Archivos para Extremadura

Venimos viendo desde hace un tiempo en los medios de comunicación regionales una aparente reivindicación sobre la necesidad de la mejora de las infraestructuras ferroviarias en Extremadura. Aparente.

Quienes somos sufridores del inicuo servicio público que Renfe presta entre Cáceres y Sevilla, pensamos que esa apariencia de reivindicación tiene más que ver con un postureo social (“para que veáis lo que me interesan las cosas de Extremadura, reivindico el tren, aunque yo no lo use para nada ni tenga pensado usarlo”) que con una auténtica reivindicación.

Así, hemos visto como el ministro de Fomento visitó Extremadura, se reunió con la “plataforma” que reivindica un “tren digno”, largó su discurso preparado en un despacho de Madrid, se fue y listo.

En esa reunión estuvo presente el Presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, quien tras el discurso del ministro y conocer el proyecto de Presupuestos Generales del Estado manifestó que “nos han engañado”.

Claro que os han engañado. Sobre todo si confían en la palabra de alguien que, seguramente, lo que hizo fue repasar durante el viaje Madrid-Garrovillas de Alconétar en coche oficial el discurso que algún asesor le había escrito.

Porque de lo que hablamos es de la competencia en materia de transporte ferroviario y de responsabilidad política en que esa competencia se ejerza.

La Junta de Extremadura no tiene competencias estatutarias en materia de ferrocarriles, pero sí tiene responsabilidades ante los súbditos extremeños para exigir el cumplimiento de obligaciones del Estado para con la región. También tienen esas responsabilidades los partidos políticos, todos, menos el Partido Popular, cuyo jefe debería estar fuera de política por sus devaneos canarios.

Hablamos de competencia y de responsabilidad. Cuando no se tiene la competencia sí cabe la responsabilidad. Y con el presidente de la Junta a la cabeza, todos los que dicen que se han sentido engañados por el ministro de Fomento tienen la responsabilidad de aclarar por qué, cuando hubo ocasión, cuando ministro engañó no le exigieron. ¿Por qué no son más avisados cuando el ministro discursea y se hacen los ofendidos cuando comprueban que el ministro les estaba engañando?

Un día sí y otro también tenemos conocimiento de incidencias de mayor o menor calado en los trenes que mal circulan por Extremadura. Incidencias que afectan a los derechos de usuarios y consumidores. ¿Por qué la Consejería competente, sí, competente, no actúa de oficio contra Renfe?

Un día sí y otro también tenemos conocimiento que usuarios con discapacidad, en el grado que sea, se ven afectados por el mal servicio que Renfe presta en Extremadura. ¿Por qué la Consejería competente en materia de discapacidad no actúa de oficio contra Renfe?

Las competencias ferroviarias no radican en la Comunidad Autónoma, pero la defensa de los súbditos extremeños, sí. La responsabilidad de los dirigentes autonómicos, tanto en el poder ejecutivo como en el legislativo está en defender los pocos, escasos, derechos que los súbditos extremeños tenemos. Si no la ejercen, están sobrando.

Si quienes tienen la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de los servicios a usuarios y consumidores no la ejercen, ¿por qué siguen cobrando sueldos por algo que no cumplen?

Si quienes tienen la responsabilidad de hacer valer lo que dicen las tarjetas de discapacidad que llevan el nombre de Extremadura y están avaladas por informes profesionales de la Comunidad, no la ejercen, ¿qué valor dan al trabajo de médicos y otros profesionales de la propia región?

La competencia del desastre ferroviario en Extremadura es de Renfe, del Gobierno. La responsabilidad de consentir ese desastre es nuestra, empezando por la máxima ¿autoridad? regional, el Presidente de la Junta de Extremadura.

Vale.

La denominación Ruta de la Plata se asimila con la C.N. 630, transformada actualmente en la Autovía A-66, “Autovía de la Plata”. La CN 630, Gijón al Puerto de Sevilla, discurría, como la A-66 (esta con las variaciones propias de un trazado “más moderno”) siguiendo el eje de la Calzada Romana “Vía de la Plata”, que unía Mérida con Astorga, si bien la propia Emerita Augusta tenía calza de conexión hacia el Sur.

Hubo un tiempo en el que, además de la CN 630, la Ruta de la Plata contaba con ferrocarril. La conexión entre el Puerto de Gijón con el Puerto de Sevilla tenía su trazado ferroviario. Sin embargo, a mediados de la década de 1980, el tramo ferroviario Plasencia-Astorga cercenó la conexión Norte-Sur sin pasar por Madrid. La justificación, la falta de rentabilidad económica. La realidad, que dejó de apostarse por un sistema de transporte, el ferroviario, en beneficio del transporte por carretera.

De aquel trazado ferroviario ya solamente queda un hilito, que ha tenido algún que otro susto de desaparición: la conexión entre Cáceres y Sevilla. Una conexión abandonada por el gobierno central y por la sociedad extremeña, por una sociedad que solamente mira a Madrid esperando que lleguen migajas y subvenciones.

Cuando desapareció el tramo Plasencia-Astorga de los mapas ferroviarios, ya comenzaban los estudios para la “alta velocidad”. Cuando la economía era la causa del cierre de un tramo ferroviario, la economía era la excusa para abrir las altas velocidades. El AVE Madrid-Sevilla, inaugurado en 1992 no se improvisó, llevó años de estudio.

Ahora, el gobierno central quiere invertir en convertir el antiguo trazado Plasencia-Astorga en una vía verde, aunque, tímidamente se intenta que se reabra al tráfico de trenes. Sin mucho éxito.

Mientras que los dirigentes políticos extremeños fíen todo su capital a conectar Badajoz con Madrid en alta velocidad, nublan su vista sin pensar en otros mejores planes.

Los 817 kilómetros entre Gijón y Sevilla por la antigua C.N. 630 serían la razón perfecta para reivindicar un eje Norte-Sur sin pasar por Madrid. Claro, que eso puede ser un sacrilegio. Que Extremadura tenga una conexión ferroviaria (pasajeros y mercancías) con el Norte no parece interesante. Seguramente por falta de información o por falta de ganas. Que Extremadura se conecte con el Sur (mercancías y pasajeros) tiene todavía menos explicación, si no fuera esta la falta de capacidad de la clase dirigente (política, económica, social, sindical).

Es evidente que los presupuestos del Estado se hacen en Madrid, y es en la capital donde se decide qué ingresos y qué inversiones llegan (si es que llegan) a la región. Por eso, hay que estar cerca en tiempo de la teta del Estado.

Es evidente que los programas de subvenciones se deciden en Madrid, y los emprendedores quieren que haya un tren de alta velocidad para llegar cuanto ante al reparto, a la caída de las migajas con las que el poder económico tapa sus verdaderos negocios.

Ahora mismo, la única conexión entre Cáceres y Sevilla, con menos de 300 kilómetros, la cubre un solo tren que tarda casi cinco horas. La conexión entre Gijón y Sevilla cuenta con una media de 5 trayectos diarios, combinando AVE y Larga Distancia, y una duración, incluyendo tiempo de espera en Madrid, que no pasa de las 9 horas y medias. Para una distancia en kms (Gijón-Madrid-Sevilla) que supera en casi cuatro veces la de Cáceres a Sevilla, el tiempo del viaje no llega al doble.

Cuando uno mira la web de Renfe y observa que los trayectos entre Gijón y Sevilla aparecen con previsiones de “tren completo” para una semana o dos de antelación, no deja sino de sentir la rabia de que quienes desde Extremadura reclaman un tren rápido para llegar rápidamente a la teta del Estado, no analizan los beneficios que la Ruta de la Plata encierra para esta región.

Vale.

Leyendo el blog http://caminandoenlaperseverancia.blogspot.com, en el que mi esposa, María Consuelo, escribe muy acertadamente en su última entrada (http://caminandoenlaperseverancia.blogspot.com.es/2017/02/cuando-la-maleta-de-la-medicinas-pesa.html) sobre la tarjeta sanitaria universal, algo que no existe, creo que es relevante hacer hincapié en cómo los recortes económicos que deciden quienes detentan el poder afectan a las personas.

Y esta es la cuestión: la progresiva implantación de mecanismos informáticos que permitan una mejor gestión de los servicios públicos tiene en la tarjeta sanitaria universal un gran ejemplo.

El Real Decreto 9/2011, de 19 de agosto, una de las últimas decisiones del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, antes de que tirara la toalla ante las presiones “de Bruselas”, determinaba que era preciso mejorar la cohesión del sistema nacional de salud. Un instrumento fundamental sería la tarjeta sanitaria que tuviera validez en todo el territorio nacional.

En septiembre de 2013, el primer gobierno de Rajoy publicó un Real Decreto sobre la implantación de la tarjeta sanitaria individual. En la norma, que recogía todas las características de identificación y contenidos de dicho documento, se establecía un plazo de cinco años hasta su total implantación. El plazo finaliza en octubre de 2018.

Sin embargo, esa implantación parece que lleva para mucho más tiempo. Desde Extremadura se han producido acuerdos de interoperabilidad con las comunidades autónomas de Navarra y Canarias. Cuando se publicó el RD de 2013, la comunidad autónoma andaluza fijó en al menos 12 millones de euros el coste para dicha comunidad el cumplimiento del Decreto.

tarjeta-sanitaria

O lo que es lo mismo. Desde el primer momento la comunidad andaluza, como seguramente hicieron el resto, se acogía a la excepción que el Decreto establecía para la total implantación en cinco años de la tarjeta sanitaria individual: que hubiera causas económicas que lo impidieran.

En la práctica, como señala el blog de María Consuelo, se produce un daño importante en los derechos de los ciudadanos: concretamente en aquellos que están afectados de dolencias crónicas, con tratamiento prolongados. El desplazamiento de una Comunidad Autónoma a otra por algún período de tiempo más o menos prolongado, está supeditado a que los fármacos que están prescritos por los médicos de una comunidad no pueden ser dispensados en farmacias de otra, porque los sistemas informáticos lo impiden.

Que un paciente crónico se desplace, requiere que lleve consigo los medicamentos que necesite y si el desplazamiento supera el plazo de prescripción de cualquier fármaco, no podría obtenerlo si no retorna a la comunidad autónoma de origen.

La necesidad de que la tarjeta sanitaria individual sea operativa en todas las comunidades autónomas requiere un esfuerzo económico de interconexión de los sistemas informáticos de los distintos Servicios de Salud autonómicos, pero también, y puede ser una de las causas fundamentales por las que todavía no se haya producido esa interconexión, que la dispensa de fármacos se pueda producir en cualquier farmacia del territorio nacional, con independencia de la comunidad de origen del paciente.

La interoperabilidad de las tarjetas sanitarias individuales para su uso en cualquier parte del territorio es una necesidad. Y en pacientes con dolencias crónicas, la ausencia de interoperabilidad, produce efectos indeseados.

Los recortes en sanidad no solamente son los que se ven hospitales, en centros de salud, son también los que tienen efectos sobre las personas individuales, impidiendo incluso los intentos de mejora en la calidad de vida. En realidad, las decisiones políticas y económicas, tomadas por dirigentes al servicio del dinero, son decisiones salvajes y demuestran que esos dirigentes acumulan un alto nivel de insensibilidad: tienen comportamientos sociopáticos.

Ahora mismo, un usuario de la sanidad pública de Extremadura, con tratamiento prolongado, no puede hacer uso de su tarjeta para la dispensa de los fármacos que sus médicos le hayan prescrito si se desplaza, por ejemplo, a Andalucía por un tiempo mayor del que un determinado medicamento sale en el sistema. Y más aún cuando en un tratamiento prolongado por enfermedad crónica y su conjunto de síntomas (por ejemplo, la fibromialgia y patologías asociadas) requiere más de un medicamento, disponibles en fechas dispares.

O como dice mi esposa, cuando la maleta de las medicinas “pesa” más.

Vale.

 

Estos días parece que Cáceres se va a convertir en el nuevo Bollywood o en en el nuevo Tabernas (Almería), donde se rodaban los spaghetti western. El anuncio de varios rodajes de series, alguna mundialmente conocida como Game of Thrones, ha provocado una suerte de histeria político-mediática que viene a corroborar el adormecimiento social de la ciudad.

La primera respuesta política está en la “repercusión mundial” que tendrá para la ciudad el aparecer en los títulos de crédito de las series o películas y que se vean, mejor o peor, las localizaciones como reclamo turístico.

Se acabó la miseria.

La segunda es lanzarse a preguntar a los que podrían beneficiarse de modo inmediato de la llegada a la ciudad de los equipos de rodaje, unos más numerosos que otros.

Se acabó la miseria.

La tercera es ir aterrizando y comprobando que las campanas de la catedral de Santiago de Compostela robadas por Almanzor deben volver a su sitio.

En la primera oleada de euforia, ha sido preguntar a los posaderos y taberneros por sus perspectivas de negocio, y saber que tienen todas las esperanzas puestas en llenar sus establecimientos.

Hoy, en algún medio se publica que se pretende un “macroacuerdo inmobiliario” para dar cabida en la ciudad a tantísima gente del mundo del cine y de la tele. Como diría Jack, vayamos por partes.

Para alojar durante cuatro o cinco meses al personal del rodaje de una película hemos de saber cuánta gente es. Dicen los que hablan de macroacuerdo que son unas 160 personas. Para ese número, no hace falta exagerar con lo de macro. Segundo, ese “macroacuerdo” es para buscar pisos o viviendas donde alojar a esas 160 personas, que no quiere decir, ni mucho menos, que se necesiten 160 pisos o viviendas, ya que dependiendo del arriendo, habrá alojamientos que sirvan para dos o más, seguramente más personas. ¿Por qué seguramente más personas? Parece que ha sido la productora, Calle Cruzada, la que ha contactado con los agentes de la propiedad inmobiliaria para el acuerdo. Eso no quiere decir que los arrendamientos los haga la productora. Los arrendamientos los contratarán los técnicos, operarios, tramoyistas, conductores de rodaje, sastres… Tiene toda la pinta de que este personal buscará alojamientos que les resulten los más baratos posibles, y si en un chalet en La Sierrilla pueden meterse 8 mejor que dos, se meten 8. Esto es así porque estos profesionales son en su mayoría autónomos o falsos autónomos, con contratos precarios, que no van a gastarse en dormir lo que les paguen.

Así que lo de macroacuerdo, mejor dejarlo de lado.

En cuanto a las series yanquis, la versión de Romeo y Julieta y la de Juego de Tronos, tres cuartos de lo mismo, con la particularidad que el personal que contraten en España estarán en las mismas condiciones que los de la producción La Catedral del Mar: buscarán alojamientos que les permitan no gastar mucho.

Sin embargo, estas series americanas contarán con un reparto artístico, ya veremos si aparecen por aquí los principales protagonistas, cuyo hospedaje gestionan directamente en paquetes con tour operadores, por lo que de modo directo, en los hoteles de la ciudad la rentabilidad no será mucha.

Con estas premisas, es muy probable que la euforia inicial se desinfle, se evapore como una revoltosa cualquiera. Solo cabe pensar en la rentabilidad futura.

Es en esa rentabilidad futura donde desde los responsables políticos en materia turística y cultural deben aguzar el ingenio, si lo hubiera o hubiese. Saber poner en valor los valores de la ciudad debería hacerse desde muchos puntos de vista. Por ejemplo, y por citar una sola opción de las muchas que a un ciudadano se le pueden ocurrir: repasar la parrilla de programación de la cadena ABC, productora de la nueva versión de Romeo y Julieta para el mercado estadounidense, y comprobar si tienen programas de cultura, programas de viajes, programas de gastronomía…y contactar con los responsables de los mismos y de la propia cadena e invitarlos, en las fechas en que se produzca el rodaje, para darles a conocer Cáceres y Extremadura, nuestra cultura, nuestros espacios naturales, nuestra gastronomía… Eso sería una inversión que si se hace bien, tendría resultados a largo plazo.

Vale.

Ante las elecciones del 26 de Junio, y dado que parece, viendo titulares de prensa y declaraciones políticas, que lo nuevo viene del lado de eso que ha organizado en torno a sí Pablo Iglesias, conviene leer. Por ejemplo, el catálogo de promesas, sí, catálogo, que se ofrecen para conseguir el voto. Luego ya si eso.

Y desde Extremadura resulta muy, muy interesante comprobar qué es lo que importa a Podemos esta tierra. En el catálogo se incluyen muchos productos en venta electoral, y a esta tierra le ha tocado el número 367. Solamente llevamos una papeleta de un total de 52 que reparten para las CCAA. Menos del 2%. No está mal.

La papeleta que nos ha tocado y con la que pretenden comprar, como han hecho con las ruinas de Izquierda Unida, el voto de los extremeños, dice así:

Cooperación transfronteriza
Implementaremos un plan de actuación e inversión junto con Portugal, para fomentar así las comunicaciones e inversiones conjuntas.
Extremadura y el Alentejo portugués comparten una frontera, pero también poseen características socioeconómicas similares, como la baja densidad de población, la carencia en comunicaciones y transportes, y la dependencia de los sectores agrícola y ganadero. Por ello, favoreceremos el cambio de modelo productivo para ambas regiones, porque compartir servicios e infraestructuras es un objetivo común que requiere, más que cooperaciones puntuales, el diseño conjunto de proyectos y un firme compromiso en inversiones.

Y se acabó Extremadura para Podemos. Galicia comparte frontera con Portugal, Castilla y León comparte frontera con Portugal, Andalucía comparte frontera con Portugal. Pero no, la única que debe supeditar su futuro a lo que haga otro país soberano es Extremadura. O lo que es lo mismo, nada.

El delegado de Podemos en Extremadura, Álvaro Jaén firmó con los demás partidos de la Asamblea de Extremadura el pacto por el ferrocarril, pero parece que ha ocurrido una de estas dos cosas: que el delegado ni pincha ni corta en Podemos o que ni siquiera ha tenido agallas de levantar, un poquito, solamente un poquito la voz.

Si Podemos todo lo que puede ofrecer a Extremadura es que lo que diga Portugal, no sé qué pintan presentándose a las elecciones. ¿Para qué quieren ser diputados si la gente que les puede votar les importa un carajo? ¿Para qué quieren ser diputados si todo lo que pueden ofrecer es lo que diga el vecino?

Sería de gran interés que se conociera qué ofrecen en Castilla y León, por ejemplo, comunidad rayana con Portugal y compararlo con la miseria que, por poner algo, han puesto en el catálogo, una vaguedad tras otra, un tópico tras otro.

En Castilla y León consideran prioritario recuperar el ferrocarril Vía de la Plata (algo que han firmado en Extremadura), y una cosa ferroviaria romántica, pero imposible: el ferrocarril de la Cereza, una línea que uniría Madrid con Plasencia por tierras castellanas, abulenses concretamente. Puestos a recuperar cosas, ¿por qué Álvaro Jaén no ha pedido recuperar el ferrocarril Talavera de la Reina-Villanueva de la Serena, que es una línea con similares connotaciones con el tren de la Cereza?

El catálogo de muebles que es el presunto programa de Podemos, no deja a Extremadura ni siquiera una silla.

Como mucho, una banqueta de madera, de aquellas que se usaban para sentarse a la puerta de casa a ver pasar el futuro.

El agente comercial de Podemos en Extremadura, Álvaro Jaén, debería explicar cuál es el compromiso, real, de lo que él firmó y si tenía capacidad y autonomía para firmar en relación con el ferrocarril en Extremadura.

Vale.

Cada vez que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social hace públicas las estadísticas de pensiones, el titular de las informaciones que se publican en Extremadura es siempre el mismo: que la región tiene las pensiones más bajas.

Y aquí se acaba la noticia.

Pero no, la noticia estaría en que los medios de comunicación regionales informaran, documentadamente, de cuál es la causa, cuáles son las causas de que las pensiones en Extremadura sean las más bajas. Incluso si solamente se utilizaran los datos del Ministerio para un mes.

Un detalle simplemente: mientras que la pensión media en Extremadura es de un 16,50% menos que la media nacional, la pensión media por jubilación es de un 17,25% menos, y en el último año, la evolución interanual de la pensión media refleja un incremento del 1,4% para Extremadura y del 1,9% para el conjunto nacional. 

O lo que es lo mismo: la pensión media es el reflejo de un continuum en el tiempo, que desemboca en el dato mensual. Y la crisis económica está acentuando esa diferencia tan negativa para nuestra región. Que en un solo año la pensión media en Extremadura se haya incrementado un 0,5% menos que la media nacional es una muestra de ello.

Leer el titular de la noticia, que la noticia sea un mero cuadro estático, no permite que los ciudadanos tengan elementos de juicio con los que establecer una opinión certera de las causas. Sería de agradecer que la explicación del porqué nuestras pensiones son las más bajas fueran entendidas.

Aunque parezca una perogrullada, hay que recordar mes a mes, cada vez que se publican las estadísticas de pensiones, que los sueldos en Extremadura son los más bajos. Una estadística esta, la de los sueldos, que solamente se publica de año en año.

Es más, el hecho de que la pensión media de jubilación de los extremeños sea casi un punto porcentual menor que la media del conjunto, es más preocupante aún. Esto quiere decir que las pensiones no vinculadas directamente a las cotizaciones a la Seguridad Social tienen un “comportamiento”, en tanto que las derivadas exclusivamente de las cotizaciones muestran una degradación mayor respecto de la media nacional.

No debería preocuparnos mes a menos el titular noticioso de que nuestras pensiones son las más bajas. Debería preocuparnos por qué nuestros sueldos son los más bajos. Los trabajadores extremeños son los peor pagados, con diferencia, y el reflejo en las pensiones de jubilación es la demostración.

Debería preocuparnos que los sueldos fueran más altos, que los convenios colectivos de ámbito regional no fueran tan cicateros con los sueldos de los trabajadores, y que las diferencias entre convenios colectivos de ámbito regional con los similares de ámbito nacional o, por comparación, con otras regiones fueran menores.

Baste un pequeño ejemplo: el convenio colectivo de los trabajadores de la empresa concesionaria del transporte público en la ciudad de Cáceres registra unas mejores retribuciones que el convenio regional del sector. ¿Y qué hace la empresa? Por un lado, con la negociación último convenio ha tirado de la cuerda a la baja. Y, por otro, los nuevos contratos que se hacen, no se amparan en el convenio de empresa, sino que se aplica a los contratados el convenio regional.

Claro que las pensiones de los extremeños son las más bajas. Porque los suelos de los trabajadores extremeños son los más bajos, y las cotizaciones, también.

Vale.

 

El 17 de noviembre de 2014, en plena vorágine periodística, social y política desatada por la publicación, en el Diario Público, de la información de la periodista Ana Pardo de Vera en la que se daba cuenta de los viajes privados del senador por la Comunidad Autónoma de Extremadura a las Canarias con cargo a los presupuestos del Senado, el actual presidente de la Junta de Extremadura asistió a un acto político informativo en Madrid.

Protagonizó dos momentos, en aquel desayuno informativo, que se recordarán. Uno, su fuga cobarde las preguntas del periodista de El Intermedio, Gonzo. Las imágenes que emitió el programa de El Gran Wyoming dieron y dan muestra de la vergüenza.

El otro, que transcribo a continuación, según un despacho de la Agencia EFE, repicado por el órgano oficial de prensa y propaganda del Partido Popular de Extremadura:

El presidente de Extremadura, José Antonio Monago, ha anunciado hoy que hará públicas todas sus finanzas en enero, dando “mucha más información” que la que aparece en la declaración de la renta, y será el primer jefe de Gobierno autonómico en hacerlo.
En su intervención en un desayuno informativo organizado por Europa Press, Monago ha invitado al resto de sus “compañeros” y a todos dirigentes políticos a seguir su ejemplo. “Si queremos que los ciudadanos nos traten como personas y no como políticos demos pasos que nos acerquen a ellos”.
Y ha insistido en que todos los dirigentes políticos deben ponerse “en su sitio, al servicio de los ciudadanos”, porque así “volverá la presunción de inocencia” a la política y ésta no seguirá “bajo sospecha”.
“Hasta los apuntes de la compra” en el supermercado ha prometido enseñar Monago, quien se ha comprometido a aportar todo el estado financiero de sus cuentas y préstamos.
Con esta iniciativa, Monago ha prometido elevar el “techo” de la transparencia “más alto aún de lo que lo ha puesto nadie en el país”.

A la vista de los párrafos copiados, cabe una pregunta: ¿piensa de verdad José Antonio Monago cumplir lo que dijo? El archivo por la Fiscalía de las diligencias practicadas tras presentarse varias denuncias parece que tiene la respuesta. Monago hizo aquellas afirmaciones en el contexto de verse acorralado sabiendo que había utilizado dinero público para fines privados. Ahora que la Fiscalía no ve delito en la conducta del senador Monago, seguramente los consejos de estrategia y marketing que reciba serán: pelillos a la mar.

Lo único claro es que ha transcurrido el mes de enero y Monago no ha cumplido con el compromiso adquirido ante muchos medios de comunicación. Claro que, también, cuando se hizo el valiente anunciando tan altísimo nivel de transparencia, tuvo la ocurrencia de decir que “cuando me atacan, también atacan al pueblo de Extremadura”, algo tan grandilocuente y esperpéntico como si en vez de en un hotel de lujo de Madrid, lo hubiera dicho en el Callejón del Gato.

Y nos quedaremos sin conocer ni los vales de compra ni los billetes del metro de Badajoz.

Vale.

Coros y DanzasMonago en Canarias, vía twitter de @anapardodevera

La legalización de la objeción de conciencia para el cumplimiento de la mili derivó, según los pensamientos conservadores, en un aluvión de objetores de conveniencia, con la exclusiva finalidad de librarse de la mli. Pues aquella deriva de pensamiento conservadora ha llegado a nuestros tiempos y sirve para todo. Ya no hay liberales sino neoliberales, pero no de ideología fundamentada sino de pensamiento abonado.

Esta troupe de neoliberales por garbanzos también rondan por Extremadura. Son los que vienen queriendo hacernos creer que los viajes de Monago a ver su churri a Canarias pagados con dinero público (versión 1) o que Monago, Senador por la Comunidad Autónoma de Extremadura, viajaba a Canarias porque estaba empadronado en las islas (versión 2) no son censurables.

Claro, cuentan con el apoyo inestimable de un PSOE desideologizado, que avala la versión de la fiscalía del Tribunal Supremo (no es ilegal), y que lleva el asunto a tema de moralidad. Y en cuestiones de moralidad pública, moralidad privada y bajos fondos, la derecha neoliberal tiene su patrimonio. Vicios privados, virtudes públicas.

En una cosa digital que edita una empresa mercantil de publiciad y propaganda, que recoge a rancios periodistas (rancios en su sentido tocinero), editorializa para decir que no hay “caso Monago”. Y su fundamento ideológico-jurídico es: “Lo que no está expresamente prohibido por ley está autorizado”. Que esto se publique así por las buenas, sin anestesia, y que provenga de la misma banda (derecha/extrema) que se hace cruces cuando se les dice que es un buen momento para cambiar la Constitución del 78, es cinismo puro. Neoliberales de conveniencia. Fachorros de boina capada.

Porque no es verdad que lo que no está expresamente prohibido está autorizado. No es verdad que porque el Senado tenga un sistema económica que rodea, como en el caso Monago, el Código Penal (tanto valor puede tener la interpretación de un Fiscal como la de un ciudadano que tenga mínimas nociones de derecho), lo de Monago esté autorizado. Claro, que en este caso volvemos a encontrar al PSOE como cooperador necesario para que el Fiscal del TS haya podido “fundamentar” la exoneración del mencey de Quintana de la Serena.

La Constitución Española de 1978, esa intocable para los mismos del Partido Popular que no la querían y votaron en contra o se abstuvieron en el referéndum, está fundamentada jurídicamente en el derecho positivo: solamente es ajustado a derecho lo que esta expresamente reconocido en el derecho.

Baste un ejemplo. El Código Civil establecía que el matrimonio era entre un hombre y una mujer, pero no prohibía el matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Estos neoliberales de vía estrecha, a sueldo de la derecha, que afirman (iba a decir sin despeinarse, pero seguramente sean calvos la mayoría) que lo que no está expresamente prohibido está autorizado, deberían decir que para qué la reforma del CC que hizo Zapatero para que, de modo efectivo, el matrimonio entre personas del mismo sexo fuera legal.

Claro que en el régimen económico del Senado no está prohibido expresamente que los senadores utilicen privilegios económicos para hacer de su capa un sayo y puedan viajar a costa del dinero público a donde les tire el cerebro, pero de ahí a decir que un senador pueda incumplir la ley que le habilita para ello (Monago era Senador por la Comunidad Autónoma de Extremadura y por tanto la obligación de ser residente de hecho y de derecho en dicha Comunidad) y viajar a costa del erario público a ver a su amada,va un trecho.

Estos neoliberales a sueldo del poder que son capaces de justificar cualquier cosa que pueda poner en entredicho a quien es el amo de la caja de caudales, son en la práctica, neoliberales de conveniencia, escribanos a sueldo, que cada vez más andan por las calles sin que tenga que ir nadie detrás con una pala y una escoba recogiendo sus boñigas ideológicas.

Vale.

Cuando un personaje queda desprendido, por rotura, de los hilos que manejan sus movimientos, termina convirtiéndose en una caricatura sin gracia, pero sin pena. Eso está sucediendo con el presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, que en su situación, desesperada, porque sabe que sus viajes privados pagados con dinero público, en su etapa de senador por la Comunidad Autónoma extremeña para arreglar algunos desperfectos en la isla de Tenerife pueden ser el viaje que se lo lleve, ya se lo ha llevado, por delante.

En todo este asunto, llama poderosamente la atención la sobreactuación de Monago en “defensa” de su vida privada y cómo esa sobreactuación, que quiere hacer las muecas de Jerry Lewis y se queda en una máscara de Jim Carrey, está haciendo cada vez más “atractiva” para la gente conocer esa vida privada que tan celosamente se quiere preservar.

Ayer, cuando Monago anunció la venta de la vivienda del presidente de la Junta en Mérida, pretendía dar un golpe de efecto. Nada más. Un hilo más que su sostenedor de movimientos, Ivancito Goebbels, le puso en el discurso. Pero, claro, cuando se pretenden dar golpes de efecto hay que hacerlo sin incumplir la ley. Pero eso le da igual al bombero emérito.

Anunciar en la Asamblea de Extremadura que “Monago pone en venta” el “palacio presidencial” de Mérida y que al momento estuviera colgado el anuncio en un portal de intermediación inmobiliaria fue todo uno. Y que los “medios de comunicación” fueran rápidamente a hacer capturas de las fotos, a la velocidad de Usain Bolt. Había que hacer de onda expansiva de las ideas de Ivancito, que al fin y al cabo, da de comer a algún que otro titulado en periodismo.

Hoy, la portada de lo que ahora es el GEM (y antes el HolaPP y antes El Periódico de Extremadura) es un anuncio más en esa onda expansiva.

Quiero pensar que el gobierno de los mejores presidido por Monago y manejado por Ivancito sabe que anunciar la venta de un bien que pertenece al Patrimonio de la Junta de Extremadura no es legal. Que ese no es el procedimiento legal de venta de patrimonio público. Y que utilizar mecanismos ilegales conduce no solamente a la ilegalidad del hecho, sino que puede dar lugar a ilícitos penales. Por ejemplo, recurrir a una agencia inmobiliaria, aunque sea por la red, requiere contratar con ella las condiciones económicas de la intermediación. Y requiere que esa intermediación entre el vendedor (administración pública) y el comprador (cualquier particular o empresa) quede al arbitrio de negociaciones sobre precio y condiciones de venta. Y ello da lugar sin duda alguna a negociaciones prohibidas a los empleados públicos. Y Monago y su consejo de gobierno son empleados públicos, interinos, cada día más interinos, pero empleados públicos.

Sabiendo, por tanto, como deben saber las marionetas de Ivancito, solamente queda analizar por qué ese recurso de anunciar explosivamente la venta y colgar las imágenes de la vivienda (¿por qué no cuelgan también las imágenes de despachos ocupados y en uso por funcionarios públicos en el mismo “palacio presidencial”?). La respuesta es sencilla: en la vida privada de Monago.

Se está jartando ese señor que habla como si Extremadura fuera su propiedad (privada) de decir que ha renunciado a vivir en ese edificio (público) porque prefiere vivir en su modesta casa de Badajoz (privada). Contrapone lo privado con lo público queriendo hacer ver que es mucho mejor para los extremeños lo privado (su decisión) que lo público.

Como es una decisión que afecta a intereses públicos (el uso de la “Casa del Río”) la decisión privada debería justificarse mejor. Por ejemplo, haciendo números sobre cuánto cuesta al erario público esa decisión. ¿Es más barata? Hay quien dice que no. Seguridad en la vivienda privada del presidente (pagada con dinero público), desplazamientos diarios entre Badajoz y Mérida de empleados públicos (escoltas) que sí tienen derecho a dietas y deben percibirlas, gastos de los vehículos oficiales (el de presidencia y el/los de los escoltas). A lo mejor, o a lo peor, sumando gastos por la decisión privada, resulta que no es tan barato.

La única explicación posible, sabiendo que la decisión de Monago de vender la “casa del río” es, en realidad, una decisión de su propagandista (bueno, nuestro propagandista, que para eso cobra como un miembro del consejo de gobierno y le pagamos nosotros), es que publicar las fotografías de esa vivienda es para hacer creer a la gente que su vida privada es austera en contraposición a un supuesto lujo de la vivienda presidencial.

La propaganda política es débil cuando quien tiene que hacer de modelo no tiene la presencia que se necesita. Y pretender hacer pasar una presunta vida privada austera como más conveniente que el uso público de una vivienda de propiedad pública, no le cabe hacerlo al modelo Monago, que con sus viajes privados a Tenerife ha demostrado ser muy poco cuidadoso con el dinero público.

Vale.

Acabo de ver en las noticias que esta mañana, en un bar de carretera, al hilo de una tapa de morcilla de Arroyo, ha dicho a unos amigos que compartían barra y chatos, que “cuando me atacan, también lo están al pueblo de Extremadura”.

Señó Monago, me se esta ocurriendo... preguntar que quién le ataca. Porque lo que se sabe, como certeza que Vd. no ha sido capaz de desmentir, es que usted utilizó el derecho de los senadores a viajar con cargo a la Cámara Alta para el ejercicio propio de sus funciones, para viajes privados.

Señó Monago, me se está ocurriendo… preguntar si sabe usted que quien le ataca es esa persona que usted ve cada mañana cuando se afeita, como aquel actor de su campaña “Te quiero Tene…”, perdón “Te escuchamos”. Y que,, por cierto, año 2011, aquel actor, casado en el spot, no llevaba la alianza.

Señó Monago, me se está ocurriendo… preguntar si sabe usted que quien le ataca es quien le asesora sabiendo que cuando usted sale al escenario, no escucha al apuntador, y, claro, los hilos que le mueven se cortan.

Señó Monago, me se está ocurriendo… que atribuirse la identificación entre Vd., un bombero reciclado a pasajero de aerolíneas, y la tierra en la que nació es un síntoma que algún especialista le podría diagnosticar, pero que en política es un claro signo de tendencias fascistas.

Señó Monago, me se está ocurriendo... que de alguna manera yo, que soy extremeño, que estoy orgulloso de serlo, no creo que Vd. pueda ni deba atribuirse esa identificación. Porque yo, al menos igual que Vd., tengo el mismo derecho a ese orgullo, pero no se me ocurre tenerlo como privativo.

Señó Monago, me se está ocurriendo… decirle que es Vd. el que nos está atacando a muchos extremeños arrastrando el nombre de nuestra tierra por el fango en el que se encuentra Vd. revolvado.

Señó Monago, me se está ocurriendo… que deje Vd. de mirarse al espejo cuando se afeita creyéndose el rey del mambo, cuando no es más que un interino que tiene su plaza temporal porque, como no sacó la máxima nota, le tuvieron que pasar unas chuletas para el examen tres comunistas que se han convertido en colaboracionistas al más puro estilo Vichy.

Señó Monago, me se está ocurriendo… que deje Vd. de atacar a Extremadura echándose en manos de lo que nos vendieron como un prestigitador y que se ha convertido en un ventrílocuo al que los labios se le abren demasiado las cuerdas vocales y se le rompen, de tan mala calidad que son, los hilos que mueven al muñeco.

Señó Monago, me se está ocurriendo… que si yo fuera demócrata cristiano (casi, casi lo soy, demócrata cristiano ateo) le conminaria a que dejara de tomar el nombre de Extremadura. Hacer eso es pecado capital de egocentrismo, megalomanía y puerta abierta al nacionalsocialismo.

Vale.

Ah! Señó Monago, me se está ocurriendo… ¿por qué no dimite?