Archivos para Acuartelamiento de Santa Ana

En una de las dos gacetillas que se publican en Extremadura (algunos todavía las llaman periódicos), se publica un artículo, en el día de hoy, de un antiguo alcalde de Cáceres sobre el Acuartelamiento de Santa Ana en el que las medias verdades, las grandes mentiras y las ocultaciones son la muestra de cómo, para algunos, la memoria es débil.

Dice el autor que en 2001, cuando se tuvo la primera noticia de la posible desaparición de la Unidad Militar que ocupa Santa Ana, se produjo una gran reacción social y pondera el trabajo que hizo la Plataforma que entonces se creó. Plataforma a la que él odiaba y que era un grano muy duro y rugoso en su zapato. Media verdad.

Dice el autor que en 2003 el entonces Jefe del Ejército (y hoy, retirado, cargo político designado por el Partido Popular en el Cabildo de Menorca) le transmitió un mensaje nítido del entonces minisTrillo para que Santa Ana no se cerrara y que, para ello, podría albergar un centro de instrucción de unidades mecanizadas. Dos medias verdades. Una, lo del minisTrillo, por cuanto era decisión del Ministro del YAK-42 que la formación de todos los nuevos soldados del Ejército profesional se iba a hacer en las Academias militares. Otra, lo del centro de instrucción de unidades mecanizadas. ¿Por qué se fueron técnicos de PROINTEC y municipales y algún concejal casi hasta Carmonita a buscar esos terrenos? Nunca lo explicaron. Estas dos medias verdades, que conforman una gran mentira, se cierra con la afirmación de la gran amistad del autor del artículo con el ministrillo y el empeño de este en que no se cerrara Santa Ana: desde 2001, cuando se tuvo la primera noticia, hasta abril de 2004, cuando el minisTrillo cesó, nunca, nunca hubo una entrevista personal entre el autor del escrito y el minisTrillo. Y telefónica, lo dudo.

Sigue la memoria fallándole cuando se traslada hasta el año 2006, saltándose que el 31 de mayo de 2004, el ministroBono de Defensa, acompañado por el presidente de la Junta, por el mismo Jefe del Ejército que quería el centro de instrucción de unidades mecanizadas, y por el general que luego le sustituyó, visitaron Santa Ana y se anunció que vendría a Cáceres una “unidad de ingenieros” que “sustituiría al CIMOV”. Por cierto, en la reunión previa, dentro del Cuartel, antes de atender a los medios y dirigirse las autoridades al personal, se produjo un comentario inadecuado que indignó al entonces presidente de la Junta. Cuando la memoria es selectiva, en realidad, está escondiendo una nueva mentira.

Siguen las afirmaciones curiosas, como las derivadas de la reunión entre el ministroBono, el presidente de la Junta y el autor del artículo, en las que se dice que el Regimiento de Ingenieros debería estar en Cáceres en 2006. Nunca le dijeron eso, por una sencilla razón, porque hasta el mismo día en que el ministroBono cesó en su cargo, no se aprobó la reorganización y despliegue de la Fuerza. Media verdad. Sobre por qué asistió él a la reunión, uno de los otros dos cargos públicos asistentes podría decir cómo se produjo la invitación.

Más curiosa es aún la afirmación de, como consecuencia de aquella reunión, que el ayuntamiento asesoraría y localizaría los terrenos necesarios, hasta las 280 hectáreas necesarias para ampliar Santa Ana. En aquella reunión, los otros dos cargos tenían la documentación delimitada de esos terrenos y el parcelario catastral. Media verdad.

Y la otra media verdad es que los terrenos necesarios para la ampliación ya estaban incluidos en el planeamiento como de uso militar. Bueno, esto no es media verdad ni media mentira. Es mentira. Los únicos terrenos de uso militar que aparecen en todas las versiones de la revisión del Plan General Municipal, entonces en tramitación, son los de Santa Ana. Ah, un detalle: nin concejales ni técnicos municipales buscaron terreno alguno. Lo único que aportó el Ayuntamiento de cara a la reunión de 2006 fue la finca lindante con La Arropecilla, frente a Las Camellas, de poco más de 100 hectáreas y totalmente insuficiente e inadecuada a los fines que se pretendían.

Respecto del Protocolo firmado entre Ministerio de Defensa, Ayuntamiento y Junta de Extremadura, una mentira clamorosa: el Ministerio no pidió nuevos terrenos (se trabajaba con la propuesta de 2006) y el Ayuntamiento nunca se los cedió, obviamente. Se trataba de un protocolo algo complejo para las entendederas de algunos, que nunca llegaron a comprender que era aquello de un Centro de Instrucción de Unidades Mecanizadas (o nunca lo explicaron, porque no lo entendían).

Entre medias verdades, fallos de memoria, mentiras completas, dificultades en la comprensión lectora y demás, se pergeña un texto, que pasa por artículo de opinión. Y la gacetilla lo publica. Por supuesto.

Vale.

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En la mañana de ayer, jueves, 13 de junio, el twitter oficial de la Subdirección General de Reclutamiento del Ministerio de Defensa avanzaba que hoy se confirmaría una buena noticia. Y, hoy, a través de la misma red social se ha informado que el próximo lunes se publicará en el BOE una convocatoria para plazas de efectivos de tropa y marinería. Hoy también los medios de comunicación locales, el BOPP y el HolaPP, ya avanzaban algún detalle más sobre el asunto, debidamente sometido a la estación de filtrados.

Por supuesto, los fracasos son huérfanos y los éxitos tienen cientos de padres, hasta padres putativos.

El espectáculo que, para quienes tenemos algún punto más de información sobre estos asuntos complejos de la Defensa, se desprende de un despacho de agencia es lamentable. Así, mientras el pasante de la alcasenadora de Cáceres, Elena Nevado, atribuía la noticia a la labor soterrada y callada de su jefa, los miembros de la Plataforma (¿reivindi-qué?) de apoyo al Cefot de Cáceres también se atribuían el mismo éxito y con el mismo argumento de la labor soterrada y callada. Mienten el pasante y mienten los de la Plataforma. A dúo.

Porque la noticia, con ser buena, no ahuyenta, ni mucho menos los nubarrones que siguen cerniéndose sobre el Acuartelamiento de Santa Ana. Pero para estas cuestiones ningún escriba al dictado ni ningún escriba con nombre en la puerta del despacho de los que pululan por Cáceres tiene alcance suficiente.

No hay que olvidar que en marzo de 2012, la alcasenadora Nevado mintió en papel oficial remitiendo a esos medios que le edulcoran la vida un comunicado diciendo que se había reunido con la Subsecretaria del Ministerio de Defensa (recomiendo a los escribas que se lean el lunes la convocatoria de tropa, hasta el final) en un encuentro de cortesía. Cuando a finales de ese mes se filtró en un medio digital nacional la noticia de cuál era la situación, entre otras unidades militares, del Cefot de Cáceres, Elena Nevado se hizo la sorprendida. Sorprendida por la filtración, porque la información ya la conocía.

No hay que olvidar que cuando un alto cargo del Ministerio de Defensa (en general, de cualquier Ministerio) se reúne con autoridades del rango de un/a alcalde/sa de capital de provincia, y, más, si a la reunión asiste, como ocurrió en su día, un Consejero de un gobierno autonómico, lo habitual, lo protocolario y lo del uso y costumbre es la emisión de un comunicado conjunto si es reunión de acuerdos, o de una comparecencia conjunta, y, en todo caso, el Ministerio de turno ofrece sus instalaciones para que el alcalde/sa que lo visita atienda a los medios de comunicación. A Elena Nevado, el Secretario de Estado de Defensa le ofreció la calle, en concreto, el paseo de la Castellana.

No hay que olvidar la inolvidable reunión, encuentro fugaz, de pasillo, entre la alcasenadora Nevado y el Ministro de Defensa, en el Senado, del que tuvimos noticia primero, y, al cabo de las horas, imagen, tomada con móvil, que parecía más bien algo como del club de fans de Raphael (¿dónde estaba el fotógrafo del Ministerio, que siempre acompaña al jefe con una cámara Canon Mark IV o así?).

No hay que olvidar que Elena Nevado eligió la opción de votar contra la continuidad del Cefot en el debate parlamentario de los Presupuestos Generales del Estado para 2013, cuando tenía la oportunidad, por la amplia mayoría de la derecha en la Cámara Alta, de votar a favor, de abstenerse, de ausentarse de la votación. Pero no, eligió, ella solita, votar contra el Cefot.

Y hoy, cuando se anuncia que habrá convocatoria de tropa y que una parte de los nuevos soldados recibirán su primera formación en el Cefot de Cáceres, el pasante de la alcasenadora se apropia indebidamente de algo que considera un éxito de su jefa. Y los periodiquillos locales le bailan el agua.

Y hoy, cuando se anuncia que habrá convocatoria de tropa y que una parte de los nuevos soldados recibirán su primera formación en el Cefot de Cáceres, los mansos y dóciles miembros de la plataforma se apropian indebidamente de algo que consideran un éxito propio y de su jefa, que no es otra que la alcasenadora. Y las hojas parroquiales aprovechan su dulce balar para apuntalar que el éxito es de Elena Nevado.

En esta historia, que no ha terminado, desgraciadamente, ya que quedan muchas cosas por decidir en el ámbito de la Defensa, los tiempos no los marcan ni los titulares de prensa, ni opiniones como la de esta página web, ni declaraciones altisonantes de políticos que más parecen pertenecer a la nobleza (Condes de Villaquisiera, por ejemplo), sino el modelo de gestión propio tanto de las Fuerzas Armadas como el mastodóntico poder burocrático de Castellana, 109. Y en ese modelo, ni este opinador ni alcaldes, senadores, pasantes, escribas sentados… tenemos mucho que ver.

Pero escuchar y leer al pasante atribuirse un éxito en el que no tienen nada que ver, repito, nada que ver, produce vergüenza ajena. Claro, que para eso la letra impresa afín y, especialmente, la subvencionada caritativamente, se encarga de hacer creer al ignaro ciudadano lo que no es.

Vale.