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El martes, 12 de abril, el Pleno del Congreso de los Diputados tiene previsto debatir sobre la llamada Ley 25, presentada por Pablo Manuel y 57 más. Una Ley que debería llamarse La Inútil, o que el mismo lunes sus promotores deberían presentar un escrito retirándola. ¿Para qué?

Mientras no haya gobierno, las ¿decisiones? que apruebe el Parlamento no sirven para nada, porque no obligan ni al gobierno en funciones ni tienen efecto sobre un gobierno futuro si son necesarias nuevas elecciones.

La gente que promueve una ley de estas características sabe, porque al menos habrán estudiado 1º de Derecho, que lo único que produce un debate como el planteado es frustración. Deberían decir a sus votantes y seguidores que lo único que quieren son fuegos artificiales y que eso les permitirá salir en la tele y en os periódicos y que algún pijo de crestas y greñas se muestre “orgulloso mil”.

Las necesidades sociales no se combaten con fuegos artificiales, se combaten con aplicaciones presupuestarias, y estas solamente corresponden al poder ejecutivo.

Si finalmente Pablo Manuel (esto es, El Amado Líder) mantiene que su demagogia se debata, estará, una vez más, poniendo en primer plano su ego, su narcisismo, y olvidarse de los ciudadanos. Estará demostrando que su exhibicionismo está por encima de las necesidades de la gente, que para él la gente no son más que mercancías, más que una palabra en la que asir sus discursos pero que, cuando los termina, acude raudo y veloz a desinfectarse.

Si el 12 de abril se debate una cosa cuya aplicación es inútil, Pablo Manuel debería decir la verdad: la gente se la suda.

Vale.

¡Qué cosas!¿Quién nos iba a decir que a estas alturas del Siglo XXI íbamos a volver a hablar de los insumisos! ¿Recuerdan? Sí, aquellos ciudadanos que no querían hacer el servicio militar, que no querían cumplir con su deber constitucional, hasta que un gobierno de derechas, con un ministro muy de derechas, “suspendió” la obligación del servicio militar.

Pues hoy, un gobierno de gentes muy de derechas, muy de orden, muy de exigir el cumplimiento de obligaciones (a otros, por supuesto) se ha declarado insumiso. En los primeros años de la insumisión (unas veces por la vía de objetores de conciencia, otras, directamente, por la vía directa de insumisos), a quienes se negaban a incorporarse a filas, se les mandaba una pareja de la Guardia Civil, que los detenía, los ponía a disposición judicial y eran condenados a penas de prisión.

¿Habrá que mandar a la Guardia Civil para que detenga a los ministros del gobierno y los ponga a disposición del Congreso de los Diputados para que declaren sobre sus actividades? No estaría mal.

Estos señores del gobierno de derechas, tan de orden, se dicen ellos, se niegan a comparecer ante el Congreso de los Diputados para someterse al control de la cámara de representación de la voluntad ciudadana expresada en las urnas. Pues que los lleve la Guardia Civil. ¡Qué broma es esta!

Dicen que están “en funciones”, que ya irá el gobierno que se forme tras los resultados del 20D, si se llega a formar, o el que salga de nuevas elecciones el 26J, porque ellos están en funciones de tocarse los genitales o de hacer de su capa un sayo sin tener que dar cuentas a nadie. Y menos a los representantes del pueblo.

Estos insumisos, atrincherados en La Moncloa, parapetados en la mesa del consejo de ministros, se niegan a comparecer, se declaran insumisos y dicen que como están en funciones, no tienen que dar explicaciones. Precisamente, por estar en funciones, tienen que comparecer, tanto para dar cuenta de los “asuntos de trámite” como de aquellos que, a juicio del poder legislativo al que compete su control, puedan excederse de esa “cosa” de “en funciones”.

La cámara legislativa, con mayoría de miembros contrarios al Partido Popular, y todos contrarios a que Mariano Rajoy sea otra vez elegido Presidente del Gobierno, debería exigir, por todas las vías (legislativa, judicial y penal) que los ministros, incluidos su presidente y vicepresidente, en funciones, comparezcan y depongan lo que proceda para dar cuenta de su actividad.

Estos insumisos del poder solamente están haciendo una demostración: gobiernan por la gracia de Dios, porque lo que es por la voluntad popular, se la están pasando por el arco del triunfo.

¡Quién nos iba a decir que gentes tan quisquillosas con las obligaciones de los demás, iban a tener un criterio tan laxo a la hora de cumplir con las suyas!

Hay que gritar, bien alto: ¡Insumisos del gobierno, al infierno!

Vale.

 

Tercer round

cercadelasretamas —  marzo 4, 2016 — 1 Comentario

Al término de la jornada de hoy viernes, lo más probable, lo más seguro, es que seguiremos sin acuerdo de gobierno y con el Secretario General del PSOE conocedor de que habiéndolo intentado, ha cumplido con su obligación, algo muy difícil de entender. Otros, como Rajoy, ni siquiera aceptó el encargo, o como Iglesias, que solamente ha intentado acaparar focos y titulares. Solamente Rivera se ha sumado al intento.

Al término de la jornada de hoy, comenzarán a correr los plazos para una nueva convocatoria electoral, objetivo último sin duda tanto de Partido Popular como de Podemos, ahítos de deseos más que de realidades. No se sabe, nadie puede a estas alturas, saber si el resultado que deparen una nuevas elecciones colmarán esos deseos de la derecha pura y dura que representa el Partido Popular, o los deseos feroces de Podemos por marcar un territorio, la izquierda, del que quieren apropiarse.

Al término de la jornada de hoy seguiremos con el Partido Popular sin entender que está noqueado y que cualquier golpe de corrupción que se sume a la somanta de puñetazos le hará caer más a la lona. Y seguiremos con un partido que se ha situado por conveniencia de mercado electoral a la izquierda cultivando como toda ideología el culto a la personalidad de su amado e histriónico líder.

Al término de la jornada de hoy no sabremos qué va a ocurrir ni mañana ni en los próximos días. No sabremos si cuando el Jefe del Estado vuelva a recibir a Patxi López le pedirá de nuevo la lista de los grupos parlamentarios para iniciar una nueva ronda de consultas o le dirá que visto lo visto, puede resultar más sensato dejar cumplir los plazos si ninguno de los líderes (¡a qué poco se cotiza ya esta palabra, cualquiera se dice líder!) tiene agallas suficientes para intentar formar gobierno.

Al término de la jornada de hoy no sabremos qué ocurrirá mañana ni en los próximos días. Ni siquiera sabremos si el Jefe del Estado sondeará con Patxi López, presidente del Congreso de los Diputados, la posibilidad de buscar un mirlo blanco, una personalidad de reconocido prestigio a la que encargar la formación de un gobierno. Aquello que el día 21D decían los de Podemos cuando comprobaron que si querían tocar pelo tendrían que sumarse al PSOE, y claro, eso no, hija, eso no, que diría Antonio Ozores.

Al término de la jornada de hoy los ciudadanos seguiremos huérfanos de gobierno, con un presidente en funciones que solamente tiene seguro ser candidato en unas inmediatas elecciones porque los estatutos de su partido no tienen la flexibilidad suficiente para cambiar de ¿líder? a la carrera. Salvo, claro está, que la potencia de quienes quieran descabalgarlo sea extrema.

Al término de la jornada de hoy los ciudadanos seguiremos huérfanos de gobierno y soportando los sables cruzados que ejecutivas y barones socialistas se lancen, despreciando la necesidad de una unión real y no ficticia, y desconociendo la máxima de que el partido es una herramienta para transformar la sociedad y no una oficina electoral exclusivamente.

Al término de la jornada de hoy los ciudadanos seguiremos huérfanos de gobierno y asistiendo al ir y venir ideológico de un partido de derechas que quiere y no puede ser de centro y que quiere y no puede asestarle la dentellada que fuera definitiva al Partido Popular, del que son un spin off, y viendo a su máximo dirigente esforzarse en ser el tiburón que lance esa dentellada y en ser la estrella de mar que conduzca a sus “ciudadanos” por el centro del mar electoral.

Al término de la jornada de hoy los ciudadanos seguiremos huérfanos de gobierno y asistiendo al espectáculo del histrión Pablo Iglesias, convertido a sí mismo en El Mesías, cuando no pasa de ser un Presumidín, como un personaje de Jardiel Poncela, metido en el centro de un salón de espejos de aumento que se enfrentan entre sí y proyectan su imagen engrandecida unos a otros hasta el infinito.

Al término de la jornada de hoy, los ciudadanos seguiremos huérfanos de gobierno y asistiendo atónitos al espectáculo que los ¿líderes? monten para decirnos que tenemos que volver a votar, que el 20D lo hicimos mal. Como si ellos hubieran hecho bien su trabajo.

Vale.

 

Política

cercadelasretamas —  enero 18, 2016 — 1 Comentario

En la www.rae.es, el vocablo “política” tiene diversas acepciones. Por ejemplo, estas:

  1. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.

  2. f. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.

  3. f. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.

Pues eso, política es… hacer política. Y claro, ese hacer depende de quién lo haga, cómo, cómo se perciba…O no hacerla, no “meterse” en política, que es lo que recomendaba Franco a los afines para que pudieran medrar. O lo que quienes desde el ejercicio de un cargo político recomiendan a quienes les critican con aquello de que “lo politizan” todo.

No es lo mismo hacer política antes de una cita electoral (entonces se llama campaña) que hacer política cuando los ciudadanos ya han decidido con su voto (acepción 9 de la RAE).

Las elecciones del 20D arrojaron un resultado fragmentado, que señaló que ningún partido estaba, está, en disposición de formar gobierno sino es con el apoyo por activa (pacto de legislatura o acuerdo de gobierno) o por pasiva (acuerdo político por la abstención de uno o varios partidos para permitir un gobierno en minoría). En realidad, una vez constituidas las Cortes Generales, no cabe hablar en materia de pactos estrictamente de partidos, sino de grupos parlamentarios.

Ahora, con un resultado fragmentario, es cuando los líderes (en mi opinión, eso de líder es algo que se aplica a cualquiera, aunque no tenga capacidad de liderazgo alguna) han de “hacer política”, cuando deben demostrar su capacidad de llegar a acuerdos o de su habilidad para que el adversario no consiga acuerdos, que también se produce.

El “arco parlamentario” que dibuja el Congreso de los Diputados debería, a los ciudadanos, animarnos a participar más activamente en política, y a los dirigentes de los partidos a demostrar si son o no líderes. Pero esa tarea es asumida, en exclusividad, por los medios de comunicación (convencionales o menos convencionales) que lanzan todo tipo de informaciones orientadas a hacer caer el acuerdo donde más les interese.

Así, mientras parece que el PP lo tiene prácticamente imposible (ojo, prácticamente), y que Mariano Rajoy ya tiene claro (casi claro) que no repetirá, el siguiente partido con alguna opción de formar gobierno, el PSOE, se ve asaetado por todos los flancos, tanto para que se abstenga y deje gobernar al PP, como para que llegue a acuerdos con todos a la vez, menos con el PP.

O eso o nuevas elecciones.

En este panorama, la capacidad de hacer política viene determinada por acuerdos previos (lo que le sucede a Podemos y sus confluencias) o por acuerdos posteriores (el mandato envenenado del Comité Federal del PSOE a Pedro Sánchez), y por cómo se resuelvan. En el caso del PSOE, la acción política que parece verse está muy pegada a la ortodoxia, a resolver relaciones con los grupos minoritarios que pueden apoyar la candidatura de Sánchez a la presidencia del gobierno. En el caso de Podemos, su grandilocuente adanismo parlamentario (“por llega gente decente al Congreso”, el gesto de Carolina Bescansa amamantando a su hijo…) tropieza con el reglamento, algo tan árido que no cabe en la poética del asalto a los cielos.

Hacer política no es lanzar un mitin, o facilitar a los medios el titular que tape la realidad, hacer política es saber, tener capacidad o habilidad de que esos mensajes y esa poética encajen en el articulado del reglamento. El caso de los 4 grupos que quieren tener Podemos y sus confluencias demostrará si Pablo Iglesias tiene madera de líder político o simplemente es un predicador al que la realidad le devuelve de la ensoñación.

Vale.

Mientras los medios sobreactúan hablando de pactos de gobernabilidad, con la tendenciosidad mayoritaria de presionar al PSOE para que pacte con el PP, antes la realidad es otra. Antes hay que constituir el Congreso de los Diputado.

Hay que elegir la mesa (presidente, vicepresidentes, secretarios), hay que constituir las comisiones parlamentarias y elegir las mesas respectivas de las mismas. Hay que determinar la composición de las mismas, los niveles de participación de los grupos políticos… Y es preciso, incluso antes, constituir los grupos políticos.

De momento, ya se sabe que el Partido Popular no tendrá los 123 diputados que el escrutinio oficial les otorgó. Gómez de la Comisión, diputado electo por Segovia, irá al grupo mixto por su condición de comisionista. Y otros tres diputados de formaciones regionales que han decidido no engrosar el grupo parlamentario popular. Algo así le ocurre al PSOE, que tendrá 89 diputados y no 90, por la salida de un diputado canario elegido en sus listas.

Tanto PP como PSOE no deberían tener dificultades en conformar sus grupos parlamentarios y elegir su dirección. ¿O sí, en el caso, del PSOE con los diputados catalanes?

Ciudadanos formará su grupo a la espera de nuevas elecciones o de un milagroso pacto a la alemana que les procure un hueco a la sombra del poder al menos por esta legislatura.

Los partidos nacionalistas no deberían tener dificultades en la obtención de sus grupos parlamentarios.

La verbena la podemos tener en… Podemos. De momento, esos mismos medios que quieren la coyunda PP-PSOE-C’s, ya se han encargado de airear que si se constituyen en cuatro grupos (Podemos, Marea gallega, En Comú y Compromís), conseguirían tantas asignaciones económicas como el PP con algo más de la mitad de diputados. Y en esa “acusación”, la formación que dirige Pablo Iglesias se encuentra a gusto. Porque esa acusación no deja ver la realidad que puede producirse.

Si finalmente los 69 diputados elegidos con Podemos® forman un solo grupo parlamentario, habrá que conocer las normas de funcionamiento que se dota. Y si, por ejemplo, en esas normas se incluye la disciplina de voto y a qué diputado se encarga de hacer las señales del mus.

Y, si por el contrario, deciden constituirse en cuatro grupos, será preciso que los demás partidos, singularmente PP y PSOE hagan una lectura amable del Reglamento para ello. Y aquí comienza el baile verbenero.

Las noticias que llegan del Congreso hablan de que, efectivamente, Podemos®, tiene la intención de constituirse en cuatro grupos, por lo que a partir de ese momento las tertulias mamporreras, que las hay, de Pablo Iglesias y sus muchachos deben dejar de hablar de 69 diputados y hablar de 42 y darle a cada uno de los grupos parlamentarios su espacio. Claro, que está por ver si PP, PSOE y C’s “consienten” en permitir esos cuatro grupos.

Desde el punto de vista político, será muy interesante ver qué capacidad política tienen Pablo Iglesias y su Comité Central para en cada una de las votaciones del Congreso no suenen cuatro voces y suene solo una. Algo difícil, por cuanto parece ser que Compromís ha ofrecido su apoyo al PSOE para ganar la presidencia de la Cámara a cambio del apoyo socialista a que puedan tener grupo propio.

A todo esto, IU tiene solamente 2 diputados en la candidatura de Unidad Popular, pero tanto en la Marea, como en En Comú Podem y en la candidatura de Compromís iba algún militante de IU-UP, que podrían optar por tratar de formar en torno a Alberto Garzón su propio grupo.

Con esta situación, sin conformar los grupos parlamentarios, sin tener atisbos de cómo resultarán elegidos los órganos de gobierno del Congreso, de cómo se organizará (en cuántas comisiones), de cómo se organizarán y se elegirán las mesas de cada una de las Comisiones, hablar de pactos de gobernabilidad resulta extraño, por cuanto un eventual acuerdo entre varias fuerzas políticas para formar gobierno puede saltar en la sesión de investidura si algunos grupos minoritarios se unen y desequilibran la aritmética parlamentaria.

En todo caso, para cualquier ciudadano interesado por los asuntos que le conciernen, y no hay algo que sea más directamente aplicable al día a día que las decisiones de un gobierno, esta situación de arcoíris parlamentario le debería interesar, conocer, saber, cómo, quién y con qué condiciones acuerdan la formación de un gobierno. Un ejemplo: la Reforma Laboral, que nos afecta a todos, puede ser moneda de cambio en todas las combinaciones, incluso en una cada vez más lejana coalición a (lo que le gusta a) la alemana.

Vale.

 

portada abc 2092015

Portada de ABC de 02 de Septiembre de 2015

El Partido Popular, esto es, Mariano Rajoy, pretende modificar por la vía de urgencia la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional con la finalidad exclusiva de utilizarlo como arma (en un sentido belicoso) contra Artur Mas tras las elecciones catalanas del 27S. El diario ABC de hoy confirma ese lado belicoso que el PP quiere para el alto tribunal.

Lo que pretende Rajoy no es otra cosa que dotarse de un arma con la que amedrentar a un rival político, porque, no se olvide, el mal llamado “desafío soberanista” de Mas no es más que una estrategia política de un político de derechas (Artur Mas) al que otro político de derechas (Mariano Rajoy) no ha opuesto ninguna otra estrategia que no sea la de “cumplir la ley”.

Pero… ¿cómo es posible que durante más de dos años todo lo que ha planteado Tancredo Rajoy haya sido “cumplir la ley” y ahora, a un menos de un mes de las elecciones, se da cuenta que no tiene ley con la que hacer cumplir su inamovible posición?

Si finalmente el Gobierno remite el proyecto de modificación de la L.O. del Tribunal Constitucional para su aprobación inmediata por la vía de urgencia, estaremos ante un caso de utilización de las leyes y los procedimientos legales en una democracia formal con la única finalidad de derrotar a un oponente político. Vamos, en una utilización claramente fascista del poder.

La cuestión es saber qué van a hacer los partidos políticos en la oposición. De entrada, han dicho que no están de acuerdo, pero habrá que ver cómo evolucionan con el desarrollo de los acontecimientos.

Y aquí, en saber qué harán los grupos de la oposición es donde está la cuestión. Porque está claro que la mayoría absolutista del PP (¿alguien tiene la memoria suficiente para recordar el “rodillo socialista”?) sacará adelante la Ley. Solamente faltará saber si esa nueva Ley que permitiría al PP eliminar a un contrincante político será legal y legítima.

Legal sería, porque estaría aprobada por la mayoría de los miembros de las Cortes Generales (Congreso y Senado), pero legítima…

Si finalmente todos los partidos políticos en la oposición, en Congreso de los Diputados y Senado, estuvieran de acuerdo (aunque con motivaciones o explicaciones ideológicas diversas, como es normal) en rechazar la pretensión dictatorial, bolivariana, de Rajoy, la única y la mejor manera de demostrar la ilegitimidad de esta pretensión no está en votar en contra (lo que sí legitimaría la cuestión), sino en no participar absolutamente en ninguno de los pasos parlamentarios que pudiera dar el proyecto, en ausentarse de plenos y comisiones cuando estuviera incluida en las correspondientes convocatorias.

Negarse a participar, aunque fuera para rechazar el proyecto, en la tramitación y votaciones, es la manera de demostrar, con fuerza y con capacidad política, que la pretensión del Partido Popular no encaja en una sociedad democrática. Que no es de recibo que se utilicen las mayorías parlamentarias para legislar ad hominem y mucho menos para tapar la incompetencia propia.

Si hasta ahora toda la respuesta de Tancredo Rajoy y sus mayordomos al “desafío soberanista de Mas” era la de “cumplir la ley” y darse cuenta de que las cuestiones políticas solamente se resuelven políticamente, pero ser incapaz de articular argumentos y recurrir a la violencia legal para tapar la incompetencia, no puede ni debe ser legitimado.

Todos los partidos de la oposición, contrarios a semejante atentado a los principios democráticos, deberían, creo, negarse a participar en todo el proceso: no dar por recibido el proyecto, abandonar las mesas de Congreso y Senado cuando se trata el asunto, las mesas de las Comisiones si fuera preciso, no asistir ni a plenos ni a comisiones y, si se quiere, no hacer ninguna declaración pública sobre el asunto: el mayor desprecio es no hacer aprecio.

Vale.

Las elecciones de noviembre de 2011, como las anteriores municipales y autonómicas del mismo año, determinaron la llegada del Partido Popular al Gobierno de la Nación y, en Extremadura, con el colaboracionismo de los comunistas de Izquierda Unida.

Desde entonces, la derecha, la extrema derecha, que es el Partido Popular, se ha dedicado a realizar, al socaire de una mala o malísima situación económica (sin analizar sus causas, en España en la burbuja inmobiliaria creada por la Ley del Suelo del gobierno Aznar), un ajuste de cuentas ideológico que, dos años después, continúa.

El Partido Popular está realizando el desmontaje, el apeo de todos los derechos sociales que se han ido alcanzando en los 30 años de vigencia constitucional. Para este partido, el ajuste ideológico es su programa máximo, y lo están ejecutando en su más cruel determinación. De nada sirven las movilizaciones sociales, acalladas en los medios de comunicación al servicio del poder. La desaparición del derecho a la libertad de prensa (por vía económica) es también la desaparición de cualquier capacidad crítica hacia el poder.

La derecha española, sometida al poder económico ultraliberal, con cada vez menos margen en la adopción de medidas económicas capaces de sacarnos de la crisis, va derivando, progresivamente, a tics claramente fascistas (la reforma de la ley del aborto, la LOMCE de Wert), porque su campo de actuación se está viendo cada vez más constreñido, en retirada ante el poder económico.

En Extremadura, sucede lo mismo, con el agravante de que los llamados a sí mismos “izquierda verdadera” contribuyen con su colaboracionismo (remember Vichy) a sostener en el poder a J. A. Monago, con el único argumento de un ninguneo socialista anterior. Ese argumento es causa de que a los trabajadores extremeños se le estén aplicando las mismas políticas de corte ultraliberal y estén consiguiendo un crecimiento exponencial del paro. Izquierda Unida en Extremadura es, sencillamente, cómplice de este desastre.

Pero también hay que decir que desde noviembre de 2011 a nivel nacional y desde junio del mismo año a nivel regional en Extremadura, el PSOE está en estado de shock, noqueado. Y sigue sin enterarse de que no estamos en una situación política “ordinaria”, de que la oposición no puede ser la “ordinaria” cuando se produce la alternancia política.

Los ajustes ideológicos que la derecha está cometiendo contra los derechos de los trabajadores no responden sino a una venganza política que va más allá de la situación económica, y se han convertido en una extraordinaria forma de ejercer el poder, de mandar, que no de gobernar. Y en una situación extraordinaria no cabe otra opción que una oposición extraordinaria.

La moción de censura sería el primer paso a nivel nacional y en Extremadura para comenzar una oposición de verdad, auténtica. Que no tenga perspectivas de prosperar por los números en el Congreso de los Diputados no quiere decir que el PSOE no deba, porque está obligado a ello, presentarla. Está tardando. Cada día que tarde en presentarla será un nuevo navajazo a los derechos de los trabajadores.

Y en Extremadura, la moción de censura ha de presentarse cuanto antes, sin necesidad de negociar, absolutamente nada, con Izquierda Unida, sino ha de presentarse para poner a estos fulanos de la Izquierda Verdadera en la tesitura de seguir apoyando a la extrema derecha o poner sus vergüenzas (y, seguramente, sus cuentas) al descubierto.

No estamos en una situación política ordinaria porque el Partido Popular la ha convertido en extraordinaria, ávidos de venganza como están en su sede central, en La Pocilga. Y como no estamos en esa situación, el PSOE debe, si quiere, y sobre todo, si puede, declarar solemnemente que echará abajo todas las medidas que el PP está llevando a cabo en venganza contra los trabajadores.

Vale.

El próximo jueves, 18 de abril de 2013, la Comisión de Defensa del Congreso debatirá una Proposición No de Ley, presentada el 25 de abril de 2012 por el Grupo Parlamentario Socialista, por Leire Iglesias y Pilar Lucio, instando al Gobierno a mantener plenamente operativo el Centro de Formación de Tropa nº 1, en Cáceres. Un año, menos 7 días ha tardado el Partido Popular en querer debatir esta cuestión. Y eso que el número 3 de ese partido es Carlos Floriano, diputado por la provincia de Cáceres y cacereño de nacimiento.

Hasta ese día todavía pueden ocurrir algunas cuestiones que mediaticen el debate. Pero en todo caso, haber dejado pasar un año para este asunto demuestra que la política de Defensa del PP es de todo menos fluida y transparente y que Floriano manda menos en el PP que un policía local en el Rocío. Ahora queda por ver si tendrá agallas para defender la postura de su partido en este asunto, algo que sin duda debería hacer.

De momento, el pasado 22 de marzo, el Consejo de Ministros aprobó la oferta de empleo público para 2013, y, según la propia referencia oficial de La Moncloa, dejó para futuras reuniones la OEP 2013 de las FCSE y las FAS. En la primera reunión posterior al 22 de marzo, no hubo esa aprobación y los macutazos de que mañana, viernes 12 de abril, sí se podría aprobar. De no ser así, el PP no llevará a la Comisión de Defensa ningún argumento para mantener una situación de incertidumbre que afecta al Cefot 1, pero, sobre todo, afecta al personal que trabaja en dicha Unidad, tanto militares como civiles. Y, en lo que se refiere a la incertidumbre, a quien más afecta sin dudarlo es a los militares.

Casi catorce meses después de que la alcasenadora Elena Nevado tuviera, el 5 de marzo, una reunión “de cortesía” con la Subsecretaria de Defensa, Irene Dominguez-Alcahud, de quien depende el reclutamiento de efectivos para las FAS, no ha habido ninguna buena noticia. Y, claro, aquella reunión de cortesía tuvo poco: la alcasenadora de Cáceres recibió de primera mano la información que luego apareció publicada.

Que en marzo de 2012 el Cefot 1 estuviera medio cerrado y que meses después estuviera medio abierto, no es más que un juego de palabras: sobre el futuro de esta Unidad se ciernen tantas incertidumbres como veces algunos “responsables” del PP han dicho lo contrario. Pero, sobre todo, se ciernen el silencio y la inacción, por miedo a enfrentarse a su partido en el caso de Carlos Floriano y Elena Nevado, o porque es “una cosa de Cáceres”, en el caso del presidente regional del PP y de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, al que ni le va ni le viene que este Centro de Formación esté abierto.

Sería una gran noticia que, por ejemplo, el Consejo de Ministros de mañana, viernes 12 de abril, aprobara una Oferta de Empleo Público para las FCSE y FAS que incluyera un número significativo de plazas de nuevos soldados (a compartir su formación entre el Cefot 1, de Cáceres, y el Cefot 2, de San Fernando). Y sería una gran noticia a pesar de que el sábado viéramos en los periódicos cómo eso se lo atribuyen quienes están contribuyendo con su inanidad a que a cada paso estemos más cerca del final.

Y, volviendo a la Comisión de Defensa del próximo 18 de abril, sería digno de ver si Carlos Floriano se atreve a fijar la posición de su partido. Si mañana el Consejo de Ministros aprueba la OEP 2013 para las FAS, seguro que va a la Comisión a sacar pecho. Si no, dirá que está en Magistratura haciendo algún despido diferido o fijando alguna indemnización para algún ex tesorero.

Vale.