que el presidente de la Junta se subió el sueldo un 6% y que sigue siendo uno de los mejor pagados de todas las autonomías. Monago (a) El Austero, miente, y para contrarrestar las mentiras monta una orgía de ocurrencias. Bueno, se las monta Iván Redondo, que mueve los hilos de la marioneta de estado.

Así, aprovechando una muestra de 35 fotos de la Agencia EFE, la agencia oficial del gobierno, sobre rock, y, como por casualidad, para su inauguración se ha invitado por el señor Vera (presidente de EFE) a un rockero. En concreto a Sherpa, miembro del grupo Barón Rojo. ¿Van hilando? Monago, digo Ivancito, quiere recuperar la leyenda del barón rojo del PP, y ya verán las fotos (se tomarán a las 19,15 h, yo escribo antes de esa hora) en la que algún periodista de cámara, en un alarde de asociación libre de ideas, titulará algo parecido a aquello de dos barones rojos juntos.

Esta ocurrencia no es baladí, porque Monago, digo Iván, su manejador, quiere distanciar al Mencey de Las Vaguadas del PP, de las siglas, de la política de Mariano Rajoy. Como si no tuvieran nada que ver. Pero son indisolubles. Como diria un clásico, uña y carne. Como se diría en el barrio de la Teta Negra, uña y mugre.

Por mucho que lo intenten, Monago es responsable del desastre de los recortes. Y es responsable, sobre todo, de no tener palabra, de no tener cullons para cumplir su propia palabra: no se cortó un dedo y no presentó sus cuentas.

A esto de los barones rojos, hoy se ha sumado un rap, un tipo de música como todo el mundo ignora, propio de los barrios nobles de las ciudades, desde Neguri o el Barrio de Salamanca a Las Vaguadas. Por supuesto, un tipo de música con una estética que impide determinados colores, como los azules “gaviota”. Requiere colores oscuros, como la ideología de Monago, azules marengo, propios de quienes añoran los uniformes de ese color. Y sus correajes.

Como sigan a este ritmo Monago y su muñidor de hilos, habría que rezar, quien sepa y quiera, para que cada día no se conozca una nueva cagada del mejor de los mejores, porque por cada una tendrá que discurrir una nueva ocurrencia Iván, que cobra un buen sueldo de todos los extremeños, no tanto como los 148.000 euros que se calzó del PP (y también de todos) en 2011.

Lo mejor sería tener previsto algo que pueda asumir todas las malas noticias que generan Monago y sus consejeros (¿recuerdan, por ejemplo, el World Padel Tour en el Anfiteatro Romano de Mérida?). Se me ocurre, (te regalo la idea, Iván, para que veas que no eres tú solo el que tiene ocurrencias) la celebración del Festival del Tocino, en la línea del Festival del Uranio organización por el líder @norcoreano. Eso sí, dándole un toque cosmopolita, internacional. Por ejemplo, Tocino’s Festival. No bacon, no, Tocino. Ni siquiera panceta.

De momento, las primeras figuras para el cartel, ve contratándolas, Iván, que son muy solicitadas, deberían ser Leonardo Dantés, Malena Gracia, Tamara Seisdedos, Leticia Sabater. Y de presentadora, Sonia Monroy.

Un cartel Redondo, Iván.

Vale.

 

“¿Para qué están las empresas?” pregunta el coach. “Para ganar dinero”, es la respuesta. Las empresas “demoscópicas”, también están para ganar dinero. Y es curioso que empresas que se dedican a estudios de mercado (en el sentido más capitalista del término) utilizan una denominación, “demoscópicas”, cuando se trata del mercado electoral, del mercado de votos.

Porque esas empresas de estudios de mercado, de estudios de orientación del target de las campañas publicitarias y del target de clientes a captar, están creadas y funcionan, como es lógico, para ganar dinero. A ninguna de ellas se les ocurre recibir un encargo de una empresa, o de varias, y ofrecerle un resultado que no satisfaga los intereses de quien paga. Quien paga, manda.

Así, cada vez más está arraigada la especie, con razón, de que las encuestas dan el resultado que quiere o busca quien las encarga. El desprestigio de las “empresas demoscópicas” va parejo, por otra parte, al mismo desprestigio, ganado a pulso por los medios de comunicación convencionales (prensa escrita, radio y televisión).

¿Alguien puede pensar que una encuesta encargada, comprada, por Canal Extremadura, TeleMonago, pueda arrojar un resultado que no convenga a los intereses de quien manda? Pues eso.

Cuando los medios de comunicación publican un sondeo electoral, acompañan una somera ficha técnica en la que los datos básicos son siempre los mismos: metodología de selección de encuestados (estratificación, aleatorio), número de encuestados, modo de realización de la encuesta (básicamente ya solo se utiliza la encuesta telefónica realizada desde un call center) y margen de error (ese +/- %).

Recientemente, un periódico regional del grupo Vocento ha publicado una encuesta en la ciudad de Cáceres realizada sobre 400 llamadas telefónicas, seleccionadas mediante estratificación y aleatoriamente, con un margen de error del +/- 5%.

La ficha técnica oculta cuántas llamadas reales se contabilizan, esto es, si las 400 llamadas han sido atendidas al requerimiento del call center y si en la llamada se ha completado el cuestionario (algo que prácticamente ninguna empresa “demoscópica” publica nunca). O lo que es lo mismo, si fuera cierto que en una ciudad como Cáceres han respondido 400 personas, ¿cuántas llamadas han efectuado desde el call center para llegar a ese número? O, preguntado de otro modo, ¿cuántas llamadas han resultado fallidas?

La encuesta del medio de Vocento (grupo de prensa propiedad de un entramado de empresas en su mayoría del País Vasco, posicionadas en la derecha tradicional) se ha realizado, según la ficha técnica, mediante estratificación (no indica si en grupos de edad, por ejemplo), que en el caso de una encuesta local es asignar a cada distrito electoral un número de llamadas a realizar en función del censo, y mediante un método aleatorio (números telefónicos elegidos al azar en el distrito). Dado que no se dice en el resultado cuántas llamadas reales se han realizado, y, mucho menos por distrito, cuántas han sido efectivamente atendidas, cuál ha sido la proporción real de llamadas realizadas/llamadas contestadas por cada distrito, estamos ante una encuesta que, al final, a las del chiringuito o gran hermano.

Para un resultado “electoral” concreto, se realiza un cuestionario concreto, el orden de las preguntas condiciona las respuestas (un encuestado telefónico no recuerda en la pregunta 10 cuál fue la segunda y, mucho menos, cuál fue su respuesta.

Esto es así porque las empresas, las demoscópicas también, están para ganar dinero. Y sus clientes son otras empresas que, en el juego electoral, no pretenden informar, pretenden, simple y llanamente, orientar el voto.

Es realmente candoroso ver en los “medios” convencionales críticas (a veces, claro) sobre la “cocina” del CIS (una empresa que no está para ganar dinero, pero sí para no perder la cabeza, o que la cabeza no pierda), pero nunca hablan de la cocina de los estudios de mercado de votos que ellos encargan.

Vale.