Archivos para Cefot

En nuestro país, las legislaturas duran cuatro años, los que transcurren entre las fechas electorales, salvo, por supuesto, casos en los que se adelantan. Pero partimos de un duración de cuatro años.

Cuatro años para poner en marcha y cumplir el programa electoral del partido ganador. Y, sin embargo, cuatro años no es nada. No da tiempo para nada. Los primeros seis meses se pasan entre tomar posesión, distribuir competencias entre los miembros del equipo de gobierno y enterarse, ligeramente, de cómo funcionan los servicios técnicos y administrativos del organismo que se va a gobernar. O lo que es lo mismo, los cuatro años se convierten, de entrada, en tres años y medio.

Y tres años y medio, no son nada.

En esos tres años y medio, el partido que gobierna tiene que aplicar su programa. Y para ello, lo primero es tener un presupuesto. El heredado, por ejemplo, junio, fue aprobado por el anterior gobierno (fuera o no del mismo partido), no le vale, porque las inversiones prometidas ya no son las mismas, las promesas electorales del programa son distintas. Por tanto, las promesas electorales se retrasan hasta al menos el marzo, abril, del año siguiente si las elecciones han sido en mayo. Casi el primer año se pierde en ordenar plazos, ordenar presupuestos, redefinir promesas, priorizar qué promesas electorales se van a cumplir, si se fuera a cumplir alguna.

Cuatro años no son nada.

Y menos si descontamos el primer año de poner orden. Nos quedan tres años realmente para gobernar. Bueno. Tres años, no, dos, porque el último año ya no sirve para gobernar, sino para cumplir aquello que en los USA se dice del último año del mandato del presidente: el pato cojo.

Pongamos el caso de Cáceres, que me cae más cerca.

El actual equipo de gobierno llegó al poder con las elecciones de mayo de 2011. Tomó posesión a mediados de junio. En julio estuvieron probando las puertas de los despachos, mirando algunos cajones y mirándose al espejo, encantados de haberse conocido. Agosto de 2011, cerrado por vacaciones. Septiembre y octubre, paralizados porque la alcaldesa resultó candida al Senado y había campaña electoral en noviembre. Diciembre se dedicó a festejar las fiestas y el éxito electoral del partido en las elecciones de noviembre.

Durante 2012 y 2013, a vueltas con la herencia, pobre herencia de crisis recibida. Y a tratar por todos los medios de que la mayor baza con la que jugaban, El Corte Inglés, dijera, definitivamente, que sí. Pero también resultó fallido. No quedaba nada de aquellos efluvios electorales de mayo y noviembre de 2011.

Con la crisis encima, con un gobierno de mayoría absoluta de su partido en el Ayuntamiento y en el Gobierno central, no consiguieron el placet del Ministerio de Montoro y, en la práctica, el ayuntamiento de Cáceres está intervenido, razón por la cual, antes del 1 de octubre de 2014 la alcaldesa ha debido informar al Ministerio de Hacienda de las líneas generales del presupuesto para 2015. Líneas generales que sus votantes, los ciudadanos de Cáceres no son dignos de conocer. Practica lo mismo que hace su gobierno de Madrid: a “la superioridad” da una información, a los votantes se la hurta.

Y en estas estamos ya en el último año de legislatura. Cuatro años no son nada.

Porque en la política municipal, la más cercana a los ciudadanos, los resultados se tienen que ver. Es el último año el que determina los éxitos o los fracasos. Es el año de las inauguraciones, de los cortes de cintas.

Hemos llegado a ese último año y todavía no encontramos la tijera para cortar la cinta de inauguración de nada. De nada. No podemos celebrar la primera piedra de El Corte Inglés, dudamos de la continuidad del Cefot, esperamos que la peatonalización de San Pedro de Alcántara no tenga contratiempos, que el dinero de la Junta de Extremadura permita inaugurar el Espación para la Creación Joven del Molino de la Ribera del Marco (que se encontraron terminado y tardaron tres años en conseguir unas migajas de euros de la Junta para los accesos…). Esperamos que el comienzo de las obras del parking de Primo de Rivera (si comienzan) no resulte traumático para el tráfico y tránsito porque el agujero junto al Múltiples podría convertirse en el pozo en que cayeran los votos y no en las urnas.

A menos de un año vista, el balance de la gestión del Partido Popular en Cáceres no puede estar más vacío.

Y en los meses que quedan ya no hay tiempo. Quizás la peatonalización de San Pedro de Alcántara le permita una alegría entre sus más allegados pero que sin duda la aleja de los más de los ciudadanos.

De ahí que el año que nos queda sea un año baldío.

Cuatro años no son nada. Y el último, además, es inhábil a efectos de arreglar lo que no se ha hecho.

Vale.

¿Saben aquel que diu…? Algo de eso le pasó a Sánchez Castejón en la entrevista “desenfadada” que publicó El Mundo. Claro. Hay que estar en todos los medios, dicen los afiliados, también en los que aprovecharán cualquier descuido para apuñalarte. Y si todo lo fías a la imagen y a lo que te dice el gurú de turno, terminas diciendo que suprimirás el Ministerio de Defensa.

De inmediato, desde Extremadura, donde el Ministerio de Defensa tiene sin decidir si cierra el CEFOT de Cáceres (y mantiene abierto el de San Fernando), saltan otros indocumentados. La alcasenadora Nevado, que ha votado dos veces en el Senado, con motivo de los PGE 2013 y 2014, en contra de dos PNLs, que pedían que se mantuviera abierto, viene a decir “a los socialistas” que si se cierra el Cefot será culpa de… Castejón.

Sin embargo, lo fuerte, lo potente, ha sido la reacción de “hombre de estado” que ha tenido José Antonio Monago, ese señor que lleva siendo tres años mantenido en el gobierno de la Junta de Extremadura por tres comunistas de pro. Ese señor que, si uno ve el titular que ha puesto su periodista de corte, parece que dirige los designios de todo un país. Claro que…

En su afán por hacer méritos ante la dirección de su partido criticando, con el engolamiento propio de los inanes e ignaros, al jefe de la oposición, lo que ha hecho Monago es poner una piedra más en la losa del futuro del Cefot.

Vamos a hacer un ejercicio. Vamos a pensar que, por ejemplo, el jefe del Ejército, el que tiene que proponer al Ministro cuál de los dos CEFOTs existentes, les dice a los militares destinados en el de Cáceres que si se cierra, tienen muchas opciones de colocarse en Badajoz. Es un suponer.

Vamos a suponer que en el Estado Mayor del Ejército algún analista, algún sesudo analista, lee las declaraciones de Monago-Hombre-De-Estado y dice: a este Monago lo que le interesan son los 3.822 militares que hay en Extremadura. Como el escaso 4% de Cáceres podría colocarse en Badajoz, Monago seguiría teniendo sus 3.822 votos, digo, militares. Ergo, da igual, el Cefot de Cáceres se cierra y Monago mantiene su granero.

Que un indocumentado se meta donde no le llaman (llámese Castejón o llámese Monago) suele tener consecuencias. En el caso del Secretario General del PSOE ya ha habido rectificación. En el caso de Monago, ni la ha habido ni la habrá: su hoja parroquial de cabecera le ha dedicado una portada en la que parece alguien, y su escribano ha publicado un artículo que reproduce su discurso, adornado con chorradas y refritos.

Además, se da la circunstancia, en el caso del Cefot que Monago en su discurso (ver despacho de la agencia EFE del sábado 4 de octubre) miente: en Cáceres NUNCA ha habido manifestaciones por la continuidad del Cefot. Miente porque no sabe de lo que habla. Y porque se ha acostumbrado a hacerlo.

Además, se da la circunstancia, en el caso del Cefot que Monago NUNCA ha hecho nada, absolutamente nada, por garantizar su continuidad. Y si no, que lo desmienta, con datos y documentos, no con palabras.

Vale.

A Monago, el estadista, no le preocupa, en realidad, que pudiera desaparecer el Ministerio de Defensa, a Monago le preocupan los votos de los militares. Le preocupa no tanto que dejen de votar al PP, sino que no huyan hacia, por ejemplo el PSOE. De ahí que haga hincapié en que en Extremadura hay 3.822 familias que viven del Ministerio de Defensa. Y las desglosa, como lo hace el cortesano periodista. De esas 3.822 familias, unas 150 están en el Cefot de Cáceres. O lo que es lo mismo: el 4% están en el centro cacereño.

En abril de 2012 la alcaldesa de Cáceres, con la cooperación necesaria de una supuesta Plataforma de Apoyo al Centro de Formación de Tropa nº 1, colocó una pancarta en la balconada del Ayuntamiento. El Centro militar de formación pasaba tiempos difíciles con una situación de cierre temporal, más parecida a un ERE que cualquier otra cosa.

Desde entonces, el CEFOT de Cáceres vive en la más absoluta de las incertidumbres, a pesar de lo cual su personal realiza su trabajo con ánimo y dedicación. Ahora, desde finales de 2013 y hasta febrero de 2014, la actividad fundamental del Centro se ha reanudado, pero…

Esta reanudación de la actividad ha sido consecuencia de la necesidad de las Fuerzas Armadas de contar con personal de renovación por las bajas que se producen al término de contratos, que no se renuevan porque no interesa a los soldados o porque los Ejércitos consideran que no son idóneos para seguir contando con ellos. Y, sobre todo, ha sido consecuencia del trabajo realizado por la propia unidad militar, por su personal, que ha demostrado a los mandos superiores que está en condiciones de seguir siendo necesario en el ámbito de la formación de nuevos soldados.

En esta situación no han tenido nada que ver las presuntas gestiones realizadas por una alcaldesa de la ciudad, Elena Nevado, más interesada en las migas de los barrios y en los bingos benéficos de visón y nutria que en las necesidades reales de los ciudadanos.

En esta situación no han tenido nada que ver las presuntas gestiones realizadas por una senadora por la provincia de Cáceres, Elena Nevado, más interesada en conocer gente y hacer pasillos en su grupo parlamentario del Partido Popular en el Senado que en defender las necesidades reales de la ciudad.

Y a todo esto, la pancarta afea el balcón municipal, en el escaparate de la ciudad, la Plaza Mayor, a todos los visitantes. Cada vez menos, pero visitantes al fin y al cabo.

Y digo que la afea porque durante el pasado mes de diciembre de 2013 la alcasenadora Nevado afirmó que la continuidad del CEFOT de Cáceres estaba garantizada. Y el 22 de diciembre el ínclito presidente de la Asamblea de Extremadura afirmó, literalmente, que en 2014 el único centro de estas características que quedaría sería el de Cáceres. Y esta semana de nuevo la alcasenadora Nevado ha afirmado con rotundidad la continuidad y seguridad en el futuro del Centro militar.

Por ello, la pancarta ya no sirve (en realidad, nunca sirvió para nada), por lo que lo mejor es recogerla, enrollada y a dormir.

Vale.

En una de las dos gacetillas que se publican en Extremadura (algunos todavía las llaman periódicos), se publica un artículo, en el día de hoy, de un antiguo alcalde de Cáceres sobre el Acuartelamiento de Santa Ana en el que las medias verdades, las grandes mentiras y las ocultaciones son la muestra de cómo, para algunos, la memoria es débil.

Dice el autor que en 2001, cuando se tuvo la primera noticia de la posible desaparición de la Unidad Militar que ocupa Santa Ana, se produjo una gran reacción social y pondera el trabajo que hizo la Plataforma que entonces se creó. Plataforma a la que él odiaba y que era un grano muy duro y rugoso en su zapato. Media verdad.

Dice el autor que en 2003 el entonces Jefe del Ejército (y hoy, retirado, cargo político designado por el Partido Popular en el Cabildo de Menorca) le transmitió un mensaje nítido del entonces minisTrillo para que Santa Ana no se cerrara y que, para ello, podría albergar un centro de instrucción de unidades mecanizadas. Dos medias verdades. Una, lo del minisTrillo, por cuanto era decisión del Ministro del YAK-42 que la formación de todos los nuevos soldados del Ejército profesional se iba a hacer en las Academias militares. Otra, lo del centro de instrucción de unidades mecanizadas. ¿Por qué se fueron técnicos de PROINTEC y municipales y algún concejal casi hasta Carmonita a buscar esos terrenos? Nunca lo explicaron. Estas dos medias verdades, que conforman una gran mentira, se cierra con la afirmación de la gran amistad del autor del artículo con el ministrillo y el empeño de este en que no se cerrara Santa Ana: desde 2001, cuando se tuvo la primera noticia, hasta abril de 2004, cuando el minisTrillo cesó, nunca, nunca hubo una entrevista personal entre el autor del escrito y el minisTrillo. Y telefónica, lo dudo.

Sigue la memoria fallándole cuando se traslada hasta el año 2006, saltándose que el 31 de mayo de 2004, el ministroBono de Defensa, acompañado por el presidente de la Junta, por el mismo Jefe del Ejército que quería el centro de instrucción de unidades mecanizadas, y por el general que luego le sustituyó, visitaron Santa Ana y se anunció que vendría a Cáceres una “unidad de ingenieros” que “sustituiría al CIMOV”. Por cierto, en la reunión previa, dentro del Cuartel, antes de atender a los medios y dirigirse las autoridades al personal, se produjo un comentario inadecuado que indignó al entonces presidente de la Junta. Cuando la memoria es selectiva, en realidad, está escondiendo una nueva mentira.

Siguen las afirmaciones curiosas, como las derivadas de la reunión entre el ministroBono, el presidente de la Junta y el autor del artículo, en las que se dice que el Regimiento de Ingenieros debería estar en Cáceres en 2006. Nunca le dijeron eso, por una sencilla razón, porque hasta el mismo día en que el ministroBono cesó en su cargo, no se aprobó la reorganización y despliegue de la Fuerza. Media verdad. Sobre por qué asistió él a la reunión, uno de los otros dos cargos públicos asistentes podría decir cómo se produjo la invitación.

Más curiosa es aún la afirmación de, como consecuencia de aquella reunión, que el ayuntamiento asesoraría y localizaría los terrenos necesarios, hasta las 280 hectáreas necesarias para ampliar Santa Ana. En aquella reunión, los otros dos cargos tenían la documentación delimitada de esos terrenos y el parcelario catastral. Media verdad.

Y la otra media verdad es que los terrenos necesarios para la ampliación ya estaban incluidos en el planeamiento como de uso militar. Bueno, esto no es media verdad ni media mentira. Es mentira. Los únicos terrenos de uso militar que aparecen en todas las versiones de la revisión del Plan General Municipal, entonces en tramitación, son los de Santa Ana. Ah, un detalle: nin concejales ni técnicos municipales buscaron terreno alguno. Lo único que aportó el Ayuntamiento de cara a la reunión de 2006 fue la finca lindante con La Arropecilla, frente a Las Camellas, de poco más de 100 hectáreas y totalmente insuficiente e inadecuada a los fines que se pretendían.

Respecto del Protocolo firmado entre Ministerio de Defensa, Ayuntamiento y Junta de Extremadura, una mentira clamorosa: el Ministerio no pidió nuevos terrenos (se trabajaba con la propuesta de 2006) y el Ayuntamiento nunca se los cedió, obviamente. Se trataba de un protocolo algo complejo para las entendederas de algunos, que nunca llegaron a comprender que era aquello de un Centro de Instrucción de Unidades Mecanizadas (o nunca lo explicaron, porque no lo entendían).

Entre medias verdades, fallos de memoria, mentiras completas, dificultades en la comprensión lectora y demás, se pergeña un texto, que pasa por artículo de opinión. Y la gacetilla lo publica. Por supuesto.

Vale.

El 27 de junio de 2013, el Secretario de Estado de Defensa presentó en el Senado la “Propuesta de Racionalización y Utilización Eficiente del Patrimonio Inmobiliario del Ministerio de Defensa”, el PREPIDEF. En su comparecencia, el SEDEF afirmó que “el resto de actuaciones, hasta las 80, están siendo objeto de análisis de detalle y de definición en relación con las otras variables que como les comentaba, condicionan las decisiones del Ministerio. Se trata principalmente de instalaciones relacionadas con la acción social, la enseñanza y la base logística de las Fuerzas Armadas.”

En el caso del Ejército de Tierra, el JEME dictó una directiva sobre la reestructuración del MADOC, en la que uno de los objetivos es la “racionalización” del número de centros dependientes de dicho organismo. En principio, parece ser que el grupo de trabajo constituido al efecto debía terminar sus trabajos en julio de 2013.

El ministro de Defensa, a comienzos de julio, con motivo de la entrega de despachos en la Academia General Básica de Suboficiales afirmó que este Centro permanecería abierto, con actividad durante todo el año. La AGBS, junto con el CEFOT 1, de Cáceres, había sido puesta en situación de “cierre temporal” en marzo de 2012. Mientras en la AGBS, por manifestaciones del propio ministro, ya saben que tiene garantizada su continuidad (en tanto en cuanto se mantenga la palabra del ministro, obviamente), el CEFOT 1, de Cáceres, continúa en la misma situación de incertidumbre.

El hecho de que el 21 de octubre se incorporen 611 alumnos de la convocatoria de plazas de tropa y marinería de 2013 no ha despejado el futuro más allá de la terminación de la formación de estos alumnos. La decisión sobre la reestructuración del MADOC, al igual que el comienzo del proceso hasta llegar a las Brigadas Polivalentes en la estructura de la Fuerza, continúa si tomarse (o al menos si tener trascendencia pública).

El lunes, 7 de octubre, el Secretario de Estado en la Comisión de Defensa comienza la comparecencia de altos cargos del departamento para la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado para 2014.

Sería el momento adecuado para que los diputados por Cáceres, tanto del partido del gobierno como de la oposición, aprovecharan para reclamar una decisión definitiva sobre el futuro del Acuartelamiento de Santa Ana y del propio Centro de Formación de Tropa nº 1. Es probable que desde la oposición se pueda plantear la cuestión al SEDEF, pero es más que improbable que los diputados por Cáceres del Partido Popular siquiera se piense en este asunto. Ni Concepción González, ni mucho menos, Carlos Floriano (más interesado este en preparar sus monólogos de El Intermedio, el programa de El Gran Wyoming), parecen que estén por la labor de apoyar la continuidad del CEFOT 1 y del uso militar de la finca de Santa Ana. Hasta ahora, su silencio, cómplice con la incertidumbre, ha sido estruendoso. Ese silencio puede deberse a una absoluta falta de compromiso en la defensa de los intereses de Cáceres o a disponer de una información que les lleve a practicar el dontancredismo.

Parece que esa es la línea política en el Partido Popular de Cáceres, la de ser cómplices de la incertidumbre o la de conocer informaciones muy negativas. Por ejemplo, el empeño de la alcasenadora Elena Nevado de dejar sin autobús urbano al CEFOT 1 en las previsiones de la nueva concesión del servicio, no puede ser sino el reflejo de haber arrojado desistido de toda reivindicación, si es que alguna vez tuvo la intención, siquiera, de ofrecer resistencia ante las noticias, cada vez más evidentes que ciernen un negro panorama sobre el campamento de Santa Ana.

Cabe esperar, al menos, que los diputados de la oposición, en este caso, las diputadas Leire Iglesias y Pilar Lucio puedan ejercer bien sus derechos parlamentarios para defender los intereses de Cáceres frente a un gobierno formado, no parecen otra cosa, por sicarios de la banca, y un partido, el Partido Popular, incapaz de salir de la fosa séptica de la corrupción.

Vale

 Este artículo, entregado en mano en El Periódico Extremadura, dirigido a su director, no parece ser de interés para ser publicado. Y no creo que sea porque se trate de un texto ofensivo e inadecuado. Bueno, inadecuado, puede ser.

La Plataforma de Apoyo al CEFOT 1 ha acordado recientemente solicitar que por el Gobierno de Extremadura se conceda a dicha Unidad militar la máxima distinción de la Comunidad Autónoma, la Medalla de Extremadura.

 El próximo año 2014 el Centro de Formación de Tropa nº 1, aposentado en el Campamento de Santa Ana de Cáceres, cumplirá 50 años. Una edad en la que ya se ha hecho acreedor a múltiples reconocimientos y en la que se anudan múltiples vicisitudes.

 Cuando en 1964 el Ejército de Tierra estableció la necesidad de contar con instalaciones y unidades específicas para la formación de los contingentes de soldados de reemplazo que luego eran destinados a los distintos Regimientos, en Cáceres ya existía el Campamento de Santa Ana, una finca de 300 Has comprada en 1950 y que había servido para la instrucción del Regimiento Argel 27, heredero natural a su vez, del Segovia 75, para el que se había construido el Cuartel Infanta Isabel.

 La historia, la Historia del actual Centro de Formación de Tropa nº 1, no arranca en 1964, aunque sí en su misión de formar nuevos soldados, sino en otros Regimientos y Batallones de los que ha ido recogiendo sus hitos principales. En el Palacio de Las Cigüeñas hay una Sala dedicada al Regimiento Argel 27, y los emblemas y enseres que guarda, se corresponden, también con el Segovia 75.

 Constituido el Centro de Instrucción de Reclutas nº 3, de los más de 15 que llegaron a existir (Cerro Muriano, El Ferral, Colmenar, San Fernando, Rabasa…), los sucesivos y profundos cambios de modelo de organización territorial del Ejército (Plan Meta, Plan Norte, RD 416/2006) han ido cambiando la denominación, primero a Centro de Instrucción de Reclutas Centro, luego a Centro de Instrucción y Movilización nº 1, para llegar a la actual de CEFOT 1. Pero siempre ha sido, es y será, el Campamento de Santa Ana.

 Con esos cambios de denominación, también fueron modificándose las funciones, la misión de la Unidad, ha ido pasando de formar reclutas de reemplazo durante más de 35 años, a formar soldados profesionales, hombres y mujeres.

 A lo largo de estos 50 años, se calcula que han sido más de 400.000 los hombres (y ahora, también mujeres) que han pasado por sus instalaciones. Y ya sabemos, sobre todo de cuando existía el Servicio Militar Obligatorio, la mili, que los recuerdos que se cuentan y comparten son los buenos momentos pasados, e, incluso, algunos malos se transforman en lo vivido. En esos recuerdos, siempre, dos nombres, el Campamento Santa Ana y la ciudad de Cáceres.

 A la edad ya de 50 años, va siendo el momento de que los reconocimientos públicos vayan siendo mayores. Y de tener la Medalla de la Ciudad de Cáceres, hay que pasar a que la Comunidad Autónoma haga un reconocimiento expreso, el de mayor honor que puede otorgar, y es que durante el año 2014 el CEFOT 1 pueda lucir, desde el primer día del año, la Medalla de Extremadura.

 Ahora, en este año, es cuando el Gobierno de la Comunidad Autónoma debería conceder la más alta distinción regional al Centro cacereño por los múltiples méritos acumulados, otorgarla, como reclama la Plataforma CEFOT.

 Ahora, en este año, es cuando la región, representada por su Gobierno, debería reconocer que la ciudad de Cáceres y Extremadura tienen una deuda de gratitud con el Campamento de Santa Ana, con el Centro de Formación de Tropa nº 1. Y conceder en 2013 la Medalla de Extremadura para poderla disfrutar plenamente en 2014.

Vale

En la mañana de ayer, jueves, 13 de junio, el twitter oficial de la Subdirección General de Reclutamiento del Ministerio de Defensa avanzaba que hoy se confirmaría una buena noticia. Y, hoy, a través de la misma red social se ha informado que el próximo lunes se publicará en el BOE una convocatoria para plazas de efectivos de tropa y marinería. Hoy también los medios de comunicación locales, el BOPP y el HolaPP, ya avanzaban algún detalle más sobre el asunto, debidamente sometido a la estación de filtrados.

Por supuesto, los fracasos son huérfanos y los éxitos tienen cientos de padres, hasta padres putativos.

El espectáculo que, para quienes tenemos algún punto más de información sobre estos asuntos complejos de la Defensa, se desprende de un despacho de agencia es lamentable. Así, mientras el pasante de la alcasenadora de Cáceres, Elena Nevado, atribuía la noticia a la labor soterrada y callada de su jefa, los miembros de la Plataforma (¿reivindi-qué?) de apoyo al Cefot de Cáceres también se atribuían el mismo éxito y con el mismo argumento de la labor soterrada y callada. Mienten el pasante y mienten los de la Plataforma. A dúo.

Porque la noticia, con ser buena, no ahuyenta, ni mucho menos los nubarrones que siguen cerniéndose sobre el Acuartelamiento de Santa Ana. Pero para estas cuestiones ningún escriba al dictado ni ningún escriba con nombre en la puerta del despacho de los que pululan por Cáceres tiene alcance suficiente.

No hay que olvidar que en marzo de 2012, la alcasenadora Nevado mintió en papel oficial remitiendo a esos medios que le edulcoran la vida un comunicado diciendo que se había reunido con la Subsecretaria del Ministerio de Defensa (recomiendo a los escribas que se lean el lunes la convocatoria de tropa, hasta el final) en un encuentro de cortesía. Cuando a finales de ese mes se filtró en un medio digital nacional la noticia de cuál era la situación, entre otras unidades militares, del Cefot de Cáceres, Elena Nevado se hizo la sorprendida. Sorprendida por la filtración, porque la información ya la conocía.

No hay que olvidar que cuando un alto cargo del Ministerio de Defensa (en general, de cualquier Ministerio) se reúne con autoridades del rango de un/a alcalde/sa de capital de provincia, y, más, si a la reunión asiste, como ocurrió en su día, un Consejero de un gobierno autonómico, lo habitual, lo protocolario y lo del uso y costumbre es la emisión de un comunicado conjunto si es reunión de acuerdos, o de una comparecencia conjunta, y, en todo caso, el Ministerio de turno ofrece sus instalaciones para que el alcalde/sa que lo visita atienda a los medios de comunicación. A Elena Nevado, el Secretario de Estado de Defensa le ofreció la calle, en concreto, el paseo de la Castellana.

No hay que olvidar la inolvidable reunión, encuentro fugaz, de pasillo, entre la alcasenadora Nevado y el Ministro de Defensa, en el Senado, del que tuvimos noticia primero, y, al cabo de las horas, imagen, tomada con móvil, que parecía más bien algo como del club de fans de Raphael (¿dónde estaba el fotógrafo del Ministerio, que siempre acompaña al jefe con una cámara Canon Mark IV o así?).

No hay que olvidar que Elena Nevado eligió la opción de votar contra la continuidad del Cefot en el debate parlamentario de los Presupuestos Generales del Estado para 2013, cuando tenía la oportunidad, por la amplia mayoría de la derecha en la Cámara Alta, de votar a favor, de abstenerse, de ausentarse de la votación. Pero no, eligió, ella solita, votar contra el Cefot.

Y hoy, cuando se anuncia que habrá convocatoria de tropa y que una parte de los nuevos soldados recibirán su primera formación en el Cefot de Cáceres, el pasante de la alcasenadora se apropia indebidamente de algo que considera un éxito de su jefa. Y los periodiquillos locales le bailan el agua.

Y hoy, cuando se anuncia que habrá convocatoria de tropa y que una parte de los nuevos soldados recibirán su primera formación en el Cefot de Cáceres, los mansos y dóciles miembros de la plataforma se apropian indebidamente de algo que consideran un éxito propio y de su jefa, que no es otra que la alcasenadora. Y las hojas parroquiales aprovechan su dulce balar para apuntalar que el éxito es de Elena Nevado.

En esta historia, que no ha terminado, desgraciadamente, ya que quedan muchas cosas por decidir en el ámbito de la Defensa, los tiempos no los marcan ni los titulares de prensa, ni opiniones como la de esta página web, ni declaraciones altisonantes de políticos que más parecen pertenecer a la nobleza (Condes de Villaquisiera, por ejemplo), sino el modelo de gestión propio tanto de las Fuerzas Armadas como el mastodóntico poder burocrático de Castellana, 109. Y en ese modelo, ni este opinador ni alcaldes, senadores, pasantes, escribas sentados… tenemos mucho que ver.

Pero escuchar y leer al pasante atribuirse un éxito en el que no tienen nada que ver, repito, nada que ver, produce vergüenza ajena. Claro, que para eso la letra impresa afín y, especialmente, la subvencionada caritativamente, se encarga de hacer creer al ignaro ciudadano lo que no es.

Vale.