Archivos para August 31, 2026

Una de las características que definen la evolución de un espacio, una ciudad, es la transformación de algunos topónimos, la aparición de nuevos lugares y, también, el olvido interesado de otros.

Cáceres no es ajena a esa evolución. ¿Topónimos olvidados? Sí, la cueva de la Becerra, que hoy, con lo que hemos aprendido de Maltravieso, sería un espacio a investigar y proteger. ¿Topónimos olvidados? La cueva del Oso, que va a ser abierta a visitas, según parece, pero con su “nueva” denominación, la cueva del Conejar. ¿Topónimos nuevos? Claro, Macondo, por ejemplo.

La apertura al público de la cueva del Conejar, sin rescatar su denominación histórica, no lleva aparejada una explicación a su nombre, a la nueva toponimia. Y, tampoco, a una explicación didáctica del espacio mayor en el que está enclavada. El Sapillo.

Es este espacio, El Sapillo, un espacio importante, que da continuidad geográfica a la charca del Marco, donde los historiadores de altos vuelos localizan la presuntuosa Fuente del Rey.

Para muestra de la importancia histórica de El Sapillo, baste con recordar la reseña que se recoge en el libro sobre Sanguino Michel, publicado por Ediciones Norba 1004, por Montaña y Mercedes Pulido, Abelardo Martín y José Manuel Fuentes.´

Sanguino Michel refiere en su manuscrito, con el número 56, una “tradición referente a Isabel la Católica”.

En el número que la Revista /de Extremadura/ ha dedicado a la Reina en el Centenario IV de su muerte traté de varias tradiciones cacereñas. En un  artículo que a última hora llegó del Marqués de Torres Cabrera, refería lo siguiente:

‘”… En estas atenciones el tiempo se iba, y vuelta la Reina de su viaje a Alcántara llegó el mes de Mayo y en unos de sus días se acordó entre los festejos en honor de la Soberana una cacería en el sitio que hoy se llama del Espíritu Santo y en una tierra que hoy está labrada vino á morir un hermoso venado á los pies de los Reyes. Una fuerte tormenta obligó á la Reina a guarecerse en un horno de cal en la falda de la sierra de la Montaña, con lo que se dio por terminada la cacería, dando los Monarcas vuelta á la población”’.

Esta tradición se la he oído también a mi amigo Hurtado, no discrepando en lo esencial, mas con la añadidura de que el horno en que se refugió la Reina fue el abandonado del Sapillo. Recuérdese que, según el ms. /manuscrito/ que publiqué de Bartolomé Sánchez Rodríguez, en el siglo XVII sonaba ya con este nombre.”

En algún periódico se publicaron referencias a la Cueva del Oso, ahora del Conejar, que fueron objeto de estudio dentro del programa de la Junta de Extremadura “Primeros pobladores”, se fijó una antigüedad de 17.000 años.

Si hubo pobladores en ellas, no guardarían ¿o sí? relación con los que hace 66.000 años se guarecieron en la cueva de Maltravieso y dejaron las huellas de sus manos allí mismo.

Vale.