¿Recuerda la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, qué acordó el Consejo de Gobierno presidido por ella el 18 de junio de 2024?
¿Recuerda la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que otorgó, al fascio gracias, que otorgó grandes premios a un grupo de especuladores australianos, representados por un CEO que obnubiló a la creme de la creme del empresariado autóctono?
¿Recuerda la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que aquel regalo suponía malvender los intereses de la región por un platillo de litio?
¿Recuerda la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que aquella regalía tan alegremente entregada suponía acabar con la ciudad de Cáceres y los miles y miles años de historia de la humanidad que en ella se funden?
¿Recuerda la presidente de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que algunos le dijimos, en nuestras modestas publicaciones, que aquel desprendido premio era ilegal?
¿Recuerda la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que aquellas prebendas que otorgaba tan alegremente podrían tener consecuencias nefastas para los extremeños?
Recuerde la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que ahora tiene que adoptar un acuerdo en el Consejo de Gobierno desdiciéndose de aquellos regalos, de aquel regalar las competencias que tan mal gestiona, porque, si no lo hace, aquel acuerdo seguirá vigente.
Recuerde la presidenta de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que cuanto antes derogue aquel acuerdo, más fácil será borrar su rastro (que no su olvido) de las publicaciones propias de su cargo.
Porque, y aviso con ello a la presidente de la Junta de Extremadura, al fascio gracias, que tras denegar la concesión directa de la mina de litio, aquel acuerdo, publicado en el DOE, seguirá vigente, y los tiburones australianos tendrán dónde dar la dentellada.
Vale.



