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Trillo

cercadelasretamas —  julio 16, 2013 — Deja un comentario

Tras la deposición judicial ayer, 15 de julio, de Luis Bárcenas, ex Gerente, ex Tesorero y ex Ensobrador del Partido Popular, se han ido conociendo algunos detalles de lo dicho por quien repartía el dinero negro entre los negros buitres que anidan en La Pocilga, antes Génova 13. Muchos de esos detalles forman parte de un paisaje de putefracción que ni los tintes del inquilino de La Moncloa logran oscurecer, ni los perfumes que exhala la prensa claramente fascista contrarrestan.

Pero hoy se ha conocido un detalle que demuestra que esa putrefacción no es ni corrupción ni gaitas: es la metastasis en la que se encuentra la derecha española, la más reaccionaria del mundo. Que Federico Trillo utilizara dinero B (procedente de donaciones ilegales, en realidad, de sobornos) recaudado por Luis Bárcenas para pagar la defensa de los militares que fueron procesados por el accidente del YAK-42, es la muestra de que ese fulano que pasea por las calles de Londres diciendo que es embajador de Ejpaña! debería estar pudriéndose en la cárcel.

Porque la muerte de 62 militares españoles en Turquía, al estrellarse el Yakolev-42, se podía haber evitado si Federico Trillo hubiera cumplido con su obligación de ministro. Pero mientras hacía dejación de sus obligaciones y ante sus ojos pasaban contratos y subcontratas, comisiones, fotografías enviadas por algunos de los militares que luego murieron en el accidente, él prefería jugar con los periodistas a los michirones y a hacerse fotos procesionando santos muñecos en su Cartagena natal.

Trillo, que fue militar, del Cuerpo Jurídico, batalló contra la ley que el gobierno socialista de Felipe González sacó adelante para rehabilitar a los expulsados del Ejército por su pertenencia a la U.M.D. (los llamados “úmedos”), para luego, él, ser el primero en aprovecharse de dicha ley. Para quienes no lo sepan, se pretendía rehabilitar a los militares que se habían visto obligados a abandonar el Ejército por su militancia, más o menos expresa, política. Trillo, que había dejado la carrera militar con el empleo de Capitán, aprovechó la ley contra la que batalló todo lo indecible, y ascendió a Comandante.

Ese mismo que presumía siendo ministro de su “procedencia” militar, y que no tuvo reparo en ordenar el arresto de un corneta en la base áerea de León por interpretar mal algunos toques de órdenes, se escondió como lo que es, un auténtico cobarde, detrás de las medallas del Jefe del Estado Mayor del Ejército (Luis Alejandre, hoy cargo político en el PP de Baleares, aunque sigue firmando sus diatribas en La Razón sólo como militar, cuando ejerce activamente un cargo político), e hizo que sus subordinados se comieran el marrón del accidente del YAK-42.

Trillo, que ordenó que los restos de los 62 militares se trajeran a España de cualquier manera, le daba igual que estuvieran identificados o no, solamente quería echar, cuanto antes, tierra sobre el asunto y que a él, valiente… valiente militar cobarde no le salpicara ni una gota.

Ese mismo que desgraciadamente fue ministro, ministrillo, más bien, pero que no tenía la valentía para asumir sus responsabilidades, ahora aparece rapiñando dinero, según dice el exTesorero Bárcenas, procedente de sobornos, cohechos y comisiones recaudados por el putrefacto Partido Popular, para pagar la defensa de los militares a los que él hizo que asumieran unas responsabilidades que no le correspondían.

Que Trillo sea embajador de España, hoy, demuestra que el grado de podredumbre en el que la derecha se ha convertido, o que sepamos ahora en lo que se ha convertido.

Y, finalmente, esa podredumbre es total, porque siendo ministro del gobierno de José María Aznar, y pagando la defensa de los militares que fueron injustamente enjuiciados en su lugar, no puede creerse nadie que hiciera esos pagos sin conocimiento del presidente del gobierno, y que el presidente del Partido no supiera de qué caja sacaba el dinero.

Ahora, queda por saber si los abogados defensores conocían la procedencia del dinero, a quién cargaron sus minutas, cómo las liquidaron. Pero me temo que callarán.

Vale.

En la mañana de ayer, jueves, 13 de junio, el twitter oficial de la Subdirección General de Reclutamiento del Ministerio de Defensa avanzaba que hoy se confirmaría una buena noticia. Y, hoy, a través de la misma red social se ha informado que el próximo lunes se publicará en el BOE una convocatoria para plazas de efectivos de tropa y marinería. Hoy también los medios de comunicación locales, el BOPP y el HolaPP, ya avanzaban algún detalle más sobre el asunto, debidamente sometido a la estación de filtrados.

Por supuesto, los fracasos son huérfanos y los éxitos tienen cientos de padres, hasta padres putativos.

El espectáculo que, para quienes tenemos algún punto más de información sobre estos asuntos complejos de la Defensa, se desprende de un despacho de agencia es lamentable. Así, mientras el pasante de la alcasenadora de Cáceres, Elena Nevado, atribuía la noticia a la labor soterrada y callada de su jefa, los miembros de la Plataforma (¿reivindi-qué?) de apoyo al Cefot de Cáceres también se atribuían el mismo éxito y con el mismo argumento de la labor soterrada y callada. Mienten el pasante y mienten los de la Plataforma. A dúo.

Porque la noticia, con ser buena, no ahuyenta, ni mucho menos los nubarrones que siguen cerniéndose sobre el Acuartelamiento de Santa Ana. Pero para estas cuestiones ningún escriba al dictado ni ningún escriba con nombre en la puerta del despacho de los que pululan por Cáceres tiene alcance suficiente.

No hay que olvidar que en marzo de 2012, la alcasenadora Nevado mintió en papel oficial remitiendo a esos medios que le edulcoran la vida un comunicado diciendo que se había reunido con la Subsecretaria del Ministerio de Defensa (recomiendo a los escribas que se lean el lunes la convocatoria de tropa, hasta el final) en un encuentro de cortesía. Cuando a finales de ese mes se filtró en un medio digital nacional la noticia de cuál era la situación, entre otras unidades militares, del Cefot de Cáceres, Elena Nevado se hizo la sorprendida. Sorprendida por la filtración, porque la información ya la conocía.

No hay que olvidar que cuando un alto cargo del Ministerio de Defensa (en general, de cualquier Ministerio) se reúne con autoridades del rango de un/a alcalde/sa de capital de provincia, y, más, si a la reunión asiste, como ocurrió en su día, un Consejero de un gobierno autonómico, lo habitual, lo protocolario y lo del uso y costumbre es la emisión de un comunicado conjunto si es reunión de acuerdos, o de una comparecencia conjunta, y, en todo caso, el Ministerio de turno ofrece sus instalaciones para que el alcalde/sa que lo visita atienda a los medios de comunicación. A Elena Nevado, el Secretario de Estado de Defensa le ofreció la calle, en concreto, el paseo de la Castellana.

No hay que olvidar la inolvidable reunión, encuentro fugaz, de pasillo, entre la alcasenadora Nevado y el Ministro de Defensa, en el Senado, del que tuvimos noticia primero, y, al cabo de las horas, imagen, tomada con móvil, que parecía más bien algo como del club de fans de Raphael (¿dónde estaba el fotógrafo del Ministerio, que siempre acompaña al jefe con una cámara Canon Mark IV o así?).

No hay que olvidar que Elena Nevado eligió la opción de votar contra la continuidad del Cefot en el debate parlamentario de los Presupuestos Generales del Estado para 2013, cuando tenía la oportunidad, por la amplia mayoría de la derecha en la Cámara Alta, de votar a favor, de abstenerse, de ausentarse de la votación. Pero no, eligió, ella solita, votar contra el Cefot.

Y hoy, cuando se anuncia que habrá convocatoria de tropa y que una parte de los nuevos soldados recibirán su primera formación en el Cefot de Cáceres, el pasante de la alcasenadora se apropia indebidamente de algo que considera un éxito de su jefa. Y los periodiquillos locales le bailan el agua.

Y hoy, cuando se anuncia que habrá convocatoria de tropa y que una parte de los nuevos soldados recibirán su primera formación en el Cefot de Cáceres, los mansos y dóciles miembros de la plataforma se apropian indebidamente de algo que consideran un éxito propio y de su jefa, que no es otra que la alcasenadora. Y las hojas parroquiales aprovechan su dulce balar para apuntalar que el éxito es de Elena Nevado.

En esta historia, que no ha terminado, desgraciadamente, ya que quedan muchas cosas por decidir en el ámbito de la Defensa, los tiempos no los marcan ni los titulares de prensa, ni opiniones como la de esta página web, ni declaraciones altisonantes de políticos que más parecen pertenecer a la nobleza (Condes de Villaquisiera, por ejemplo), sino el modelo de gestión propio tanto de las Fuerzas Armadas como el mastodóntico poder burocrático de Castellana, 109. Y en ese modelo, ni este opinador ni alcaldes, senadores, pasantes, escribas sentados… tenemos mucho que ver.

Pero escuchar y leer al pasante atribuirse un éxito en el que no tienen nada que ver, repito, nada que ver, produce vergüenza ajena. Claro, que para eso la letra impresa afín y, especialmente, la subvencionada caritativamente, se encarga de hacer creer al ignaro ciudadano lo que no es.

Vale.