Casta o élite

cercadelasretamas —  julio 19, 2014 — Deja un comentario

Casta.

(Der. Del gót. Kastan; cf. ingl.cast).

1.f. Ascendencia o linaje. Se usa también referido a los irracionales.

2. f.En la India, grupo social de una unidad étnica mayor que se diferencia por su rango, que impone la endogamia y donde la pertenencia es un derecho de nacimiento.

3. f. En otras sociedades, grupo que forma una clase especial y tiende a permanecer separado de los demás por su raza, religión, etc.

4. f. Especie o calidad de algo.

5. f.Zool. En una sociedad animal, conjunto de individuos especializados por su estructura o función. Se usa en especial referido a los insectos sociales, como la obrera en una colmena.


Élite o elite.

(Del fr. élite).

1.f. Minoría selecta o rectora.

Las definiciones que preceden son las literales de la www.rae.es para dos conceptos, uno visible, permanente, sobre todo desde la última campaña electoral, donde Podemos y su máximo referente, Pablo Iglesias, han fijado el concepto de casta como elemento único del objetivo político.

Cuando escucho a Pablo Iglesias o a cualquiera de su círculo más próximo (Iñaki Errejón, Juan Carlos Monedero, especialmente), el concepto de casta es contrapuesto a “la gente”. La gente (no he transcrito el artículo de la RAE para este vocablo por su extensión) es el espectro demográfico al que Pablo y sus ¿discípulos? ¿correligionarios? ¿colegas? ¿compañeros? se dirigen. Los analistas que están publicando artículos sobre el “fenómeno Podemos” han ido decantándose (los contrarios, es evidente) por la descalificación global, la mayor parte de las veces con arquetipos repetitivos: bolivarianos, financiados por el régimen venezolano, y, con más finura, han acuñado un concepto que parece que ha calado (una vez que lo ha utilizado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría): Pablo Iglesias y Podemos dicen a la gente lo que la gente quiere oír.

Sin embargo, en el discurso político de Pablo Iglesias, además de muy interesantes propuestas políticas, lo que me llama la atención es la construcción literaria.

Porque los dos conceptos sobre los que se asienta el lenguaje de Podemos, la casta y la gente pueden analizarse según su utilización. Así, cuando tratan asuntos políticos, la casta son las direcciones del PSOE y PP. Si los asuntos son económicos, la casta son las direcciones de los bancos o la patronal. Pero, por ejemplo, en asuntos culturales no he escuchado (al menos yo) que se refieran a la casta, porque para Podemos, los mayores representantes culturales forman parte de “la gente”. Claro, porque hablar de casta cultural incluyendo a Arturo Chatín Fernández, Purificación Martín Aguilera o Norberto Juan Ortiz Osborne parecería demasiado fuerte.

La casta es un concepto que puede servir para definir cualquier estructura de poder establecida, ya sea política, militar, eclesiástica, económica… que se oponga a los intereses de “la gente”.

En este discurso de Podemos, la utilización de “la gente” es simétrica a otro que, con la misma finalidad, la de fijar territorio demográfico, utiliza la derecha: “la mayoría silenciosa”. Así, mientras “la gente” ha de confrontarse con la casta, “la mayoría silenciosa” es el soporte de esa casta.

Ess curioso que mientras la izquierda, más o menos escorada, ha encontrado un referente demográfico simple (“la gente”), la derecha en el gobierno utiliza un concepto puramente franquista (y que tiene sus raíces en el III Reich), el de “la mayoría silenciosa”.

Sin embargo, en este discurso conformado por Pablo Iglesias, docente en Ciencias Políticas, no se olvide, existe una asimetría: la confrontación entre casta y “la gente” está cuantitativamente desequilibrada. La casta son unos pocos, mientras que la gente es la mayoría que no está de acuerdo con el proceder y comportamiento de aquella.

¿Cómo resolver esta asimetría? Pues incrustando en esa asimetría una bisagra para que, en nombre de “la gente”, sea la que se enfrente a la casta. Y ahí es donde aparece la élite. La élite formada por los Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Iñaki Errejón… y en cada uno de los círculos los que vayan surgiendo para construir “equipos” con los que tratar de ganar las elecciones.

Las élites dirigentes de Podemos van entrando cada vez más en los círculos mediáticos (al servicio de la casta, no se olvide, de la casta económica y política) y son siendo cada vez más conocidos. Esas élites deberán demostrar dos capacidades: la capacidad de resistir ideológicamente la presión mediática y, sobre todo, la capacidad de resistir psicológicamente esa presión. Ya se sabe que la fama es mala enemiga del equilibrio emocional.

Claro, que ni a Pablo Iglesias ni a sus ¿discípulos? ¿correligionarios? ¿colegas? ¿compañeros? se les ha planteado su papel de élite. Históricamente, y eso en Ciencias Políticas es un capítulo importante, son las élites, han sido las élites intelectuales las que han dirigido las revoluciones, los cambios, a “la gente” para la consecución de metas políticas. Y también ha habido élites en otros ámbitos, pero la situación planteada por la irrupción de Podemos nos lleva directamente al concepto de élites políticas, en este caso, trufadas de una sólida formación intelectual.

Así, mientras que se confrontan “la casta” con “la gente”, mientras “la casta” en el poder se defiende en el escudo de la “mayoría silenciosa”, aparece un territorio de nadie en el que ha quedado el PSOE, y un campo de trabajo sin roturar en el que las élites de Podemos van marcando surcos.

Vale.  

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