Archivos para diciembre 2019

El sector inmobiliario siempre puede ser tomado como referente sobre la actividad económica de una ciudad. No solo en cuántas grúas se ven en el horizonte, sino en cuántos carteles de “se vende” o “se alquila” cuelgan de sus fachadas.

Los propietarios de los inmuebles decorados con esos letreros de venta o alquiler siempre esperan que su local, su piso o su edificio sean rápidamente traspasados. Incluso se dan casos de, cuando se trata de dar salida a un edificio entero, finalizar contratos de alquiler, con la pretensión de que estando vacíos, sin contratos por medio, sean más fáciles de colocar.

Esto sucede con el edificio sito en la Calle de Roso de Luna, nº 2, en su confluencia y con fachada a la Plaza de San Juan, en cuyas plantas baja y entreplanta se encontraba una tienda de ropa y productos para el deporte, y cuyo contrato se terminó con la perspectiva de sus propietarios de vender el edificio completo.

Por cierto, la calle Mario Roso de Luna, un eminente médico natural de Logrosán, se llamó durante la Dictadura calle Falangista Javier García, y con ese topónimo sigue figurando en el catastro.

Hace ya tiempo que de sus fachadas a Plaza de San Juan y calle de San Pedro cuelgan lonas informando de edificio en venta, incluso de su superficie, 941 m2.

La información catastral del inmueble señala estas superficies:

REFERENCIA CATASTRAL
DIRECCIÓN
USO
SUP. CONSTRUIDA
(m2)
AÑO
5927302QD2752H0001FB
CL JAVIER GARCIA 2
Com.
244
1900
5927302QD2752H0002GZ
CL JAVIER GARCIA 2
Res.
238
1900
5927302QD2752H0003HX
CL JAVIER GARCIA 2
Res.
238
1900
5927302QD2752H0004JM
CL JAVIER GARCIA 2
Res.
238
1900
Total Superficie Construida (según Catastro)
958

 

Las pretensiones de los propietarios, sobre este o cualquier otro inmueble pueden deteriorarse según el tiempo en que su venta o alquiler aparezca en los anuncios. La publicidad juega en contra del valor en venta de edificios, además de que la primera circunstancia negativa es el tiempo en que el inmueble permanezca cerrado, porque ese tiempo lleva a la pérdida de condiciones objetivas.

El Plan Espacial, en cuyo ámbito se encuentra el inmueble, incluye la ficha correspondiente, sin fotografía, a la que futuras o posibles intervenciones constructivas deberán someterse, si bien, en principio, no parecen que pudieran condicionar, pese a la situación urbanística dentro del Plan Especial, actuaciones de gran calado.

Además, en el caso de este inmueble, con una ubicación tan céntrica en la ciudad, es un elemento más que contribuye a la visibilidad de la realidad económica y social, una realidad que navega entre la sensación de atonía económica y la impotencia social de saber que las alternativas de mejora para la ciudad no aparecen.

De hecho, cuando alguno de los inmuebles que he ido señalando a lo largo de estas cincuenta y siete entradas es objeto de una “noticia” positiva, durante algunos días los medios escritos se lanzan a jalear su futuro, para luego caer en la inanidad cuando esas “noticias” positivas no se materializan.

En estos días en que escribo la entrada, diciembre de 2019, la Planta Baja del edificio está ocupada por un rastrillo benéfico, una manera de dar uso al vacío, y, quizás, atraer vistas y visitas que pudieran llevar detrás su venta. Las lonas de edificio en venta casan mal con las de rastrillo benéfico.

Vale.