Archivos para Génova 13

Morro, S.A.

cercadelasretamas —  marzo 17, 2015 — Deja un comentario

golpear-ordenador

Momento en el que en la sede de Morro, S.A. se destruyen los discos duros de un ordenador cualquiera

Cuando he leído y escuchado hoy que Hacienda dice que el Partido Popular dejó de ingresar al fisco 220.000 € en 2008, pero que eso no es problema porque el Partido Popular es como Cáritas o la Cruz Roja, me he acordado del concepto de empresa privada que se gastan los voluntarios que dirigen la organización con sede social en Génova, 13, de Madrid.

La memoria, que a veces falla, me llevó a recordar cómo Carlos Floriano (por cierto, ¿dónde está, que hace mucho que no se le oye ni ve?) justificaba la destrucción de los discos duros de los ordenadores que Luis Bárcenas, tesorero del Partido No Gubernamental (PNG), con una frase que hoy conviene recordar (escribo esto antes de ver El Intermedio, que seguro que no lo olvidan):

“Floriano no ha querido detallar nada más al respecto [la destrucción de los discos duros], pues considera que “se trata de una práctica que se lleva a cabo en todas las empresas” http://www.cadizdirecto.com/el-pp-borro-los-ordenadores-de-barcenas-porque-formaban-parte-de-su-propiedad.html.

¿En qué quedamos, el Partido Popular es una empresa que justifica en esa condición la destrucción de pruebas en un proceso judicial o es una ong como Cáritas o Cruz Roja, exenta de pagar impuestos?

Creo que sí, que en realidad el Partido Popular es una empresa privada, Morro, S.A., que lleva a rajatabla eso de la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) de tal manera que toda la cuenta de resultados, el balance, es un gigantesco numeral de caridad. Incluidos los beneficios, los beneficios antes de impuestos y que los impuestos, en vez de pagarlos, los reparten en sobres entre los voluntarios que dirigen la sociedad anónima para gratificar sus desvelos.

Que en el membrete de la Agencia Tributaria, responsabilidad última de Carlos Montoro, miembro del consejo de administración de Morro, S.A, se denigre a organizaciones tan necesarias como las ONGs citadas, comparándolas con un partido que, cuando menos, ha obtenido beneficio lucrativo de actividades corruptas, muestra hasta qué punto está corrompido, en todos sus niveles el partido de los nietos del general bajito.

Que en el mismo membrete se pretenda luego decirle a los ciudadanos que paguen sus impuestos, firmado por gente que se declaran democristianos, un pecado de hipocresía y cinismo… a no ser que sean democrátas cristianos ateos, como señalaba el filósofo de la malta Jaume Perich.

A este paso, cualquier día nos encontramos a los de Nuevas Generaciones haciendo cuestaciones con huchas pidiendo para los negritos de Génova, o a Bertín Osborne, la nueva musa del partido de Mariano Rajoy, anunciando un remedo del Sorteo del Oro.

Eso sí, morro, de sobra. Incluso para cuando menos preparados estemos, soltar de nuevo a Carlos Floriano a deleitarnos con alguna de sus disertaciones detalladas y magnificamente elaboradas. A no ser que en este caso estemos ante una obra de caridad y lo hagan para decirnos que en Génova no discriminan a nadie por sus capacidades.

Vale.

La acreditación en sede judicial de que el Partido Popular pagó las obras de su sede central, donde están los despachos de la cúpula del partido, incluidos los de su presidente y presidente del gobierno, con dinero B, plantea muchas cuestiones que están sin aclarar… y que no se aclararán nunca.

Urquijo y rajoy

De izda. a dcha.: Urquijo (arquitecto), Acebes, Bárcenas y Rajoy, demostrando que no se conocían de nada

Puede que algún día se descubra la procedencia del dinero que nutría (¿sigue nutriendo?) la caja B del Partido Popular. Procedencia por supuesto ilícita por cuanto un partido político no puede tener bajo ningún concepto más ingresos que los que se presentan en las cuentas que audita el Tribunal de Cuentas. Todo lo demás es dinero ilícito. Esto puede, quizás, que algún día se conozca. Sería lo único.

Porque… vamos a ver.

El PP realiza obras en su sede por las que paga en dinero negro 1.700.000 € según lo acreditado en sede judicial. ¿Era ese el total del importe de las obras? En la actual fase de instrucción del procedimiento, desde el PP se pretende que toda la responsabilidad de esa cuantía recaiga en el arquitecto Urquijo (ese gran desconocido para Rajoy, Acebes y Bárcenas), de manera que, incluso, podría imputársele un delito fiscal que quedaría, seguramente, en la nebulosa de la duda y en la más que probable, artimañas jurídicas, prescripción.

El Partido Popular pagó en dinero negro a la empresa que realizó las obras en su sede. Pero, ¿cuántos trabajadores de todos los oficios relacionados con la construcción y decoración participaron en las obras? Que se sepa, por el Ministerio de Trabajo o por la Consejería correspondiente de la Comunidad de Madrid, no se ha ordenado a la inspección de trabajo ni a la Seguridad Social investigar el asunto. El juez Ruz, tampoco parece haber pedido esa investigación.

Dado que las obras se pagaron, en todo o en parte, con dinero negro, debería saberse cuántos trabajadores intervinieron en ella, cuántos estaban (o no) dados de alta en la Seguridad Social, cuántos tenían contrato con la empresa que se encargó de las obras o con las empresas subcontratadas por esta. También resultaría muy interesante conocer los libros de matrícula de la Seguridad Social de la empresa del arquitecto Urquijo en las fechas en las que se realizaron las obras. O conocer también, si Urquijo subcontrató algunos servicios, algo habitual en el sector (fontanería, electricidad, climatización…) y si los pagos los hizo en dinero A o con el dinero negro que el Partido Popular le abonó.

Si en unas obras de reforma se acreditan 1.700.000 € en dinero negro, es más que probable que hubiera trabajadores sin dar de alta en seguridad social, sin contrato de trabajo… Pero la inspección de trabajo no ha abierto ni una página. El delito fiscal puede esfumarse si el PP consigue (lo tiene fácil, viendo cómo están las cosas en la justicia) pasarle todo el marrón a la empresa del amigo Urquijo.

Pero que hubiera trabajadores sin dar de alta en la Seguridad Social, sin contrato de trabajo, percibiendo retribuciones en negro, pueden constituir un delito contra los trabajadores, un fraude a la Seguridad Social que podrían, en un momento dado, llevar a una situación judicial y penal más grave a la empresa de las obras y a que el arquitecto Urquijo decidiera no comerse él todo el marrón y repartir un poco la mierda entre los amigos de la foto.

Vale.

Ahora, después de la sesión de maitines de la famiglia genovesa del lunes, Mariano Rajoy lanza una propuesta inspirada por Arriola: “Si ha sido Podemos, barremos en la elecciones”, recordando su gran análisis del atentado del 11-M.

A Mariano Rajoy alguien, Arriola i supose, le ha dicho que diga que en las próximas elecciones municipales de mayo de 2015 (que coincidirán con las autonómicas y las generales, no se olvide) será alcalde el cabeza de la lista más votada. Como Ana Botella, mismamente.

A esa idea le han dicho a Mariano que la llame “regeneración democrática”. Pero quien se lo ha dicho ha echado números tras el susto de las europeas y ha llegado a la brillante y regeneradora conclusión de que como en la derecha (incluyendo la extrema derecha) está solo el Partido Popular y el bipartidismo social va a seguir existiendo, considera que la suma de todos los votos de la derecha siempre será la lista más votada ante la fragmentación de la izquierda.

Hacer juegos de manos con las leyes electorales ahora que el juez Ruz está demostrando que los juegos los hacían con la financiación ilegal vuelve a ser norma de una derecha enfangada de mierda hasta las cejas de Mariano. La propuesta del Partido Popular tiene de regeneración lo que Mariano de demócrata.

Solamente es de esperar que la “construcción legal de la propuesta” la explique Carlos Floriano. Perdón, esta frase se me ha colado de rondón.

Cuando los números electorales de las europeas se trasladan, tal cual, a un futuro escenario municipal, el pánico ha entrado entre los analistas, que pagamos todos, a sueldo de Génova. Y se han dicho: “si en la izquierda esa tienen a Podemos, nosotros podemos hacer la ley como nos salga del níspero”. Y dicho y hecho.

“Venga, Mariano, tú sal ahí y lo dices. Dices que en las próximas elecciones municipales será alcalde el cabeza de la lista más votada”. Ni coaliciones de rojos, sociatas, podemistas y otros similares.

Cuando a esta propuesta “a beneficio del inventario de la izquierda atomizada” se atreven a llamarla regeneración, demuestran la falta de creencia que tiene Mariano Rajoy en la democracia. Los ciudadanos votamos las propuestas que consideramos más acordes para la gestión municipal. Por ejemplo, los madrileños votaron mayoritariamente a Ana Botella, y ahí la tienen, poniendo bicis de alquiler por las calles para que los guiris vaya a la Plaza Mayor a tomarse una relaxing cup.

Las elecciones son la expresión del sentir político de los ciudadanos, no la elección del consejero delegado de una empresa del IBEX 35. ¿O sí?

Para el Partido Popular, se vote lo que se vote (en el actual panorama electoral) siempre resultará su lista la más votada. O lo que es lo mismo: han echado cuentas y le sale que tienen el paquete accionarial más grande, frente a pequeños accionistas. Y quieren blindar a sus consejeros delegados frente a aventuras de unos cuantos grupillos que tienen acciones no se sabe por qué.

Que a la supresión de algo tan importante en política, los acuerdos entre partidos y coaliciones, el tal Mariano Rajoy le llame regeneración demuestra hasta qué niveles está llegando la derecha en su afán de destruir la democracia.

Vale.

En España, entre la doctrina jurídica asentada y la lentitud de la Justicia, es lo más habitual que, cuando se sustancia un affaire en sede judicial, lo ḿás probable es que la culpa sea… del muerto. Seguramente la memoria de cada uno nos recuerde casos. Es lo más recurrido, y suele dar buenos resultados. Sobre todo, cuando el asunto es más elevado en disputas económicas, cuanto mayor es el importe, económico, de lo mangado.

Es lo más habitual, cargarle el muerto al muerto.

Las declaraciones de imputados y testigos que pasan ante el Juez Ruz (ese que sufre de sarpullidos cuando le solicitan las partes que orden el registro de la sede del Partido Popular) por el asunto Gürtel, pero, sobre todo, por la doble (¿triple, quizás?) contabilidad del partido del gobierno, por los sobres, el dinero negro, las comisiones ilegales (¿hay comisiones legales habiendo contrato públicos por medio?), todos le echan la culpa al muerto.

Y el muerto es Bárcenas.

Para la dirección del Partido Popular, su compañero de ejecutiva hasta 2013, hasta enero de 2013, que le seguían pagando, Luis Bárcenas, es el muerto al que cargarle todas las fechorías que ellos cometieron por acción, por comisión y por omisión. Y todo aquello de lo que no son capaces (el cadáver está caliente y puede revolverse) de cargar sobre el ataúd de Soto del Real resulta de una amnesia selectiva propia de estudio. Y propia de sinvergüenzas.

Los dirigentes del Partido Popular y los medios de comunicación a su servicio y propaganda consideran que Luis Bárcenas ya es un cadáver que no puede producir más aspavientos, ni más sobresaltos. Porque todos acusan a Bárcenas de haber robado al PP. Es decir, que el tesorero, y antes gerente, del Partido que ahora gobierna, hacía y deshacía a su antojo y la cuadrilla de inútiles conmilitones, con el inútil mayor, Mariano Rajoy a la cabeza, no se enteraban.

Prefieren pasar por engañados, por inútiles, antes de asumir que Bárcenas, el cadáver exquisito, era el pagador de los sobres que les permiten vivir por encima de nuestras posibilidades, era el cobrador, en nombre del partido, de las comisiones que los grandes empresarios de las empresas constructoras soltaban por nada (¡ja!).

La pandilla de ignorantes de lo que pasaba en su casa, Génova, 13, que más que la que sede de un Partido es una pocilga, una fosa séptica llena de detritus, esa pandilla ahora gobierna a sueldo de Merkel y los mercados en contra de los ciudadanos.

Y le echan la culpa al muerto.

Para esta cuadrilla de sicarios ineptos, Bárcenas es un mal sueño. Ya no se acuerdan del muerto. Ya no le llevan flores. Claro, porque El Muerto ya no reparte sobres, ya no escribe anotaciones, ya no dispone de ordenador en el que ir acumulando navajas, ya su cuñado no ejerce de jefe de seguridad de La Pocilga.

Bárcenas ya no manda. Bárcenas ya no reparte sobres. Bárcenas ya sabe que lo gerentes territoriales han sido removidos, para eliminar incómodos testigos de recibos como el de la comisión de 200.000 € para el Partido Popular de Cospedal.

El recurso a la mala memoria selectiva se complementa con echarle la culpa al muerto. Y no hay que olvidar que otro tesorero, el anterior a Bárcenas, ha sufrido dos accidentes domésticos de lo más raro.

Ahora, Bárcenas es el muerto sobre el que echar mierda, toda la que ya rebosa por la fosa séptica de Génova, 13.

Vale