Había una viñeta del gran filósofo El Perich que decía: “Cuando el monte se quema, algo suyo se quema, señor Conde”. Aquel dicho ahora se aplica a otros asuntos. Por ejemplo, “cuando un edificio abandonado se quema, algo suyo se quema, señor Inútil”.
El edificio situado en la calle Reyes Huertas, propiedad de la Junta de Extremadura, abandonado a su suerte desde hace muchos, muchos años, ha ardido un poquito. Solo un poquito. Podía haber ardido entero y varias veces ya desde que se abandonó.

En la web cercadelasretamas.com se ha escrito alguna vez sobre este inmueble, que incluso estuvo cedido gratuitamente a una orden religiosa (como si las órdenes religiosas fueran pobres de solemnidad), para usarlo como residencia de personas dependientes. Incluso, para satisfacer las necesidades de esa orden religiosa se forzó el planeamiento urbanístico para conseguir mayor edificabilidad.

Aprobada definitivamente la modificación del planeamiento, la orden religiosa salió por la tangente, y dijo que no podía seguir adelante con la cesión. No podía seguir adelante porque la propietaria, la Junta de Extremadura (Monago entonces) le dijo que no podía asumir las obras necesarias. Querían el goce y la cama.

La titularidad del inmueble volvió a su querencia, y la modificación del planeamiento al cajón.

Un cajón que ahora, al quemarse un poquito, por una punta, ha requerido la actuación de los bomberos.

Y por supuesto, muy pronto, la propietaria, la abandonadora, dará la solución a un inmueble: tapiarán todos sus huecos. Así pasarán otros doce años sin saberse nada y entonces, solo entonces, una vez los tapiales se hayan derruido, volveremos a ver el inmueble vacío, abandonado, fané y descangayado, arder otra vez, un poquito nada más, hasta que quien sea responsable entonces vuelva a solucionarlo: tapiales nuevos en todos sus huecos.

He tenido ocasión de visitar el inmueble, y al entrar ha escuchado alguna voz, de una chica joven me ha parecido. Luego, al hacer ruido pisando cachivaches rotos, la voz se ha perdido.
He hecho algunas fotos, que acompañan a estas palabras y que son testimonio de un abandono que merecería pena de prisión.
Vale.



