Archivos para gentrificación

Vacío.

cercadelasretamas —  diciembre 16, 2019 — Deja un comentario

Mientras en los barrios céntricos y viejos de las grandes ciudades se habla de gentrificación, de la expulsión de los vecinos por las “nuevas” formas de entender la ciudad, en una pequeña capital de provincia se va produciendo el vacío de los barrios céntricos porque su configuración no permite ni siquiera expulsar a sus vecinos por la implantación de nuevos usos, sino que se marchan (o envejecen y mueren) para buscar espacios en los que disponer de todos los servicios necesarios.

Es verdad que en Cáceres está aumentando el número de apartamentos turísticos de manera importante, pero muchos de ellos son la adaptación de viviendas ya vacías. Y también se está produciendo un aumento de locales comerciales y edificios vacíos no ya en la ciudad monumental, donde se aprecia más la falta de servicios, sino en su entorno inmediato. De vez en cuando, una iniciativa, casi siempre en el sector turístico parece hacer que la cola de lagartija se mueva, parece que la ciudad monumental recobra algo de vida más allá de la que sus vecinos, los que quedan o los que en un momento dado, hace pocos años, decidieron apostar por sus calles. Mientras sus calles céntricas “de toda la vida” (Pintores, Moret, Paneras, San Pedro, Roso de Luna, Donoso Cortés, Parras…) siguen sin recibir ni siquiera microimpulsos.

Hoy, los periódicos se hacen eco de que el Colegio Paideuterión, en la calle Sierpes, fundado a finales de los años 50 por Aurelio Luna Soto, ha iniciado los trámites para mudarse, para buscar esos espacios que le permitan desempeñar mejor su función, ahora regida por una Sociedad Cooperativa de Trabajo.

El Ayuntamiento no puede ni debe desatender la petición de los titulares del Paideuterión y ya trabajan en la fórmula para que una parcela de uso docente en el Polígono Nuevo Cáceres sea la que acoja al colegio en su mudanza.

La ubicación actual y sus necesidades de responder a los nuevos retos educativos ya hizo que para ampliar su edificación original hubiera que modificar el Plan de Urbanismo, con un aumento de la edificabilidad, llevando la fachada posterior a la calle Amor de Dios.

En el tiempo que transcurra entre estos días y cuando se produzca el traslado definitivo del Colegio, debería ser suficiente para que, con un liderazgo municipal suficiente, y con la colaboración de los titulares del mismo, se pueda definir usos para el actual centro, que tiene una superficie de suelo de unos 1.900 m2 y una superficie construida de casi 3.800 m2.

Para una ciudad en la que los cierres de locales o edificios sin uso se producen por cuestiones puramente económicas de interés para sus propietarios, poder planificar qué hacer con un inmueble equivalente a 38 viviendas sería un reto. Claro, que planificado fue el cierre de la vieja Cárcel y lo es en estas fechas el Hospital Virgen de la Montaña y ahí están ambas instalaciones, sujetas al albur de decisiones políticas y económicas (dinero público) que eternizan el abandono y la desidia.

Progresivamente fueron desapareciendo El Madruelo (colegio público), cuyo edificio lleva camino de la ruina o de la demolición programada si llega a tiempo, el Pauditerion Femenino (que también se fue al Nuevo Cáceres), el antiguo de las Damas Apostólicas, ahora en Los Fratres con el nombre de Giner de los Ríos, el Colegio San Antonio, que se fue más lejos y su antiguo espacio es ahora un hotel de 4****, y podemos incluir también el Nazaret, que estaba en La Madrila, que cuando se trazó su Plan Parcial parece que no dejó espacio para dotaciones docentes.

Permanecen en este ámbito más céntrico dos colegios Públicos, Delicias y el Virgen de la Montaña.

Vale.