Archivos para November 30, 1999

En fechas recientes hemos visto a través de los medios de comunicación cómo un hotel de cuatro estrellas, el Ceres Golf, dejaba de prestar servicios, al cesar la cadena hotelera que lo venía gestionando. También, otro hotel de la misma categoría, el Palacio de Oquendo, ha sido noticia porque el grupo NH, que lo adquirió a la cadena Meliá, tiene planteado un ERE que afectaría a una parte importante de la plantilla, lo que, al menos, podría suponer la pérdida de una parte de las habitaciones de que dispone dicho establecimiento.

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Paseando por la Plaza Mayor, cuando deja la lluvia, llegamos al final de los soportales, camino de la Plazuela de Las Cuatro Esquinas, y nos encontramos con el anuncio de la venta de un pequeño hotel, el Arabia Riad, una apuesta reciente de emprendimiento que, a lo que parece, no ha cuajado.

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Cada uno de los tres establecimientos citados tiene un componente distinto. El Hotel Ceres Golf nació al socaire de una Ley (llamada de Oferta Turística Complementaria, pero conocida como Ley de las Pelotas) que pretendía potenciar la construcción de campos de golf como reclamo turístico. Hoy, los “alojamientos turísticos en régimen de propiedad” conforman una urbanización privada, con múltiples problemas, en suelo urbano, pero cuya recepción por la administración, por el Ayuntamiento, parece inviable. Y el hotel, como demuestra el cese en su explotación por la cadena que lo gestionaba, demuestra el fracaso del modelo.

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El Hotel Palacio de Oquendo fue bautizado así por la cadena NH cuando lo adquirió al Grupo Meliá, que había iniciado con él una línea de negocio de “hoteles con encanto” en ciudades de interior que no era más que establecer una competencia comercial con los Paradores Nacionales. Hoy, inmerso en un ERE el grupo NH, el futuro laboral de buena parte de sus trabajadores está comprometido y la apuesta de un turismo de calidad (es decir, de buen poder adquisitivo) en la ciudad de Cáceres se tambalea.

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Porque lo que en realidad deja ver esta pérdida de capacidad hotelera no es sino la ausencia de un modelo de desarrollo turístico de la ciudad. La inexistencia de un modelo de ciudad y de cómo incardinar en ese modelo el turismo como fuente de negocio. La mayoría absoluta de la que goza el Partido Popular es, también, la absoluta falta de ganas de trabajar por la ciudad. Mientras el gozo esté en disfrutar de esa mayoría y de convertir al Ayuntamiento en una sucursal de la BBC, la ciudad va muriendo, paulatinamente, por falta de uso.

Hasta ahora, esta serie de entradas sobre esa falta de uso se ha referido, básicamente, a inmuebles cerrados hace tiempo, en su mayoría edificios oficiales o privados, pero esta emulsión de noticias negativas sobre la inexistente industria turística local, nos lleva a plantearnos que más allá de los muros de la ciudad (no me refiero a la muralla, me refiero a esos muros imaginarios que nos separan del mundo) no hay nada. No ofrecemos nada atractivo. La gente que viene, viene, nos mira (creo que ni siquiera nos ve), algunos compran una chacina barata, o un queso de menos de 10 euros y se van.

El turismo de calidad no se consigue sólo con postales de la ciudad monumental, única idea que han tenido los concejales del PP desde junio de 2011, o con poner códigos QR que son una oferta de alguna empresa, o tener unas pantallas colocadas y sin uso durante dos años… El turismo de calidad se consigue añadiendo al valor que tienen la ciudad y nuestro entorno un valor añadido, el de la cultura. Convertir a Belén Esteban o a la Duquesa de Alba en iconos pop, no es suficiente, ni mucho menos. La cultura no es un día una ocurrencia y hasta el año que viene. No es aquello de tener la frente estrecha estrecha, como los paisanos de Gila, que les entraban las ideas a rastras, una cada año, los años bisiestos dos.

La cultura debe ser un trabajo de 365 días al año, debe ser un generador de empleos directos e indirectos. Pasear un día laborable por la ciudad antigua, y encontrarse todo cerrado, prácticamente, con la mayoría de los edificios sin nada que ofrecer a los visitantes, sin un modelo de ciudad en el que apoyar campañas publicitarias, demuestra tristeza, desazón. Y muestran a quienes nos visitan la indolencia de quienes nos gobiernan.

Esto, que históricamente ha sido así durante casi todas las legislaturas democráticas, ha llegado a un momento de inacción total. Las corporaciones anteriores han tenido, con más o menos acierto, la valentía de promover modelos en los que apoyar propuestas concretas. El Partido Popular que gobierna ahora, ni siquiera se ha planteado un modelo. Ni siquiera se digna en copiar cosas que se hacen en otros sitios. Simplemente, gozan de su mayoría absoluta, encantados de haberse conocido. En copiar, por ejemplo, el modelo (salvando las distancias) de Toledo, sin ir más lejos.

Vale.

La importación del escrache para visualizar las protestas contra los desahucios y otros desmanes de un sistema claramente cuestionado, ha puesto en actitud beligerante a los políticos (principales destinatarios de los escraches) y a una caterva mediática al servicio de los mismos que han originado y se han beneficiado de un modelo económico a mayor gloria de la especulación.

El escrache es un método de protesta basado en la acción directa. Y la finalidad es influir en la toma de decisiones políticas futuras o en la modificación de normas existentes.

Siguiendo un modo de expresión actual, el escrache es de pobres. Porque la acción “directa” para influir en la toma de decisiones políticas existe desde siempre. Pero mientras que la prensa fascista española (el 90%, o más, de los medios) condena los escraches por violentos (no lo son, pero la verdad no les importa) hace de portavoz del escrache institucionalizado: el lobby.

Dice la Real Academia Española de la Lengua que la voz inglesa lobby se refiere a “grupo de personas influeyentes, organizado para prfesionar en favor de determinados intereses”. ¿En qué se diferencia, por tanto, el escrache que se realiza a las puertas de los dirigentes políticos que tienen que votar la ILP contra los desahucios, del “almuerzo de trabajo” que esos mismos dirigentes políticos despachan con una “asociación de empresarios”?

La finalidad es la misma. Cambia el modo. Pero, claro, mientras el escrache se hace en la calle (por eso es “de pobres” sin casa), la reunión del lobby con los legisladores o cargos públicos se desarrolla en lujosos restaurantes, lejos de la mirada indiscreta y con agentes de seguridad en la puerta.

En los EEUU los lobbys están regulados e identificados, en registros de intereses y se conocen quienes lo forman, quienes lo dirigen y cuáles son sus objetivos. En nuestro país, los lobbys no existen, los legales y regulados. Porque claro que existen. Y son variantes de la historia política de nuestro país, cuando las familiar pudientes con varios hijos repartían las “funciones” que cada uno de ellos deberían asumir: el mayor, para continuar la saga familiar, el segundo, a la carrera militar o eclesiástica, la hija mayor, a casarla con un buen partido, la segunda, a un convento para ser abadesa, y el hijo golfo/tonto/flojo a Madrid, a hacer política y a cuidar los intereses familiares evitando que se aprobaran leyes contra ellos.

Esos hijos que las familias mandaban en el siglo XIX a Madrid a proteger los intereses familiares son hoy los que forman las “asociaciones de empresarios”, los que organizan (les organizan, porque no saben) ferias comerciales, reuniones de trabajo, simposios, almuerzos… escraches finos para consguir mantener sus negocios e intereses.

Los escraches que estamos viendo un día sí y otro también no son más que lobbys que tratan de conseguir lo mismo: la patronal bancaria es contraria, por supuesto, a la dación en pago, el Partido Popular también, y para ello conforman una alianza apoyada en una sociedad de socorros mutuos, cuyos voceros, esos periodistas a sueldo de empresas cuyos accionistas mayoritarios son los bancos y que están en la nómina del PP como “opinadores de plantilla”, extienden la falsa opinión de que los escraches son violentos y los latrocinios que cometen los lobbys no existen.

Vale.

En la última reunión del Consejo de Ministros, la de 22 de marzo, se aprobó la oferta de empleo público para 2013, y en la referencia oficial de Moncloa puede leerse, al final de la explicación de la OEP 2013 lo siguiente: “Por último, en próximas fechas, el Consejo de Ministros aprobará los correspondientes Reales Decretos de Oferta Pública de Empleo para el Cuerpo de la Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y Fuerzas Armadas.”

Al hilo de esta referencia, la Revista Digital Atenea (www.revistatenea.es) publicaba una información, de Joaquín Calderón, fechada el lunes 25 de marzo, en la que se lee, entre otras cosas, que “Defensa confía en que se cumplan sus pretensiones y que en 2013 se convoquen varios centenares de plazas”. Esta confianza que surge desde Defensa y que Atenea recoge es de gran interés para Cáceres, por cuanto el futuro de una de sus primeras “industrias” (ya algo menos, pero muy importante), el Centro de Formación de Tropa nº 1 depende de que haya oferta de empleo de tropa de nuevo ingreso. Hay que decir, además, que la Revista Atenea dispone de buena información de Defensa.

Está claro que la oferta de empleo de nuevos soldados en las Fuerzas Armadas no depende de la voluntad de los mandos de los ejércitos, y, tampoco, de la capacidad de maniobra del propio Ministro de Defensa. Además, para este, el capítulo 1 de los PGE no parece que sean una prioridad. El que haya una convocatoria depende del Ministerio de Montoro, y es a Montoro al que hay que apretar las clavijas políticas, algo que desde Extremadura ni se quiere ni se quiere hacer por sus correligionarios del Partido Popular, que están encantados de haberse conocido sentados en coches oficiales pero que eso de gobernar y tonterías similares que no, que no va con ellos. Y menos, indisponerse con Montor, que es el que da el visto bueno a las cuentas de la Junta de Extremadura, y el que dispone y ordena en el presupuesto del Ayuntamiento de Cáceres, para cuya alcasenadora Elena Nevado, el Cefot no forma parte del interés general.

En esos buenos, aunque tenues, augurios de una posible oferta de empleo de tropa estábamos el 25 de marzo cuando el 28, tres días después, la Cadena SER hacía pública una información, de Mariela Rubio, en la que, según fuentes de Defensa, “el ministerio planea pedir un nuevo crédito extraordinario al Gobierno para hacer frente a los compromisos adquiridos con las empresas de armamento para 2013”. Claro está que los 1.000 millones de montante del crédito también los tiene que pedir Morenés a Montoro… Hay que dccir, además, que la Cadena SER dispone de buena información de Defensa.

Y aquí es donde surge la cuestión. ¿Qué primará Morenés a la hora de “priorizar” las peticiones a Hacienda? ¿Convendría mejor dotar de nuevo personal a las unidades militares y reponer las bajas que se han producido en los últimos dos años? ¿O le interesará más estar a las buenas con la industria militar? Nótese que en el caso del capítulo 1, del personal, he utilizado el verbo convenir. En el segundo caso, el de los PEAs (Programas Especiales de Armamento) he utilizado el verbo interesar. A quienes tengan familiaridad con la política de Defensa del gobierno de Mariano Rajoy, les sonará la diferencia.

Pero a Cáceres, a los dirigentes (me niego a llamarlos líderes, una palabra totalmente desprestigiada) del Partido Popular de Cáceres y de Extremadura ¿que les conviene o qué les interesa? Les conviene, a sus intereses personales, no molestar a Montoro, y les interesa obedecer a pies juntillas lo que ordene Montoro. Lo que diga Hacienda les parecerá bien. Que el tesorero del Gobierno decida que es mejor “apoyar a la industria militar” porque interesa y que decida que los ejércitos pueden aguantar con lo que tienen (factor humano), porque les conviene, es algo que supera la capacidad de los que mandan en el PP de Extremadura. A Floriano lo dejo aparte, bastante tiene con lo suyo el pobre.

Para que el ministro de Defensa priorice las necesidades de personal sobre las de tener contenta a la industria militar, la alcasenadora Elena Nevado y el presidente del gobierno de los mejores, José Antonio Monago, deberían poner por delante los intereses de Cáceres antes que sus conveniencias personales. Y de lo que pueda decidir Montoro, ni hablamos. Porque ahí solamente hablamos de intereses, y no de los de Cáceres precisamente.

Vale.

Esta serie de entradas sobre inmuebles cerrados por falta de uso arranca una nueva vista, pasando al recinto intramuros. No se trata de contraponerlos a otros situados en partes de la ciudad más modernas sino de ir enseñando algunas incongruencias que resultan llamativas con el permanente y machacón diluvio de superlativos que venden maravillas de la Ciudad Monumental, pero que chocan con descuidos y abandonos clamorosos.

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Subiendo desde la Plaza de San Jorge hacia San Mateo, arranca la Cuesta de la Compañía. Es el trayecto más utilizado por los turistas que nos visitan. Por él se encaminan hacia el Museo de Las Veletas, a visitar el Aljibe árabe, y en el arranque de la Cuesta pueden ver el aljibe al que se accede bajo el suelo de la Iglesia de la Preciosa Sangre.

En el arranque de la Cuesta de la Compañía, la primera puerta se corresponde con un inmueble cuya fachada principal es la conocida como la Casa del Sol.

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La información que sobre este inmueble se recoge en el Plan Especial de Protección de la ciudad de Cáceres hace referencias a elementos derruidos, a una torre desmochada, al escudo de los Solís (de ahí la Casa del Sol) y en los datos que se señalan, aparecen dos usos, uno que se mantiene, residencia de miembros de la Orden de los Jesuitas, y el otro, que en su día fue Residencia de Estudiantes.

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El edificio, en su conjunto, tiene una superficie de suelo de casi 1.600 m2 y de 3.100 m2 construidos. Y solamente una parte, y no la mayor, precisamente, es la que ocupa la actual residencia de jesuitas.

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La falta de uso de la mayor parte del inmueble arranca hace muchos años, cuando poco a poco fue desapareciendo la residencia de estudiantes que, si no recuerdo mal, tenía el nombre de San Luis Gonzaga (algún lector con más memoria… o más años quizá recuerde mejor). El abandono del edificio, en un lugar tan significativo, tan central del Casco Antiguo, es notorio en su exterior y da la sensación de que su interior puede estarlo aún más.

Pasear por la Ciudad Monumental y ver cómo quienes nos visitan miran ventanas y balcones y hacen un gesto de incredulidad sobre lo que ven es algo que los responsables de turismo y cultura de la ciudad deberían valorar.

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El deterioro, por falta de uso, debería, también, haber hecho mella en sus propietarios, en la orden religiosa si lo fuera, o en el propio obispado de la diócesis, para evaluar si la necesaria rehabilitación y uso del edificio pasa por sus medios económicos, por su venta a quien pueda ponerlo en valor o llegar a algún acuerdo con administraciones públicas que lo pudieran hacer… Ah, pero eso ahora no es posible. La crisis económica, y, sobre todo, la crisis del ladrillo llevan camino de perpetuar abandonos como el que muestran las fotografías de la fachada que más ven nuestros visitantes y que reflejan que tampoco nos preocupamos tanto como nos gusta publicitar de una joya que es, además, una de las principales fuentes de ingresos de la ciudad.

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Lo que fue residencia de estudiantes de los jesuitas es hoy una sucesión de puertas y ventanas desvencijadas, cristales rotos, tapiados interiores, suciedad y abandono en el corazón de la Ciudad Monumental.

Vale.

El Consejo de Ministros, en su reunión de hoy, 22 de marzo, ha aprobado la oferta de empleo público para 2013, que incluye en total 1.221 plazas sumando las de nuevo ingreso y las de promoción interna. Según la referencia oficial del Consejo, en próximas fechas, el Consejo de Ministros aprobará los correspondientes Reales Decretos de Oferta Pública de Empleo para el Cuerpo de la Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y Fuerzas Armadas.

Durante el pasado año 2012 y desde que en marzo se conociera la situación práctica de ERE militar en que quedaba el Centro de Formación de Tropa nº 1, muchos dirigentes del Partido Popular de Extremadura, especialmente la alcasenadora de Cáceres, Elena Nevado, y el Presidente de la Asamblea de Extremadura, Fernando Manzano, han hecho diversas declaraciones públicas fiando el futuro del Centro a las futuras ofertas de empleo público.

La de Presupuestos Generales para 2012 fijó en 81.000 el número máximo de efectivos de tropa y marinería de las FAS (Tierra, Mar y Aire), y la vigente Ley de Presupuestos para 2013 rebajó esa cifra a 80.000. En 2012 no hubo oferta de empleo de tropa en las Fuerzas Armadas. ¿La habrá en 2013? Sin duda, habrá oferta de empleo, para mandos y para algunos cuerpos concretos (Sanidad, Jurídico… los denominados Cuerpos Comunes), así como plazas de turno libre para oficiales y suboficiales, y plazas de promoción interna, para el ascenso (de tropa a suboficiales, por ejemplo). También deben convocarse plazas, obligatorias por ley, para facilitar el ascenso dentro de la Escala de Tropa, de Soldado a Cabo, de Cabo a Cabo 1º y de cabo 1º a Cabo Mayor. 

Lo que no está claro es que vaya a realizarse al menos una convocatoria de ingreso de nuevos soldados, de nuevos efectivos de tropa y marinería. De que haya convocatoria de este tipo, y en un número apreciable, dependerá el futuro, la continuidad del CEFOT 1 de Cáceres en gran medida.

El Gobierno, en la referencia del Consejo de Ministros de hoy, lo deja meridianamente claro: en próximas reuniones se aprobará la oferta de empleo para las FCSE y las FAS. Y ahora es cuando le toca a los dirigentes del Partido Popular de Extremadura (me resisto a llamarlos líderes) les toca demostrar que tienen capacidad e influencia dentro de su partido.

Estas cosas hay que decirlas y decirlas claramente. Decir quiénes y por qué, ejerciendo de dirigentes del PP de Extremadura pueden y, sobre todo, deben, hacer valer su influencia… si la tuvieran, que es muy dudoso que la tengan.

José Antonio Monago, Presidente del PP de Extremadura y de la Junta de Extremadura, el de los collons según con quién y para qué. Ahora, para garantizar el futuro del CEFOT 1 de Cáceres debería exigir al Ministro de Defensa que plantee una amplia oferta de plazas de tropa y exigir al Ministro de Hacienda que la dote económicamente. Aviso: no lo hará… y si hubiera oferta, se la apuntará. Pero no moverá un dedo, como no lo ha movido hasta ahora.

Carlos Floriano, Diputado por Cáceres, número 3 del PP a nivel nacional y asiduo colaborador de El Intermedio, programa de humor de La Sexta, también debería demostrar su mando en plaza. Pero mucho me temo que esa plaza se queda en Plaza Marrón. Tampoco moverá un dedo por el CEFOT 1 como no lo ha hecho hasta ahora.

Fernando Manzano. Bueno, mejor no decir nada. Es el Presidente de la Asamblea de Extremadura y Secretario General Regional del PP. A nivel nacional pinta menos que la Pantoja en la RAE.

Este… sí, este… uno que es alcalde de Trujillo y que en noviembre de 2012 organizó una Jura de Bandera junto a Paco Pizarro. Sí, que es senador, vaya, no me acuerdo como se llama. Bueno, tampoco se puede esperar mucho de él. 

Elena Nevado, alcasenadora de Cáceres y Senadora del Reino de España, que se envalentona y atiende al interés general para dejar sin transporte público al Campamento de Santa Ana, donde está el CEFOT 1 y que va al Ministerio junto con un miembro del gobierno de los mejores de Extremadura en visita oficial y tiene que atender a los medios de comunicación (al medio, Canal Extremadura) en la calle y a punto está de ser atropellada por un lumpen que corría perseguido por la pasma. Bueno, pues poco puede esperarse. Eso sí, palabras y más palabras de apoyo, pero hechos, ya se conocen.

Ahora, cuando el propio Consejo de Ministros anuncia que en próximas reuniones se aprobará la oferta de empleo público de 2013 paras las FCSE y las FAS, estos altos dirigentes del Partido Popular de Extremadura debería demostrar con hechos lo que dicen con palabras que se termina llevando el viento o manchadas con la tinta de prensa. Es ahora cuando deben demostrarlo.

Vale.

El Boletín Oficial del Estado publicaba el 16 de junio de 2011 el Decreto 92/2011, de 20 de mayo, por el que se declara bien de interés cultural, con la categoría de lugar de interés etnológico, el poblado minero de «Aldea Moret» en el término municipal de Cáceres. Una larga reivindicación que en diversas ocasiones estuvo a punto de fracasar y hacer olvidar el único y más importante rasgo de industrialización de la ciudad de Cáceres a partir de los aprovechamientos mineros.

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Esta declaración de BIC del Poblado Minero incluye un conjunto de espacios e inmuebles cuyas características se detallan el el Decreto y cuya recuperación va a ser más lenta de lo deseable. Y esa lentitud se achacará por quienes nunca quisieron su conservación a causas económicas. De hecho, así viene sucediendo.

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En los últimos días he podido observar cómo uno de los puntos concretos del conjunto, la Mina de la Esmeralda está sufriendo un cambio que, cuando menos, suscita interés y pone en guardia a quienes consideramos que el Bien de Interés Cultural ha de mantenerse y cumplirse.

La torre de la Mina viene siendo rodeada de un andamiaje que no se sabe la finalidad, puesto que no ha trascendido públicamente que vaya a realizarse ninguna actuación de ningún tipo sobre ella. Y cuando esto sucede, nada bueno puede esperarse.

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Dice el Decreto de Declaración de BIC sobre la Mina de la Esmeralda:

Mina de la Esmeralda.

Esta mina de fosfatos tenía una extensión de 120.000 m2. La mina obtuvo su concesión como mina de fosfatos en 1878, si bien, la concesión de su Demasía es de 1876, por lo que lo más normal es que sea anterior a su demasía.

Actualmente es de las minas que más restos de sus instalaciones conserva y es uno de los pocos ejemplos que quedan para estudiar las viviendas de los mineros asentados junto a los pozos de las minas. Además de poseer la única chimenea que se conserva de los viejos hornos, es también la única que conserva las torres de acero de las instalaciones que abastecían de agua a Cáceres. Para ello se creó la Compañía de Aguas de Cáceres el 21 de Enero de 1899. Actualmente sigue abasteciendo de agua a varias urbanizaciones de la ciudad de Cáceres.

Que sobre ella se esté actuando, porque un andamiaje de ese porte no se coloca para nada, y que no haya trascendido nada, puede deberse a que nada bueno ha de esperarse.

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Compete a las autoridades públicas, Ayuntamiento de Cáceres y Junta de Extremadura, velar por el exacto cumplimiento de las normas que amparan el Patrimonio Histórico, y más especialmente cuando ya existe una declaración de Bien de Interés Cultural.

En concreto, el Anexo descriptivo que se incorpora al Decreto de Declaración de BIC determina, de modo expreso para la Mina de la Emeralda, las condiciones urbanísticas que la protegen y que han de incorporarse al Plan General Municipal de Cáceres y establece que las actuaciones que se realicen solamente serán las que se orienten a su puesta en valor.

Con respecto a la zona de las bocaminas en el cerro de la Mina La Esmeralda, la delimitación del bien de interés cultural coincidirá con el Sistema General de Zonas Verdes / Espacios Libres del Sector de Suelo Urbanizable S 3.02 del Plan General Municipal de Cáceres. Se delimita un entorno de protección que va desde la línea de este Sistema General hasta la línea establecida en esta declaración.

Dentro de la delimitación del bien de interés cultural en este ámbito, sólo se permitirán actuaciones públicas de puesta en valor del mismo. En el entorno de protección los usos permitidos serán los de Zona Verde y edificaciones Dotacionales Públicas correspondientes a las dotaciones locales que se obtengan de la aplicación de los estándares urbanísticos del Sector S 3.02. Todas las actuaciones deberán ajustarse al art. 33 de la Ley 2/1999 de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, y contarán con informe previo preceptivo y vinculante de la Consejería de Cultura y Turismo. Dichas condiciones deberán incorporarse a la normativa del planeamiento de desarrollo del Sector 3.02 del Plan General Municipal de Cáceres.

Resultaría conveniente, cuanto antes, que por la autoridad urbanística, el Ayuntamiento de Cáceres, se aclare si se han concedido permisos o licencias para actuar sobre la Mina de la Esmeralda y en qué condiciones lo hubieran sido, y por la Consejería competente de la Junta de Extremadura saber si esas posibles licencias se ajustan a las determinaciones del Decrecto de Declaración de BIC.

Vale.

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Siguiendo con esta serie de entradas sobre edificios cerrados por falta de uso, en Cáceres, que a este paso se encamina al cierre total, llegamos al número 11 de la Calle Muñoz Chaves, que es definida así en el Plan Especial de la ciudad:

Edificio casa-palacio de amplísimas dimensiones en tres plantas con fachadas a callejón de San Benito y Muñoz Chaves y traseras a Nidos. La principal a Muñoz Chaves con importante composición de huecos jerarquizados con balcones y con recercos y rejas en planta baja. Esquinal labrado en sillería moldurada. Fachada a San Benito sin acabar y huecos elementales. Dos patios, importante escalera y salas.

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El inmueble, del s. XVIII, ya en la redacción del Plan Especial, años 80, se señalaba una condicón deficiente para el inmueble, y fija la propiedad en la familia Trespalacios. Como referencia, al condado de Trespalacios pertenecía la finca denominada Las Golondrinas, en la zona de las Torres (Torreorgaz, Torremocha…) y lugar preferido por cierta nobleza para el ejercicio de la caza fácil con muchos secretarios.

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El Plan Especial, a la vista de un estado deficiente del inmueble, de notable importancia y volumen, reclamaba una rehabilitación rigurosa. Más de 30 años después, la situación sigue siendo deficiente, la rehabilitación sigue siendo necesaria y la calle de San Benito, cerrada, solamente se abre porque en los bajos de este inmueble se guardan algunas andas de pasos procesionales de la cercana iglesia de Santiago de los Caballeros.

Un inmueble como este, situado en un entorno que acoge otros de volúmenes similares (acera de los pares de la calle Muñoz Chaves, donde está la sede del Colegio Notarial, por ejemplo) y junto a la Real Audiencia de Extremadura, debería ser objeto de especial atención. Su condición de edificio privado no exime a las administraciones públicas (Junta de Extremadura, Ayuntamiento de Cáceres) de vigilar que su estado no siga deteriorándose y procurando encontrar las mejores soluciones para que pueda recupararse.

Hace años (años 90) la propiedad planteó alguna alternativa de uso, para dedicarlo a residencia de mayores u hotelero, pero la conformación de sus muros de carga, con una distribución muy extendida en los siglos XVIII a la primera mitad del XX (nos referimos a edificios ya construidos con ciertas características de construcción de inmuebles más industrializada, menos artesanal que los antiguos palacios). Esa distribución interior se caracteriza por el paso de unas estancias por otras, con muros de carga con los huecos de paso, que hacen muy complicada la rehabilitación, que pasaría, en inmuebles como este, por el completo vaciado interior, perdiéndose elementos como la escalera principal o el dimensionado de salas, una de sus características fundamentales, que se aprecia en una primera sala de acceso, en la fachada principal a la calle Muñoz Chaves, de notables medidas.

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Cáceres, cuyo conjunto monumental es merecedor de la distinción de Patrimonio de la Humanidad, no puede permitirse que edificios tan notables como este, de 2.638 m2 de superficie construida, equivalente a 26 viviendas de 100 m2 construidos, vayan demostrando el inexorable e implacable transcurso del tiempo. La fachada, en una calle estrecha, sombría, recibe la humedad y la va tatuando en la fachada, en la mampostería, con signos de una vejez sujeta a una falta de cuidados que no acompaña con la monumentalidad de sus balcones y huecos, cuya verticalidad destacan en la ciudad.

Y este edificio, además, tiene una fachada lateral, la de la calle de San Benito que es un referente en el imaginario local (para ciertas edades, claro). Hasta la construcción de la prisión provincial al sitio de las Vegas del Mocho, a la prisión provincial se accedía por esta calle, a la que da la casa Trespalacios y, también, la Real Audiencia. Y su estrechez era reconocida con el dicho: “más estrecho que la calleja de la cárcel”.

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La fachada a la calle de San Benito, sin terminar como se recoge en el Plan Especial, tiene el encanto, precisamente, de econtrarse sin terminar, lo que le da un pátina de edificio que, terminado, debería ser espectacular… pero también que en vez de saberse que está sin terminar, aparece como una parte ya arruinada.

Vale.

Este dominio http://www.cercadelasretamas.com, es un regalo recibido en el Día del Padre, de @pacohurtado y @zapatosrosas, y también de @chelymd, y también de @mikigazquez, y con este breve texto el agradecimiento y el reto. El agradecimiento por haber recibido el regalo, el reto porque cada nueva entrada será una presencia de ellos. 

Vale.

Ayer, 17 de marzo, el diario El País hacía público un vídeo en el que un grupo de militares, al parecer pertenecientes a la Agrupación “Plus Ultra”, patea a unos irakíes detenidos en la base de Diwaniya. El vídeo es la muestra de un comportamiento execrable, cuyos responsables por acción (los ejecutores de la agresión), por omisión (los que no pusieron los medios para evitar que se produjera la agresión) y por complicidad (los que, si conocieron los hechos, no adoptaron las decisiones de mando que correspondía tomar).
También ayer, cuando el asunto comenzó a tomar cuerpo en la red, especialmente en twitter y facebook, se pudieron apreciar dos cuestiones que conviene diferenciar para colocar el asunto en sus justos términos. En primer lugar, la información pura y dura, y, en segundo lugar, la cascada de estereotipos y lugares comunes.
En el primer caso, la exclusiva de Miguel González, periodista de El País especializado en cuestiones de Defensa y Seguridad, no es, propiamente, una exclusiva ex nuovo, sino la continuación de múltiples noticias publicadas en dicho medio desde la muerte de 7 agentes españoles del CNI en un atentado en Irak, la guerra de Irak en la que el irresponsable Presidente del Gobierno, José María Aznar, y sus ministros y diputados aplaudidores, metieron a nuestro país. De aquel ataque que sufrieron los 7 agentes del CNI resultó la detención del iraquí Al Mayali, que trabajaba de traductor de español. Al Mayali fue detenido por las tropas española, y entregado posteriormente a la autoridad militar norteamericana.
Una de las primeras crónicas sobre Al Mayali que llegó a España fue la remitida por el periodista Gervasio Sánchez y publicada en El País en 2004. Desde entonces, fueron bastantes las informaciones publicadas por dicho medio, entre ellas, las peticiones de Al Mayali de que fuera investigada su detención y también las torturas que le fueron infligidas.
Ayer, con la publicación del vídeo, el periodista Miguel González destacaba en su cuenta de twitter que era la primera vez que existían pruebas de lo que reclamaba Al Mayali, y que lo había hecho incluso por la vía de Amnistía Internacional. Con independencia del modo en que González haya tenido acceso al vídeo, se trata de un testimonio informativo de primer orden. A esta exclusiva respondió, también por twitter, el periodista Gervasio Sánchez, que acusó a El País y a Miguel González de cierta hipocresía, al haber publicado la información 9 años después de que ocurriera. La red se convirtió en un rifirrafe entre ambos periodistas, sumando adeptos en mayor número Gervasio Sánchez, extraordinario profesional, que trabaja de freelance, frenta Miguel González, también reconocido profesional, pero en la plantilla de El País (mejor dicho, todavía en la plantilla del periódico de PRISA).
De esta polémica resultamos ganadores los que buscamos información. Y la encontramos en las múltiples crónicas sobre el asunto publicadas en El País, y los datos “contra crónica” que mueve Gervasio Sánchez.
En el segundo caso, la cascada de estereotipos y lugares comunes sobre torturas, maltratos, fuerzas armadas y soldados en un país como el nuestro en el que la memoria colectiva de un ejército intervencionista no ha desaparecido (como tampoco ha desaparecido el franquismo sociológico que permite que esté gobernando un partido fascista con mayoría absoluta). Sobre estos estereotipos o lugares comunes nada que objetar. La realidad, sin embargo, es otra.
Los hechos denunciados por El País requieren, ya lo hemos dicho, investigación y castigo con agilidad y transparencia. Porque de una adecuada gestión de estos hechos conocidos ahora dependerá que muchos estereotipos puedan caer. Quien más interesado debe estar es el Ejército de Tierra. La Agrupación “Plus Ultra” estaba compuesta en su mayoría por efectivos de la Brigada Mecanizada XI, de la Base General Menacho, en Badajoz. El jefe de la Agrupación era el General de Brigada Fulgencio Coll, al mando de la BRIMZ XI y que tuvo a su cargo, posteriormente, la creación de la UME y ascendió al cargo de Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME).
La investigación debe ser transparente, ágil y alcanzar a todos los comportamientos, no solamente este caso, si los hubiera, porque será el camino para que quienes tienen marcados elementos en absoluto veraces ni reales, puedan tener la tranquilidad de que los hechos se castigan, y que se ponen los medios para evitar que se repitan.
La realidad, para quienes tenemos algún conocimiento del trabajo que hacen las fuerzas armadas españolas en las misiones internacionales es de un comportamiento general justo, eficaz y que tiene el horizonte del respeto a los derechos humanos marcado en todas sus instrucciones.
Esperar a una investigación “siguiendo los caminos del conducto reglamentario” será el pasaporte definitivo a consolidar estereotipos y tópicos que tanto perjudican el trabajo de los soldados. Hacer que la investigación sea rápida, eficaz, transparente y real será una vacuna doble: contra nuevos accesos de maltratadores y para poner sordina a tanto daño nacido, en muchas ocasiones, de la falta de información.
Vale.
El episodio chusco, chapucero, de la filtración de uno de los exámenes de lo que se ha dado en llamar la “ESO del los 1.000 euros” es una muestra más de que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
La ESO de los 1.000 euros no es más que una operación de marketing lanzada para sacar de las listas del paro juvenil, insoportable en Extremadura, a 3.000 jóvenes con la excusa de que terminaran la Educación Secundaria Obligatoria que habían abandonado, en su mayoría, para ganar dinero relativamente fácil en el ladrillo.
Son ya muchas las operaciones de marketing en las que el gobierno de los mejores viene basando, exclusivamente, su acción política. Y es hora de llamar a las cosas por su nombre: lo que ahora, invadidos por los conceptos anglosajones, se llama marketing, siempre ha sido, es y será lo mismo: prensa y propaganda.
La publicidad y la propaganda en las que el gobierno del Partido Popular de Extremadura y su demagogo (no llega a populista) presidente José Antonio Monago asienta todas sus decisiones son una manera, la única que tiene, de huir hacia adelante cuando se carece de capacidad y cuando, consecuencia de esa falta de capacidad, los medios económicos y materiales escasean.
Además, la gotera del examen filtrado llueve a chuzos sobre un fracaso: solamente el 40% de las 3.000 plazas que se dotaron económicamente saldrán adelante… si aprueban el examen. O lo que es lo mismo, lo que fue una operación de propaganda política debidamente alabada por los medios de comunicación (altavoces de una propaganda que se traduce, para ellos, en publicidad institucional), se ha convertido en un fiasco en cuanto a “participación”, y, por tanto, en cuanto al objeto real de la acción propagandística. Como mucho, el gobierno de los mejores no podrá eliminar de las listas de parados jóvenes a 3.000, sino, solamente a 1.200.
La gotera de la filtración del examen es la culminación (a no ser que nos sorprendan con otra chapuza mayor para tapar esta) de algo que ya debería ser palmario a todos: que no puede gobernarse a base de ocurrencias revestidas de presentaciones power points.
Como decía hace unos años el general americano (como el marketing) McCrystall: “el daño que han hecho los powerpoints a las operaciones militares”, ahora ya debería comenzar a decirse: “el daño que hacen las ocurrencias de la propaganda política a los derechos de los ciudadanos”. Y en Extremadura, se ha cerrado ya el círculo. Y el círculo, como habrán aprendido los pocos alumnos de la ESO de los 1.000 euros, es Redondo.
Vale.