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El pasado jueves, 22 de noviembre, nada más conocer la Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Impuesto Bancario, el presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, convocó a los medios de comunicación para contar el cuento de la lechera de los 240 millones de euros.
El Impuesto Bancario, implantado por el gobierno socialista de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, fue recurrido por el gobierno de la Nación, presidido por Aznar. Por el mismo partido que, ahora, quiere recoger los dineros del impuesto. Aunque no está de acuerdo, la pela es la pela, ¡que collons!
Nada más conocerse la Sentencia del TC no sólo Monago, si no todos, partidos y medios de comunicación se han lanzado a afirmar, sin ningún atisbo de prudencia, los 240 millones de euros que ya están en la caja autonómica… aunque todavía no lo estén.
Cuando un tribunal de justicia dicta una sentencia, lo primero que se hace es comunicarla a las partes. Después, como sucede en asuntos públicos, las partes se pronuncian públicamente. Es decir, dicen aquello de que acatan la sentencia. Y luego, con más calma, comienza el procedimiento de ejecución de la sentencia.
De momento, solamente se ha pronunciado una de las partes, la Junta de Extremadura, que, sin ingresar en caja el dinero, ya lo ha gastado, pagando a sus funcionarios una extra que el gobierno de la Nación ha suprimido. Bienaventurados los funcionarios de la Junta, que de ellos es la planta de juguetes de El Corte Inglés.
En el recurso contra el Impuesto Bancario de Extremadura, la otra parte era, es, el Gobierno de la Nación que, además de afear a Monago su rebeldía de salón, ha manifestado que va a consultar a las instituciones europeas su adecuación a las directivas comunitarias.
Después de conocida la sentencia y posicionadas las partes (una, la recurrente, diciendo que consultará a las instituciones europeas, y, la otra, gastando ya el dinero que no ha recibido) que resolver lo más importante: cómo y cuándo se va a ejecutar la sentencia.
Desde la entrada en vigor de la ley recurrida hasta ahora, el proceso seguido debe haber sido que los bancos hayan presentado las liquidaciones del impuesto y, al no abonarlos por hallarse en trámite el recurso, hayan presentado, como procede, avales por los importes correspondientes. Estos avales, a su vez, habrán generado unos intereses en favor de la Junta de Extremadura. La suma de las liquidaciones, más los intereses de los avales, suponen, parece ser, 240 millones de euros.
¿Cómo actuará la Junta? En principio, con las liquidaciones presentadas y avaladas deberá ejecutar los avales y recibir las liquidaciones. Así de fácil… Así de fácil si los bancos se dejan, claro. Las entidades bancarias cuentan con potentes asesorías jurídicas y fiscales y, sin duda, ejercerán todo tipo de acciones para retrasar la ejecución de la sentencia. ¿O piensa la Junta que, así, sin más, los bancos van a pasar por caja a llevar los euros adeudados?
Los bancos, como es normal, actuarán según sus intereses. Nada más que sus intereses. Si en materia de desahucios ya vemos cómo están actuando, en esta materia no será menor su avaricia.
¿Cuándo pagarán los bancos? En primer lugar, deben recibir una notificación de la Junta de Extremadura en la que, a la vista de la Sentencia del TC, determine que procede la ejecución de los avales y el cobro de las liquidaciones anuales presentadas. Y los bancos pagarán cuando les venga en gana.
O lo que al final viene siendo lo mismo: el jueves, 22 de noviembre, Monago salió a engañar con un artificio de marketing a sus funcionarios (los de Diputaciones y Ayuntamientos extremeños no cuentan) anunciándoles algo que no puede hacer. Pero ya gastó entonces 80 millones como si nada. Y así sucesivamente.
Monago no puede gastar lo que no tiene. No puede gastar lo que no sabe cuándo lo va a tener. Y no depende ni de él ni del TC saber cuándo va a disponer del dinero.
Lo más probable que suceda es, siendo muy optimista, que los bancos retrasen lo que puedan la entrega efectiva de los importes de las liquidaciones avaladas. Ejecutar los avales por la Junta podría ser contraproducente, porque los bancos recurrirían esas ejecuciones por cualqueir prurito jurídico. También es muy probable que los bancos traten de llegar a un acuerdo con la Junta sobre la entrega efectiva de las cantidades adeudadas.
Y en el caso más desfavorable, puede suceder que los bancos retrasen la ejecución de la Sentencia hasta que las instituciones europeas, consultadas por el Gobierno central, se pronuncien. En ese retraso contarían, además, con el apoyo del Partido Popular y de, por ejemplo, su órgano de prensa en Extremadura que ya hoy considera el Impuesto Bancario como obsoleto.
En esta procedimiento que se abre ahora para ejecutar la Sentencia del TC tampoco hay que olvidar el contexto de crisis financiera y bancaria en que nos encontramos y que los bancos, todos o algunos, acuerden pagar de modo inmediato. Y al día siguiente, cierren oficinas y sucursales.
Por ello, en un ejercicio de prudencia, debería estarse a no gastar lo que no se tiene, a no gastar lo que no se sabe cuándo se tendrá, a no gastar lo que no se sabe si finalmente se tendrá.
Vale.

La situación económica griega, cuyo origen es doble, la crisis económica global y las falsificaciones estadísticas del anterior gobierno, está siendo el campo de pruebas de los especuladores, que parece que dan por cobrada la pieza y comienzan a lanzar ataques sobre otras economías, como la portuguesa (caza menor) y la española (caza mayor).

Lo que la prensa, especialmente la salmón, llaman “los mercados” no existe: son especuladores, la peor especie del peor capitalismo (¿hay algún capitalismo bueno?).

Mientras que en los USA la avaricia de “los mercados” desataron la crisis económica global, en Europa se miraba para otro lado ante un euro fuerte. Craso error de una Europa aturdida por nacionalismos nacionales (no es una redundancia).

Ahora, cuando “los mercados” se han dado cuenta de la debilidad de Europa, están haciendo del euro un campo de minas sobre el que asentar enormes ganancias. Atacan a la economía griega lastrada por la crisis global y las falsificaciones del anterior gobierno (derecha pura y dura), y atacan a la economía lastrada por la crisis global y el estadillo de la burbuja inmobiliaria.

Mientras que en Grecia es un gobierno socialdemócrata el que ha de aplicar cirugía financiera (¡cómo me recuerda a las reconversiones siderometalúrgica y naval que hubo de aplicar el primer gobierno socialista en España!), con la oposición callada (esa oposición en el gobierno falsificó las estadísticas), en España es un gobierno también socialdemócrata el que ha de enfrentarse a “los mercados” sedientos de sangre verde sin la ayuda de la oposición, responsable política de la burbuja inmobiliaria.

En todo este panorama, “los mercados” se aparecen a los ciudadanos como entes impersonales. No es así: los mercados sin individuos, son sujetos que han aprendido que el capitalismo nunca paga y nunca va a la cárcel.

“Los mercados”, los especuladores son individuos, son delincuentes y como tal ha de ser tratados. Basta de eufemismos: el capitalismo salvaje derivado en capitalismo delincuente debe ser perseguido policialmente y juzgado penalmente. No existe la globalización del capital: el dinero se mueve en los bancos, y no sólo en los paraísos fiscales, y si los banqueros (esos que se marcan pensiones multimillonarias) no colaboran por las buenas, han de colaborar por las malas.

Mientras que los bancos (entidades honorables, según sus directivos) no destapen a los especuladores, no pongan en claro quiénes son los individuos que se esconden detrás de “los mercados”, para mí serán cómplices de las consecuencias de sus actos, y los banqueros que pongan sus estructuras al servicio de los especuladores, serán delincuentes, no tendrán derecho a la presunción de inocencia mientras que por sus actos un solo trabajador vaya al paro.

Vale.