Cáceres, cerrado por falta de uso (XVI)

cercadelasretamas —  enero 14, 2013 — Deja un comentario

Calle Parras. Cáceres

La calle Parras, que, por cierto, en la página web del Catastro del Ministerio de Hacienda aparece como Calle Parra, sin la s, tiene una longitud de 230 m, y comunica, en el sentido del tráfico rodado, la calle San Antón con la Plaza del Obispo Galarza. Y en esos 230 metros de longitud son varios los inmuebles cerrados, cerrados por falta de uso, y que en su conjunto, ofrecen una lamentable vista de la ciudad.
Es a través de la calle Parras como los usuarios del parking de Galarza (sobre el que se ha dibujado un espantapájaros) llegan con sus vehículos. Cacereños de toda la vida, pero sobre todo, visitantes, turistas que han de circular por una calle que presenta muchos locales comerciales vacíos, y edificios enteros que, al final, son una imagen que los ojos retienen.
Además, en la calle de Parras hay algún establecimiento hotelero a cuyos propietarios sin duda les gustaría que las fachadas no fueran tan lamentables vista para las habitaciones en las que pernoctan turistas.
Siguiendo la numeración de policía, es decir, partiendo de la Plaza de Galarza en su confluencia con Alzapiernas, nos encontramos enseguida, con el número 7, cerrado, que da frente a la escalinata de la calle Castillo una callejuela sinuosa, con su arco, al final, prácticamente desconocida para la mayoría de los cacereños.
Calle Parras, 7. Cáceres

Avanzamos hacia adelante, y en la acera de la derecha, haciendo esquina con la calle de Busquet, el número 20 de Parras ofrece ya una imagen por un lado lamentable en cuanto a estado de conservación, pero que es, por otra parte, reflejo de cómo fueron aquellas primeras edificaciones que conformaron la vía y que a comienzos del siglo XX fueron sustituidas en su mayoría por caserones de más altura y volumen. Esta vivienda tiene unas características que suponen, en realidad, casi el único exponente de la primigenia conformación de la vía.
Calle Parras, 20, esquina a Busquet. Cáceres

En estos caserones de comienzos del siglo XX son los que se concentran las tres fachadas en peor estado, en un abandono que, como suele suceder, se incrementa exponencialmente con el paso del tiempo.
El número 26, es la más pequeña de las 3 que, prácticamente contiguas, ofrecen ese lamentable aspecto. Con una superficie de suelo, según catastro, de 122 m2, está construida en su totalidad, con una superficie construida de 366 m2.

Calle Parras, 26. Cáceres
El número 28, con 158 m2 de suelo, tiene una superficie construida de 421 m2 y una fachada posterior a la Plazuela de Don Alvaro, tanto o más desconocida para muchos cacereños como la calle Castillo. La fachada a esta plazuela se encuentra tapiada, con alguna ventana con rejas, abierta, de la que salen y entran felinos de potente tamaño, sin duda, bien alimentados.

                           Calle Parras, 28. Cáceres.                    Fachada posterior a Plaza de Don Álvaro

Finalmente, el número 34, con una superficie de suelo de 582 m2, y una superficie construida de 573, parece ser la de mayor antigüedad, ya que está datada en 1892 y es probable que en sus zonas posteriores, desde la calle Sánchez, por ejemplo, se haya producido alguna segregación de suelo, aunque no lo parece a la vista de la planimetría. Este edificio, además, tiene alguna historia reciente que la ciudadanía conoce.

En dicho edificio, a comienzos de los años 70 existía un bar, llamado La Casa Gallega, en realidad el primer bar de “cocina de importación”, que completaba la rica gastronomía de tascas de la época: las tapas de Galvao, las bolas de patata de Jaype, las morcillas del Manso, las gambas del Norte… los callos, callos Bar Mónaco (en Aldea Moret) o los bocadillos de mejillones de una sala de juegos (billar, futbolín, ping pong) de la OJE en el lugar que ahora ocupa el Hotel Ágora.
Calle Parras, 34. Cáceres. 

Aquella aventura culinaria de pulpo a la gallega (o así) duró poco y dio paso a uno de los locales con más “solera” de la ciudad: el Pingüino, que ha sido múltiples veces noticia y cuyo logotipo aún figura colgado en la fachada.
Se trata de una fachada muy especial, única, diferente en la concepción de la puerta y ventanas de planta baja, en arco, y con balcones acristalados en planta primera. Su estado de conservación es lamentable y la solera a la que antes me refería no es un añadido de valor, sino en el sentido figurado de mugre.
Este conjunto de edificios, unidos a varios locales comerciales cerrados, en mal estado, conforman en el conjunto de una calle de tan solo 230 metros una penosa visión.
Haciendo el recorrido que el usuario del parking de Galarza realiza, tras finalizar la calle que hemos comenzado en San Antón, llegamos a la plaza donde se encuentra el Parking, y nos encontramos con el espantapájaros recientemente colocado. Como puede verse en esta imagen.

Ascensor del Parking (no funciona todavía)

Una ciudad que, gobernada con mayoría absoluta por un partido, el Partido Popular, más preocupado de garbanzadas, migas, procesiones varias (no para mostrar una fe que muchos cofrades sí profesan, sino para salir en las fotos), y en asuntos propios de la BBC (bodas, bautizos y comuniones) que de gobernar realmente una ciudad, sin preocuparse de cómo esta ciudad, Cáceres, camina hacia el cierre por inanición. Una ciudad cuya alcasenadora, Elena Nevado, dice una cosa en Cáceres y hace otra en Madrid.
Vale.

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