Archivos para campamento de santa ana


El día 12 de noviembre, el secretario regional del PP, Fernando Manzano, acusaba a la alcaldesa de Cáceres, Carmen Heras, de mantener un “silencio corrupto” en el tema del Protocolo firmado con el Ministerio de Defensa en diciembre de 2008. El señor Fernando desconoce cómo se tratan asuntos que afectan a las Fuerzas Armadas. Su ignorancia sí es cómplice de sus acusaciones infundadas.
Desde la firma del Protocolo se han sucedido algunas noticias (modificación del despliegue de las unidades de la Fuerza, por ejemplo) que pueden afectar al contenido del documento firmado, y también se han sucedido diversos contactos entre el Ayuntamiento, la Junta y el Ministerio, los firmantes.
Ayer, 13 de noviembre (¡qué mala suerte ha tenido usté, señó Fernando!), se reunió la Comisión de Seguimiento del Protocolo, convocada en Cáceres previo acuerdo entre las partes. Las informaciones sobre el contenido de dicha reunión, pueden verse en los medios de comunicación escritos (El Periódico Extremadura, Diario HOY).
La comisión de seguimiento es, fundamentalmente, de trabajo. A ella se llevan las opciones y alternativas sobre cómo materializar las previsiones del documento firmado. Sus avances, sus propuestas, deben ser refrendadas por los órganos con capacidad de decisión de las administraciones firmantes. (Este párrafo es una aportación pedagógica para su comprensión por el señó Fernando, para que no vuelva meter la pata. Aunque me temo que serán necesarias más teóricas).
Queda trabajo por hacer, bastante, y en unas condiciones económicas que no son en nada favorables. El desarrollo del protocolo requiere inversiones específicas de las Admistraciones firmantes, y los presupuestos están orientados, al menos en las gobernadas por los socialistas, a cuestiones de carácter social fundamentalmente. Y en Defensa, las nuevas infraestructuras, como sería la ampliación y acondicionamiento del Campamento de Santa Ana, son una prioridad relegada, objetiva y necesariamente, por otras como la seguridad de nuestras tropas en misiones internacionales, en zonas de conflicto en las que están desarrollando un magnífico trabajo.
La reunión de la Comisión de Seguimiento es una magnífica noticia, porque significa que se está en disposición de materializar el protocolo, y porque el compromiso firmado se refuerza con los trabajos para su cumplimiento.
Vale.

Cuando está a punto de finalizar, según parece, el procedimiento para la aprobación definitiva del Plan General Municipal de Cáceres, se estudia el informe del Ministerio de Defensa, vinculante según establece la disposición adicional segunda de la Ley 8/2007, de Suelo, y en los medios de comunicación escritos (Diario HOY, del Grupo Vocento, y El Periódico Extremadura, Grupo Z) se trata la información desde una perspectiva que induce a los lectores a sacar conclusiones equivocadas. Es probable que el tratamiento periodístico requiera alguna economía de datos, pero no puede transmitirse la sensación de que Defensa actúa desde la arbitrariedad, porque no sería lógico.
En otras entradas de este blog he comentado que las noticias relacionadas con asuntos de la Defensa Nacional no tienen un tratamiento correcto (por ejemplo, la misión en Afganistán, o la sentencia del asesino de Carlos Palomino) por una falta de pedagogía pública en estos asuntos, por la falta de preparación de muchos líderes políticos (y sociales) en esta materia y, especialmente, por una aversión social hacia las fuerzas armadas como consecuencia de su identificación con la dictadura franquista.
En el caso de las limitaciones que el Ministerio de Defensa puede establecer en algunos espacios, y que, como el caso de Cáceres, afecta a desarrollos urbanísticos (y a intereses económicos importantes, no se olvide), el tratamiento de la información ha de tener un componente pedagógico y, sobre todo, que los periodistas conozcan las normas.
Seguramente, a los autores de las informaciones publicadas en el día de hoy les será más sencillo plantear que esas limitaciones vienen impuestas desde el franquismo y, por tanto, desde la arbitrariedad, que conocer que las leyes orgánicas que rigen la acción del Estado en materia de Defensa Nacional, la de 1980 y la vigente, de 2005, facultan al Estado para establecer limitaciones sobre los “derechos sobre los bienes propiedad de nacionales y extranjeros situados” en determinadas zonas, como es el caso del entorno del Campamento de Santa Ana.
Es verdad, por otra parte, que las informaciones publicadas no recogen opiniones de los responsables políticos municipales (ni del equipo de gobierno, socialista, ni de la oposición, el partido popular), y que, al menos, no existen opiniones que perjudiquen, desde el liderazgo social que corresponde a los representantes de los ciudadanos, pero la forma y los conceptos con los que se articulan las informaciones, inducen, sin duda, a fomentar la animadversión social hacia las fuerzas armadas.
También hay que decir que, no en este caso, pero sí en otros, cada vez menos, son las propias fuerzas armadas, a través de acciones de sus miembros las que apuntalan la creación y mantenimiento de opiniones sociales contrarias.
Vale.