Archivos para juez Ruz

La acreditación en sede judicial de que el Partido Popular pagó las obras de su sede central, donde están los despachos de la cúpula del partido, incluidos los de su presidente y presidente del gobierno, con dinero B, plantea muchas cuestiones que están sin aclarar… y que no se aclararán nunca.

Urquijo y rajoy

De izda. a dcha.: Urquijo (arquitecto), Acebes, Bárcenas y Rajoy, demostrando que no se conocían de nada

Puede que algún día se descubra la procedencia del dinero que nutría (¿sigue nutriendo?) la caja B del Partido Popular. Procedencia por supuesto ilícita por cuanto un partido político no puede tener bajo ningún concepto más ingresos que los que se presentan en las cuentas que audita el Tribunal de Cuentas. Todo lo demás es dinero ilícito. Esto puede, quizás, que algún día se conozca. Sería lo único.

Porque… vamos a ver.

El PP realiza obras en su sede por las que paga en dinero negro 1.700.000 € según lo acreditado en sede judicial. ¿Era ese el total del importe de las obras? En la actual fase de instrucción del procedimiento, desde el PP se pretende que toda la responsabilidad de esa cuantía recaiga en el arquitecto Urquijo (ese gran desconocido para Rajoy, Acebes y Bárcenas), de manera que, incluso, podría imputársele un delito fiscal que quedaría, seguramente, en la nebulosa de la duda y en la más que probable, artimañas jurídicas, prescripción.

El Partido Popular pagó en dinero negro a la empresa que realizó las obras en su sede. Pero, ¿cuántos trabajadores de todos los oficios relacionados con la construcción y decoración participaron en las obras? Que se sepa, por el Ministerio de Trabajo o por la Consejería correspondiente de la Comunidad de Madrid, no se ha ordenado a la inspección de trabajo ni a la Seguridad Social investigar el asunto. El juez Ruz, tampoco parece haber pedido esa investigación.

Dado que las obras se pagaron, en todo o en parte, con dinero negro, debería saberse cuántos trabajadores intervinieron en ella, cuántos estaban (o no) dados de alta en la Seguridad Social, cuántos tenían contrato con la empresa que se encargó de las obras o con las empresas subcontratadas por esta. También resultaría muy interesante conocer los libros de matrícula de la Seguridad Social de la empresa del arquitecto Urquijo en las fechas en las que se realizaron las obras. O conocer también, si Urquijo subcontrató algunos servicios, algo habitual en el sector (fontanería, electricidad, climatización…) y si los pagos los hizo en dinero A o con el dinero negro que el Partido Popular le abonó.

Si en unas obras de reforma se acreditan 1.700.000 € en dinero negro, es más que probable que hubiera trabajadores sin dar de alta en seguridad social, sin contrato de trabajo… Pero la inspección de trabajo no ha abierto ni una página. El delito fiscal puede esfumarse si el PP consigue (lo tiene fácil, viendo cómo están las cosas en la justicia) pasarle todo el marrón a la empresa del amigo Urquijo.

Pero que hubiera trabajadores sin dar de alta en la Seguridad Social, sin contrato de trabajo, percibiendo retribuciones en negro, pueden constituir un delito contra los trabajadores, un fraude a la Seguridad Social que podrían, en un momento dado, llevar a una situación judicial y penal más grave a la empresa de las obras y a que el arquitecto Urquijo decidiera no comerse él todo el marrón y repartir un poco la mierda entre los amigos de la foto.

Vale.

En España, entre la doctrina jurídica asentada y la lentitud de la Justicia, es lo más habitual que, cuando se sustancia un affaire en sede judicial, lo ḿás probable es que la culpa sea… del muerto. Seguramente la memoria de cada uno nos recuerde casos. Es lo más recurrido, y suele dar buenos resultados. Sobre todo, cuando el asunto es más elevado en disputas económicas, cuanto mayor es el importe, económico, de lo mangado.

Es lo más habitual, cargarle el muerto al muerto.

Las declaraciones de imputados y testigos que pasan ante el Juez Ruz (ese que sufre de sarpullidos cuando le solicitan las partes que orden el registro de la sede del Partido Popular) por el asunto Gürtel, pero, sobre todo, por la doble (¿triple, quizás?) contabilidad del partido del gobierno, por los sobres, el dinero negro, las comisiones ilegales (¿hay comisiones legales habiendo contrato públicos por medio?), todos le echan la culpa al muerto.

Y el muerto es Bárcenas.

Para la dirección del Partido Popular, su compañero de ejecutiva hasta 2013, hasta enero de 2013, que le seguían pagando, Luis Bárcenas, es el muerto al que cargarle todas las fechorías que ellos cometieron por acción, por comisión y por omisión. Y todo aquello de lo que no son capaces (el cadáver está caliente y puede revolverse) de cargar sobre el ataúd de Soto del Real resulta de una amnesia selectiva propia de estudio. Y propia de sinvergüenzas.

Los dirigentes del Partido Popular y los medios de comunicación a su servicio y propaganda consideran que Luis Bárcenas ya es un cadáver que no puede producir más aspavientos, ni más sobresaltos. Porque todos acusan a Bárcenas de haber robado al PP. Es decir, que el tesorero, y antes gerente, del Partido que ahora gobierna, hacía y deshacía a su antojo y la cuadrilla de inútiles conmilitones, con el inútil mayor, Mariano Rajoy a la cabeza, no se enteraban.

Prefieren pasar por engañados, por inútiles, antes de asumir que Bárcenas, el cadáver exquisito, era el pagador de los sobres que les permiten vivir por encima de nuestras posibilidades, era el cobrador, en nombre del partido, de las comisiones que los grandes empresarios de las empresas constructoras soltaban por nada (¡ja!).

La pandilla de ignorantes de lo que pasaba en su casa, Génova, 13, que más que la que sede de un Partido es una pocilga, una fosa séptica llena de detritus, esa pandilla ahora gobierna a sueldo de Merkel y los mercados en contra de los ciudadanos.

Y le echan la culpa al muerto.

Para esta cuadrilla de sicarios ineptos, Bárcenas es un mal sueño. Ya no se acuerdan del muerto. Ya no le llevan flores. Claro, porque El Muerto ya no reparte sobres, ya no escribe anotaciones, ya no dispone de ordenador en el que ir acumulando navajas, ya su cuñado no ejerce de jefe de seguridad de La Pocilga.

Bárcenas ya no manda. Bárcenas ya no reparte sobres. Bárcenas ya sabe que lo gerentes territoriales han sido removidos, para eliminar incómodos testigos de recibos como el de la comisión de 200.000 € para el Partido Popular de Cospedal.

El recurso a la mala memoria selectiva se complementa con echarle la culpa al muerto. Y no hay que olvidar que otro tesorero, el anterior a Bárcenas, ha sufrido dos accidentes domésticos de lo más raro.

Ahora, Bárcenas es el muerto sobre el que echar mierda, toda la que ya rebosa por la fosa séptica de Génova, 13.

Vale