En pleno verano de olas de calor en Cáceres, apareció la noticia de que en las obras de urbanización de SF-06 había aflorado unos hornos caleros. En concreto, los de Peloto.
Aunque la información de prensa va siguiendo el relato de unos descendientes de Peloto, lo cierto es que en las fotografías solamente aparece uno de ellos, y la estructura común para los dos, ya que estos hornos se explotaban generalmente de dos en dos.
He podido visitar la zona, que me resulta muy familiar, mucho, por haber conocido los hornos y haber pateado el campo de fútbol del Espiri, a cuyo lado se encontraban. Es probable que si las obras de urbanización ahondan un poquito en el terreno aparezca una portería de fútbol, que la última vez que la vi ya estaba casi enterrada por los vertidos de escombros y tierras sobrantes de otras urbanizaciones.

Digo que los hornos se explotaban de dos en dos y en el terreno, al menos lo que he podido ver sin traspasar la alambrada, donde hoy trabajaban dos máquinas, una moviendo tierras y la otra machacando piedra con un martillo potente.
Tras el golpe de estado franquista y terminación (formal) de la guerra llamada civil, la economía de los vecinos de Cáceres era más que precaria. De ahí que muchos de ellos se dedicaran a la extracción de piedra caliza para su transformación en los hornos caleros. Una industria existente desde hacía siglos en la ciudad, pero que la guerra había fagocitado.
El Ayuntamiento era titular de muchos hornos, que se fueron adjudicando, unos a empresarios más o menos organizados y otros a solicitantes para su explotación y poder así subsistir. Y donde no había hornos o habían desaparecido, los terrenos municipales servían para ello.
A comienzos de la década de 1940 se realizaron algunas fotografías aéreas, ortofotos, que el SIG de Cáceres ha recopilado y puesto a disposición de los ciudadanos.

En esas ortofotos se ven, en lo que respecta a los hornos de Peloto, las bocas de los hornos y el tamaño de la explotación, que supera el de un solo horno y la parte de acceso al mismo para introducir madera y rocas.
Vale.




