Archivos para Caja de Extremadura

En las últimas fechas, se viene observando en la Calle de San Pedro, de Cáceres, un vallado de obra que cubre la fachada del edificio que fue Hotel Las Marinas, y que todavía conserva los letros de Hotel, Cafetería y la placa de hotel. Pero no es una obra encaminada a reabir el mismo o a acondicionarlo para otros usos. Se trata de una obra… en el edificio medianero.
El Hotel Las Marinas fue, a comienzos del milenio, abierto al público, con muchas dificultades para obtener las licencias tanto de obra como luego la licencia de apertura. Y tuvo que cerrar. En 2004, tras resolver diversas dificultades técnicas, el hotel fue de nuevo abierto al público.
El Hotel, con 18 habitaciones, y una categoría de cuatro estrellas tiene un enclave privilegiado en la ciudad, pero muchas dificultades. Y con esas dificultades arranca el negocio. Fue reabierto en 2005, en diciembre, gestionado por el Grupo Río, que tiene varios hoteles en Extremadura. Y también el Casino, de Badajoz.
Sin embargo, cuando se tramitó el proyecto por los propietarios del inmueble, las cuestiones técnicas, las derivadas de las instalaciones, dotaciones y servicios que es necesario que disponga un negocio de este tipo, fueron el hándicap que, finalmente, lo mantiene cerrado.
Esas dificultades vienen de una superficie de suelo escasa, 186 m2, insuficientes para desarrollar la planta baja y los servicios que necesita, y para una distribución que permita, por ejemplo, una adecuada ordenación edificatoria para bajantes de saneamiento, salidas de humos, etc.
Se trata, por tanto, de un edificio de menos de 200 m2, que cuenta con una planta semisótano de 62 m2 y 5 plantas sobre rasante, para un total de 997 m2.

Cáceres, que aspira (¡lleva tantos años aspirando…!) a ser una ciudad cuya principal industria sea el turismo, necesita pequeños hoteles con encanto, hoteles muy urbanos, de 2-3 estrellas, pero la concepción de Las Marinas, desde un principio, con 4 estrellas, contribuyó a hipotecar tanto el proyecto como la consecución de permisos y licencias. Y, por ejemplo, lo que para un edificio moderno, nuevo, en un espacio adecuado, resulta fácil de proyectar, para este inmueble no lo es tanto.
Dispone, eso sí, de una escalera de acceso de planta baja a planta primera de considerable valor, y que por ello, sería muy deseable que el edificio estuviera abierto. Si no como hotel, sí como cualqueir otro negocio.


En una ciudad, decimos, que aspira a ser turística, con atractivos suficientes para una calidad cultural (que se ve lastrada cada vez más por un catetismo rampante), gastronómica y medioambiental en su entorno más inmediato, son necesarios este tipo de instalaciones.
Hoy, los carteles de se alquila colocados en la fachada, van perdiendo su color, a medida que el tiempo va pasando y el futuro del inmueble también se desdibuja.

Situado justo enfrente de la oficina central de Caja de Extremadura, con su futuro también en el mercado inmobiliario, forma un triángulo con la esquina de Calzados Nati, emblemática y reconocible por sus letreros… y antigua (por vieja) en su visión.
La deprimida situación del mercado inmobiliario, los costes de adecuación de hotel a cualquier otro uso, hacen del edificio del Hotel Las Marinas presa fácil para permanecer cerrado mucho tiempo. Y terminar, como otros muchos inmuebles que venimos repasando, formando la esquelética imagen de Cáceres, una ciudad cerrada por falta de uso.
Alquilar el inmueble, como pone en los carteles descoloridos sin duda puede resultar caro en estos tiempos, ya que la cafetería, por ejemplo, no bajaría de 4.500-5.000 euros al mes, y el hotel, en torno a los 9.000-10.000 euros. Y eso que el hotel, una construcción terminada en el año 2000, por Construcciones Abréu,  creo recordar, tiene “buena pinta”.


El creciente número de edificios, públicos y privados, que van siendo pasto de los cierres requerirían una acción política decidida, valiente, del Ayuntamiento en primero término. Pero la falta de recursos económicos y, sobre todo, y fundamentalmente, la falta de capacidades, de ideas del Partido Popular, encabezado por la alcaldesa Elena Nevado, hacen que los cierres se estén convirtiendo, cada vez más, en una forma del paisaje, en una foto corriente, habitual. Y ni la capacidad municipal, entendida desde el punto de vista de la capacidad política, ni la de la propia ciudad, que parece cada vez más abocada a cerrar los ojos a la realidad, a cerrarse, a ser pasto de la sepultura de la inanidad, sacarán de este dormitar dormido de una ciudad provinciana.
Al final, van a tener razón quienes definen a Cáceres como “un pueblo con rotondas”. Yo le añadiría, un pueblo con rotondas y procesiones. Pero en silencio todo, dormido todo, no vaya a ser que se despierte.
Vale.  

Edificio Caja Extremadura. Cáceres.
En esta serie de entradas sobre la realidad de muchos inmuebles, públicos y privados, de Cáceres, cerrados por falta de uso, esta entrada tiene que ver con un futuro muy incierto, o cierto, que se cierne sobre otro (¿y otros?) edificio de la ciudad.
En el día de ayer, 5 de diciembre, la edición en papel del Diario Regional HOY recogía una información con titular deportivo: “Caja Extremadura escuchará ofertas por su edificio de la calle San Pedro”. Vamos, como el Real Madrid por Kaká. La enjundia de la noticia tiene que ver con la intención de llevar a los trabajadores de “la central” de Cáceres de dicha entidad financiera al Palacio de Mayoralgo, a lo largo de 2013, y, mientras ello se produce, “escuchar ofertas” de posibles compradores. Es evidente que se vende mejor un edificio que está en uso que uno vacío y abandonado. No es mala estrategia, aunque el mercado no está ni para estrategias ni para inversiones.
Diario HOY. Edición Cáceres. 5/12/12
Al leer la noticia, por cierto, inexistente en la edición digital del periódico, se me ha ocurrido incorporar este edificio a los que están sin uso. Porque lo estará, seguramente, porque encontrar un mirlo blanco que lo quiera le va a ser complicado a Liberbank, como se llama el banco que ha engullido, vía CajAstur, a la Caja de Ahorros de Extremadura.
Y me he llevado alguna sorpresa. Por ejemplo, que la ficha catastral del inmueble está coja. Se trata, según la información pública del Catastro, de una parcela con un único inmueble, construido sobre una superficie de 570 m2 y con una superficie construida de 1.620 m2. En la ficha catastral, es curioso, el edificio consta de Planta -1, con 570 m2, y uso comercio, y dos plantas, 04 y 05, de 525 m2 cada una y dedicadas a oficina.
Sin embargo, la propia planimetría pública catastral tiene una leyenda que dice que el edificio tiene -I+V, o -I+I, o -I+VI. Vamos, que en realidad, el edificio tiene, y no hay más que verlo, una planta semisótano respecto a las calles San Pedro y Donoso Cortés, Planta Baja y cuatro plantas más. La aplicación pública del Catastro nos permite medir superficies, que, aunque no resulten muy precisas, si nos dan una referencia muy clara.
Ficha Catastral del Edificio de Caja de Extremadura. Cáceres.

El edificio de Caja de Extremadura en calle de San Pedro, 15 (o Donoso Cortés, 27) no tiene una superficie construida de 1.620 m2 como figura en la ficha pública catastral, sino que su superficie real construida está en torno a los 3.840 m2. Esta curiosidad sería muy interesante para la Hacienda Pública local, porque habría que saber cuál es el importe del IBI (no me extrañaría que hubiera exenciones o bonificaciones por aquello de que la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cáceres se fundó con la participación del Obispado, si no recuerdo mal).
La ficha catastral debería recoger la superficie completa construida, los 3.840 m2 y la cuota del IBI debe ser la que corresponda a esa superficie. Lo mismo el Ayuntamiento descubre ahora que hay quien se ha estado ahorrando durante años alguna cantidad de la contribución.
En cuanto al futuro del edificio, su puesta en el mercado, como también parece el Hotel Alfonso VIII de Plasencia, no es sino la consecuencia de la “reestructuración” del sistema financiero y de las Cajas de Ahorro. El edificio será puesto en el mercado, una parte de sus trabajadores actuales serán trasladados al Palacio de Mayoralgo, y otra parte pasarán a la Av. De la Hispanidad, concretamente al SEXPE.
En un mercado inmobiliario paralizado, este edificio, diseñado y en uso para unas determinadas funciones, lo tiene complicado. Cáceres no es una ciudad que pueda acoger usos para él que no sean oficinas y similares. Y un equipamiento comercial que necesite 3.840 m2, sin parking propio, es muy complicado que pueda ser atractivo.
Edificio Central de Caja de Extremadura. Cáceres.

El futuro de este inmueble, o el cercano edificio que alberga el Aula de Cultura de la Caja, y una residencia que fue de estudiantes (femenina) y ahora residencia para curas, digo, sacerdotes, jubilados, es muy incierto.
A la izquierda, Edificio Central Caja Extremadura. A la derecha Aula de Cultura de la Caja. 
C/ Clavellinas. Cáceres.

Una ciudad, Cáceres, carente de iniciativas públicas y privadas capaces de asumir su propia existencia, no da para que 3.840 m2 construidos, en pleno centro, resulten atractivos. Y atraer inversiones foráneas, en estos momentos, se nos antoja aún más complicado.
Si “los mercados” no lo remedian (y mientras sigan ganando, no lo harán), el destino de este edificio será como el de la ciudad: cerrado por falta de uso.
A ello, habrá que añadir la reciente decisión de la Caja de no contribuir en el futuro a los distintos Consorcios culturales (Gran Teatro, Museo Vostell, etc.) y dedicar todos los recursos de la Obra Social a fines puramente sociales en un contexto de crisis económica. Las consecuencias de esta decisión van a ser letales no ya para esos consorcios y eventos a los que contribuía, sino, sobre todo, para las camarillas culturales o culturetas que han venido rapiñando con buena parte de los recursos que la Caja ha ido disponiendo. Esas camarillas, paletas y catetas, ya no podrán seguir organizándose miradas al ombligo con dinero de otros. A partir de ahora, esas camarillas, culturales o culturetas, realizarán impactantes fuegos luminotécnicos de a dos velas.
Vale.