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Edificio Caja Extremadura. Cáceres.
En esta serie de entradas sobre la realidad de muchos inmuebles, públicos y privados, de Cáceres, cerrados por falta de uso, esta entrada tiene que ver con un futuro muy incierto, o cierto, que se cierne sobre otro (¿y otros?) edificio de la ciudad.
En el día de ayer, 5 de diciembre, la edición en papel del Diario Regional HOY recogía una información con titular deportivo: “Caja Extremadura escuchará ofertas por su edificio de la calle San Pedro”. Vamos, como el Real Madrid por Kaká. La enjundia de la noticia tiene que ver con la intención de llevar a los trabajadores de “la central” de Cáceres de dicha entidad financiera al Palacio de Mayoralgo, a lo largo de 2013, y, mientras ello se produce, “escuchar ofertas” de posibles compradores. Es evidente que se vende mejor un edificio que está en uso que uno vacío y abandonado. No es mala estrategia, aunque el mercado no está ni para estrategias ni para inversiones.
Diario HOY. Edición Cáceres. 5/12/12
Al leer la noticia, por cierto, inexistente en la edición digital del periódico, se me ha ocurrido incorporar este edificio a los que están sin uso. Porque lo estará, seguramente, porque encontrar un mirlo blanco que lo quiera le va a ser complicado a Liberbank, como se llama el banco que ha engullido, vía CajAstur, a la Caja de Ahorros de Extremadura.
Y me he llevado alguna sorpresa. Por ejemplo, que la ficha catastral del inmueble está coja. Se trata, según la información pública del Catastro, de una parcela con un único inmueble, construido sobre una superficie de 570 m2 y con una superficie construida de 1.620 m2. En la ficha catastral, es curioso, el edificio consta de Planta -1, con 570 m2, y uso comercio, y dos plantas, 04 y 05, de 525 m2 cada una y dedicadas a oficina.
Sin embargo, la propia planimetría pública catastral tiene una leyenda que dice que el edificio tiene -I+V, o -I+I, o -I+VI. Vamos, que en realidad, el edificio tiene, y no hay más que verlo, una planta semisótano respecto a las calles San Pedro y Donoso Cortés, Planta Baja y cuatro plantas más. La aplicación pública del Catastro nos permite medir superficies, que, aunque no resulten muy precisas, si nos dan una referencia muy clara.
Ficha Catastral del Edificio de Caja de Extremadura. Cáceres.

El edificio de Caja de Extremadura en calle de San Pedro, 15 (o Donoso Cortés, 27) no tiene una superficie construida de 1.620 m2 como figura en la ficha pública catastral, sino que su superficie real construida está en torno a los 3.840 m2. Esta curiosidad sería muy interesante para la Hacienda Pública local, porque habría que saber cuál es el importe del IBI (no me extrañaría que hubiera exenciones o bonificaciones por aquello de que la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cáceres se fundó con la participación del Obispado, si no recuerdo mal).
La ficha catastral debería recoger la superficie completa construida, los 3.840 m2 y la cuota del IBI debe ser la que corresponda a esa superficie. Lo mismo el Ayuntamiento descubre ahora que hay quien se ha estado ahorrando durante años alguna cantidad de la contribución.
En cuanto al futuro del edificio, su puesta en el mercado, como también parece el Hotel Alfonso VIII de Plasencia, no es sino la consecuencia de la “reestructuración” del sistema financiero y de las Cajas de Ahorro. El edificio será puesto en el mercado, una parte de sus trabajadores actuales serán trasladados al Palacio de Mayoralgo, y otra parte pasarán a la Av. De la Hispanidad, concretamente al SEXPE.
En un mercado inmobiliario paralizado, este edificio, diseñado y en uso para unas determinadas funciones, lo tiene complicado. Cáceres no es una ciudad que pueda acoger usos para él que no sean oficinas y similares. Y un equipamiento comercial que necesite 3.840 m2, sin parking propio, es muy complicado que pueda ser atractivo.
Edificio Central de Caja de Extremadura. Cáceres.

El futuro de este inmueble, o el cercano edificio que alberga el Aula de Cultura de la Caja, y una residencia que fue de estudiantes (femenina) y ahora residencia para curas, digo, sacerdotes, jubilados, es muy incierto.
A la izquierda, Edificio Central Caja Extremadura. A la derecha Aula de Cultura de la Caja. 
C/ Clavellinas. Cáceres.

Una ciudad, Cáceres, carente de iniciativas públicas y privadas capaces de asumir su propia existencia, no da para que 3.840 m2 construidos, en pleno centro, resulten atractivos. Y atraer inversiones foráneas, en estos momentos, se nos antoja aún más complicado.
Si “los mercados” no lo remedian (y mientras sigan ganando, no lo harán), el destino de este edificio será como el de la ciudad: cerrado por falta de uso.
A ello, habrá que añadir la reciente decisión de la Caja de no contribuir en el futuro a los distintos Consorcios culturales (Gran Teatro, Museo Vostell, etc.) y dedicar todos los recursos de la Obra Social a fines puramente sociales en un contexto de crisis económica. Las consecuencias de esta decisión van a ser letales no ya para esos consorcios y eventos a los que contribuía, sino, sobre todo, para las camarillas culturales o culturetas que han venido rapiñando con buena parte de los recursos que la Caja ha ido disponiendo. Esas camarillas, paletas y catetas, ya no podrán seguir organizándose miradas al ombligo con dinero de otros. A partir de ahora, esas camarillas, culturales o culturetas, realizarán impactantes fuegos luminotécnicos de a dos velas.
Vale.
Hoy, el Diario del mismo nombre publica una información sobre Afganistán, al hilo de la muerte del Cabo Cabello Santana, y sobre unas declaraciones de Rubalcaba en las que el ministro del Interior afirma que aquello no está saliendo bien. En esa información se alude a que “miembros del PSOE” señalan que hay que “hay que explicar mejor el despliegue militar”. Por supuesto, miembros del PSOE que no se identifican. Vamos, que lo que dijo Rodríguez Ibarra antes del último Comité Federal socialista era cierto: que algunos no dicen lo que tienen o lo que quieren decir donde deben hacerlo y se escudan en el off the record para dar de comer a la prensa.
Dejando aparte el recurso a las “fuentes generalmente bien informadas”, eso de explicar mejor el despliegue militar tiene mucho sentido, especialmente en zonas como Extremadura, cuyos cargos políticos, de todos los partidos, adolecen de una notable falta de cultura en materia de Defensa.
El año pasado, en octubre, con motivo del Ágora, se organizaron unas jornadas de seguridad y defensa a la que asistieron algunos diputados socialistas a la inauguración, pero no al desarrollo de las mismas. Del PP, nadie, ni a la inauguración siquiera. Tampoco se vieron cargos públicos de áreas que tienen mucho que ver con la Defensa Nacional, que es un concepto que no se limita solamente a las Fuerzas Armadas, que no es un asunto que competa exclusivamente a las FAS.
La falta de cultura de Defensa de la clase política extremeña es abrumadora. Rara vez se hacen declaraciones públicas, y cuando se hacen, normalmente con motivo de alguna celebración o de alguna audiencia entre autoridades, la falta de conocimientos es notoria.
Esa falta de cultura de Defensa se aprecia también, ¡y cuánto! en las relaciones institucionales ordinarias, en las que el protocolo es lo único que más acertadamente se lleva. Pero en cuanto a competencias y relaciones entre administraciones, el desconocimiento mutuo es evidente.
Y si los dirigentes políticos son ignaros en la materia, ¿cómo explicarán a los ciudadanos el despliegue en Afganistán? O como hace el PP, con qué facilidad, sin saber a lo que realmente se refieren ellos mismos, tratan de convencer a los ciudadanos que España está en guerra. Claro, que para que haya una guerra no explican contra quién estaría España en guerra, ni explican que la presencia española en Afganistán es dentro de una misión de la OTAN en cumplimiento de una resolución de la ONU, por cierto, prorrogada hoy mismo.
Entre los dirigentes que no saben de qué van los asuntos de la Defensa y no pueden explicarlo, y los que, con el mismo grado de desconocimiento solamente repiten como loros los argumentarios que les mandan, los ciudadanos terminan recurriendo a lo más fácil (no lo más sencillo) y pensando y diciendo que España está en guerra porque un cabo, el Cabo Cabello Santana, ha muerto en Afganistán.
El Cabo Cabello Santana ha muerto en Afganistán en el cumplimiento de una misión aprobada por la ONU y encomendada a la OTAN, y lo primero que hay que explicar, lo primero, es que la ONU no declara la guerra a ningún país, a ningún territorio, a ninguna etnia.
Vale.