Archivos para Consejería de Cultura

No me he equivocado al titular esta entrada con el mismo nombre que se denomina este modesto sitio web. La aparición de unas nuevas grutas en el entorno de Maltravieso y El Conejar, al realizarse obras para la Ronda Sureste de la ciudad de Cáceres, han traído al primer plano los cercados, los campos, las huertas, los riachuelos por los que discurrieron mis primeros años.

Y también me han traído a primer plano la reciente lectura de la edición que el Profesor Cerrillo Martín de Cáceres ha hecho del manuscrito “Abreviatura histórica de la ciudad de Cáceres”, compuesto por el Licenciado Juan Rodríguez de Molina. Si a través de la lectura del libro del profesor Cerrillo se va descubriendo la ciudad que fue Cáceres hasta el siglo XVIII y los rastros, muchos, que de ella quedan, las nuevas grutas descubiertas me completan una visión en el tiempo que se focaliza en la Cerca de Las Retamas.

Recorte de la foto del Vuelo Americano de 1856

Una Cerca situada junto a la de los Pozos del Calerizo de los que tantos años consumimos su agua potable. Una Cerca atravesada por un riachuelo seco las más veces, aunque algunos veranos nos sorprendía con agua abundante, que aprovechábamos para bañarnos.

La fachada principal de la Cerca de las Retamas daba al Camino Viejo de Montánchez, ahora denominado Ribera del Marco, con olmos a ambos lados, que ya en 1956 comenzaban a tener huecos sus troncos, algunos de un metro de diámetro, y que fueron cayendo año a año para alimentar las hogueras de San Jorge, que los más mayores del barrio preparaban.

Terminaba, por esa fachada oeste en una puerta con cancela (casi siempre cerrada, pero que no necesitábamos que estuviera abierta para campar a nuestras anchas entre las retamas) y dos fábricas de piedra enfoscada, y con un escudo nobiliario colocado sobre la parte izquierda.

Los lados norte (cerca de los pozos, hoy denominada Cerca de San Jorge) y este (un olivar al que cuando podíamos, íbamos a rebusco). El lado sur daba a un camino pedregoso, en cuyo margen derecho una pared de piedra limitaba con otra cerca, que con el tiempo fue la Cerca de Los Salas.

Por ese camino pedregoso, siguiendo las veredas que entre los duros salientes del terreno se habían configurado, caminábamos hasta llegar a la Cueva del Oso, hoy Cueva del Conejar.

Ya conocíamos la de Maltravieso, a cuyo interior entrábamos cuando el guarda, El Francés, no estaba. El Francés vivía en lo que hoy es la calle Miño, en la casa medianera con la de Juanito El Chochero y su mujer, que tenían un comercio, en el que aprendió el oficio de despachar Maruchi. Y su hermano Jesús. El señor Francés, como decíamos los muchachos era picapedrero y fue quien descubrió, casualmente, al hacer estallar un barreno, la entrada de la Cueva. Una de las entradas, que había dos, una más grande, de frente, y una más pequeña, a la derecha del arco a modo de portal que tenía, y tiene.

A la Cueva del Oso, ahora del Conejar, también nos acercábamos: allí no había guarda, solo basura y a veces algún perro o algún gato muerto. La entrada era más difícil que la de Maltravieso: había que acceder casi cuerpo a tierra, pero una vez dentro, se podía caminar un poco. Nunca muy adentro, porque el atrevimiento no nos daba para tanto.

También teníamos que tener cuidado cuando aparecían, de la noche a la mañana, los llamados soplaos. Eran unos socavones que aparecían al hundirse la tierra colorá entre peñascos. Unas veces, estos soplaos no eran más que un pozo natural que parecían no tener fin, como uno que apareció en la cerca donde hoy está el supermercado DIA, y en el que estuvieron vertiendo camiones de tierra sin que pareciera que nunca llegaban al fondo.

Otro apareció en la Cerca de las Retamas, en un tiempo en que sus pastos estaban destinados a una punta de vacas. Era grande, y tenía como un pilar de piedra que pareciera la entrada de una cueva, pero que el dueño de las vacas, con buen criterio, consiguió primero cerrar su perímetro y poco a poco rellenarlo: no quería que las vacas se fueran al fondo.

También sucedió, creo que fue en la segunda mitad de los años 60 que una mañana la Charca Musia amaneció seca: toda el agua se había ido por una poza que surgió en el fondo, cerca del muro de cerramiento. En la Charca hubo algún que otro ahogado, precisamente succionado por una de sus pozas.

Cuando surgió la noticia de las nuevas grutas, me acordé de aquellos años y de cosas como las que he comentado (y otras que prefiero no hacer). Porque resulta extraño que siendo el terreno entre la Cerca de los Pozos (o de San Jorge) y la Carretera de Medellín, formando un arco, en lo que hoy es el Residencial Vistahermosa, no hayan aparecido más.

Ha sucedido este hallazgo con una obra pública, y rápidamente se ha puesto en conocimiento de la Consejería de Infraestructuras de la Junta, y de la Consejería de Cultura, entiendo que como parte del necesario seguimiento arqueológico de las obras de la Ronda Sureste.

La Cueva de El Conejar está dentro del Polígono Vistahermosa, desarrollo urbanístico del SUNP-8 del Plan General de Ordenación Urbana de Cáceres, del año 1999. No conozco, aunque espero que sí se haya hecho, tanto un plan de seguimiento arqueológico como parte del Programa de Ejecución y del Proyecto de Urbanización, y de la construcción de cada una de las parcelas resultantes.

Las Consejerías de Infraestructura y de Cultura de la Junta de Extremadura han informado que se realizarán estudios geotécnicos de las grutas encontradas, aunque sería deseable que se ampliaran estos estudios a un área mayor de las mismas, y que se analice el seguimiento arqueológico que se haya debido realizar con motivo de la urbanización del Sector SUNP-8, Vistahermosa.

Vale.

El Boletín Oficial del Estado publicaba el 16 de junio de 2011 el Decreto 92/2011, de 20 de mayo, por el que se declara bien de interés cultural, con la categoría de lugar de interés etnológico, el poblado minero de «Aldea Moret» en el término municipal de Cáceres. Una larga reivindicación que en diversas ocasiones estuvo a punto de fracasar y hacer olvidar el único y más importante rasgo de industrialización de la ciudad de Cáceres a partir de los aprovechamientos mineros.

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Esta declaración de BIC del Poblado Minero incluye un conjunto de espacios e inmuebles cuyas características se detallan el el Decreto y cuya recuperación va a ser más lenta de lo deseable. Y esa lentitud se achacará por quienes nunca quisieron su conservación a causas económicas. De hecho, así viene sucediendo.

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En los últimos días he podido observar cómo uno de los puntos concretos del conjunto, la Mina de la Esmeralda está sufriendo un cambio que, cuando menos, suscita interés y pone en guardia a quienes consideramos que el Bien de Interés Cultural ha de mantenerse y cumplirse.

La torre de la Mina viene siendo rodeada de un andamiaje que no se sabe la finalidad, puesto que no ha trascendido públicamente que vaya a realizarse ninguna actuación de ningún tipo sobre ella. Y cuando esto sucede, nada bueno puede esperarse.

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Dice el Decreto de Declaración de BIC sobre la Mina de la Esmeralda:

Mina de la Esmeralda.

Esta mina de fosfatos tenía una extensión de 120.000 m2. La mina obtuvo su concesión como mina de fosfatos en 1878, si bien, la concesión de su Demasía es de 1876, por lo que lo más normal es que sea anterior a su demasía.

Actualmente es de las minas que más restos de sus instalaciones conserva y es uno de los pocos ejemplos que quedan para estudiar las viviendas de los mineros asentados junto a los pozos de las minas. Además de poseer la única chimenea que se conserva de los viejos hornos, es también la única que conserva las torres de acero de las instalaciones que abastecían de agua a Cáceres. Para ello se creó la Compañía de Aguas de Cáceres el 21 de Enero de 1899. Actualmente sigue abasteciendo de agua a varias urbanizaciones de la ciudad de Cáceres.

Que sobre ella se esté actuando, porque un andamiaje de ese porte no se coloca para nada, y que no haya trascendido nada, puede deberse a que nada bueno ha de esperarse.

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Compete a las autoridades públicas, Ayuntamiento de Cáceres y Junta de Extremadura, velar por el exacto cumplimiento de las normas que amparan el Patrimonio Histórico, y más especialmente cuando ya existe una declaración de Bien de Interés Cultural.

En concreto, el Anexo descriptivo que se incorpora al Decreto de Declaración de BIC determina, de modo expreso para la Mina de la Emeralda, las condiciones urbanísticas que la protegen y que han de incorporarse al Plan General Municipal de Cáceres y establece que las actuaciones que se realicen solamente serán las que se orienten a su puesta en valor.

Con respecto a la zona de las bocaminas en el cerro de la Mina La Esmeralda, la delimitación del bien de interés cultural coincidirá con el Sistema General de Zonas Verdes / Espacios Libres del Sector de Suelo Urbanizable S 3.02 del Plan General Municipal de Cáceres. Se delimita un entorno de protección que va desde la línea de este Sistema General hasta la línea establecida en esta declaración.

Dentro de la delimitación del bien de interés cultural en este ámbito, sólo se permitirán actuaciones públicas de puesta en valor del mismo. En el entorno de protección los usos permitidos serán los de Zona Verde y edificaciones Dotacionales Públicas correspondientes a las dotaciones locales que se obtengan de la aplicación de los estándares urbanísticos del Sector S 3.02. Todas las actuaciones deberán ajustarse al art. 33 de la Ley 2/1999 de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, y contarán con informe previo preceptivo y vinculante de la Consejería de Cultura y Turismo. Dichas condiciones deberán incorporarse a la normativa del planeamiento de desarrollo del Sector 3.02 del Plan General Municipal de Cáceres.

Resultaría conveniente, cuanto antes, que por la autoridad urbanística, el Ayuntamiento de Cáceres, se aclare si se han concedido permisos o licencias para actuar sobre la Mina de la Esmeralda y en qué condiciones lo hubieran sido, y por la Consejería competente de la Junta de Extremadura saber si esas posibles licencias se ajustan a las determinaciones del Decrecto de Declaración de BIC.

Vale.