Archivos para Guillermo Fernández Vara

Venimos viendo desde hace un tiempo en los medios de comunicación regionales una aparente reivindicación sobre la necesidad de la mejora de las infraestructuras ferroviarias en Extremadura. Aparente.

Quienes somos sufridores del inicuo servicio público que Renfe presta entre Cáceres y Sevilla, pensamos que esa apariencia de reivindicación tiene más que ver con un postureo social (“para que veáis lo que me interesan las cosas de Extremadura, reivindico el tren, aunque yo no lo use para nada ni tenga pensado usarlo”) que con una auténtica reivindicación.

Así, hemos visto como el ministro de Fomento visitó Extremadura, se reunió con la “plataforma” que reivindica un “tren digno”, largó su discurso preparado en un despacho de Madrid, se fue y listo.

En esa reunión estuvo presente el Presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, quien tras el discurso del ministro y conocer el proyecto de Presupuestos Generales del Estado manifestó que “nos han engañado”.

Claro que os han engañado. Sobre todo si confían en la palabra de alguien que, seguramente, lo que hizo fue repasar durante el viaje Madrid-Garrovillas de Alconétar en coche oficial el discurso que algún asesor le había escrito.

Porque de lo que hablamos es de la competencia en materia de transporte ferroviario y de responsabilidad política en que esa competencia se ejerza.

La Junta de Extremadura no tiene competencias estatutarias en materia de ferrocarriles, pero sí tiene responsabilidades ante los súbditos extremeños para exigir el cumplimiento de obligaciones del Estado para con la región. También tienen esas responsabilidades los partidos políticos, todos, menos el Partido Popular, cuyo jefe debería estar fuera de política por sus devaneos canarios.

Hablamos de competencia y de responsabilidad. Cuando no se tiene la competencia sí cabe la responsabilidad. Y con el presidente de la Junta a la cabeza, todos los que dicen que se han sentido engañados por el ministro de Fomento tienen la responsabilidad de aclarar por qué, cuando hubo ocasión, cuando ministro engañó no le exigieron. ¿Por qué no son más avisados cuando el ministro discursea y se hacen los ofendidos cuando comprueban que el ministro les estaba engañando?

Un día sí y otro también tenemos conocimiento de incidencias de mayor o menor calado en los trenes que mal circulan por Extremadura. Incidencias que afectan a los derechos de usuarios y consumidores. ¿Por qué la Consejería competente, sí, competente, no actúa de oficio contra Renfe?

Un día sí y otro también tenemos conocimiento que usuarios con discapacidad, en el grado que sea, se ven afectados por el mal servicio que Renfe presta en Extremadura. ¿Por qué la Consejería competente en materia de discapacidad no actúa de oficio contra Renfe?

Las competencias ferroviarias no radican en la Comunidad Autónoma, pero la defensa de los súbditos extremeños, sí. La responsabilidad de los dirigentes autonómicos, tanto en el poder ejecutivo como en el legislativo está en defender los pocos, escasos, derechos que los súbditos extremeños tenemos. Si no la ejercen, están sobrando.

Si quienes tienen la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de los servicios a usuarios y consumidores no la ejercen, ¿por qué siguen cobrando sueldos por algo que no cumplen?

Si quienes tienen la responsabilidad de hacer valer lo que dicen las tarjetas de discapacidad que llevan el nombre de Extremadura y están avaladas por informes profesionales de la Comunidad, no la ejercen, ¿qué valor dan al trabajo de médicos y otros profesionales de la propia región?

La competencia del desastre ferroviario en Extremadura es de Renfe, del Gobierno. La responsabilidad de consentir ese desastre es nuestra, empezando por la máxima ¿autoridad? regional, el Presidente de la Junta de Extremadura.

Vale.

Una vez terminadas las elecciones de mayo de 2015, comenzó el tiempo de los pactos y las negociaciones, porque el “arco parlamentario” ha quedado fragmentado en todas partes y en todos los ámbitos, municipales y autonómicos. Extremadura, por supuesto, no ha quedado fuera de esa fragmentación.

En estos días venimos asistiendo a una puesta en escena en modo streaming de las negociaciones entre el Partido Socialista, con su candidato Guillermo Fernández Vara al frente, con Podemos, liderada (¡qué mal llevo esto de llamar líder a cualquiera!) por Álvaro Jaén. Y a medida que ¿han ido avanzando? esas negociaciones hemos podido comprobar cómo desde Podemos (la nueva verdadera izquierda) están calcando los pasos dados por la vieja verdadera izquierda, la de Pedro Escobar, digo, la de Alejandro Nogales.

Hemos llegado al punto, como hizo Alejandro Nogales y el tal Pedro repicó, en el que quienes “lideran” se quedan paralizados y no se atreven a tomar decisiones y recurren al tópico de “las bases”. Y que no vengan con la monserga de los círculos, las asambleas… que no, que simplemente tienen miedo a decidir.

En estas, como en aquellas cosas de 2011 que hicieron Nogales y sus lacayos, hemos llegado a las bases. Y en Podemos dicen que se va a consultar a sus 6.000 inscritos. O 600.000, quién sabe.

Este número, 6.000 inscritos en Podemos en Extremadura me llama la atención. En Andalucía la capacidad de movilización del Partido de San Pablo Iglesias (el culto al líder de la nueva verdadera izquierda está alcanzando ya cotas divinas) quedó patente cuando para las elecciones de marzo no consiguieron ni siquiera llegar al 50% de las mesas electorales con interventores. Claro. Se dan de alta en la página, le dan al clic, y ya son podemitas por la gracia de San Íñigo.

En las elecciones municipales y autonómicas de 24 de mayo en Extremadura, eran 1.366. Desconozco, y he buscado el dato, de cuántas mesas cubrió Podemos con interventores. Pero no creo que fueran muchas, porque el Secretario de Organización, Sergio Pascual, se refirió a los 10.000 interventores y apoderados en las municipales, para más de 28.000 mesas en todo el Estado.

La capacidad de movilización (la movilización es la muestra práctica del compromiso) de esta organización hace aguas cuando no basta con ir a una manifestación lúdica o clicar en una página web. Cuando de verdad hay que comprometerse, no son muchos los que hacen eso tan duro como “dar la cara”.

Es muy fácil sentarse delante del ordenador, o tumbarse con la tablet o el smartphone y pinchar en un puntito de la pantalla. ¡Y ya está!

Ahora, cuando el lider de Podemos en Extremadura siente el vértigo de la toma de decisiones, recurre a las bases. A unas bases sólidas. Una bases asentadas en el ocio y en las cañas.

Ahora, calcando la estrategia de Izquierda Unida en 2011, Podemos, la gauche divine rediviva, consulta a las bases, consulta a los 6.000 hijos de San Pablo. Pocos me parecen, seguro que son más, muchos más. Y, como en 2011, decidirán no apoyar al PSOE, porque la gauche divina es lo que tiene y ha tenido siempre: agallas para comprometerse, para implicarse, y cuando tenía la oportunidad, y la obligación de hacerlo, se ha escudado en lo mismo. En que el PSOE los ha ninguneado (Alejando Nogales, 2011) y en que el PSOE está incapacitado para regenerar la política (Álvaro Jaén, 2015).

Y los niños de San Pablo harán lo que sus padres les dicen: “no os fiéis de vuestros propios ojos, fiaros de mis sermones, que me los escribe Íñigo Errejón, que sabéis que dice que la hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación – apertura. ¡Hala! Y ahora a clicar en la web, hijos míos.

Vale.